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[Este artículo ahora lo vemos como un tránsito en parte “necesario”, pero “tránsito” que queda “superado” por la simplicidad en torno a la curación que supone el hallazgo del Curso del que hablamos a partir del artículo “Desprogramando Matrix… acto final”]

Biopoder: cáncer
[Este artículo estará siempre rehaciéndose. Aquí pretendemos empezar a «investigar» y reunir enlaces (abajo del todo de hecho hay una especie de sección para ello, pero los enlaces están repartidos por todos lados). ¿Sobre qué? Sobre el acontecimiento que supone el descubrimiento de las leyes biológicas de Hamer, en «medicina» (pero que afectan a «todo»). Como afectan a «todo» (aunque el Todo no exista) intentaremos además traer y atraer, ayudarnos, en esta «investigación» —y aclaración— con y de todos los comentarios sobre filosofía, «individuación», «políticas», «ciencias» y «filosofías» en general…, que nos ayuden a aclarar tanto las conexiones que este descubrimiento fundamental puede tener, como todo lo demás que sea que «nos afecte» o se vea afectado, por todo esto. El descubrimiento de Hamer, además de (potencialmente) cambiar nuestra salud, cambia las condiciones para la descripción, para el relato que nos hacíamos de las cosas en casi todos los terrenos, empezando por el histórico.]

A. Sobre lo que «el biopoder» no «quiere» saber para seguir literalmente haciendo dinero con la desgracia de la gente
(un biopoder que somos también todos, con nuestras creencias, etc.)

Esta sociedad es profundamente irracional y en la base de ello hay entre otras cosas unas presuposiciones, supuestos, prejuicios, etc., que fundan la medicina de una manera por completo caótica y sin sentido. Un ejemplo sencillo de irracionalidad flagrante: detectar un virus en unos tejidos del cuerpo, que están desarrollando algún tipo de proceso, y pensar que «el virus es la causa» del proceso. Como dice el entrevistado en este video (subtítulos en inglés) en el minuto 2:02’20: es como si por ver habitualmente a los bomberos cerca del fuego nos dijéramos que ellos son la causa.

No, los virus y las bacterias no suelen ser «causa» de nada, en este sentido racional de causa (no en el que parece utilizarlo normalmente la medicina). Lo único que se ha detectado por el momento es simplemente que el virus está ahí, en el proceso, así como los bomberos están ante el fuego. Su papel en el proceso no es lo mismo que su presencia: los virus y demás microbios no son «malos» por definición, de hecho son un ingrediente fundamental (ver por ejemplo: este texto sobre el VPH y este otro para constatar cómo en realidad ya se andaba tras la pista de localizar el papel correcto de virus, bacterias y hongos —además, en el caso del tratamiento del cáncer).

A partir de esto, pues, no queda otra que decir que gran parte de la medicina convencional es un disparate, profundamente irracional. Luego nuestro asombro es mayúsculo: este tema, el tema del poder hoy, en su vertiente «médica», es absolutamente pasmoso, ridículo y dramático.

Toda una «civilización» está literalmente aterrorizada por la medicina (asustando con virus y cánceres de los que parece no querer realmente comprender nada); o asustada por, llamémosle así: «el biopoder». Y…, ¿por qué? Sencillamente debido a una especie de incomprensión general de base, fundamental, sobre el cáncer y casi todas las enfermedades. Esta incompresión se elimina si atendemos al médico del que vamos a hablar aquí (Hamer), que, para colmo, está perseguido (no puede volver a su país, Alemania) por haber comprendido mucho de lo que parecen ser aspectos fundamentales de gran parte de «las enfermedades» —como por ejemplo los cánceres.

En general una enorme cantidad de «enfermedades» parecen ser, fundamentalmente: «programas biológicos»1, que tienen dos fases.

Estos programas se activan tras suceder(nos) lo que Hamer denomina «conflictos biológicos» (que también ocurren en animales).

Además, la teoría de Hamer también implica directamente que tenemos una incomprensión igualmente fundamental sobre el papel que en general tienen los virus y retrovirus, las bacterias, micobacterias y hongos. Éstos cumplen… (ver nuevamente este enlace, que contenía una introducción a la NMG (así llamaremos a la ‘nueva medicina’ de Hamer: NMG)):

      «

una función específica que, considerada en el contexto del programa especial, le es biológicamente útil al organismo. Esta función aparece en la fase llamada de curación de las enfermedades

    ».

Aclaremos ya una cuestión: podríamos pensar que estos programas se denominan precisamente «biológicos» para hacernos notar que «ellos no saben» algo, que son «solo» biológicos. Justo, es eso precisamente.
¿Qué es lo que no saben?
Los conflictos biológicos, esto es, la capacidad de tener tal cosa heredada de nuestra biología, común a muchos animales e indisociable a nuestro ser…, esa capacidad no sabe que nosotros estamos enrolados en otras cosas, ellos siguen el programa.

Además de estar enrolados en el «proceso biológico animal» (lo «natural»), caracterizándose esto, si queréis, como algo que está profundamente centrado en la vida que podríamos denominar, desde una especie de pedestal, más «elemental» (la vida del comer y el reproducirse; aunque en animales la cuestión del territorio no tiene por qué ser «elemental» y está sujeta a muchas interacciones quizá «asombrosas»)…, «nosotros», decíamos, estamos además enrolados en el proceso de la cultura, del sentido, de la razón (el deseo —de ser racional—, los motivos…), etc.

Por todo ello, somos animales con una psique extraordinariamente ampliada, y ello aunque solo sea por el hecho de haber adquirido el lenguaje —lenguaje vemos que no falta prácticamente en nadie (de hecho entendemos como «disfuncional» no poder o querer hablar).

Esa ampliación depende de la mediación técnico-social, de nuestra interacción con y dentro de campos de mediación técnico-social: lenguaje, herramientas, saberes, hábitos, creencias, etc.…, algo que obviamente está sujeto a una historia política, y que no hemos inventado nosotros, que tenemos por tanto que adoptar (dramática o trágicamente (o tragicómicamente) —algo que quizá sigue siendo en cierto sentido lo más profundo en «lo humano»: el sentido de la «fragilidad del bien», el sentido del pharmakon).

Esta ampliación por tanto supone una interiorización: la formación del psiquismo. A eso se debe que para nosotros sea tan importante la mediación cultural (y por cierto ¿quién es este nosotros que acabo de emplear?).

Veamos algo de lo que dice el artículo «Psique» de la wikipedia:

      «El psiquismo humano está íntimamente estructurado y conectado con la biología del cerebro, de la cual depende para existir, pero no es una propiedad biológica, no puede reducirse a lo biológico, porque es pasar por alto la transición de lo aprendido en las experiencias, estando ante un nuevo tipo de estructuración. En los seres humanos, el psiquismo surge de lo biológico con la

mediación

    de la cultura social, otorgándole sentido factores como la educación, y presión recibidas y las que sigue recibiendo el individuo por el medio social y físico.»

Con los conflictos biológicos veréis que hay una especie de comunicación, de transformación, entre problemas, es decir, que nuestros problemas (por ejemplo la pérdida de un trabajo), esos problemas que nos pueden parecer muy «culturales», si son muy bruscos, nos pillan de improviso, son intensos, dramáticos, y se viven en soledad, entonces, en un principio, bajo esas condiciones se verán transformados en conflicto biológico: se proyectarán a «la pizarra de la biología», y ello, como decimos, solo si se viven tal y como lo acabamos de describir (es la primera ley de Hamer), esto es: como conflicto biológico.

Volviendo a donde estábamos. Puede surgir una cuestión: ¿refutaríamos todo esto diciendo por ejemplo: ¡pero hombre, qué dices! ¡qué pasa cuando la gente claramente se muere de —por ejemplo— tuberculosis!?
No lo refutamos, por lo que se sigue explicando en esa entrevista enlazada, cuando pone el ejemplo siguiente:

      «

un estado de severa desnutrición puede hacer que el organismo sea menos capaz de llevar a cabo con éxito la fase de curación, siendo ésta, y la infección asociada, potencialmente letal para dicho organismo

    ».

Es fácil de entender, pero antes tenéis que ver las demás leyes de Hamer, son sencillas, pero tienen enormes consecuencias.

Esto es, hablando rápido: los tuberculosos en realidad se mueren por las malas condiciones de vida, por hambre, etc. Normalmente creemos que es una enfermedad infecciosa, y sin embargo las bacterias están cumpliendo un papel dentro de la “resolución” de un conflicto de miedo a la muerte: las bacterias retiran los tejidos que han sufrido hiperplasia. Los pretendidos agentes «infecciosos» tienen un papel dentro de un programa biológico: están eliminando restos de un conflicto. Esto es, no por combatir más a esos agentes vamos necesariamente a evitar que el programa se siga dando antes o después, o no por ello vamos a evitar «la enfermedad en general». Esos agentes, si por ejemplo el problema es el hambre, podrían, si acaso, restar energías (creo): pero ellos nunca serían «la causa» de la muerte. Decir siempre que son la causa es irracional, es no querer pensar la historia, es echar balones fuera en la historia de los sistemas humanos (con sus miedos, sus programas biológicos actuando, etc.). Como veréis si seguís leyendo cosas, ocurre que en el caso de la tuberculosis las bacterias de la misma tienen un papel que de entrada no es necesariamente dañino, no es maligno. (Si se quiere complementar esto y lo que sigue se puede oír ya esta conferencia.)

Y por ejemplo, entonces… ¿qué pasa con las vacunas en general?
Como se dice en el minuto 2:12’54 de este video (subtítulos en inglés): las vacunas, se relacionan, ante todo, con la creación de miedo.

B. Antes de una introducción… más aclaraciones imprescindibles

Antes de nada: el dr. Hamer —que ya hemos citado en el pie del título de este artículo— es y ha sido, como nos podemos imaginar, un médico muy controvertido.
Además, está perseguido por la justicia, esto es —para nosotros: está perseguido por entender el cáncer, e incluso algo básico para las enfermedades en general.
Lo cual es una situación infame que denota la inmensa corrupción que ha alcanzado a «occidente», en una degradación via la industrialización mecánica, anárquica, comandada por un sistema económico devenido casino financiero (que nos ha proletarizado hasta el punto de ser literal, práctica y acríticamente «esclavos» de la industria farmacéutica, mediante teorías que no se sostienen en absoluto). Es esta una situación con un «calado» respecto al cual debemos quizá concienciarnos cuanto antes, para así poder organizarnos en todo tipo de movimientos de transformación social, y ello también empleando todas las potencias industriales y técnicas (y su transformación) que antes estaban fundamentalmente al servicio del capital y del consumo.
Las maneras con las que tradicionalmente parece que hablábamos de todo esto (de las que quedan algunos resquicios en la confrontación capitalismo vs socialismo…, etc.) sirven en parte para tapar y hacernos impotentes ante el hecho fundamental de que una de las técnicas más importantes, que tenemos en tanto «seres humanos», siempre «técnicos», la del dinero, está en manos una especie de «cuarto poder» (¿acaso «los políticos» o alguien puede decidir algo sobre ello?).

En esta pre-introducción vamos a intentar separar bien dos temas.

Por un lado está el descubrimiento o los descubrimientos —y es de eso de lo que queremos tratar aquí. Y por otro lado tenemos las posibles polémicas. Así, en esta pre-introducción, intentaremos zanjar de golpe la cuestión, de entrada, intentando discernir bien entre ambos aspectos.

Sobre los «Descubrimientos» y sobre sus polémicas
Básicamente podríamos aislar el siguiente hecho:
Hamer descubrió, interpretando bien los escáneres cerebrales que se puede alcanzar una comprensión fundamental sobre qué es la «enfermedad» (el cáncer por ejemplo). ¿Por qué? Porque:

1. muchas enfermedades dependen de conflictos «biológicos».

Esto se dice que en cierto modo ya lo habrían sugerido —por quedarnos en el siglo XX— por ejemplo psicoanalistas como Groddeck (ello según los datos de la sección de un artículo en la wikipedia, en francés, titulada La Bio-Psychogénéalogie (consultada el 17 de diciembre del 2010. Digamos ya, por cierto, que tal «bio-psico-genealogía» no es algo bien visto por el propio Hamer, muy crítico con muchos de los movimientos que luego surgen y en cierto modo a veces se aprovechan deformando demasiado en algunos aspectos la teoría probada por Hamer).

Ver con precisión por qué esto no sucede así en el apartado 35 de este artículo en esa magnífica página que ya hemos enlazado anteriormente.

También Michel Moirot alertaba al parecer hace tiempo sobre la importancia de los «conflictos» (habiendo estudiado ya que era algo así lo que en experimentación animal provocaría cánceres —y no los supuestos compuestos cancerígenos).

Entonces ¿quizá en este punto 1, podríamos decir que quizá se trate de algo parcialmente «ya descubierto», y que él en realidad solo «vuelve a descubrir»? Seguramente no.

Insistamos, pues, en que si en realidad atendemos bien a la teoría completa —y no a rasgos más o menos subjetiva y variablemente delimitables (“las emociones causan enfermedades”)— entonces el hecho es que el descubrimiento es original, es decir, es un acontecimiento fechado: Hamer; 1981).

De aquí podrían salir muchas cuestiones: quizá deberíamos hablar mucho sobre la horrible e irracional desconexión entre medicina y “psicoanálisis”, algo que parecemos vivir como una «situación normal».

La caracterización de los conflictos hecha por Hamer es extremadamente fundamental. Como veremos en el apartado abajo sobre biología y evolución: tiene consecuencias generales para los saberes («ciencias») en general, como todo acontecimiento/descubrimiento auténtico debe tener (consecuencias «epistemológicas»), y que atañen a respuestas muy básicas de los organismos vivientes —de todas maneras no sabemos si Groddeck y demás estaban rondando esta idea cuando hablaban de los conflictos que fuera, los que caracterizaran. Queda por investigar mejor.

2. Dichos conflictos son visualizables en escáneres cerebrales.

Esto forma parte del descubrimiento fundamental. Y ello gracias obviamente a tener a su disposición máquinas para hacer escáneres (era médico) y ello gracias a digamos tener la «mente sana» y haber trabajado mucho en la sistematización de los datos: por el hecho de poder y querer aceptar contravenir el dogma oficial —ante las evidencias que se le iban presentando desde la muerte de su hijo Dirk y su consiguiente propia (y de su mujer) afección por cáncer).

Su descubrimiento sería entonces todo un trabajo de enlace entre «conflictos», puntos concretos en el cerebro y «síntomas» en órgano u órganos, donde además dichos puntos (llamados focos de Hamer) son claramente visualizables en un escáner —tanto en el cerebro como en el órgano.

Y además, de la investigación resulta una conexión sistemática observable entre todos los niveles (conflicto, cerebro, órgano/tejido). ¿Cómo? Debido a las dependencias que vienen de la génesis, de la ontogénesis humana, del desarrollo embrionario: las capas embrionarias a las que pertenecen las zonas cerebrales «puestas en marcha» por el conflicto son las mismas capas embrionarias de las cuales derivan en el curso de la ontogénesis los órganos afectados.

Polémicas en cuanto a los descubrimientos
– Para aclararlas ver este artículo de la página ya enlazada: Dudas e incomprensiones… I.
– Las polémicas sobre la revolución científica que suponen los descubrimientos de Hamer las podemos ver recopiladas por ejemplo en el blog «No más censura»: «Informativo GNM: censura y verificación científica».
– Más datos sobre dichas polémicas se encuentran en: http://free-news.org/index03_persecucion.htm.

Polémicas sobre los nombres y sobre «los judíos»
Polémica con el «tema judío»:
En cuanto a las polémicas. A Hamer, creo que el «rabino más importante» de París, o uno de ellos, le contó lo siguiente: que otro rabino (estamos hablando por tanto de una conversación entre rabinos) le había mandado una carta. En ésta le decía que aconsejara a sus fieles, a los judíos, el uso de la medicina del dr. Hamer, pero que desaconsejara el tratar a los no-judíos con ella.
Ver para todo ello este artículo en un sitio web que ya dijimos: es fundamental (se encuentra activo ahora mismo (diciembre 2010). Sobre la NMG, en castellano, es uno de los pocos sitios que además no vende ningún libro, y no depende de ninguna clínica; esto es, es altamente recomendable como enlace para no despistarnos —esto es, como enlace —valga la redundancia— a recomendar).
Lo arriba comentado hace que Hamer quiera y «deba» avisar a todo el mundo sobre lo sucedido.
¿Y ello por qué? Nos imaginamos que podríamos explicarlo así:
a. Principalmente (y es lo más importante en realidad para el futuro) para remarcar el hecho de que alguien más ya había reconocido que la NMG funcionaba (para que esto tenga los efectos que podría tener: en la salud, y, debido al acceso más libre y generalizado a este saber, también cambiaría el panorama de lo que entendemos por «ciencia» en varias «disciplinas»). Y, recordemos, ese alguien no solo lo ha comprobado sino que recomienda a otras personas no tratar a la gente con la medicina «correcta», sino con la convencional, a sabiendas de que es peor.
b. Y entonces, por tanto, no se trata aquí de ir principalmente «contra» el rabino judío que escribió eso (a otro rabino, recordemos), ni tampoco contra una posible «comunidad judía» en general, que diría, expresamente, que la NMG funcionaba, pero que no se tratara con ella a no-judíos —no sabemos cuál sería esa comunidad.
Se trata de simplemente de, tras el punto a:
escandalizarse por el «racismo» de esa parte de los judíos o de ese rabino en concreto que hace lo que hemos dicho. Además, podéis acceder a la información, en internet, que nos dice que partes de la comunidad judía son al parecer extremadamente racistas —el «racismo» no distingue «razas» ni religiones— con sus propios correligionarios: al parecer, una gran parte de la comunidad judía sionista —esto es, sola y concretamente la que se declara «sionista»— denomina «negros» a los judíos sefarditas que, como decimos, conviven con ellos, y que son acusados de «semitizar» al judaísmo.

Posible polémica con el nombre:
Hamer ha rebautizado su método, que, al parecer quiso o «tuvo que» registrar para que no lo desvirtuaran (aposta o sin querer)); desde el antiguo nombre: ‘nueva medicina’, pasó al nuevo que es: ‘nueva medicina germánica’ (que está registrado).
Las razones, aparte de la ya comentada —y que podéis ver escritas en el sitio oficial de la NMG—, y tal y como hemos creído entender —por los escritos de Hamer—, serían:
a. igual que existen los nombres ‘medicina china’, ‘ayurvédica’, etc., él necesitaba un nombre para el suyo porque el de ‘nueva medicina’ no era registrable.
b. además, él aboga —digamos quizá que un poco de forma exageradamente «medievalista»— por una vuelta a las tradiciones de los antiguos pueblos germánicos, que son vistos por él como mucho más pacíficos, etc., que nuestra «(in)cultura actual».
Por cierto: en España hemos escuchado hablar de forma similar de la «civilización» de la cual sería aún una especie de testigo «la cultura vasca», de dicha civilización, que sería mucho más sana en cuanto a usos, costumbres, etc.
En este tema es obvio que mucha gente estará en desacuerdo. Es preciso mirar la historia incluyendo también el devenir de todos «nuestros» sistemas (la técnica, etc.). Pero…: ahí queda ese gesto de «mirar al pasado» para inventar el futuro. ¿Qué supone tal gesto?
«La memoria», en esta época del consumo y de cierta «vida excesiva de las imágenes», de esos espejos ahí autonomizados (ver «Leer con niños», de Santiago Alba Rico), sigue siendo una cosa a debatir, a hablar, a estudiar…, algo muy importante. ¿Cuán importante es la memoria de las generaciones y los usos? ¿Sirve, es fecundo, tratar desde ahí sobre nuestro «sistema técnico» (que ahora es comandado tristemente por el económico)?

Algún comentario sobre «reaccionario»: ¿por qué Hamer NO es reaccionario?
Podemos hablar aquí de espíritu «reaccionario». Alguien podría tener la intuición, el vislumbre, de tintes reaccionarios, por llamarlo de alguna manera, en Hamer.
El espíritu reaccionario vamos a definir exactamente qué es lo que sería. En principio se trataría de no ver, en el campo del que se esté hablando (por ejemplo: los reaccionarios «totales», serían eso, totalmente reaccionarios, si, aplicando su «ser reaccionario» al campo social en general, se comportan como ahora diremos), se trataría de no ver, decíamos, en dicho campo (restringido o general), ninguna potencia de devenir, sino ver solamente «degeneración», «frustración», «tristeza»… Se trataría de no saber o querer ver nada más que eso, no querer ver nada que proporcione esperanzas o que contenga semillas de novedad, ilusión…, esto es, se trataría, en realidad, de no ver las cosas «políticamente», —y podríamos por ejemplo emplear aquí al filósofo Alain Badiou para —argumentar y— hablar sobre qué significa aquí ese «políticamente».
En el caso de Hamer, nos restringimos para empezar al campo de la medicina (aunque esto vaya a afectar a todo nuestro campo social). En su caso Hamer no es reaccionario (no es reaccionario con respecto al campo que es el suyo), puesto que por ejemplo utiliza precisamente todas esas potencias técnicas que también utiliza la «medicina convencional» para arrancar al conjunto de «nuestra medicina» de una forma revolucionaria hacia un salto que transforme para mejor el propio campo restringido de la medicina (aunque ello requiere seguramente un cambio muy global en los sistemas de poder). Más bien, para hacer «nuestro» el conjunto de la medicina utilizando más sabiamente todos los recursos y saberes acumulados hasta hoy (y las capacidades y potencialidades aquí son, digamos, «infinitas» si ponemos a trabajar para el «bien» tales recursos (podríamos intentar resucitar el platonismo a en este sentido)).
Ahora bien, él quizá en algún momento haya declarado o escrito algo donde arriesga, anecdóticamente, una proposición acerca de los «caminos» de exploración —políticos— sobre cómo realizar los «cambios globales» que además necesite «la sociedad», sobre «hacia dónde ir», etc., si quiere progresar de manera que pueda aceptar la NMG. En ese caso podemos debatir si está teniendo en cuenta «las potencias generales del campo social». Pero no nos liemos más, vaya esto solo como principio.

C. Citas
«La medicina moderna, que pretende ser científica, ha cometido de nuevo un error buscando una explicación local para el cáncer. Y se han dotado de microscopios cada vez más poderosos y precisos para seguir mejor el crecimiento del cáncer. Pero lo más grave han sido los dogmas proclamados ex cátedra, y que acarrean la excomunión ipso facto para aquellos que apenas se atreven a dudar de los mismos.» ([pdf] La nueva medicina. Versión resumida. 1994. Dr. med. Ryke Geerd Hamer. Y a partir de este enlace se pueden descargar dos voluminosos textos de Hamer traducidos al castellano.)

«La búsqueda del conocimiento es responsabilidad de cada persona, y no hay que esperar cómoda y arrogantemente a que alguien “me demuestre” tal o cual cosa. Si estamos interesados en buscar la verdad, hagamos el esfuerzo de buscarla por nosotros mismos y de ser capaces de pensar con mente abierta pero de forma rigurosa, crítica y honesta con nuestros propios medios y no en base a la autoridad o al consenso mayoritario que predomine en un momento dado.» (En: «Dudas e incomprensiones… II»)

«La crítica es importante para detectar errores, fallas y deficiencias, pero no es suficiente si no se complementa con alternativas y propuestas originales que resuelvan el error o falla, o solucionen la deficiencia. Y es en este último aspecto en que muchos “críticos” no aportan nada, ya que eso requiere de una creatividad, sentido común, sensatez y conocimiento que pocos tienen» (En: «Dudas e incomprensiones… III»)

Y ahora, veréis que con Hamer, ya tenemos algo positivo para apoyar la saludable y razonable negatividad de Voltaire aquí, en esta cita:
«Los médicos son hombres que recetan medicinas de las que saben poco, para curar enfermedades de las que conocen menos, en seres humanos de los que no conocen nada.» Voltaire.

D. Introducción

Hay un sentido de vivir con el que poder alejarnos literalmente del cáncer; mejor dicho, del lugar que le damos al cáncer en el mundo, en el destino que iba a tener esa palabra, ‘cáncer’, en eso que heredamos por defecto en tanto que mundo, y que hemos debido normalmente adoptar, en occidente.

En general, lo que llamamos enfermedades —todos los cánceres y enfermedades «de tipo cáncer» (diabetes, etc.), dice Hamer que son procesos casi siempre programados biológicamente, y con dos fases. La segunda de ellas sería la que el programa considera como «curativa»: reparación de tejidos, etc. Sí, hemos dicho bien: este «programa biológico», en tal fase, se entiende como algo que está curando —por más que esto disuene—, y es la fase que al parecer más a menudo solemos denominar ‘enfermedad’.

Obviamente estos procesos «mecánicos» pueden conllevar obstrucciones también muy «mecánicas» para el cuerpo o agravarse por mil motivos: miedo, quimioterapia, etc. (ya que como vemos: no son vistos como lo que son, parte de programas biológicos)…, y pueden conllevar la muerte. Pero, si sabemos que provienen de un conflicto y son un programa de nuestra biología, se abren muchas puertas y, sobre todo, se abre la puerta de dejar el terror y la ignorancia en que nos sume la actual concepción sobre el cáncer y la salud en general.

Esto es un ejemplo de lo que dice Hamer, proporcionando lo que él mismo denomina «una receta práctica de urgencia» ante el terrible estado de la medicina «convencional»:

    «Eviten a cualquier precio que sus pacientes caigan en el pánico. El miedo los puede matar. Desde que se descubrió la Ley Férrea del Cáncer, no hay motivo para temer. Los pacientes pueden comprender y seguir el proceso. Todos o casi todos los pacientes (97%), pueden superar su cáncer a condición de evitar el pánico. Muchos harán un nuevo conflicto, y por esto tendrán un nuevo cáncer. Es lo normal, es la vida. Pero no es grave cuando se tiene un médico inteligente. Para ese médico es algo totalmente normal.» (Hamer, op. cit. p. 43)

A veces dice Hamer que en cánceres ya «curados» (bultos, etc.), en conflictos resueltos que quedarían «cicatrizados», la detección de los bultos por parte de por ejemplo un médico, y el subsiguiente diagnóstico, reactivan los conflictos o provocan otros que provocan «más cáncer» (por miedo a la muerte, etc.). Una secuencia podría ser: una persona sin problemas pero con algún bulto —digamos que ya «dormido»— es, acto seguido, por lo que sea, diagnosticado al constatar la presencia del bulto como «con cáncer». Quizá ha sido ella misma quien notó por casualidad el bulto. Este diagnóstico a continuación provoca pánico, y quizá llega hasta lo que se denomina conflicto biológico. Entonces el médico puede diagnosticar algo así como que «el cáncer se ha extendido», «metástasis general», extensión de la metástasis…, o que ha recaído…, o que ha desarrollado «por fin» el cáncer…, o que «éste sigue su curso “natural”»…, mientras que en realidad lo que puede estar ocurriendo es la creación de un nuevo conflicto que provoca cáncer. Leyendo a Hamer veríais que son este tipo de cosas las que suceden a menudo. Para empezar a hablar de ello abrimos más abajo el apartado de «performatividad» y siguientes.

Esto es, nuestra concepción de «la salud» contempla esos programas biológicos con «demasiada» tristeza, con terror, etc., y sin embargo serían algo muy antiguo, programado en nuestros cuerpos, algo que va completamente asociado a nuestro «nivel biológico de existencia», y que ahora no podemos reconocer como tal en nuestra civilización del, digamos, biopoder.

Hemos dicho ‘contempla’. Es seguramente absurdo usar esa palabra para hablar de nuestra concepción de la salud. En general nuestras instituciones de la salud, en tanto que públicas, necesitan una revolución (esto es: dejar como «agua pasada», como algo ya pasado (en francés: révolu), muchos de nuestros supuestos que ahora quizá se consideran «fundamentales»). Pero en tanto que «privadas», algunas de tales instituciones humanas relativas a la salud —y si es que aquí podemos hablar de ‘instituciones’ tan en general para las clínicas privadas y similares—, ya están en general realizando dicha «reforma»: consistiría en toda esa especie de fuga creativa —pero con todos los peligros «del mercado»— que se da bajo la etiqueta de «medicina alternativa», y que a menudo se basa en un giro de 180º en lo que toca a «confiar en el cuerpo».

La medicina de Hamer simplemente sienta unas bases increíblemente racionales para todo esto, además de no ser muy difícil de comprender y, por ello, teniendo potencialmente una gran capacidad «sanadora» simplemente por la eliminación de miedos que supone, por la argumentación racional que supone de esa confianza que muchas veces reclamamos como necesaria (confianza en el cuerpo), pero que es difícil de argumentar.

Por tanto, pensamos que se dará una tal reforma/revolución/transformación, y como proceso abierto de contemplación y crítica práctica de lo que ahora estaría sumido en lo contrario a una «contemplación»: un proceso de industrialización bajo el «ordenamiento» del marketing.

Estas «enfermedades» que aglutinamos bajo el nombre de ‘cáncer’… —y muchas similares— tienen que ver con conflictos que Ryke Geerd Hamer en principio tilda de «biológicos». Aunque aparte de ver eso en profundidad, también se trata de hablar aquí de todo el papel de lo «cultural» o «lo político», que ahora como vemos es determinante para que no aparezca la NMG como algo a adoptar ya mismo. Aparte, como ya sugerimos arriba: entender la NGM nos puede servir para saber más sobre las relaciones cuerpo-cultura en determinadas épocas, porque cambian los presupuestos de interpretación de tales relaciones.

Así, sigamos: Hamer vio la correlación que al hacer escáneres cerebrales existía siempre entre (aunque aclaremos ya: la primera pregunta está clara; ¿cómo puede decir ‘siempre’ si, en teoría, se dice que también algunos cánceres podrían ser causados por ejemplo por metales pesados? Hasta en muchos casos así hay respuestas para comprenderlo desde la NMG. Aunque dicho ‘siempre’ se refiere de entrada a todos los casos que vio él, que entraban en el esquema; y no son pocos casos. Animo entonces aquí a ver por qué lo dice: y no es complicado pero tampoco es inmediato; es una concepción digamos más integral y más lógica de al parecer muchos procesos, como veréis; como sigue):

1.- un conflicto «biológico», que también hay quien lo denomina psicobiológico (que no es ni el «estrés», ni lo caracterizado meramente como «choque psicológico», etc.).

Como vemos, tal conflicto es caracterizado por Hamer como «biológico», puesto que él encuentra una relación con patrones básicos de comportamiento, con «funciones» relacionadas con el «comportamiento»…, etc. Serían conflictos muy básicos, y Hamer coloca todo en términos de esquemas biológicos, como pueda ser el esquema de huida. Esto es, la enfermedad en este caso sería el desarrollo, en nuestro cuerpo, el desarrollo “natural” —natural por estar «programado biológicamente»— de un conflicto.

El cuerpo vemos por tanto que funcionaría a modo de pizarra biológica para la expresión de conflictos; esto es, los conflictos son traducidos/activados «por» el cerebro —este es el tema a desarrollar en el punto 2— y se expresan en programas biológicos.

Así, además hay una especie de convertibilidad entre:
– tipos de enfermedades (de proliferación celular o de lo contrario) y
– tipos de conflictos (y zonas donde se expresan, como veremos en los siguientes puntos).

La lógica es entonces sencilla: los humanos podemos tener conflictos fuertes, «bruscos», «psíquicos» (complicados porque en humanos, a diferencia de en animales, estamos más mediatizados por —valga la redundancia— la mediación, como dijimos, de «la interpretación cultural de las circunstancias»; interpretación «cultural», mediación simbólica, o —digamos— «factores políticos»), y que, además, cuando dichos conflictos son altamente dramáticos y vividos «en soledad», dice Hamer que se terminan expresando en el plano de la biología como «enfermedades» (en una civilización estructuralmente desprevenida en cuanto a esto y donde hemos abandonado casi cualquier cultura del cuerpo, cualquier cuidado o saber-vivir/hacer con respecto a él; lo hemos abandonado a dispositivos como el de la medicina «farmacéutica», etc.).

Siguiendo a Hamer, vemos entonces por qué es tan importante el psiquismo en humanos. Los demás animales también tienen psiquismo, pero nosotros seríamos el animal en que lo psíquico cobra un papel exageradamente importante por la mediación simbólica, por un cierto «estar ahí fuera», y, también, somos los animales que, respondiendo a esta problemática, a su vez, tenemos más medios (técnicos-políticos-cultural-filosóficos), o podemos dárnoslos (y esto es en parte lo «político», «la micropolítica», etc.), para «librarnos» de estos problemas. Somos, por ello, en cierto modo: «seres farmacológicos» (pharmakon en Grecia significaba al menos tres cosas: veneno, remedio y chivo expiatorio).

Para Hamer, la «lógica del cáncer» —y en todas las enfermedades «tipo cáncer»— se muestra en su completitud cuando desafortunadamente los conflictos se viven en soledad. Esto nos hace pensar que esto quiere decir que a veces la soledad sería equivalente a la no existencia de ningún proceso «cultural», tradicional, digamos por ejemplo, dialógico, o técnico-dialógico… (saber-hacer/vivir/teorizar, «cultura»), que suavice, que desvíe…, que dé otras salidas a «los problemas»…, que convierta problemas/obstáculo en medios, que invente; y de aquí el papel general de la filosofía y en particular de la psicología; y de aquí la importancia y la catástrofe de que ambas se hayan separado como vemos hoy, con la enorme racionalización de los saberes teóricos (racionalización, no «racionización»). Podríamos argumentar científicamente por qué literalemente la «miseria filosófica» también «mata».

Lo que hacemos es, por tanto, traducir tales conflictos psico-biológicos, de nuestra vida —que insistamos: también es, digamos, cultural, social, política…, en general, de la vida del sentido o la conciencia…, la de nuestras creencias…—, lo que hacemos, es, decimos…, proyectarlos en la pizarra biológica. Dependiendo del tipo de conflicto, éste se quedará ahí como anquilosado en una o varias partes del cerebro, estableciendo focos de Hamer ahí (punto 2).

Las preguntas que nos vamos a hacer aquí son, como vemos —aparte de estudiar esto bien— aquellas que tiendan a «ampliar» la problemática, a mirarla desde muchos puntos de vista: todas las relaciones con lo social; sobre el cómo historizar-politizar esta historia sin perder lo demostrado por Hamer sobre el «carácter fundamentalmente biológico en el desarrollo de los conflictos en las enfermedades tipo-cáncer». En el punto de mira tenemos pues, también, como dijimos ya muchas veces, el trasvase de «problemas» entre el mundo más etéreo de lo cultural-político, al mundo de lo biológico: nuestra historia ontogenética, nuestros órganos y funciones, que depende de una historia natural mucho más amplia en «calado» (la ontogénesis repite en parte la filogénesis), en tiempos, etc.…, más amplia que la que podamos tener «cultural-técnico-política».

De aquí la importancia clave, absolutamente fundamental, de la filosofía y del pensamiento, como lugares donde buscar «herramientas terapéuticas», a nivel casi digamos civilizatorio —cuando la religión cede paso inevitablemente tras la época del cálculo capitalista, basado a su vez en las proyecciones fundadas sobre el Progreso / Razón-con-mayúsculas, que no razón.

Esto es, se trataría de preguntarnos por lo psicosocial-político-incorporal…, etc., como hacen ya algunos de los discípulos, que pretenden matizar a Hamer —ver por ejemplo que Fernando Callejón2 usa a Jacques Lacan (una matización que tras la «montaña» abrumadoramente alegre que supone haber encontrado las leyes de Hamer hay que relativizar bastante).

Nos queda entonces desglosar que lo siguiente que aparece tras el conflicto son:

2.- Los «focos».
Unas manchas en forma de círculos concéntricos vistos en escáneres cerebrales, en forma de círculos concéntricos, y que son los llamados ‘focos de Hamer‘, también visualizables en escáner en los órganos correspondientes.

3.- Uno o varios procesos.

Dichos focos de Hamer requieren de una lectura del cerebro, pues tienen que ver con un proceso, desatado en el órgano del cuerpo que corresponde a la parte o partes del cerebro donde se ven el o los focos de Hamer, dándose una correspondencia entre:
– capas embrionarias —el endo / meso / ectodermo— y
– partes del cerebro; y a su vez también,
– órganos afectados.

Por tanto la ontogénesis del cuerpo tendría un papel mucho más importante de lo que creíamos en la comprensión de casi cualquier fenómeno.

A partir de aquí hay muchas terapias [otro enlace sobre terapia] a investigar, a criticar, a poner en relación con esto; en general hay mucho que estudiar pero de una forma que queda radicalmente «organizada» mediante las leyes de Hamer.

Es preciso relacionar estos «datos científicos» de Hamer, básicos y arrolladores, con todas las tradiciones terapéuticas «no-occidentales»:
en realidad occidente estaba estudiando muchas cosas —que ahora veríamos con malos ojos— por sí mismo, hace no mucho tiempo —ahora lo volveremos a comentar. Dichos datos y esa teoría están completamente reprimidos por la ciega academia oficial médica actual (escribimos y ampliamos esto desde este año de 2010), que está casi completamente capturada por la industria farmacéutica, y en general, por nuestro «medio ambiente», en estas civilización en crisis:
capturada por cierto devenir cálculo / marketing / consumo del mundo: resulta que en los años 1920, como hemos oído recordar a otro discípulo de Hamer, el dr. Moriano3, al parecer en los Estados Unidos se dejó de apoyar financieramente a todos los proyectos, en investigación médica, que no estuvieran dirigidos directamente a la elaboración de algún fármaco para que dicha industria lo pudiera vender. Es a estas investigaciones a lo que nos referíamos en este párrafo cuando sugeríamos que en «occidente» se estaba estudiando en el tema del cuerpo humano y la medicina, de la salud, etc., de una forma bien diferente a la que creemos que es «la actual»…, de una manera que por cierto seguramente nos acercaba mucho más a las otras tradiciones civilizatorias en torno al cuerpo y «la salud».

Podemos suponer que hasta hoy no hay costumbre de realizar los escáneres (en esa especie de lectura del cerebro) citados en el punto 2, ya que, nos diríamos que, en teoría, el cerebro no es siempre el órgano afectado en un tumor, cáncer, etc.…, y ciertamente: nos movemos mucho por especialidades, por órganos, en una visión del organismo a trozos bastante ridícula si pensamos en el papel tan importante que puede tener el cerebro, la historia personal, las señales electromagnéticas. Por ejemplo en este último caso hay quien dice que ya está demostrado científicamente que para el cuerpo son mucho más importantes las señales electromagnéticas que las señales químicas, algo que además se dice que sería muy importante en lo que toca a estas enfermedades tipo-cáncer (no hablamos por supuesto de por ejemplo los envenenamientos químicos: sería estúpido objetar eso aquí).

E. Entrando el problema de la performatividad en cuanto a la política y los esquemas «postadaptativos» —y de cómo entendiendo el cáncer entenderemos lo que se vino llamando «la evolución» (en biología)

Antes de nada, aquí agruparemos los artículos y enlaces que nos ayudarán a examinar todo desde este aspecto:
Del dr. Vicente (Vicenç) Herrera Adell. Aparte de los textos que son accesibles desde el enlace anterior, tenemos este maravilloso artículo introductorio:
«Entre la biología de la evolución y la sociología: el caso del cáncer» (pdf). Política y Sociedad, Vol 39, Núm. 3 (2002), Madrid (pp. 677-689).

Nuestras vivencias en la sociedad permiten haber interiorizado una carga muy negativa asociada con palabras como ‘cáncer’ (por no hablar de la del ‘sida’, que solo nombrarla, aún, provoca un rechazo inmenso). Además, sabemos que los medios de comunicación y la industria capitalista en general son cosas que coevolucionan estrechamente unidas. Las campañas aterrorizantes en los medios de comunicación no son casualidades. No es que tenga que haber conspiraciones muy elaboradas, aunque sí que existen tendencias muy fuertes (tan fuertes como las cantidades de dinero que mueven quienes pueden centralizar el poder de dar «forma» a por ejemplo «las informaciones»).

Esas campañas son parte de lo que ha instalado en nuestros propios cuerpos, en «nuestras carnes», el terror que permite que un diagnóstico pueda crear lo que crea. El pánico mata. Este factor es muy importante. Los conflictos son muy importantes. Esto lo aprendemos a poco que leamos a Hamer.

Palabras como cáncer y otras, están cargadas socialmente con una inmensa potencia de crear conflicto en nuestros cuerpos. Son por un lado pertenecientes a lo «puro biológico»: es en parte cargar a lo «puro otro», lo biológico, con una energía fundamentalmente amenazante, en los cuerpos de todo el mundo; cargar básicamente de forma negativa «la potencia de la especie», lo preindividual de nuestra biología, lo común ya-ahí.
Esto es también el problema de lo performativo.
Un juez te dice culpable/inocente y desde ese momento «lo eres». Un médico/juez te dice seropositivo/no-seropositivo y desde ese momento lo eres, «socialmente».
En el caso de un juez: éste no podría declarar a nadie como culpable o inocente si no hubiera nadie que le creyera, y si no hubiera todo un dispositivo de gente, empezando por nosotros, —y siguiendo con la gente pagada para ello—, y si no hubiera también toda una historia detrás…, y unas cosas —unos «objetos» como las cárceles, etc.— que «creen» y que «disponen» ahí lo necesario para que se cumpla la sentencia.
En el caso del cáncer sería «uno mismo» también quien empieza la «cadena de la institución», por supuesto. Una vez se nos dice la sentencia de muerte que supone un cáncer (que hoy vemos como normal pero que puede ser una infamia total), se está en condiciones de «descargar» —o no: o cada cual con sus matices—, descargar de la «red social», del «internet social» que nos crió, toda la carga «negativa» que tiene tal palabra (significando entre otras cosas la muerte segura en poco tiempo, tiempo que encima a veces es explicitado por el médico).
El problema es también aquí que ni nosotros ni nadie puede ser todo el rato «crítico», estar en sociedad te obliga a heredar cosas, como la carga asociada a “cáncer”. El «cáncer» es también eso.
Y esto forma parte de algo mucho más general, que podríamos llamar biopoder (para separar estos aspectos de administración de nuestras vidas que tienen relación a por ejemplo «lo médico»).
O que por cierto también podríamos denominar en general «sociedad del shock» (occidente como enorme sociedad del shock), en aquella famosa doctrina del shock: estos shocks no nos permiten ver tranquilamente cosas a veces más importantes, más globales, causas más adecuadas para nuestras «enfermedades», problemas en tanto que civilización. Y estos shocks permiten hacer dinero rápidamente.
Así que nos toca hablar también de este terror sistémico.
En nuestra sociedad, con la confianza que hemos tenido que heredar sobre los medios de comunicación (ahora más globales que nunca) y sobre el papel de los expertos, se crea una especie de «campo base», se recarga ese campo base, para que cuando aterrice ahí un diagnóstico, lo siguiente que suceda es un conflicto muy fuerte y brusco en el cuerpo del diagnosticado (en nuestros cuerpos/mentes).
Lo mismo pasa con el juez: todo está preparado para que cuando aterrice una sentencia ésta se ejecute. Y no digo que el derecho sea malo en sí; es un «campo base» fundamental, el de la justicia, en occidente, y que no es lo mismo que el derecho materializado en nuestras instituciones, que debe ser siempre sujeto a crítica, «demo-criticado», demo-cratizado, «eliminado» en gran parte…, nunca se sabe…

F. Cáncer y lo «preindividual» biológico: la «evolución»

El artículo del dr. Vicente Herrera, citado al principio de la anterior sección, nos dice, nos hace pensar, que el cáncer visto desde la óptica de que se trata en todo esto nos da cuentas del dinamismo de la evolución biológica: el cáncer sería justo la muestra de la activación de lo que dicho artículo llama procesos postadaptativos.
De aquí sale una especie de «proposición lógica»:
podríamos entonces, estudiando mismamente esta dinámica del cáncer y la enfermedad, tal como nos la cuenta Hamer, podríamos, de este modo, estudiar las vías posibles para la evolución de los organismos parecidos al nuestro. Esto es, viendo los «tipos de conflicto» y su dinámica en el organismo (cómo cambian la expresión de los genes, etc.), podemos ver lo que se desata en cada uno y formular hipótesis sobre los conflictos que hayan podido estar quizá en la base de algunas evoluciones en otros vertebrados. Por tanto, curiosamente, cerrándonos a la NMG nos estaríamos cerrando también la vía de «entender la biología».

Así, tenemos entre manos una especie de joya con la NMG, y no solo en lo médico y nuestra salud, que es muchísimo, obviamente; sino también, como es pura ciencia, en cuanto a eso, ciencia.
Pues resulta que es como si la NMG sobredeterminara temas como el de la epigenética…, esto es, sobredeterminara a todo eso que nos va sonando así como «más lamarckiano» que «darwinista»…
Y aquí, el cáncer, y la enfermedad en general, cobran así como un «sentido evolutivo».

Así que voy a imaginarme alguna cosa para ver si podemos o queremos comentar algo tal que así:

Perfectamente podemos pensar que estos programas de reparación de la cuarta ley biológica (creo), asociados a virus, son los que colectivamente pondrían en marcha, en varios individuos a la vez, procesos de evolución ante crisis compartidas, en conflictos compartidos, ante «medios» en crisis (“medios ambientes”).

      (Un paréntesis:
      Ahora bien, se hablaba arriba de cultura:
    nosotros, no sé cómo podemos “usar” o entender esta posibilidad de evolución… —pues quizá podamos usarlo “aposta” en el futuro…, pero, a nosotros, biológicamente no nos va mucho…, porque la evolución técnica hace mucho tiempo que se separó de nuestros cuerpos (estuvo al parecer ligada un tiempo a la evolución del neocórtex)…, iba diciendo…: a nosotros “ya” no nos importa la evolución biológica como especie, pues estamos conectados a la evolución técnica y sus problemas “farmacológicos” propios (pharmakon, nos recuerda Stiegler, significaba en Grecia: remedio, veneno y chivo expiatorio*)).

Sigo. Si pensamos en esos conflictos que detonarán “nuevas especies” y demás… ¿qué hay?:
– cambio de medio ambiente común a varios “individuos”;
– sabemos que ese medio está repleto de virus, bacterias y demás, que además tienen que tener alguna “ecología”, relaciones ya establecidas entre ellos (donde quizá “lo electromagnético” sobredetermine todo más todavía de lo que en nuestros cuerpos, en nosotros lo esté haciendo (campos morfogenéticos que se «alimentaran» de y con campos más «fundamentales» del medio viral ahí-fuera…, podría ser)),
– así, los individuos pueden activar programas de reparación y la pregunta sería:
– ¿el cambio en la ecología “viral-bacteriana” del medio ambiente (que permea hacia el interior seguramente en muchos casos) provocaría mutaciones en las posibles reparaciones y por tanto creación de órganos en común, etc.?

Con «mutaciones en las reparaciones» no quiero decir “mutaciones genéticas” como se diría convencionalmente, sino en primer lugar el hecho de poder cambiar a “los obreros”, esto es, a los virus que reparan tras el tipo de conflicto “x”, etc.:
podríamos poner a trabajar virus diferentes con los mismos programas biológicos (y varios individuos a la vez), y esto daría «casualmente» algún caso de evolución.
—ahora podríamos desarrollar una primera caricatura de “metáfora” con respecto al sistema económico (en tanto que «sobredetermina» en cierta manera al técnico):
ni que decir tiene que esto hace que el capitalismo podamos verlo así también: como manejo del dinero en tanto que campo morfogenético, campo “energético”, medio de los medios, medio ambiente de todos (bueno, de los bancos privados, la FED la primera, al parecer, privada y con derechos extraños)…, dinero que pone entonces a trabajar diferentes “obreros”, que muta por tanto los “raíles”…, las tendencias…, según los medios…, diferentes tipos de obreros a cumplir diferentes cosas…, y a veces salen ranas…; pero esto era solo una medio broma para sacar el tema)—.

O sea, con el descubrimiento de la NMG y con las otras miles de cosas que seguro se sepan ya de ecología en virus, etc. etc., podemos ir estableciendo “leyes” o algo parecido para las relaciones individuo/medio…, en su evolución…, dando especies que antes veíamos más bien tirando a de forma aprentemente “caprichosa”.

En la evolución técnica hay un sistema de evolución planteado a partir de los obstáculos que se encuentran tanto “dentro” como “fuera” del objeto técnico por vivir en un sistema técnico y crear ahí una nueva «línea técnica».
O sea, hay un cierto “raíl”, como dice la NMG, un cierto determinismo por la naturaleza del sistema técnico más “global” (aparte de las constricciones y caprichos de la economía —banqueros y empresarios— como se dice que pasó con inventos de Tesla).

¡Esos raíles sentidos por varios individuos darían tendencias evolutivas! (Pensemos en animales menos individualizados que nosotros: nuestra psique es “fatídica” para esto, y, encima, “nosotros”, tenemos la individualización técnica, de la que dependemos pero que no va con nuestra biología…, ya dijimos…).

Esto es, biológicamente vemos que el cáncer tiene valor heurístico:
podemos estudiarnos «a nosotros mismos», tenernos como «laboratorio» de pruebas (y solo con lo ya visto y lo que ya ocurre en el cáncer, no hace falta “ponernos malos” 🙂 ), podemos utilizarnos como campos base para ver la vida en su dinámica.
Esto es una maravilla; no podemos dejar de maravillarnos por el posible aumento en la comprensión que hay tras todo esto.

Y todas las “místicas” que añadamos: del tipo rayando casi en el “la enfermedad nos ayuda”… en realidad reflejan un estado, un conocimiento, y van después de éste. Es decir, en realidad, se están emocionando, están «cantando» a un descubrimiento científico, para mí, que afecta a la evolución de la vida (aunque nuestra evolución humana está como dijimos matizada por lo técnico y «cultural»: es desgraciada y afortunadamente, a la vez, como dijimos: «técnicamente farmacológica»). Así, por mucho que nuestra psique (y vida técnica) exageradamente aumentada hayan hecho que los programas de huida y demás no se tengan por qué activar… solo podemos estar sorprendidos y agradecidos, ante el descubrimiento científico de Hamer.

Así que somos parte de lo vivo, claro, entre otros sistemas más…, y la vida inventa medios, en la historia de la vida nos hemos co-inventado ahí. Se inventan formas-medios…, que surgen de crisis en las relaciones globales individuos-medios…, en sus sucesivas individuaciones, por empezar a decirlo rápido.

Esto es, añadimos brutalmente cordura a todo este asunto; quizá la biología de la evolución pasa entonces a ser un terreno que se puede siquiera empezar a estudiar de la forma que hemos intentado postular arriba (fuera de la especie de oscurantismo instaurado por la especie de «proyección sociológica» de las teorías yo diría que irracionales sobre “recursos”, “competitividad” frente al medio…, del darwinismo, etc.; contra eso que tanto lucha el ya “famoso” Máximo Sandín).»

G. «Política»

El cáncer podría ser visto, también, y quizá de un modo «fundamental»…, a veces, como una «enfermedad política» (si la política tiene que ver con la educación y con darnos por ejemplo herramientas conceptuales)…; nuestro rechazo de la filosofía ¡es una política! ¡Una política destructiva! Una enfermedad además podríamos decir que tiene que ver con el devenir de cierta interiorización de todo nuestro sistema, de nuestra crianza, del proceso de «imprimir» personas que sería una sociedad, el poder, de una «sociedad de expertos»…
Si es cierto que el poder «vive» de propagar la tristeza, en el caso del cáncer sería primero esa tan patente tristeza de las sentencias tipo: «te quedan tres meses de vida…», que se ven «ayudadas», en muchos casos, por una quimioterapia que serviría para cumplirlas. Podríamos ver cómo estas enfermedades tendrían o no que ver con el devenir de la interiorización de todo este sistema de dependencias exageradas o mal organizadas, dependencias para con «expertos» por ejemplo…: las dependencias programadas como destino en las instituciones al respecto de «la salud».

El mismo Hamer también dice cosas sobre esto:

«Cada revolución social provoca desniveles en la frecuencia de determinados conflictos: así por ejemplo, a partir de la liberación de las costumbres sexuales, de la desaparición de ciertos tabúes, los conflictos sexuales son mucho más escasos y la frecuencia del cáncer de cuello de útero disminuye rápidamente en los últimos 10 años en los países occidentales, mientras que continúa haciendo estragos en los países del Tercer Mundo, donde las costumbres en este tema no han experimentado la misma revolución. Por el contrario, el cáncer de pecho, que traduce un conflicto de nido —generalmente un conflicto madre-hijo— aumenta en los países en que las estructuras familiares se distienden cada vez más, aumentando apenas en los países en que la familia conserva sus estructuras tradicionales.» (En este pdf, con una versión resumida de la teoría, y tablas.)

En general habría que hacer el esfuerzo de no ver casi al cáncer siquiera como una enfermedad (no como una simple enfermedad local-biológica). ¡Lo primero sería esto! ¿Por qué? Porque al ser algo tan «antiguo», programado biológicamente, estaríamos haciendo el trabajo al revés. Es algo, el cáncer, que no podríamos «evitar».

Puede ser que decir este tipo de cosas parezca algo duro, demasiado duro de decir. ¡Por supuesto! Pero la situación se debe al caos de la medicina actual: es «histórica». Si queremos empezar a entender algo en nuestros cuerpos no habría que entender el cáncer de forma tradicional, como lo hace la medicina oficial hasta hoy, «diagnosticando» la muerte, con la famosa frase de «te quedan x meses… de vida», como vemos también siempre reflejado en los medios de comunicación o en las películas (como la recién estrenada en España titulada «Biutiful», que en parte sirven para «vendernos» nuestra propia actual situación caótica en medicina, nuestras formas-de-vida (aunque en esta película se encuentra, en bocas de una curandera, la frase literal, creo recordar, de: «la quimioterapia mata»)), de tal forma que, en muchos casos, el mero diagnóstico es lo que supone la muerte —en lo que seguramente en el futuro parecerá la más estúpida de las «prácticas culturales».

Así que aquí estamos además diciendo que aquí queremos abrirnos a —y que lleva tiempo abierta ya— una vía por la que apostaríamos, y que dice que, en general, también se puede pensar que estas enfermedades son tratables social-políticamente, con «programas civilizatorios» (o «incivilizatorios»): con cosas relativas por ejemplo a las relaciones de conyugalidad…, a «la familia» y sus aventuras…, a las relaciones de trabajo…, a lo que entendemos como «participar» en la sociedad…, a la depresión en general que pudiera estar ayudada con los medios de comunicación desindividuantes (relación pasiva y lejana con por ejemplo «los personajes de la televisión»…)…, con cómo culturalmente enfrentamos el —quizá— problema de la biología supuesta «pura»… Todo estaría atravesado por, digamos, «micropolíticas», siendo importante el cariz que cobra el «campo del deseo» en un momento dado, en situaciones históricas “x”; ver de qué maneras está vendado, tapado, según los momentos… dónde están puestas las cargas, los intereses de la gente.

Pero esto no obsta para ver la importancia de ante todo, primero, desatemorizar el campo social haciendo que se comprenda, o entendiendo, o divulgando, lo que se sabe en torno a cosas como el cáncer.

H. Entrando en el tema «Hijos»

Aquí, en los hijos, quizá se reconcentra toda la intensidad, y también la pérdida de intensidad… Por un niño quizá salvarías la más mínima de tus «intensidades», la que te hace «librarte del cáncer» gracias a mantenerte vivo, insertado en algo, y no solo mantenerte con las constantes vitales… para poder «dar a tus hijos» algo más que no sea una mera vida… dar «ejemplo», diríamos en idioma moralista… —¡pues resulta que, increíblemente, no tenemos a menudo otro lenguaje! ¡Lo cual parece, a simple vista, muy desastroso, «culturalmente» hablando!

Pero, por un niño…, a un niño hay primero que mantenerle «en vida»… esto es, el sentido del mundo, de tu mundo sufrirá quizá duras pruebas (¿oportunidad de ver cuánto y cómo es en realidad tu mundo, tu vida?): el sentido se puede reducir a «darle la vida», y como oportunidad para preguntarse entonces ¿qué es ‘vida’? ¿Y quién se la está realmente dando? ¿Qué significa cuidar a un niño?

Y entonces ¿cómo se hace, como sale o surge, realmente —tal y como así ocurre realmente…— que esa vida aún no del todo «persona» se impregne desde muy pronto con todas tus incorporalidades, con todos tus incorporales, y no solo con —digamos— lo más entristecedor / «capitalista»?

Seguramente ocurriría que durante muchos años lo que nos surgiría «naturalmente» sería el mantener alejadas de la «cruda realidad» a esas pobres e inocentes criaturitas…, alejadas tal y como quizá nos mantuvieron a nosotros en nuestras amadas instituciones— alejados de —dicho pronto— toda la «verdad»:

verdad de por ejemplo todo lo que están haciendo con la “sanidad”, debido a por ejemplo su sesgo hacia lo químico, lo sintetizado químicamente, hacia la venta de químicos y más químicos. «Nos tratan», «nos tratamos» globamente e institucional-capitalísticamente como ratas: vendiendo lo que en muchas ocasiones es casi literalmente matarratas.

Notas previas para unas cuestiones futuras: ¿Los hijos pueden llevar a pensar la soledad y la política?

Así que al parecer hay que criar, en esta sociedad, a los niños, casi «individualmente»: enfrentándote si acaso todavía más y con más ganas «por ti mismo» (porque tú te habrás ganado todo, todo lo tuyo, con el sudor «de tu frente»…), y casi en soledad, frente a todas esas instituciones que hemos planteado como naturales y protectoras… pero que son todo eso por donde se nos cuela y arrojamos la vida: el asalariado para comprar todo eso de lo que nos provee el Mercado-policía… la seguridad social, con todo el batallón de productos químicos, que nos trae de una forma tan gratuita, en su alianza sistemática, tan digna y científica ella, con las multinacionales farmacéuticas…, etc.

Y no llevarles al colegio es un acto que, por otra parte, tampoco garantiza nada de forma absoluta. Véase por ejemplo que el movimiento de homeschoolers es al parecer bien variado en —por ejemplo— los EEUU… (pero hay infinitas posibilidades para este «salir del sistema»). Más bien diríamos que dicho acto es un acto-condición de posibilidad para experimentar en las «infinitas micropolíticas», para los infinitos «colectivos» que así se podrían construir…

Pero entonces… ¿Cómo es eso de no llevarles al cole «como hace todo el mundo»… a donde va «todo el mundo»? ¡Cómo vas a cometer esa burrada! Pues incluso…, aunque tengas un poco de vida colectiva-política… ¡cómo no les ibas a llevar sí o sí a la escuela! ¡pues claro, estarías en soledad frente a eso! ¡Criarías FRIKIS —esa palabra mágica que vale para ser tan guay, para ser «no-friki», y para ser a la vez tan NORMAL siendo tan poco friki…!

¡Oh, mis niños…, entonces…: ya no serían «normales»…!

Aunque claro, como lo que —más bien— existe siempre por defecto es lo que en tiqqun se denomina ‘comunidad terrible’…, entonces no suele haber pensamiento…, tal y como lo definen también en sus textos (de una forma bien práctica por cierto)…, y entonces segura y realmente sería necesario sacar a «tus» hijos de ese tipo de diversas «nadas» terribles en las que todos vivimos en parte… hacia la neutralización-centralización estatal…, ya que allí —se diría— todo es por lo menos más «alegre», habrá más gente… más barullo… sacarles hacia las democracias biopolíticas…, como las llaman los mismos «autores»…

¡Y ya no digamos qué dirían los abuelos de las criaturas! ¡¿Por qué hacer sufrir a esa carne de tu vida, tan viviente y palpitante, la de los abuelos…, ellos que tanto nos han dado y cuidado (en ese «tanto»… vemos mezclarse tan tan suciamente el «cariño familiar» con todo el campo social… qué bello chantaje…)?! ¡¿No sería mejor mantener las constantes vitales de abuelos, los «jefes de todo esto»…, bien sea ante el televisor… bien en la residencia de ancianos…, y que de vez en cuando se paseen o nos paseemos para que vean al correspondiente mesías-nieto redentor… ese que siempre-sí va-a-triunfar en la vida?!

¿Sirve para algo aquí contraponer?:
– poder-soberano/patriarcado/nuda-vida…
– frente al mundo de tus inclinaciones.

¿Tenemos una especie de mandato de conjurar todo «problema», antes de que surja una pizca de conflicto? ¿Brujería? ¿Conjurarlo todo antes de algo que cueste cierto tipo de esfuerzo que tiene que ver con recomponernos frente a la soledad…? En este sentido…, ¿se hará todo antes que ponerse en contacto con el núcleo que repele la autocolonización omnipresente, en ese medio, ese elemento en el que nos bañamos… ese edipo / patriarcado generalizado de nuestro proceso civilizatorio…? ¿Se hará todo antes que contactar con el lugar donde nuestro ser capitalista, donde nuestro ser político-colectivo-capitalista se juega tus intensidades, tus vibraciones más profundas…? ¿Se hará todo antes que chocar y poder construir algo sobre ese choque —algo, quizá tímidamente en principio, «contra» la política estatal-capitalista de la neutralidad / mercado / centralidad?

¿Es preciso problematizar cómo y por qué todos estamos metidos, también subjetivamente, en la «Economía»?

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1. «biológicos»…, esto es, muy básicos, por lo biológico de su naturaleza… ¿Tenemos aquí un ejemplo de una contraposición «capciosa» más entre biología pura frente a aspecto colectivo social-cultural, político? Creemos que para nada. Es algo a «complementar», pero de entrada tengamos en cuenta Hamer es un médico «alternativo», esto es, en parte «prohibido» (de hecho auto-exiliado en Noruega, por problemas en Alemania), que al parecer «la clava» con lo que dice sobre el cáncer (así se siente cuando se le lee), y que tiene muchos «discípulos» ya por el mundo.
Para ver aplicado a un caso concreto el modo de entender/tratar el cáncer de Hamer: La Leucemia. Capítulo 17 del libro La Nueva Medicina, del Dr. Ryke Geerd Hamer.. Rescatemos de ahí esta frase: «El 90% de pacientes muere por «razones iatrógénicas», de decir, de una pretendida terapia, que de hecho no es más que una pseudoterapia, o bien por no tratamiento iatrogénico de complicaciones normales. Prácticamente ningún animal muere de leucemia cuando se le deja en paz.»
Ver también algo ya enlazado: ‘Introducción a la Nueva Medicina’.
2. Ver aparte del enlace que ya hemos puesto y lleva a la web de Callejón, el archivo titulado por ejemplo: No es posible curarse sin aprender a vivir (pdf).
3. El dr. Fermín Moriano es otro médico que aprendió con Hamer, en España, y que ha elaborado una disciplina curativa con el dr. Jorge Carvajal que han denominado Sintergética. Tienen una clínica y un programa de cursos. Muy inspirados por la temática religiosa: 13 conferencias de Moriano descargables en audio aquí.

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Enlaces:
– en el cuerpo del texto hemos hablado ya de la imprescindible web free-news.org.
– También arriba hemos hablado del dr. Herrera, del dr. Moriano y del dr. Callejón, añadiendo algunos enlaces.
– Parece que hay quien pretende articular a nivel mundial «la revolución» que supone Hamer en medicina con iniciativas como http://www.allaboutgnm.org.
– En cuestión de videos, por ejemplo: este video en alemán, que está asociado a esta web alemana sobre la medicina de Hamer (los subtitulos en inglés, alemán y eslovaco, podéis ponerlos, en youtube, con un botón pequeño (CC) que aparece debajo de la imagen). La hemos conocido a través de este enlace en el foro ‘nmg’. También tenemos este otro documental de Jean-Jacques Crèvecœur, en francés: «Seul contre tous: la vie et l’œuvre du Dr. R. G. Hamer».
En ese foro creado sobre NMG hay un artículo con enlaces, y este glosario.
– videos de conferencias sobre la medicina del dr. Hamer: «Salud y enfermedad. Fundamentos medicina dr Hamer y Kremer».
– En el artículo del fantástico blog www.nuevamedicinahamer.blogcindario.com que ya hemos enlazado y que se titula «Difusión correcta…», tenemos algunas notas sobre ello, sobre cómo difundir la NMG.
No hace falta leer lo anterior para ver que la forma de divulgar la NMG en esta otra web: http://www.youressence.net/, no es para nada «nuestro estilo», no es de nuestro gusto, aunque casi todos los «trabajos» son y pueden ser muy interesantes, como demuestra la cantidad de material audiovisual que está compartiendo el autor en su canal en vimeo.
– Existen en castellano dos tomos editados solo para hablar de las terapias alternativas del cáncer que dependen del director de la revista «Discovery DSalud», Jose Antonio Campoy: ver enlace. No los conocemos exactamente pero creemos que dan una idea de todas las alternativas que se han presentado para el tratamiento del cáncer, cuando sin embargo, de lo que hablamos aquí, es que tenemos que cambiar nuestras perspectivas sobre lo que entendemos como «cáncer» y en general por «enfermedad»; esto es, tenemos que dar entrada a una teoría fundamental, la de Hamer, que además de estar comprobada es capaz de fundamentar cualquier enfermedad desde esa otra dicha perspectiva de la que hablamos, más correcta que la convencional (aunque luego como hemos visto haya gente que evolucione a su manera a partir de Hamer).
– Este artículo en inglés (enlace al abstract) examina y compara lo que ellos llaman “medicina holística” con los principios de Hamer, tildándolos, ya en el resumen, de irracionales (el 3º, 4º y 5º), cosa que obviamente no nos parece así. Lo que sí es irracional es ver, como se denuncia aquí, que la NMG se asimila, se compara con, se piense que es similar a las terapias que: «consisten […] en “psicoanalizar” al paciente para sugestionarlo, para que viva feliz, para que no se preocupe, o tonterías similares».
El artículo mencionado en inglés es analizado en este artículo: Reconocimiento parcial de la nueva medicina germánica por el profesor Joav Merrick. El mismo blog, en una entrada cercana en el tiempo, también comenta algo sobre este otro artículo de Hans Ulrich Niemitz, alojado en una web aparentemente de gente de Canadá con secciones en castellano que vemos que nos están sirviendo muy bien como introducción, que son altamente recomendables.
Volviendo al artículo “holístico” arriba comentado, de todas maneras los autores admiten en un comentario que:
«Dr. Hamer has made an important contribution to holistic medicine because he seemingly has shown the world that even very sick cancer patients can sometimes be cured» (El Dr. Hamer ha realizado una contribución importante a la medicina holística ya que aparentemente ha mostrado al mundo que incluso los pacientes muy enfermos de cáncer pueden curarse).
Bien, ya el hecho de colocarse en un «campo», a defenderlo (medicina holística), el hecho de poner la etiqueta de “holística”, es en parte una trampa. Hamer explica unas leyes que se pueden comprobar, y que por tanto no pueden ser archivadas en “un tipo de medicina”, ya que afectan a la sustancia de lo que entendemos por medicina.
En otro de sus artículos, del 2004, en el resumen (firmado por Ventegodt S, Solheim E, Saunte ME, Morad M, Kandel I, Merrick J.), nos cuentan que ven el caso de un paciente tratado (el resumen es muy jugoso), y hablan de emociones relacionadas con el comportamiento de las células, pero no hablan de la correlación comprobada por Hamer entre los focos que aparecen en el cerebro/órganos, y el conflicto biológico.
Tienen artículos interesantes inspirados como ellos dicen por Penrose y Hameroff: sobre física cuántica, coherencia, etc.: <a href=”http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17115084″«Human development VIII: a theory of “deep” quantum chemistry and cell consciousness: quantum chemistry controls genes and biochemistry to give cells and higher organisms consciousness and complex behavior.»
Enlace en italiano.
Enlace en francés, en “retrouver son nord”. Este autor (y autora) de dicha web no son de entrada nada honestos. En alguna página se puede leer que:
«le fait que nous nous référons (notamment) aux découvertes (qu’il n’a pas fait le nécessaire effort pas de  valider scientifiquement) du Dr Hamer»; ahí dice que «el hecho de que especialmente nos refiramos a los descubrimientos del Dr. Hamer, los cuales éste no ha llevado a cabo el esfuerzo de validar científicamente…». Eso es mentira. Hamer ha realizado las comprobaciones y luego no le han admitido, siquiera, en la universidad por ejemplo de Tubinga, el reconocimiento. Y además, ya existen varias validaciones.
Sentimos por ejemplo que está fuera de lugar, ante unos hechos tan brutales en torno a Hamer (encarcelado por una teoría), decir que Hamer se comportó o se comporta algo fanáticamente a veces (si hay algo de eso, aparte de ser lo de menos tras haber descubierto estas “leyes”, no sería un “fanatismo” comparable al que exhibe la medicina convencional); el autor de ese artículo en “retrouver son nord” podría estar además equivocado cuando hace afirmaciones al respecto de un autor poco honesto, el autor de la «biología total» (un francés; Sabbah, que tampoco habla mucho de Hamer en sus al parecer caras conferencias, visibles en internet). Se habla en la web en estos términos de Sabbah: «Notons au passage que le Docteur Claude Sabbah a généralisé les découvertes de Hamer en montrant que toutes les maladies, quelqu’elles soient (de la plus bénigne à la plus grave), résultaient d’un choc ou d’un stress vécu dans l’isolement et étaient déclenchées par le cerveau comme solution parfaite pour assurer la survie».
Ahí dice que Sabbah habría generalizado los descubrimientos de Hamer. Lo que sí sabemos es que Hamer hoy en día los ha generalizado ya, en este momento.
Aclaremos ya que el co-autor de la página «retrouver son nord» es Baudouin Labrique y es psicoterapeuta. Entendemos que puede existir cualquier tipo de sesgo, prejuicio, etc., en la «mirada» de Labrique, puesto que la psicoterapia digamos que se ve muy afectada por los descubrimientos de Hamer. ¿Por qué? Porque los conflictos desembocan en programas que se desarrollan a la vez en cerebro y órgano, dejando por tanto la labor de la psicoterapia algo más que relativizada; aunque tales descubrimientos por otra parte dan a los asuntos psíquicos una relevancia científica impresionante.
Siguiendo con la polémica Sabbah (en el anterior enlace hemos encontrado cosas que nos han disgustado sobremanera):
lo que no sabemos es si en los años 80, cuando Sabbah al parecer asistió a seminarios de Hamer, Hamer no hablaba tan claro. Supongo que sí, que ya “habría generalizado”.
En España tenemos otro caso muy reciente de alguien que nada más ponerse a trabajar (en solitario) en la divulgación de la NMG, ya dice haber descubierto nuevas leyes (lo hemos enlazado antes: era este enlace). Bien puede ser, pero es increíble que seamos tan rápidos, los humanos, que seamos, sobre todo, tan rápidamente poco humildes (les ha puesto nombre y todo, a las leyes).
Una cosa es el trabajo de alguien como Hamer, al que “se le perdona” que haya puesto su nombre a cosas como el DHS (el nombre era el de su hijo, que es quien le condujo al descubrimiento). Poner nombres propios: un gesto corriente en la ciencia, para situar acontecimientos; aunque por ejemplo el nombre «focos de Hamer» parece ser un nombre que fue puesto por «los enemigos».
– Por una de las páginas anteriormente citadas nos enteramos de que una fundación para la investigación del cáncer de mama dice que va a estudiar lo que ya Hamer ha estudiado hace ya tantos años, y no parece mentar para nada el nombre de Hamer, ahí dicen que el cerebro es un “relay” (relé, repetidor…) sobredeterminante para nuestro organismo: The brain is an over-determined relay…. Esto es lo que demostró con miles de escáneres Hamer hace bastantes años.
– En Noruega, donde ahora mismo está «expatriado», Hamer al parecer ha podido fundar o co-fundar algo así como una universidad privada.

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Publicado 10 mayo, 2011 por qadistu en verdad

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