«Tienes mucho tiempo o vives en las nubes»   Leave a comment

Cuando más he “trabajado” por ejemplo escribiendo miles de palabras, en concreto traducciones del ex-colectivo Tiqqun, como se pudo de “bien” o “mal”, y por amor al arte —”para la web”— ha sido cuando realmente menos «tiempo» he tenido.

Esto se daba además en una zona rural bastante fría, en colectivo que tiene ovejas, cabras y…, por tanto, más gente que “uno mismo”…, lo cual te deja por defecto “poco tiempo”, sobre todo cuando hay tantas distracciones (p.ej. tanta gente).

Sin embargo cuando menos más. Si tuviera que trabajar 10 o 12 horas diarias me desalienaría igual o más con lo mismo que hago ahora o que hacía. Aunque antes que eso hay mil cosas que uno puede hacer, aparte incluso de emigrar, para, si no se quiere, no tener que “trabajar” tanto tiempo.

Así que me río por no llorar a lo largo de la vida cuando gente que recién conozco o que apenas conozco me viene a emitir “juicios” (normalmente “distanciadores”, porque lo que simplemente “racionalizan” un “nos caemos mal”) por cosas como la web, llena como estaba de formas de hablar que se percibirían a veces como “muy poco prácticas” (una web que es “historia pasada” y que ahora “vive” si acaso en este blog). No creo que pueda llegar a entender realmente esa reacción, pero bueno (como en realidad nada se puede entender en este mundo, en serio). Sí entiendo que la vibración que yo transmita (que provoca el “hecho”: “caer mal”), y quizá debido a otros asuntos…, haría que la gente tienda a justificar a veces distanciamientos (el mundo de la ética y los encuentros es misterioso y muy interesante o “bonito”, a veces).

A veces se me ha dicho: «tú tienes mucho tiempo», como en una especie de reproche rondando el protofascismo —por lo generalizador.

Otras: «es un lujo»; esta pareció ser un subproducto de una reacción de “disonancia” existencial; quizá sirviera para justificar otros juicios que para colmo en realidad no vienen de la persona que emite tal juicio en tal momento (“un lujo”). Es curioso ver ante uno cómo las personas podría ser que estén afirmando relaciones, con gente que no están ante ti, mediante los juicios y los “resortes automáticos” del aquí y ahora, que surgen ahora, ante uno, como reacciones ante la situación vivida en ese momento.

Quizá es un lujo pararse a pensar cosas fuera de la inercia del pensamiento normal de la Matrix, en algunos ámbitos (como por ejemplo la importancia que tendría que nuestra realidad sea en realidad tan ilusoria, ya que nunca estuvimos “solos” como inteligencias-consciencias en este sistema solar), ya que el día a día o los dispositivos donde tenemos que “declararnos” nosotros mismitos como “esclavos” no nos permiten a veces “desconectar” o bien nos dejan terriblemente helados y nos pide sí o sí el organizarnos en colectivos para algo, casi para lo que sea (o bien reafirmar amistades y esclavismos proto-ideológicos que van siempre asociados de una u otra manera a cualquier forma de vida).

O bien vemos como demasiado bizarra alguna cosa y entonces nos sale “el mecanismo”: esta persona no vive en el mismo mundo…, y, entonces, acto seguido “economizamos” el asunto con algún juicio rápido que proyecte el asunto a algo tipo “clasista” (aunque yo soy hijo de clase a todas luces más bien baja tirando a muy baja por muchos motivos).

Es curioso cómo en nosotros, en la gente, surge tan crudamente el problema de la atomización, que es lo que estará aquí apuntando como por detrás…, y, a la vez, es curioso ver lo difícil que a veces parece el poder problematizar esto (más en el ambiente tan codificado, o a su modo codificado, de una ciudad grande).

Atomización porque estas frases son muestra de algo así como de cierta, podríamos decir, “miseria individual”, que sería algo que todo el mundo tenemos y tendríamos que afrontar, interiorizar, por defecto, a la hora de enfrentar las cosas “normales” de la vida “en occidente”.

Así por ponernos en plan recetario, recomendaría en este plan salir de la Matrix con textos tan simples e interesantes como el enlazado…, y también hasta el punto de “extrañarse” de la onda normal de pensamiento que existe incluso en la izquierda más pro-“política emancipatoria” (que se sacrifica y martiriza hasta las trancas en la codificación urbana a gusto; cada cual parece que elige su mundo para proyectar culpa, etc. etc.). Por cierto, que esto tiene que ver por ejemplo con el problema que rondaba en los textos de finales de la vida de Michel Foucault, donde la espiritualidad cobró tanta importancia; y entonces, veo ahora, tras mi “querida” y necesitada “transformación”, que no sería por nada “gratuito” en su caso.

Proyectamos la realidad para que ésta se ajuste al campo mórfico que compartimos con amigos y con creencias (pensamientos solidificados del pasado).

Por ejemplo podemos proyectar un juicio (“eso es un lujo”) para seguir vibrando como requiere dicho campo mórfico, compartido, y reafirmar “amistades” (proto-ideologías, etc.). El inconsciente administra así el seguir vibrando con lo anterior y de la manera acostumbrada (con por ejemplo el victimismo post-victimista que a veces vemos en la onda de la “nueva izquierda”).

¡felices encuentros y transformaciones a todos!

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Publicado 12 junio, 2011 por qadistu en verdad

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