Desprogramando Matrix… acto final.   18 comments

«La verdadera espiritualidad es algo que tiene que ver con la alegría y con la tierra, y no tiene nada que ver con la falsa dignidad adulta. No tiene nada que ver con las palabras pomposas y las caras serias. Tiene que ver con el baile de la conciencia que ocurre en vuestro interior, y con el sentido de aventura espiritual que hay en el interior de vuestros corazones.» (Habla Seth II)

 Los últimos meses han sido una especie de «desprogramación de la Matrix», es decir, de entendimiento progresivo y parcial de lo que se cuece en temas de la Verdad (sobre la realidad, la tecnología, la salud, la historia…), o de la espiritualidad…, en este planeta.

Decimos ‘Verdad’ con mayúsculas porque la Verdad, en principio, diríamos que es lo que hace que se tambaleen las coordenadas en las que usualmente nos moveríamos como “humanos normales” (aunque tal normalidad tampoco exista: “coordenadas” sobre esas cosas comentadas: “realidad”, “historia” “salud”…, etc.).

Y todo esto con seguridad ya ha finalizado para mí, y muy alegremente, pues me he topado con algo que mi “yo” condicionado hubiera encontrado de lo más inverosímil si se lo hubiera presentado hace solo unos pocos meses. Si esto se lo presento de golpe hace pocos meses a mi yo condicionado, éste no habría podido hacer nada con ello.

Encontré el material que rodea al ya célebre texto «Un curso de milagros» [UCDM].

Así, la anterior “desprogramación” de la Matrix ha sido a su vez transformada por una especie de increíble “revelación” —que conlleva una progresiva transformación de la percepción— que supuso para mí poder encontrar, hace uno o dos días, el texto que me introdujo a UCDM (resultó el puente necesario para entrar a UCDM, como ya le ha pasado a mucha otra gente), titulado:

«La desaparición del Universo», de Gary R. Renard —más bien la autoría es de los que se le “aparecieron” a Renard, para contarle todo esto tan “rarito”. Este documento (y el UCDM) también se puede encontrar y descargar-imprimir desde internet, ya sea que lo queráis-podáis o no comprar.

Este último texto es una especie de introducción precisa al UCDM y también un:

«¡Eh!, ¡Oye! ¡Que tenéis a vuestra disposición UCDM! ¡Y es una maravilla!».

El dictado contenido en el UCDM pretende conseguir, o bien ser, directamente, una palabra imposible de interpretar: busca un cambio de percepción, en nosotros, y muy directo; no busca una interpretación. Una palabra será tanto más “poco interpretable” cuanto mayor sea el cambio de percepción que consigue en sí misma y en su aplicación.

Otra cosa es lo que luego pueda suceder, que será lo que siempre debió suceder: el que la historia de “la ilusión del mundo físico” continúe con todas sus complejidades e interpretaciones aparentemente sin fin.

Estamos muy acostumbrados a la relativización de “la verdad”, pero el universo es muy simple; digamos que las “premisas” sobre las cuales todo esto se construye lo son1.

Por tanto, “la verdad” es también simple, como ya habíamos empezando a vislumbrar con el artículo “realidad”.

El encontrar todo esto me ha ayudado incluso a ir asentando las “sospechas”, o, más bien, a empezar a vislumbrar cómo poder afirmar una especie de “vía” para instalarnos en un “nuevo criterio” acerca de muchas de las cosas de “la Nueva Era” —tan atractivas ellas…, y que contienen tantas “verdades sueltas”.

Por ejemplo, tenemos el problema del posible papel ambiguo que tendrían en el futuro “los niños índigo”; hablamos por ejemplo de Matías de Stefano, en el artículo «discriminando información…»; y parece importante anticipar el posible papel que puedan cumplir, quizá en tanto que “futuros líderes”…, y en ese posible escenario de revelación falsa que se nos podría plantear en la Tierra, ayudándose en general de toda la Nueva Era. ¿Por qué? Porque nunca estuvimos “solos”; y esa “gente” que hay por este Sistema Solar podría intentar engañarnos al respecto plantando y planteando su escenario de:

«vale, bien, no habéis estado solos…, pero lo siguiente que haremos, como siempre, y lo que nosotros os diremos sobre ello, es la historia de este Universo y de este sistema solar “a medias”, y en parte para que con ello así sigáis en la versión de que “esto es todo lo que hay” —aunque “lo que hay” vaya a ser cada vez más “loco”, por ejemplo multidimensional…, y/o incluso aparentemente muy amoroso, cerrando así la salida a vuestro verdadero Amor».

En la Nueva Era tenemos el problemático asunto —al parecer malentendido— del Todo Amor Universal. Muy bien, pero el amor requiere de una práctica larga, “hacia fuera”, pero también y sobre todo “introspectiva”…, y que tiene que ver con un sentido renovado de perdón y con un cambio de percepción global en cada cual (uno que tiene que ver con que realmente en este universo no es posible el amor, no tenemos ni idea de lo que es pues hemos olvidado que somos amor perfecto, y estamos identificados ahí fuera, con las proyecciones del universo, ahí fuera, que nos despistan y donde creemos que existe el amor; pero es una componenda terrible).

Es preciso quizá decir algo más sobre dicha práctica no-clásica del “perdón”; no es el “concepto” clásico. Este “perdón” ve que en realidad no hay “pecado” ni culpa por estar ambas cosas asociadas a un mundo que en el fondo es solo una ilusión. Así que se trata de construirse una percepción cada vez más y más inocente; construirse un modo de verdaderamente no proyectar culpa; y el “pecado”, de todas formas, se define de una forma muy sencilla: “falta de amor”. En el mundo no existe realmente el ataque, es una ilusión. Solo existen peticiones de amor u ofrecimientos de amor.

Así se construye un modo de ver realmente sano; el asunto del “pecado” y el perdón es lo que se terminó y empezó distorsionando durante siglos con todo el surgir de la religión “cristiana”, que, desde el principio, derivaba, como siempre, en algo culpabilizador, castigador: enseguida se arrastró el mismo esquema bíblico antiguo; se arrastró el pasado para condenar el futuro, como siempre, con un gesto que es idéntico al que hacemos en cada una de nuestras mentes todos los días y prácticamente cada minuto de la existencia (si no no estaríamos aquí, en este mundo que en realidad es un sueño, una pesadilla).

Así con con ello, con la misma culpabilización general de siempre, se daba, a muy grandes rasgos, el mismo “mensaje”, tanto en el Viejo como en el Nuevo Testamento; y ello pese a las palabras sueltas, algo “válidas”, pero a veces muy malinterpretadas…, y que se encuentran aquí y allá en los textos —como por ejemplo las atribuidas a Jesús, aunque hay muchas cosas que no eran suyas y se le atribuían a él (que fue alguien que simplemente despertó del ciclo de reencarnación).

Este pasado que mata el presente insiste condenando el futuro y condenándonos a repetir estas historias del olvido que llamamos cuerpos, estas heridas ilusorias en el Todo…, este pasado insiste, como vemos, en el sacrificio, en los cuerpos mortificados en una cadena de culpa y sacrificio sin salida, con mucha crueldad…; y obviamente lo tenemos en todo: en nuestra política o en nuestro sistema de “trabajar”. En lo “laico” está todo esto, ya que estamos hablando de algo muy general; existe en todo y muy inconscientemente, pues todo procede de una culpabilidad inconsciente “universal” que como “gran mente”, como una especie de “ego colectivo” en otro nivel de “la mente”…, dio pie a la existencia del Universo tal cual lo proyectamos-vemos.

Pero como hemos empezado ya a comentar, todo esto se debe a que la realidad es básicamente una ilusión. Ilusión de la cual lo más importante será el decir que nunca está “ahí fuera”.

Esto en un primer momento lo podemos contemplar como algo “estratégico”, como una operación o consigna estratégica, pues a nosotros, que no tenemos la perspectiva —el construirla requiere precisamente este trabajo—, se nos hace difícil decir estas frases aparentemente estúpidas:

  • vemos lo que somos, lo que creemos que somos; y creemos inconscientemente que somos lo que vemos; todo lo de “ahí fuera” solo está aparentemente ahí fuera; es una ilusión proyectada por otro nivel de la mente-ego, la parte asustada de la Gran Mente, que tuvo este sueño de separación y la consiguiente culpabilidad fabricadora de esta excusa que es la irrealidad de eso que llamamos Universo, que no es verdadero, pues no somos toda esa basura que proyectamos-vemos ahí fuera condenando tantas veces a quienes vemos, pero que nos condena al mismo tiempo a nosotros —proyectada con “nuestros” sentimientos, emociones, desde “el interior” que es lo único que existe pues solo hay “mente”.
  • la realidad nos devuelve el interior…,
  • lo que percibimos es porque lo proyectamos…,
  • solo vemos pasado…, etc.

El perdón ve que, en realidad, y debido a que la realidad tal cual la conocemos “no existe”, entonces, la culpa y el pecado, son también ilusiones. Es preciso perdonar, entonces, pero desde esta óptica, y, por lo que hemos dicho, empezando por perdonarse “uno mismo”, siempre, y gracias a estar todo el tiempo transformando la propia percepción…, ya que no hay nada ahí afuera.

Esto se puede hacer en toda situación, pues toda situación está inundada de miedo (a “sobrevivir”, por ejemplo), miedo enredado con la culpa y que depende de la ilusión de que somos nosotros quienes tenemos “la autoría” siempre (y por tanto tenemos miedo al futuro (del “castigo”, muy en general)).

El “pecado”, la falta de amor, es algo en realidad muy “laico” y “general”, ya que tiene que ver con los juegos de nuestro inconsciente, con el ego, etc., en el sistema del pensamiento del miedo, no del amor, como veréis si investigáis un poco esto y el UCDM.

Nos puede dar miedo pensar que lo que llamamos realidad “no exista”, pues esta “realidad” no real es algo que a veces contemplamos como siendo “maravilloso”, bonito, digno de ser mimado…, pues es “nuestra” Tierra…, nuestro cuerpo…, etc., etc. Pero imaginemos que, si esto es así, si disfrutamos tanto incluso con los “momentos buenos” en esta realidad que no existe…, y en esta realidad que de “existir” solo existe como “mentira” en una proyección realizada por una especie de mente demente, por una mente perdida en un camino de demencia…, entonces…: ¿cómo será de deslumbrantemente maravillosa la existencia real, nuestra existencia en esta “mente”, en su auténtica realidad, que es nuestra verdadera realidad? No tendríamos palabras para esto (por eso es tan simple y a la vez tan difícil el mensaje de UCDM). Pero de ello tenemos a veces vislumbres; y quizá mucho de lo que nos sucedía con “lo artístico”, o con todo lo “espiritual” en sentido muy general (meramente por ejemplo solo el “dar”), podríamos decir que sería “un tal vislumbrar”.

Así que, siguiendo con los engaños “amorosos” con la ayuda de la Nueva Era…, el problema se nos puede también ya dar solucionado. ¿Cómo? Por ejemplo con líderes propagando “consignas amorosas”, pero que se quedaran en el nivel de nuestros cuerpos…, y solo en el nivel de éstos y de consignas. Eso sería “lo fácil”. Lo difícil es poner sobre la mesa realmente “lo verdaderamente real”: el único “hecho”, el de que somos espíritu…, y que no hay nada más que eso, pues en ese aspecto somos Uno en nuestra Fuente, que nos incluye y siempre nos incluyó —lo llamado “dios” por la tradición—, y que sería lo único real, lo único “verdad” (y que no tiene nada que ver con este Universo de muerte y destrucción, de ciclos de “vida”-muerte). Nunca hemos dejado de ser espíritu, pero no lo recordamos debido a que soñamos que nos separamos ilusoriamente, como soñando.

Todo este mundo físico, el ciclo de la vida y la muerte, es decir, estos ciclos de reencarnaciones (que son otra ilusión más dentro de la gran Ilusión), tan plagados como están de ilusiones por ser en realidad desde el principio La Ilusión…, y tan llenos como están de “naturaleza”…, todo esto está proyectado ahí desde el Ego —con su caos, sus miedos, sus prisas, y también con sus “bellezas” transitorias— precisamente “para dificultarnos” el recordar nuestro verdadero ser. Son símbolos de una separación que nunca se dio en la realidad, solo en nuestro sueño temeroso…, y están por tanto fundados sobre el miedo (a un castigo también ilusorio).

Volviendo a la revelación falsa: podría por ejemplo estar siendo preparada por las potencias reptilianas de la facción negativa, esas que ya estarían alojadas quizá, fundamentalmente —y esto en la Tierra al menos—, no en nuestra “dimensión”, sino quizá en la segunda capa de nuestro Universo-Multiverso —ese “de ilusión”, del “ego-miedo”.

Entonces, nos podría surgir la siguiente cuestión:

¿si no “conocemos” bien estas cosas que podrían suceder aquí…, en torno a revelaciones de entidades humanoides no “homo sapiens”…, entonces…, todo esto quizá no lo podamos “perdonar bien”? ¿Y deberíamos poder hacerlo, también, si se diera el caso?

En un principio, en realidad, estas cosas no se pueden conocer. Esto es muy tajante pero es así: el único conocimiento es el que nos acerca a nuestra única realidad: somos espíritu, como dijimos, y lo hemos olvidado aparentemente. Lo demás es un mar de ilusiones donde la palabra ‘conocer’ ni siquiera tiene sentido. Por tanto debemos hacer una división tajante entre conocer y percibir, que a los eruditos o a los entendidos les sonará rudimentaria —y más en esta introducción. Pero aquí no se trata de filosofías, se trata de transformación, y cuanto más directa, mejor; el trabajo de sustituir el sistema de pensamiento del ego-miedo (ilusorio) por algo que apunte a lo real (el del amor) no es un “trabajo intelectual” (“lo intelectual” es casi siempre doblemente ilusión, símbolo de símbolo)…, sino que es el camino para llegar a “ser” cada vez más una cierta experiencia, constantemente; para transformar la percepción.

Así que lo que intentaremos es advertir que, por tanto, se seguirían dando mil ilusiones en este mundo de ilusión, el del sistema de pensamiento del Ego-Miedo. Pero siempre tenemos a nuestra disposición el conocimiento, (decir ‘verdadero conocimiento’ es redundante), ese que progresivamente aprende a no admitir otro sistema que el del amor, a analizar el sistema del ego-miedo en profundidad, para poder sustituirlo con este otro sistema del amor, el único “verdadero”.

Hay formas increíblemente sutiles de engañarnos al respecto de nuestro Universo. Yo estaba empezando a caer en —y a propagar— una de ellas al presentar de forma demasiado “neutra” el problema de la multidimensionalidad del Universo —en el artículo sobre “Realidad”.

Veía al Multiverso como escalones “reales” dentro de lo que “casi conocemos”, dentro de “lo que aún no conocemos”…, dentro de un Universo que, por tanto, así “sería en realidad” : un Multiverso —digamos que “hojaldrado”. Pero, por cierto, ya habíamos visto algo que nos ha traído hasta aquí, en parte; el hecho de que en esas capas había un sentido en esa especie de jerarquía entre las mismas, en esa jerarquía vibracional, y que digamos dependía más bien del amor, más que de otra cosa.

Entonces, el ánimo que habría detrás de esto que acabo de decir, del anterior “sería en realidad”…, es decir…, dicho ánimo o ese deseo de “descubrir”…, es, en lo básico, una trampa del ego (en realidad nada aquí se puede ‘conocer’, ya lo dijimos).

Esa trampa nos sigue manteniendo, enjaulando, en este “mundo complejo”, un mundo de lo que en realidad son ilusiones-proyecciones de la parte de la mente que está en el error, la parte que da vida ilusoria a lo que nosotros, desacertadamente, aún llamamos “realidad”. Así, nos mantiene en la mente errada, pese a todos los añadidos “multidimensionales” que podamos hacer, pues tal Multiverso seguiría planteándose a sí mismo como “lo único que hay”. Y por tanto, en definitiva, para nuestro verdadero despertar nos da igual el que al final “el Universo conocido” sea un Multiverso o no…, un Multiverso en el cual, y por ello, nos podríamos por ejemplo desplazar entre sus capas (sea o no “con mucho amor”).

Así, no tenemos por qué elegir el demorarnos a la hora de visualizar claramente el engaño en toda su posible dimensión futura. Todo el mundo puede elegir ya, aquí y ahora, no demorarse en el viaje. Es posible para todo el mundo ya, solo hay que elegirlo.

Así que no, que todo “esto” no es “todo lo que hay”…, sea lo que sea aquello a lo que nos referimos con ese ‘esto’.

Y ahora voy a seguir hablando de lo mismo, más o menos apuntando hacia donde apunta el texto de UCDM (si alguien leyó esto puede que ya se asustara por lo anterior, que aquí va de otra manera dicho):

Así que todo el Multiverso o el Universo, como lo queramos llamar, es literalmente «mentira»; es una gigantesca mentira que además ya ha ocurrido, y que proyectamos con nuestras mentes pero desde otro nivel de la mente (como acertaríamos a intuir gracias en parte a toda la historia de la Nueva Era, pues en ella se trabaja bastante, al parecer, con el tema de niveles de la mente —por ejemplo en relación con los diversos chakras superiores).

Así que…, de acuerdo, desconocemos la amplitud del Universo, el hecho de que “sea en realidad un Multiverso”. ¿Pero quién es el “nosotros”, el sujeto de aquel “desconocemos”? ¿Desde qué espíritu nos ponemos realmente a valorar “la realidad”? ¿Desde el “anti-espíritu” del sistema de pensamiento del ego? ¿O desde el del amor?

Como ya dijimos: no podemos quedarnos en el mismo sujeto, pues por defecto este será el del sistema de pensamiento del ego, ya que estamos en su mundo, lo recreamos con nuestras equívocas e infinitas percepciones; además, nosotros elegimos el (no-)hecho de meternos en ello —lo elegimos soñar, desde “otro nivel de la mente”, si queréis decirlo así. Y tenemos que aprender a elegir de nuevo, a elegir de verdad.

Así que lo importante no es tal proceso lineal de “descubrimiento”, ya que seguiríamos estando en “el mismo lío”. Es decir, esto puede ser usado, como todo, para fortalecer el sistema de pensamiento del ego (ya sea o no comandado por “niños índigo”, y/o por “extraterrestres buenos”, humanos “reformados” y un largo etc.).

Pienso en esta cita del libro de Renard, donde Arten deja muy claro que:

«… tienes, abiertas ante ti, varias dimensiones [el Multiverso del que hablamos arriba], y puedes pasar de una a la otra. Sin embargo, este sigue siendo un sistema cerrado; y el mismo hecho de que sea limitado y fijo sustenta lo que hemos venido diciendo. El guión del ego es como el palo y la zanahoria. Trata de hacerte pensar que eres libre dentro del guión, cuando la única libertad total que llegarás a encontrar está completamente fuera de todo ese lío

Así que si alguien —como esas razas humanoides— está preparando algo así, además, por supuesto, lo estará haciendo con la ayuda de lo que llamamos los Illuminati y toda la gente que esté “en el ajo” y con un aspecto algo más “humano” —al menos en apariencia o a ratos…, y no teniendo por qué estar muy instruidos en el tema “multiverso”: es decir, lo hará con la gente que copa o controla los puestos de élite, supuestamente, en cosas como puedan ser el gobierno estadounidense…, la NASA…, la casa Windsor…, etc.

De estos Illuminati, es decir, de esta especie de Hermandad, como la llamaba Icke, ya se sabe o ya se dice desde hace tiempo que, en realidad, siempre ha servido y han servido a ese “fondo de Ego”, ese fondo que son en parte esos entes de ahí abajo, reptilianos negativos, y que también somos nosotros, como dijimos antes. Es decir, sirven a todo ese lío “satánico” que “han montado” (pero cuidado aquí cuando atribuimos responsabilidad y “culpa”: recordemos que todo ya es en general un lío, y no podemos deshacernos de ello si, por decirlo así, no nos deshacemos en general del lío, un lío del cual en realidad es muy simple salir, pero hay que elegir salir para construir el “afuera” que siempre estuvo “dentro”, y con el trabajo requerido).

Así que, a la vez, y paradójicamente en parte, también aprendemos o aprenderemos que los detalles sobre esta realidad-irreal de la que podemos salir, serán algo que “nos da igual”; lo importante es, parece ser, el que haya que ponerse a trabajar con cosas como UCDM.

Lo que quizá no nos dará igual, a veces, y debido a su utilidad en el despertar, es el nivel de engaño que existe, y lo que este engaño nos ayuda a “reaccionar” o empezar a despertar, a según qué personas. Como ya dijimos, el nivel de “engaño” general a todos los niveles es grande: ciencia-tecnología suprimidas (en medicina por ejemplo…, en “energía”…)…, historia suprimida…, “economía” como gran dispositivo capturador…, política como engaño-espectáculo… Todo esto, pues, a algunos…, toda esta “visión amplia” de los engaños…, nos ha servido mucho y muy bien en nuestro “despertar” a «la realidad de este Universo» (y finalmente a su completa y absurda irrealidad).

Y parece que tenemos que insistir en esto: a toda esa gente aparentemente tan “malvada” es a quien quizá “primero” tenemos que aprender a perdonar, constantemente, y, por supuesto, no en el sentido “cristiano” de perdón, sino en los sentidos que tiene el perdón en este maravilloso UCDM, y/o en el sentido, también similar o que nos sirve de introducción…, del “método” Ho’oponopono, del que ya hablamos. Estos son sentidos mucho más profundos y prácticos de “perdón”. Recordemos además que, como vienen a decir los que dialogan con Gary en el libro citado: cuidado, que no se confunda esto, la religión, el cristianismo, con lo que nosotros venimos a decir aquí…, pues la religión es básicamente “política”…, y lo nuestro no, lo nuestro es, podríamos decir: “trabajo espiritual”…, pues no hay nada ahí afuera. Aunque parezca mentira no: nunca se podrá hacer una “iglesia” con «Un Curso de milagros».

Aclaremos ahora lo siguiente: si se mira superficialmente, UCDM parecería también algo o muy “cristiano”, ya que además, y para colmo, usa tal lenguaje; sin embargo, es de lo más “revolucionario” y “corrige” radicalmente el culpabilizador cristianismo que tenemos en el ambiente. Esto lo aprendemos gracias a lo que vivió Gary R. Renard antes de escribir su primer libro, y que queda perfectamente claro en éste. En él desmenuza, gracias a sus interlocutores —que no sabía él muy bien de dónde venían, pero que eran, como digo, extremadamente precisos—, desmenuza, digo, los errores de la religión en general, y en particular de las tan culpabilizantes tradiciones “cristiana”, “católica”, etc. [podéis ver algunos ejemplos sobre ello en el último apartado, antes de las notas en asterisco].

Se nos cuenta, además, que este curso —UCDM— fue dictado a una mujer que en realidad ya no quería tener mucho más que ver con lo espiritual, y ello pese a que ya le habían ocurrido cosas “muy raras” antes de recibir el curso. Ella y un compañero de trabajo en la universidad de Columbia (trabajaban en psicología médica) lo transcribieron lentamente, durante unos 7 años, hace bastante tiempo (se empezó a difundir cada vez más desde mediados de los años 70). Para la apasionante historia sobre el curso se puede ver en internet y/o comprar el librito Viaje sin distancia (Robert Skutch), o leer «Ausencia de felicidad», de Kenneth Wapnick.

UCDM fue dictado, diríamos, por un “ser” que estaría, en las “altas esferas” de “lo espiritual”: aquello que se llamó, por ejemplo, “Espíritu Santo” —pero el nombre da igual (aunque todos ya tenemos dentro una similar posibilidad de “conexión” con algo así, pues es Universal (es lo único real en realidad, lo que nos despierta y nos despertará a todos del sueño)). El llamado “Espíritu Santo” es pues el “portavoz”, en realidad, del “Todo”, de lo único real; y se materializó primero, al parecer, en quien la tradición por aquí llamaba ‘Jesús’ (en realidad de nombre Yeshua o algo similar). En otros lados ha habido otros “maestros”, aunque, en realidad, cualquier portavoz de lo más “superior” viene a ser casi lo mismo. Y cuando decimos “superior” es preciso poner “muchas comillas”, ya que ni siquiera es de este mundo, sino que nos revela lo ilusorio del nuestro. Solo hay jerarquías en lo ilusorio, en nuestro mundo.

Vaya, es increíble el hecho de que haber acabado leyendo, nada más y nada menos que la palabra de Jesús, con lo que esto me disonaba hace solo unos meses; todo ha sido gracias a que, en esta nueva posibilidad de ser escuchada tal palabra, tenemos unos medios de comunicación digamos que “universales”, de vocación universalista. Y es increíble porque, como vemos, nada cambia, y, a la vez, todo cambia: el contenido del curso es radicalmente diferente de lo que muchas veces entendemos como “religión cristiana”.

Aprendemos, en UCDM y por ejemplo con el libro de Renard, que debemos hacer una separación estricta entre “mundo físico” y no-mundo “de la Fuente” (espíritu); y ello se debe a que, por cierto —y muy importante—, como se señala en el texto “de Renard”: dicha “Fuente” no es quien creó todo lo que vemos, no tiene nada que ver con el Universo, pues éste ni siquiera existe, aunque así dicho nos parezca mentira, pues para colmo el Universo es lo que nosotros ilusoriamente pensamos como siendo “lo único que hay”. Habría que separar bien lo espiritual, conectado a la Fuente se quiera o no —es lo único que en el fondo da vida—, separarlo con respecto al cuerpo físico —siempre “muerto”, en realidad, como ya se sugiere por ejemplo en parte de la Nueva Era.

Así que, para gran desolación de mi anterior yo-condicionado, quizá tenga que volver a usar —y usaré— la palabra “Dios”, para así, con ello, quizás dejar de sugerir, como sucedería quizás en mayor grado con el nombre de “Fuente”, que todo, absolutamente todo, procedería “de ahí”, ya que entonces estaríamos en más de lo mismo: tendríamos casi otro Sistema más de aquellos que, como decía Icke, sirven para promover ese “pensamiento único” que dice…: “este mundo es todo lo que hay”.

El todo está abierto y en “la materia” todo es posible en el sentido de que es básicamente un sistema de ilusión del cual despertar, que debemos deshacer despertando…, y para así conseguir en realidad que sirva solamente como trampolín para poder transportarnos a la verdad sobre el Todo, al auténtico todo (Dios), que sería lo único real; esto significa que:

  • lo demás no existe (!)
  • “nosotros”, es decir, el espíritu (ese “otro lado” de todos nosotros, que nos permite escaparnos del sistema de pensamiento del ego, del miedo), nosotros, siempre estuvimos y ya estamos ahí (pues no hay otra cosa en realidad); estamos “plenamente” ahí, en ese Todo del amor perfecto. Esto es lo que estaba en el mensaje que encarnaba Cristo, deformado por la tradición subsiguiente (que lo machacó con el pasado, como hacemos día a día con nuestras vidas). Ese mensaje era y sigue siendo o pareciendo aún “demasiado esotérico”, pues la Voz encarnada en Cristo parecía tener detrás suyo estos temas escabrosos, como el de que “la realidad” tal cual no existe, y que todo son proyecciones desde otro “plano mental” —como hemos comentado.
  • Entonces somos lo único real, ya que lo único real que hay es espíritu; pero nos queda por recordar tal cosa. Y esto se consigue recordar con nada más y nada menos que un proceso de…: ¡deshacer el Universo!, aplicando lo que se llama “mente correcta”, la cual va guiando el proceso del cambio de percepción accediendo cada vez más al “instante”, en la vigilancia y el análisis paciente y constante del ego y de su sistema de “pensamiento” (sistema que por ejemplo proyecta ahí fuera un pasado que en realidad nunca tiene significado, condenando así el “futuro”). Este proceso de sustitución del sistema del miedo por el del amor es por tanto un proceso de “perdón generalizado”, de perdón “renovado”, y del que ya hemos hablado. Debemos recordar que somos espíritu, además, realizando un trabajo de “selección interna”, elección interna…, de “decidir de nuevo” y dejarnos elegir…, y todo ello dentro de toda esta “mentira”, mentira en la que por defecto es difícil siquiera entender cuál es realmente el sujeto, el ‘nosotros’, que está detrás del anterior “somos lo único real” con el que comenzaba este punto.
  • Elegimos, como “ego colectivo” (universal, de todos los seres aquí), elegimos olvidarnos de la verdadera realidad, y así proyectamos en el presente esta gran ilusión —irreal—, ilusión que creamos y recreamos mediante por ejemplo sucesivas reencarnaciones.
  • Y es necesario el trabajo de “volver a casa”. Un método para hacerlo, increíblemente preciso, desconcertantemente claro al principio, como veréis por estas palabras si dais con ellas, es UCDM.

Y entonces, como ya nos ha pasado antes, todo lo escrito aquí, en este blog, debe cambiar radical y nuevamente de “fundamento”, y ello mediante una paradójica versión no-dual pura: afirma tajantemente que solo existe Dios, y por tanto ya no pondremos a “Dios” entre comillas…, ni alertaremos por ejemplo sobre la desafortunada “tradición patriarcal” que nos precede, pues se sobreentiende que “en asuntos de Dios” no hay ni sexo ni demás historias: solo existe Dios, y todo lo demás es ilusión que perpetúa una especie de error-sueño, por duro que suene decirlo (si necesitáis “perdonar” este estilo “patriarcal” de hacer metáforas, perdonadlo también). Pero también recordemos: no se trata de renunciar al mundo, sino de utilizarlo para transformar la percepción de éste, como oportunidad para el perdón.

Insistamos pues:

la Fuente, o Dios, hablando con precisión, no creó nada de esto; pero estamos en ella o en ello, en Dios, lo queramos o no ver; somos por tanto también “reales”, aunque por defecto le demos realidad justo a lo que no la tiene, y solo a ello en un principio; pero somos reales solo porque podemos escapar del plan del ego; en realidad estamos en la verdadera realidad, la única, la de la Fuente-Dios; eso quiere decir “somos espíritu”: es una consigna más, de trabajo, para ir deshaciendo el sistema de pensamiento del miedo.

Así que increíblemente a estas alturas vuelve a suceder que —como siempre— es preciso separar bien el mundo espiritual del físico.

Estamos en una lucha esencialmente pacífica pero estricta. Es una “lucha” por deshacer el ego, y deshacerlo con el sistema del amor.

Esto se facilita con actos de perdón, constantes y concretos, liberadores, pero no de perdón clásico: no basados en “la culpabilización previa”…, sino en ver que no existe culpa porque no existe el pasado ni existe esta realidad del supuesto “pecado”; esos actos consisten pues en “borrar interiormente” aquella mente que se basa en el error-miedo mediante la “mente correcta”. Consisten en “generalizarse a uno mismo”…, en asumir uno mismo “todo” el ego (es ilusorio, así que nos da igual 8 que 80…), el del otro y de uno mismo…, percibiendo que “somos uno”…, para así atraer cada vez más el trabajo de la otra instancia, de la única real, para que ella pueda “limpiar” esa basura compartida en el sueño y pueda iluminar nuestras situaciones acerca de la naturaleza ilusoria del universo.

El trabajo “práctico y teórico” de UCDM va sobre esta realidad de conexión con la Fuente…, y tiene mucho parecido, como hemos sugerido ya, con lo que hablábamos hace poco sobre Ho’oponopono.

Ejemplos de errores en el actual “cristianismo” o las religiones en general:

–  el texto del que hablamos a veces subsana estos errores muy directamente; por ejemplo esto ocurre con uno que contribuye a esa manía, odio, que por defecto muchas veces tendríamos con respecto a “la espiritualidad” —distorsionada en las religiones— cuando la vemos como promoviendo esa especie de “sentirse diferente”, de buscar la elevación así como “queriendo estar por encima de los demás”…, esa “desigualdad” aparente…, con toda las historias sobre “elegidos”…, “salvación” mal entendida… El error aquí empieza a subsanarse cuando UCDM dice que, en vez de esta frase:
«”Muchos son los llamados, pero pocos los elegidos”».
Podemos elegir decirnos:
«Todos son llamados, pero son pocos los que eligen escuchar.»

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Nota sobre dos revelaciones:
de hecho esto que se dijo hace tiempo sobre la revelación, el desvelado (“apocalipsis”) de lo que está detrás de nuestra historia (actualmente repleta de mentiras, como no podía ser de otro modo en un mundo basado en una ilusión fundamental y que podemos entender de forma simple, como hemos dicho arriba)…, el desvelado, decíamos, se está produciendo de un tiempo a esta parte, de forma arrasadora.

Por ejemplo la parte de la historia, con Anton Parks, se ve altamente revelada, en su lado reptiliano (aunque él aparentemente no permite el trabajo de divulgación nada bien, lo cual es quizá un aspecto lógico por el hecho de estar tan quizá compenetrado con estas “otras consciencias”…, más reptilianas aún que nosotros), y el trabajo de Parks es afortunadamente “utilizable” en parte para por ejemplo no demonizar a estos seres que nos acompañaron y que nos medio-crearon, entre todo este mundo de “las mentiras del ego”…, para en parte ser sus “compañeros” aquí. Este es pues un conocimiento altamente útil para el perdón, este perdón que va a ser transformado en UCDM de una forma maravillosa a una cosa práctica y digamos “universal”.

En el caso de UCDM,  la revelación-desvelado-apocalipsis trata de nada más y nada menos que de la prometida y real “nueva venida de Cristo”…, pero obviamente, en su Voz, que es lo importante. Así que se trataría de su mensaje, renovadamente arrasador, y trasladado directamente durante 7 años, dijimos, a la mujer a la cual se le dictó literalmente este «UCDM».

Este tema tan rechinante para mucha gente de “Cristo”…, es un nombre para aquello que en mi ya “antiguo esquema” —antiguo quizá solamente desde ayer— de “dimensiones”, situaríamos en la 11ª capa, o por ahí…, cerca de la Fuente. Pero esto son formas de hablar que ya no nos valen…, aunque con ellas en parte nos hagamos una idea de que, aquí, en este universo, que es por entero “mental”, estamos enganchados realmente de formas bien concretas a “la Fuente” (en tanto espíritus).

🙂 ¿Ahora faltaría hablar de aquello del Anticristo? No soy nada experto en estos temas de apocalipsis, instituciones religiosas…, etc.; pero bueno, va un comentario:
Obama tiene como nombre de pila Barack. Lo primero que salta a la vista, sobre este asunto, cuando leemos a Parks, es que el nombre sumerio utilizado para “rey” es Barag. ¿Tendrá esto algo que ver con el papel propuesto por las tontas y diversas potencias del Sistema de Pensamiento Ego en la Tierra para un futuro “rey-Barag-Barack” en alguna futura reelección o en esta, en algún escenario de los que se nos van como asomando tipo “falsa revelación ET”?

Sumer es muy importante para la facción negativa reptiliana. Por eso se habría destruido o saqueado —o “inutilizado”— tanto a Irak, en lo que toca a su patrimonio arqueológico, pues es un territorio que guarda una historia que según lo transmitido a Parks sería muy reciente e importante (menos de 12.000 años), y, por tanto, sería una historia que contendría huellas de esos actores que aún estarían con nosotros, aunque se hayan ido “escondiendo”; y, como dice Icke, puesto que el amor es la única verdad, es con él como realmente haremos que en este planeta sea “menos dramática” toda “esta historia”…, y todo mientras vamos “ascendiendo” aparentemente “poco a poco” los que ahora a nuestro pesar seguimos recreando el sistema del ego-miedo, reencarnándonos (por cierto, no nos reencarnamos “para que la Fuente aprenda”, como dicen algunos niños índigo; eso es una locura, pues la Fuente nunca ha aceptado —no podría, es perfecta y nosotros en ella lo somos, completos—, la Fuente, decíamos, nunca aceptó nuestro primer pensamiento de separación, que es aquello que creó todo este mundo de ilusión, y que, además, lo hizo “de una tacada”.

Por cierto, y ya que hablamos de simbolitos y palabritas. Un cartel de lo que parecía ser una empresa constructora —y lo era— en Madrid, un cartel no muy grande, colgado de una valla a la altura del piso bajo de un edificio que parecía estar en reforma, rezaba “Kalam“.

Kalam sería el nombre de Sumer. Y Sumer, como sabemos por Parks, fue, al final, o bien se quedó como, básicamente, el territorio de residencia de la facción negativa reptiliana, comandada por Enlíl-Seth (que fue el “Shatam” de Sumer durante mucho tiempo, es decir, el administrador territorial, ya que en sumerio Shatam significa”administrador territorial” (“Satán”)); fue tal territorio sobre todo quizá en la época clave de luchas contra la potencia egipcia, cuando ésta aún estaba comandada por la facción positiva (Enki=Osiris; Isis-Horus…), y antes de lo que debieron ser arremetidas finales de Enlíl-Seth, Anunnaki y compañía (“humanos” de su facción, etc.) contra Egipto.

Así, los de “ahí abajo” querrían restaurar Kalam a nivel de toda la Tierra (nuevo orden mundial), que es por lo que hemos hablado de este cartel sorprendente visto en Madrid.

Y vemos en internet que sí, que kalam es el nombre de una empresa de restauración de edificios. Y podéis ver en la foto de abajo (lagarto lagarto… 🙂 ) a las gárgolas que hemos visto en su web, y de las que hemos realizado una captura de pantalla, en la presentación de fotos de la página de la empresa.

¡Guau! Parecería que el mensaje…, es…, más claro imposible. Animalicos…
Ríamonos por no llorar 🙂

Gárgolas (dragones alados) de la empresa Kalam (kalam.es), que serían en la historia de Parks un tipo real genético de las variadas razas reptilianas.

Hagamos un poco de “magia blanca” 🙂 poniendo al lado de estas gárgolas de mal fario este símbolo de la fundación para «un curso de milagros», que creo que parece “anti-satánico” 🙂 por eso de superponer la estrella “buena” a la invertida de detrás.

«Foundation for A Course of Miracles»

1. Nota

Hemos comentado algo introductorio sobre esto, pero añadamos ya un enlace a más material de ayuda a la hora de este movimiento general que al final he realizado, tan simple como conectar con la “nueva era” y salir de ella hacia UCDM (quizá lo siguiente sea lo último catalogable como “nueva era” que visitaré):
– «wingmakers», cuyas entrevistas —a ‘James’— digamos que apoyan en cierta medida, o completan quizá, el sentido de todo lo que diremos aquí.

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Publicado 15 junio, 2011 por qadistu en amor, verdad

18 Respuestas a “Desprogramando Matrix… acto final.

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  1. Pingback: Discriminando información… « qadištu.wordpress.com

  2. coloco aquí un comentario que coloqué en otro foro sobre esta transformación de la percepción:
    ____

    « Biologiaevolutiva escribió:
    Por eso creo que puede ser un peligro dar esa visión de “si no existieran las enfermedades en nuestro mundo interior mental” igual no existirían, porque además tenemos el mismo hígado material
    »

    Mi respuesta:

    No es ningún “peligro”, porque soy y somos libres de sentir la certeza donde la hayamos sentido, o como lo hayamos “hecho”…, libres para haber vivido un cierto “proceso relacionado con la verdad”, y libres para contarlo.

    A alguien le podría parecer más “peligroso” hablar de ‘peligro’ como lo hiciste.

    – Comprendo que suena a poco menos que una tontería lo que dije, pero si lo explicamos y entendemos mejor, te aseguro que no se siente tan tan “tonto”… Algo intentaré abajo, por si alguien lee. En realidad hablamos aquí de experiencias reproducibles por cada persona…, igual que se dice “experimentos reproducibles”; pero, ¡ay!, en nuestra cultura moderna no damos el mismo valor a “los interiores”…, no el mismo valor que a eso-que–podemos-«”medir”».

    Por eso quise decir, solo para empezar, que es una “vía a explorar”, que no sabía que podía ser tan “precisa” hasta que me he puesto a practicar algo (algo que además privilegia bastante “la mente”).

    En definitiva, eso que hemos catalogado como “relativo a la fe” es una cosa con “efectos”…, y de ello ya habrá muchos estudios, además…, estudios que seguro consiguen a menudo más bien caricaturizar todo esto.

    Y esto de “la fe” puede darse con prácticas muy precisas…, prácticas que además “maten muchos pájaros de un tiro”; así, los efectos de “practicar” dicha “vía” no estarían solo relacionados con «las enfermedades».

    Por otra parte, no sabríamos hasta dónde puede llegar alguien muy “entrenado” en las vías posibles de las que hablo…, pues quizá ocurre que los “poderes” de la “parte” digamos “superior” de la “mente” son “enormes”. Pero no por ser suyos, sino por una realidad de conexión.

    Si somos realmente “escépticos” pero añadimos a la batidora, a la caja de “hechos”…, las “experiencias interiores”…, las que llevamos teniendo los “humanos” desde siempre…, entonces…, ¿qué hacemos?

    Quizá no hay que tener miedo a “liarse”, a “embrollarse” añadiendo bien estas cosas. Pero para añadirlas bien, parece que es solo “uno mismo” quien debe ponerse a practicar. Esto deshace aparentemente muchas cosas…, y habrá que hablarlo.

    Pero mi vida me ha llevado a repentinas certezas…, que además involucran prácticas que siento como liberadoras a unos niveles que yo no sospechaba.

    Lo que suena también “peligroso”, a veces, ya que hablabas de “peligro”, es la constante “semi-reducción” a “materialidad” (‘hígado’) que hacemos a veces demasiado automáticamente…, aun cuando pensemos todo esto teniendo en cuenta —como podamos, en parte— la NMG.

    Somos nosotros quienes tenemos ese hígado. Creo que el estado de ninguna ciencia, en ninguna época, basada en la “medida” de nada “exterior” va a poder prescribir lo que la gente puede o no “hacer” con ese “hígado” (que es nuestro), y, en general, con la consistencia de las relaciones constituyentes de los cuerpos…, pues dicha consistencia pudiera ser que tenga que ver con “uniones”, lazos, relaciones, en el nivel de Conciencia, un nivel que quizá sí podemos manejar, pero con nuestras prácticas, o más bien al que podemos abrirnos (y siempre “para bien”).

    Diría que la medición de los “cuerpos energéticos”, o la existencia de tradiciones de “tratamiento” que tocan dichos cuerpos son cosas que denotan que nos es permitido sospechar o plantear como “hipótesis” —o quizá incluso según quién tener certeza, ya que se trata de “experimentos interiores”…—, como hipótesis…, decía, el que esas “capas” de “mente” existen y que están como en “otro plano”, plano que quizá, al final o al principio se “unifica”.

    Todo ello es como si apuntara a un “algo más”; y creo que puede ser muy importante que ese “algo más” pudiera estar más “unificado” de lo que nos creemos (apuntando entonces a ese temible “Dios”, o la Fuente, o como se le quiera llamar…, y que tanto nos escuece a veces…, o nos escocía).

    Así, la citada “consistencia” (de las relaciones) pudiera tener que ver con algo que nos “sobrepase”, en la medida en que es una apertura a un “dejar hacer a través de nosotros”, a dejarnos sanar: abrirnos a lo que algunos llaman “sanación” para hacer una “diferencia básica” con respecto a “curación”.

    En realidad, voy a poner ya aquí algo de la “teoría” donde yo voy o querría vivir [sic] un tiempo:

    la “sanación” (vs curación) depende de una entidad que no es de este mundo y por eso “funciona”.

    El “Dios” (Fuente, Diosa, etc.) de las religiones, es decir, más bien, de la espiritualidad (espiritualidad luego distorsionada siempre por cuestiones que poco tienen que ver con todo esto… (“poder”, etc.)), ese Dios es algo que en realidad no tiene nada que ver con “este mundo”, con lo que usualmente llamamos “realidad”.

    Y bueno…, la metafísica en que se basa esto es sencilla…, y puede ser verdad (lo siento así y lo practicaré así), y continúa explicándose así:

    este mundo es una especie de “mal sueño”; luego en realidad “no existe”. Solo existe ese “otro plano”, por más que esto que “tocamos” nos parezca real. Luego en realidad no hay nada ahí “fuera”, en eso que tanto medimos. Es “ilusión”…, y por tanto ahí todo es posible. ¿Por qué? Porque sencillamente ahí fuera nada es realmente posible. Las “leyes” de ese “afuera” son intrínsecamente “caóticas”. Leyes lo que es leyes…, en realidad…, solo existirían ahí donde está “ese otro plano” (al que en realidad nosotros pertenecemos; lo único que sucede es que “no nos acordamos”…).

    En este contexto, se comprende que cobre otro sentido —o un posible sentido más profundo— el preguntarnos sobre la importancia de nuestra creencia más básica en la “existencia” de “la enfermedad”.

    Así que creo que el acto de apertura, de abrirnos, que realiza nuestra conciencia abriéndose a algo más, pudiera ser algo “audible”, algo audible por algo que…, aunque no tenga nada que ver con este mundo…, sí que habría en cierto modo “puesto en marcha” un cierto proceso de “despertar” inevitable y suave (en nuestra tradición es lo que se llamó “Espíritu Santo”).

    Así, este acto sería audible pero solo por ser un “acto de abrirse” (y de practicar algunas cosas al respecto muy importantes), y no por ser por ejemplo una “petición burda”… (la forma usual que los “ateos” teníamos de pensar en lo que significa “rezar”).

    Creo que si deshacemos y rehacemos sin rubor, en nuestras mentes o incluso con nuestras prácticas…, esa especie de reparto de “las cosas del mundo” que misteriosamente aún parece “el usual”, reparto entre cosas como “espiritualidad” y terapias o “prácticas”…, “ciencia”, etc.… nos podemos llevar sorpresas —sorpresas a veces “disonarán” mucho en nuestro yo condicionado, condicionado por el reparto entre, “ciencia”, “política”, “religiones”…, y en concreto en nuestro yo condicionado por la historia del “cristianismo”, cuyo en general triste colofón, el católico…, por estos lares…, triste y entristecedor…, culpabilizador…, castigador…, es algo que general “distorsiona” la “espiritualidad” enormemente.

    salud!

    PD: disculpas si a alguien le sentó mal este discurso de un recién “convertido”, converso, a “ninguna fe”…, pero sí a lo que para mí se ha convertido en “realidad”, con todo esto:
    la realidad de eso que usualmente se llamaba “Dios”, o “Fuente”, etc., y que como dije no tendría nada que ver con este mundo (no es “creador” en este nivel: la realidad que vemos es nuestro sueño, el sueño de un inmenso ego colectivo “no-solo-humano” que conforma el Universo “conocido” basándose en el miedo (¡aquí nada se puede “conocer”! )).
    ____

  3. Otro comentario contestando a esta frase:

    [Somos lo que pensamos. A través de tus pensamientos vas forjando tu vida,]

    Bueno…, para mí que estaríamos en realidad como “enganchados” a una mente más “global”, más abarcante que eso que nosotros mismos podemos concebir como “nuestra mente”;

    esa mente proyectaría inconscientemente todo lo que pensamos, percibimos…, en una especie de guión con muchos de los rasgos ya predeterminados.

    Esta mente es sobre todo la del ego-miedo, que abarca la mayor parte del “control” o del “despiste” en que consiste este sueño que llamamos realidad, y que es lo menos real del mundo (entre otras cosas por ser esa proyección inconsciente).

    Tenemos pues dos “partes” de dicha mente abarcante, esa mente tan estratosférica, ella, tan esotérica, pues no es algo que nuestro vocabulario del sentido común “psicológico” “controle” —a no ser que hablemos de una “psicología espiritualmente sesgada”, como aquí podríamos intentar quizá plasmar…, por “re-batirte” un poco el mail, ya que dices que hay que aceptar lo que nos digan… 🙂 

    El sistema de la mente estaría dividido entre:

    — un sistema de pensamiento gobernado ego-miedo, que se hace cargo de la proyección del Universo (un sueño de esta mente), un Universo que sería un gigantesco símbolo de un autoengaño que un día se hizo esta “mente abarcante”…, y

    — un sistema gobernado digamos que por el amor…, y que se hace cargo (si nos abrimos a oír y “usar” esa “voz” que todos alguna vez hemos escuchado) de la posibilidad de eliminar el dominio del anterior sistema, de hacerlo desaparecer.

    Este último sistema es lo que más bien nos “desgobierna”: hace quizá como que sintamos que ya no somos cada cual “individualmente” quien lleva las riendas de esto que falsamente llamamos “vida”…, y nos acerca al goce de unirnos con algo “mayor”, la verdadera vida, y que sabría mucho mejor que “nosotros” aquello que “nos conviene” (y un “algo mayor” que parece que en realidad sería lo único real).

    Pero antes parece que tenemos que en cierto modo “luchar” constantemente contra el primero de los sistemas, el predominante del ego-miedo…, para deshacerlo. Lo cual se consigue perdonando (sanando).

    Perdonar en general significaría primero querer saber de tal sistema…, querer examinar tal sistema y ver que está equivocado, que se funda en errores, y en el error más básico: en la ilusión que llamamos “realidad”, realidad que está fundada en el miedo, una realidad que como dices proyectamos, creamos…

    Entonces, perdonando, se iría aprendiendo que el miedo, la culpa, etc., no son reales pues ni siquiera lo que llamábamos realidad lo era.

    Esto de superar el primer sistema, sustituyéndolo por el otro, es una tarea ardua y larga, interior, personal, intransferible…

    El segundo sistema, el del amor, nos abre a dejarnos “guiar”, a “dejar hacer” a otra cosa (llámalo “x”: divinidad, “espíritu santo”, etc.) con la que estaríamos realmente enganchados pero sin poderlo recordar (por todo el trabajo constante del sistema del ego y su ensoñación dual, tan violenta a veces, basada en realidad en los chantajes del miedo, culpa, muerte, etc.).

    La mente tiene, desde luego, mucho poder…; pero el poder de la mente es “encauzable” por uno mismo para escapar del terrible sistema del ego…, siempre con sus trampas acechando en la cabeza como resortes…, y, al final, esto parece que “solo” lo puede conseguir uno mismo con su propio mecanismo…, pues…, tarde o temprano…, parece que uno termina al menos pudiendo elegir a quién seguir de entre esos dos sistemas…, al menos eso.

    Podemos pues aprender a sustituir el primero de los sistemas por el segundo, aprendiendo a perdonar (siempre empezando por nuestra percepción, porque realmente no hay nada ahí fuera).

    Por todo eso, lo importante a veces no será lo de “autoestima” alta que comentabas ahí;
    es peliagudo eso de la autoestima. Depende de qué entendamos por ello, y el sentido común no valdría, pues por defecto estamos gobernados por las tormentas constantemente producidas por el sistema del ego.

    Supongo que hay muchas maneras de cuidar la autoestima, y lo “espiritual” podríamos decir que obligaría a abrirse a algo más allá…, a algo que de todas maneras sería inevitable, puesto que siempre está ahí, estaba y estará…, lo queramos o no…, y nunca querría nuestro mal…, sino que busca nuestro despertar del mal sueño que llamamos realidad. 

    Estaríamos engañados por esta “mono-realidad”, la que nos presenta la necesidad del sufrimiento…, la escasez…, la muerte, destrucción, miedo, etc.… Pero parece que esto no es necesario, y que, perdonando, nos podemos hacer cargo —y parece que lo vamos a hacer— de que desaparezca. 

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  5. otro comentario similar que junta algunos de ellos colocado por ahí:

    Sí que en parte y para empezar podemos decir (sobre todo empezar a usar algo más) la consigna de…: “somos lo que pensamos”. A través de tus pensamientos vas forjando “tu” vida.

    Pero de repente desde hace menos de un mes me he visto en la siguiente “trayectoria” que tiene que ver directamente con estas “leyes”:

    1.- el asunto de la técnica “hawaiana” (llamada ho’oponopono) de la que algunos desde dentro del tema de “el secreto” y demás…, han reconocido que es obviamente más “profunda” (pero igual de “simple”) que estos asuntos de “el secreto”… la ley de la atracción…

    Esto de ho’oponopono pone el asunto que parece más importante sobre la mesa:

    el del perdón, que, entendido junto —o mezclado a— con estas leyes, es algo fundamental;
    y luego también el asunto de la “verticalidad”, como podríamos decir…, es decir, el hecho (que en realidad, como veremos en la siguiente “fase” es el único hecho) de que estamos enganchados a una especie de “Fuente” —o de que podemos usar tal “enganche” con respecto a tal cosa (llámalo si quieres Dios…, si perdonamos el uso patriarcal bíblico de la palabra…, y nos tragamos la amargura que pueda rodear a esta palabra (no habremos oído veces lo de «mecagüen “D”»)).

    – a continuación encuentro el texto de Gary Renard “La desaparición del Universo”, que es sencillamente apasionante y que ahonda en el tema de la técnica hawaiana aquella.

    En realidad el hecho de que “funcionen” estas cosas de la ley de la atracción, sincronicidades, astrología, etc., son indicios que nos indican el “gran hecho”, o “el último” de los “hechos”, un último “hecho” y que nos indica que estamos en una gran ilusión.

    Que la mente sea muy importante tiene que ver al parecer con que haya digamos que diferentes “planos” de ˝lo mental”.

    Antropomorfizando un poco, podríamos decir que estamos manejados por un plano de la mente (el ego, un titiritero), que se quedó como “dormido”, que se ilusionó con una mera idea, la idea o el pensamiento de que una parte del Espíritu (que es lo único que realmente hay en el universo) se podía separar.

    Este ego proyecta en realidad todo el universo, que no es más que un sueño (claro que por eso hablábamos del poder de la mente y de los diversos planos: nos parece tan real porque es proyectado por un nivel del cual no tenemos consciencia de su “amplitud”, y en parte quizá porque si la tuviéramos estaríamos fuera y desharíamos la proyección, desharíamos el universo (un mal sueño de dualidad con mucho sufrimiento y un poquito de contrapartida “buena” solo en comparación)).

    Nosotros, pues, tenemos el poder total, siempre, a cada momento, de trascenderlo a él, al gran titiritero arrogante…, como un todo, en su sueño, y dejar que actúe entonces la única realidad; es decir, conectando con la Fuente-Dios, en la que de hecho siempre hemos estado y estaremos (reencarnamos aquí para olvidar una culpabilidad inconsciente: la de haber soñado, una “parte” de la mente, que nos separábamos; el sueño es tan eficaz, tan aparentemente real, para nosotros, precisamente para que sea difícil detectar este gran movimiento del ego como un todo y su contrapartida “superior”; la de un dios que nos quiere despertar (es lo que se llamó “Espíritu Santo”, al cual nos podemos conectar siempre si trabajamos un sentido renovado de perdón)).

    Así que para mí resulta que nosotros estamos en realidad como “enganchados” a una mente más “global”, más abarcante que eso que nosotros mismos podemos concebir como “nuestra mente”;

    Y esa mente proyectaría inconscientemente todo lo que pensamos, percibimos…, en una especie de guión preestablecido con muchos de los rasgos ya predeterminados.

    Esta mente es sobre todo la del ego-miedo, que abarca la mayor parte del “control” o del “despiste” en que consiste este sueño que llamamos realidad, y que es lo menos real del mundo (entre otras cosas por ser esa proyección inconsciente).

    Tenemos pues, para presentárnoslo siguiendo con la antropomorfización…, o más “didácticamente”…, así como dos “partes”, dos partes de dicha mente abarcante…, de esa mente tan estratosférica, ella, tan esotérica, pues no es algo que nuestro vocabulario del sentido común “psicológico” “controle” —a no ser que hablemos de una “psicología espiritualmente sesgada”, como aquí podríamos intentar quizá plasmar.

    El sistema de la mente estaría dividido entre:

    — un sistema de pensamiento gobernado ego-miedo, que se hace cargo de la proyección del Universo (un sueño de esta mente), un Universo que sería un gigantesco símbolo de un autoengaño que un día se hizo esta “mente abarcante”…, y

    — un sistema gobernado digamos que por el amor…, el que apunta a la única realidad, al verdadero Espíritu (el anterior era un sueño de una parte de Espíritu que creía que podía no serlo, y se siente culpable por ello, como dijimos (de ahí la creación de un Universo de dualidad, que es un sueño en realidad));
    esta parte del amor se hace cargo (si nos abrimos a oír y “usar” esa “voz” que todos alguna vez hemos escuchado, lo que en la tradición decíamos que se llamaba espíritu santo…), se hace cargo de la posibilidad de eliminar el dominio del anterior sistema, el del ego, de hacerlo desaparecer simplemente deshaciéndolo (para lo cual tenemos que examinarlo: es muy difícil realmente estar alerta en el nivel que se nos pide en este material de Renard y en el libro del cual sirve de introducción: la canalización de Helen Schucman titulada “Un curso de milagros”, una canalización bestial de casi 1300 páginas con un sistema de ejercicios y un núcleo teórico pero a la vez muy práctico para deshacer nuestro férreo asidero en el sistema del ego-miedo (estaría dictado por lo que se vino llamando, como hemos dicho, Espíritu Santo, y recordando además la reencarnación de Jesús en él, es decir, estaría dictado por el mal llamado “Jesús”, que reivindica no pocas cosas aquí y deshace algunos entuertos sobre la castigadora y culpabilizadora Biblia con todas sus sangrientas y engañosas páginas que distorsionan la espiritualidad)).

    Este último sistema es lo que más bien nos “desgobierna”: hace quizá como que sintamos que ya no somos cada cual “individualmente” quien lleva las riendas de esto que falsamente llamamos “vida”…, y nos acerca al goce de unirnos con algo “mayor”, la verdadera vida, y que sabría mucho mejor que “nosotros” aquello que “nos conviene” (y un “algo mayor” que parece que en realidad sería lo único real).

    Pero antes parece que tenemos que en cierto modo “luchar” constantemente contra el primero de los sistemas, el predominante del ego-miedo…, para deshacerlo. Lo cual se consigue perdonando (sanando).

    Perdonar en general significaría primero querer saber de tal sistema…, querer examinar tal sistema y ver que está equivocado, que se funda en errores, y en el error más básico: en la ilusión que llamamos “realidad”, realidad que está fundada en el miedo, una realidad que como dices proyectamos, creamos…

    Entonces, perdonando, se iría aprendiendo que el miedo, la culpa, etc., no son reales pues ni siquiera lo que llamábamos realidad lo era.

    Esto de superar el primer sistema, sustituyéndolo por el otro, es una tarea ardua y larga, interior, personal, intransferible…

    El segundo sistema, el del amor, nos abre a dejarnos “guiar”, a “dejar hacer” a otra cosa (llámalo “x”: divinidad, “espíritu santo”, etc.) con la que estaríamos realmente enganchados pero sin poderlo recordar (por todo el trabajo constante del sistema del ego y su ensoñación dual, tan violenta a veces, basada en realidad en los chantajes del miedo, culpa, muerte, etc.).

    La mente tiene, desde luego, mucho poder…; pero el poder de la mente es “encauzable” por uno mismo para escapar del terrible sistema del ego…, siempre con sus trampas acechando en la cabeza como resortes…, y, al final, esto parece que “solo” lo puede conseguir uno mismo con su propio mecanismo…, pues…, tarde o temprano…, parece que uno termina al menos pudiendo elegir a quién seguir de entre esos dos sistemas…, al menos eso.

    Podemos pues aprender a sustituir el primero de los sistemas por el segundo, aprendiendo a perdonar (siempre empezando por nuestra percepción, porque realmente no hay nada ahí fuera).

    Por todo eso, lo importante a veces no será lo de “autoestima” alta que comentabas ahí;
    es peliagudo eso de la autoestima. Depende de qué entendamos por ello, y el sentido común no valdría, pues por defecto estamos gobernados por las tormentas constantemente producidas por el sistema del ego.

    Supongo que hay muchas maneras de cuidar la autoestima, y lo “espiritual” podríamos decir que obligaría a abrirse a algo más allá…, a algo que de todas maneras sería inevitable, puesto que siempre está ahí, estaba y estará…, lo queramos o no…, y nunca querría nuestro mal…, sino que busca nuestro despertar del mal sueño que llamamos realidad.

    Estaríamos engañados por esta “mono-realidad”, la que nos presenta la necesidad del sufrimiento…, la escasez…, la muerte, destrucción, miedo, etc.… Pero parece que esto no es necesario, y que, perdonando, nos podemos hacer cargo —y parece que lo vamos a hacer— de que desaparezca.

  6. otro comentario colocado aquí y que recoloco aquí también:

    la verdad no tiene que ver con este universo; el universo es nuestro sueño, una ilusión:

    – por eso “funciona” o por eso existe todo este tema de la “ley de la atracción”, “el secreto”…, todo eso que a veces aparenta ser solo de “autoayuda”.

    – por eso hay resultados obvios en esas “correlaciones” halladas por la astrología, numerología, etc.…, por eso en todos esos temas se consiguen “cosas”.

    Como dije antes :
    «Aquello con lo que nos conectamos, lo que nuestra tradición llamó Dios, eso que se dice “perfecto”, no tiene NADA QUE VER con el Universo, no lo habría “creado”.»

    Por eso tenemos este caos, por eso nunca se llegará a ninguna teoría de “unificación” satisfactoria. Aquí todo es posible porque sencillamente es una ilusión.

    El universo es un sueño, la verdad no tiene nada que ver con él.

    Lo creamos entre todos los seres como parte de un titiritero global “en la sombra”…, y hacemos tal cosa proyectándolo, el universo, como “átomos” que somos, unos átomos más del Ego, átomos que conforman este ego-sueño-ilusión .

    Esta proyección, la del universo, es decir, de cosas aparentemente exteriores (“aparentemente”, pues en realidad no hay nada “ahí fuera”…)…, esta —aparentemente— gigantesca proyección consigue así “aliviar” ilusorialmente la culpabilidad inconsciente que le dio (nos dio como parte de la “mente global”) a la parte de la mente que creyó un instante que se podía “separar” de lo que nuestra tradición llama Dios (que es lo único que hay realmente y que no es un sueño, aunque desde nuestra Matrix-sueño sea difícil siquiera empezar a hablar de esto por estar completamente encerrados en esta apariencia de “materia”).

    El universo es la precipitación de una idea errada, la de la separación.

    El universo lo proyectamos todos, y lo proyecta todo ser, aquí, enredados por ejemplo en ciclos de reencarnaciones, como estamos todos, como está todo ser por defecto…, en estas historias de dualidad, agobiantes, del ego-miedo.

    Aquí no existe nada simplemente “bueno”, solo existe la posibilidad de sumarnos a la tendencia aparentemente más inverosímil, la de deshacer el ego pero a un nivel fundamental:
    no creyéndose el universo, pues es ilusión.

    Es algo a lo que apuntarnos, bastante liberador: borrar el sueño.

    Esto se consigue con una dinámica de perdón, con un sentido renovado de perdón (no reconociendo ninguna “culpa”, pues en realidad la realidad es un sueño…, y no hay que darle importancia, no hay que otorgar realidad a la supuesta “realidad”…, ni con violencia ni con culpabilidad proyectada: pues no hay nada ahí fuera);
    esta dinámica es un duro trabajo interior, un olvidarse de proyectar el ego, de olvidar el olvido en que consiste el ego;

    el ego es un “olvido global universal”…, que soñó que se podía separar…, se olvidó de la esencial unión con la verdad-Dios-la_Fuente…, con eso que no es de este mundo (de ahí el dicho del célebre Jesús, el de “mi reino no es de este mundo”…, porque había conectado plenamente con eso y había roto su ciclo de reencarnación: había despertado);

    nosotros podemos despertar deshaciendo cada vez más el error del gigantesco titiritero que es el ego, que tiene un guión con casi todo predeterminado, en el que estamos bajo su batuta;
    y ninguna cosa de este mundo nos debería “despistar”, ya que la verdad no es de este mundo, el del ego-sueño-miedo…, y el ego (nosotros incluidos) crea (creamos) todo esto un poco como para de tal modo no ver lo que acabo de decir, esa cosa tan simple: la verdad no es la suya, la del ego del cual por defecto somos “átomos”;
    pero obviamente debemos “usar” este mundo, las situaciones, las palabras, etc., para deshacerlo, deshaciendo el ego.

    No importa tanto lo que hagamos sino más bien adecuarse a la actitud de la verdad que niega la realidad de este mal sueño, pero que la niega positivamente, perdonando de una forma renovada, no culpabilizadora.

    En este mundo no hay nada realmente “bueno”, ya que lo bueno es siempre relativo a la “contrapartida”, a lo sentido como malo, desagradable, que ataca, aterrorizante, “competidor”, etc.

  7. Pingback: Anónimo

  8. otro comentario-resumen que dejo en este otro blog:

    «
    Vale, “somos lo que pensamos”. A través de tus pensamientos vas forjando “tu” vida.

    Pero de repente desde hace menos de un mes me he visto en la siguiente “trayectoria” que tiene que ver directamente con estas “leyes”:
    1.- la técnica “hawaiana” (llamada ho’oponopono) de la cual, algunos que están en el tema de “el secreto” y demás…, han reconocido que es obviamente más “profunda” (pero igual de “simple”) que estos asuntos de “el secreto”… la ley de la atracción…

    Esto de ho’oponopono pone el asunto que parece más importante sobre la mesa:

    el del perdón, que, entendido junto —o mezclado a— con estas leyes, parece fundamental.

    Y luego también se encuentra expresado bien claro, y para “usarlo” todo el rato, en ho’oponopono…, el asunto de la “verticalidad”, como podríamos decir;
    es decir, el hecho (que en realidad, como veremos en la siguiente “fase” es “el único hecho”) de que estamos enganchados a una especie de “Fuente”, o de que podemos usar tal “enganche” con respecto a tal cosa (llámalo si quieres Dios…, si perdonamos el uso patriarcal bíblico de la palabra…, y nos tragamos la amargura que pueda rodear a esta palabra (anda que no habremos oído veces lo de «mecagüen “D”»)).

    – a continuación encontré el texto de Gary Renard “La desaparición del Universo”, apasionante; es como si ahondara en el tema de la técnica hawaiana aquella, pero sin decirlo, porque parecen ir de lo mismo las dos cosas: perdonar y perdonar sin parar, pero no reconociendo la culpa por ningún lado (pues no se puede conocer eso, ya que pertenece al mundo de la ilusión, a la irrealidad de nuestro mundo de dualidad, que no existe realmente).

    En realidad, el hecho de que “funcionen” estas cosas de la ley de la atracción, sincronicidades, astrología, etc., son indicios que parecen indicarnos un “gran hecho”, o “el último” de los “hechos”:

    el de que estamos en una gran ilusión.

    Que la mente sea muy importante tiene que ver al parecer con que haya digamos que diferentes “planos” de ˝lo mental”.

    y antropomorfizando un poco, podríamos decir que estamos manejados por un plano de la mente (el ego, un titiritero, que en realidad no existe), que se quedó como “dormido”, que se ilusionó con una mera idea, la idea o el pensamiento de que una parte del Espíritu (que es lo único que realmente hay en el universo) podía separarse de lo único real (la Fuente, Dios, Espíritu…).

    Es esn realidad este “ego” quien proyecta todo el universo, un universo que no es más que un sueño; y parece este el motivo de que podamos hablar del “poder de la mente”…, y de los diversos planos; este universo nos parece tan tan real porque es proyectado por un nivel del cual no tenemos consciencia, no hay consciencia de él, en toda su “amplitud”; el proceso de hacernos conscientes de él tiene que ver con el responsabilizarnos 100%, como se dice en ho’oponopono…, de todo lo que vemos, que no es más que proyección.

    Entonces es como si nos pusiéramos a la altura (falsa altura) del ego, y le cazáramos disolviéndolo.

    En parte pues, y si es que lo detectamos (al ego), ya lo estamos con ello así como “deshaciendo”: deshacemos por tanto esa proyección que tenemos por defecto, nuestra identificación con el ego-sueño. Con ello además desharíamos el universo (este mal sueño de dualidad, con tanto sufrimiento y tan poquito de contrapartida “buena”, buena solo en comparación).

    Nosotros, pues, tenemos el “poder total”, siempre, a cada momento, pero no de reforzar nuestro ego fijándonos en qué atraer de las “cosas exteriores” (riqueza, etc., todo eso que en realidad no existe); tenemos el poder total, pero, de trascenderlo a él, al sueño del gran titiritero arrogante…, y como un todo, en su sueño.

    Esto lo hacemos para entonces permitir que actúe la única realidad; es decir, la Fuente-Dios, en la que de hecho siempre hemos estado y estaremos, y con la que re-conectamos cada vez más conscientemente; lo hacemos, paradójicamente, deshaciendo nuestra consciencia-ego para llegar a la Visión de la mano de nuestro real “creador”. Y por cierto, con el tema de la reencarnación: aquí nos reencarnamos una y otra vez olvidando todo esto…, para así olvidar una culpabilidad inconsciente: la de haber soñado nosotros, una “parte” de la mente, es decir, ese ego-global…, por haber soñado que nos separábamos, que el ego se separaba.

    El sueño (el olvido) es tan eficaz, tan aparentemente real, para nosotros, precisamente para que sea difícil detectar este gran movimiento del ego como un todo y la contrapartida real, la que hay detrás, la “superior”…: la de un dios que nos quiere despertar, con un intermediario que podemos llamar, como hizo nuestra tradición, el “Espíritu Santo”, al cual nos podemos conectar, o podemos escuchar cada vez más, siempre que trabajemos la vida con un sentido renovado de perdón, dejando que sea Él-Ello-La Fuente quien reinterprete todo el guión del Ego-Ilusión-Sueño-Dualidad.

    Así que sí, sí que para mí resulta que nosotros estamos en realidad como “enganchados” a una mente más “global”, más abarcante que eso que nosotros mismos podemos concebir como “nuestra mente”.

    Pero primero esa mente es la del ego-sueño, que proyecta inconscientemente todo lo que pensamos, percibimos…, en una especie de guión preestablecido con muchos de los rasgos ya predeterminados (por eso dijimos que funcionan astrología, numerología, ley de la atracción, etc.).

    Esta mente es sobre todo la del ego-miedo, que abarca la mayor parte del “control” o del “despiste” en que consiste este sueño que llamamos realidad, y que en realidad es lo menos real del mundo (entre otras cosas por ser fundamentalmente dicha proyección inconsciente, que recicla y proyecta culpabilidad inconsciente).

    Tenemos pues, y siguiendo con la antropomorfización…, o intentando contárnoslo más “didácticamente”…, tenemos así como dos “partes”, dos partes de dicha mente abarcante (aunque una es ilusoria y la otra es la “herramienta”, que no es nuestra, para salir de la ilusión…)…, dos partes de esa mente tan estratosférica, ella, tan esotérica ella…, pues no es algo que nuestro vocabulario del sentido común “psicológico” “controle” —a no ser que hablemos de una “psicología espiritualmente sesgada”, como aquí podríamos intentar quizá plasmar.

    El sistema de la mente estaría dividido entre:

    — un sistema de pensamiento gobernado por el ego-miedo, que se hace cargo de la proyección del Universo (que en realidad es un sueño de esta mente); este Universo sería un gigantesco símbolo de un autoengaño que un día se hizo esta “mente abarcante”…, un engaño, una ilusión, de “y si me pudiera separar…”…

    — y un sistema gobernado digamos que por el amor…, el que apunta a la única realidad, al verdadero Espíritu; si el anterior sistema era un sueño, un sueño de una parte del Espíritu, que creyó que podía no ser parte de nada…, separarse…, y que se siente culpable por ello…, como dijimos… (y de ahí resulta la creación de un Universo-Sueño de dualidad)…, si el anterior era eso…, este otro sistema, del amor, se hace cargo de salir del primer sistema; y lo hace si nos abrimos a oír y a “usar”, dejarnos usar, por esa “voz” que todos alguna vez hemos escuchado, lo que en la tradición decíamos que se llamaba espíritu santo;
    se hace cargo, pues, de la posibilidad de eliminar el dominio del anterior sistema, el del ego, de hacerlo desaparecer simplemente deshaciéndolo, para lo cual, tenemos que examinarlo todo el rato:

    es muy difícil realmente estar alerta en el nivel que se nos pide en este material de Renard y en el libro para el cual sirve de introducción el de Renard:

    la canalización de Helen Schucman titulada “Un curso de milagros”, una canalización bestial de casi 1300 páginas, publicada en los 70, y con un sistema de ejercicios y una teoría que mira el lado práctico sobre todo…, y todo para deshacer nuestro férreo asidero en el sistema del ego-miedo;
    este texto fue dictado por lo que se vino llamando, como hemos dicho, Espíritu Santo, y el texto además “recuerda” la reencarnación de Jesús en él, es decir, estaría dictado por el mal llamado “Jesús”, que reivindica no pocas cosas aquí, y que deshace algunos entuertos sobre la castigadora y culpabilizadora Biblia con todas sus sangrientas y engañosas páginas que distorsionan la espiritualidad.

    Este último sistema del amor es lo que más bien nos “desgobierna”: pues hace quizá como que sintamos que ya no somos cada cual “individualmente” quienes llevamos las riendas de esto que falsamente llamamos “vida”…;
    este otro sistema del amor nos acerca al goce de unirnos con algo “mayor”, con la verdadera vida, y que sabría mucho mejor que “nosotros” aquello que “nos conviene” (y un “algo mayor” que parece que en realidad sería lo único real).

    Pero ya digo, antes parece que tenemos que en cierto modo “luchar” constantemente contra el primero de los sistemas, el predominante del ego-miedo…, para deshacerlo. Lo cual se consigue perdonando (sanando).

    Perdonar en general significaría primero querer saber de tal sistema…, querer examinar tal sistema y ver que está equivocado, que se funda en errores, no en culpa; todo es equivocación más que culpa y “pecado”…, y en último término se funda en el error más básico : en la ilusión que llamamos “realidad”, realidad que está proyectada, fundada, desde el miedo a habernos separado (ilusoriamente).

    Entonces, perdonando, se iría aprendiendo que el miedo, la culpa, etc., no son reales pues ni siquiera lo que llamábamos realidad lo era.

    Esto de superar el primer sistema del miedo, sustituyéndolo por el del amor, el otro, es una tarea ardua y larga, interior, personal, intransferible…

    El segundo sistema, el del amor, nos abre a dejarnos “guiar”, a “dejar hacer” a otra cosa (llámalo “x”: divinidad, “espíritu santo”, etc.) con la que estaríamos realmente enganchados pero sin poderlo recordar (por todo el trabajo constante del sistema del ego y su ensoñación dual, tan violenta a veces, basada en realidad en los chantajes del miedo, culpa, muerte, etc.).

    La mente tiene, desde luego, mucho poder…; pero el poder de la mente es “encauzable” por uno mismo pero solo para permitir que se nos ayude a escapar del terrible sistema del ego…, siempre con sus trampas, ahí, acechando en la cabeza como resortes…

    Y al final esto parece que “solo” lo puede conseguir uno mismo con su propio mecanismo…, pues…, tarde o temprano…, parece que uno termina al menos pudiendo elegir a quién seguir de entre esos dos sistemas…, al menos eso.

    Al final tengo mi versión definitiva, que me parece a mí definitiva, de lo de la pastilla roja / pastilla azul de Matrix

    Podemos pues aprender a sustituir el primero de los sistemas por el segundo, aprendiendo a perdonar (siempre empezando por nuestra percepción, porque realmente no hay nada ahí fuera).

    Por todo eso, lo importante a veces no serán cosas como lo de conservar la “autoestima” alta…, como a veces aún se comenta por ahí.

    Es peliagudo eso de la autoestima. Depende de lo que entendamos por ello…, y para entenderlo el sentido común no nos valdría…, pues por defecto estamos gobernados por las tormentas constantemente producidas por el sistema del ego-titiritero.

    Supongo que hay muchas maneras de cuidar la autoestima, y lo “espiritual” podríamos decir que obligaría a abrirse a algo más allá…, a algo que de todas maneras sería inevitable, puesto que siempre está ahí, siempre estuvo y siempre estará…, lo queramos o no…, y nunca querría nuestro “mal” (el mal no existe)…, sino que busca nuestro despertar de la pesadilla que llamamos realidad.

    Estaríamos engañados por esta “mono-realidad” de pesadilla, esa que nos presenta la necesidad del sufrimiento…, de la escasez…, la muerte, la destrucción, el miedo, etc.…

    Pero parece que esto no es necesario, y que, perdonando, nos podemos hacer cargo —y parece que lo vamos a hacer— de que desaparezca.

    »

  9. otro comentario en este otro blog :
    «
    > un día nos robaron
    Parece que nunca habrá paz mientras no nos hagamos “responsables” y dejemos de tener ese pensamiento de que: “nos robaron”.
    Al parecer, lo que nos “han hecho” nos lo hacemos a nosotros mismos pero desde otro nivel de “la mente”, pues no habría más que “mente” en el “universo” (o más bien, sería lo que crea y recrea “el universo”…, y todo para nuestros duales juegos del ego).
    Esta mente es en realidad una mente aparentemente desdoblada, solo aparentemente:
    con una separación que en realidad es ilusoria entre
- “ego” y
- “espíritu”,
    es decir, con una duplicación.
    Si achacamos responsabilidad a otra cosa o a “otros”, seguimos echando balones fuera, y no utilizamos el poder de la mente:
    el poder de reconectarse a niveles superiores para deshacer el guión del ego…, deshaciendo así aquella ilusión, la de que aparentemente estemos desdoblados…, y aprendiendo pues a reconocer que el ego es ilusorio, y que crea todas las ilusiones…, incluido el Universo, la mayor de las ilusiones…, que consigue eficientemente el “despistarnos” acerca de nuestra verdadera naturaleza (espíritu (conexión con el amor perfecto)).
    Deshaciéndolo, pues, conseguiríamos abrir la conexión con esa otra parte que es en realidad la única en la que realmente estamos:

    la “divina” o como la queramos llamar; esa parte de la que por ejemplo habla Osho en el libro enlazado por Enrique; pero esa otra parte no es la misma que la del ego…, sino quien se encarga de deshacerlo; y esto no queda claro en Osho; yo siento que la visión de Osho no es verdad: estar conectados a todo no significa que además Dios creara este universo; la mente está desdoblada, como decimos; Dios —o “la-Fuente”— NO creó el Universo, el Universo es “nuestro” sueño; y hay que hacerlo “nuestro” de otra forma: deshaciéndolo, es decir, permitiendo o dejando que nuestra “parte espiritual”, la única real, deshaga el ego.

    Entonces, sería muy importante lo siguiente: esa otra parte, la del espíritu, con la que podemos conectar…, no es además la responsable de la creación de este mundo, del Universo…, ella no ha creado al “ego”, sino que el “Ego”-Universo es un sueño, que “sirve” para evitar precisamente una ilusoria venganza; esta venganza es lo que se teme el Ego; teme que la Fuente se vengue de él…, teme que el amor perfecto se vengue de él…, por el hecho de haberse soñado “por separado”, viviendo fuera del amor perfecto y montándoselo “solito” —todo ilusoriamente.
    Esto es al contrario de lo que cree Osho, que más bien transmite el sentimiento de que cuando vamos al interior nos conectamos con el Todo y éste incluye al Universo de lo material. No sería así. Lo material es un sueño, pero soñado por otro nivel de la mente, uno más “global” (y es por eso, ya dijimos, que funcionan astrología, ley de la atracción…., etc.), para despistarnos acerca de nuestra verdadera naturaleza.
    En realidad, la verdad no sería “de este mundo”…, y por eso siento que le falta algo a eso que dice Osho sobre la verdad, la ciencia, etc.
    »

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  12. Una “desprogramación” más rápida presentando lo mismo que se presenta en este artículo:

    «hola

    tras estos meses de intenso buscar, nos tranquilizamos; no vamos a acabar en un manicomio 🙂 ; no hay por qué preocuparse, no habrá que visitarme dentro de unos años ahí.
    Qué va, dejad de preocuparos tanto :), me chillan los ojos! oigo visiones! 🙂 ……… 🙂

    Aunque, la verdad, ahora la cosa se puede poner mucho peor;
    lo que he llegado a ver en esta búsqueda sobre “la verdad y solo la verdad”, que, veo, o como veis, en realidad se busca solo para compartirla…, esto “final”…, puede parecerle aún peor a según quién 🙂

    En realidad demos gracias, hermanos, a esta “nueva era”; pues resulta que sin abrirse a esas “historias”, no parece que el mundo me o nos hubiera podido llevar a “la última”, “la última historia”, que las “supera” a todas de largo; así que aquí tienen el resultado por si a alguien le sirve ahora o en unos años y necesita “la última locura”.

    agárrense;

    es una especie de palabra de “Jesús”, alucinante, surgida en el siglo XX, sobre “perdón avanzado” y demás…, que “avanzaría” aún más en eso de que “tenemos que” mirar hacia dentro, y más hacia dentro aún…, y luego un poco más… y al final más aún…, y “solamente eso” (pues el resto de “pasos” a la hora de eso de “la felicidad” no los damos “nosotros”…).

    Pues resulta que, al final, “ahí fuera”, no hay nada, cero patatero; aunque esto suena bien rarito.

    Entonces, el pretendido “afuera” es en realidad proyección de la mente, pero en otro nivel de la mente, diferente, y del cual nos desentendemos para así jugar la partida en este supuesto “aquí”…, una partida de culpabilización y demás…

    Y aquí, en el “fuera”: todo “cambia”, perece…; por ejemplo: civilizaciones más “avanzadas” desaparecen y nadie sabe nada…, etc. etc.

    Así que con esto se hace muy “vivo” lo de que nunca nunca nunca jamás vale lo de “culpar” a “acciones”, haceres, gentes, cosas…, que parecen “externas”…; esa sería la gran trampa con que se perpetúa todo esto del “universo” de la destrucción y muerte “de mentirijillas” (el que “parecen externas”, y lo de “usar para culpar”; cosas que van juntas).

    Así que esto puede resultar un poco más “esotérico” todavía que el hecho de que nuestra realidad esté o estuvo plagada de extraños “bichos”…, y que además no tenga mucho que ver con “lo establecido” en ningún ámbito (energía, salud, bichos, etc.)… O puede que no resulte más “esotérico”, ya que “unifica” bastante la irrealidad de todo esto (pues todo, lo “establecido” y lo no tan establecido, todo cae en el mismo bote: es “ilusión”, es sueño…; incluyendo la muerte, etc.).

    Es un mensaje, pues, que J. al parecer ya “ejercía” hace 2000 año, pero que no se pudo entender ni difundir tan bien como hoy…, porque en realidad es cachondísimo.

    Va de que este universo es un sueño de la mente, nuestro sueño, en otro nivel de la mente: todo es mental aquí, aunque esté el “anzuelo” de la materia; este sueño universal sirve entonces para poder proyectar y negar la culpa que esa mente siente y sintió al haberse pensado o creído separada de lo único que existe en realidad: Dios (Diosa, Fuente, como se le quiera llamar, aunque para los amigos es Dios); este tal Dios no creó este universo, que es más bien nuestro sueño; y al tal Dios no le podemos culpar de nada, como sí que se hace en la Biblia (en realidad en cierto sentido no está separado de nosotros, aunque sí de este sueño que solo es un sueño).

    Nosotros nos hacemos todo a nosotros mismos…, cosa esta que es sobre todo muy muy útil; útil para practicarla, en nuestras vidas (ahí empieza a sentirse —o no— lo verdadero y lo práctico que puede ser esto, en realidad; esto que de entrada puede parecer algo tan absolutamente “de locos” (dejar radicalmente de culpar nada “ahí fuera)).

    Al tal Jesús le malentendieron en casi todo; en el caso de “las lecciones” de perdón, sanación, paz y amor…, ahí a veces no ha sido tan tergiversado, quizás; hay quienes han incidido bien o en parte bien en esto: Jefferson, Mary Baker Eddy…, etc. etc.

    Así que no veáis qué descanso el llegar y encontrar esto:

    1.- Dios no creó el universo físico, no tiene nada que ver con este lío que hemos montado aquí (que por supuesto tampoco es fruto del azar y la necesidad).

    2.- el Dios del que hablaba Jesús, que sería en realidad la única realidad (amor perfecto), aunque cuesta mucho entender esto tan despistados que estamos con “lo de fuera”…, ese tal Dios, digo, no entiende ni puede entender de culpas, sacrificios, pecados y demás gaitas.

    3.- Lo último que hubiera deseado el mal llamado “Jesús”, ese rabino judío hereje, es que convirtieran en algo especial, particular, a su cuerpo; que se centraran en el cuerpo.
    No. Lo de menos era el cuerpo, el sacrificio, el sufrir…, etc. Eso no vale para nada.
    El cuerpo y los cuerpos en este universo son un anzuelo para que en general piquemos y no vayamos a la causa, que siempre es “mental”; son para que no nos conozcamos realmente; y así que todo se reduce pues a una especie de lucha que podemos empezar a entablar —y que en parte ya lo hacemos quizá sin saberlo— entre el sistema del miedo, del ego-miedo, y el sistema del amor; el del miedo se sirve de los cuerpos para una cosa contraria a la del amor (enfermedad, ataque, etc.).

    4.- Lo que J. quería mostrar es que la falta, el pecado, no existen, demostrando que en realidad, para más inri, no le ocurrió nada a él en un caso extremo de pretendido “mucho sufrir y ay qué malito estoy”;
    y los llamados “maestros ascendidos”, una vez “ascienden”, se ponen al control de todas sus vidas pasadas si tal cosa es requerida para servir al plan de “salvación”, un plan que poco a poco nos va extrayendo o despertando del tiempo lineal infernal que llamamos universo (universo en el que entendemos cosas en realidad incomprensibles, como la muerte).

    Parte de ese plan parece que es la palabra de la que os hablo (unas cuantas paginitas, que nos llegaron por “dictado interno” a una investigadora en una universidad en Nueva York en los 60), y parte del plan son también los esta vez un poco más divertidos libros, introductorios, que hay sobre ella, como el de Renard del que hablo en los enlaces por si algún día os aburrís.

    »

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