El cuidado de la felicidad es el cuidado de la verdad   6 comments

«Vuestra alegría, vitalidad y logros no provienen del exterior como resultado de los sucesos que «os ocurren»: provienen de acontecimientos internos que son el resultado de vuestras creencias.» (Habla Seth III)

«Vosotros sois verdaderas personalidades multidimensionales, como ya he dicho antes, y en cierto punto de vuestro desarrollo os haréis más y más conscientes de la verdadera naturaleza de vuestra identidad.»  (Habla Seth II)

[Invitando a hablar sobre cómo realmente la felicidad solo depende de la verdad, y no de lo de “ahí fuera”.]

En general, el cuidado de la felicidad podría parecer que es una tarea ardua.

Podemos tener la suerte de, inercialmente, sentirnos “tocados” por la felicidad, durante algo de tiempo al menos.

Para hablar de ello podríamos tomar directamente el delicado ejemplo de la maternidad (que en sentido amplio incluiría los sentimientos de paternidad); pero de él intentaremos hablar al final. Un ejemplo menos complicado sería este: de repente encontramos un sitio para vivir y trabajar que, hablando de la manera en que lo hace el sentido común: nos hace muy felices (no es mi caso).

Llamemos a este sentimiento de felicidad “sentir amor”, abrirse al amor.

En el momento en que nos sentimos así por algo aparentemente “fuera”, y a la hora del “cuidado” real de la felicidad, del amor, tenemos una oportunidad de oro para cuestionarnos cosas acerca de la siguiente relación (un vínculo ilusorio en realidad), o para trabajarla; se trataría del vínculo entre:

– eso de “fuera”, a lo cual le atribuimos el poder de extraer de nosotros el amor puro…, la felicidad…,

– y nuestra emoción de puro amor o felicidad.

Ese momento será pues uno de aquellos momentos donde podemos preguntarnos, si estamos avisados: y bien, ¿y si este sentimiento de puro amor o felicidad tuviera más bien que ver con algo “mío” (que en realidad es lo menos “mío” —en el sentido-ego— del mundo…, aunque este es otro tema a tratar después…), algo mío que nadie me puede arrebatar…, algo “general” que todo el mundo llevamos dentro, en realidad…, y que es independiente de cualquier circunstancia aparentemente “exterior” a nosotros?

Esta cuestión en torno a aquel vínculo es simple; pero quizá resulte ser ardua la tarea de pensarla y trabajarla en situaciones concretas, pues podemos quizá comprobar que es justo en tales momentos en los que se está más aturdido por “lo de fuera” —bien sea para la felicidad o para la máxima infelicidad— donde puede parecer menos indicado ponerse a pensar en eso, es decir, utilizarlos a la hora de trabajar el siguiente hecho fundamental (el único “hecho”, en realidad): realmente el amor no tiene que ver con esas “excusas externas”.

Y estaríamos diciendo que el cuidado de la verdadera felicidad tendría que ver con este trabajo “arduo”.

Si nosotros pensamos que lo de fuera ha tenido que ver, en algo, con esa extracción de la pureza de nuestro amor o felicidad…, entonces en cualquier momento las cosas podrían tornarse y se tornarán irremediablemente al revés, hacia lo contrario, y lo harían tan intensamente como antes, ya que, igual que hemos atribuido a “lo de fuera” el poder hacernos felices…, podemos dar crédito u otorgar realidad a lo de fuera en su pretendido “poder” de hacernos lo contrario.

Aunque solo sea por la verdad de la degeneración de cuerpos, paisajes, mundo y relaciones, las cosas normalmente pueden marchar hacia ese “peor”. Y, de hecho, bien que se encarga el guión del ego —este universo en sus miles de manifestaciones— de garantizar perfectamente la posibilidad de ese giro: por ejemplo con las “crisis económicas” demostradamente preparadas, con una especie de guión que como cualquier “institución” incuba culpa y más culpa (auto-ataque, ataque, etc.).

Es decir, y adelantándonos: si creemos que lo de fuera existe realmente en tanto que algo que es capaz de crear modificaciones en lo único real que en realidad somos y que en realidad en último término y contra todo pronóstico realmente existe (amor perfecto, “interior”)…, entonces…, en algún momento estaremos desprevenidos ante la pretendida “objetiva” y enorme cantidad de “sufrimiento”, “muerte”, “destrucción”, “desigualdad”, “degeneración”, “envejecimiento”, “injusticia”, “dolor”, que podemos percibir…: “ahí fuera”. Es el guión. El sentido común obviamente nos dirá que todo eso, “malo”, “existe”, y mucho, “ahí fuera”, y, entonces, estaremos obviamente del todo justificados al sentirnos extraordinariamente infelices…, es decir, “culpables”, porque la culpa es en realidad una forma de ataque, a nosotros mismos: un auto-ataque. Así se re-cicla el ciclo de culpa-miedo-castigo y un único supuesto “pecado” que en realidad nunca ha existido (del que hemos hablado por ahí).

Por tanto, en realidad, esa creencia que nos dice que “el exterior” tiene la capacidad de modificar nuestro núcleo de “amor perfecto” (conexión con el amor perfecto), estaría subordinada más bien al hecho de que existen estos vaivenes en el guión del ego, en ese giro del “tornarse para peor”…, entre los vaivenes de los “objetos de nuestra proyección”. Por tanto:
– esos vaivenes del objetivo y
– dicha creencia en la capacidad de lo exterior,
estarían más bien destinados y configurados (en y por el campo o guión del ego) a seguir con un plan, un plan que no tiene nada que ver con “la felicidad en sí”, nada que ver con el amor: el plan del ego (antropomorfizamos esta instancia, pero es solo para entendernos).

Ese el plan es de incremento, distribución y re-ciclado de culpa, de la cantidad de culpa; y “culpa”, ese auto-ataque, en sentido amplio: nos auto-atacamos, nos culpamos, por el sufrimiento o la injusticia de “ahí fuera”…, por el envejecer de nuestros cuerpos o los de otros…, por el fracaso de nuestras “vidas”, “carreras”…, o de las de otros…, por el “qué nos pasará en el futuro”, “por lo que no hicimos en el pasado”…, y todo siempre “ahí fuera”, fuera de nuestro núcleo de “amor perfecto”. Es pues un aumento y un reciclado de la culpa, del ataque, que prolonga así nuestra existencia en tanto que supuestos cuerpos separados. Y esta es la culpa que albergamos aquí por defecto, como humanos “perdidos en proyecciones” legisladas por el caos del ego en este sueño que llamamos realidad.

Aunque también…, hagamos “un suponer”: supongamos que la verdadera felicidad podría trabajar “por sí sola”; es decir, que, en los momentos donde nosotros, como sujetos, proyectamos amor y vivimos en el amor, también de algún modo que no conocemos se podría estar trabajando la verdad de la indestructibilidad de ese amor perfecto.

Es decir, que, espontánea o intuitivamente, a veces “sabríamos” que tal “atribución a lo de fuera” es solamente un truco. Y luego, cuando llegara aquello que cualquier persona “normal” percibiría como grandes desastres, calamidades, etc., nosotros estaríamos algo así como “inmunizados”, porque de alguna manera se ha trabajado en nosotros el hecho de que somos lo que proyectamos-creemos, y que tenemos lo que somos y somos lo que tenemos; y enseñamos lo que somos y enseñamos eso que tenemos-somos (y que solamente somos, contra todo pronóstico, amor perfecto, por mucho que dejemos que “lo de fuera” nos engañe).

¿Inmunizados, inmunes? Podríamos pensar: «qué insensibles o egoístas somos al decirnos que, cuando las cosas “vayan mal”, uno va a ser “inmune”, uno va a estar ahí como “no sufriendo” ante el “sufrimiento propio o ajeno”…, ante el desastre sucedido en el entorno, etc., etc.».

Pero no, ya dijimos: esto podría ser y es más espontáneo de lo que estamos hablando aquí. Así pues, pensar como en el párrafo anterior (juzgando por ejemplo esa aparente “insensibilidad”) sería en general desastroso, ya que parece que pensar así supone prolongar ese ciclo que “denunciábamos” arriba sobre el reciclado de culpa (prolongación de ciclos de ataques ilusoriamente vistos “ahí fuera”, que se convierten en auto-ataques, en culpa) en este universo irreal.

Precisamente es en esas situaciones donde lo que menos se requiere de la gente es que estemos además infelices “desde dentro”…, y, por tanto, que nos “hundamos en la miseria”, con todo el apoyo de nuestro interior corrompido por —o inundado de— aquella “falsa creencia” (todas las creencias son falsas, pero digámoslo así):

la de que el exterior tiene la capacidad real de influirnos en algo, puede hacer algo a nuestra única “esencia” real, que es el amor perfecto. No; el exterior no puede hacernos nada pues sencillamente, siempre, y digamos que en un largo plazo “cósmico”, es y ha sido proyección (para hablar de esto bien quizá tengamos que ver algo del contexto en anteriores artículos del blog o en similares que existen en internet o en libros).

Así, estar interiormente “débiles” en esas situaciones calamitosas es lo peor que puede pasarnos, o que podemos hacernos a nosotros mismos (siempre todo nos lo hacemos a nosotros mismos)…, además de que, encima, “objetivamente”, nos haya ocurrido eso tan “malo”, “ahí fuera”.

Así pues, toda atribución a “lo externo”, toda proyección, es la excusa con que perpetuamos “este mundo”, y es lo que nuestro sentido común, el ego, ha instituido ya siempre, por defecto: entra en su guión, su programa.

El ejemplo de la maternidad es quizá el más difícil de comentar al respecto. Ya dijimos que en sentido amplio incluiría los sentimientos de “paternidad”. Este es un caso delicado de proyección “ahí fuera” de “felicidad”: tener hijas, hijos; esto será el “bien”, deseado quizás principalmente por gran parte de las mujeres, en tanto que terreno de “falsa” proyección de felicidad, y en muchas ocasiones tan sacralizado: “he ahí otro cuerpo”, he ahí, prácticamente, “mi creación”.

Pero, obviamente, nosotros no creamos nada, somos más bien espectadores pasivos del devenir de los cuerpos; si acaso cuidamos, a veces muy “sufridamente”, los cuerpos, y proyectamos en tal cuidado “la felicidad” de la que hemos hablado (y el miedo en forma de sacrificio, etc.), esa felicidad que, en parte, en último término nos puede terminar encadenando a una forma de pensar que es demente, por muy duro que parezca decir esto, y más en este caso de la maternidad, donde existe una atmósfera enrarecida por el sentido común que maneja los temas del sufrimiento y el sacrificio por los hijos…, etc., etc.; en definitiva, es demente pensar que el amor perfecto es destructible, puede cambiar: es decir, que depende de lo de “fuera”. No.

No “creamos” realmente cuerpos, obviamente; pero, como por defecto siempre todos estamos fatídicamente identificados con los cuerpos…, con el nuestro y el de los demás…, se supone que lo lógico será decirse que qué puede haber más placentero que —ese auto-engaño sobre— la creación de cuerpos: “he creado un cuerpo” (la mayor parte de las veces supongo que es un auto-engaño “inconsciente”). Pero este caso es obviamente muy delicado; las excusas que cierran el vínculo del que hablábamos, en este caso, serán quizá las más poderosas, pues sin la fabricación de más cuerpos sobre los que proyectar nuestras esperanzas, ese regalo tan a menudo envenenado o que termina envenenando…, ni siquiera podría seguir este juego que llamamos “realidad”.

Entonces tenemos que decir algo más, que tiene que ver con que esa “realidad” no es la realidad.

Siempre, en casi toda relación, podemos haber tenido o tener pensamientos verdaderamente amorosos; ellos son eternos, son lo único que apunta hacia lo que a su vez es lo único real. Aunque esos pensamientos parece que son lo que podría ir usando también el ego para ir “salvando” su mundo, su regalo envenenado. Eso sería lo que traicioneramente el ego mezcla, de forma mágica, con su mundo de destrucción basado en el miedo; y el ego se aprovecha pues de que no confiemos en la eternidad a la que apuntan tales pensamientos, ya que aparentemente solo somos “lo de fuera” porque creemos que vemos y proyectamos solo eso que tenemos “ahí fuera”: el universo de la separación. Pero, el hecho, el único hecho, el de la eternidad de esos pensamientos amorosos, es aquello que nos va recordando la oportunidad que tenemos aquí acerca de la verdad sobre nuestro universo:

darnos cuenta de que la felicidad no depende de “lo de fuera”; poder ir cultivando por tanto esa “verdad” y hacia nuestra iluminación, que irá ocurriendo de forma cada vez más masiva y que conlleva en último término el escaparnos de este universo, pues este universo es, contra todo pronóstico, solamente nuestra creencia en él, nuestra creencia en la separación (en un nivel “colosal” de la mente inconsciente), la proyección, y lo que conlleva todo esto de muerte y destrucción ilusorias.

Todo este transigir con la muerte no es necesario, es una ilusión que perpetúa el ego, nuestra creencia en él, que es lo único que lo hace “vivir”. Y esta verdad es para el trabajo interior de cada uno, si uno la elige. No depende de ninguna religión instituida porque la religión no se puede instituir, ya que:

«…el mundo es la creencia de que el amor es imposible», luego, por tanto, no puedes instituir una religión de amor con estructuras que son las de un mundo donde lo que legisla es justo la creencia de que precisamente el amor es lo que es del todo imposible. Todos los cimientos de los “monumentos” al amor que hagamos, “ahí fuera”, serán de arena, y la única roca sobre la que podemos construir está en nuestro interior, porque ahí tenemos algo que no es de este mundo, y como dijimos, es lo único real: amor perfecto (la cita sobre el amor y el mundo es de “Jesús”, en el cap. 8 de «Un curso de milagros» («UCDM»); “Jesús” va entre comillas porque —aparte de que al parecer este rabino judío no-dualista puro no se llamaba así…— todos vamos a ser como él y esos otros que descubrieron esta simple verdad; y lo seremos en nuestro “futuro ilusorio”, ya que despertaremos a la verdad tal y como él lo hizo alejándonos y deshaciendo, con ello, para siempre, este sufrimiento de separación y muerte que hemos concebido en tanto “universo”).

Así pues, no tenemos por qué transigir más, y podemos elegir libremente no hacerlo cuando deseemos, pues lo más importante depende de nuestra mente y de su capacidad decisoria. Todo perece en este universo de la separación, en el falso universo; aquí nada realmente “es”, pues ni la muerte ni la separación existen realmente.

¿Y cómo ha podido y puede suceder todo esto que vemos, sucediendo además que todo es mente aquí? Ya lo hemos hablado en parte; y es sencillo aunque quizá difícil de aceptar. Una de las claves es bien sencilla, y es que, elegir “salvarnos” de esto, no tiene otra solución que la de reconocer, la de ir reconociendo, que lo que vemos “ahí afuera” está realmente causado por pensamientos de ataque (UCDM; L-23), por nuestros pensamientos de ataque: son pensamientos de ataque así como “solidificados”; y fue una mente enferma, dormida, que aún somos (aquel “nivel colosal”), una mente dividida, quien fabricó este universo, concebido como ilusorio ataque a Dios. Pero podemos, si queremos, ir escapando, de este mundo, renunciando a esos pensamientos, renunciando a ello por nosotros mismos, interiormente, en una especie de práctica introspectiva.

Lo único que es, es lo eterno, y no tiene nada que ver con este universo. Lo eterno espera solo nuestro reconocimiento, y es amor perfecto o Dios en tanto “Mente” de la cual nunca nos hemos separado realmente ni podremos separarnos (solo en nuestras ilusiones). Ahí se están guardando amorosa y cuidadosamente todos los pensamientos amorosos que jamás hayamos tenido aquí, en el falso universo, mientras se aguarda nuestro despertar libremente elegido.

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Publicado 9 agosto, 2011 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

6 Respuestas a “El cuidado de la felicidad es el cuidado de la verdad

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  1. Pingback: No habrá pasado «

  2. Toma, un regalo, para que conozcas al autor de Starviewer…
    Rafael López Guerrero: las mentiras de un farsante:

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    • gracias por comentar;
      (si alguien lee este comentario…, es quizá recomendable partir de la lectura de lo que anteriormente se ha comentado acerca del tema, es decir, acerca de la intervención-propaganda que sobre el “tema RLG” se hizo en este blog…, y que venía de comentarios y posts de otros blogs que fueron enlazados aquí, tal como ahora se hacen; ellos manifestaban una “queja” sobre RLG (que yo no he vivido, no comparto);
      a cuento de eso, sin embargo, sí aproveché a hacer un comentario, hablando sobre el “perdón generalizado”…, y aquí sigo hablando, “desenfadadamente” sobre el tema, y recordemos: siempre debido a la necesidad que sienten algunas personas afectadas “por el caso RLG”…, afectadas por lo que son pretendidamente “actos de mala fe” de RLG…, debido a la necesidad de esas personas de que se sepa de tales actos y de posibles engaños;
      aclarar que el autor de este blog (qadistu.wordpress.com) no se ha visto involucrado en ninguna anécdota ni tiene conocimiento directo de ninguna de las personas afectadas en el caso RLG: sus detractores y el propio RLG o “su equipo” que dicen inexistente.

      Aquí, insisto, hablo desenfadadamente incluso haciendo hipótesis quizá descabelladas sobre “cómo funciona” el mundo de la “nueva era”, en general, ya que éste estaría igual de “podrido” desde dentro como lo pueda estar cualquier otra cosa en este universo; ¿por qué? Porque nada, absolutamente nada, en este universo puede jamás “funcionar” realmente ni está hecho para funcionar realmente.

      Así que ahí va el comentario.

      Seguro que en “el sentido común”, RLG digamos que “es un trepa”, por ejemplo, pongamos; hay mucho de eso en todos lados, mucha gente percibe así:
      ¿pero qué es esto del “sentido común” y de sus “juicios”? ¿Qué nos provocaría a nosotros mismos, a nuestro Ser, tal enjuiciar?

      Y por elucubrar desenfadadamente:

      todo esto, incluso, bien podría ser muchísimo peor; es decir, quién sabe…, y ya que tú mismo comentas cosas de teorías de la conspiración, en realidad todo podría estar más organizado; podría estar más organizado este tema de destrozar “lo alternativo” desde dentro…, ya se sea o no consciente de ello…, y ya sean o no conscientes las propias “figuras”, esas figuras que a veces despuntarán…, o que vemos que surgen…, en cada mundillo; como por ejemplo, también Rafapal, con sus obsesiones, sus cosas buenas, malas…, etc., como todo el mundo…, que tiene…, sus “cosas particulares”…, pero con las que quizá sucede que, al ser personajes públicos que “representan” o quieren representar partes de “la onda new age (Nueva Era)”… servirían todavía más para “desunirlo” todo, para boicotear…, y demás…, y simplemente por el manido tema de feminismo-homosexualidad…

      Quiero decir, que vete a saber, que podrían estar más “enredados”, en red, de lo que creemos: por ejemplo esa figura que “te perjudicó”…, la de RLG…, con figuras como Rafapal.

      El guión del “gran ego global humano” creo que es increíblemente enrevesado pero es eso, un guión.

      Hay “potencias” con mucha “mala leche” que controlan esto (y saben que ya han “ganado”), que controlan más o menos el mundo de la alternativa real, la más real; es como otro nivel de la Matrix; controlan el acceso oficial a cosas como la energía libre…, a las al parecer miles de pruebas fehacientes que hay de que el ser humano, “evolucionado tecnológicamente”, ha habitado este planeta mucho tiempo antes de lo que quiere hacernos creer “la historia oficial”…, y un larguísimo etc.; ya sabemos (vivimos en una matrix con unas codificaciones de nivel muy muy amplio, donde el campo en el que nos solemos mover se basa en premisas —muy básicas— que en realidad nadie puede terminar de creerse si es honesto; esto sucede porque ese campo no es otra cosa que una manifestación más del “ego cósmico”, pero este es “otro cantar”…).

      Yo desde luego que si estuviera en un “nivel”, digamos, más arriba de “la matrix”…, y si quisiera “hundir” ese “mundo alternativo”…, con tanto poder de “verdad” que tiene tal mundo alternativo (con tanta “verdad”, una “verdad” en tanto proceso que rehace las coordenadas del “mundo” y, encima, tan potente como que ello sucede desde el propio “occidente” (por ejemplo con Hamer, la energía libre, etc.))…, yo, digo, si estuviera ahí “un poco más arriba”…, y teniendo como tienen todo el dinero del mundo…, si quiero hundir “el mundo alternativo”, pues qué mejor que poner figuras que lo hagan hundirse-separarse a él mismo, o que lo faciliten:

      – como esos actos que dices que cometería sin mayor problema RLG…, y que quedarían al parecer sobradamente demostrados (luego no es tontería esto de pensar entonces en algo “más allá” en plan “conspiración”…, pues nunca nunca nunca “se sabe”…, pensando acerca de cómo es posible todo esto, que todo esto pueda siquiera haber surgido…, así…, como algo tan claramente “distorsionador”…)…,

      – o como también quizá —vete a saber— pudiera ser el caso del mismo Rafapal, que parece “amigo” de RLG…;
      con Rafapal tenemos todo el tema, ya manido, de “sus problemas”…, sus modos de sacar “los temas”, o de darles importancia…, con esos problemas “sin perdonar” que quizá tenga…, y/o que exagera tanto; y ello habiendo tantas y tantas cosas a “denunciar”…, no sé si en realidad esta no es una más (la de “sus problemas”); es mosqueante pues que una falta de perdón, quizá personal, se lleve ahí “arriba”, y ayude como a “colapsar” otras cosas;
      es muy contradictorio, muy chabacano además, pues al fin y al cabo, tenemos entre manos algo tan importante como lo es el tema del amor, así “en abstracto”, en general; este tema por un lado ellos, los propios representantes o que “se postulan” a representantes de lo “nueva era”, o que ya lo son…, reconocen que es “el tema”…, pero sin embargo luego llega la distorsión de base, que en un tema como el de feminismo-homosexualidad quizá se habla sin tener en cuenta aquello del amor abstracto…, ni por un momento…, y llegan las rabias y los motivos o “ideologías” personales, sacadas a la palestra casi inconscientemente o bien, en la “versión conspiración”, bien conscientemente para desunir a la gente por simple y pura chabacanería;
      pero bueno, esto digamos que son más juicios por mi parte, más infierno, del que yo ya “me retiro”:

      y me refiero a lo que comentabas tú también por ahí y que se ha debatido ya hasta la saciedad, de forma cada vez más “demente”…; el tema lo de “lo femenino”, el feminismo, y la homosexualidad…, todo este caos estaría lógicamente favoreciendo el “auto-hundimiento”…, y ya digo, por la poca mollera que demuestra el siquiera poder hacer el esfuerzo de ser coherentes privilegiando quizás el tema del “amor”, más “en abstracto”, como hace Icke…; así que lo dicho; el problema podría venir en parte por aquello del “modo de tratarlo”…, por las “maneras”…, y quizá antes que por “la realidad” de los motivos de “queja”; esa “realidad injusta”…, siempre existe en todo…, siempre hay manipulaciones en todo…, pues mismamente, y hablando en plan simple:

      alentar esa división que hayan podido crearse en alguno de los momentos de las “luchas feministas”…, o por ellas, o mucho después…, o en momentos de “asimilación”…, cualquier ha podido servir, también, para “bien”…, y todo también, a posteriori, servirá para “mal” :);
      cualquier cosa se puede ver, en el futuro, que habría servido para “otras cosas”, que habría sido desviada o bien directamente desde el principio en cierto modo muy manipulada…; y mismamente esto sucederá con “el feminismo”:
      sin duda mucha gente lo toma como más y más excusas para “no perdonar”…, luego entonces se toma o se siguen estas historias para continuar con el “eterno” ciclo infinito de no-perdón (ese eterno retorno de la nada que es este universo del que tanto hemos ya hablado)…, “eterno” ciclo de venganza…, destrucción, y vuelta a empezar; lo digo porque en parte podríamos interpretar que sobre ello Rafapal en realidad contribuiría a “lo mismo”…, seguría “en las mismas”…, en un fomento de la separación, y quizá además y para colmo facilitando cierto auto-hundimiento de “lo alternativo” en este lado más abierto-nueva-era (abierto por abrir brechas radicales en temas como salud, energía, etc., donde se comentan las obviedades que ya circulan por el mundo en estas cuestiones, pero que jamás llegarán a estar del todo implementadas socialmente)…, por las polarizaciones…, en vez de fijarnos solo en lo positivo que todos tengamos o podamos mostrar…; y a veces aunque solo sea por las maneras, a veces burdas).

      Todo esto podrían ser perfectamente “maniobras de largo calado”, con gente sin muchos escrúpulos que es contratada para eso…, distorsionar…, durante largos y largos años (por esas cantidades quizá que luego por ejemplo RLG dicen que han usado contra él, ese millón de euros…, y quizá es ese mismo RLG quien es “un agente”). Pero bueno, a ver cuánto dura todo esto y dónde “acaba” cada cual.

      Todo podría estar más o menos “encauzado”, por tanto.
      El guión es un guión, siempre del ego.
      La humanidad no se va a “liberar” jamás; el problema es cósmico. La única liberación es salir de este universo, pues no existe realmente. La separación es ilusoria.

      Lo único que podemos cambiar es nuestro interior, en serio, y para ir saliendo de aquí. Todo esto es nuestro propio sueño, así como “en otro nivel de la mente”…, y por eso podemos cambiarlo “todo”, “solamente nosotros”.

      Así que eso, vete a saber, en este mundo de locos…, todo podría ser, podría ser que tanto RLG, Rafapal y algunos otros estuvieran literalmente a sueldo…, y a muy buen sueldo…, vitalicio…, de agencias paraestatales…, o quizá de agencias más globales…, para meter un poco de mierda entre las flores…, para distorsionar este “mundo alternativo”…, mundo donde hay tanta cosa relativa y realmente “pacificadora”, esperanzadora, aunque solo sea al menos “muy paliativa”…, en torno a la verdadera historia de la humanidad…, la energía…, etc.…, pero que ya digo, jamás cambiará del todo, no hay nada que cambiar realmente aquí.

      Qué mejor método de control que meter gente que sirva para crear caos, lo sepan o no. Todo podría ser.

      Eso, lo de inyectar “puro caos”, puedes comprobar que es algo que el Estado lo hace en cosas como las movilizaciones, manifestaciones, el 15-m, etc. Por ejemplo gente con megáfonos soltando mentiras que luego hacen separarse a la gente, mentiras como que hay que realizar una tarea y luego no es cierto, y así se consigue hundir en el desánimo a algunos, etc. Para eso están. Es su juego.

      Y ya que escribimos de nuevo, recuerda que aproveché y “te recomendé” algo, pero vamos, que simplemente por ponerlo sobre la mesa y ya que esto de la escritura y el internet permiten fácilmente esa desfachatez “anónima” del recomendar.

      Ya hemos hablado de esa “recomendación”, la de que perdonemos y “perdones”, si quieres, cuanto antes, sea lo que sea que tengamos delante…, por ejemplo tú a RLG…, así simplemente lo dicho:
      creo que estoy viendo, en mi caso, que esto es muy bueno para la salud propia…, y la de todos al final, y tanto la “futura”, como la “presente”…

      y en este caso que te tocó a ti fuerte (y aunque fuera Hitler)…, te puede y nos puede servir para mucho si se usa como oportunidad descomunal para perdonar algo “ahí fuera”.

      Y ya viste que no digo que RLG “no haya hecho nada”; pero, aparte de que todo el mundo “ha hecho algo”, lo de RLG y compañía podría ser tremendamente “peor” visto desde la irrealidad de este sueño compartido en el infierno de la sociedad y en último término del universo.

      Hay gente en nuestras vidas que carga digamos “más exageradamente”, en sus espaldas, con ese hecho que necesitamos “fuera”, para proyectar culpa; así, esa gente “simboliza” esos aspectos más espeluznantes del “ego global”; esa gente se dedica pues a manifestar “todo lo bueno y todo lo malo”, o a veces solo “todo lo malo”…, todo de lo que es capaz “el ser humano”…, como también quizá a veces lo ha hecho el amigo de RLG, Rafapal; pero es que, en parte podría ser “su profesión”…, ya sea que estén o no contratados por algo “paraestatal”.

      A veces hay envidias tras nuestras percepciones de odio…, aunque sí que vemos que esa gente realmente parece exponer “mucho ego”…, ser “muy trepas”…, etc., pero en realidad por defecto casi todos estamos en lo mismo al principio, al menos al principio: en este infierno del miedo a sobrevivir, de los complejos, la culpa…, etc., en el infierno del tener que estar en el candelero…, el de que se nos deba reconocer…, ascender…, etc. Y esa gente solo servirían tanto como chivos expiatorios, así como objetos de reverencia, como vemos; y también vemos que sucede porque “nosotros” les dejamos que lo hagan; y como ves es lo que ahora mismo sucede, que esas personas sirven para esas dos cosas.

      Vamos, puro “infierno” a destajo, pues “todos somos iguales”, somos “espíritu”, no hay nada que reverenciar “en otros”, entre nosotros, que somos iguales; y ya digo, el guión del ego, en concreto en el devenir de la tecnología, y de “la ciencia”, “humanas”, es, como toda la historia de la humanidad y como en general este universo:

      “un cuento contado por un idiota”.

      Es bueno quizás abrirse a ir “cultivando” eso de que en realidad estamos “todos por igual en el mismo cuento”…, e ir cambiando por ello la percepción; a eso es a lo que yo aproveché a animar en lo que te puse de comentario ya que estabas haciendo la campaña sobre RLG, y también por aquí…, ya que comentaste esto aquí…, a cuento de que a mi vez yo estaba posteando algunos comentarios en el blog de RLG para hablar de perdón en general…, cuando se hablaba del perdón en su blog…, pues venía muy a cuento con lo del ho’oponopono y demás.

      Quizás lo que te ha pasado con RLG haya herido “tu orgullo”, o algo así…, no lo sé…, imaginemos que pasó eso; pero ahí, fíjate, si te identificas con “tu” orgullo (ese es tu ego), te identificas con “tu cuerpo”…, es decir, con lo que en realidad no eres pues nadie lo somos, en realidad:
      nadie somos “de este mundo”!!! :),

      ¡todos somos espíritu! 🙂

      ¡somos eso y esperando y facilitando una especie de reunificación, y para olvidar amorosamente esta pesadilla de universo, con todos los niveles del ego, con egos aparentemente pequeños…, con su materia…, su espacio…, y con los mega-egos, aparentemente “gigantescos”, y que vete a saber si no son incluso algunos de ellos “descendientes” de los reptilianos que parece que tuvieron mucho que ver con nuestra puesta en marcha en tanto “sapiens”, trabajadores esclavos para ellos…!

      ¡Vamos a pillar por ahí alguna hectárea de huerto y a olvidarnos de todo! 🙂
      jajaja

      El universo es un gigantesco escenario para aprender a perdonar y disolver esta pesadilla —ilusoria— de la separación, esa pesadilla que un día dio lugar, precisamente, a este universo…: con sus cuerpos separados, su estar basado en el miedo de la separación…, etc.

      Todo el mundo en nuestro interior tenemos el clic dispuesto para “parar” esto, cada uno para sí mismo, en principio…, y sirve para todos…, con nuestra posibilidad común, la de una rotunda paz interior; aún no hemos perdido la Fuente.

      ¡salud!

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