Por qué los milagros son naturales   7 comments

«Existe una interacción constante entre vosotros y vuestros yoes de otras reencarnaciones.» (Habla Seth II)

Para empezar, un “milagro” es simplemente un cambio de percepción1.

Es la capacidad de un progresivo dejarnos hacer, de dejarnos “sustituir” la percepción, en bloque, como un todo. Es abrirse para que vea por nosotros el canal que tenemos abierto en conexión con el amor. Nada más y nada menos.

Los milagros son algo que ya mucha gente experimenta. Son, más bien algo que nos pasa de forma natural, pues los milagros son naturales. Y cuando no hay milagros es que algo va mal2. Así que como se puede ver, este discurso funciona al revés de como piensa nuestra concepción de sentido común, “cristiana”, clásica; una concepción que en cierto sentido es “distorsionadora”.

Los milagros dependerían de lo siguiente:

  • de ser conscientes de cómo siempre estamos eligiendo al ego como fuente de proyección, por defecto.
    Este cobrar consciencia se puede practicar en cualquier situación —y más o menos espontáneamente. Aunque también se puede practicar en situaciones más especiales, situaciones que pueden ser elegidas o bien ser simplemente de nuestro agrado a la hora de intentar una especie de preparación para aquel ‘ser conscientes de la elección del ego como fuente’: por ejemplo en procesos de ayuno, en los que se miraría cómo el ego nos presenta imágenes para que nos tiremos hacia ellas, y cómo además lo hace rápidamente y de forma apabullante.
  • y, entonces, al ser conscientes de que estamos proyectando con el ego (toda percepción es en realidad y en general proyección, y por defecto del ego…), entonces, podemos dejar que nuestra percepción-proyección sea cambiada en bloque, pues en realidad no estamos solos.Podemos, por tanto, “volver a decidir”.Y, para que actúe “lo otro”, nos abrimos a nuestra capacidad de decidir, para que así pueda cambiar la fuente de esa proyección, desde:

    – la fuente por defecto, que es “el ego”, que es siempre proyección de miedo, mentalidad errada, de pensamientos de separación,

    – hacia la fuente real: el amor perfecto.

    Ambas fuentes son incompatibles; el ego es ilusorio y es nuestro sueño; el amor es real.

El ejemplo especial del que hablábamos: ayunos. Con aquel proceso de apertura se dan —o a veces puede parecer que podemos “forzar” relativamente los— milagros que determinados ayunos posibilitan. Existe por ejemplo un tipo de ayuno digamos que bastante “radical”, donde hay gente que consigue a gusto no beber nada de líquido (ni comer nada) en la primera semana de práctica. Esto, una semana sin beber nada, sería considerado como un milagro por el pensamiento convencional, pero, los milagros, son naturales, como ya sabe o intuye la gente que conoce y confía en la realidad. La realidad no es lo que cree el sentido común que es. La “realidad” del sentido común es una realidad de miedo.

La realidad tiene que ver, por tanto, con el hecho de aprender a confiar en el canal de comunicación que todos tenemos; es decir, con aprender a cuidar nuestra receptividad con respecto al amor. Pero este amor no es en último término de este mundo, y por eso se diría “perfecto”, “amor perfecto”.

Y el hecho de ver claro esta discontinuidad de la que hablamos (“no es de este mundo”) es algo que puede servir para determinarse a practicar esto y a investigarlo; a mí me sirvió. Creo que en general alguien que viene del ateísmo ambiente, como yo y como quizá casi todo el mundo en mi país a estas alturas, no puede ver con buenos ojos nada dentro de estas cosas “de Dios” (amor perfecto)…, y demás historias que “suenan raro” (o como “de broma”…, aunque nos estamos refiriendo a algo muy real, pese a que no tenga nada que ver con este mundo y pese a que la tarea sea simplemente la de recordar o reconocer dónde está la verdadera Fuente); y “suenan raro” quizá a no ser que detrás exista ese “clic” de un cierto “conocimiento”; a no ser que exista, por así decirlo, una especie de “clave”, una clave digamos “epistemológica”, y que sería además “la última clave”. Esta clave es —aparte de obviamente la Fuente (nuestra realidad que en último término diríamos “mental”)— el no-dualismo puro, que disuelve muchos “problemas” (unos problemas que retrospectivamente sabemos que son los “eternos” problemas que siempre por defecto se buscan los personajes en el guión del ego, en su ilusión-sueño).

Es decir, se dan “milagros” naturalmente por el:

  • deseo de abrirse a mirar al ego de frente, es decir, hacernos responsables de nuestra percepción en tanto que por defecto es proyección de miedo-separación…, en sus múltiples manifestaciones, y
  • la confianza de, entonces, dejar que “lo otro” actúe; dejar que actúe lo real, eso que, al final, y como ya hemos hablado por aquí, en realidad es lo único real.

Es decir, el primer paso, y el fundamental, no es para tanto. Es decir, no tiene por qué ser contemplado como tan difícil, o bien pasar por algo muy “sufrido”, aunque sí es difícil aceptar su relativa “facilidad”, y por tanto practicarlo con confianza. Se podría además hacer en cualquier momento, no hace falta ninguna situación especial (como aquel “ayuno” buscado que usamos como ejemplo; no es necesario ningún uso especial, ningún esfuerzo especial…, a la hora de usar este sistema de mirar de frente a “la dinámica del ego”, a la separación aparente del mundo…, aprendiendo a disolver la ilusión de la separación guiados por algo que no es nuestro ego…, el “nosotros”…, y que nos saca de aquí mediante el “amor perfecto”).

Este primer paso supone solo “retirar obstáculos”, ir retirándolos para que así el contenido de amor perfecto se pueda manifestar, y ello de la manera en que precise cada situación, una manera que nosotros no controlamos (el ego no puede hacer eso); es decir, dependiendo del concreto mundo de la forma, de nuestra situación en la que abrimos el paso para tal apertura.

Este “mundo de la forma” —las características particulares de nuestros cuerpos, relaciones, etc., sus miles de diferencias caóticas— no puede ser conocido realmente por esa nuestra “otra realidad”, la verdadera, ya que ambos mundos son incompatibles. Y esta otra realidad, el mundo profundamente interior desde donde nos llega el contenido de amor —para expresarse en lo aparentemente “fuera”— es incompatible con el mundo que supuestamente está “fuera” de nuestra mente: el de la forma3. Por ello lo único que podemos “controlar” es el trabajo acerca de nuestro deseo de abrir el canal, nuestro deseo de paz interior, comprobando que lo que sucede es mejor para la situación completa, para todos y para todo.

Así pues, existe aquella discontinuidad esencial: el hecho de que lo verdaderamente real no puede saber nada de “nuestro” mundo de separación, ese que proyectamos por defecto con el ego. Debido a esa discontinuidad es por lo que la palabra ‘milagro’ estaría en principio algo así como subordinada por el sentido común, ya que significaría algo extraordinario. Sin embargo, lo extraordinario es que sigamos haciéndonos daño, sistemáticamente, siendo miedo, proyectando miedo, culpa, etc., cuando realmente tenemos una conexión con el amor perfecto que espera poder hacer su trabajo, sin esfuerzo, de una manera natural. En el futuro se supone que todos comprobaremos en vida y en carne propia que lo extraordinario era realmente creer en este mundo.

Entonces, se trata de que el cuerpo puede ser el medio para una apertura y para el trabajo que refleja nuestra verdadera realidad como espíritu. El cuerpo puede, por tanto, aceptar progresivamente el amor, es decir, aceptar cada vez más el verdadero conocimiento, que nunca es “nuestro” conocimiento; así acepta convertirse en una especie de “vehículo” para los cambios de percepción-proyección (la realidad es proyección) que llamamos “milagros”. Es decir, el cuerpo se puede convertir en “pregunta”, y hacerse “abierto” tras aquel despejar obstáculos. Y esos obstáculos no son nada “positivamente” hablando: son un velo que ir retirando, tranquilamente, ante la luz del amor perfecto, para dejarla pasar (luz que no es de este mundo).

En el vocabulario que usaremos por aquí, y que da el verdadero sentido a esas viejas palabras falsamente “cristianizadas”, se diría:

los milagros se dan naturalmente en tanto que simples cambios de percepción gracias a un “abrirse” a mirar con la compañía del Espíritu Santo, que sería el “canal” de unión con nuestra única verdadera realidad, que podemos llamar amor perfecto (o la Fuente, Dios, etc.).

¿Y qué pasa con “lo cotidiano”, con los hechos “normales”?

Por otra parte, los hechos “normales” no son ningún “milagro”:

  • el hecho de estar vivos…,
  • el hecho de siquiera poder “caminar sobre la Tierra”…

No. Diciendo que esas cosas serían “milagrosas” estamos distorsionando al final la realidad, aunque sentirlo y decirlo pueda suponer un gran paso en nuestro “despertar espiritual”, un gran paso hacia el no-dualismo o dentro del no-dualismo…, pero solo un paso hacia la verdadera felicidad.

Y sería incluso “práctico” poder hablar sobre cómo los hechos “normales” no son milagrosos (de esto trata también el artículo sobre la felicidad). Sería práctico ya que constituye todo un problema el que “lo de fuera” nos parezca “maravilloso”. Si lo de fuera nos parece así en algún momento es porque estamos viviendo un cambio de percepción, un milagro, ya que toda percepción —y por tanto todo milagro— siempre depende de ese circuito entre un interior que proyecta un pretendido “exterior”.

Es decir, si sentimos que pretendidamente “ahí fuera” hay algo “maravilloso”, entonces, lo que ocurre en realidad es que estamos abriéndonos a proyectar desde “lo real”, desde ese amor que dijimos que en realidad no es de este mundo. Porque sucede que “lo de fuera” es siempre neutro.

Y decíamos que sería hasta “práctico” negarle el poder de “maravilla” a lo de ahí fuera, pues si se lo negamos nos servirá para “cuidar nuestra felicidad”, ya que así podríamos poco a poco ir reconociendo “la realidad”, lo real, nuestra verdadera realidad.

Así que lo de “fuera” es por tanto utilizable tanto como:

  • excusa para proyectar (” qué maravilloso es «x» “…), por lo que a veces nos podemos “perder” si exageramos atribuyendo a eso de “ahí fuera” la capacidad de hacernos felices (o cualquier capacidad), ya que lo de “fuera”, cuerpos, etc., es algo en realidad neutro.
  • así como es también utilizable en tanto que medio para ir despertando, para poder ver que “no era eso” (sin por ello dejar de sentirnos bien), y, por tanto, para no dejar que se pare el proceso de unificación, de ponernos en contacto con nuestro canal que unifica el propósito subyacente a todas nuestras proyecciones substituyendo el contenido fragmentador de miedo por nuestra verdadera realidad: amor. Es decir, para no parar por ningún motivo supuestamente “ahí fuera” nuestra relación con aquel canal de comunicación que compartimos todos en el mismo viaje hacia la verdad.

Pero todo esto se encuentra entonces situado en este simple esquema; solo existe:

  • o bien miedo, (ego) por un lado.
    Y esto sería lo proyectado siempre por defecto, que “suena” a todo volumen: el ego grita: ¡elígeme!, con un claro contenido de miedo, siempre, en cualquier preocupación, culpabilización, ansiedad, desconfianza…, pero también en las cosas aparentemente “buenas” pero que están fundadas igualmente en el ego, en la desconfianza, en el principio de la escasez…, etc. Además el ego siempre habla el primero, antes de que ni siquiera nos demos cuenta de nuestro poder de elección y de que por tanto podamos volver a elegir; y este ego transmite un mensaje —o más bien es la idea— de separación, y se nutre de miedo y nutre al miedo; el propósito subyacente a toda proyección realizada con nuestro “amigo” el ego es el de la separación, el miedo.
  • o bien amor, como contenido de nuestra verdadera realidad, ese único contenido real que nos sirve para aprender a volver a percibir este mundo falso de la dualidad, para poder así escaparnos amorosamente de aquí (no volviendo a reencarnar y ayudando en el “plan de salvación”).

Y no hay nada más. El amor se da cuando nos abrimos a no decidirnos por esos egos que a su vez parecen estar algo así como sobredeterminados por ese “gran campo del ego” que es este universo de la separación. Se da el amor cuando nos abrimos a no ser los “yoes” de turno que por defecto eligen el miedo y su sistema, que prolonga la sensación de dualidad y a este universo, en tanto que éste está solo basado en una idea, y sólo es, por tanto, una idea: la idea de la separación.

El amor se da entonces cuando permitimos que actúe el mecanismo natural de deshacer el miedo. Ese es el mecanismo verdaderamente “natural”, así como naturales son los milagros. Y ese mecanismo es lo que nos “salvará” al final de nuestro propio sueño de separación, que es este universo de la dualidad, donde se escenifica la muerte —ilusoria— de mil maneras.

Así pues, la maniobra de proyección-percepción de “lo maravilloso” es solo “de uno mismo”, de nuestro interior, no está “ahí fuera” jamás. Nunca depende realmente de todas esas “maravillas de la Tierra” que estarían “ahí fuera”, o nunca depende de los cuerpos ahí “fuera” en la Tierra.

Pero, obviamente, no por ello nos vamos a tener que abandonar, que convertirnos en unos “dejados”, o que dejar de intentar cuidar los cuerpos y la Tierra. Los milagros no te enseñan a rechazar, reprimir, etc., cosas como el cuerpo o las emociones, ni realidades de ningún tipo; no es preciso que nada cambie en el mundo de la forma (aunque puede ser un efecto, pero no sería lo importante); un milagro nos acercará a la visión que ve todo lo que hay con “el otro” propósito subyacente del que hablábamos, el que unifica. Así pues, esto que estamos contando nos ayudaría, en buena lógica, a ir siempre cuidando y cuidándonos sin sufrir por aquello que, de todas maneras, le estamos haciendo y les haremos a “los cuerpos” ajenos o propios, inevitablemente por el hecho de vivir donde vivimos, ya que tenemos que seguir en una mayor o menor medida aparente ese guión o ese programa que el ego nos tiene así como “destinado”.

Aparentemente siempre vamos a tener que seguirle el juego al ego de alguna manera. Pero por lo que estamos diciendo, hay una especie de modo, un modo solo interior, de, en cierta manera, no seguirle el juego:

no creyéndose nada de eso, protegiendo lo único que podemos proteger y que no es nuestro porque es de todos: el amor.

Así pues, lo único que realmente nos libera de esto es aprender a percibirlo de otro modo.

En el guión del ego siempre va a haber algo “malo” o algo “bueno” que se derivará de nuestras acciones automáticas en tanto que “sujetos económicos”, en tanto que “ciudadanos”: ciudadanos de por ejemplo un país “occidental”. Es decir, el guión del ego está basado en la destrucción, en ciclos de destrucción y fabricación, y siempre se nos proporcionarán miles de excusas para auto-atacarnos (culpa) —y para atacar en general— por aquello que vemos “ahí fuera”, por aquello que “le estamos haciendo a esos cuerpos” o que “esa gente les hace” a esos cuerpos, seres, “ahí fuera”.

La Tierra o los cuerpos en general son solamente personajes, unos personajes más, en ese guión del ego, son más y más líneas de código en el programa del ego para nuestros cuerpos-robots; y son neutros en realidad, en este mundo aparentemente separado, en un universo de sueño que no es el real, en el sueño de la separación, del cual en realidad nos “alejamos” cuando naturalmente proyectamos desde el amor, ya que los milagros son lo natural.

Este gran escenario de lo humano está diseñado para mayor gloria del ego. Nuestra única función aquí es perdonarlo, es decir, aprender a “dejarnos hacer” milagros en él; es decir, volverlo a percibir cada vez más desde el único conocimiento posible: el del amor perfecto. Esto es lo que al parecer enseñaba el llamado Jesús, hace unos 2000 años, un maestro de no-dualidad que luego fue en general muy tergiversado —y malinterpretado, etc.— por el guión del ego (“cristianismo”, etc.), como es “lógico” que dicho guión haga, en esa su auto-limitada tarea mortificante, con su dinámica cíclica y dual que sostiene todas las facetas del universo de la separación basado en el miedo.

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1. Aunque veremos que la palabra ‘percepción’ la usamos con un sentido diferente y digamos que ampliado.
2. Así se expresa el texto «Un Curso de milagros»4 del que estamos hablando por aquí.
3. Decíamos “el mundo de la forma”: nos referimos a nuestro mundo ilusorio de separación, a la dualidad, que es incompatible con respecto a la realidad, pues la realidad sería amor perfecto, y, por decirlo así, tiene una naturaleza no-dualista pura.
4. Para introducirse en los principios de este Curso de práctica interior podéis ver más artículos o materiales mismamente en este blog (a partir del “Desprogramando Matrix…”), o bien mirar en los enlaces que tengo a la izquierda. Y este video donde es entrevistado Jorge Lomar quizá sirva bien como introducción; lleva un tiempo haciendo talleres sobre “perdón”, y tiene la «Asociación Conciencia»: «El camino del perdón».

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Publicado 11 agosto, 2011 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

7 Respuestas a “Por qué los milagros son naturales

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  1. Esta colección de comentarios la hice en este artículo:

    «
    hola,

    > Por eso, a todos aquellos que nos odian, a esos que injurian sin pudor, y especialmente a todos esos que desean nuestro mal

    en realidad, no sé si estaréis conmigo…, pero en el material que yo sigo ahora, el “darles amor incondicional” supondría ni siquiera percibir ataque en sus actos, pues simplemente esos actos lo que hacen en buena teoría es “pedir amor”. Esto será precisamente a lo que se alude en el artículo, parece.

    Pero tratemos de “anular”, como “ejercicio”, también la percepción que quizá alguno de ellos esté teniendo ahora mismo si visitó esto, algo así como:
    «encima de “granujas” o de cómplices de granujas y estafadores, encima, nos lanzan besitos».

    Su cabreo podría ser, por tanto, incrementado, mayúsculo, en algunos casos, pensando que encima de injusta, “esta gente”, vosotros, seríais para ellos gente impúdica, sin modestia, deshonesta, cínica, atrevida…, etc. (les doy todas las ideas que pueda para que lo superen y no las tengan que “pensar solos” (pues como no estamos solos… ), y si es que les sirve, y para que así “lo superemos” todo entre todos ).

    Así que, remarquemos quizá lo del trabajo interior, el hecho de que todo esto sea, para empezar, algo interior…, y que sea, para “finalizar”…, ¡también interior!, pues “no hay nada más”…

    Es decir, que esto va sobre el percibir: si percibimos ataque, somos ataque, pues no hay nada “ahí fuera”.

    Si ellos perciben injusticia, son injusticia, pues no hay nada ahí fuera.

    Aunque es duro o difícil, aparentemente, aceptar todo esto; parece una locura al principio, luego, lo practicas, y ves que es verdad.

    Y para aceptarlo quizá se requiere una base un poco “más fuerte”: no otorgar realidad a nada de ahí fuera, ya que todo es proyección. Cuanto más otorguemos realidad a “lo de fuera”, en el falso universo de la separación que realmente no existe…, más prolongaremos nuestro sufrimiento (que “contribuye” digamos, al de todos, en el fondo, a mantener la simple ignorancia —la separación no es posible— en que se basa todo esto), nuestro “sufrimiento” en el guión del ego.

    Y de esto, “el infierno”, es de lo que nos podemos escapar “sencillamente” renunciando a todo pensamiento de ataque, que es en lo que se fundamenta el universo, en tanto que éste fue concebido como ataque —imposible— al “amor perfecto”, a la Mente, a “la Fuente”…, a Dios, o como se Le quiera llamar.
    De esta Mente es, y será, imposible separarse…, y por eso todo esto que “vemos” ahí fuera es solamente un sueño, soñado por nosotros mismos, pero desde niveles “colosales” de la mente dividida, la del ego, tras una especie de “materialización” de su sistema de pensamiento: el del miedo, en este universo de separación (ilusoria, ilusorio).

    ____

    > Desde mi propia crucifixión…. y que sucede si en el proceso de desprendimiento uno termina desprendiendose de hasta el apego por la Vida?

    Aquí todo es apariencia; también la muerte;

    si mueres volverás a reencarnarte en otro personaje del guión, ya que tu conciencia no “muere”, y tu conciencia seguirá manteniendo culpabilidad inconsciente, que es lo que vendrás y lo que venimos aquí a proyectar, de nuevo, vida tras vida, en esta ilusión de universo.

    La muerte forma parte de la ilusión, es otra ilusión más aquí.

    Así que te quedará y nos quedará la tarea que siempre que venimos a realizar aquí: deshacer todo el miedo, la culpa (que es auto-ataque), y, por tanto, “deshacer” cualquier pensamiento de ataque…, etc., para iluminarnos durante la vida, en vida (solo podemos “escapar” de aquí en vida, no hay martirios a realizar, sufrimientos “buenos”, etc.; todo esto es algo a aprender a “no percibir”, pues realmente no existe, igual que este universo en el fondo no existe, es nuestro sueño, como “desde otro nivel de la mente” (en el verdadero universo realmente solo hay mente)).

    Y esto solo se podría hacer interiormente, en vida, y solo si se elige libremente (por eso la religión no se puede instituir).

    > … que sucede cuando sientes que las pasiones y placeres que hasta el momento te hacian caminar, se desprenden de tu atención y de tu interés como pequeños globos a los que ves perderse en la inmensidad del cielo??

    Creo que te puedes haber desprendido de esas cosas:
    – bien para hacerte más culpable (auto-ataque) por haberlo hecho, por haberte desprendido de ellas (diciéndote: “mira que bruto-a soy, que eso ya no me importa”),

    – o bien nos podemos desprender dejándonos acompañar por el amor a lo único real: “amor perfecto” (Dios) que no es de este mundo, pero con el que estamos conectados, y que en último término es lo que somos, aunque por definición desde aquí no lo podamos concebir, pero sí trabajar. La separación es ilusoria.

    > Algunas crucifixiones si que te desprenden de verdad de la materia y de su sentido….

    la “crucifixión” es imposible, pues lo que somos realmente no puede sufrir, es invulnerable, es amor perfecto.

    Yo trabajo el texto —para el trabajo interior— titulado ‘un curso de milagros’, que empieza así, condensando lo que se va a trabajar:

    «Nada real puede ser amenazado.
Nada irreal existe.
En esto reside la paz de Dios [= amor perfecto, o “Fuente”, o “Mente”]»

    ____

    > La culpabilidad , el pecado, junto con la deuda y la duda sobre nosotros mismos son las herramientas para la esclavitud mental, economica y social del ser humano.

    A mí también me ha costado ver que estas palabras no tienen nada que ver con la realidad percibida de lo que se supone que es “lo cristiano”.

    Es decir, la religión institucionalizada tergiversó todo esto (y porque no se puede institucionalizar la religión, simplemente).

    Se trataba en general de perdonar antes de reconocer la culpa. Esta es “la locura de Jesús”, y por eso se lo cargaron y luego destruyeron y manipularon en gran parte los registros de su palabra y de lo que pasó, para convertirlo en más lo mismo: en lo bíblico, de nuevo, lo culpabilizador, con el invento del Dios de miedo y castigo (pero ahí, en su “muerte”, Jesús ya estaba iluminado, al parecer, y por tanto no sintió nada de nada, le dio igual; ya sabía que el universo era una ilusión. Él no ha sido el único que se ha iluminado, por otra parte; y decir esto, desde su perspectiva, es algo obvio pues desde ahí “ellos” ya no ven el tiempo lineal, pues esto que vemos ya ha pasado, y seguirá pasando mientras desde el sueño nos quede una pizca de culpabilidad por deshacer (que no “reconocer”, deshacer).

    Así, en un nivel sí que estoy de acuerdo contigo, obviamente, lo “cristiano” no es cristiano; pero de lo que estoy hablando es que, también para mi propia sorpresa (me costó aceptar el vocabulario y aún me cuesta), este asunto es “de nivel cósmico”. Es muy sencillo de decir, pero difícil de aceptar y practicar (que es lo mismo).

    Se trata de librarse definitivamente de toda culpabilidad (ésta tiene muchas capas, y el universo se fundamenta en una, aunque suene raro, muy profunda, y luego también en el resto de capas (es holográfico, sí) donde repetimos el esquema del tiempo lineal: pecado (ilusorio) – culpa – miedo (al castigo ilusorio)). Aunque esto sea ilusorio, es muy importante el hecho de que aún creemos en él, y a veces creemos que creemos en él con toda nuestra alma, cuando, como tú bien dices, no es así, pues somos Dios, también.

    La culpabilidad es igual a, sencillamente, auto-ataque, que a su vez es lo mismo que “ataque en general”.

    A nivel mental nosotros “no estamos aquí” realmente.

    Estamos aquí solo para “ayudar” en la cósmica “tarea” de olvidar (proyectar) una “culpabilidad” (ya ves que es algo muy general), una culpa que sentimos (sobre todo inconscientemente, y de ahí que sea tan difícil entender esto…), que sentimos en ese otro nivel de la mente, sobre todo.

    Esto viene de habernos separado —¡ilusoriamente!— de una Mente (amor perfecto), pero que aún realmente somos. Este universo es solo la decisión de creer en la separación, es una mera creencia, por eso es así, caótico; por eso sus leyes jamás las podremos ver unificadas, desde el sueño (aquí no hay realmente leyes, es un sueño).

    El problema es que sobre esa Mente se nos vendió la moto, nos vendimos la moto, diciendo: “nos va a castigar” por habernos separado. Pero no, porque la separación solo fue y es un sueño, y no se puede hacer tal cosa en el universo real (separarse).

    Este falso universo ni siquiera existe “visto” desde la realidad (ella no lo puede ver, pero nosotros —pudiera parecer que paradójicamente, pero no— nosotros realmente estamos enganchados aún a la realidad: amor perfecto, aunque no podemos concebir su naturaleza pues aquí solo vemos caos y nos identificamos mucho con eso).

    Así pues, esto requiere mucho trabajo interior, si se elige…, y no requiere en principio de nada más que eso, pues solo así podemos “escaparnos”:
- perdonando toda percepción,
- deshaciendo todo el miedo,
- renunciando a todo pensamiento de ataque, a toda culpabilidad.

    Y cada cual sabe “de sus cosas”…, todo el mundo reconoce o puede reconocer perfectamente dónde tiene sus cosas a perdonar y a perdonarse…, a “reconocer” o no ante los demás, si es que se te pide; una máxima vendría a ser la de que: si “alguien” te pide una locura (dentro de unos límites, claro: por ejemplo, reconocer una culpa, una fechoría), hazla, para demostrarle que no importa, es decir, que su salvación-despertar-iluminación no depende de ello; esta sería una de las máximas que podemos ir aplicando, y que obligaría a los afectados, aquí, quizás, a “reconocer cosas”, si es que eso es lo que pedís “como locos”. Si los afectados tampoco dan importancia al universo (que quizás aún la den y la damos un poco, por supuesto), entonces reconocerán lo que sea, porque da igual, porque lo que más les importaría sería “perdonarse” y “perdonar”, en sentido muy amplio.

    Es decir, no se trata de que tengamos que dar lecciones: “mira, no reconozco mi culpa, así que cállate, porque no hay culpa, todos ya somos dios”, sino, “de acuerdo, he hecho esto” (pero automáticamente, según se está diciendo, uno sabe que ya está perdonado y que se perdona, y que no tiene interés en no mirar de frente esto, porque es ilusorio; y por tanto, cuanto más interés se ponga en mirar de frente al ego, menores serán las ocasiones “ahí fuera” donde se repita este esquema, el de que alguien nos pide “una locura”…, o las ocasiones de, simplemente, poder proyectar culpa o poder servir como pantalla para su proyección. No merece la pena todo esto; somos amor perfecto, pero hay que re-aprenderlo aquí, no después de la muerte, pues realmente no hay muerte).
    Así, todo el mundo sabemos nuestras cosas para luego poder perdonarnos y perdonar, simplemente viendo para empezar que eran irreales, y que por eso mismo, por un lado:
    
- son “perdonables”

    – no merece la pena hacerlas o volver a “hacerlas” cuando reconocemos que son irreales, que fundamentan un sistema de pensamiento, el del miedo, que no queremos prolongar (es decir, si son cosas que “proponen” a uno, ahí “fuera”, todavía más y más obstáculos para la paz, más y más cosas que luego habrá que perdonar y perdonarse (es lo mismo)).

    Es difícil, cuesta mucho levantar capas y capas de culpa (auto-ataque), proyectada ahí fuera; culpamos desde que nacemos a “lo de fuera”: somos las víctimas de lo de fuera, por defecto; y, en cada momento, se nos ponen delante excusas para que esto siga, ilusoriamente, para que siga el tiempo de las reencarnaciones, una tras otra, aparentemente.

    > Que alguien piense que la culpa es intrinseca a la conciencia o al ser humano es lo mismo que decir que hay que exterminar a las razas inferiores.

    la culpa es auto-ataque, y muestra una división en lo que no se puede dividir, y por eso es ilusoria; no se puede dividir el amor perfecto, y nosotros nos quisimos olvidar, con toda esta proyección, de esto, de nuestra “pasada realidad”, la verdadera.

    Despertar sería, pues, poco a poco aprender a reconocer lo que siempre seremos y fuimos (el tiempo lineal es ilusorio) en tanto mente no-dividida.

    La culpa es una ilusión, la ilusión de una mente dividida, y fundamenta el universo, no solo las sociedades (cárceles como incubadoras de culpabilidad, que lo son, y bien laicas); el universo es conciencia dividida, y la culpabilidad fundamenta también a esta conciencia-mente dividida por definición, no habiendo otra cosa que mente en el “universo” (por engañados que seamos por esta apariencia de naturalidad que todo cobra aquí…, por ejemplo por nuestro aparente “aprender a proyectar”, desde niños, “la realidad”).

    Esto a grandes rasgos es un guión, y se basa en una idea imposible: que “la separación fue posible”, la separación fue posible con respecto a nuestra verdadera y única realidad; por eso, decir esto no significa en absoluto lo que dices: cosas como “hay que exterminar”.

    > Dios no entiende de culpas, ni de malos o buenos…..esos jueguecitos son para los que hacen y sostienen este mundo tal cual es, injusto…..Aunque quien puede decir como es la justicia de Dios????

    Claro que no entiende, y por eso mismo, como nosotros, todos, TODOS, “somos Dios” (y, recordemos, Dios no tiene nada que ver con este universo), tenemos que volver a recordar cómo es ese “no entender”.
    Esto sería así de sencillo, pero muy “largo” a la hora de trabajarlo, ya que hay que repetir mucho el trabajo de perdón, del curarse en definitiva…, de no-percibir “fuera” nada, y de mirar de frente el ego para reírse de él con el canal que aún nos une con el amor perfecto, que es nuestra única realidad.

    > Ya estamos hartos del mensaje culpabilizador y ñoño de los cristianismos retrogados y otras hierbas.

    sí, yo también “estoy harto”, pero esto que digo no va de eso.
    Es sencillo, pero hay que leerlo despacio. Toda culpa es ilusoria, porque el universo es ilusorio. Esto no nos puede valer, por otra parte, para ser inmorales, no vale para justificar el “hacer lo que nos dé la gana”, por supuesto, sino para reconectar con nuestra realidad.

    Lo cristiano muy en general, coincido contigo, pone la moral en un pedestal, como sistema del juicio; pero, en realidad, tú lo sabes, lo cristiano no sigue a Jesús realmente (lo cristiano no trabaja el no-dualismo) por lo general.
    Jesús era amoral, que no inmoral: renunciaba a todo juicio, y así se fue despertando; además, renunciaba dentro de un esquema no-dualista puro, que dice que:

    no solo todo esto es ilusorio, sino que la mente global que se “inventó”, fabricó, esto, el universo y el cuento que nos permite proyectar (“materia”, culpa, etc., que al final es todo lo mismo: separación), la mente dividida, digo, es también un simple error, no existe, es lo último “a perdonar” (error, y no “pecado”, como nos quiere hacer creer el mundo, el universo, con sus iglesias, cárceles, materia, luz, y demás); y no nos bastaría por tanto con reconectar con dicha “mente dividida”, en su aspecto más “global”…, no; sino que ella también es algo a perdonar.

    Es decir, podemos alucinar con por ejemplo cómo “todo el universo está unido”…, y esas cosas, convirtiéndonos en no-dualistas…, deshaciendo así, no-dualistamente, la ilusión…, la de la dualidad.

    Pero una vez ahí, aún nos queda un paso más tras todo ese alucine (que fue necesario como paso anterior), pues, por ejemplo, el alucinar con lo de “fuera”, puede conllevar que emitamos este “último juicio”: «todo está bien».

    Y no, aquí nada es, luego no podemos juzgarlo realmente, ni bien ni mal; nada de lo de fuera es realmente nada.

    > En Dios vivimos, nos movemos y existimos, por lo tanto quien nos podra separar de El???

    Nos puede separar (ilusoriamente) nuestra creencia en el universo de la materia, espacio, tiempo, luz, que es una mera ilusión. Y esta ilusión de universo lo es, es ilusión, precisamente debido a que solo se fundamenta en nuestra creencia en la separación (en una mente dividida que se cree real en tanto que dividida; y recuerda, aquí solo hay mente (quizá en capas, digamos)).

    El final de tu escrito es tal cual, ya ves, de acuerdo; pero se trata de que para realmente reconocer eso que dices acerca de nosotros y de Dios, nos queda deshacer realmente esto, porque Dios no tiene nada que ver con este universo, que es nuestro sueño.

    ____

    Comento brevemente una de las frases de este comentario, para que se pueda quizá entender mejor, y no se saque de contexto, si se lee y si se hace tal cosa; dije:

    « Estamos aquí solo para “ayudar” en la cósmica “tarea” de olvidar (proyectar) una “culpabilidad” […]»

    Esto no es una “tarea moral”, esto es solo la mitad de la película (el contexto está arriba), y es descriptivo de lo que pasa en el universo de la separación, donde “desgraciadamente”, en esta ilusión de universo, venimos una y otra vez a “reencarnar” (a volvernos “sin mente”, insensatos, es decir: a creer que somos “cuerpos” y solo cuerpos)…, y todo para no mirar al interior de esa aparentemente enorme culpabilidad inconsciente. Esa “culpa” fue sentida con respecto a la separación ilusoria, que no es posible, de la Fuente (Dios).

    En teoría, tarde o temprano, todos, en este universo, nos “iluminaremos” (reconoceremos el universo en tanto que sueño, y nuestro sueño; y con todo incluido: electromagnetismo, espacio, cuerpos, miedo, cárceles, castigo, culpa, etc.).

    En realidad, en general estamos para responsabilizarnos de esa “culpabilidad”; y cualquier “emoción negativa” tiene que ver al final con ella; y, en el fondo, todo depende del falso problema que comentábamos que fabricó esta ilusión: el del tiempo lineal en tanto que “pecado”-culpa-miedo, siendo el pecado (la separación de la Mente) ilusorio, y, por tanto, el resto (el universo…), también es ilusorio.

    Nos responsabilizamos por todo y por todos, porque no hay nada “ahí fuera”.

    Es decir, le quitamos “peso”, “densidad”, si se quiere ver así, al mundo, progresivamente, perdonando (ese arduo proceso sobre todo interior). Esta es la clave; y ello es posible, en algunos casos, hasta la iluminación; eso es lo que se nos pide que si queremos, si lo elegimos libremente, vayamos intentando trabajar: ese “dejarnos iluminar”, retirando los obstáculos (con el perdón de todo), y poquito a poco; y todo para que el “universo real” (que no tiene nada que ver con este, aunque cueste de imaginar esto…) vuelva a resplandecer con la luz que siempre fue suya y que nos espera.

    En el despertar real, la iluminación, realmente estaríamos “fuera”, habiendo pues reconocido que no hay ni un fuera ni un dentro de “aquí”, pues este universo es irreal, y no existe nada de esto que vemos, ninguna dimensión de materialidad, luz, etc., nada (y tampoco nosotros, claro, en tanto que mentes divididas…, y mucho menos en tanto cuerpos, obviamente; todo es un guión del que responsabilizarse para poder recordar a la Fuente, cuando queramos, que nos espera y que no tiene nada que ver con este sueño).

    Y como decíamos, le quitamos “peso”, por tanto, “con nuestro interior”, que es lo único que “tenemos” realmente, y que sería con lo único que podríamos “trabajar” para realmente “cambiar el mundo” (como se explica en el ho’oponopono y como los textos ‘Un curso de milagros’ o ‘La desaparición del universo’ extienden y contextualizan).

    (ah, y por cierto, no tengo nada que ver con nadie de aquí, no conozco a nadie personalmente del “Team” ni de los comentaristas)

    ____

    hola,

    perdón por el atrevimiento de comentar tu comentario, es por si sirve, que nadie se hiera , vaya la petición por adelantado, es solo para compartir esto que llevo un poco de tiempo trabajando :
    decías:

    > Si yo bloqueo mi expresion de Amor

    Fijémonos en ese “yo”, y veamos el siguiente “yo”.

    > Si yo realmente me estoy permitiendo o experimentando la expresion del Amor

    ¡Eso es! totalmente de acuerdo; “permitiendo” que entre la expresión de ese Amor, o sea, que simplemente nosotros somos un bloqueo, el ego es un bloqueo, y se trata de despejar obstáculos para el amor, la paz.

    Ese parece el problema (no confiamos en el amor que somos (mucho menos en el amor perfecto al que algún día retornaremos), y creemos por tanto que retirar obstáculos es algo más difícil de lo que es:

    “simplemente” dejar que la luz se vaya haciendo, que se “haga la luz”; dejarnos hacer).

    Así que esto trataría entonces sobre dos yoes diferentes…, uno que ya siempre ha elegido el “ego” por defecto…, y otro que sabe que hay “algo más”, común a todos…, y que está desarrollando ya una relación donde “le deja hacer” a ese “algo más”.

    En realidad el trabajo es sobre el poder de decisión, eso parece; para ser conscientes de lo que estamos decidiendo; y es algo duro, porque siempre por defecto está ahí el ego gritando a todo volumen que lo elijamos:

    ¡eh, “sálvate” con “lo mío”! ¡Toma por ejemplo esta otra relación de pareja al estilo usual, para que proyectes tu amor especial, busques alguien especial (otro ego donde sacrificar el tuyo…, para gloria del ego en general)!

    O… :

    ¡eh, “amigo”, toma este último truco de la realidad: dimensiones, hiperespacios varios…, frecuencias salvadoras…, etc. etc. hasta el infinito caótico de esta realidad que solo es tu creencia en mí, en el ego, como separación!

    > Si yo realmente me estoy permitiendo o experimentando la expresion del Amor, no tendria enemigos,

    Uno no puede cambiar lo que la gente quiere creer (eso es tarea de Aquello a lo que le estamos permitiendo, como bien decías, que trabaje), y la gente puede querer “ser enemiga”…, no depende de nosotros;

    como venías a decir, solo tendríamos que despejar obstáculos, y dejar el ego a un lado para que no se cuele ahí, pues es fácil que nos volvamos a creer “al mando”, como que tenemos el control de la situación y la “salvación” de todo el mundo…, creyéndonos también que nosotros mismos somos, nuestros egos, son los que mágicamente crearán o crean esa transmutación del “enemigo” en algo más neutral.

    Eso más bien lo hace (sin esfuerzo además, es lo natural según parece), lo hace aquello que en nuestra tradición se llamaría “Espíritu Santo”, y que sería simplemente el canal de comunicación con el amor perfecto, puesto ahí para ir deshaciendo el miedo en que se basa este universo del ego.

    Así que lo que uno puede cambiar es la percepción de la gente y de todo…, y realmente no ver ataque, sino petición de amor, o falta de amor, etc.
    En este universo no se puede, entonces, realizar “la utopía” (lo que no quiere decir que haya que “abandonarse”, claro), pues todo esto es en el fondo un guión del ego, de la separación ilusoria.

  2. Pingback: Devenir sabio: del no-dualismo al no-dualismo puro «

  3. Hago este comentario sobre “especialismo” y canalizaciones, etc., en este foro de sungazers, que también archivo por aquí abajo de los artículos, como siempre:

    «
    >>>Si recomendais entonces el libro de UCDM posiblemente sea el siguiente…pero no se si pronto por que el de Urantía es un auténtico “tocho”…<<<

    Está quizá ese "peligro", el de no tener localizado el posible "daño" que nos pueda causar lo siguiente:

    en todo este lío parece que estamos como "arreglando la historia", "sabiendo más"…, de "la realidad"… (haciendo más real la realidad que en realidad tanto nos duele a veces…, aunque este no es el tema),
    …"sabiendo más", decía:
    y esto puede provocar al final más y más "recarga del ego" (algo que luego "supuraría" por otro lado, quizás)…, o puede resultar en eso.

    Así que una vez he conocido esto un poco, lo del ho'oponopono, Renard, UCDM……, vi que "es genial", pues todo, y ya sea "historia oficial", ya sea historia alternativa, sea lo que sea…, todo…, habría que leerlo como "novela", y ale, a "disfrutar", si eso es lo que nos sale. Creo que puede ser liberador para mucha gente.

    Así que lo que decía, que esto de canalizaciones y demás a veces nos puede suponer una temible recarga del ego, por estar quizá viendo nuestra "iluminación" en "ser diferentes de los demás", por "saber" cosas que han ocurrido o casi seguro han ocurrido.

    Por cierto que claro, para mí seguro que muchísimas han ocurrido, claro, pues ya ves si estamos "engañados".

    El problema es qué hacemos con ese engaño:
    – si más resentimiento…,
    – si algo más a "no perdonar"…,
    – para inflar el ego…,

    o si al menos si vigilamos esa "terrible posibilidad" que se nos abre ante tan descomunales engaños, esos que los humanos nos hemos hecho a nosotros mismos a "nivel —aparentemente— colosal"…, si vigilamos esa posibilidad de hacernos aún más "especiales".

    Pues a veces, con todo esto, ya digo:
    – somos "más especiales",
    – y "los demás"…, "las masas", pueden ser sentidas como más idiotas…, por decirlo claro…,
    – "viven en la ignorancia"…, la de no saber nada de "la realidad ampliada" que nosotros sí elegimos conocer…, que los elegidos afrontamos con todo placer y fortaleza por toda la fortaleza que les falta a las masas "del populacho de la Matrix".

    Y esa percepción en realidad a quienes les haría daño sería a nosotros mismos "los primeros" (y "los últimos", pues en realidad "habría que" pensar diciéndose que "no hay nadie más" ahí fuera, nunca hubo un fuera; y pensar así para mí supone algo así como un ponerse en resonancia con ese universo que dicen holográfico, y para poder, acto seguido, "negarlo" amorosamente en su irrealidad, y alcanzar nuestro verdadero hogar).

    Así, el especialismo favorecido por "la alternativa" sería una forma digamos que "muy astuta", que existiría en el universo, para separarnos entre nosotros, a "la masa humana" (que en realidad ve solo espejismos de lo que verdaderamente es).

    En realidad, la Matrix, y como nos queda así como muy claro si vemos el texto de Renard…, que siento que es verdad…, en realidad la Matrix sería todo el universo tal cual: los cuerpos, las palabras, el tiempo, el espacio, las historias, todo.

    Lo que se aprendería pues, en Renard o en el curso, etc., es que "nos dejemos de gaitas", que ocurre lo más esotérico del mundo:

    que nosotros no somos de este mundo de separación, de este universo, ni de nada que podamos concebir (dimensiones separadas, etc.):

    que pertenecemos a "otra cosa" que desde aquí no podemos concebir pero que podemos llamar "amor perfecto" (para ir saliendo, pues eso del amor resulta que era el "vector de salida" de esto del universo, un universo que ahora en realidad veo más como un monumento a la muerte, donde transigir con ésta; y yo ya no quiero, vaya que no ).

    Esto puede asustar, tan encantados como estamos con las mil diferencias, caóticas y que desaparecen en la nada, en estos planetas, civilizaciones…, sistemas solares…, etc., pero…, ya digo, a mí se me acabaron "los líos".

    Pese a esto…, claro, digamos que hay mucho "valor" en todo o lo puede haber, según para los "caminos" de cada cual (para el mío es o fue muy importante)…, "valor" en la "historia alternativa", ya ves, como Parks (Urantia no conozco), Parks que puede servir para por ejemplo "perdonar a los reptilianos" (y por otra parte también para lo contrario en parte…), si es que en algún momento hubiera que "perdonarlos" masivamente…, aunque tal cosa no se pueda hacer en plan colectivo, creo;
    y en Parks se ve una posible historia concreta —que a Parks le llegó de una manera extraordinaria, dice, desde pequeño, cuando no sabía nada de nada…—… posible historia sobre la creación de la humanidad.

    Cada uno sabrá pues cómo va su mente con sus jaleos inevitables en el «hacer componendas con "el vacío"», este vacío tan tonto, el "existencial", ese vacío (y miedo) que a mí por ejemplo sí me terminó por "zanjar" o cubrir con esto de poder empezar a desarrollar mejor la relación con "lo que tenemos ahí dentro", y demás…, cosa esta a la que se anima muy bien en el UCDM.

    El UCDM es para el trabajo interior, para "sanar", si se elige esa vía (y donde vemos lo importante que es el tema de la mente…, cerrándose para mí también las cuestiones de lo de la ley de la atracción y demás).

    Así que todo en este mundo son ilusiones, novelas; el mega-guión del gran ego humano va un poco a lo suyo…, y nosotros no podemos controlar nada en este caos, nada más que más bien escaparnos amorosamente pues esto que vemos delante nunca fue nuestro hogar.

    El sistema de escapada del UCDM creo que es muy apropiado para los "occidentales", si es que te cuentas entre ellos…, por poner tanto énfasis en:
    – la elección, el "solo dos alternativas", amor o miedo, exponiendo bien la tensión entre ambas y la falsedad de lo que conlleva o produce el miedo. Lo digo porque no sé si esto queda muy claro o cuánto está de claro esto del tema de la elección en todos los textos que haya del vedanta advaita…, en general;
    así que aprovecho para "preguntarlo": no sé si con lo advaita, y pese a que sea interpretado maravillosamente como no-dualismo —y a veces no-dualismo "puro"— no sé si queda claro eso: que tenemos así como dos "sistemas de pensamiento"; uno para prolongar la ilusión, y otro para dejar de reencarnar, pues todo esto es falso. Nada más sencillo, aunque muy difícil de practicar constantemente.

    – o que da igual lo que hagamos "en el exterior", pues queda muy claro que "no importa nada", no importa si nuestra vida no nos ha llevado "a una cueva" en plan "santo"…, etc.
    Aunque eso también dicen que estaría en las enseñanzas de "gente advaita"…, el que da igual "la forma"…, y, lo que imagino que nos puede pasar, es que el ambiente hindú quizá pueda ayudar a "confundir" en esta cuestión de "acomplejar" por vivir en condiciones diferentes, no sé (y siendo además en occidente las condiciones de vida tan "variadas"). Aunque también creo que hay mucho occidental advaitizado que escribe, esos anglosajones por ejemplo…, quizá Tolle será de estos…, y, justo ahora, empiezo a conocer esos nombres.
    Como creo que ya comenta Toni en su blog, si se ve todo esto es como si confluyera "por todos lados", dentro de "esta onda".

    »

  4. otro comentario que hago con más de lo mismo en starviewer y que archivo aquí:
    «
    > Porque nada puede existir sin El.

    Eso es, pero el tema que estoy comentando arriba es muy sencillo y no contraría esto que dices; ahora comento muy rápido el “por qué” (porque es un sueño, y realmente esto no existe, es así de sencillo), pero antes intento “aclarar” otra vez el contexto.

    Estamos acostumbrados a oír cosas así quizá solo en la literatura, y quizá eso provoca que nos suenen a “cuento chino”; pero lo que sería todo “un cuento” es más bien “el universo” (nuestro sueño en otro nivel de la mente (y por eso funcionan un poco “ley de la atracción”, etc.)), y, lo único que pasa, es que es “nuestro cuento”, ya digo, y por eso tendríamos tanto lío con Dios).

    Puede parecer increíble todo esto, que pudiera ser así de simple…; pero ocurre lo que ya dije:

    parece que pensar de este modo es algo muy “efectivo” para cada cual, interiormente, pues no hay nada más que “interior”, en realidad (“holográfico”, recordemos);

    …es muy efectivo, diría, a la hora de acompañarnos en una práctica no-dualista pura…,
    …es decir, a la hora de ser claros en la tarea de recordar nuestra “verdadera realidad”:

    amor perfecto,

    ese amor perfecto que tenemos dentro, y que, lo del mundo de “ahí fuera”, en realidad, nunca contuvo, sino que, si acaso, lo podemos ver pretendidamente “ahí fuera” así como “reflejado”;

    y todo esto gracias a que somos nosotros quienes podemos volver a elegir (somos dueños de nuestras proyecciones, más de lo que nos creemos…), y podemos volver a percibir-proyectar todo (escapándonos, entrando en lo que no es el plan del ego, sino en el plan del amor perfecto, que siempre parece haberse llamado “salvación”); haciendo pues que lo que eso pretendidamente “ahí fuera” refleje solo amor…, y no ego-miedo;

    así que solamente se trataría de ir aprendiendo (dejándonos llevar) a proyectar con “lo otro”, ya digo, y no con el sistema por defecto (el del ego).

    Así pues —perdona las “aclaraciones”— estaría de acuerdo contigo:

    “sin Él nada puede existir”.

    Pero sin Él nosotros sí que podemos CREER que existimos.

    Ahí está toda la diferencia, en el tema de la creencia.

    Es algo a vivir en realidad, esta teoría, es solo para la práctica, apoya mucho la práctica, ya digo (solo hay interior, no hay por qué distraerse con nada de lo de fuera si no queremos (solo si es nuestro trabajo, nuestro día a día, etc., siempre a “perdonar”), no hay que hacerlo necesariamente, y podemos elegir un “no” que es bastante liberador, y vaya que lo es).

    Vivimos y proyectamos-percibimos nuestro propio sueño, el universo, con la “mente global”, una última ilusión, a la que estamos conectados (falsamente, pues sigue siendo ilusión). El amor perfecto que tenemos dentro, en realidad, lo que nos instaría y nos ayudaría a hacer, si lo elegimos, es a dejarnos de creer todo este mundo de sufrimiento “en bloque” (y podemos porque es nuestra fabricación en otro ˝nivel aparente mental”).

    > Sin El no existe la vida, nada esta vivo.

    Pero nosotros, que creemos que solo “conocemos” esto…, porque es esto de “ahí fuera” lo que vemos…, y que creemos que es lo único que hay “vivible”…, tenemos un concepto erróneo de “vida”; la vida real no podría morir. La muerte es incompatible con la vida real (es lo que creo y lo empiezo a intentar practicar con todo esto que conté).

    > Porque El es el Camino

    sí, es el Camino precisamente hacia fuera de este “infierno del ego”, de este infierno donde nos enseñamos, nosotros a nosotros mismos, a transigir con lo que es en realidad honestamente imposible transigir, que no nos gusta, que no puede convencernos nunca: por ejemplo “la muerte” (no existe tal cosa, en realidad, y no hay ningún “equilibrio vida-muerte”, en el universo de la separación, que es una ilusión).

    > Si solo estaba El, el unico material que habia para crearlo todo era El mismo.

    Solo hay mente, y una parte de la mente creyó una vez en su propia ilusión de verse separada; esos somos nosotros, aparentemente separados aquí, y todo el universo (y nosotros, que somos “conscientes”, podemos ir ayudando —iluminándonos o favoreciendo tal cosa—… ayudando a la hora de levantar este “lío innecesario” y en realidad tan por ejemplo “sufriente”…).

    Nosotros, como mente, salimos de la Mente, y nos reunificaremos ahí gozosamente; ese parece ser el futuro que elegiremos, dulcemente.

    Nosotros sí salimos de la Mente, pero la Mente de Dios no salió de nosotros. Somos “parte” de su “creación” (somos “parte” solo de manera ilusoria, aunque el artificio nos parece tremendamente real (un pedazo “universo” de dualidad)); somos parte de su “creación”, pero no en este nivel de cuerpos separados, sino en ese mucho más “esotérico” del nivel mental, el que no comprendemos del todo…, y que no comprendemos debido a que aquí venimos precisamente a olvidarlo, a negarlo, identificándonos con cuerpos vulnerables (de todo tipo: carne, luz, letras, palabras, matemáticas, etc.)…, a representar una y otra vez el mismo guión de vida-muerte, destrucción, separación, dolor, sufrimiento, y sus “goces” dependientes que nunca son “verdadero goce”, pues dependen de la dualidad y tal cosa en realidad siquiera existe.
    Y venimos aquí, precisamente, a olvidar y negar ese “nivel mental”, pues en tal nivel sentimos una tremenda culpabilidad (que es lo que aquí disimulamos con la separación); es decir, aquí vendríamos precisamente a negar “culpabilidad” (por creerse separados de la Mente), proyectándola en pretendidos “entes” que estarían “ahí fuera”, en el “afuera” ilusorio de cuerpos que nosotros mismos nos habríamos montado “en otro nivel”…, y con todo ese contexto aberrante, tan trucado: el de la rimbombante “Naturaleza”, que vive y muere…, el de las “Leyes de la Naturaleza” (más o menos leyes evolucionistas, de una física evolucionista, que haberla hayla si se quiere…, da igual…, en la ilusión…).

    Esto solo fue una ilusión, y además “nuestra”; esto nunca ocurrió realmente; no ocurrió jamás en la única “realidad real”, la de la Mente de Dios (en la que estamos y que “tenemos que” recordar, cuando queramos, para escaparnos de la ilusión amorosamente).

    > Por eso Todo es El

    Exactamente. Y por eso todo esto que vemos “ahí fuera” no es nada: son ciclos de destrucción y creación en el universo de la separación que en realidad es un “enorme” e ilusoriamente “eterno” monumento a la muerte y el sufrimiento… Todo esto nunca ha ocurrido, y además ya ha desaparecido (nos toca recordarlo iluminándonos, cuando gustemos).

    »

  5. Hago otro comentario en el foro de sungazers que archivo aquí:

    «
    Toni escribió:
    > No me gusta recomendar cosas <

    Pues sí, ya ves.

    Lo que pasa, quizá, con esas tensiones que sentías…, que el curso se puede hacer más relajadamente, no sé cómo lo habrás hecho;
    quizá aprendiendo a reírse también de las tensiones, que para eso está el curso, y hacerlo más despacio aún, quizá; así que también parece que nos toca el "perdonar" tensiones, el mirar a ver si tienen que ver precisamente con este ego tan global del que se habla.

    Yo "he tenido que" volver atrás y recomenzar tras dos meses, para mirar si vigilo eso y me puedo "reír" un poco más de lo que parezca que "me cuesta" o no me cuesta…, ir más lento, o lo que haga falta.

    El curso se puede tomar con demasiado afán, resentido, de "escapar del mundo".
    Desde luego; y esto sería quizá otra de las "últimas trampas del ego", pues nos haría a veces rechazar el curso en bloque, tras haber proyectado sobre él el resentimiento, en vez de pacientemente aplicar al pie de la letra la enseñanza que quiere ayudar a la paz interior (eso tan difícil de mirar sin juzgar todo malestar, disgusto, tensión, etc.).

    Pero es difícil, quizá también porque nos crearán mucha resistencia esas cosas de:
    – este mundo no existe,
    – solo hay dos "mundos" que elegir,
    – y nosotros nos tenemos que ir retirando del "control" ilusorio…

    es muy difícil confiar en que justo este tipo de cosas son las que si se trabajan nos permitirán "antes" alcanzar, "limpiar", más y más capas de la inmensa culpabilidad inconsciente que albergamos como supuestas "partes".

    Ya sabemos, todo lo que surge del resentimiento…, imagino que pasará con el sungazing, si se hace como "venganza" ante el mundo de la comida y demás. Y puede estar ahí muy inconsciente quizá, nuestro resentimiento.

    Todo es para aprender a mirar de frente a eso del ego, ¿qué tal te fue en particular a ti, lo has escrito por ahí, o es algo demasiado "íntimo"?

    Y uno supongo que se tiene que ver acompañado realmente, que habría que sentir en algún momento…, ese goce en plan "místico" (que sería ese canal de conexión con lo único real, actuando), ese gozar del que se habla en el curso (del verdadero "todo" que no tendría nada que ver con este mundo); sentir que se desarrolla esa especie de alegre "guía" a veces escalofriante para bien… (y literalmente, aunque no con una "voz sentida ajena", claro, sino con cualquier cosa incluyendo "goces internos", y demás).

    Pero bueno, cada cual tiene sus miles de tipos de excusas para "demorarse", pues bien difícil es esto de mirar al ego de frente, y en bloque…, y abrirse.

    Es tan simple el curso como difícil parece de aplicar, para abrirse a dejarnos hacer y demás. El ego ama la complejidad, y esa simpleza de que todo absolutamente todo lo que sintamos solo lo podemos sentir o con el ego o con "lo otro", no tiene vuelta de hoja; y esto no debe soportarlo el ego, para nada.

    En realidad, como repite a veces el curso, solo se aprende a aplicar dos cosas o dos ideas: lo que es "lo mismo", y lo que es "diferente".

    Son lo "mismo" todas las ilusiones de este mundo, sin excepción, que son todas falta de perdón, miedo, ataque, culpa…, pero siempre hay que reducirlas a "lo mismo" (por ejemplo a la idea de creer en la separación). Si uno, el ego, evalúa qué es más importante en la ilusión…, con lo fácil que es hacer eso siempre…, pues entonces no aprendemos esto que es lo único a aprender, ya sabes, que así como no hay jerarquía en las ilusiones, tampoco hay orden de dificultad en los milagros, en el perdón.

    Y también son "lo mismo" todos los "perdones" (el otro "mundo de ilusiones", pero que esta vez nos unifica) que nos sacarían de esas ilusiones, todos los "milagros" reunificadores.

    El asunto parece que sería entonces poder ir afilando ese "lo mismo" que va abarcando todas las situaciones pasadas y presentes que vivimos, pero en dos "mundos".
    Uno es el del ego, a mirarlo de frente cada vez con la mente más natural, es decir, que sabe que cualquiera de las ilusiones del ego es "lo mismo" que otra. Y el otro sistema pues ya dijimos, el del amor, que no se sitúa desde la idea de la separación, que es "falsa".

    Y lo que es "diferente" serían esos dos sistemas que subyacen a esos dos mundos basados en sendas ideas incompatibles; luego se puede así ver (con otro sentido de "ver", como sabes) que uno es ilusorio, y el otro no.

    Pero como el tiempo lineal solo nos importa a nosotros…, y realmente ni hay tiempo lineal ni realmente existimos nosotros…, pues nada, cada cual su camino
    »

  6. otro comentario que hice en este foro, un comentario del que estoy bastante contento:

    «
    decías:

    >>> el “regalo” principal, ya fluía desde antes de comenzar a practicar Sungazing.

    no recomiendo nada, ninguna “vía” <<<

    lo que pasa es que no me deja de quedar un regusto “nihilista” cuando hablamos así…, y claro, qué jorobado es que pase esto…, porque por un lado no recomendar, está claro que “es lo que hay que hacer”; pero esto no es una vía, hay también en Renard unas aclaraciones muy básicas. Así que se podría hablar de si una cosa es “la vía”, y otra la teoría subyacente que aceptamos inercialmente de nuestro “medio ambiente”, alternativizado hacia un polo más “cuerpo”, o no;

    y lo de Renard parece simplemente una llamada a revisar cosas básicas…, para quien lo elija, diciendo:

    “oye, que la teoría es así de sencilla, y vías “en la verdad”…, vale que hay muchas, de acuerdo, para la experiencia de la verdad…, que en realidad es bien simple…, pero leñe, es que hay dos o tres hechos básicos que pueden ser muy útiles, mirad”.

    Parto de que creo en la simple teoría que sale en lo de Renard; así que va pues este blablablá:

    la “teoría” (que “paradójicamente”, como pasará en estas cosas del espíritu, digo yo: “es solo experimentable”…, y por decirlo de algún modo…)
    la teoría de que “la salida”, es decir, eso a lo que “apunta” en realidad este universo…,
    la “salida”, final, de nuestras pesquisas con “temas espirituales”…,
    estaría o nos llegaría con esta especie de insistencia en que, si podemos…, no nos engañemos demasiado acerca del problema de “lo mental”, ya que su importancia es “mucha” en “todos los niveles”
    (aunque antes de ello, quizá mucha gente hayamos tenido que, digamos, “unificar” también nuestros “propósitos” alrededor del manido “cuerpo”…, como tal fue mi caso (un poco de sungazing también, por ejemplo)…, un poco al menos…, viendo ahora como que habría sido un poco “de paso” hacia esto).

    Es decir, vale, obviamente, si queremos podemos quedarnos “x” tiempo diciéndonos eso de: «siento luego existo», en esa versión por defecto “anti-teoría”… y viva la pepa (y viva!, claro),

    pero es que resulta que “la verdad” sería una sola, simple, en relación a lo más global de cómo esto estaría “diseñado”; claro que esto no se trataba de destripar el libro; así que…, que nadie lea esto, si alguien lo lee…, si no se ha leído el libro antes…, ya que destapamos “el final” (que, por otra parte, ya está en el principio del libro, creo :

    la verdad tendría que ver con ese hecho tan simple de que la Fuente, al final, bien puede no tener nada que ver con este mundo, al ser, este mundo, nuestro sueño…

    Esto…, pues ya ves, a veces, como ahora mismo, no apetece disimularlo más;
    es todo un hallazgo, y qué increíble para mí por ejemplo hubiera sido hace unos meses verme escribiendo esto…, no daría crédito, a esto de tener tan claro que:

    – existe a todas luces algo así como una Fuente-Dios,

    – y que encima la Fuente se lava las manos de todo esto de aquí, esto que nosotros nos estamos haciendo aquí a nosotros mismos;
    vamos, esto es la monda.
    Pero qué liberador. Y muchas cosas se hilan de lo lindo con esto; por ejemplo el por qué disonaba tanto esto de Jesús si realmente su mensaje era ese…, y luego el tema de los líos con los gnósticos que alguna cosa así básica promulgaban (y otras no tan “ciertas” según cuáles)…, es todo alucinante.

    Así que estas cosas fueron tan loca y finalmente aclaradoras para mí…, que comprendamos cierta “rabia”, la última rabia a “perdonar”…, cuando también a la vez tenemos que decir y decirnos esas cosas en plan de…:

    «es que todo da igual al final, porque como el tiempo lineal no existe…….» y demás.

    Así que:
    – solucionado tema de la conexión con el problema de “Dios”…,
    – las conexiones con los líos de la “ley de la atracción” y demás…, solucionadas… (esa ley y demás que tanto parece usarse para “jugar” con el ego…),

    y un largo etc. de cosas sencillamente “solucionadas”:

    – el “por qué” en “último término” funcionan tan bien a veces las correlaciones y técnicas realmente milagrosas de la “medicina alternativa”:
    pues “porque” la mente no está en el cuerpo, claramente;
    entonces, los “milagros” vienen de ese “otro mundo”, al que en realidad pertenecemos, y se ajustan a nuestras necesidades específicas y a lo que podemos tolerar, mentalmente, según las técnicas que elijamos dejar que se nos apliquen…;
    y es que ni siquiera la mente, nuestra mente, está realmente aquí…, en este universo…, un universo que sería más bien una especie de excusa para hacernos insensatos…,

    y más “soluciones”:

    – “filosóficamente hablando”… lo que es la verdad, la Verdad, es esto simplemente:
    la experiencia de recordar ese hecho, el de que la mente no está aquí en este universo; y por lo cual, como decía aquel, “mi reino no es de este mundo” (y tanto);

    y ale, más cosas:

    – y encima pertenecemos por tanto a un mundo sin muerte y demás tonterías del universo de la separación…,
    – y encima este mundo nos “espera”!…, para cuando lo elijamos…,
    – y encima ¡ya es nuestro, solo lo olvidamos!
    – Y ese “otro mundo” es encima eso que de toda la vida se había llamado “Dios”, o “Diosa”, “Fuente”…
    – y solo tenemos que querer……… ¡recordarlo!…
    (toma ya, ya esto sí que quizá parece “brutal para lo filosófico”, para ese “mareo de perdices filosófico” generalizado…, digo yo…, donde creo que también lógicamente se solucionan mil cosas…, y así he visto yo zanjárseme algunos de los ya desfallecidos entuertos de las cosas que había visto sobre “la verdad”, en tanto que “rehacedora” de mundos… Así que toma ya: la verdad es simplemente la experiencia del Cielo = gnosis en “verdadero cristiano” jajaja).

    Entonces, tras este auténtico festival de, aunque parezca increíble: “coherencia” …, con este protagonista que es, digamos, el “no-dualismo puro”…, comprendamos pues quizá que a veces a la gente nos pueden salir como “sarpullidos” el vernos escribiendo que, de todas maneras:
    “da igual tó y lo mismo da que da lo mismo”.

    Bueno, así es el mundo de las ilusiones, y así se lo han contado…, en este “cuento contado por un idiota”.

    »

  7. hago varios comentarios en sungazers y archivo aquí:

    «
    permíteme que te cite una frase para intentar explicar cosas alrededor de todo esto que se cuenta en Renard y demás…, y pa quien le pueda servir.

    Toni escribió: «todo lo que nos “rodea”, es un reflejo de nuestro propio ser.»

    Según cada persona eso es interpretable, y ahí, claro, no nos metemos a hablar de en qué consiste el “trabajo” de deshacer el miedo, a grandes rasgos.

    Creo que estas “frases llamada”, tan incitadoras por una parte, fantásticas…, tienen un gran poder de suscitar una confusión de niveles; y en realidad siempre estamos en la confusión de niveles; y solo habría dos, digamos nivel I y II.

    Está el nivel I, de la “objetividad metafísica”, el de “qué es” realmente lo de “ahí fuera”; volvemos al tema que saqué, sobre aquello de: “qué importantes son estas 3 o 4 cosas básicas” para mí; “importantes” pues a veces, si no, el “trabajo” queda apoyado por otras “3 o 4 cosas básicas” pero quizá más resbaladizas, que habríamos elegido más “inconscientemente”…, o que no podríamos problematizar…, y de las que no sabríamos de dónde las hemos tomado…, o desde dónde nos han llegado (digamos que desde el a veces tan sacrosanto “inconsciente colectivo” — ego…, y estas cosas, etc.).

    Por mucho que tú ya te estés convirtiendo o seas un proyector de “otra cosa”, desde otra cosa…, acompañado, en esta ilusión-sueño, de otra cosa distinta del ego…, por mucho que ocurra eso……, en el nivel I no dejaría de ocurrir que esto de “ahí fuera” ha tenido “una historia” a nivel de nuestra mente global.

    Y la historia de este mundo-sueño sería la de ser el símbolo “viviente” de la separación (“viviente” entre comillas pues es una vida que no es vida, pues depende de la muerte, ya que como vemos todo se alimenta de muerte, de la muerte de otra cosa, en esto de los ciclos, que vemos tan tan “natural” y a veces “cautivante”, pero que sería lo menos natural del mundo pues ya sabes, no sería nuestra realidad…, y según como lo veamos es más bien terrorífico, es decir, miedo “materializado”).

    Todo lo “visto ahí fuera” es, pues, el símbolo de una separación, ilusoria, que jamás pudo haber ocurrido. Está concebido como ataque a algo que es indestructible, la Fuente, Fuente que no tiene nada que ver con esto que es nuestro sueño.

    Esto sería una realidad para todo el mundo; y todo el mundo puede volver a elegir en este mundo, y eso repercute hasta ese nivel tan aparentemente “alto” de la historia del universo-mente; es decir, esto se puede elegir en tanto que una de aquellas “3 o 4 cosas básicas” que quizá nos ayuden a replantearnos o a poder problematizar de dónde leches nos llegaron las “3 o 4” que uno ya tenía de antes implantadas como “sentido común” (por ejemplo: la Fuente o Dios creó este mundo-sueño, o tiene algo que ver con él).

    Y nacemos a esta realidad de separación para “chocarnos” aquí en sentido amplio…, y luego…, ya se verá sobre eso de nuestro “despertar”…, pero, en principio, todos nos volvemos a chocar ilusoria y repetidamente contra la “materialidad”, ilusoria, de este nuestro sueño, con todas sus “aventuras”…, esas que por defecto terminan en esa otra nada que inventamos, la de la “destrucción”:

    nos chocamos pues “contra” este mundo…, y hacemos tal cosa desde nuestro “inocente” nacimiento como bebitos…, donde nos hacemos un cuerpo físico sufriente…, que se hace la víctima mucho tiempo…, que aprende a amar sus insuficiencias y necesidades: la separación.

    Valga esto para decir cuán poco “metafísico” es este nivel I.

    Vale que nosotros, en ese otro nivel, en “el II” (el nivel de trabajo, de corrección de la “mentalidad errada”, esa que cree que la separación existe, que tiene algo de real —cualquier forma de “separación”…), vale que estemos nosotros aprendiendo o empezando a aprender a volver a mirar/proyectar este lío de “ahí fuera” de “otra manera”.

    Pero ese lío de primeras es nuestro interior en tanto ego (nivel I: la historia real)…, pero también es aquí y ahora algo que nos invita a re-percibirlo, deshaciendo con ello el ego…, pues ese “fuera”, el sueño, estaría así como destinado a ser “transmutado” en “sueño feliz”, ya que estamos conectados con la Fuente mediante ese “canal” que se dispuso para ello.

    Vale pues que estemos intentando re-proyectar “de otra manera”…, a veces muy lentamente…, pero ocurre aquello del nivel I, tan clarificador para mí, y que tan “encarnado” tenemos en estas carnes ilusorias:

    este mundo fue concebido como ataque —ilusorio— a la Fuente —indestructible, inatacable, etc.

    Se nos engañó como mente global (el futuro “ego compartido”). Se nos dijo (nos dijimos también a nosotros mismos) que la Fuente se iba a vengar de nosotros, nos iba a castigar por eso de “habernos separado”; y no se nos aclaró, por supuesto —en tanto “mente global”—, no nos dijimos y no se nos dijo que todo esto no era más que un sueño…, y que no había en realidad nada que se pudiera castigar…, y que la Fuente no puede además pensar así, o hacer tal cosa como “castigar”, a nada ni a nadie…, y después, menos aún pudo comprenderse desde el nivel de la Fuente todo este jaleo que hemos montado a raíz de aquel miedo que se nos coló ilusoriamente en tanto mente global…; la Fuente no comprendió nada de esta película “espectacular” de muerte, destrucción, etc., que nos montamos para “expiar” una culpa que nos inventamos nosotros mismos.

    Así que aquí venimos a repetir este sueño de universo para intentar olvidar que es un sueño y nuestro sueño, para olvidar esa culpabilidad que nosotros mismos nos inventamos; así que nos creamos este “ahí fuera” “universal” para ello; y este afuera no es nunca intrínsecamente por ejemplo “maravilloso”, y es “nuestro interior” así como “de dos maneras”…;
    luego este “afuera”, en el nivel II, ese “del trabajo”…, este “afuera” es neutro;
    lo de “maravilloso” sería algo que a veces podríamos pensar leyendo frases no-dualistas, como la que tomo del fantástico escrito de Toni para poder contar esto…; lo de afuera es una ilusión, no es nada, y refleja solo lo que nosotros queramos que refleje.

    Pero es aparentemente muy difícil hacer esto, discernir esto…, requiere despejarse “la cabeza”…, la vida a la vez…, despejar muchos obstáculos.

    Así, en las frases no dualistas, parece que hay a veces como una especie de:
    “ala, y la eternidad fue”, “ya está”;
    quizá habría poco verbo-acción…, y quizá porque los maestros ya están flipados en atisbar la posible igualdad con la “totalidad de amor que no es de este mundo”…, y “les da igual todo”…; así pues, no sé si es que no veo, en algunas frases no-dualistas que empiezo a leer…, no veo algo más de “dinámica”, de tensión que ejemplificara quizás ese “trabajo” que existe a la hora de discernir algo en la confusión de niveles donde se juega ese asunto del “despertar”.

    »

    ___

    «

    eo escribió:
    «Por otro lado los que creen en dios, maestros ascendidos o algun tipo jerarquia espiritual»

    esto al final para mí se encuentra dentro del siguiente problema; un problema que he visto que es en realidad “práctico” también; el de:

    – diferenciar entre no-dualismo y no-dualismo puro.

    Yo “creo” en esas cosas que dices,
    (pero cuidado, para mí toda creencia es del “ego”, así que más bien digamos que “confío”, para no usar “creo”, que confío en que lo empiezo a “vivir” y que todos lo podemos vivir y lo vamos a vivir);
    … “creo”, decía, en la Fuente o Dios —pero ya digo, meternos en palabrerías de cuestiones de “creencias” es meternos en los laberintos del ego.

    Y, cuando oigo a alguien hablar de “Maestros” o de “Yo superior”, y por muchas mayúsculas que se pongan, no siento jerarquía alguna, pues “todo está unido”, pero no en este nivel de los cuerpos ni de la —falsa— vida, pues en este nivel, en la ilusión, nada es.

    Podría parecer “contradictorio”, pero no lo sería desde esto que se llamaría no-dualismo puro, tal como se cuenta en Renard, etc.

    Lo único que es “superior”, si queremos llamarlo así, en algunos maestros, es simplemente que, desde nuestro tiempo lineal ilusorio, ellos parece que se “iluminaron” antes que nosotros, es decir —y entre otras cosas:

    se percataron antes de que todo esto era una simple ilusión…, y que era nuestra ilusión; es decir, lo hicieron antes que “nosotros”, que seguimos aquí “reencarnando” ilusoriamente, proyectando desde otro nivel de la mente más y más “vidas” en este eterno retorno de la nada. Así, “venimos” aquí creyendo que tenemos algo que “expiar” en esta “materia” que nos hemos inventado.

    Pero esa gente y nuestro yo “superior” son cosas que nos igualan a todos en último término, aunque quizá de una manera que el mundo normal pudiera ver “amenazadora”.

    En realidad, los dos o tres comentarios de arriba y cosas como el libro de Renard, ya contestan un poco, si vemos, a estos problemas que parece que tenemos con las relaciones posibles entre cualquier cosa…, esas que decías de prácticas…, pues todo eso comentado también tenía que ver en realidad con tu observación (y bien decías por ahí que todos los temas son uno… :en realidad son “ninguno”, porque son todos ilusión…, pero decir eso solamente no nos serviría siempre para “salir” de esto…, pues, cuando queramos, parece que lo que se nos pide dulcemente es que accedamos a mirar todo lo que podamos al “ego”, de frente).

    En realidad yo creo haber aceptado ya, para “mí”, que todo esto es ilusión (estas palabras, nuestros cuerpos, yoes, etc., lo son; aunque queda, por supuesto, aplicarlo, es decir, aceptarlo más y más, pues “aceptar” es “aplicar”…, y es difícil llegar a aceptar-aplicar esto por completo).

    Todo sería un sueño, excepto la Fuente.

    Esta Fuente digamos que es “amor perfecto”, “Dios”, etc.; a partir de ahora “Dios”, para perdonar la metáfora “paterna”.

    A Dios no lo puede concebir ni dios, y por eso tanto lío con lo espiritual, la filosofía, la religión, y tantas y tantas componendas.

    Dios sería algo así como la Mente de donde partimos…, y donde supuestamente estaríamos “como dios” si no viniésemos ilusoriamente aquí a repetir sueños de dualidad…

    Así que seguimos “enganchados” a Dios; y, por eso, ya dije, se dan al final todas estas “cosas espirituales”, que, quizá “honestamente hablando”, no son en realidad “de este mundo”; y que no lo sean es por una razón muy importante; que no parezcan de este mundo sería debido a eso que decimos: que esto es más bien nuestro sueño; y las cosas espirituales son interpretables como dulces invitaciones a despertar a la realidad, que en realidad no tiene nada que ver con este mundo.

    Es decir, no existe nada más que amor perfecto, Dios. El resto es nuestro sueño.

    Así pues, este universo, en tanto que sueño-ilusión, es algo que precisamente fue fabricado por nosotros mismos, y digamos que “como en otro nivel de la mente”.

    Y lo “fabricamos”-proyectamos debido a creer que teníamos que defendernos de una ilusoria venganza de un dios de postín, uno que nos inventamos, pues el real, Dios, no se puede vengar de esto que es un mero sueño…, y en general no se puede vengar de nada, pues en su estado de “perfección”, que un día al parecer recobraremos, no hay más que paz y “se está como dios”.

    Ese dios de postín, que es el “gran-ego”…, conllevaría, desde esta posición no-dualista pura, “errores” como:

    – creer que ese dios habría creado este universo o tendría algo que ver con él…; y no, ya digo, en la versión “real”, no lo creó, pues es nuestro sueño;

    – creer que ese dios —”gran-ego”— se iría a vengar de nosotros (el “Hijo” colectivo, que ahora además encima se cree que está en “cuerpos”…), vengarse por habernos “separado realmente”…, y por haber usurpado su poder;
    pero no, la separación es en realidad solo un sueño, este;
    y nunca tuvo lugar tal separación, porque todo esto que vemos no es más que pensamiento ilusorio de separación (ataque, culpa (auto-ataque), miedo, etc.), repitiendo cansinamente patrones cíclicos de “vida” y destrucción; así que nos inventamos todo esto por el miedo que nos daba el hecho de habernos creído “separados” de algo que dejamos por ello mismo de “conocer”.

    Definiste la totalidad antes como «movimiento unitario que es la vida».

    La vida de aquí, entonces, en esta perspectiva que, ya digo, llaman no-dualista pura en Renard…, es neutra, la vida aquí no es nada, no es vida, es una ilusión;

    y podemos “escaparnos” de esta “vida” que no sería la real…, parece que con muchos tipos de “caminos”, de prácticas, de pensamientos, de “correcciones del pensamiento” (diciéndolo rápido: “con amor”, pero no es tan “fácil”).

    Así que sí, en el presente podemos conectarnos con la “vida real”, pero esto va más por instantes; pues ahí también está la mente dividida, el ego, acechando, en ese nivel alto también está; el ego sería la idea de la separación, en ese nivel;

    esto se explica en Renard por ejemplo a cuento de lo que le debió pasar a Buda, que dicen que debió necesitar una “vida” más para terminar entendiendo que también tenía que negar la última de las ilusiones: esa del ego más “puro” en tanto que en ese último nivel —ese nivel donde este universo se debe sentir como realmente “unido”— es meramente esa idea de separación…, que es la base del universo tal como lo vemos normalmente (con el ego).

    Pero esa idea es lo que dio pie a todo este “descalabro”, y por eso es algo que también hay que mirar con la “vida real” que aún vive en nosotros aunque creamos que el sueño es todo lo que hay…, y ello por instantes…, parece; y esa vida real parece que nos anima por tanto desde ese otro “sitio”, ese que nada tiene que ver con este mundo, y que solamente se “refleja”, aquí, y que sería “lo único real” para este “no-dualismo puro”.

    Así que a lo que nos daría pie el poder hablar de “no dualismo puro” sería el darnos la oportunidad de saber eso, de cobrar consciencia de, si queremos, que esta “vida real” o “presente eterno” con el que conectamos por instantes, no constantemente, sería lo que se nos anima a elegir, y que no es de este mundo (por eso las ilusiones de unión con el universo en realidad podemos disfrutarlas, pero no son reales tampoco y desde el nivel de Dios se nos animaría, si nos dejamos, a que las perdonáramos también, es decir, accediéramos a mirarlas con el canal de unión que Dios dispuso para que retornáramos).
    »
    ____

    «
    eo escribió:

    «mi condicion, me dice que sin un cerebro en este mundo fisico no existiria ni ser, ni nada»

    Lo que no “existe” es el mundo físico, cerebro incluido, por raro que suene.
    Como decíamos, desde mi punto de vista, nada es físico, todo es proyección de una mente si queremos “más global”; y por eso es que “todo está unido”, tanto en el nivel del universo-ego, como en el de “la salida”, que nos espera.

    Y precisamente esto que tenemos ahí delante nos parece tan físico para engañarnos con respecto a la condición de ser “todo mental”…, pero ya dijimos: así como “en otros niveles” de lo mental, niveles con los que tú parece que estás conectando a todo tren.

    Este mundo está hecho para hacernos “sin-mente”, insensatos, y para que proyectemos pues, “ahí fuera”, toda la culpa que podamos, que nos sintamos víctimas, etc. “Despertar” tendría que ver con ir viendo esa trampa, y simplemente con permitir que nos ayude el canal que todos (no hay jerarquías, todos) tenemos; este canal estaría conectado con el amor perfecto, es decir, con la Fuente, con Dios.

    A ese canal no lo llamaría “yo superior”; ya vemos que hacerlo da pie a lo que creo que son confusiones; a ese canal, digo, o a ese dispositivo de comunicación, o mejor, al proceso de apertura…, no lo llamaría “yo superior”, ni “conectar con el yo superior”…, pero bueno, si se quiere llamar así…, pues vale.

    Así que es una especie de, digamos, “volver hacia dentro”, “colapsar” o “quedarse” alegremente con todo eso que nos creemos que está “fuera”, todo eso que se nos pone por delante…, sin necesariamente tener que huir de ello (no existe, en último término).

    Lo de fuera es una representación externa de una condición interna; así que hablamos de algo muy “general”, y como siempre, hay que tener en mente eso de pensar en “los niveles ampliados de lo mental”…, y quizá abriéndose también a añadir las siguientes posibilidades que se comentan en Renard (venga, un poco de apertura si nos queda alguna de estas por “contemplar” 🙂 ); como ya hemos comentado…:

    – que todo es “mental”,

    – que esas señales, es decir, eso que en algún momento ha podido tener que ver con alguno de nuestros “éxtasis” o cosas por el estilo (una especie de “fluir de amor puro”, que no se sabe de dónde viene)…, todo eso podrían ser “señales” de que existe tal cosa como la Fuente/Mente/Dios,

    – y abrirse a la posibilidad de que tal cosa (encima de que de ella ya estábamos muchos “convencidos” que había “muerto”…, convencidos por esa “modernidad” que parece que decía…: ¡Dios ha muerto!)…, tal cosa, encima, para más inri, sería nuestra verdadera naturaleza,

    – y… ¡no se vayan todavía!: muy importante, sería lo único real;

    – y, como puede ser que sea lo único real…, entonces todo este “mundo físico” es un sueño, de la mente-ego-separación…, y no tiene nada que ver con la Fuente, con nuestra verdadera naturaleza, amor perfecto.

    Y en ese “viaje sin distancia”, hacia dentro, es donde conseguiríamos deshacernos de las proyecciones que antes habíamos hecho, todas por igual, ya parezcan o no banales:

    – “ese/a tío/a me mata…, no lo aguanto…”,

    – “eso que hace el vaticano / presidente-de-mi-comunidad-de-vecinos / o el reptiliano de turno… está muy pero que muy mal…”, o

    – “esos perroflautas van a hundir el país”…,

    …deshacernos pues de todas esas “tonterías” de todos los colores…, pero de las que tan difícil nos resulta deshacernos.

    Así, sería una especie de ir volviendo a “responsabilizarnos” (como en ho’oponopono), pero para poder deshacer la culpa falsamente sentida “fuera”…, para limpiar todas esas proyecciones que nos hacen sentir mal y bien…, viendo que las causas de nuestro sentir vienen de dentro, y ya está; y ese “fuera” solo estaría ahí, pretendidamente fuera, para permitir que, muy en general, nos auto-engañemos, creyendo que a “eso” se debe nuestro malestar-bienestar.

    Y nos volvemos a responsabilizar de eso con la ayuda del canal que nos une con lo único real (nunca hubo nada ahí fuera)…, y así…, nos vamos “riendo” cada vez mejor de cómo es que un día pudimos haber proyectado todo eso…, cómo ha podido ser que otorgáramos realidad a eso y ver que eso que sentimos como su realidad separada depende de la proyección de culpa y cosas por el estilo (ataque, “sentirse separados”, etc.).

    Y nos reímos gracias a lo dicho, a precisamente tener esa compañía que siempre tuvimos, conectada a la Fuente, que sería lo que le da la salsa a todo esto, pues aquello del “eterno presente” sería nuestra “verdadera naturaleza”; y entonces, es también nuestro “futuro”, nuestro “pasado” real y el único “presente” posible. Y esa eternidad nos “pertenece”, le pertenecemos —como se quiera decir (son solo símbolos)— y nos estaría como “esperando”…, y esa eternidad no es solo “el momentillo” que podamos pasar aquí, estando más atentos al “aquí y ahora”.

    El “yo superior” puede ser un nombre (que yo no usaría) para decir que estamos cada vez más “abiertos” a que lo único que nos conecta con lo único real nos enseñe cómo mirar de nuevo esto de “ahí delante/fuera”, que, en realidad, no existe y nunca existió, y de lo que nada quedará… Y nos enseña a mirarlo para escaparnos de aquí, pues este no es nuestro “hogar”.

    Por lo que dices pareces creer en el equilibrio de la Tierra, o algo así, pues hablas de la cultura que nos separa artificialmente. Y un paso que yo, no sé si casualmente, di, antes de ver Renard y esto del “no-dualismo puro”, fue ver lo que decía Ken Wilber al respecto de ese aplastamiento de lo noosférico (“artificial” humano, ideas e ideas implementadas…, frutos de “lo racional”…, si queremos decirlo así), aplastamiento o “reducción”…, al mundo de lo biosférico (esto me sirvió, aunque el esquema “evolucionista” de Wilber es muy “contraproducente”, entre otras cosas porque la Fuente/Dios no tiene nada que ver con este mundo, en esa realidad, que, repitamos: es nuestro sueño así como “en otro nivel de la mente”).

    Wilber puede servir para situar lo noosférico, como “abarcador”, como el fruto precioso de “lo biológico”, y no como algo a culpabilizar o despreciar (incluso desde las universidades se contribuye a esto). Fue muy clarificador ver una especie de marco, tan claro, donde poder hablar de todo a la vez, incluyendo el “qué es la Fuente”, Dios… Es muy alentador ese cuidado que destila el marco de Wilber, pues trata de todas las cosas pero dándoles “su lugar”; es alentador pues estamos acostumbrados ya digo que al desprecio de “lo humano”, a que por todos lados se intente colapsar la esfera de las ideas y demás…, noosfera…, a comportamiento biológico…, monos, etc., a relaciones “solo biológicas”…, etc. Esto corrobora la opinión que he puesto por aquí y que se cuenta en Renard: el mundo de ahí fuera es una excusa para proyectar culpa; y ya vemos que esto incluso se hace a sueldo de las universidades, cuando se dedican a demostrar que los monos y demás tienen casi todas las capacidades cognitivas habidas y por haber. Pues muy bien.

    Da igual lo que “somos”, pues todo es una ilusión, y lo que no da igual es comprobar cómo todo es para proyectar culpa, para preservar, incluso en curriculums, la seguridad que nos da el simple “tener la razón” en la cuestión de quién tiene esta vez la culpa, o quién deja de tenerla.

    Así que:
    – ni “yo superior” pero solo entendido como quizá tú lo entiendes (y que en realidad no va de “ego superior”…, sino de “despersonalizarse”),
    – ni chimpancés o “volver a la naturaleza”.

    Ambos son como dos polos de la misma maniobra: culpa proyectada, sistema del miedo.

    eo escribió:
    «diferencia esta en que ustedes aseveran que el que ve el ego inferior es el yo superior o ser»

    El que “ve” algo, sea lo que sea, es ese nosotros mismos, nuestra mente (que no está en el cuerpo); quien “ve” sería la mente que, si hacemos el trabajo, va recordando que en realidad no es una mente dividida, que no necesitó en realidad nunca pensar que lo estaba, pues no lo está realmente. Así, nos vamos fundiendo, con una especie de “percepción-proyección correcta” (hacia la visión real, viendo que solo hay dos formas de “ver”, con el ego o con la visión real); esa percepción correcta no es “nuestra” en el sentido corriente, en el de la “percepción”-proyección que es del ego por defecto.

    Al final, terminas, muy clarificadoramente, hablando de “ego superior”; qué sorpresa, pues ahí te estás dando la respuesta. El “yo superior” —que no hace falta hablar de él (!)— es algo despersonalizador; es la “materialización” de la percepción correcta (que no ve separación); y con ese canal abierto, con nuestra apertura a “dejarnos enseñar”, sería con lo que aprenderíamos a diferenciar que, en este mundo de la percepción-proyección solo existen dos maneras de percibir-proyectar:
    – o basándose en la idea de la separación, que es el sistema de pensamiento del miedo,
    – o basándose en lo contrario, que es el sistema de pensamiento del amor.

    Así, el “yo superior” (¡aaaahh!) no tiene nada que ver con ningún “ego”.

    eo escribió:
    «¿Pero quien es el que establece la identificacion con el nuevo ego superior?»

    Esto es casi como preguntar ¿hay Fuente/Dios? Pues sí.

    Y no es identificarse con un nuevo yo, sino deshacer el sistema del miedo-ego, ese que cree en la separación, y percibir con la ayuda de lo que apunta a la Fuente —amor perfecto— que deshace toda culpa (auto-ataque), miedo, enfado, etc. Y esto es harto difícil, pues el sistema del ego es muy sutil.

    »

    ———
    «
    eo escribió:
    «Para mi lo que ustedes llaman fuente , es la naturaleza.»

    Llamémoslo como queramos; es un nombre; detente en el hecho ese, si quieres, del nombrar; ponte un poco más metafísico hombre , si quieres

    Para mí, ya sabes, y con todo el respeto también , esto es lo que estarías haciendo con esta maniobra:

    intentar cambiar de nivel algo que no puede cambiar de nivel;
    y ese algo es la Fuente, pues no está ahí donde queremos creer que está (ahí fuera en el mar de relaciones).

    Entiendo la rabia o la dentera que da el ver hablar de Dios, Fuente y demás…, pues suena a jerarquías y todo eso, a prepotencia humana…, y demás.

    Bueno, ya imaginas qué pienso:

    que precisamente todo este jaleo de “ahí fuera” es para que tengamos ese tipo de “percepción”; y que así está conformado nuestro “campo del ego”…, altamente “distorsionador” de esas “verdades”, simples, de la simpleza de la verdad… Distorsiones como la que se dio de aquello que intentó contar al parecer Jesús…, al que se le distorsionó digamos que por ser demasiado “esotérico”…, y poco productivo…, poco para las jerarquías y endiosamientos terrenales que, impepinablemente, conlleva toda institución, sea una estatal-laica, sea una “religiosa”.

    Pero por eso hablé de que por ejemplo en mi caso me fue “necesario” ver cosas como Wilber, para si quieres por un momento hacerme la ilusión de poder contemplar o encuadrar, más “científicamente”, esa sensación de: “cómo es que aquello que es solo interior no es explicable” (Dios-la-Fuente).

    Para mí hay dos niveles, el de la creencia, siempre del ego, y el de la certeza, que no es nuestro y es una vía de “escapada”. Así que da igual lo que hablemos, y lo que queramos jugar a exponer o defender opiniones, claro. Solo es en plan juego. Pero nunca igualaré ambos niveles por lo que te dije que además se me vino “confirmando”:
    – en el sentido de tener un discurso donde encajarlo (Wilber y ahora el Curso y Renard, etc.),
    – y en el sentido de lo que considero que podría ser “una experiencia” y un “buscar”.

    Lo que sí que “siento” es que hay “una verdad”, y que es muy simple;
    “creo” que nuestro afán de verdad señala hacia “otra cosa”…, otro “mundo”…

    Y a nuestro mundo, a la naturaleza, etc., yo estoy desaprendiendo a verlos como “bonitos en sí”, o bien altamente coordinados-complejos…, y como merecedores por ello de “veneración” de ningún tipo: ya sea coordinación-complejidad “interna”, de esa química, que, bien manejada, dirías quizá que es lo que nos lleva o no a la “plenitud”, según el esquema que quizá intentas plasmar ahí sobre esa causalidad de “fondo”…;
    estoy pues desaprendiendo a aceptarlo tal y como el “materialismo” ambiente quizá “querría” que los aceptara por defecto; y estoy desaprendiendo también, por descontado, la aceptación por defecto de cosas como la muerte y demás.

    (Y por cierto, los hormigueos que comentas en mi caso no son así.)

    Y todo este desaprender…, sucede por mucho que nuestras proyecciones de “maravilla”, de “belleza”, que nos pueden salir “de dentro” en según qué momento…, por mucho que tales proyecciones nos puedan hacer pensar que es “ahí fuera” donde está lo bello, lo bueno, etc. Ya ves, el “interés” de Platón vendría aquí a colarse, en esa especie de intentar sacar alguna conclusión tras la aparición de lo que supongo que debió ser una “figura crística” (Sócrates, que debía intuir —también como Jesús— que todo esto no era real):

    «oye —diría Platón: que todo esto apunta a otro lado…, así que por favor no destrocemos esto de la esencia de las cosas…, que está en ese otro lado…, aprendamos a reconocer este hecho para poder amar todos “lo mismo”…, cosas como la Unidad…, que no son cosas de este mundo…, y joer, no me vengais pues con gaitas que intentan mezclarlo todo en un caos informe, naturaleza, o lo que sea…, pues no, que eso no va a valer, ya vereis como no…, pues sobre eso no se puede construir nada».

    Esa digamos que debió ser “la desesperación de Platón”…, que, en realidad, atestiguaba sobre cómo este mundo y Aquel (el de la verdad, la Fuente, Dios) son mundos incompatibles…, y, en ese su modo de intentar hacerlos compatibles, veríamos un intento más de magia (paradigmático); ese hacer magia es en realidad toda nuestra historia, y todo este universo, que es meramente símbolo de nuestra separación ilusoria con respecto a la Mente, con este espectáculo de fuegos fatuos artificiales (y algunos dirían, a cuento de esto de Platón, en ese engolamiento progresi-occidental…, que…:
    «la historia terminó por darle “la razón”»;
    pero no, más bien lo que le da “la razón” es que el ego-universo es incompatible con la verdad…, tan simple como eso;
    y por tanto si no tuvo “razón” es por querer transformar algo aquí “de verdad”…, pues “aquí” lo que es aquí no se puede transformar nada…, pues aquí nada es. Aquí todo cambia para darnos la oportunidad de salir, de volver a percibirlo con lo único real, la “gloria” pues de poder salir. Y menos mal que esto “cambia” aunque nunca cambie realmente).

    Así pues, para mí hay una verdad y veo que no es la tuya; y que quien quiera vea otra cosa.

    Toda esta “discusión” sirve, pues, desde mi punto de vista, para intentar que se confundan niveles, que yo quiero no confundir y que quiero ver-sentir en tanto tales.

    Para mí el “afán de verdad” no es “natural”, pues lo natural es en realidad un artificio desde otro nivel de la mente; ya lo dijimos varias veces; y, por tanto, ese afán de verdad apunta a “la verdadera naturaleza” de todo esto:
    mental, pero en tanto idea de la separación que también hay que terminar “negando”, por ser ilusoria como todo.

    Claro que puedes vivir “eternamente”, o “parecer que vives”, y “reencarnas”, en este universo, pensando que es “lo único que hay”: estaría hecho precisamente para ello.

    Tú quizá crees en parte que lo que ahí ves es algo “fuera” de ti…, o mucha gente lo creíamos…, pero ya sabes que para mí y para muchos no sería tal cosa, y debido a lo de siempre:
    – no hay más que “mente”; eso que vemos está proyectado desde “otro nivel”;
    – y su propósito es precisamente permitir que nos auto-engañemos sobre nuestra naturaleza —insistamos en esto.

    Para mí identificarse con “la naturaleza”, es decir, poner la naturaleza como substituto de la Fuente, del Ser, de la Realidad, de la Verdad…, atribuir los “éxtasis” de los que hablas (cuando das una “explicación científica”), es algo sencillamente bastante macabro, pero claro que no pasa nada, pues todo esto es macabro también: el transigir en general con la muerte.

    eo escribió:
    «Todas las especies animales como vegetales pertenencen a la misma totalidad, ellos no tienen la autoconsciencia que genera la creencia de que existe la “separacion” .»

    ahí ya habrías visto, digamos, a esas especies como “algo separado”; le habrías pues otorgado realidad a la separación. No querrías por tanto quizá de terminar de ser ¡no-dualista! ¡pero bueno!, ¡castigado! jajaja

    La unidad no tendría nada que ver con suma de diferencias.

    eo escribió:
    «buscar consuelo como consecuencia de ese miedo que envuelve al ego. ¿De esta forma no estariamos fortaleciendo ese miedo?»

    Para mí no tiene sentido este caos; para ti quizá sí, porque hablabas quizá de que la plenitud tendría que ver con el orden en el caos…, que además podemos “manejar”.
    Eso es, en este sistema, ya sabes…:
    poner al “ego en acción”, y tira millas, como siempre (en el tiempo-espacio ilusorio).

    El miedo no se puede fortalecer, porque para los que pensamos así el miedo no es nada, y lo que no es nada en rigor no admite grados (pero esto “hay que” implementarlo en uno, no sirve para nada “solo decirlo”).

    En realidad no hay grados en nada, en ninguno de los “lados”, ya sabes:

    – solo está lo falso (todo el universo de la separación, montado sobre el miedo, siendo el sistema de pensamiento del miedo “materializado” como trampa…),

    – y lo verdadero: la Fuente-Dios.

    “Vivir así” se supone que es algo posible, que podemos intentar, y que “daría gusto”; así que nada, quien quiera pues que pruebe, pues se dice que nos puede dar acceso a catar lo que podría ser el mundo real: Sugiero pues que demos más importancia a “lo mental” (saliendo de la trampa del “siento luego existo”), y que, quien quiera, pruebe a vivir así, es lo único que “decimos”.

    Pero no hay teología que valga ni institución religiosa a “volver a montar”…

    Y si admitimos eso de que el miedo se fortalece…, se fortalece solamente si ese “último consuelo”, ante este mundo ilusorio, fuera también irreal; pero como bien sabes, para mí tal “último consuelo” es “lo primero”, y lo único que fuimos alguna vez…, y no es, por tanto, irreal, sino que, ya sabes, para colmo es lo único real

    Y nada, esto puede ser nuestro “último experimento”, en este ciclo de reencarnaciones. Yo me apunto a bajarme de esto. No sabía que era así, que no hacía falta decir “paren el mundo que yo me bajo”, sino:
    “ok, me bajo”.

    Puede quedar bien aquí repetir el “mantra” con que empieza el Curso:
    «Nada real puede ser amenazado.
    Nada irreal existe.
    En esto reside la paz de Dios»

    »

    «
    eo escribió:
    «Respecto al miedo, entonces, segun tu, toda institucion religiosa, culto a una divinidad o demanda por volver a la fuente no tienen su origen en el miedo ,soledad,ambicion o demanda de poder generados como consecuencia de esta separacion artificial respecto a la fuente.»

    No no, todo, incluyendo eso, tendría su origen ahí…: en la primera “idea loca de la separación”, pensada como algo posible (que es lo único que sería “la separación”, así de inconsistente). Esa “primera” idea estaría en la base de todo esto que vemos que nunca habría dejado de digamos ser “mental”, por ello mismo.

    eo escribió:
    «Dentro de nosotros tenemos un sensacion de eternidad, por el hecho de que, desde que nacimos siempre hemos vivido.»

    Admites un “yo” que ha vivido. En realidad ya sabes que para mí, para este sistema, ese yo nunca habría vivido.

    Ese “yo-ego” despierta (“vive realmente”, es decir, elige escuchar la “llamada”), si va reconociendo que cosas como los “éxtasis” y demás…, no dependen de cosas externas:

    que la música “ahí fuera”, la belleza “ahí fuera”…, no son las causantes; y de hecho unas sensaciones igualmente “extáticas” compruebo que llegan como “de la nada”, sin el “plus exterior”…, y esto sucede para mi mayúscula sorpresa; lo cual tendría que ver para mí, entonces, con aquella apertura, por tímida que sea a menudo…, al diálogo interior con esa instancia que suministra una especie de “goce perfecto” digamos “despersonalizador”, y que no es de este mundo, como hemos dicho.

    Tu “trasfondo”, ya hemos hablado…, parece que supone decirse que es más bien el tema de “la eternidad” lo único que sería “egoico”. Pero ya ves, sería al revés para mí.

    eo escribió:
    «Esta sensacion de eternidad, nos impide comprender lo transitoriedad de las cosas y condiciona la forma en la cual miramos la vida.»

    Ya sabes pues que para mí es al revés, es la transitoriedad (y esos “colmos” como el “estrés” tan “fomentados” por la aceleración del “mundo”-ego en “la sociedad”…), es la transitoriedad lo que nos impide “ver” eso que tenemos “dentro”, y que no tiene nada que ver con eso de “fuera” ni con nada de aquí.

    eo escribió:
    «porque para vivir en la incertidumbre hace falta coraje.»

    Igualmente, sería al revés: para “vivir en” el único “coraje” posible, haría falta dejar de creer en la incertidumbre, pues no es real, es una trampa.

    eo escribió:
    «Porque lo que tu llamas caos, solo es caos como consecuencia de que te crees separado de el, pero tu eres ese caos, aceptalo y ya no estaras mas en conflicto con el.»

    No, la idea de separación viene antes, y el “caos” vendría después, e igualmente en tanto que “simplemente una idea”, de nuestra mente “errada” por estar basada por defecto en la idea de la separación.

    La “materia” sería mental; si lo pensamos, quizás, realmente tu “yo” más íntimo quizá te pueda decir que él en realidad nunca ha visto tal cosa como “materia”, sino que solo ha podido “pensar” en sentido amplio: las sensaciones son juicios también en este sentido; es decir, tu “yo más íntimo” solo habría podido “enjuiciar” por ejemplo aquellos dolores que sentía ante choques con “lo material” (o con “necesidades”)…, enjuiciando eso por ejemplo con…: “algo a evitar” (así o asá), etc.

    Esos juicios nos estructuran el “cuerpo”, que en realidad es una idea entre ideas, un cuerpo de juicios, en un mundo que ya es de “juicios” (el de la separación, como “materializado”, en una inmensa trampa).

    No hay, ni hubo jamás, en realidad más que “pensamiento”, en este sentido.

    Y lo que creemos “ver” en tanto “materia” es “mente”, pero ya sabes: como proyectada desde otro nivel de la mente que también es “nuestro”; y como es nuestro, podemos o “debemos” volver a “poseerlo” para poder “negar” su ilusoriedad, y ello como “acto final” en una cadena de “perdón”, y para poder así unirnos con la Fuente…, Fuente de donde en realidad nunca hemos salido, y ello por más que la ilusión de la separación nos pese y nos sea tan tan obvia “ahí fuera”.

    “Yo soy” la creencia en la idea de la separación, pero puedo dejar de creer eso y por tanto de crear eso, y puedo empezar a ver lo que realmente Soy, mi Ser («el mundo es la creencia de que el amor es imposible»).

    Los pensamientos crean forma. El mundo y los cuerpos son solo efectos, nunca serían causa de nada.

    »

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