Devenir sabio: del no-dualismo al no-dualismo puro   12 comments

«Repito que la mente consciente está diseñada para observar tanto el mundo exterior como el interior. La mente consciente es un vehículo para que el alma se exprese de un modo corpóreo.
» Su función es evaluar la experiencia temporal según las creencias que sostiene acerca de la naturaleza de la realidad, y automáticamente hace que el cuerpo reaccione de cierta forma. No me cansaré de decirlo: vuestras creencias forman vuestra realidad, vuestro cuerpo y su estado, vuestras relaciones personales, vuestro entorno y, en conjunto, vuestra civilización y vuestro mundo.» (Habla Seth III)

[Separamos, esta parte sobre “sabiduría”, del texto sobre felicidad]

Devenir sabio: del no-dualismo al no-dualismo puro
[Donde también el lector al final del texto puede ver sugeridos unos ejemplos de ejercicios de “ampliación” de frases no-dualistas hacia el no-dualismo puro]

Vamos al grano:

Enrique Martínez Lozano propone en este artículo sobre la sabiduría y la filosofía, la siguiente cita, una cita que aparece en el libro de Mónica Cavallé («La sabiduría recobrada») reseñado por el autor en ese enlace:

«Cuando miras algo, ves la esencia de las cosas, pero te imaginas que ves una nube o un árbol» (Nisargadatta).

Efectivamente, porque la esencia de las cosas está apoyada en un hecho fundamental, pero que aún no es “la esencia de las cosas”.

Ese hecho fundamental es que es justo la mente quien proyecta “las cosas”, aunque para empezar a pensar esto tenemos que imaginar así como un “nivel más amplio” de “lo mental”, y con el que en realidad podemos o “debemos” reconectar; este nivel sería algo que también hay que terminar “negando”, pues es la última ilusión.

Así pues, efectivamente la esencia no es el “qué” (árbol, nube…) de lo que ves. Es decir, la esencia se basa en una acción, un proceso, en ese verbo, “proyectar”. Pero la esencia no es tal proyectar.

La verdadera “esencia de las cosas”, y por tanto de tal “hecho fundamental de la proyección”, no es por tanto dicho hecho: el hecho de poder reconocer que proyectamos, que es un gran paso (y acordémonos: que lo hacemos a aquel “nivel colosal” de “lo mental”), sino que la esencia sería otro proceso, otra acción: aprender a reconocer que tal proyección tiene un solo propósito, uno solo, una sola intención unificada, y de la cual ya hemos hablado en otras partes.

Ese propósito es algo de nuestra elección, que por tanto podemos aprender a discernir; y el hecho de que sea algo de nuestra elección depende de que vayamos aprendiendo de una forma práctica el que todo sea proyección.

Pero solo hay dos propósitos posibles que elegir:

– miedo o

– amor.

Por tanto, “devenir sabio”, en este sistema, el del Curso1 que practicamos (una vía no-dualista pura muy precisa de viaje hacia la verdad, una verdad como algo solo “interior”), supone aprender a clarificar esta cuestión a su vez tan clarificadora (solo hay dos elecciones), interiormente, mediante una práctica que es principalmente “mental” y mediante la interiorización del sistema de pensamiento que la acompaña.

Y clarificamos todo esto aprendiendo que la proyección que elegimos por defecto —y que quizá la elegiremos “mucho más” si ni siquiera sabemos ese primer “hecho”: el de que proyectamos— es siempre la proyección de una mente dividida que se basa en los propósitos de ataque (en cualquier grado), basados en la idea de separación, y que no sabe que:

1. Puede volver a elegir.

2. Solo puede elegir entre miedo y amor.

En último término todo el sistema del miedo se reduce a la idea de la separación, de poder estar separados, con su miedo subyacente. Es decir, se trata de un propósito unificado que fragmenta, separa.

Y el proceso de “hacernos sabios” parte de ahí, del mundo corriente, es decir, parte invariablemente del sistema del miedo, del de la dualidad: el del “transigir” por norma con lo que honestamente es “intolerable”. ¿Y qué es intolerable? Por ejemplo la muerte; es decir, la ilusión de la muerte: el hecho de que nuestra mente crea en esa ilusión, y le otorgue por tanto realidad, otorgando realidad a lo que no es real —muerte, separación, ataque, etc.

De este modo, en este sistema del miedo, nuestra mente se ve confundida totalmente, porque está haciendo algo que por definición no puede hacer, que es imposible, pues el amor es indestructible y es lo único real —y nosotros lo somos (es lo único que somos realmente).

Por tanto, podemos comenzar nuestro “viaje hacia la sabiduría” empezando a ver que este sistema del miedo —nuestro terreno de partida y del cual escapar en vida (negándolo amorosamente, y no rechazándolo-reprimiéndolo sin más)— es algo que está realmente “unificado” por tener un solo propósito unificado (miedo), y que solo viene de una idea, la de la separación.

Con tal experiencia podemos entonces aprender a ir negando la realidad de tal sistema, que no queremos, y ello cada vez a niveles más “altos”. En realidad tal sistema es una negación, y por tanto negamos algo que no es nada, luego solo es una tarea de “despejar obstáculos”, levantar velos.

Por cierto, el propósito subyacente al sistema del miedo es un propósito que solo está unificado en apariencia, aunque debemos ahondar en la “visión”, en mirar de frente sin temor su sistema de pensamiento (del ego-miedo), para así poder darnos cuenta de la dimensión colosal —que necesitamos ver “unificada”— del descalabro que supone habernos aprisionado y dejado atrapar por ese sistema que es de nuestra propia factura.

El otro propósito es el único propósito real, que no es nuestro invento-proyección y que es nuestra verdadera naturaleza, aunque nos suene en principio extraño pues estamos identificados “con lo de fuera” (separación). Ese “otro” propósito, el del amor, es lo único que nos liga con lo único real (amor), y es un propósito también unificado pero que, esta vez, unifica (y es lo único que puede unificar).

Tenemos capacidad de ir discerniendo, mirando al ego, en esta labor, cuidadosa y amorosamente, sin tener que necesariamente aguantar mucha tensión, y para así darnos cuenta que estamos proyectando ataque-separación, y que el mundo es además el resultado de nuestros pensamientos de ataque (como dijimos, a un nivel “cósmicamente ampliado”); y a la vez, por tanto, reconocer que podemos renunciar a esos pensamientos.

Dicho renunciar conlleva un simple des-velar, un simple retirar el velo para dejar que la verdad se muestre; nosotros solo tenemos que despejar los obstáculos, nuestras proyecciones, y entonces la verdad saldrá a la luz porque es luz, que simplemente está tras el velo y nada le impide trabajar.

La verdad como luz simplemente nos dirá que el velo de oscuridad de nuestras proyecciones de ataque nunca había existido; que solo “existe” para nosotros por nuestra creencia en él, en la oscuridad (separación, miedo, culpa, ataque). Esta oscuridad está compuesta por los obstáculos que ponemos y habíamos puesto ante la verdad-luz, en un constante creer en la separación, en el ataque. Y esta oscuridad es solamente un velo que cubre nuestros ojos, atemorizados, cuando nos sentimos, sin razón, culpables, ya que no había motivo para sentirse así: Dios (amor) jamás podría castigar la ilusión de haberse separado, ya que solo era una ilusión, no era real, y ni siquiera puede verla (lo falso no se puede ver realmente, y nuestro universo es falso).

Por tanto, la verdad siempre estuvo ahí, dentro de nosotros; es amor perfecto, y solo requería que dejásemos de creer en el mundo “ahí” fuera, es decir, que dejásemos de proyectar pensamientos de ataque. En esto consiste la iluminación, nuestro despertar, y también la tarea de esa “salvación” (siempre a realizar en vida —la muerte no “salva” de nada) que simplemente es algo que puede ser nuestra elección: un simple despejar los obstáculos que nublan la mente del Hijo “colectivo” que todos somos, y que solo en el tiempo lineal ilusorio se ve separado, nos vemos separados, “naturalmente”, con todos esos trucos del “plan del ego” acerca de la “Naturaleza”…, para que ese caos de ahí fuera, cuerpos, etc., se muestre “natural”, “sólido”, ajeno, externo, con “leyes”…

Así pues, no hay una época “más sabia” a la que volver…, no hay una sabiduría a recobrar…, no hay una forma de ser a recordar…, no hay una “unidad íntima entre ser y devenir” que constituya ninguna “vía” (Tao). No hay nada de eso en este mundo de separación. No hay, en el universo falso, una forma de pensar más armónica, integral, íntegra…, que nos pueda “unir” con nuestra verdadera esencia si consideramos que dicha esencia tiene que ver con algún tipo de “equilibrio” en este mundo, entre las cosas de este mundo, etc. ¿Por qué? Porque tal esencia no tiene nada que ver con este mundo. Quiero decir: esa forma de pensar, que nos “salva”, no está basada en nada de lo de aquí, sino que consiste en aprender a negar “lo de aquí”, este universo, amorosamente, aprendiendo a re-percibirlo; y esta negación en realidad no niega nada real, como dijimos, pues simplemente reconoce que el velo que habíamos puesto ante la verdad es ilusorio (ese velo de separación lo es); aunque sí es cierto que, de cierto modo, el hecho de poder pensar así, y aunque sea de una forma meramente no-dualista que no abandona aún todo juicio, es un paso que probablemente haya que dar para reconocer y experimentar que lo siguiente es verdad: la postura y la experiencia del no-dualismo puro.

Así pues:
– nuestra esencia no es de este mundo, puesto que el amor perfecto no lo es;
– pero nosotros también somos amor perfecto, como lo es Dios;
– Dios es la “Mente” de la que solo ilusoriamente nos hemos separado;
– y tal ilusión —el hecho de que solo ilusoriamente nos hayamos separado de Dios— es lo que precisamente es este universo; es en lo que “consiste” con toda su total inconsistencia (no existe realmente).

Por tanto, este universo de la dualidad es ilusorio, es falso, porque está basado en ataque, separación…, y éstos son ilusorios (somos espíritu). Este universo es un —aparentemente— gigantesco monumento a la muerte, donde aprender la tarea imposible de transigir con ella (mismamente en esa aparentemente inevitable y “paradójica” tarea en la que nos vemos metidos como humanos: la de “lanzar” más cuerpos al mundo). La muerte es otra ilusión más, pues, por el mismo motivo que este universo en realidad no existe, la muerte, tampoco existe —y por eso los pasos “sabios” de las vías no-dualistas nos van ayudando y dirigiendo hacia “la salida”.

En el artículo del que extrajimos la cita, el autor, hablando de la no-dualidad, sigue diciendo lo siguiente, de donde veremos muy sencillamente qué es lo que le faltaría observar a una postura simplemente no-dualista (lo remarcado en negrita lo remarco yo, no el autor, y lo usaremos para el argumento):

«…rendirse ante el hecho evidente de que todo, sencillamente, es.
» El que así lo hace, admite que hay demasiadas cosas que no entiende, que le duelen, que le confunden o le repugnan. Pero, por un momento, decide acallar los juicios. Sabe que la estrechez de su mente y su propia limitación no son el instrumento apto para medir el misterio insondable del mundo. Y en este acto de plena aceptación, experimenta, sorprendido, que le invade una gozosa certeza: la de que, básicamente, “todo está bien”. […] Despierta del sueño, que tomaba por vigilia. Habrá descubierto que toda cosa o hecho particular es sólo expresión y símbolo del Fondo o Plenitud secreta del que todo brota.»

Si nos damos cuenta, podemos ver que aquí aún no se habrían acallado los juicios, pues hay un último juicio que es equivocado, como lo es todo juicio por definición, y es aquel de: «todo está bien».

Como vemos, se da una contradicción. Aquí, el sistema de pensamiento del ego sigue haciendo de las suyas, aunque ya está temblando ante la posible inminencia de que se le descubra, pues ya estamos hablando de sueño o ilusión frente a Ser, vigilia en el verdadero Ser, y eso podría parecerle peligroso a nuestro querido ego (que no sé qué tal verá tantas y tantas palabrotas con tanta potencia “generalizadora”: ‘sueño’…). Y bien, si la dualidad es un sueño, entonces extraigamos, para lo que sigue, esa conclusión sencilla que ya conocemos bien: si es un sueño, entonces no existe, no es real (solo es real por nuestra creencia en él).

El ego, en esta forma de pensar no-dual, vemos que aún se defiende como gato panza arriba, pues nos anima al menos a un último juicio, que aquí vemos honestamente expresado en ese “todo está bien”. Es un último juicio que le sirve al ego, en definitiva, para que no se descorra totalmente el velo. Si quitáramos el velo, el ego —del que descubriríamos que solo es tal velo— se desvanecería en la nada de donde vino; con ello nosotros tendríamos más abierto el canal de nuestra iluminación, que es siempre nuestra posibilidad, de cada uno, a realizar por cada uno cuando lo elegimos. Ese último juicio, “todo está bien”, protege por tanto el fundamento del universo, que es una creencia (en la separación) que se repite hoy con las decisiones y juicios que a diario tenemos en el “universo dualista”. Para que el ego se desvanezca tenemos que evitar todo juicio, es decir, también el “todo está bien”. Así, alcanzamos lo que se llama una posición no-dualista pura, y no simplemente una no-dualista.

Pues: ¿quiénes somos nosotros, nuestro ego-rey, tan paradójicamente compartido, para adjudicar eso, “bien”, nada más y nada menos que al universo: todo está bien? Este último juicio no es como el juicio: “todo es un sueño”, que habría que llevar hasta el final para ver que todo fue un sueño. Y no son dos juicios iguales porque “todo es sueño” nos lleva al final a la realidad si lo seguimos con todas sus consecuencias: que nosotros formamos parte de ese sueño y, por tanto, nosotros —incluido ese “yo” que dice “todo está bien”— no existimos realmente.

Esto puede dar miedo, pero es una experiencia interior, y no hay que temer nada, porque siempre estamos acompañados por el canal que nos comunica con el amor perfecto, como bien lo sabe en realidad cualquiera que se vea caminando por todo este “sentir” del “no-dualismo”.

Así que, con todo esto, “el ego ríe encantado” de tener una última tiniebla-juicio en que apoyarse, para decirnos: «venga chicos, disfrutad con este último juicio: “todo está bien”, eso, eso; aquí no ha pasado nada».

Pero sí, si ha pasado “algo”, pero estuvo y está en nosotros, en nuestra mente y nunca salió de ahí: hemos creído en la separación y eso dio pie a este universo de la separación y el miedo, con todos los trucos para que proyectemos culpa en él (un sentimiento de culpa infundado, pues la separación sencillamente es imposible, y por tanto todo lo que vemos por defecto es por ello ilusorio).

Y digamos que los “últimos indicios” de tal separación-que-nunca-ocurrió los tenemos en juicios como este: “todo está bien”, que se dan la capacidad de juzgar nada más y nada menos que todo el universo, cuando a veces han admitido anteriormente que en realidad no era más que un sueño y que no iban a emitir más juicios. Un sueño es un sueño, no puede estar bien ni mal, no tiene sustancia. Y nosotros, ahí, no podemos ser los portadores de la capacidad de bendecir algo con: “esto está bien”.

Nuestro universo es falso, y esto es lo último que tenemos que reconocer hasta el final cuando así lo elijamos.

Pero tal cosa aparentemente nos puede doler mucho; ello puede ocurrir por ejemplo debido a tener nuestras “esperanzas” o “amor” muy proyectados en algún “ahí fuera”, algo “externo”, que por ejemplo podría ser el “afuera” —un tema tan delicado— que constituyen unos hijos. Pero debemos mirar de frente ese dolor, sin menospreciarlo o rechazarlo, pues el universo físico es una ilusión (con sus “materia”, luz, espacio, tiempo…, todo…), y nadie nadie nadie “tiene que” hacer nada si no quiere, obviamente, pues por mucho que parezca que a veces “no hacemos nada”, esta verdad sobre el universo-ilusión no dejará de ser verdad; para mucha gente lo es, y tal cosa es vivida con una práctica interior que no se puede institucionalizar.

Y por cierto, si hay algo simple y “verdad” en este universo, como yo lo creo, es esta verdad del no-dualismo puro. Y de entre las prácticas que favorecen la visión de esto, la práctica de la que hablamos tiene muchas papeletas para ser una muy efectiva, rápida. Y es obvio que para mí esto que ronda al no-dualismo puro es “la clave”, la verdad, de lo que nos pasa aquí. Y esto tan simple que decimos que nos está pasando con el “problema” del universo quizá solo se haya podido sugerir oficialmente en el ámbito de la literatura, aunque desde bastante tiempo atrás, en los pasados siglos (Shakespeare, Cervantes…), pues quizá decirlo tan claro como lo decimos aquí y como lo dice el Curso o Renard, etc., supondría algún tipo de castigo seguro.

Esta verdad sería la clave de por ejemplo por qué “el mundo físico” no es “todo lo que hay”, de por qué los milagros son naturales, la clave de por qué “existe” la muerte…, la separación…, etc., y también nos explica cómo y por qué se nos pide que vayamos dulcemente deshaciendo todo esto.

Otro punto: si por otra parte se da el caso de que no queramos “crear escándalo”, entonces lo trabajaremos “hacia dentro”, que es en realidad lo que hay que hacer con esto y lo único importante —y lo que de todas maneras tenemos que hacer si elegimos esta vía de no-dualismo puro, pues esto, ya dijimos, no se puede institucionalizar en ninguna religión, pues supone simplemente abrirnos a descubrir la verdad dentro, una verdad que es esa compañía que en realidad siempre hemos tenido, y mediante la práctica de una “vía rápida”, como por ejemplo es el método del Curso del que hablamos.

Así pues, aquí está la clave:

— como somos no-dualistas, ya hemos reconocido que el universo es una ilusión, y, por tanto, todo lo que hay aquí en el universo en realidad “no habrá pasado”.

— Entonces, ese último juicio: “todo está bien”, es lo último que tenemos que reconocer que tampoco ocurrió, jamás. Él tampoco ha ocurrido nunca, porque nosotros en tanto ego tampoco existimos.

— Así pues, he aquí lo último a “perdonar”: este juicio aparentemente inofensivo que tenemos que mirar de frente, como hemos de hacer con tantos juicios a la vez —¡pero sin juzgarlos, obviamente!— y ello en tanto que quizá una de nuestras “últimas” ilusiones. Se “debe” mirar de frente para realmente poder iluminarnos “perdonándolo”, como hacemos con el resto (para así poder perdonar todo juicio, toda percepción basada en el sistema por defecto: miedo-separación-ego).

Pero cuidado, recordemos que cuando perdonamos realmente, nunca perdonamos solos (siempre estamos conectados con lo que no hizo este mundo y no tiene nada que ver con él: amor perfecto, Dios); así que nos iluminamos y perdonamos realmente todo cuando también sentimos que este último juicio “no fue nada”, pues no existía, así como no existen ni el universo de la dualidad basado en el sistema de pensamiento del miedo, ni nosotros “dentro” de él. Es decir, la ilusión, la creencia de estar separados, en general, también es un sueño, el último sueño. No hay ningún Fondo o Plenitud secreta maravillosa que podamos realmente ver o suponer en lo de ahí “fuera”. Todo lo ponemos nosotros, acompañados de lo que nos guiará hacia la visión; y eso que nos guía hacia la visión nos guía hacia nuestra auténtica realidad, que desde aquí no podemos describir ni conocer, pero que es mucho menos bochornosa (no caben las comparaciones, en realidad) que el universo de la dualidad y que no hemos perdido realmente: no conoce, por ejemplo, la muerte.

Ejercicios de ampliación de sencillas frases no-dualistas (hacia el no-dualismo puro)

Podemos ver estas dos frases, mismamente en el texto de Cavallé (Madrid. 2002; pág. 109):

1.a «La Unidad se manifiesta y se celebra como diferencia».
2.a «La realidad íntima de la diferencia es la Unidad».

La ampliación o “corrección” (recordar que no es obligatorio leer este texto), la ampliación no-dualista pura de dichas frases, y teniendo en cuenta lo que hemos comentado aquí y en otros artículos [va entre corchetes], sería por ejemplo la siguiente:

Rehaciendo 1.a

«La Unidad…

[esta Unidad es la del ego, es ilusoria, es la última ilusión a reconocer en tanto que tal; es unidad de nuestra proyección en tanto que “ego colosal” a “nivel cósmico” (pero esta distinción en realidad solo vale como apaño, pues en realidad “todo está en todo”)]
[pues, recordemos aquí: se trata de una proyección-percepción que por defecto es del ego; y recordemos también que se realiza como en un “nivel ampliado de la mente”, además de que todo en el universo es en realidad “mental”, y que el ego se basa en un sistema de pensamiento de miedo-separación]

»… se “celebra”…

[¡vaya fiesta de muerte y desaparición esta celebración de “la Unidad”!]

» en este mundo

[añado el último “en este mundo”, que no estaba en la original, porque podría sobreentenderse; este mundo es ilusorio, es nuestra proyección y no existe realmente, recordemos; solo está en nuestra “imaginación” pero a un nivel diferente de nuestra mente]

»… en tanto que diferencia».

Así, de forma “similar” a 1.a una frase podría decir algo así:

1.b

«La Unidad, en realidad —y como de hecho nos cuentan los sistemas no-dualistas no necesariamente “puros”—…, la Unidad deshace toda diferencia, porque este universo no es real, y porque cualquier separación se basa en el sistema de pensamiento del miedo-ego, que solo es algo ilusorio (el sistema de pensamiento del amor es lo único que nos lleva, unificándonos, a nuestra verdadera realidad)».

Ya decíamos que en un primer momento puede dar miedo pensar así; pero, en realidad, y en buena teoría, pensar así sería lo único verdaderamente liberador. Pues hablando claramente: no me veo por ejemplo diciéndole la frase 1.a —una simplemente no-dualista: «La Unidad se manifiesta y se celebra como diferencia» (y ahí te jo…)— a alguien que lo está “pasando muy mal”. Y, sin embargo, sí me veo, para mis adentros, me veo mejor o siento más liberadora una situación donde yo le digo algo no-dualista puro, 1.b, a alguien que se siente así. Pero esto es “solo en teoría”, para nuestros adentros, pues esto no trata de ir “corrigiendo” a nadie, no necesariamente, y no va de ir “enseñando” necesariamente nada; solo si se pide o si puede darse sin tensión (recordemos que no es obligatorio leer esto).

Este no-dualismo puro es en realidad, por tanto, lo único que, si de verdad lo practicamos y si solo lo practicamos (interiormente, con algún método), nos podrá ir “salvando” de este monumento a la muerte que llamamos universo (que es falso).

Tras lo anterior quedará claro que podríamos rehacer 2.a tal que por ejemplo así:

2.b

«La realidad íntima de la diferencia es el ego-miedo. Por tanto la Unidad de la diferencia no existe incluso en su globalidad. Esta Unidad es la última ilusión, y es, además, nuestra ilusión: es nuestra proyección digamos que “desde” un nivel colosal de “lo mental” (aquel “apaño” del que hablábamos). La única Unidad que existe es la del ‘amor perfecto’, y no es de este mundo; pero, con ella —es decir, ayudados por el canal que aún tenemos que nos une a ella— podemos volver a aprender a percibir todo este mundo (para no creer en él), pudiendo con ello “escaparnos” de este lugar que no es en realidad nuestro hogar ni jamás lo fue».

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1. «Un Curso de milagros»

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Publicado 13 agosto, 2011 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

12 Respuestas a “Devenir sabio: del no-dualismo al no-dualismo puro

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  1. Hola, he leído atentamente este escrito y tengo una pregunta:

    Yo me pregunto,si el universo desaparece ¿qué es lo que queda?… La respuesta lógica sería “nada”, pero al responder “nada” esto también es una ilusión. A si que, otra respuesta que suele darse es, “todo”, pero “el todo” es otra ilusión. Así, si no es la nada, y tampoco el todo, ¿qué es lo que queda? y lo que es más importante ¿quién queda… y cómo es eso que queda?

    Un saludo

  2. Hola,
    muchas gracias por comentar.

    Antes de nada, esto ya viste que es para probar y practicarlo si se quiere, que depende sobre todo de que pique la curiosidad, de que se “necesite”…, y si además quizá “enlaza” con esas “chispas” de verdad, de “éxtasis”, etc., etc., que se hayan podido tener quizá alguna vez… pues mejor.

    No se trata pues ni de imponer la verdad, ni de convencer o corregir a nadie; aunque para mí este tema de la verdad es bien simple, y solo habría una verdad (como me parece que es “lo lógico”)…, y “todo” sería, “más o menos”, tal y como se comenta en Renard y en el Curso.

    En definitiva, la verdad solo se podría “conocer interiormente” (esto es al menos lo que nos podemos decir desde nuestro mundo de cuerpos), y la verdad supondría “al final” nuestra iluminación…, cosa que se daría raras veces, pero que, si todo esto es cierto, “nos espera” a todos, sin excepción.

    Así, la respuesta a la pregunta que haces —pregunta que solo “crees que haces”, pero que es también una ilusión, como todas estas palabras—, la respuesta solo se podría “dar”, por tanto, “corrigiéndola”, cambiando de plano (para ayudar a salir de la ilusión si se desea):

    > Yo me pregunto, si el universo desaparece ¿qué es lo que queda?

    el universo nunca existió, solo creímos que existió. Así que es como dices, “todo” y “nada” aquí aún son ilusiones, como todo; la historia es perdonarlas 🙂

    Por ejemplo “todo”, eso de “la totalidad”…, esa parece una “categoría” que intentaría hablarnos aquí de lo que en realidad aquí no se puede siquiera comprender.

    Y lo de “nada”…, esa parece ser la que “fundamenta” la ilusión… (y el todo de aquí y la nada de aquí son interdependientes en su “ser ilusión-sueño”), y, por eso, aquí puede pasar en realidad “cualquier cosa” (y lo de las “leyes físicas”…, es solo para disimular, y que nos creamos esto un poco más de “tiempo ilusorio”).

    Creo que lógicamente tú mismo en parte empiezas como a contestarte al final…, porque ya hablas de “quién queda”; por ahí se supone que andaría “la respuesta” si te dices con cada vez mayor confianza que:

    «lo que yo soy realmente no puede desaparecer».

    Si se trabaja esto último, con por ejemplo esta práctica constante del perdón generalizado…, entonces tendrías “la respuesta”…, pero sería una respuesta “para tu vida”…, no para que la escribiéramos aquí; sería para “escaparte” de aquí…, no para soltar muchas palabras que desaparecerán en la ilusión.

    Así que los “quiénes” de allí serían incomprensibles desde aquí, no serían como los “quiénes” de aquí…, excepto por ese puente que podemos fabricarnos (hacia la iluminación), ese puente para cada cual, a construir interiormente, con ese “trabajo” que normalmente sería de años, en los que constantemente nos ponemos en contacto con lo que podemos recordar, pues muy “dentro” tenemos aún el enlace con el amor perfecto (Dios, la Fuente que no tiene nada que ver con este mundo).

    Si creemos que el universo físico es real, las preguntas van a dar por sentado eso, nos situamos ahí.

    Y por tanto las preguntas ya contienen la respuesta: el universo (aunque sea admitiendo por ejemplo “dimensiones” o capas de densidad más etérea…, menos densas, etc. etc.), más y más de lo mismo…, pues ese “quedar” supone que “algo tiene que quedar”, un “qué” tiene que quedar…, no aceptando así quizá la posibilidad de esa discontinuidad esencial, tan extraña: la de que “lo otro” no tenga nada que ver con esto (y eso va a ser lo que sucede, “paradójicamente”).

    Esto del preguntar se comenta parecido a como he hecho en el Curso, es un tema muy gracioso este de las preguntas (siempre son “del ego”):
    pues en el mundo no se pueden hacer verdaderas preguntas, pues la respuesta está siempre ya dada en lo esencial, pues las preguntas del mundo siempre contienen la respuesta:
    más cosas “de este mundo”.

    Pero este mundo es falso.

    Es simple, todo esto es algo solo a practicar. Si duele o da miedo, pues ale, a practicarlo más lento…, a intentar mirar bien el dolor, de frente…, y a la vez intentando “reírse”, amorosamente, también de él, junto con el resto de juicios (ese dolor sería un juicio…), y acompañados con ese “canal” que tenemos esperando siempre para ello.

    > La respuesta lógica sería “nada”

    Así que como vemos esa respuesta de la “nada” da por hecho que este universo es lo único que hay. Pero en el sistema del Curso eso es lo mismo que decir que lo único que existe es el ego, y en ese sistema esto es falso.

    Si uno cree que solo hay separación, es decir, el universo, con lo que quieras de “teoría” (cuerdas, supercuerdas, lazos, cuerdillas, luces, hiperespacios…, dimensiones maravillosas, etc.), pues vale.

    Lo que se vendría a “decir” con todo esto que comentamos aquí…, esto que “no es de este mundo”… y que es algo que solo es en principio para que se experimente individualmente…, es que, como el universo es “holográfico”, y como todos sabemos que en realidad la separación podría ser una ilusión al menos un “número” mayor de las veces de lo que lo creeríamos normalmente (por el tema del amor…, por el tema de “la cuántica”, etc.)…, entonces…, lo que se viene a decir es que la separación es una ilusión siempre y para todo, y además es nuestra, es nuestro sueño.

    > lo que es más importante ¿quién queda… y cómo es eso que queda?

    Quedamos nada más y nada menos que “nosotros”, pero en tanto mentes “del otro lado” y que solo ilusoriamente estuvieron en “este lado” hasta que aprendieron a y quisieron construirse su puente para volver…, y “también” quedaría por tanto “la Mente” de donde al parecer salimos, esa que está en ese estado de consciencia tan tan “extraño” como que ahí no tienen sentido cosas como “la separación”.

    Lo que a veces yo aún me digo es que si esto es verdad…, va a ser la leche; si es verdad, como así lo creo…, si somos entonces realmente parte de la Mente (amor perfecto)…, y, entonces…, viendo que nuestras mentes, siendo parte de eso (solo ilusoriamente “parte”, “separadas”) han podido fabricar todo este sueño de universo tan aparentemente “sólido”…, si han podido darse esta excusa de mundo de separación tan apabullante…, todo este espectáculo al que parece que dio lugar un solo pensamiento ilusorio en la Mente de donde salimos (el pensamiento ilusorio, errado, de la separación)…, entonces, me digo…: cómo será de “brutal” volver a recordar algo (ser “pensamiento no-ilusorio”) que tiene tal poder con solo “imaginar”…, el poder de “fabricar un universo”…, cómo será de brutal nuestra verdadera naturaleza junto a la Mente, con toda nuestra consciencia junto con la Mente, con Dios. Debe ser la bomba.

    saludos

  3. Hola, gracias por tu respuesta y me gustaría resaltar esto:

    >>>Quedamos nada más y nada menos que “nosotros”, pero en tanto mentes “del otro lado” y que solo ilusoriamente estuvieron en “este lado” hasta que aprendieron a y quisieron construirse su puente para volver…, y “también” quedaría por tanto “la Mente” de donde al parecer salimos, esa que está en ese estado de consciencia tan tan “extraño” como que ahí no tienen sentido cosas como “la separación”.<<<

    Hablas de una visión individual y por lo tanto dual. Es decir, yo y lo/el otro o "yo" y la “Mente” Pero si la Mente , no puede dividirse o fragmentarse como va ha poder establecer un puente hacia ninguna parte. ¿No es esta afirmando que lo ilusorio tuvo lugar?

    Por otra parte, si te ves como yo y la mente de donde al parecer salimos y además añades que es un estado ¿no es esto otra ilusión sometida a la idea de separación? La Mente Divina no puede ser un estado ya que un estado esta sujeto a la percepción y la percepción está sujeta a la interpretación y la interpretación está sujeta al juicio y el juicio a la separación… Por lo tanto la Unicidad y su compresión no puede estar sometida a juicios. Y solo un “yo” puede juzgar. Así, esa Comprensión de la Unicidad de Dios es Una e inefable pues allí no ha “yo” para afirmar nada. Ni tan siquiera el Amor.

    Por lo tanto, la respuesta a ¿qué queda y quién queda? es una no-respuesta de un eterno silencio inefable sin conocedor ni conocido.

    ¿Qué opinas?

    Un cordial saludo

    • > Hablas de una visión individual y por lo tanto dual.

      Claro, por eso se dice que de lo que no se trata es de perderse en teologías, porque es imposible comprenderlo o hablarlo con los “símbolos” de aquí y con nuestra imaginación en tanto mentes aún separadas.

      Todo se trata de irlo enfocando hacia esa salida de una verdadera felicidad…, hacia fuera de toda aparente “comprensión”, para ir construyendo el puente, y para finalmente “deshacer” todo esto junto con el puente, claro; aunque se nos puede “pedir”, o puede estarnos destinado, para algunos, al parecer, que, en cierto modo, mantengamos un pie aquí y manejemos el tiempo lineal del sueño de otra manera, para así poder realizar algún que otro “servicio”. De ello habría sido una muestra esa “resurrección” con la que Jesús debió montar el espectáculo aquel, para demostrar que el cuerpo no importaba, cosa que justamente “se le entendió” más bien al revés…, pero bueno, ahí quedó eso, que era un anti-farol aunque interpretado muchas veces más bien como “un farol”.

      Pero el ego es muy sutil, complejo…, y deshacer su sistema puede requerir que nos digamos muchas palabras, como sugiere este curso…, pero todo dirigido hacia la práctica; siempre habrá que andar con metáforas y siempre “guiando la experiencia”, ya que esto ya sabes, no es fundamentalmente para “teorizar”.

      Esto pasará y “no habrá sido nada”, igual que ahora en realidad el pasado no existe, no tiene importancia, por más que arrogantemente creamos que lo tenemos en cuenta con tantos monumentos, historias oficiales…, y tantas y en realidad tan penosas “comeduras” de coco…, cuando ha habido tantas cosas…, esas civilizaciones de las que no se quiere ni saber más que a modo de “leyenda”…, esas catástrofes al parecer tan cercanas que ídem…, tantas cosas habría habido…, en el guión del ego…, también “verdaderas”…, al parecer…, y en este sistema solar o en este planeta…, así que en realidad el pasado de la “consciencia” sobre el planeta es para mí muy diferente de lo que ahora creemos arrogantemente que es.

      Pero bueno, es que el sistema del ego es “arrogante” por definición, y aquí todo es más bien absurdo: ese cuento contado por un idiota; y todo es pues, entonces, más bien una oportunidad para escapar suavemente, con amor.

      Así que da igual que ampliemos “infinitamente” la “información”…: nada nunca habrá existido realmente, y nuestro hogar estaría esperándonos, por mucho que sea tan brutalmente diferente y supuesta y brutalmente “más” gozoso, y que no podamos “comprender” casi lo que supone (en el “casi” estaría lo del irse construyendo el puente, y el poner con ello un pie ahí “fuera”, lo cual parece que es la posibilidad).

      > Pero si la Mente , no puede dividirse o fragmentarse como va ha poder establecer un puente hacia ninguna parte.

      Porque nosotros creemos en la ilusión. Vale que no exista, pero creemos (de hecho todo esto no es más que nuestra creencia en ello).

      Estamos en el sueño y creemos en él. Así que nuestra voluntad está dirigida por entero a re-fabricar la ilusión constantemente con nuestra proyección…, y a creer por tanto en la separación…, pero podríamos despertar, como si fuera de un sueño. En el sueño ya sabes, cuando dormimos…, las imágenes que podríamos creer que son muy reales, “vistas” desde la realidad, no serían “vistas” como reales; y si nos las creyéramos mucho (“pesadilla” en un mayor o menor grado, en la que nos encontremos aquí…, con todo esto de “la muerte” y demás…)… nos tendrían que ir diciendo tranquilamente que “no, no son reales”. Al despertar veríamos que no lo eran (y dejaríamos de reencarnar para “expiar” una culpa que jamás debió existir pues el motivo no era real (separarnos de Dios es sencillamente imposible)). Esto sería igual a eso del sueño-pesadilla, se supone, tal cual.

      > ¿No es esta afirmando que lo ilusorio tuvo lugar?

      Nosotros lo creímos, y sería muy importante, pero no habría tenido lugar desde la verdadera visión, en nuestra verdadera naturaleza.
      Es importante, ya que nuestra voluntad no se puede contrariar así como así (no despiertas a un hijo, de una pesadilla, con una paliza, a golpes, lo que sería lo equivalente a contrariar nuestra voluntad (libre albedrío y demás gaitas). Esto se trata de que suavemente se nos insta a despertar, y lo podemos elegir comprobando cuidadosamente que en realidad “es mejor”, que duele menos este sueño irreal, etc.

      > Por otra parte, si te ves como yo y la mente de donde al parecer salimos y además añades que es un estado ¿no es esto otra ilusión sometida a la idea de separación?

      Aquí todo son ilusiones sometidas a eso, pero se trata de la confianza en el enganche que tenemos y en desarrollar ese diálogo en la práctica, con ese enganche.

      > La Mente Divina no puede ser un estado ya que un estado esta sujeto a la percepción y la percepción está sujeta a la interpretación y la interpretación está sujeta al juicio y el juicio a la separación…

      Todos los símbolos de este mundo nos pueden llevar de vuelta a “este mundo”, y por eso se insiste en la práctica.

      > Por lo tanto la Unicidad y su compresión no puede estar sometida a juicios.

      Claro que no, solo experiencia. Estos artículos son en parte invitaciones al material del Curso, de Renard y de Wapnick…

      > Ni tan siquiera el Amor.

      Claro, cuando ya solo hay eso que desde aquí llamamos “amor”, en tanto que símbolo muy útil para ir saliendo…, allí será “todo”, y como no habrá juicio…, da igual lo que sea. Dios es, y punto.

      > Por lo tanto, la respuesta a ¿qué queda y quién queda? es una no-respuesta de un eterno silencio inefable sin conocedor ni conocido.

      Es que “lo de aquí” visto desde allí no sería “conocimiento”, sería un sucedáneo ilusorio.

      El conocimiento, habrás visto quizá, también tenía tradicionalmente el significado este de la gnosis, de “la experiencia del cielo”. Iría por ahí, claro. Y luego, allí, ni siquiera sería “la experiencia del Cielo” aunque lo fuera…, pues no habría que decir nada, allí ya somos eso…, y no hay por qué usar símbolos, describir, ni estas “tonterías”.

      saludos

  4. Hablando de UCDM, y viendo que lo has estudiado, hay un capitulo que no me ha quedado claro que es “el sanador no sanado” en relación a esta parte que cito donde no me queda claro como se aplica ese enfoque no curativo por parte del spiscoterapeuta… no me queda claro lo que quiere demostrar el curso…. ¿podrías aclarármelo?

    por ejemplo, un psicoterapeuta puede interpretar los símbolos del ego que han aparecido en una pesadilla, y luego valerse de ellos para probar que la pesadilla es real. 3Habiéndole otorgado realidad, intenta entonces desvanecer sus efectos menospreciando la importancia del soñador. 4Éste sería un enfoque curativo siempre que también se considerase al soñador como irreal. 5Mas si se equipara al soñador con la mente, se niega el poder correctivo de que goza la mente a través del Espíritu Santo. 6Esto es una
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    contradicción, incluso desde la perspectiva del ego, contradicción que a éste, aun en su confusión, por lo general no se le escapa. 5. Si la manera de contrarrestar el miedo es reduciendo la importancia de la mente, ¿de qué manera puede esto fortalecer al ego? 2Tales obvias incongruencias explican por qué nadie ha sido capaz todavía de explicar lo que ocurre realmente en la psicoterapia. 3En realidad no ocurre nada.

    Un saludo

    • Muchas gracias por esto de plantear cuestiones 🙂

      Supongo que lo que habría que aclarar es por ejemplo ese párrafo que has puesto en la mayor parte del comentario.

      Y oye, que yo solo estoy empezando con esto; pero veo que si se sigue leyendo y practicando, se van aclarando cosas. “Todo” depende del deseo de avanzar, y nos podemos poner mil trampas para no hacerlo; pero bueno, comentemos este párrafo que creo que se refiere a la práctica del psicoanálisis o algo así, que es algo que debía estar muy de moda cuando Helen recibió el curso.

      Ya supongo que en general el discurso sobre la terapia lo has visto, y que el mayor problema es más bien este párrafo. Contextualicemos pues hablando de qué sería eso de “la terapia”.

      El discurso sobre la curación verías que es bien simple. Uno está “ante” un simple error a nivel de la mente “global”, pero a veces muy patente en sus proyecciones corporales (largos son los caminos de la auto-condena y de la falta de perdón en este infiernillo).

      Ese error supuestamente está “ahí fuera”, en “el paciente” por ejemplo; y sea cual sea el error, es un error que el paciente cree tener (en otro nivel de la mente) hasta tal punto que ese nivel, “salvaje”, lo ha proyectado por ejemplo en su cuerpo. Esto es lo más importante, pero obviamente, no lo dices, pues en ese momento a veces o siempre sucede que lo último que un paciente por ejemplo “grave” quiere escuchar es un discurso que el paciente podría confundir con un discurso culpabilizador, que lo culpa de su “enfermedad”, por mucho que sea cierto que ésta es su propia creación aunque digamos que “en otro nivel de la mente”.

      Entonces, tú estás ahí, don terapeuta (dispuesto una vez más a la anti-magia de desvanecer el ego)…, y sin por ello tener que prescindir de tus “trucos” tradicionales de magia, a los que te ha conducido la vida en este caos del guión del ego… y que son —¡importante!— los trucos que además el paciente ha venido a buscar y que puede aceptar: es decir, su mente, la del paciente, y en un sentido muy “global” se supone que puede aceptarlos, porque por eso habría venido a “tu consulta”, y sea de lo que sea la consulta: medicina convencional “química”…, medicina tradicional china…, ayurveda…, láseres…, imposición de manos o de pistolas de agua, luz y color…, da igual.

      Entonces lo único que puedes hacer, para llamar a la acción de lo otro, de la única fuente de sanación, es cambiar tu percepción, curar tu percepción como terapeuta, con un cierto “no ver” eso que tienes ahí delante.

      ¿Un no ver? Pongámonos en contexto: usualmente quizás, todo el mundo que rodea al paciente a veces apoya a éste en su profunda miseria:
      – “sí, qué malo estás, fulanito”;
      – “ay mare que te nos mueres”…, o,
      – “tienes que hacer algo, fulanito, estás fatal”…,
      y ese largo etc. que pone la puntilla al proceso que en último término siempre ha sido mental, y que justifica todas las creencias inconscientes del paciente: “ves, lo sabía, la cagué, ahí fuera me lo están diciendo, soy culpable”.

      El terapeuta intentará no percibir en el infierno, y verá a ver qué pasa.

      Esto es un “mensaje” en el nivel inconsciente de la mente. Y esto, como sabrás, no quiere decir que el paciente vaya a “sanar”, a parecer que sana, rápidamente, con seguridad, sí o sí; que vaya necesariamente a poder por ejemplo eliminar sus “síntomas físicos”; pero sí que ocurriría que, si el terapeuta está “sanado”, como se dice ahí…, y si el terapeuta “hace”, se deja hacer, esto, más o menos “bien”…, entonces el paciente se verá guiado amorosamente por una mano que no sabe de dónde viene pero que le ayuda a cambiar su percepción, y, por tanto, a contextualizar de nuevo en bloque toda esa “culpa”, esa falta de perdón, etc., que, una vez, puede que muy lejana en el tiempo…, alimentó el comienzo de un proceso que terminó siendo catalogado, en el infierno, como “enfermedad” (otra “buena puntilla” para el paciente: el infierno es por defecto el fiel servidor de la muerte y la enfermedad).

      O sea, ya sabes, todo es un cambio de percepción, pero de las propias percepciones del terapeuta, que es en el único sitio donde el terapeuta realmente y en buena teoría puede “hacer” algo, en su interior, pues nunca hubo nada “ahí fuera” ya que la separación es irreal. Y como sabemos, todo error, toda “enfermedad”, tiene una última causa en ese único error, en creer que la separación era posible, y es lo que dio paso a todo este sueño que vemos delante, este sueño de universo, y en particular, en este caso que nos interesa, a las “enfermedades”. Por esta “unificación” y este estar abierto a dejar que “actúe” lo único que sabe qué hacer con esa única causa a nivel mental, las cosas deben ir funcionando, y siempre más o menos inconscientemente.

      Entonces, el párrafo… No sé si recordaré algo del psicoanálisis.

      Interpretamos fantasías de un paciente que ha tenido un sueño. Decimos que son reales. Hacemos por tanto que una ilusión como otra cualquiera sea real (y no hay jerarquización de las ilusiones pues todas son lo mismo, igual que no hay grados de dificultad en los milagros…), y es en este caso una ilusión que para colmo es una fantasía en un sueño del “paciente”.

      Así que en algunos casos parece que el psicoanálisis le dice al paciente que no se preocupe, que es su inconsciente.

      Quizá este “primero haber reconocido la realidad de algo irreal” se parece en general a lo que se hace en el “falso perdón”: ese que reconoce la “terrible realidad” de la falta cometida…, y luego…, dice arrogantemente: “te perdono, pero bien que te merecías un castigo del que yo tengo el derecho de librarte por la “gracia” de esa versión de Dios, el dios castigador del ego, que me inventé…” (bueno, no lo explica así porque si no no sería un sacerdote católico, ya que digamos que habría empezado a estudiar el curso o parecido al curso… —y hemos escogido un sacerdote como ejemplo de “falso perdón”, pudiendo haber escogido también una “persona laica”, y no cambiaría nada).

      Quizá se parece a esta maniobra de este tipo de psicoanálisis: «tus fantasías son reales, nos indican algo precioso, sucios secretitos, pero no te preocupes, yo te voy a librar de ello con mi erudito saber acerca de la historia de turno en el psicoanálisis “x”: el sagrado inconsciente colectivo, etc.».

      Con esto, el soñador habría sido menospreciado en su capacidad de no estar separado (que es en realidad su única realidad, su ser uno con el amor perfecto donde la separación no es concebible); habría sido menospreciado en lo que tiene de más verdad, íntimamente, en su capacidad de ponerse —o de verse ayudado a ponerse— en contacto con lo único real que existe (amor perfecto), y que sería lo único que en buena teoría puede sanar “de verdad” (y sin poner meramente “paliativos”; pero…, aquí estaría uno de los “grandes” problemas: el que para nosotros el tiempo ilusorio sea muy importante…, lo que seguramente haga que haya que hacer muchas componendas, aquí, y obviamente todo son paliativos si los miramos desde la perspectiva del ego, incompatible con la de “lo otro” por ser dos mundos incompatibles (y gracias a eso todos los milagros son en realidad un “lo mismo”, y todas las ilusiones son lo mismo)).

      Y esto “único real” ya sabemos que es lo que todo el mundo posee por igual, que es la conexión con el amor perfecto, esa conexión que “el buen sanador” podría saber ya “llamar”, en un momento dado, para que, cambiando su percepción, pueda ayudar a que el paciente, más o menos rápido, también aprenda a dejarse cambiar la suya (aprendiendo en último término a reconocer que la “oscuridad” no era nada, solo falta de “luz”); aunque todos estos “quizás” dependen de lo que no es el “campo del ego”.

      Entonces, cualquier “eruditismo” de parte del terapeuta, cualquiera de todas esas confianzas que el terapeuta exageradamente deposite o meramente deposite siquiera sobre todos esos “saberes expertos”…, esos objetos del “ahí fuera” (químicas, manos, hierbas, láseres, humos, frecuencias electromagnéticas…), que el ego del terapeuta quizá se ha visto “obligado” a adoptar, en el fluir falsamente compartido y caótico del universo de la separación…, y en concreto aquí y ahora, en esta sociedad…, cualquiera de todas esas cosas “estorbaría” si no es mirada o usada junto con el canal del que hablamos para cambiar la percepción del propio terapeuta, lo cual abre, decimos, el canal de paz para el paciente (pues en la realidad no estamos separados, y esa realidad se manifestaría como puedes imaginar en los “milagros” que sí o sí se tendrán que dar si, se supone, realmente el terapeuta es un sanador sanado).

      Pero ese “estorbar” es en parte necesario; en un mundo de componendas los paliativos son necesarios, y lo que no es necesario es que el terapeuta interiormente se las crea realmente; de él depende esa decisión de la que por otra parte nadie se va a dar cuenta, nadie va a notar necesariamente. El paso “grande” parece que es pues en ese “interior del terapeuta”, que, si se abre a “no creer nada” (no evaluando con por ejemplo un “más o menos” importante, nada de lo de ahí fuera (sus aparatos por ejemplo), pues todo son ilusiones…), imagino que bien pudiera ser “la bomba” lo “bueno” que conseguiría hacer, aparte de lo que ya seguramente conseguía antes, con sus métodos…, ya sea que podamos o no atribuir los “efectos reales” de lo conseguido a las técnicas “aplicadas”.

      Siguiendo con ese párrafo del curso, que yo tampoco había entendido-estudiado, o podido estudiar bien:
      dice que el error del terapeuta psicoanalítico sería equiparar al soñador con la mente, y no hacerlo igualmente también irreal, como “debería” hacer al soñador. Si el soñador es toda la mente, entonces, como pasa en el no-dualismo del “todo está bien” del que hablábamos arriba…, entonces toda la mente sería del ego…, y nos ahogaríamos en ese monolítico mundo de sombras…, no concibiendo la apertura a ese otro lugar que no es un lugar, el de esa otra instancia “radicalmente otra”, la del canal de conexión conectando con lo que en realidad, ya sabemos, sería lo único real.

      Seguro que habría que hablarlo mucho más y aún tenemos dudas, pero nada, hay muchos años por delante. Se podría repasar todo el psicoanálisis —como se podría repasar cualquier cosa, filosofía, etc.— con esto en mente, viendo dónde están “los errores” que el ego en sus mil juegos comete simplemente por ser ego y querer reconciliar lo que no se puede reconciliar: mente con cuerpo, eternidad con existencia, etc.

      Si viste, en Renard se habla de que fue Groddeck uno de los psicoanalistas que no sé si más “puramente” se habría puesto en contacto con esto de “la realidad solo mental” de la enfermedad…, enfermedad que los pacientes decidimos tener siempre como “en otro nivel de la mente”, más o menos “inconsciente”…; y Groddeck parece que instaba a que los pacientes pensaran en cuándo o en cómo habían decidido tal cosa…, para ver si “sonaba la flauta”; y a veces parecía sonar, pues los pacientes volverían supongo que a “convencerse” pero esta vez de otra cosa algo más “pacífica”.

      saludos

  5. Hola, gracias por tu explicación al párrafo de UCDM sobre el “Sanador no Sanado” y te expongo lo que yo he extraído de las palabras citadas.

    >>>Un psicoterapeuta puede interpretar los símbolos del ego que han aparecido en una pesadilla, y luego valerse de ellos para probar que la pesadilla es real. <<>>4Éste sería un enfoque curativo siempre que también se considerase al soñador como irreal.<<>>5Mas si se equipara al soñador con la mente, se niega el poder correctivo de que goza la mente a través del Espíritu Santo.<<>>5. Si la manera de contrarrestar el miedo es reduciendo la importancia de la mente, ¿de qué manera puede esto fortalecer al ego?<<>>2Tales obvias incongruencias explican por qué nadie ha sido capaz todavía de explicar lo que ocurre realmente en la psicoterapia. 3En realidad no ocurre nada. 4Nada real le ha sucedido al sanador no sanado, y éste no puede sino aprender de lo que él mismo enseña. 5Su ego siempre tratará de sacar provecho de la situación. 6El sanador no sanado no sabe, por lo tanto, cómo dar, y, consecuentemente, no puede compartir. 7No puede corregir porque no está actuando de forma que facilite la corrección. 8Cree que es a él a quien corresponde enseñarle al paciente lo que es real, a pesar de que él mismo no lo sabe.<<>> El sanador que no ha sanado desea la gratitud de sus hermanos, pero él no les está agradecido. 2Ello se debe a que cree que les está dando algo y que no está recibiendo algo igualmente deseable a cambio. 3Lo que enseña se ve limitado por lo poco que está aprendiendo. 4Su lección de curación se ve limitada por su propia ingratitud, que es una lección de enfermedad. 5El verdadero aprendizaje es constante, y tan vital en su poder de producir cambios que un Hijo de Dios puede reconocer su propio poder en un instante y cambiar el mundo en el siguiente. 6Ello se debe a que al cambiar de mentalidad, produce un cambio en el instrumento más poderoso que jamás se le haya dado para cambiar.

    7Esto no contradice en modo alguno la inmutabilidad de la mente tal como Dios la creó, pero mientras sigas aprendiendo a través del ego creerás que has efectuado un cambio en ella. 8Esto te pone en una situación en la que tienes que aprender una lección aparentemente contradictoria: tienes que aprender a cambiar de mentalidad con respecto a tu mente. 9Sólo así puedes aprender que tu mente es inmutable.

    Eso es exactamente lo que estás aprendiendo cuando llevas a cabo una curación. 2Estás reconociendo que la mente de tu hermano es inalterable, al darte cuenta de que es imposible que él hubiese podido efectuar un cambio en ella. 3Así es como percibes al Espíritu Santo en él. 4El Espíritu Santo en él es el único que nunca cambia Su Mente. 5Tu hermano tal vez piense que él puede cambiar la suya o, de otro modo, no se percibiría a sí mismo como enfermo. 6No sabe, por lo tanto, lo que es su Ser. 7Si sólo ves en él lo inalterable en realidad no lo has cambiado. 8Al cambiar de mentalidad acerca de su mente por él, le ayudas a anular el cambio que su ego cree haber efectuado en él.

    Añado es link de este blog donde se habla de esa falsa negociación terapéutica que existe en los sanadores no sanados o que han llegado a la iluminación.

    http://pradotranquilo.wordpress.com/2010/08/28/la-falsa-negociacion-terapeutica/

    Un saludo.

    PD.: puedes borrar el post anterior ya que ha debido haber un error en la edición y ha quedado incompleto el texto al publicarlo.

  6. Hola, gracias por tu explicación al párrafo de UCDM sobre el “Sanador no Sanado” y te expongo lo que yo he extraído de las palabras citadas.

    >Un psicoterapeuta puede interpretar los símbolos del ego que han aparecido en una pesadilla, y luego valerse de ellos para probar que la pesadilla es real.

    El terapeuta, da realidad a la pesadilla, al hacer la interpretación de los símbolos que aparecen en el sueño del paciente. El terapeuta, por ejemplo, interpretando los símbolos que aparecen en el sueño, concluye que el “paciente” tiene un complejo de edípico con su madre o padre. Y que ha de hacer algo para cambiar esta “enfermedad/ataque”; El ataque, es la creencia de que existe una carencia o error que has de completar o corregir. Esta es la mentalidad del ego: la creencia de que Dios te creo incompleto y separado de Él. Y esta es la mentalidad o creencia proyecta el terapeuta sobre el paciente.
    3Habiéndole otorgado realidad, intenta entonces desvanecer sus efectos menospreciando la importancia del soñador.
    Menosprecia la importancia del soñador ya que no tiene en cuenta que el soñador es tan irreal como el sueño que ha soñado y que ha sido analizado como real

    >4Éste sería un enfoque curativo siempre que también se considerase al soñador como irreal.

    Obviamente si se considera al soñador como irreal significaría que el terapeuta estaría dando el enfoque correcto a la terapia y, aquí acabaría todo, ya que, ¿por qué seguir tratando algo que es irreal y por lo tanto irrelevante para el propósito “curativo” que se pretende? Por lo tanto al no ser así, ninguno de los dos tiene competencias para saber qué es lo que está ocurriendo y como aplicar las soluciones correctas. Típica actitud del ego que vive en un mar de confusiones y las hace pasar estas, por erudición.

    >5Mas si se equipara al soñador con la mente, se niega el poder correctivo de que goza la mente a través del Espíritu Santo.

    Si se equipara al soñador (que es irreal pero considerado por el terapeuta como real) con la mente inmutable que goza de la capacidad de corrección a través del Espíritu Santo estamos implícitamente señalando que es irreal. Cuando precisamente su inmutabilidad hace que sea Real ya que aquello que no está condicionado a modificación es Verdadero.

    >5. Si la manera de contrarrestar el miedo es reduciendo la importancia de la mente, ¿de qué manera puede esto fortalecer al ego?

    Así, el terapeuta, en su ignorancia, trata de reducir el miedo (miedo = ataque = ilusión) pasando por alto el Único instrumento que puede hacer que la ilusión tanto de paciente como del terapeuta sea corregida, reduciéndose todo a una situación donde terapeuta y paciente son irrelevantes e irreales ya que nada de lo que aparentemente está ocurriendo en terapia ocurrió, ocurre, ni ocurrirá. Por lo tanto como se va a fortalecer el ego en su demente demanda y oferta terapéutica tratando de hacerse real si este es una entelequia inexistente.

    >2Tales obvias incongruencias explican por qué nadie ha sido capaz todavía de explicar lo que ocurre realmente en la psicoterapia. 3En realidad no ocurre nada. 4Nada real le ha sucedido al sanador no sanado, y éste no puede sino aprender de lo que él mismo enseña. 5Su ego siempre tratará de sacar provecho de la situación. 6El sanador no sanado no sabe, por lo tanto, cómo dar, y, consecuentemente, no puede compartir. 7No puede corregir porque no está actuando de forma que facilite la corrección. 8Cree que es a él a quien corresponde enseñarle al paciente lo que es real, a pesar de que él mismo no lo sabe.

    Ahora añadiré estos párrafos, que amplían que es lo que está ocurriendo en aquellos terapeutas que no han sanado incluyendo aquellos que siguiendo el Curso de Milagros lo mezclan con la magia (falso/ilusorio). Es decir, con técnicas terapéuticas psicológicas etc, como una especie de complemento que otorga cierto exclusivismo y falso prestigio a sus terapias y se hacen llamar “maestros del curso”. Yo los llamo sanadores engañados. Un Sanador Sanado no va poniendo consultorios terapéuticos pues sabe que la “curación está más allá de técnicas psicológicas, rituales chamánicos y un largo etc del mercado-tecnia de las terapias. No establece ninguna contraprestación de algo que no le pertenece ya que no está en sus manos decidir que es Real y menos cuando no se ha llegado a la Comprensión ultima de Dios. Esto es, sencillamente, fragmentar la enseñanza, cuando esta es un Todo, ya que lo que se ofrece en este “curso” es Eterno.

    > El sanador que no ha sanado desea la gratitud de sus hermanos, pero él no les está agradecido. 2Ello se debe a que cree que les está dando algo y que no está recibiendo algo igualmente deseable a cambio. 3Lo que enseña se ve limitado por lo poco que está aprendiendo. 4Su lección de curación se ve limitada por su propia ingratitud, que es una lección de enfermedad. 5El verdadero aprendizaje es constante, y tan vital en su poder de producir cambios que un Hijo de Dios puede reconocer su propio poder en un instante y cambiar el mundo en el siguiente. 6Ello se debe a que al cambiar de mentalidad, produce un cambio en el instrumento más poderoso que jamás se le haya dado para cambiar.

    7Esto no contradice en modo alguno la inmutabilidad de la mente tal como Dios la creó, pero mientras sigas aprendiendo a través del ego creerás que has efectuado un cambio en ella. 8Esto te pone en una situación en la que tienes que aprender una lección aparentemente contradictoria: tienes que aprender a cambiar de mentalidad con respecto a tu mente. 9Sólo así puedes aprender que tu mente es inmutable.

    Eso es exactamente lo que estás aprendiendo cuando llevas a cabo una curación. 2Estás reconociendo que la mente de tu hermano es inalterable, al darte cuenta de que es imposible que él hubiese podido efectuar un cambio en ella. 3Así es como percibes al Espíritu Santo en él. 4El Espíritu Santo en él es el único que nunca cambia Su Mente. 5Tu hermano tal vez piense que él puede cambiar la suya o, de otro modo, no se percibiría a sí mismo como enfermo. 6No sabe, por lo tanto, lo que es su Ser. 7Si sólo ves en él lo inalterable en realidad no lo has cambiado. 8Al cambiar de mentalidad acerca de su mente por él, le ayudas a anular el cambio que su ego cree haber efectuado en él.

    Añado es link de este blog donde se habla de esa falsa negociación terapéutica que existe en los sanadores no sanados o que han llegado a la iluminación.

    http://pradotranquilo.wordpress.com/2010/08/28/la-falsa-negociacion-terapeutica/

    Un saludo.

    • Vale, qué “sorpresa” que “tú” ya “eres” de esto del Curso. Ha estado muy bien tu comentario.
      Enlazo también aquí, a la izquierda, ese blog-prado, que será tuyo; esos artículos son claros!

      Fantástico esto de ir viendo “lo que hay” escrito, la gente que de vez en cuando pone cosas…, y que pueda irnos sirviendo para “masticar” el Curso.

      A ver si ordeno los “problemas” que pueda tener, sobre todo a la hora de a ver si estudiamos bien los primeros 5 o 6 capítulos del Curso…, que es lo recomendable…, y que son tremendos. Aunque claro, todo es “practicar”…, vale, pero…, bueno, cuando tengamos tiempo y ganas está bien esto de subir “discursos” que digan “lo mismo”, pero como con “dibujitos” si puede ser…, jaja, más “variadamente”…;
      así que nada, tocará ir viendo quiénes tienen algunas palabras disponibles en internet…, como tu blog, ese foro de uncursodemilagros.com.es…, que tiene artículos…, etc. Yo llevo como tres meses nada más, pero es tan “claro” todo…, al menos la primera oleada…

      Aunque en inglés supongo que estará todo ya “subido” al caos internetero…, y no sé si también incluso los materiales de Wapnick, que por ejemplo los textos que tiene comentando los ejercicios del libro de ejercicios son una buena compañía; pero yo con el inglés voy más lento al enterarme, pues apenas lo he practicado en la dirección español — > inglés, por así decirlo, no me he “sumergido”.

      Dices esto:

      > > Un Sanador Sanado no va poniendo consultorios terapéuticos < <

      Pero tampoco "podemos" decir "lo que hay que hacer", ¿no? Solo perdonarlo.

      Y ahora entremos en el infierno inevitable de las componendas del mundo del ego, para intentar hablar de esto, contextualizando, digamos, un "desde dónde se podría ver esto":

      ¿pero…, y si esa persona ejercía ya de alguna manera de "psicólogo", o bien sus esperanzas de tal papel-representación se ven re-impulsadas con la lectura del Curso? Quiero decir, en la realidad del ego solo hay componendas.

      Si puedes cuenta alguna experiencia más concreta, para quizás viéndola aquí o escrita en mails…, pues si eso es el problema quizá te pudiera servir mejor para "perdonarla", si es que tuviste cerca alguien un poco más "sectario" de lo que esperabas…, que no sé si es el caso; lo digo por si pudiera haber algún resquicio de resquemor por alguna experiencia concreta que haya tenido alguien en tu cercanía, que ni idea.

      Quizá te refieres a que alguien que entiende el Curso, y que él mismo parece que va "sanando"…, entonces "debería" comprender que no es para nada necesario hacer nada especialmente "ahí fuera"…, para con ello quizá andar intentando por ahí "ser" otro héroe del sueño más…, del sueño del mundo…, pero, no sé: ¿por qué en este loco mundo de la forma no podría ser que fuéramos "conducidos" a eso?

      ¿Qué más da en general "lo que se haga" si solo "tenemos que" "perdonarlo"?

      Las formas de vida "modernas" implican una cantidad terrible de "ocasiones" en las que podemos percibir el absurdo, o que en general todo esto es más bien muy penoso; "yo" tengo bien de "problemas" con esto; que quizá es una manera "teorizante" de no mirar un mero conflicto entre lo que deseo y lo que hago, en otro nivel.

      Quizá, para empezar, la mera acumulación de millones de personas en urbes está ahí para eso, para hacer una especie de "fractalización del ego" hacia el falso interior de lo pretendidamente humano: humanización galopante, "artificialización" artificiosa que persigue su propio fin hasta el aniquilamiento y luego vuelta a empezar, como hace en general el ego, parece que siempre.

      Esta acumulación urbana digamos que nos obliga, por ejemplo, y como comprobamos día a día, a que la "relación" con los "medios de subsistencia", y demás gaitas, esté muy "íntimamente codificada": los medios de subsistencia son cada vez más el mismo poder-dar-de-comer; es decir, nos comemos, por así decirlo, al Rey-capacidad. Y digamos que el Rey es en parte el Capital, ese agente de fractalización del ego…, esa "pura capacidad", ilustrada muy bien por ejemplo por la forma física de los refrescos, que son casi "nada":
      "agua con polvitos";
      es increíblemente absurdo, pero como absurda fue la primera idea que tuvimos de aceptar la idea de la separación, claro que sí;
      pero bueno, ilustremos el absurdo donde llega el "ego fractal" :):

      los refrescos, como vemos, no costaría nada que el "absurdo humano" que todos somos los rehiciera por sí mismo (con los polvitos), utilizando además el mismo "agua de grifo" que usan las compañías de refrescos…, y ya sea en el mismo bar o en la misma casa.

      Y sin embargo tenemos el patético y monumental movimiento de agua con polvitos, camiones, dinero, etc. Y digo "monumento" creo que refiriéndome a que es un monumento "al ego", ese movimiento "perpetuo", esa eternidad de suplantación que montan las sociedades para dar "seguridad" al campo del ego a niveles que rayan lo macabro; y un "monumento al ego" de, por ejemplo, "los capitalistas", de esos "grandes empresarios"…, y, también, cómo no, monumento a nuestro querido ego o mini-ego…, ese de los "mini-ciudadanos" o anti-ciudadanos…, los de "a pie", sobrepasados —oh— por el "progreso" (¡maremía!)…, es decir, más bien, por su propia "estupidez" enactuada en sus "medios de vida" en dependencia de los marcos de los super-egos de los que ilusamente (como todos) se sienten "superiores" por estar en la otra escala de la estupidez organizada: los que deciden algo sobre los flujos, dentro de lo poco que pueden decidir una vez el absurdo se ha hecho con todo sin dejar un resquicio en este fractal inamovible hacia dentro de la nada, una nada que queda cósmicamente bien representada por el mismito "dinero".

      Pero, con esos polvitos transformados en agua + polvitos…, luego, y dentro de muchos envases…, crearán parte importante de ese monumental movimiento "absurdo", "absurdo" como lo sería todo, en realidad, en el universo de la separación…, movimiento que llamamos, oh, "economía".

      Y todo esto en vez de por ejemplo (andémonos con componendas; y como ves, esto es un ejemplo de componenda, ya que hablábamos de psicología y componendas, por si se te ocurre "componendar" algo imaginando componendas varias en ese otro tema…)…, en vez de por ejemplo…, poder mover los polvitos por separado, con la "ventaja", consiguiente, de que no tenemos a miles de personas cargando con agua a sitios donde ya tienen agua…, un "absurdo" que vemos pues que "solamente sirve" por tanto para así dar "conexión" a ciertas empresas —de envases, combustibles, transporte, etc.—, conexión con "el flujo de capital" —o seguir dándosela— en tanto que parte de su "herencia" (poder) por haber conseguido crear un marco de comercialización "a su medida", a la medida de la "locura exacerbada" (aunque como sabemos…, en la ilusión de realidad que llamamos realidad no hay jerarquía alguna: todo es por igual absurdo o todo es por igual fantástico, pues no es; ok).

      Así, vemos ese movimiento, ese que provoca que las multinacionales de la distribución en general: transporte, combustible, etc., lo vemos ahí…, como "regando", con acciones constantes…, un "campo del ego" que, digamos, en parte, está como sobredeterminado por las "luchas" sentidas casi como "atmosféricas" en el nivel del —absurdo— capital-economía que, ahora, se quiere mundial-sin-barreras.

      Así que por Él somos (ego-economía) y con Él nos envenenamos, o bien que sea lo que Él más o menos disponga…, el dios-ego-en-versión-Sociedad-con-sus-luchas-y-luchillas…, y, además, tal relación estaría sujeta a una especie de proceso de “acumulación de poder”, y dentro de la locura que llamamos mundo…, que repitamos: es ilusorio por muy “fractalizado” que se halle este tema de “lo humano”…:

      centralización y más centralización…, e industrialización, en la posesión de las tierras…, o en los mecanismos de producción-distribución…, o del encaje entre consciencias de los “consumidores” y los motivos para “comerciar” (publicidad y demás trucos…)…, vamos, el típico infierno que en realidad nunca vino de otra cosa que “otro infierno”, y de “otro infierno”…, y así hasta el infinito “en plan fractal”, el de nuestra primera decisión “errada”. ¡En qué día! Pero bueno, no otorguemos realidad a la ilusión. Aquí no ha pasado nada, esto lo podemos decidir en cada momento…, y solo esto.

      Por tanto, literalmente, en “las sociedades modernas” tenemos muy bonitamente plantado “el caos del caos del caos” del caos humanizado……, el ego del ego del ego……, hasta en la sopa, pues queremos —parece— ver solo “ego humano”, esa ilusión…;

      comemos y bebemos pues “ego altamente humanizado” (¿podríamos decir?), sin medida, a destajo.

      Y vaya, pues, todo esto, para decir que “en el mundo” “hay que” hacer cosas muy “locas”…, o que está majara del todo…, y, a veces “hay que” representar papeles…, claro; y todo este “absurdo” puede que, a cada momento que pasa…, nos ocurra más y más estrambóticamente aún…, y, bien sea o no sea que creamos en lo representado o en el representante-ego (y por “salud” mejor casi siempre, se supone, que no creamos mucho…, como desde siempre se debió decir en gran parte de “la filosofía”, y para ir quizá intuyendo pues que, en la vida, la acción de lo único real, la única vida real es lo que “importa”, y es lo único que nos puede “solucionar” algo, y que no es de este mundo: Dios).

      Ya sigo otro rato.

      saludos

      • Dices:
        >¿Qué más da en general “lo que se haga” si solo “tenemos que” “perdonarlo”?

        Sí.

        ¿Pero tú confiarías tu salvación al ego? ¿Dejarías que él te condujera a través de su plan de salvación, como señala el curso? ¿Acaso el curso no está señalando en donde se encuentran los falsos ídolos? ¿No es caer esto en el error sutil de aquellos egos que utilizan la enseñanza del curso como forma de espiritualizarse?
        Obviamente, el que ha Despertado, no necesita perdonar el mundo pues este se ha desvanecido ante sus ojos. Aquel que considera que todavía tiene que perdonar el mundo es porque todavía cree en ilusiones.

        Me explicare de otra forma:

        Cuando se llega a la Comprensión del Sí Mismo, el “yo”, que se identifica con los pensamientos (del mundo) desaparece. Ya no hay una identidad o personalidad para identificarse con los pensamientos. No quiere decir que la mente desaparece, como en una especie de nihilismo psicológico, que es lo muchos identifican erróneamente en una nada o desidia . Los pensamientos duales siguen fluyendo, pero en este caso, ya no hay nadie ni nada, para identificarse con ellos. O como está escrito en el curso, al ego se le abandona no se le trata de destruir. Esto es otra explicación de cómo opera el perdón o la corrección de la percepción. Pero como afirma el curso, percibir no es Comprender y falta un último paso que es cuando desaparece incluso toda Comprensión y solo queda el silencio más elocuente que jamás se haya podido no-escuchar.

        Ahora bien, tú piensas que yo he emitido un juicio sobre mis “hermanos” y sus prácticas terapéuticas y como deben ser. Y yo te pregunto: ¿No está el curso exponiendo esas mismas prácticas de esos terapeutas no sanados? ¿No es un juicio el tratar de describir en donde está el error? ¿No es en sí todo el CDM un juicio sobre el ego y sus maniobras dilatorias para llevarte lejos de Dios? No se está sirviendo el curso y la voz que contactó con Helen del pensamiento dual de ella y su lenguaje que el mismo ego también utiliza?

        Es muy habitual en aquellos que practican el curso caer en el error de estar analizando constantemente todos sus actos y pensamientos y emitiendo JUICIOS sobre que hay que perdonar o entregar al “Espíritu Santo”. Esta es una de las cosas que más le gusta al ego espiritualizado de los cursillistas: ANALIZAR EL MUNDO Y TODO SU CONTENIDO EN NOMBRE DE UCDM.

        Por supuesto que hay que perdonar a todo el contenido de este “estado mundo”, que ha “aparecido” ante nuestros ojos, pero ese perdón, o lo que es lo mismo, ese pasar por alto el mundo, solo llega cuando tus “juicios” dejan de tener un hacedor o “yo” que cree tener juicios. O dicho de otra forma, el problema no es tener juicios, pues los pensamientos seguirán surgiendo en la mente de aquel que ha llegado a la iluminación, sino creer que se tienen juicios. Esta es la sutil diferencia que solo puede ser apreciada cuando se ha abandonado toda identificación con los pensamientos.

        Un saludo.

        PD.: Si, veo que eres perspicaz. El blog de pradotranquilo es “””mío”””.

  7. hola
    te contesto, terojo, el último comentario, aquí abajo:

    > el error sutil de aquellos egos que utilizan la enseñanza del curso como forma de espiritualizarse?

    sí, como sabes que el ego no “comunica” con el espíritu…, quizá vendría bien explicarnos bien la cuestión entre aquella “espiritualizarnos” y esta “incomunicación” esencial.

    > Pero como afirma el curso, percibir no es Comprender y falta un último paso que es cuando desaparece incluso toda Comprensión y solo queda el silencio más elocuente que jamás se haya podido no-escuchar.

    Sí, a mí me queda “tiempo”. La comprensión de “las cosas del mundo” contiene esos juicios tan digamos aparente y muy profundamente “incorporados”…, como —digamos— “substitutos” de los juicios “finales-felices…”, realizados con el canal “hacia” la realidad…

    > Ahora bien, tú piensas que yo he emitido un juicio sobre mis “hermanos” y sus prácticas terapéuticas y como deben ser.

    O que había que hablar sobre ese juicio y el problema de los “juicios felices”.

    > Es muy habitual en aquellos que practican el curso caer en el error de estar analizando constantemente todos sus actos y pensamientos y emitiendo JUICIOS sobre que hay que perdonar o entregar al “Espíritu Santo”. Esta es una de las cosas que más le gusta al ego espiritualizado de los cursillistas: ANALIZAR EL MUNDO Y TODO SU CONTENIDO EN NOMBRE DE UCDM.

    Sí, no quisiera que se confundiera por ejemplo el “relato sobre agua y polvitos” de arriba con analizar en nombre de nada, sino como “relato sobre absurdos” de alguien que va viviendo el Curso, y que quizá piensa que relatos así pueden animar a vete a saber quién a meterse a indagar qué puede significar esto de realmente ir haciéndose con “juicios felices” para salir del infierno y de las “descripciones del absurdo”.

    El Curso digamos (?) que es quizá el animarnos a hacer —o centrarnos en— el “último juicio posible” sobre “el mundo” y que no lo hacemos con el “amigo” con el que antes juzgábamos, de acuerdo (el juicio feliz de que el mundo no existe, a “incorporar” en “cuerpo y alma” 🙂 con la ayuda del otro Amigo…, etc., y de las consecuencias “para todos” que tendría este hecho de aproximarnos a la única verdad (paz interior…, etc., que son lo único que puede resolver algo realmente “en el mundo”)).
    Pero vaya, está claro:
    mi ego, tu ego…, sí que juzgaba con el ego, antes, más todavía, “el mundo”; y como cualquier hijo de vecino, que, obviamente cree que hay algo en éste, y, por consiguiente, algo que salvar, algo que saber-comprender más y mejor…, y que por tanto se puede cambiar algo “ahí fuera”, en el mundo.

    > solo llega cuando tus “juicios” dejan de tener un hacedor o “yo” que cree tener juicios.

    desde luego

    > O dicho de otra forma, el problema no es tener juicios, pues los pensamientos seguirán surgiendo en la mente de aquel que ha llegado a la iluminación, sino creer que se tienen juicios. Esta es la sutil diferencia que solo puede ser apreciada cuando se ha abandonado toda identificación con los pensamientos.

    fantástico;
    “enhorabuena” o gracias por ese contenido de amor perfecto que se manifiesta por este “aquí” de “consecuencias” en el consecuente acto formal (es decir, gracias por el comentario).

    saludos

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