Ironía y humor. La-Fuente-Brahman-Dios es humor y amor perfectos: introducción   Leave a comment

«Existen interconexiones psicológicas profundas que os vinculan a unos con otros, especialmente de un modo telepático, aunque esto suceda por debajo de la conciencia normal. Las conexiones físicas no realizadas que podrían haber existido, pero no lo hicieron, se desarrollan en otros niveles de realidad.» (Habla Seth II)

Índice

1. Ironía-humor: el yin-yang… pero de la liberación.

2. El mundo se pone del revés para seguir siendo mundo.
O el mundo de las interpretaciones: el humor negro que viene tras la sanación impartida por “locos”, sanación que siempre vuelve a fundar “lo civilizado”

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1. Ironía-humor: el yin-yang… pero de la liberación.

Iniciamos aquí una pequeña hinbestigación y recopilación de notas*, a ir retomando en etapas, y para hablar de las distinciones entre:

ironía: relativa a cierto “hacer vacío” y profundizar capas de “realidad” en la ilusión de niveles en la que vivimos, y,

humor: que quizás es un movimiento digamos complementario y concomitante con el de la ironía, y que sería relativo a un cierto colmar —radicalmente escéptico— el anterior vacío irónico con esa lectura interior, que nos llega del interior, y que viene de lo sobrenatural en nosotros, que es lo único real: amor perfecto…

[Este “tema” de “Dios es humor” es, por cierto, todo un tema en internet (p.ej.: aquí (‘jemba21’))]

Obviamente la clave de todo esto es “esotérica”, como veremos en el apartado sobre “la voz” que fundó y funda toda novedad. Pero sigamos con estos “conceptos”.

La caracterización a reconocer podría ser la de la diferente relación de ambos conceptos con la muy escéptica suspensión de todo juicio. De esto último, de los juicios, empezamos ya a escribir algo los días pasados —torpemente como siempre— a cuento de nuestra peculiar idiosincrasia cultural, y de nuestros pasados “avances” en:

— la locura “no oficial” (cosas de la nueva era, algunas alternativas…)

— frente al terreno de la locura “oficial”**

En el universo del ego todo es ego-arrogancia (incluido este escrito), obviamente, pues cada ego es el universo y no se acuerda de que lo es. Si se acordara —lo cual ya da miedo— entonces, el paso lógico subsiguiente sería algo que da todavía más miedo —y este sería además el motivo por el que el primero de los pasos da miedo; este es el siguiente paso:

negar “tanta tontería” de separación, muerte, etc., y volver a la Fuente (que nunca condenó a nadie: el amor no condena).

Estas notas querrán salir (entrar) desde (a) el no-dualismo puro incipiente con el que pretendemos ir conectando más y más y más…, e irán hasta el infinito y más allá, fuera de todo dogma, ya que, como sabemos:

Dios-Brahman-La_Fuente es el primero que pasa muy olímpicamente de todo dogma, rito, institución, “diosecillo”, ídolo, “cuerpo divino”…, etc.: se ríe sin desprecio, pues ¡ni siquiera ve estas cosas, no ve nuestros inventos-apegos! (pero le importan muchísimo, pero solamente porque a nosotros nos importan mucho).

Y es que ‘Dios’ somos todos (cuando nos reímos de todo, interiormente y sin desprecio), pues todos compartimos el mismo problema, lo veamos o no así: escaparnos de esto siendo felices —nada más y nada menos; ¿hacia “dónde”, si no se “ve” nada más? Hacia la Fuente, nuestra verdadera naturaleza, cuyo nombre ha sido ‘Brahman’, ‘Dios’…, etc.(pues en realidad, lo de aquí, no es “ver” ni es “vivir”).

El humor bendice al mundo (aunque ahora empezaremos a hablar del sempiterno humor negro), y no viene de nosotros, como nada en realidad viene de “nosotros”; lo que sí parece venir de nosotros son las ilusiones-apegos (la ilusión del pasado y del futuro…, la ilusión de gravedad…) con los que nos auto-esclavizamos y “finitizamos” haciendo diversas “magias” que aparentemente nos ayudan a sobrellevar la vida (es lo contrario), en la ilusión del “por nosotros mismos”.

Dios es humor y amor perfectos, pues ni siquiera ve este mundo de dualidad. Y gracias a ello es por lo que en este universo insustancial existe el humor.

El canal (tradicional y rimbombantemente llamado por aquí en occidente ‘espíritu santo’***), el canal que nos comunica con Él(Ell@), y al que todos estamos conectados, ese canal sería el del humor con el cual vemos, es decir, con el cual se nos ayuda a ver todo este mal sueño que nos hemos inventado: el universo, la muerte, etc.****

2. El mundo se pone del revés para seguir siendo “mundo”.
O el mundo de las interpretaciones: el humor negro que viene tras la sanación impartida por “locos”, sanación que siempre vuelve a fundar “lo civilizado” (renovadamente irrisorio)

Pero enseguida viene el desastre, el humor también es negro en su escepticismo colmador, ese del que hablábamos a cuento del humor; una vez se pone a interpretar, una vez “instituye”…, vemos que nunca puede “radicalmente escéptico”, como sugeríamos arriba en un primer intento expresivo.

Tenemos miedo, terror, al interior…, amamos perdernos…, aunque sea en conceptos (a eso vinimos al universo, a repetir ridículos ciclos de muerte-vida).

En el mundo no se puede plasmar la verdad más que indirectamente, pues la verdad no es de este mundo, como hemos dicho ya tantas veces (por eso la verdad se refleja solamente como frágil proceso (Badiou), del que tanto evitamos su pensar idolatrando las pantallas-mundo-humo en tanto que pantallas “ahí fuera”…, etc.).

Hablemos de una de las cosas más importantes a este respecto que habrían ocurrido en nuestra célebre historia cultural occidental:
— en el lado filosofía (y sistema de la moral, etc.) en tanto que movimiento del “humor negro” (tan “idealista” a veces)
— con respecto a —o frente a— la sabiduría (la socrática del “sólo sé que no sé nada”, etc.).

Todo va a tener que ver con aquel canal del que hablábamos, con ese cierto canal espiritual.

Hay momentos en que se hace más manifiesto un cierto plan, que existe en este universo, aparte del “plan del ego” (que no tiene pies ni cabeza), y que es un dulce plan “anti-ego”, el plan del amor perfecto (este sí tiene pies y cabeza, aunque es forzosamente muy discreto). Y el resultado de tal plan, cosa que ya ocurrió desde la perspectiva de dicho plan (que es la eternidad, en la cual también todos estamos, por cierto), es…: el glorioso deshacer este sueño-universo.

Sócrates es alguien que oía una Voz en su interior, literalmente.

— ¡Qué espanto! ¡Oh! ¡Irracional!

Sí, pero qué espanto no tener esto claro, no hablar de esto a las claras: el rimbombante y —dicen— ya desfondado “Occidente” ¡está fundado por lo que ahora se catalogaría como “un loco”! 🙂

Y sí, lógicamente, un “loco”. El mundo es siempre el reverso de la verdad, que no es de este mundo. Las etiquetas “esencialmente” son basura, ya lo sabemos (que si “locos” por aquí, perroflautas por allá, empresaurios por acullá… ¡aaahh!).

Y la “racionalidad” se funda en eso: un loco.

— ¡Oh dios mío, qué me dices! 🙂 ¿Me dices que occidente reposa en “un loco”, Sócrates?

Así es. Pero…, ¡so tontaina!… eso de “loco” es una etiqueta absurda, pues todos estamos divididos. Mira, lo que ocurre es muy sencillo: todos somos “bipolares”, todos tenemos un trastorno bipolar, y simplemente ocurre que la división no es entre lo que dicen los expertos psiquiatras-psicólogos (que no sé cuál es, por otra parte). La división simplemente se da entre, nada más y nada menos que:
— Dios (ayvalahostia!)
— y el ego.

Es así de sencillo, ya digo, contra lo que opinen psiquiatras, psicólogos, etc., pues ellos están en otra historia, ellos tienen que hacer sus

nEGOcios

en la inercia del universo-sueño, (i)lógicamente (y no culpamos a nadie).

— ¡Pero tío! ¡De algo hay que vivir!

Bueno ya, obviamente. Pero el universo es del ego, es separación. Otra cosa es cómo utilicemos luego los trabajos y los días en él (para reflejar o no el Cielo).

Sigamos tras la interrupción. Es decir, la voz que oía Sócrates, literalmente, sería la misma voz que oía —aparte de tantos pacíficos sabios que en el mundo han sido (oriente, etc.) y que aprendieron que no eran de este mundo pues este mundo está majareta, obviamente—…, la misma voz que oía, también, Helen Shucman, cuando recibió el dictado interno que nada más y nada menos durante 7 años le estuvo transmitiendo una joya-texto del no-dualismo puro: ‘Un curso de milagros’. Este Curso es para mí todo un acontecimiento que, estamos diciendo, supondrá algo del estilo de lo que pudo suponer para occidente “Sócrates”…, y podría tener la relevancia que tuvo el acontecimiento de “la escucha de Sócrates” (en tanto su sensibilidad para la esencia de lo que está ocurriendo en el sueño-universo). Aunque este libro no admite muchas interpretaciones y no parece que pueda darse a partir de un material tan claro el surgimiento de “escuelas” (es principalmente para el trabajo interior y casi en cualquier circunstancia, y no es un recetario por ejemplo “moral”).

Aparte, este texto tiene posibles compañeros de viaje algo similares, en oriente, desde hace mucho tiempo: el vedanta advaita, la interpretación más puramente no-dualista de los Vedas… y todo lo que sea que se haya inventado en torno a “lo místico”…, etc., y que siempre tiene consecuencias prácticas en el camino al despertar (y no necesariamente visibles, es decir, casi que mejor que no sean muy “visibles”), en cuanto al trabajo sobre uno mismo, sobre el “sí mismo”…, sobre las creencias de uno, o más bien: sobre el estatuto que las creencias y juicios tienen en la propia vida de uno.

Y ocurre, para mucha gente, que el Curso parece algo muy muy completo, al menos por el tratamiento “al estilo occidental”, moderno, que da de eso que sería nuestra tarea principal para el futuro, a acometer: “mirar al ego” de frente y dejar que la luz lo deshaga.

Sócrates, por cierto, llamaba a su consejero “el dios” (creo que “daemon” en griego, o algo asín).

Y en este acontecimiento de este dictado de los 60-70, con Helen, vemos rasgos parecidos a lo que le ocurría a Sócrates, por ejemplo el que la Voz “resolvía” o ayudaba a resolver delicadamente los asuntos “particulares” de los afectados por tal divina escucha (como cuenta el mismo Sócrates al parecer según lo registrado por Platón).

Y ese es precisamente uno de los rasgos luego denostados: primero por los que juzgaron y condenaron a Sócrates, y luego por los filósofos del humor negro, de lo institucional, durante siglos posteriores: ¡bah, su “dios” trataba de nimiedades! ¡Vaya diosecillo de tres al cuarto con el que hablaba este Sócrates! ¡Ay, con un tal demonio pretendía pervertir a la juventud! ¡Aaahh, prefiere creer a un demonio interior así, tan tonto, en vez de seguir con nuestros tradicionales y grandiosos dioses y gobernantes-ídolos de la ciudad! ¡Está endemoniado! ¡A la hoguera con él y sus patrañas de viejo sapo!

Uf, ya veis cómo se las gastan estos —esta vez sí— “endemoniados”, los del poder, a los cuales les toca, en su destino, juzgar y juzgar (¡y cobrando por ello!) —destino como el de todos, siempre por defecto miserable: les toca ponerle voz a “lo fácil” (aunque parezca —y paradójicamente sea— complejo), es decir, al ego diferenciador, clasificador, etiquetante, etc.

Así pues, en la fundación de una parte tan importante de la historia de lo filosófico occidental (“historia de la filosofía” que no tiene en cuenta su fundarse sobre los actos de un puro “loco”, de Sócrates…, su fundarse sobre todas esas “Voces”, disimuladas pero ya algo destapadas en Heidegger, por ejemplo con los bellos retruécanos de Heidegger sobre “el Ser”, la verdad, el desvelamiento…, que orientalizan la cuestión…), en la fundación de tal historia del humor negro vemos lo inefable actuando…, al principio, interpretado como “acto de ironía”…, como actuar de lo irónico en el mundo; un “acto” paradójico, en realidad siempre interior, en Sócrates, que le venía por esa conexión digamos que “lograda de forma más pura”, más puramente de lo que se daría en el resto de nosotros los mortales (pues todos estamos conectados con la Fuente, aunque los alaridos del ego normalmente apaguen la pacífica Voz interior con sus estridencias también “interiores” —sus proyecciones-defensas…).

Luego, el miedo a mirar al interior, y la inercia del mundo, logran difuminar con su humor negro la esencia del fenómeno: que todos podemos desarrollar esa voz que escucha a la verdad, que no es algo en propiedad de un Sócrates, de un Gaudapada, Buda, una Helen Schucman…, no.

Y el humor negro está lógicamente implementado en las instituciones en general: dioses particulares de la tradición instituida (poco “criticables”)…, “ciencia” sagrada “criticable” dentro de un término…, Estado que ídem…, etc.

Nada, que la historia está en seguir aquí, “penando”. El mundo es nuestra excusa para seguir perpetuando la dualidad en la ilusoriamente eterna representación de los sucesivos guiones del programa del ego.

El humor, para el mundo, siempre tendrá algo de humor negro, pues el universo es falso, como una moneda de oro hecha con hojalata.

____
* Leyendo, obviamente, si seguimos pudiendo, a Kierkegaard, etc.

** Las “locuras” no oficiales son —digamos— arrogancia políticamente incorrecta (por ejemplo: algunas cuestiones médicas de las medicinas alternativas), frente a la arrogancia políticamente correcta de las “locuras oficiales” (por ejemplo: la medicina convencional). La medicina convencional parece que será por mucho tiempo la “ganadora” en el universo, obviamente, pues este universo es por definición un lugar para escapar, es decir, un “infierno”, y parece difícil institucionalizar aquí, desde “occidente” (no sé si estará en el guión), algo que parezca aproximarnos más a la realidad intrínsecamente mental del universo —como hacen en parte algunos elementos de la medicina alternativa o de otras tradiciones.

*** Recordemos que ‘santo’, según el diccionario oficial, es “perfecto y libre de toda culpa” (y la culpa no es otra cosa que ataque: hacia nosotros mismos, culpándonos por ejemplo por algo del pasado…, o hacia otros, culpando a los demás o lo demás).

**** Todas estas cosas —muerte, etc.— son solo ideas, y no hay más que ideas, como dijimos por ahí…, aunque a veces duele mucho (y tanto). Al parecer “ya lo decía” Sócrates, que eso de tener miedo a la muerte podría ser simplemente algo de listillos, de gente que gusta de hacerse pasar por sabia (una manifestación del ego, claro, una muy universal manifestación). Esta es la cita en la Apología, y con las siguientes palabras la comenta Kierkegaard (entre corchetes algunos añadidos nuestros):

«temer a la muerte no es otra cosa que creer ser sabio sin serlo, pues es creer que uno sabe lo que no sabe. […] Sin embargo, ¿cómo no va a ser la más reprochable ignorancia la de creer saber lo que no se sabe? (29a)»
Sócrates cree, además, aventajar en esto a los otros hombres, ya que, al no saber absolutamente nada acerca de la muerte, no la teme. Pero esto no es solo un sofisma; es también una ironía. Pues al liberar a los hombres del temor a la muerte les brinda, en compensación, la angustiante representación de algo ineludible de lo que absolutamente nada se sabe, y es seguro que para contentarse con eso uno tiene que estar habituado a dejarse reconfortar con la tranquilidad subyacente a la nada.» (Kierkegaard. Escritos I (“Sobre el concepto de ironía”). Trotta ed. p. 141.)

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Publicado 9 octubre, 2011 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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