Amor negativo (Hoffman)   1 comment

Instituto Hoffman

«Permitidme deciros que aquel que odia un mal se limita a crear otro.» (Habla Seth, II)

¡Amor negativo! He aquí un texto fantástico para presentar un proceso de limpieza de nuestros patrones heredados (¡siento decirlo, pero todos estamos muy enfermos!):

«Amor negativo» (Hoffman) [pdf]

Es un texto que puede resultar muy útil debido a que presenta este concepto fundamental de: “amor negativo”*.

“Amor negativo” es la mayor “contradicción” que podamos concebir, ya que, como sabemos, el amor no tiene opuestos.

Pero precisamente en esta locura se basan todas nuestras vidas, en la ilusoria dualidad en la que creemos vivir; se basan, por ello, en dar pie a la ilusión de que se puede concebir un “amor negativo”, es decir, en que el amor puede ser atacado.

El universo de cuerpos fue puesto en marcha en tanto que un imaginado y loco ataque al Amor; es decir, se fabricó en tanto “amor negativo”; y por ello los cuerpos aquí parece que no pueden hacer otra cosa que huir constantemente hacia delante, hasta “madurar” (y poder así despertar de la pesadilla).

Desde el “exterior”

Visto “desde fuera”, el acto de “madurar”, desde la infancia o desde el útero, es aparentemente un acto de programación del cuerpo (emocional, mental, físico). Dicho cuerpo no se puede defender (en realidad ni tiene sentido hacerlo). Y, como decíamos: su huida es siempre hacia delante, pareciendo que se asumen completamente las estructuraciones, los patrones (en el siempre “para bien y para mal” típico del infierno de la dualidad).

Pero… siempre hay “salida”, pues no somos solo patrones, no somos solo “lo que hacemos”, sino que somos también nuestro Ser, nuestro “sí mismo”, la verdad…, el Yo superior…, o todos los nombres que queramos ponerle, es lo mismo: conexión con la Fuente…, posibilidad de darnos cuenta de que estamos conectados  con la “Fuente” o “Dios” mediante el Espíritu Santo.

Desde el “interior”

Pero… visto “desde dentro”, desde algo más real… en tal historia ya no tiene por qué parecer que somos tan “inocentes”, pues la vida en la dualidad es justo el despliegue o la manifestación (proyección) de patrones de separación (“amor negativo”, etc.) que en realidad vienen ya en nuestro interior (interior que no conoce el tiempo lineal).

Estos patrones se reflejan aquí, sin embargo, solo porque nosotros creemos en ellos. En el momento en que nos integramos y dejamos de creer en esos conflictos intrínsecos a la dualidad, desaparecen, pues no son nada.

Estos patrones nos gritan, pues, en el aparente “exterior”, para que los limpiemos: amando, perdonando, amándonos… en todos esos no-casuales eventos que nos suceden en la tierra.

Nuestro “interior” es, como sabemos, y por un lado:

— amor perfecto… y esa conexión con él, la que hemos recordado arriba…,

— y mente dividida (“ego”-“ello”); la que apoya incesantemente el universo en tanto que separación con sus apegos automáticos, robóticos (= ego).
Y esta parte del ego es “desafortunadamente” por aquella por la que siempre nos decidimos por defecto en tanto seres que eligen (que sobre todo eligen inconscientemente)…, y todo para poder así proyectar aquí el patrón ilusorio concreto de culpa/miedo que nos toca “encarnar” para poder ver y “limpiar” (y limpiarlo es la auténtica felicidad).

Cuando se “implanta” el patrón de conflicto en una vida, aquí, es decir, cuando “encarna” una vida en el universo de la separación, y en concreto en este lugar llamado Tierra…, entonces, manifiesta aparentemente estos patrones.

Es decir, que desde el interior todo parece ir “rotando” no-casualmente alrededor del “patrón vibracional profundo”, el de nuestras mentes divididas… y se va manifestando así el terrible y complejo lío que tenemos montado en tanto que universo…, en el universo…, y que consta de una especie de “deuda/culpa kármica”, pero perfectamente “perdonable”, al instante (por nosotros mismos, pues no hay nadie más), y sin sujeciones a la causalidad relativa de un tiempo lineal…, un espacio físico…, etc.

Así pues, una vida es simplemente una oportunidad más de amar perdonando/limpiando tales patrones. Y si no es en esta… a la siguiente vida ilusoria o dentro de mil y una vidas ilusorias… en algún momento todos vamos liberando el auténtico Ser… vamos despertando del sueño… des-haciendo el universo de la separación, des-separando el universo.

Y lo único que queda de una vida es el amor o perdón auténticos. El resto, como claramente vemos en el universo, desaparece.

Por tanto, la única “fe” que hay que poner de nuestra parte es esa intuición poderosa —que quizá sea “lo obvio” si lo miramos con ojos inocentes:

que el amor realmente tiene que ver con lo único que se conserva, pero que no se “conserva” en este universo… sino en el real, en el que también estamos… en el de nuestra verdadera Fuente, y que no tiene nada que ver con este universo —y que es el “lugar” donde estamos realmente, solamente.

Como sabemos, está todo invertido: el Ello (y nosotros que nos creemos parte de él, el Ello-Ego global) ha colocado todo este escenario para representar la huida de la mente de sí misma, su autoataque, su culpa inventada.

El escenario es falso, aunque parezca real; lo de detrás es lo verdadero, aunque nos parezca irrisorio, inexistente, inalcanzable o “sin efectos”: “amor perfecto” = la Fuente, Dios.

Recursos

– Un texto que presenta este “proceso Hoffman”, con el tema de limpiar nuestros patrones, etc., es este de Tim Laurence: “El proceso Hoffman”.

_____
* podríamos quizá llamarlo también “falta de perdón”, que es “sistemática”.

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Publicado 12 noviembre, 2011 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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