De ser preguntas con patas a ser respuestas con alas   Leave a comment

Antes era una pregunta con patas y ahora ya tengo un par orejas para volar

«Aquellos que «sobreidentifiquen» a su consciencia con su cuerpo sufren sin razón alguna un tormento que ellos mismos han creado al permanecer atados al cuerpo. En efecto, serán como almas desamparadas que piensan que no tienen adónde ir.» (Habla Seth I)

¿Por qué no vemos todo como respuestas?

Sencillamente porque no queremos —y sobre todo no queremos responsabilizarnos de esa falta de “voluntad”, ya que somos robots de nuestro inconsciente de interpretaciones, juicios…

Es paradójico, porque la mayor voluntad del mundo —la que “crea” este universo, la que sueña este universo— es inconsciente, y es ese no querer responsabilizarse de nuestros juicios (y las emociones también son juicios: el miedo con el que enjuiciamos la muerte en parte no es más que una muestra más de nuestra arrogancia ante lo desconocido).

Sin embargo, si nos responsabilizamos, podemos usar nuestras experiencias como un medio para conectar con la respuesta a todos nuestros “problemas”, respuesta que está en nuestro interior.

Cuando algo de lo que vemos nos perturba, ya sea en los cuerpos, en nuestro cuerpo, en los de los demás…, y nos perturba en tanto que:
– “desconocido”,
– en tanto que necesitamos comprensión; es decir, creemos que eso de ahí fuera nos convierte en seres que carecen de comprensión… en relación a ese cuerpo, o incluso en general en relación al universo…,
– o cuando necesitamos “arreglar” lo de fuera, la sociedad…
– o cuando sentimos ataque porque eso que vemos “fuera” y nos perturba es por ejemplo una enfermedad…

…cuando algo de lo que vemos nos perturba en realidad estamos ante una pregunta.

¿Quién nos pregunta mediante las apariencias “externas”?

Nuestro Niño interior, ese que sigue siendo puramente inocente* aunque no podamos oírlo por los ensordecedores gritos de nuestro cuerpo de juicios, de nuestro ego, que siempre quiere tener razón en vez de ser feliz, que siempre pone sus interpretaciones por encima de la simple y brillante verdad (y lo hace automáticamente, inconscientemente, como dijimos).

Ese Niño se rompió, sí o sí, al entrar en la demencia del “mundo normal”… y la pregunta que nos está haciendo la vemos y la vivimos, es decir, nos es comunicada por vivencias que piden a gritos que simplemente las sintamos, para dejar escapar el sufrimiento que nos hemos inventado para un Niño que en realidad es completamente inocente, que no puede entender lo que significa sufrir, carecer. Y nos lo hemos inventado en tanto que sufrimiento enlazando todo nuestro sentir a interpretaciones mentales, a juicios, a emociones fragmentantes.

Para hacer tales preguntas usa lo único que tiene a su disposición: aquello con lo que nos identificamos, el mundo de los apegos, el de ahí “fuera”… el del universo, que creemos azaroso pero que no alberga tantas casualidades como pensamos.

Cuidado: esta forma de hablar podría confundirnos, ya que en realidad podríamos pensar que es esa misma instancia interior, esa a la que atribuimos una cierta potencia o pureza infinita para poder sanarnos… es la que está “mala”.

No, esto es solo una forma de hablar para decir que:

– si consiguiéramos volver a ser “inocentes”, es decir, integrarnos con nuestro Niño interior (con lo real del núcleo que no entiende todas las interpretaciones mentales, todas las simulaciones y componendas que forman nuestro mundo demente)…

– y tanto como para acometer un cierto borrarnos la mente, un constante renacer que integra… y poder así “re-interpretar” todo de este modo…

– y si, además de ello, automáticamente nos responsabilizáramos al “escuchar” a esos eventos de “fuera” en tanto que tales “preguntas del Niño” (puentes hacia la inocencia y no objetos o situaciones en los que proyectar culpa)… esas preguntas a ser respondidas simplemente con amor… es decir, con el perdón (el perdón de toda percepción)…

– entonces seríamos automáticamente felices —en el sentido de la única felicidad real.

Esto normalmente lo podemos hacer solo instante a instante, progresivamente, aprendiendo a dejar reposar en el cuerpo las preguntas más básicas, y solo en tanto preguntas (sin interpretaciones y respuestas rápidas). Con ello nos vamos convirtiendo, de seres que antes eran preguntas con patas… o que vivían rodeados de preguntas con o sin patas… a seres que tras dejar reposar las preguntas en tanto puro sentir, entonces, y cada vez más, van siendo “respuestas con alas”: que saben que tales preguntas son simplemente el medio para encontrar dentro de sí y cada vez más inmediatamente las alegres respuestas que les dan esas preciosas alas necesarias para escaparse del infierno que llamamos realidad.
Paz y amor

____

* o bien “santo”, otra palabra a perdonar: el Niño es “santo”, y esa palabra tan a veces disonante simplemente significa “perfecto y libre de culpa”, es decir, incapaz de auto-atacarse (culpa = auto-ataque)…: una vez fuimos incapaces de sentir culpa, incapaces de auto-atacarnos con los típicos juicios adultos que nos van conformando la coraza que tiene por costumbre no volar (por querer ser solo pregunta inconsciente, antes que Respuesta Consciente que viene de la única realidad).

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Publicado 17 noviembre, 2011 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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