Amor, técnica (energía libre) y despertar del sueño: del final feliz del universo y las civilizaciones; de una especie de “meditación” en todo nivel ilusorio   Leave a comment

«Ahora, de la misma manera, os estoy diciendo que los objetos son también símbolos que representan una realidad cuyo significado transmiten los objetos, al igual que lo hacen las letras. La verdadera información no está en los objetos, al igual que el pensamiento tampoco está en las letras o en las palabras. La palabra es un método de expresión. También lo son los objetos físicos, pero en un medio diferente.» (“Habla Seth I”)

A modo de primer “axioma”: el axioma “A”

El universo es puro caos, para bien y para mal. Es decir, aquí nada tiene sentido (ninguna “ley”, etc.); nada tiene sentido en tanto universo de la separación, en tanto esa presentación que creemos ver delante, donde se nos pretenden presentar cosas aparentemente separadas (y por cierto, muy en general y muy en el fondo somos nosotros quienes nos las presentamos a nosotros mismos, en realidad… por raro que suene —aunque esto ya lo recordaremos más adelante).

Este es nuestro digamos “axioma” A, el que ante todo nos plantaría, digamos, una especie de base sin límites para lo que puede suceder aquí, en el universo, en el sueño de universo; el universo en realidad no está a nuestro cargo, pero nosotros podemos querer ponernos límites, leyes, etc., mientras que todas esas cosas pertenecerían en realidad al gigantesco campo de “problemas inventados” que es en el fondo este universo, como ahora recordaremos.

Es decir, el hecho de que suceda lo que sucede… aquí… depende de nosotros mismos, de nuestras elecciones pasadas… y de una decisión primera que tomamos un día aparentemente muy lejano.

En el universo-sueño no hay más que dos cosas:
— decisiones fundadas en nada, es decir, decisiones condicionadas (ego) por una especie de nada que las sustenta (la nada de creer que podríamos separarnos realmente, que la separación podía ser real)…
— y decisiones fundadas en una especie de todo, un todo que por tanto podemos reconocer que también somos, y podemos reconocerlo durante la vida…, en vida; este todo no es de este mundo, pues ni siquiera ve este sueño de universo (en realidad este mundo “no es”, en un sentido fuerte de “ser”). Sucede como si este todo nos eligiera cuando nos dejamos… eligiendo así por nosotros… eligiendo por nosotros lo que es mejor para todos, es decir, eligiendo en favor de la Fuente… Fuente a la cual estamos conectados desde siempre y para siempre… y que sería quien indirectamente nos susurra desde nuestro interior a través de nuestro canal de conexión no perdida con el amor perfecto… y que nos “dice” con ello que “volvamos”… es decir, que despertemos de este sueño de miedo y destrucción.

Elección y condiciones para la elección

Aquella representación de la que hablábamos es pues una ilusión, es una mera representación, muy compleja, que “ama” la complejidad (a niveles sociales, físicos, etc.); este sueño es la representación de una simple mentira sobre nuestra naturaleza como mente (amor perfecto)… es decir, se trata de un complejo simbolismo de la separación, pero de una separación ilusoria (pues no es posible separarse realmente del amor perfecto que somos).

Aquí, en lo que vemos, todo derivaría simplemente de la creencia en la separación y del miedo que dio elegir la interpretación que hizo lo que llamaremos “ego” de tal separación.

Así pues, dicha creencia habría sido interpretada “trágicamente” por nosotros mismos: primero en un nivel colosal, y luego “aquí”, en este preciso instante, de forma refleja, constante… en aparentes micro-decisiones en cada segundo (que se deciden por ver separación… por vernos separados, etc.).

Tal creencia, decíamos, fue interpretada seria y trágicamente. Y esto tan “trágico” o tan serio deriva entonces en una especie de culpa colosal (auto-ataque), sentida de forma abrumadora por esa “mente colectiva” que en realidad somos… y que creyó poderse separar realmente de su Creador (o Fuente).

El mundo es una defensa; creemos ver el mundo aparentemente “fuera” de nosotros, y creemos que fue concebido de forma neutral; pero aunque no sea nada y en un nivel sí sea neutral, sin embargo… lo que más nos importa para empezar a poder pensar “qué hacemos aquí”… es el asunto del propósito, y el mundo tiene uno: el propósito del mundo es el de que no podamos ver aquella decisión, seria y trágica, en nuestro interior, la que conllevó la enorme culpa de la mente (culpa o auto-ataque que proyectado dio lugar a estas capas de defensas que nos sirven de escondite con respecto al único verdadero problema: haber elegido la interpretación que el ego hizo de la separación).

Resulta que si viéramos en vida, claramente, que podemos decidir… es decir, que eso que acabamos de comentar fue simplemente una decisión (a ese nivel tan general)… entonces automáticamente veríamos que hay otra decisión, y que solamente hay otra: una que automáticamente consigue deshacer por sí sola las consecuencias de habernos decidido por la interpretación que el ego hizo de la separación.

Esta interpretación es la oscuridad, y la luz que espera en nuestro interior espera que le llevemos cada vez más generalizadamente toda la oscuridad que podamos para que simplemente la desvanezca. La “oscuridad” es todo momento, aquí y ahora, en que elegimos pensar ataque, en que enjuiciamos, etc. Si aprendemos a llevar eso cada vez más en bloque a “la luz” que conservamos, la de aquel canal de conexión con el amor perfecto en nuestro interior… podremos iluminar nuestra mente de tal modo que cada vez nos será más claro que todo depende de habernos decidido por una opción y solo una opción: la separación es real.

Pero la separación no lo es, y la luz nos lo va demostrando mientras llevemos toda la oscuridad a su simple presencia. La oscuridad es el ego, y todo nuestro papel aquí, si queremos ser realmente felices, felices no en la dualidad, sino desde nuestro corazón no-dual… todo el papel a desempeñar es el de mirar al ego de frente, en-frentarlo.

Así pues, “la otra decisión” es simplemente dejar que actúe (desvaneciendo la oscuridad) ese canal de reunión con el amor perfecto… ese que aún poseemos y somos… pues la memoria de nuestra realidad no se perdió jamás.

Aquí venimos pues a hacernos una memoria del mundo, a creernos nuestra historia personal, una versión de lo que es el mundo, la relaciones, nuestro papel… es decir, venimos a ser identidades egoicas… venimos a identificaciones, en general.

Pero nuestra realidad es más directa; nuestra verdadera realidad no requiere de ninguna identificación, pues es la constatación (con el trabajo aquel de desvanecer la oscuridad) de que somos Amor, “luz”…, es decir, de que no estamos aquí.

Estamos en la Fuente… en esa Fuente de amor perfecto que dio lugar a nuestra realidad como mente (y recordemos que el papel de “lo material”, cuerpos, mundo, etc., es el de constituir una disuasión, una defensa… tal y como dijimos: nos defendemos precisamente de toda esta simpleza que ahora mismo estamos aquí comentando, y nos defendemos de ella pues lo que ocurre es que todo esto nos da miedo: nos da miedo en concreto el para nosotros posible castigo del Amor, el castigo de la Fuente (un castigo imposible, pero que nos inventamos como posibilidad); y esta aparente paradoja (este amor negado, amor negativo… cuando es imposible negar el amor… es decir, inventarse una Fuente o un Dios que pueda por ejemplo condenar…)… esta aparente paradoja, decíamos, es lo que “fabricó” este mundo que creemos ver delante nuestro… y que es un mundo surgido del miedo… pero que no tiene consecuencias y que no es en sí “miedo”, pues simplemente no es nada —así como tampoco el miedo es nada).

Necesitamos unas hipótesis claras de partida para ver por qué este axioma y este tema de la elección (que es lo que nos cuenta básicamente Un Curso de milagros)… tan tajantes ambos… son algo importante… y no una mera tontería.

De ello va a depender el poder imaginar cómo el universo (y las civilizaciones como un ingrediente fundamental) va a tener, afortunada y seguramente, una especie de “final feliz” —y ello cada vez de forma más global. Y decimos “afortunadamente” pues, como recordaremos abajo de nuevo y ya hemos dicho… y contra todo pronóstico… nosotros en realidad no estamos aquí.

También empezaremos a hablar poco a poco sobre la posibilidad de ver a partes de este universo, es decir, a partes de este sueño, en tal sueño final… en tanto una especie de “acto de meditación” a todos los niveles.

Hipótesis

Para ello vamos a tener que aceptar, una vez más, las “hipótesis” que aquí hemos barajado una y otra vez, y que hemos contado arriba. Se trata, recordemos, de esto que es tan aparentemente simple… y que está en realidad en tradiciones espirituales muy variadas, “viejas”… incluyendo lo que parece que podría ser una especie de guinda y aclaración fundamental en Un Curso de milagros (“UCDM”):

1.- Sueño.
El universo es nuestro propio sueño (la mente colectiva, unida, está ilusoriamente separada, y está soñando dormida este universo). Por tanto, nosotros no estamos realmente aquí, solo lo soñamos.

2.- ‘Cielo’
El lugar donde verdaderamente estamos es nuestro hogar natural, con la Fuente (‘amor perfecto’, ‘Dios’… como se quiera llamar). Este lugar lo podemos llamar ‘Cielo’. Sólo ahí tienen sentido categorías como la de “equilibrio”, “unión”, “unicidad”, “libertad”, “eternidad”, “realidad”, etc.; sólo ahí, en lo llamado ‘Cielo’ (nuestra unión con la Fuente) “son verdad”. El resto de movimientos que aquí hagamos son auto–engaños más o menos benignos (si reducen el miedo).

3.- Sentido de las categorías.
Aquí, en el sueño, ninguna categoría, concepto, etc., tiene sentido; y todo da lugar a irrealidad o bien la apoya, aunque más o menos benignamente (reduciendo o no el miedo) pues el sueño es irreal, aunque en diversos grados y niveles que, en último término, también son irreales (y no tienen sentido porque en último término nada lo tiene aquí).

4.- Magia. 
Este hecho, el de imponer categorías es muestra en general de intentar reconciliar lo irreconciliable (el universo es muestra de ello, pues con su surgimiento, aparte de nuestro escondrijo… digamos que quisimos reconciliar al Amor con su opuesto; y otro ejemplo u otra forma de decir lo mismo es el de querer reconciliar eternidad con tiempo), y supone lo que más globalmente UCDM llama ‘magia’.
Todo lo que vemos y pensamos por defecto es siempre magia; y por defecto está sometido a un propósito o significado: separación; somos nosotros los que podemos preguntar a nuestra presencia (que está fuera del sueño) qué “usos” de las categorías pueden o no contrarrestar el propósito de separación; en general en el caso de los individuos recordemos que la felicidad auténtica supone un cierto trabajo de re-conexión con el canal que nos une con el amor perfecto, y que enseña a deshacer la interpretación seria de la percepción de separación.
Así pues, normalmente imponemos en vez de aceptar; la lucha parece darse en tratar de imponer nuestra naturaleza (como mente perfecta, amor perfecto) a un mundo concebido para demostrarnos a nosotros mismos que precisamente nosotros no somos eso, no somos mente perfecta unida a la Fuente en su Amor perfecto.

Tal imposición tiene en general que ver con los juicios precipitados… con las reacciones a nuestras propias interpretaciones… con el tiempo lineal… etc.; tal imposición es una constante fantasía consistente en suponer que intrínsecamente tales categorías están “ahí afuera” o pueden y deben rápidamente “actuar” ahí fuera para mejorar nuestra vida (como egos con sus historias personales, etc.).
Suponemos, a menudo, que esas categorías son, o que tienen que ser, digamos que características reales de este sueño de universo (por ejemplo la categoría de equilibrio); suponemos eso en vez de —en general— más bien aceptar más silenciosamente que simplemente este sueño es lo que es: lo relativo al axioma A, que nos dice que “el universo sería más bien algo desequilibrado” pues fue concebido para lo que hemos dicho, aunque digamos que, para empezar, este último juicio sobre su “desequilibramiento” tampoco nos vale (tal y como en definitiva ningún juicio vale aquí, en el universo); y no vale, en último término, pues sigue dependiendo de la categoría de “equilibrio”, que “apuntaría al Cielo”, es decir, que solamente es “verdad” ahí (en nuestra verdadero hogar).

Esas categorías relativas a la perfección, etc., reconocemos por tanto que son a menudo lo que parece “movernos”, pero lo hacen en realidad porque nosotros no estamos aquí, y por ello se dan los choques inevitables… y el uso que hace el “poder terrenal” de tales cosas, fácilmente manipulables. Así pues, no podemos pretender fácilmente que actuar movidos por estas categorías provoquen mejoras en algo que es un sueño; o no podemos pretender que “lo de afuera” responda como nos parezca a nosotros en tanto que egos; todo está en nuestra mente —en otro nivel de lo mental—, y lo que podemos hacer es quizá más bien reducirnos a ciertos análisis del sentimiento, constatando, primero personalmente, que nuestros movimientos consiguen reducir el miedo, que la magia (intentar reconciliar lo irreconciliable) realmente reduce el miedo.
Cuando se hace “política”, pues, por ejemplo… nos mueve por ejemplo una categoría como la de ‘igualdad’ —o como la de ‘libertad’.

5.- Efectos del uso de la magia.
Hay diversos grados o modos de actuación en tal imponer.
Como nosotros estamos en el Cielo (2) siempre estamos “haciendo magia”; estamos “en la magia” cuando creemos vivir aquí en el universo-tierra.
Normalmente, por defecto, diríamos que tenemos “buenas intenciones” al imponer estas categorías a lo que creemos que está afuera de nosotros, pues estas categorías habitan con mucha naturalidad en nuestras mentes; por ello, parece fácil que actuemos así, “ilusoriamente”, y actuamos pues en diversos grados, y más o menos catastróficos o más o menos liberadores (lo difícil es evaluar eso, pues en general no es nuestra tarea como egos (y en realidad no se puede “evaluar” tal y como evaluamos aquí en el mundo), sino que sería digamos una tarea del “maestro interno” de cada cual, ese que actúa “gratis” en todos y para todos, para que el sueño mejore para todos; solo él sabe de esas mejoras reales, y parece que tienen que ver con la reducción del miedo de la que hemos empezado ya a hablar y que será la clave).
Así pues, actuamos pues como “ilusos”… y también normalmente actuamos dando pie a que continúe esa ilusión infernal que es este sueño en tanto que quiere hacer real el miedo.
Este sueño se deshace con el perdón, y en este artículo querríamos hablar, a la larga, en sucesivas ampliaciones, de en qué podría consistir cierto “perdón técnico”, o perdón a través de lo “técnico-físico”… pues se trata de que es posible y necesario (para nuestro sí-mismo, ese que está en la Fuente y nos “habla” desde ahí)… sería posible “perdonar toda percepción”, incluyendo las “condiciones civilizatorias”. Esto último necesariamente habría de tener consecuencias, suponemos, en cómo serán o terminarán siendo en algunos ciclos tales condiciones… en el futuro ilusorio de alguna etapa de este universo en lo que nos toca vivir en esta línea de universo. Y bien, el universo es dualidad, y en un principio no está hecho para “progresar”…; vale; pero lo que sí diríamos que quizá progresara, ilusoriamente… pero que podría “progresar”… sería la conciencia del mismo…, esa que somos, que creemos que somos… es decir, la de la mente separada que se cree realmente separada; y esto lo decimos porque también en UCDM se dice que todo este lío de universo-sueño debe tener al final una especie de fiesta, o de carcajada final… donde tal mente o conciencia consiga reírse por fin de la idea de la separación… y con ello regrese definitivamente a la Fuente de donde en realidad nunca salió.

En general, el poder (es decir, por una parte nosotros mismos… “poder”: nuestro deseo de separación, de “ser ego”…) se aprovecha de, o bien digamos que canaliza el mundo, que encauza el mundo… apoyándose en nuestras buenas intenciones; estas intenciones digamos que son algo “dispositivizado”, dispuesto en dispositivos civilizatorios para así crear gigantescas articulaciones “egoicas” como mecanismos relativos al control o el condicionamiento de las granjas de egos… es decir, de la mente separada (algo quisimos empezar a hablar de todo ello en «Dos Partidos universales. Notas sobre el gobierno de las granjas de egos»).

Pero volviendo a las categorías (las ideas, conceptos, son a veces muy importantes…): estas categorías no serían de este mundo… no serían del mundo de la “tierra”.
Y el no reconocer esto sería lo que consigue reciclar nuestros ciclos de sufrimiento e ilusión… de ataque.
En general tal acto de reciclar es un error, pero es un error constituyente: es un error exactamente en la misma medida en que el universo es nuestro propio error de percepción, ya que fue puesto en marcha como un error de interpretación cometido por una especie de mente colectiva que aún somos todos nosotros, como ya dijimos, y conectados como parece que estamos, en “realidad”, a todo el universo… también en ese nivel inconsciente ilusorio.
Este error, por otra parte, no tuvo consecuencias en nuestra realidad (Cielo), como ya dijimos… y, por tanto, no es más que un sueño —constituyente de un sueño— y ni siquiera llega a ser realmente “error” (en la realidad no).

6.- Uso correcto, sanador o digamos “sagrado” de la magia.
El uso de estas categorías debe ser un uso (“condicionamiento”) no explosivo; es decir, que, al usarlas, al crear campos de condicionamiento social del ego… debemos “vigilar” que sirvan para aceptar el axioma A y la naturaleza del universo expuesta arriba, y ello de un modo tal que los efectos sean liberadores, es decir, que reduzcan el miedo… un miedo que sería esa emoción que nosotros inventamos como mente colectiva universal al creer la interpretación que el ego hizo de la idea de la separación (lo cual tampoco quiere decir que debamos apoyar “el caos del universo”… sino más bien podríamos intentar no imponer prematuramente armonías artificiosas que llevarían a diversos grados de explosión y al explotar generalizado, por articular en dispositivos de control las “granjas humanas”).
Es decir, el uso puede ser para sanar, y hemos de hablar sobre cómo ocurre esto en relación a todo lo dicho anteriormente.
Como dijimos, el uso sanador de la magia es el que consigue reducir el miedo. Pero como el universo es dualidad, es fácil que lo que en unos niveles reduzca el miedo, en otros lo aumente (y ejemplos de niveles podrían ser: sociales, físicos… relativos a los dispositivos de condicionamiento o control social… en comparación por ejemplo con los “ecosistemas” más aparentemente naturales en esta línea temporal del sueño…, etc.).
Esto depende básicamente de la unión de esas mentes que somos nosotros, ilusoriamente separadas entre sí y con respecto a su realidad en el Cielo. En la unión de esas mentes actúa —para el “bien” de todo este lío— algo que no podemos controlar, sino que es algo a lo que solo podemos someternos (el Amor, el único “poder” real, el del Amor, que no hemos perdido en tanto que esa presencia de esa especie de “canal” que nos une con el amor perfecto de la Fuente).
En situaciones terapéuticas esto es quizá fácil verlo, pues el “paciente” puede sentir lo que le viene bien, puede acceder a ser tomado por nuestro maestro interior…, que, en situaciones terapéuticas actúa si hay cierta “apertura”… si hay cierto acompañamiento apropiado entre las mentes… etc.; y también hablemos de que el paciente puede o no tener más o menos desarrollada cierta intuición sobre sus condicionamientos más o menos “inconscientes”… o cierto deseo de paz… etc.…, o bien puede reconocer claramente hasta qué punto o no le influye su situación social… las creencias… ciertos paradigmas sociales… siendo cosas, todas ellas, que habrían o no conseguido calar en él más o menos profundamente y con ciertos efectos.
Pero de lo que querríamos ir hablando aquí sería de las situaciones sociales y técnicas que reducen o no el miedo de la mente/las mentes.
Es decir, que querríamos hablar de las “condiciones terapéuticas” para las granjas de egos; pero la tendencia que vemos “fuera” sería quizá contraria a dicho hablar, pues quizá “fuera” estamos viendo algo que iría completamente a contracorriente del cuidado de esta cuestión, pues lo que parece estar ocurriendo ahora en este sueño de universo es el ascenso sin fin de un capitalismo —un “proceso civilizatorio” aparente y paradigmáticamente “auto-destructivo”— que parece que va a dar un salto monumental en el recién empezado siglo XXI.

La metáfora de la meditación 

Esto requeriría quizá anclarnos en lo físico, y tal y como la meditación individual nos ancla con la “aceptación incondicional” de nuestro cuerpo físico en la total inmovilidad buscada más o menos “sabiamente”, es decir, con más o menos “trucos” por nuestra parte a la hora de imponernos o no cierto equilibrio en el cuerpo.
Anclarnos en lo físico a varios niveles podría tener que ver quizá con hacer menos “explosivo” nuestro ambiente… con paradigmas mágicos (recordemos que todo es magia por defecto) que respeten la “naturaleza” del sueño, es decir, que respeten el hecho de que aquí estamos en realidad soñando; y esto supone reducir el miedo y problematizar tal reducción en el marco en el que estamos hablando: una visión no hostil del universo (visión que sabemos que no puede venir de este universo, porque sabemos que las categorías del Cielo no pertenecen a este universo, así como en general dicho universo también estaría en nuestra propia mente, aunque por así decirlo… “en otro nivel de la mente”)… una visión por tanto que acepte todo… pero que lo acepte en tanto lo que es: algo básicamente surgido del miedo que inspiró la interpretación seria de la idea loca de la separación… interpretada con lo que llamamos “ego”, lo cual dio lugar al tiempo lineal, etc.
Así pues, cuando la imposición supone favorecer el miedo, diríamos que la magia nos sume más en el sueño.
Cuando la imposición hace lo contrario, diríamos que nos despierta del sueño. Pero el “problema” estaría en cómo ordenar esto, o más bien, en quizá cómo crear condiciones favorables para que el respectivo “abandonarse” de cada cual —a su maestro interior— se articule con el abandonarse de los demás… en un quizá posible condicionamiento más y más “anti-miedo” de las granjas de egos.

Gracias pues a que el universo es puro caos, gracias a ello, nos podemos escapar de todo paradigma y, definitivamente, del universo. El cambio es nuestra bendición, y el cambio se puede dar con todo y de formas que ni sospechamos.

Por tanto, ideas como la de “equilibrio” principalmente seríamos nosotros quienes las “ponemos” e imponemos (pero con las advertencias anteriores).
Estas ideas las aprendemos a proyectar, re-percibiendo así la separación, al ponernos unas gafas de no-hostilidad, y ya sea con o sin artilugios, es decir, metiéndonos en “la mente” meditando… tal y como se hace de forma corriente… o bien con cosas similares a la meditación y que se hacen para “sanarnos”… y que en definitiva es como si pidieran Amor —más o menos explícitamente—, como si pidieran Amor a esa Fuente que no tiene nada que ver con el sueño. Y, por cierto, todo ello es, como sabéis, para en realidad poder reconocer que ese Amor ya era nuestro desde siempre.

El universo es mente dividida, separada, como decíamos arriba; por ello,  debido a lo que dijimos ya arriba, prácticamente todo sería posible aquí, ya que las leyes de la Fuente, es decir, las leyes del Amor, pueden saltarse absolutamente todo eso que pensamos que es “lo normal” aquí en tanto que universo con “leyes del universo”.

Las leyes del universo no tienen ningún sentido y al parecer nunca lo tendrán, pues como dijimos todo esto que vemos delante es solo un sueño de nuestra propia mente así como en otro nivel de la mente (un nivel quizá diríamos más integrado, aunque siga siendo una colosal mente dividida (en auto-ataque constante)).

En realidad, la mayor parte de los “sistemas” en nuestro universo —como se dice en física— están muy fuertemente alejados del “equilibrio” (no tienen nada que ver por tanto con la termodinámica que era “la usual” y la que se estudia primero, artificiosamente); y sería con esos sistemas —en los más naturales principios o atendiendo a los principios más naturales (de desequilibrio)— con los que parece trabajarse explícitamente en el ámbito de la energía libre —y/o más indirectamente (menos explícitamente quizá) en el apartado más “normalizador” de las “energías renovables” —según vi.

Y entonces, lo lógico, en tanto mentes que quieren sanar, es ir pacíficamente “contra” el “sentido común” normalizador, aberrante en lo físico-ingenieril: ir “contra” un sentido común que es lo que obviamente configura aún nuestra “civilización de la explosión”.

En el tema físico-ingenieril parece que “lógicamente” todavía se empieza más bien a estudiar desde “el equilibrio”, y que todo depende artificiosamente de imponer eso según un modo de hacerlo contrario a las advertencias de más arriba, y con unas leyes de la termodinámica que partirían por tanto de ahí (de lo artificioso), en vez de partir de algo más “loco”, es decir, más natural (pues el universo como dijimos sería pura locura… sería mente dividida que se ataca a sí misma y con la cual venimos a hacernos los inocentes sobre todo ello aquí hasta que despertemos (principalmente parece que tal despertar en este momento ilusorio se daría como por cuentagotas… pues esto ante todo es un trabajo de sanación de la propia percepción de uno mismo, un trabajo de perdón de toda percepción y de ponerse en manos de nuestro maestro interior)).

Lo natural es pues esencialmente desequilibrado, fuertemente desequilibrado… porque el universo es caos. Así que el ataque primero lo podemos o tenemos que ver en nosotros mismos (así estamos haciéndonos un cuerpo que “sabe” profundamente de qué va todo esto (y luego ya vendrá la posible articulación de este “saber” con los saberes más técnicos o clásicos)). Y, tras verlo en nosotros, lo que nos puede pedir el cuerpo es, lógicamente —y durante toda la vida— un cierto apresurarnos a ocuparnos de nuestra mente primero… es decir, de nuestro pedazo de separación aparente en un segmento de Cielo que somos… y que no reconocemos hasta que vamos despertando.

Parece que eso sería lo “lógico”: el sanarnos a nosotros mismos, reconociendo que no somos por ejemplo “culpa” (ese auto-ataque que dijimos es este universo)… que no somos esa culpa que vamos almacenando ya desde el estado fetal… ensuciando ilusoriamente con ello nuestra Presencia (la conexión con la Fuente).

Y es que… como sabéis… el universo, en tanto que mente, sería algo “holográfico” —en tanto en cuanto todo es mente haciéndose una jugarreta a sí misma (de forma “holográficamente” invisible)… en todo “no-lugar”.

Así pues, “perdonando” todo nos daríamos cuenta de que en realidad nosotros no “somos” solamente esto que vemos ahí delante, o, más bien, que ni siquiera somos eso. Y, entonces, una forma de “perdón técnico” sería el —si pudiéramos decirlo así— poder ver que es posible el uso o funcionamiento de estos aparatos de energía libre (extraer energía de “la nada”*, diciéndolo pronto y mal)… donde creo que se aprovecharía, más bien, o se aprovecha preponderantemente… la geometría/belleza pero en conexión con un siempre claro reconocimiento de la naturaleza “loca” del universo en todos los niveles (todos los sistemas electromagnéticos estarían en realidad ampliamente fuera del equilibrio “ideal”, ese “equilibrio” que, como dijimos “no es de este mundo” y cuya imposición precipitada habría contribuido a dar paso a nuestra civilización de la explosión) —y para así poder canalizar ese naturalmente desequilibrado movimiento (o cambio) que constituye este universo que es mente dividida.

Así pues, parece que aquí en el universo podemos hacer casi lo que queramos… y para empezar, como veis, de entrada lo podemos hacer con nuestros propios cuerpos al servicio de la mente que decide ponerse a su vez al servicio del Amor (lo único real), es decir, de la inmutabilidad del Amor… si bien es cierto que el contra-plan para la Felicidad de todos (es decir, el plan contra “el plan del ego”) no tiene por qué incluir el poder hacernos a todos y cada uno una especie de “servicio individual”… digamos que “para nuestro ego”…  un servicio que como por ejemplo ese que a veces nos hemos imaginado: el de que pudiéramos dejar de comer de la noche a la mañana; en realidad y en teoría, este “regalo” siempre quizá estaría a nuestra disposición, pues dependería de nuestro trabajo, de la creencia y de la inocencia con la que lo hagamos… con el no obsesionarse con nada… con perdonar todo…, etc. (y solo nos tocaría entonces aprender a abandonarnos felizmente —en estas cortas vidas ilusorias en el infierno del “tiempo”— a ese otro aparente plan (el plan del Amor)).

Paz y amor

____
*  Decíamos “de la nada”… y esto supone en parte reconocer que en realidad es el universo lo que es nada, una nada que es nuestro sueño…, y que tal Nada o Vacío que habría “debajo” (amor perfecto, la Fuente, Dios) es en realidad lo único que existe.

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Publicado 7 diciembre, 2011 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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