Ley de la percepción: metiendo la quinta marcha para practicar ‘Un curso de milagros’   Leave a comment

Wapnick

Kenneth Wapnick (trabaja en "Un curso de milagros" desde sus inicios)

Una cita de «El material de Seth» es la siguiente frase (y va entre corchetes una “ayuda” posible para leerlo desde el vocabulario de UCDM):
«Todo-lo-que-es, por tanto, “perdió” una porción de Sí mismo en ese esfuerzo creador [creó el Hijo como dice UCDM; y el “esfuerzo fabricador” y no creador ya fue algo “de nuestra parte”. Así, nos quedamos dormidos, nos perdimos ilusoriamente de la Creación y pasamos a fabricar; el llamado “Hijo” se quedó por un momento dormido, según UCDM y ahí se lió la que se lió, aunque ilusoriamente]. Todo-lo-que-es
 ama a todo lo que Él ha creado [aunque pase al estado cada vez más dormido, siendo conciencia separada], has­ta lo más ínfimo, pues comprende lo querido y único de cada concien­cia que ha sido sacada de tal estado y a tal precio [el precio de creer que la muerte es algo “real”]. Está gozoso y triun­fante en cada avance logrado por cada conciencia [avances que como todo aquí, son ilusorios… pero que están en “la buena dirección”, en dirección al despertar total del Hijo], pues esto es un triunfo más contra el primer estado [como viene a decir la Voz de UCDM: “he vencido al mundo”, y tú puedes igualmente, por ínfimo que te parezca tu ser], y revela y logra placer en el acto creativo [que aquí se manifiesta básicamente como acto de perdón en general, de perdón de la percepción en tanto que la percepción quiso ser separación. El perdón es el reflejo del amor del Cielo aquí en la tierra, donde el amor no es posible, pues “el mundo es la creencia de que el amor es imposible”, como dice UCDM en el cap. 8] más leve de cada uno de Sus hijos

Índice

1. Todo nos lo hacemos nosotros a nosotros mismos
2. No tenemos por qué ver en tanto que “escandaloso” el que de cierta manera todo nos lo hayamos hecho nosotros a nosotros mismos
3. Nuestra imagen: venimos a “confirmar ego”
4. Los supuestos “ataques” son en realidad preguntas: ¿soy un ego… o somos “amor”? ¿Es real la debilidad que he imaginado? ¿Es irreal?
5. Ley de la percepción

(Este artículo continúa con el propósito del anterior en tanto “llamada a ser muy prácticos”:

«La dinámica del infierno para seres extrauniversales».)

1. Todo nos lo hacemos nosotros a nosotros mismos

Esto puede sonar brutal, pero no hay paz real si mantenemos los reproches. Y somos un reproche con patas, siempre hay algo que reprochamos a los contextos familiares, sociales, etc.

Todo ese reproche, tan constante, es, en un nivel muy básico una especie de auto-ataque constante. Y tal ataque hacia uno mismo tiene un nombre en esta civilización: culpa.

Compartimos culpa constantemente… compartimos tal ataque con nosotros mismos e inevitablemente con nuestro alrededor; y además esta parece ser la fuente del habitual estrés constante en el que solemos vivir.

Así que, en un nivel muy básico, tal culpa es simplemente un auto-ataque (a nivel mental, un nivel donde gastamos mucha energía, aunque no lo parezca); así, no paramos de justificar dicho auto-ataque por lo que sea que nos pasó o que parece que pasa alrededor. No paramos de justificar este fenómeno de la culpa, es constante, insisto. El mundo nos sirve para justificar, reciclar, reforzar, un auto-ataque, una culpa, sentida en el nivel mental (y las justificaciones son, como vemos, grandiosas: injusticias de todo tipo…).

Pero, desde esta posición, en realidad (desde esa especie de guerra interna contra nosotros mismos escudada por y en todo un universo), nuestras acciones o lo que sea que nos pase en nuestras vidas no suele ser algo que te satisfaga nunca realmente… aunque superficialmente sí que tenga a veces ese aspecto —o queramos creer “muy justificadamente” que sí que lo tiene, y que estamos haciendo “lo que es debido”… lo que “queremos”, podemos… etc.

Pero, de cierto modo… es como si el cuerpo nos pidiera limpiarnos de todo auto-ataque inconsciente, es decir, de toda culpabilidad inconsciente… es decir, como si quisiera que encontráramos cierta paz mental, interior.

Así pues, todos, en mayor o menor grado, nos atacamos constantemente nosotros a nosotros mismos… aunque solo sea por el hecho de sentirnos vulnerables, débiles, temerosos ante el futuro… muy afectables por el contexto, las circunstancias físicas, por lo que quizá pasa ahora mismo… o por lo que quizá pasó en el pasado lejano.

En un texto de Wapnick* vemos escrito que cuando nos aferramos muy claramente a culpar al pasado por algo (sintiéndonos por ello en realidad débiles, aquí y ahora (auto-ataque)… justificando así tal debilidad ahora… y justificando tal ataque por ejemplo porque nuestros padres hicieron o no hicieron esto o aquello…)… cuando nos aferramos tanto a eso… quiere decir que aquí hay algo más… y que además este “algo más” es algo muy “raro” (y escandaloso).

Y lo que dice Wapnick —comentando parte de las palabras que dieron lugar al Curso— es la hipótesis que manejaremos, y es así de aparentemente disparatada: lo que ocurre es que, si nos aferramos tanto a ese reproche, se debe a que quisimos que eso pasara.

Esa gran importancia que aún le seguimos otorgando a “lo que pasó” (a veces de forma muy inconsciente y que por tanto nos constituye muy profundamente en tanto que reproche o juicio andante…)… y tras haber pasado tanto tiempo desde aquel suceso “malo”… esa importancia tan grande que le atribuimos… lo que nos indica es el hecho de que quisimos que pasara, de que queremos que pase (para así, en último término, confirmarnos en nuestra identidad, como “egos separados”). Por eso estaríamos tan aferrados a una cosa que pasó hace tanto tiempo. Esta es “la hipótesis”… Pero… entonces…

¡Escándalo!

2. No tenemos por qué ver en tanto que “escandaloso” el que de cierta manera todo nos lo hayamos hecho nosotros a nosotros mismos

¡Esto es escandaloso!: ¿cómo que alguien, por ejemplo cuando era un niño inocente e indefenso… cómo quiso que alguna condición externa —que parece más o menos “intrínsecamente mala”— se diera en su vida, “condicionándole” así para el resto de la vida (nacimiento en “x” lugar, etc. etc.)?

Sí, y en realidad de lo que vamos a hablar ahora puede que dependa la única verdadera sensación de libertad que puedas alcanzar en esta vida. En serio.

Quizá compruebes que solamente empezando a pensar de este modo podrás y podremos encontrar una verdadera paz (e irradiarla inevitablemente en el mismo movimiento).

Así que que ahora viene “el lío”… viene la necesidad de pensar por qué esto no es tan escandaloso; el porqué es ese del que ya hemos hablado tanto aquí; es un porqué muy simple, y, por ello, es inaceptable para nuestros egos —con sus “estudios”, sus reconocimientos… sus “carreras”… o bien lo contrario, con sus quejas al respecto o sus anhelos sobre el “saber”, el “tener”, el “ser”…).

3. Nuestra imagen: venimos a “confirmar ego”

Aquí al universo, como “seres extrauniversales” que somos… vinimos a confirmar nuestra imagen, ¡desde que somos niños!

¿Imagen? Sí, una imagen como “egos”. Pero esta es una mera imagen… y no hay nada real —por muy material, variado y “bonito” que todo parezca en este universo surgido del miedo.

Y resulta que ese ego, ese “ser especiales”… conlleva una carga enorme de auto-ataque por debajo (recordemos: auto-ataque = culpa). Entonces, todo es debido a —esa carga es una carga enlazada a…— una extraña creencia que pareció solidificarse en nuestra “mente colectiva”: la creencia de que, en tanto que tal mente colectiva, robamos algo, hicimos algo “malo” al haber “robado” la individualidad, la vida, a la Fuente, a Dios. A partir de ahí, la mente empezó a proyectar un universo para poder ver el ataque, la culpa, en un ilusorio “fuera”. Y en realidad todo ataque siempre es culpa porque solo hay una mente.

Toda queja sentida con respecto a algo que pareció pasar en el universo está unida a la “primera” queja contra nuestra verdadera naturaleza en la Mente que somos… una Mente que venimos aquí a creer que podemos olvidar.

Pero, como dijimos…: esto es un invento absurdo que nosotros mismos elaboramos a nivel mental (para intentar engañar a nuestro Ser, a tal “Mente”). Pero, aún así… lo venimos a confirmar al universo, ¡pues precisamente para eso fue fabricado el universo! De tal modo, este universo no es nada más que nuestro propio sueño… y algún día nos parecerá que desaparece en un tiempo futuro aparentemente muy lejano… y entre inmensas carcajadas.

Así que aquí venimos a “confirmar ego” de una forma muy macabra y muy variada —en infinitas “vidas” que son auténticas parodias (tragicómicas) de nuestra auténtica vida en “el Cielo”.

Esa es la tarea o el destino programado para el universo, este es el guión de esta impresentable pero representada tragicomedia… sin espectadores… escrita por un loco…: confirmar ego… confirmando, por tanto, la culpa inventada (ataque) que nos dio el hecho de querer identificarnos con ese imposible: ego.

Entonces, si queremos practicar y practicar… nos toca ver, a cada momento si realmente esto tan simple es “verdad” (es decir, si os libera)… si la verdad es tan simple… si es verdad a cuento de cualquiera de nuestros motivos de queja, preocupación, disgusto, molestia… y sean o no motivos más o menos conscientes… del presente… del pasado… (nos toca ver y practicar en torno a ello si es que queremos practicar realmente el Curso… para poder siquiera empezar a ver si esto “funciona” realmente, y, por tanto, si es verdad para nosotros y en nosotros).

¿Qué pasa con las quejas del “pasado” (pasado que en realidad no existe)… esas quejas que se han incrustado, esas quejas andantes que somos —quejas con patas…— en tanto que hemos aceptado inercial e irremediablemente las proyecciones que venían de diversos contextos sociales y familiares… (de cómo nos ven los demás, en los contextos familiares por ejemplo)?

Esa aceptación inevitable de las proyecciones de “los demás” (en constelaciones proyectivas en las que estamos intrincados con “problemas” o errores a veces muy “lejanos” en el tiempo…)… esa aceptación también la hemos venido a buscar aquí. Es el choque de imágenes del que hablábamos en el anterior artículo… es una demencia pura de choques… que aparenta ser una “individuación” (toda individuación en este universo es demencia debido al propósito por el que fue fabricado este universo: confirmar a nivel mental algo en realidad imposible; confirmar una “culpa” inventada en ese nivel tan importante, tan “poderoso”, y que nunca perderemos).

El aceptar esas proyecciones —¡y desde que somos fetos!— va confirmando nuestro ego… nos va “individuando”… va confirmando así nuestra irresponsable sensación de “ser víctimas”… de estar sujetos a fuerzas que no están bajo nuestro control… etc. (todas esas sensaciones se resumen en…: auto-ataque (también llamado: “culpa”) por el mero hecho de creerse vulnerables, débiles, víctimas, etc.).

La gente nos atacamos nosotros a nosotros mismos en la mente (auto-ataque = culpa) y, entonces, realizamos actos de “desahogue falso” de ese tal ataque (a veces contra nosotros mismos… comportándonos cruelmente con nosotros mismos… o a veces aparentemente contra los demás o lo demás… etc.). Y recordemos, nos atacamos ya solo con sentirnos débiles, vulnerables…

Y esto, siendo algo que vemos que es de nuestra propia invención… es algo a lo que por tanto estamos muy apegados… pues toda nuestra individualidad, el ego… depende de ello, de “la culpa”, y en relación a, por ejemplo, que el mundo se pueda y deba “cambiar”… porque “el mundo es malo”… los padres me hicieron esta cosa o esta otra… fueron así o asá… “la sociedad es injusta”… es insuficiente… va mal… etc.

El contenido base de toda esta debilidad, insistamos, es auto-ataque, como es obvio, pues si te crees débil, si te crees que las cosas te pueden afectar gravemente… entonces te estás atacando a ti mismo.

Esos actos de atacarnos a nosotros mismos se multiplican al pasarse al mundo, o mejor dicho, al “parecer que pasan” al mundo, al mundo de la forma o “materia”. De hecho este “pasar” (pasar desde una mente enferma a las acciones del cuerpo a ella ligado, en lo material… que es un “pasar” que ofrece por tanto la oportunidad de confirmar la demencia de la debilidad…)… este hecho de “parecer que se pasa” al mundo… sería precisamente lo que está a cargo de multiplicar este sueño de universo… y en todas sus aparentes dimensiones temporales: todo pensamiento aquí y ahora tiene consecuencias en muchos otros supuestos “aquí’s y ahora’s”.

Por ejemplo, alguien (Mengano, el pintado de verde en la imagen a la derecha) está incómodo con algo, en su mente.

Entonces, Mengano seguramente reaccione a ese su “problema mental” (y recordemos: todo lo que pasa en el mundo es literalmente una colosal “enfermedad mental”)… reaccionará, decíamos… a algo exterior que vea, para justificar ante sí mismo su demencia… reaccionará a cierta situación específica con más o menos violencia (desastre).

Tal situación específica será la que sea, da igual… será la que le sirva a Mengano para justificarse a sí mismo lo que sea que se le haya pasado por la cabeza en torno a ese primer pensamiento absurdo de debilidad, de vulnerabilidad, de “puedo ser afectado gravemente por alguien o algo”.

Mengano, muy inconscientemente, e hace por tanto, al mundo, una “pregunta”.

Ahora bien, el mundo es un caos, y alguien más (Fulano, el de azul) estará involucrado en esa situación material que Mengano ha encontrado para proyectar su contenido de culpa —con los actos desastrosos que realizó Mengano en el mundo de “la forma” (que está ahí para eso, para proyectar).

4. Los supuestos “ataques” son en realidad preguntas: ¿soy un ego… o somos “amor”? ¿Es real la debilidad que he imaginado? ¿Es irreal?

Bien, los que se vean involucrados en esa situación (Fulano) normalmente interpretarán esto (que recordemos… venía de un ataque mental, el que se realizaba Mengano a sí mismo, diciéndose que había algo que le afectaba mucho…)… interpretarán esto como que le han atacado, “personalmente”.

Así, responden a la pregunta de Mengano: sí, eres un ego, y esa debilidad que imaginaste en tu mente… esa capacidad de verte afectado por lo de fuera… responde a algo real.

El ego ha triunfado, pues así Fulano verá confirmado justo lo que él a su vez también vino a buscar al universo; lo verá confirmado con aquello que decíamos de… “sentirse atacado personalmente”, pues así él se confirma a sí mismo como “ser especial”, es decir: diferente; un ego.

Así que como vemos tenemos aquí un completo caos, el caos habitual en “la separación”. Dos mentes intentan demostrarse que están separadas “in-comunicándose” su propia debilidad inventada.

Sin embargo, si Fulano no hubiera reaccionado al supuesto “ataque” de Mengano… si Fulano creyera que, muy en general, su “indefensión es su seguridad”… y la “seguridad” de todos… tal y como dice el Curso… entonces, Mengano habría obtenido del mundo la respuesta justamente contraria a la que buscaba: unión (frente a la separación que buscaba, separación confirmada aparentemente por la mediación de los cuerpos materiales).

Mengano buscaba ser especial, diferente… ser un cuerpo especial y diferente (en el fondo, inconscientemente, siempre se trata de esto). Pero, si Fulano ahora reaccionara solamente con amor ante el “flagrante ataque” de Mengano… entonces demostraría que en el mundo existe otro sistema de pensamiento que nada tiene que ver con el de la locura de la debilidad o vulnerabilidad (ego). A Mengano, quien quería confirmarse a sí mismo que era débil, muy “afectable” (en la demencia habitual de todo el mundo)… Fulano le podría demostrar que eso son solo sus fantasías.

Pero el problema es que el mundo es muy aparatoso, y, cuando nos rompen cosas… nos insultan… nos roban… nos hieren el cuerpo… no se comportan como quisiéramos… o, en general, alguien o algo no se ajusta a nuestras expectativas… es entonces muy difícil no reaccionar. Y es que precisamente el mundo sería una especie de programa… el programa-ego… programa destinado a confirmar la locura mental del pensamiento de debilidad, de vulnerabilidad… “culpa”.

El destino del universo (el demente, un destino que vamos deshaciendo aceptando el que sea nuestro propio sueño…)… es el de ser un lugar para la proyección de culpa… para que podamos proyectar culpa y así nos podamos creer que el universo está “fuera” de la mente, fuera de ese problema mental que es justo lo que provocó su surgimiento… —nos creemos que está “fuera” porque obviamente parece algo muy objetivo, bonito, complejo, material… en definitiva: independiente de nuestra mente, etc.

Pero la verdad del universo, contraria a su destino… una verdad que nos llama desde nuestro interior, es la relativa a cambiar en nuestra mente el propósito del universo. El propósito del universo —en tanto destino— es el de confirmar la posibilidad de que la mente se pueda atacar, de que el amor se puede atacar… de que la muerte, el miedo, la destrucción… sean vistos como posibles (a nivel mental, que es el que importa). Pero el propósito del universo en tanto verdad (como proceso progresivo de despertar) es confirmar que eso es imposible, que el sueño de muerte y destrucción que quiso hacer la mente como ataque contra sí misma no es real (sino solo su propio sueño… y desaparecerá gozosamente).

Así, en buena teoría, todo está unido… y “el tiempo no existe”; todo está caóticamente unido con todo: toda nuestra vida está unida o puede estarlo (via mental) con nuestras anécdotas “presentes”, pasadas, futuras… aparte de que en el fondo lo está con todo el universo, como historia demente para confirmar una historia de dementes falsamente separados.

Entonces, es como si el Curso nos pidiera plena confianza en el trabajo interior, en el maestro interior que todos tenemos (meditando… practicando el Curso en general… etc.).

Ese “maestro” nos sanará si le dejamos, si vamos practicando día a día el sistema de pensamiento contrario al que dio lugar a toda esta demencia. Y ese sistema de pensamiento es el que está expuesto en el Curso de milagros con detalle. Es el sistema de pensamiento “para salir del sueño”, alegremente, en vida, en una vida transformada en sueño feliz (pues nada podrá afectarte, ya que tú realmente no estás aquí).

5. Ley de la percepción

Entonces… ¿qué se podría haber dicho Fulano a sí mismo antes de reaccionar (para responder con amor) si fuera alguien disciplinado “mentalmente” —”disciplinado” con por ejemplo este Curso?

— «Mira, Fulano… —se diría él mismo a sí mismo—:
» mira, no tienes por qué reaccionar como si esto fuera un ataque personal… y por brutal que te parezca… por afectados que se vean por ejemplo tu cuerpo, el cuerpo de seres queridos… o bien tus pertenencias… etc. (pues… si esto ya pasó… entonces ya pasó… por poco tiempo que haya pasado tras ello).
» Y es que… Fulano… —se sigue diciendo a sí mismo— la ley de la percepción es esta:
» “Ves lo que crees que está ahí, y crees que está ahí porque quieres que lo esté” ».
(la última frase entrecomillada es de ‘Un Curso de milagros’, en [T-25.III.1:3]**)

Claro que, como comprenderéis, esto no se trata de decírselo solo mentalmente… no siempre… sino que, con la práctica, esto se irá sintiendo, automáticamente (si es que no lo sentís ya…), y contra todo pronóstico, es decir, contra los automatismos del destino… del programa-ego… ese programa que quiso ser este universo para demostrar lo que es imposible de demostrar (pues la muerte no existe —tened en cuenta si queréis lo que más os guste relativo a este tema de la muerte, como por ejemplo las experiencias de la conciencia en el umbral de la muerte —que relata tanta gente).

Nosotros… todos sin excepción (sin excepciones relativas a comparaciones como…: “tal persona tiene en su haber una mayor cantidad de desdicha”… “tal otra surgió en peores condiciones”…)… todos en cierto modo —inconsciente— quisimos que nos pasara absolutamente todo lo que nos ha pasado en la vida (y por cierto, solo nos “pareció que pasaba”). Y ya sabemos por qué es esto así: porque aquí venimos a confirmarnos… a confirmar nuestra imagen como seres separados… como egos, como especiales, diferentes.

Pero la separación nunca ocurrió: estamos en la Mente compartida con la Fuente, por mucho miedo que queramos que esto nos dé (este miedo lo inventamos nosotros, y no tiene sentido). Aquí venimos entonces a huir de esto; pero huir de esto es huir de nuestra propia naturaleza como “amor perfecto”… huir de esto supone huir de la verdad, y la verdad no tiene opuestos (por eso este universo es en todo lo opuesto al Cielo, es dualidad).

Hay una parte de nuestra mente que sabe que somos “no-duales”, que “somos Cielo”… que no pertenecemos a este universo, que solo es nuestro propio sueño. Usarla no nos hará daño… aunque la incomodidad al principio puede ser grande.

Este trabajo lo realizaremos a fondo en alguna de nuestras aparentes vidas, porque —y contra todo pronóstico…— a este universo en realidad venimos a “perdonarlo” todo, es decir, en general: a “perdonar el universo”, a perdonar toda percepción. Lo realizaremos siguiendo o no explícitamente este Curso, pero lo haremos.

El contenido del Curso de milagros es este trabajo, y por eso dice al principio que es “un curso obligatorio”, pero en tanto que trabajo, no en la forma de las palabras, etc., pero sí en el contenido: el de “perdonarlo todo”, a fondo…: ¡toda percepción!

La percepción se basa en demencia… en la demencia de creer que el ataque, la culpa… es real. Pero… como empieza diciendo este Curso…:

«Nada real puede ser amenazado;
» nada irreal existe.
» En esto reside la paz de Dios.» (pág. 1)

Paz y amor

_____
* Parents and childrens: our most difficult lesson, 1. Kenneth Wapnick.

** El párrafo entero, que es uno de los lugares donde el Curso habla de esta “ley fundamental de la percepción”, es:

«En la medida en que atribuyas valor a la culpabilidad, en esa misma medida percibirás un mundo en el que el ataque está justificado. En la medida en que reconozcas que la culpabilidad no tiene sentido, en esa misma medida percibirás que el ataque no puede estar justificado. Esto concuerda con la ley fundamental de la percepción: ves lo que crees que está ahí, y crees que está ahí porque quieres que lo esté. La percepción no está regida por ninguna otra ley que ésa. Todo lo demás se deriva de ella, para sustentarla y darle apoyo. Ésta es la forma que, ajustada a este mundo, adopta la percepción de la ley más básica de Dios: que el amor crea amor y nada más que amor.»
[T-25.III.1]

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Publicado 8 febrero, 2012 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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