El Curso de milagros es intrínsecamente terapia: una invitación a leer a Wapnick, a mirar a Enric Corbera y a convencerse de lo extraordinariamente simple y práctico que es el Curso de milagros: el ‘mensaje a Bill’   5 comments

Wapnick

Kenneth Wapnick (trabaja en “Un curso de milagros” desde sus inicios)

[Este texto está escrito en marzo de 2012, y su última reedición o repaso ha sido realizada en noviembre de 2012]

Empezamos con unas citas de la muy clara e informativa canalización de Seth, para calentar motores —si lo necesitáis— hacia el curso de milagros:

«Muy pronto aprendimos que Seth consideraba los síntomas físicos como la materialización externa de un malestar interno, y enfatizó la importancia de la sugestión y los peligros de la autocompasión. Nos dijo entonces que, cuando uno de nosotros estaba enfermo, el otro no debería ofrecer un consuelo excesivo y, por ende, dar mayor fuerza a la idea de enfermedad» (El material de Seth).

«Si estáis enfermos, por ejemplo, existe una razón para ello. Y para recuperaros por completo, sin recaídas, debéis descubrir la razón. Quizás os desagrade vuestra enfermedad, pero es un camino. Mientras estéis convencidos de que el camino es necesario, mantendréis los síntomas.» (Habla Seth III)

«Todo puede ser consciente, y emplearse para enriquecer la realidad que conocéis. La mente consciente no es un hijo pródigo o un pariente pobre del ser. Puede enfocarse con total libertad en la realidad interna cuando comprendéis que puede hacerlo. Repito que poseéis una mente consciente, y podéis cambiar el enfoque de vuestra propia conciencia.» (Habla Seth III)

[Citaremos del texto titulado Ausencia de felicidad (y lo llamaremos ‘AF’). Este es el libro de Wapnick que relata cómo se dio a luz UCDM (Un Curso de milagros). Una parte de él habla del “mensaje a Bill”. Y en el comentario más abajo hablamos de otro texto de Wapnick titulado: Parents and Children: Our Most Difficult Lesson, al que llamaremos “PC” y donde también se comenta sobre ese mensaje simple sobre los reproches de Bill]

[Otros artículos “similares” en este blog:
– «Cómo anclar la práctica de ‘Un curso de milagros’: intereses compartidos»
– «Desarrollo de la confianza»
– y la continuación de este: «La igualdad y Un Curso de milagros: el mensaje a Bill II»]

Índice:
– Curso, terapia, espiritualidad
– La practicidad de la Voz del curso
– La (anti)metafísica del curso
– Vídeos, la práctica
– El mensaje a Bill: mirar el odio de frente, resentires
– Comentario de Wapnick al mensaje a Bill

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Curso, terapia, espiritualidad

Todo trabajo espiritual parece una terapia y solo puede ser eso, pues el mundo podríamos decir que es simplemente la creencia en la “enfermedad”, en forma la de la separación. Pero la separación solo es la ilusión que mantiene el mundo, y está en nuestras manos en tanto que ilusión —nuestra propia ilusión.

Entonces, la “espiritualidad” como “terapia” lógicamente empieza por uno mismo, por el cuidado o perdón de las relaciones de uno mismo y de uno con los demás y lo demás. Y, más globalmente, aunque a la vez individualmente, supone una reconciliación con nuestra verdadera naturaleza (“Dios”, “la Fuente”, “Brahman”, como se quiera llamar). Esta reconciliación (tras un enfado-ataque que nos inventamos nosotros mismos) puede darse “individualmente” de forma casi instantánea… pero, en el universo diríamos que parece darse “a la larga”  por nuestra inmensa resistencia interior.

La palabra “Expiación” en UCDM traduce el inglés ‘Atonement‘ (etimológicamente “en-una-mente”, AT-ONE-MENT), también podríamos traducirla por Reconciliación, pues también significa esto en ese idioma.

La reconciliación con Dios (un Dios que simplemente sería nuestra verdadera naturaleza), pero, en concreto la reconciliación que suelen proponer las religiones formales, sería en general una “falsa” reconciliación, al ser a través del sacrificio, a través de mantener un fondo de ataque a nivel mental —y no mediante una “certeza interior de paz”, tal y como se enseña por ejemplo en el no-dualismo puro de UCDM, o en general en otras enseñanzas no-dualistas.

Dicha “convicción de paz” tiene que ver por ejemplo con una especie de renuncia gozosa al mundo —una renuncia “mental”—, ya que dicho mundo, podríamos decir como consigna: “es simplemente nuestro sueño”. Es decir, no necesariamente nos vemos en la obligación trascendente de renunciar a nada “físicamente” (comida, sexo, etc.), sino que más bien nos damos cuenta de que la posible renuncia a diversos aspectos del “mundo” no comporta ningún sacrificio, sino todo lo contrario, pues resulta que lo que se nutre y se nutría con nuestro normal apego “directo” a “la realidad física” es precisamente una constante sensación de sacrificio.

El fondo de las religiones (como en general todo el fondo del campo del ego) suele reconocer al mundo como algo “malo en sí”, lo cual se hace más sutilmente por ejemplo juzgando diversos aspectos del mundo, haciendo escalas de graduación entre los aspectos del mundo (selecciones y evaluaciones que son el campo del ego). Pero, en el mundo, no existe realmente “el mal”, pues el mundo realmente no existe “fuera”, ya que es nuestro sueño. Así, con el esquema tradicional del campo del ego (ya sea en instituciones laicas o bien religiosas) la gente no podemos perdonar ni nos podemos perdonar fácilmente, no realmente.

Este texto es para comentar dos cosas muy básicas sobre terapia, respecto a los reproches o quejas que son la base de nuestra vida como egos, etc., y también para invitar a leer el mensaje a Bill (ver abajo: se trata del ‘mensaje a Bill’ que Wapnick comenta en los dos textos citados arriba).

El mensaje a Bill es un lugar donde la Voz que dictó el Curso de milagros habla concretamente sobre reproches, ataque, interpretaciones, etc. Nos sirve simplemente como una muestra sobre qué práctico y simple fue el Curso en su dictado original, y qué sencillamente “terapéutico” es todo esto; nos sirve pues para ver cómo ciertas “bases” del curso coinciden con tantas y tantas cosas del mundo de lo “transpersonal”, en el siglo XX —de las que hemos hablado: por ejemplo sobre Hoffman.

Ahora introduzco la historia de nuevo, poniéndolo en relación por ejemplo con el vocabulario que usa por ejemplo Enric Corbera en biodescodificación.

El Curso de milagros es intrínsecamente terapia, y como dice la Voz en el panfleto sobre psicoterapia: toda terapia es psicoterapia, pues en un nivel todos estamos locos de remate, reaccionando seriamente ante una realidad que en un nivel digamos más global nosotros hemos fabricado. Otorgamos realidad a un sueño, en el fondo, y así multiplicamos el conflicto interno que albergamos insospechadamente en el fondo de nuestras poderosas y “fabricadoras” mentes.

Si no vemos que el Curso es en sí “terapia” (sin que haga falta nada más) es porque no queremos practicarlo, y quizá estemos despistados por su forma, por su imprescindible anclaje metafísico, por su poética… —su estar escrito a dos niveles, etc. Y podemos estar despistados sobre esto por nuestra tradición cultural, hábitos… o por nuestras particulares manías o “complejos”.

La practicidad de la Voz del curso

Pero también sucede algo que da un poco de rabia: el Curso de milagros fue dado al principio de una manera extraordinariamente práctica, y un curso que se editara teniendo en cuenta eso, no daría tanto la apariencia de ser un “material duro” (aunque si la gente está verdaderamente interesada no solo recurrirán al libro azul, sino a Gary Renard o Wapnick).

Podría parecer que el Curso no se puede “comprender” sin leer algo sobre este “percance” de cómo se dictó, al principio —que no es un percance, pues fue extremadamente simple, práctica y humana, esa Voz que lo daba, en el nivel de la forma.

Podría parecer que sucede lo anterior, pero claro, tal y como supongo que Wapnick defendería…: ocurre que en general podríamos decir que el curso no necesita de más cosas que el texto del libro azul, tal y como está. Está más o menos claro también, pues éste es algo muy completo, y sus frases lapidarias son extremadamente simples, y en la práctica poco “interpretables” (aunque se intenten interpretar tanto).

Pero insisto: me parece que nos ayudará en general poder ver lo extraordinariamente práctica que era la Voz que dictó este Curso, lo detallista que era… lo que cuidaba el más mínimo aspecto de las interpretaciones en la vida diaria de Helen y Bill.

La Voz que dio el texto interiormente, a Helen Schucman, tuvo que discutir mucho con ella y con su compañero de trabajo, Bill Thetford, incluso sobre cosas “ridículas”. ¿Por qué? Para poder siquiera empezar a hablar en los términos en que le era necesario a la Voz hablar, es decir, en términos que nos puedan ayudar a visualizar hasta qué punto nos hacemos daño a nosotros mismos aferrándonos al pasado y machacando así constantemente nuestro presente, aposta1.

La (anti)metafísica del curso

Es nuestra elección aferrarnos al pasado, y lo hacemos inconscientemente, justificando así lógicamente nuestra identidad, con esas miles de diferenciaciones y selecciones que sobre todo inconscientemente realizamos en el campo del ego, en el campo de lo que nos proponía y ayudaba a reforzar todas esas selecciones que hicimos. Ese campo es el de nuestro “co-fabricado” ambiente familiar… social… el cual nos ayuda a reforzar la sensación de vernos a nosotros mismos como separados… como egos o identidades basadas más o menos en carencia, debilidad, etc.

Pero ese campo lo hemos co-fabricado, y por tanto, recordemos, estamos reaccionando ante nuestras propias ilusiones plasmadas ahí delante.

Todo el curso, UCDM, se podría resumir por un lado en que intenta fortalecer, para todo momento sin excepción, nuestra conciencia sobre la elección, la simplísima conciencia de que siempre puedes volver a elegir… y que nada ni nadie te está haciendo absolutamente nada a ti, como mente, ahora mismo: nosotros decidimos que nos afecten las cosas, somos quienes dejamos que nos afecten.

Siempre eres libre de elegir paz/unión en vez de guerra/separación en el nivel mental… y por justificada que creas que esté la “guerra”… por mucho que creas tener “más razón” que otros.

Aunque para poder realizar consistentemente esta elección a veces tenemos que pasarnos mucho tiempo dejando que la oscuridad, el sufrimiento o la guerra aparezcan en nuestra percepción… pero que aparezcan sin que sean juzgados inmediatamente por nuestro ego que se quiere “ya bueno”, “ya iluminado”.

Se trata entonces de llevar la oscuridad a la luz, y no de negar simplemente tal oscuridad. Es otro tipo de negación, es una negación digamos activa, una entrega. El trabajo que podríamos llamar “de negación de la oscuridad” es el de llevarla a la luz, es una entrega activa… y es dicha luz la que se encargará de negarla, no nosotros con el ego (por ejemplo reprimiendo una emoción juzgada “mala”). Nosotros, con el ego, solo podemos engañarnos al respecto de todo esto, y el ego es en sí un engaño, ese engaño que quiere hacernos creer que nuestras propias creencias nos pueden herir… esas creencias (separación) plasmadas en forma, en el mundo de la forma, plasmadas ahí fuera en la forma de un “mundo físico” que hemos proyectado más o menos “colectivamente” o consensuadamente.

Prácticamente todos tenemos aquí una “enorme cantidad” de oscuridad dentro, pues todos compartimos el mismo “problema” de la separación.

Vídeos, la práctica

En internet podemos ver vídeos mostrando esta “práctica fundamental”, la de mirar a la oscuridad de frente, sin miedo… e intentar entregarla en cierta “comunión” a la luz que todos por igual llevamos dentro (dejando al ego de lado, mirándolo desde arriba, digamos).

Me refiero al material compuesto por los vídeos del muy directo Enric Corbera. Éste, en su serie sobre bio-descodificación y Un curso de milagros… simplemente habla más o menos bruscamente con la gente para que saquen sus historias ocultas de reproche —todas esas historias más inconscientes con las que nos aferramos al pasado, y que siempre siempre siempre siempre están ahí de un modo u otro (a no ser que ya estéis iluminados, cosa rara).

Esos reproches a veces son la base sobre la que fundamos toda una vida, ya sea una de éxito, lucha y logros, o bien una de pasividad o fracaso, etc. El mundo del ego se basa en guerra interior, en una victimista guerra interior —y la manifestación externa de dicha guerra al final es lo de menos.

Si bien es patente, la forma de la manifestación exterior es lo de menos en un principio a la hora de alcanzar nuestra verdadera sanación, ya que se trataría de mirar las consecuencias del sistema-ego de frente… para que se disuelvan de forma natural, y no se trata de destruir nada sin más ni más… ni tampoco de analizar nada (el pasado, etc.).

Lo único que primero debemos y podemos “solucionar” está en el cuidado de nuestra paz interior… dando luego “resultados” que tampoco tienen por qué verse rápidamente con los ojos físicos, sino más bien si acaso sentirse.

Y Enric siempre habla para que la gente que está en los vídeos reconozca por ejemplo sin ningún miedo su odio actual contra hijos, padres, maridos, compañeros, amigos, etc.

El mensaje a Bill: mirar el odio de frente, resentires

Como dice la Voz (AF, pág. 329) en un momento dado a Helen y Bill:

Voz: «No se dan cuenta de cuánto se odian mutuamente. No se liberarán de esto hasta que sí se den cuenta de ello, pues hasta entonces creerán que quieren deshacerse el uno del otro y mantener el odio.»

Es decir, el odio se mantiene, y todos dejamos que conviva con el amor, en “dualidad”. El odio convive inconscientemente, por tanto; y esto siempre es así, y lo es incluso aunque seamos “muy espirituales” —en estos casos sería incluso quizá más agudo el “problema”, pues quizá el odio está todavía más tapado… y sería la misma “cantidad” que en el resto de personas.

Así pues, por ejemplo, tenemos esos odios…:

— conscientemente contra el gobernante “x”…, el sistema político “x”, los errores “y”…

— o, por ejemplo, contra toda esa inmensa especie de “conspiración” que seguramente se esté dando, como “dato”, en la Tierra desde hace mucho tiempo (pues todo es en parte un gran guión, una película con varios caminos probables). Sabemos qué pasa, por ejemplo, con la distorsión de “la democracia”, que en EEUU estaría “colonizada” por el capital multinacional. Es decir, quizá ahora estaríamos viendo un salto importante de escala, en el “plan” o guión, por el hecho de que los EEUU hayan sido conquistados plenamente por las corporaciones en el siglo XX. Así que tenemos toda esta posible “mega-conspiración”, de la que ya hablábamos por ahí, y que, a la larga, querría conseguir robotizar más y más… o “cibernetizar” más y más… al humano y al planeta, o a parte del mismo, para, con ello por ejemplo planear y facilitar cierto cambio posible, en bloque, de la raza humana por otra más moldeable aún, por raza menos susceptible de despertar del sueño que es el universo.

— inconscientemente contra el padre, la madre, hijos, amigos…

Así pues, el odio, el enfado, la ira, se mantienen por nuestras creencias, nuestras justificaciones mentales que enjuician los aspectos de los “otros”… lo que es recriminable en otros… no viendo así que, en realidad, si tales aspectos nos molestan tanto y les damos tanta importancia es precisamente porque queremos que estén ahí, aparentemente “afuera”… para así poder proyectar y seguir proyectando. Con ello, reforzamos nuestra miserable identidad-ego con todo el dolor que esto conlleve —lo cual muy a menudo parece darnos igual.

También la Voz les decía (p. 329):

«Miren el odio tan calmadamente como puedan, pues si hemos de negar la negación de la verdad [es decir, si hemos de negar la separación, que a su vez es la negación de la verdad… pues no estamos separados] primero tenemos que reconocer lo que estamos negando [es decir, primero tenemos que mirar sin miedo la amplitud del odio, ataque, miedo… que alimentan la separación, y sobre todo inconscientemente, en capas cada vez más profundas de nuestra mente (no hay separación neutral, no hay pensamientos neutros)

Esos resentires profundos a veces parece que vienen o resuenan incluso con la etapa dentro de la madre, cuando somos fetos… y todos esos resentires, en realidad, y más en general, digamos que estarían constelados con familias, ambientes, e incluso por ejemplo con otras vidas en nuestra hilera temporal aparente de “reencarnaciones” (y en último término constelados cósmicamente).

Pero, curiosamente, cuando la mente se pone al servicio de la curación, del principio de la sanación, ese principio que nos viene de la Fuente, entonces la mente puede volver a pasar, re-pasar (pues no estamos solos), más benévolamente, por aquellas generalizadas interpretaciones mentales que curiosamente también hacíamos ¡incluso cuando éramos fetos, con nuestra mente.

Y es que nunca hemos dejado de tener una mente y nunca hemos dejado de estar acompañados en ese nivel global, mental, que sana si le dejamos —esto se ve explícitamente en la práctica de terapia de regresiones… de constelaciones familiares… de biodescodificación, etc.

A la Voz (AF, pág. 288) le interesaba pues que Helen y Bill, los escribas, entendieran sus errores de percepción de forma extremadamente concreta.

Y ya dijimos que por ejemplo tales errores de percepción tienen que ver con nuestro vínculo imaginario con el pasado; es decir, tienen que ver con nuestra elección constante por el conflicto, en la mente, que muchas veces se da trayendo al presente inconscientemente las cosas “del pasado” para con ellas poder justificar nuestras cansinas historias de victimización, de separación, etc.

Lo “malo” es que este “traer al presente” el pasado puede estar muy profundamente anclado en nuestra mente inconsciente, en tanto que es una especie de “cuerpo” de juicios: ese juicio andante que en realidad somos todos ya solo por “apoyar ego”, ya solo por venir a confirmarlo aquí, al universo.

A partir de la página 289 de AF vemos escrito el mensaje que la Voz daba a Bill a través de Helen sobre los problemas que Bill tenía para ser profesor. Este mensaje es comentado más ampliamente también en el texto-charla-taller de Wapnick titulado Parents and Children: Our Most Difficult Lesson. De este comentario hablaremos ahora.

Comentario de Wapnick al mensaje a Bill

Aquí iré transcribiendo cosas sobre el mensaje a Bill, tal y como es comentado en el texto de “PC”, de Wapnick. Eso irá hacia la derecha. En formato normal, hacia la izquierda, también pondré comentarios míos. Traduzco y amplío libremente, cambiando a veces cosas.

Todo trata acerca de que Bill, que trabaja en la universidad, elige inconscientemente no ser buen profesor —por así decirlo. Se ve como impedido, hay una fuerza más allá de él, algo que le supera, tal y como siempre a todos vemos que nos pasa en “la vida”… pues, más allá de nosotros, hay algo que se resiste —”patrones inconscientes”, y todas estas cosas.

Es como si la Voz le enseñara a Bill a ver la lógica de eso a nivel mental, pues claro está que estas dos personas, Helen y Bill, que se encontraron con esa Voz tan práctica y “detallista”, eran personas como cualquiera de nosotros —y todos somos niños espirituales, como dirá luego Wapnick.

Y claro, la Voz nos llama niños (espirituales) porque en el nivel del despertar al espíritu todos somos como críos, divirtiéndonos con justificaciones mentales que tapan lo que es obvio a un nivel digamos global, inconsciente, un nivel digamos “programado”, de la mente global que fabricó este universo.

Es obvio que estamos machacados por eso y que lo elegimos, pero, como eso parece que fue hace mucho tiempo… o bien como es algo que parece muy justificado ya que somos o fuimos dañados en tanto que cuerpos con necesidades, o como estamos y estuvimos muy afectados por las circunstancias externas, dentro de todo lo que es “el campo del ego”, entonces, por todo ello, no vemos más ampliamente qué supone “el regalo del mundo”.

Así pues, nos “divertimos” de forma macabra con todo esto sin poder fácilmente salir del campo de batalla que supone el mero hecho de identificarnos con un cuerpo. Este sería el regalo envenenado del programa del ego, pues mirado con inocencia, honestidad, esto es algo horrible, pues aquello con lo que más nos vinculamos (cuerpos, civilizaciones, etc.) al final no es absolutamente nada.

Y claro, todo esto tiene una “solución” que en el universo sencillamente, sabemos por el Curso, seguramente tarde mucho tiempo en parecer que se actualiza, visto desde aquí, desde el tiempo. Pero lo “mágico” de todo esto es que no hay ningún tiempo, pues nada de esto nunca habrá pasado.

La salida, o solución, desde la visión que podemos alcanzar, es la “espiritual”, si maduramos espiritualmente: eso que alcanzarían los llamados “iluminados”, la gente que despierta, y que en realidad todos somos, ya, potencialmente, aunque aquí vengamos a negarlo una vida más en el tiempo ilusoriamente lineal.

Bill elige victimización durante un largo tiempo tras un incidente ocurrido con su padre. Es un ejemplo muy concreto, tan concreto como esos ejemplos que Enric Corbera tiene en los vídeos, sobre una aplicación rápida en un cierto “enfrentar al ego”, de hacer que se muestre el ego, el odio, la carga de odio, miedo.

En el curso podríamos decir que “faltan” ejemplos concretos, o que fuera algo más “dialógico”, al estilo de los ejemplos y diálogos que se dieron en el dictado real del curso —o como los que vemos rápidamente dramatizados en los vídeos de Corbera.

Pero la historia es tan simple como esto: sacar al ego a la luz, admitir sin miedo lo que está ahí, el inconsciente de reproches profundos, como ya dijimos.

Así que tenemos aquella insistencia de Bill en victimizarse a cuento de una cosa que le pasó con su padre en el pasado. Creemos que no podemos hacer nada con ese pasado con el cual nos vinculamos inercial y mentalmente, con eso que “no sabemos qué es” y nos arrastra y que en realidad es el típico “caos” del ego. A eso le damos poder, mucha importancia, le otorgamos mucha realidad: diciendo “¡cómo me pudo hacer esto a mí!”, mi padre, madre, amigos, ambiente. Pero, después de tanto tiempo en realidad resulta absurdo, pues solo nos queda esa insistencia, a nivel mental.

En concreto a Bill lo que le ocurrió es que su padre le destruyó la oficina. Sobre esto le habla directamente la Voz en estas primeras semanas del dictado del Curso.

Una de las cosas básicas que está todo el rato diciendo el curso, a nivel aparentemente “más abstracto”, es que somos nosotros quienes quisimos que sucedieran todos esos “eventos desdichados” (también los no-desdichados, en dualidad). Y, entonces, la sensación de “importancia” de la que hablábamos, ese sentimiento de que tenga tanta importancia o realidad lo ya pasado…: esto es algo que nos indica que somos nosotros quienes lo quisimos.

Esto es lo que al ego le rechina por todos lados, claro está, pues, diría el ego…: “cómo voy a haber querido yo que me pase nada a mí”. Recordemos ahora que sí, que esto es así de simple, pues todo se cuece a nivel mental, aunque nos parezca demasiado “esotérico”. La mente global es una especie de programa, y otra cosa es cómo podemos cambiarlo aparentemente, digamos, quizá, diciéndolo en otro lenguaje…: “cambiando la línea de tiempo”.

Pero, básicamente, el programa es una invitación a autofustigarnos aquí, identificados con cuerpos que mueren, desaparecen, sujetos a fuerzas fuera de nuestro control, a “la fortuna”. La ley de la percepción es entonces básicamente esto, como dice el curso: que colocamos ahí lo que vemos y que queremos que sea así, tal y como lo vemos, para poder proyectar sobre ello juicios (y creernos que así nos libramos en nuestro interior de ellos, cuando sucede lo contrario, así los conservamos, como nos explica el curso).

Otorgamos pues esa importancia o realidad a esas cosas del pasado porque quisimos que pasaran, sencillamente. Así que decimos: “mi padre me hizo esto hace “x” tiempo… y, por eso es por lo que me sucede ahora esto, y esto otro”.

Así que a nivel esotérico, digamos, en nuestra “mente global”, quisimos que eso pasara, siempre.

La Voz en el mensaje a Bill dice:

«El hecho de que nunca nos olvidemos y de que realmente construyamos nuestro auto-concepto fundándonos en ese maltrato, nos revela que algo está enraizado en el estado de nuestras mentes; y lo enraizado no es lo que nos hicieron, sino que lo enraizado es la culpa [auto-ataque] que dice que merecemos que se nos hagan terribles cosas»

Recordemos que el Curso dice, básica y simplemente, que todos venimos aquí porque necesitamos esta “aventura”, ya que en la mente tenemos una especie de culpa(auto-ataque) enorme… una culpa que nos hemos inventado apoyando la interpretación que el ego dio para la idea de la separación (respecto a nuestra Fuente).

Tenemos pues que demostrar, con este universo de cuerpos, que el ego tiene razón y la Fuente no.

Esta interpretación dice entonces que nosotros le hemos hecho algo “malo” a Dios, robando la individualidad que aquí creemos poder poseer… para con ello demostrarle a Dios su garrafal equivocación. Además, la interpretación siente una tremenda culpa por tal interpretación de la separación como robo, ataque, y dice por tanto que Dios nos va a castigar o que nos quiere castigar a toda costa, pues, además, por nuestra parte, nos creemos que lo hemos matado (todas esas incongruencias y locuras que son la base del ego).

Todo esto sucede pues, como vemos, en un nivel colosal —decíamos “mente global—, un nivel “esotérico” si queréis decirlo así, o en unas “dimensiones” que no conocemos ni aquí podemos realmente experimentar, pues ni sabemos realmente qué es la mente. Aquí solamente podemos decidir, ya que la mente aquí queda básicamente reducida a ser un mecanismo de decisión, para poder “elegir despertar”.

Wapnick comenta esta línea diciendo que nadie está justificado en verse como una víctima inocente, injustamente tratada. Si nos percibimos así, estamos en lo que el Curso llama “tentación”, y si admitimos tal cosa es porque queremos ser injustamente tratados.

Digamos que hemos elegido la posibilidad de ataque a nivel universal.

Voz: «Es más, si seguimos sosteniendo sistemáticamente que hemos sido maltratados en tanto niños, no hay modo alguno de que entonces podamos luego evitar tratar injustamente a nuestros hijos, subordinados, etc., cuando seamos adultos, padres, etc. Y esto ocurre al final en varios tipos de situaciones: creeremos que somos injustamente tratados por nuestros hijos, o los trataremos injustamente a ellos, o abusaremos de la autoridad en la posición en que estemos como adultos.»

Es decir, la Voz del Curso, esta Voz que no pasó directamente al Curso oficial, le dice a Bill que hay una parte de la mente que puede decidir, y que él, Bill, se está agarrando a esta auto-imagen. No obstante, esta parte es totalmente inconsciente, y por eso es por lo que continúa y continúa, inercialmente.

La cuestión deviene entonces:

Voz: «¿Cómo es posible que alguien sea capaz de otorgarle tanto poder a esto que es obviamente una mala percepción [misperception]? No puede haber ninguna justificación real para hacer eso, para otorgarle tanto poder a esa percepción, ya que el mismo Bill reconoció el problema real cuando decía: “cómo me pudo hacer esto a mí”. Pero, la respuesta es… que él [su padre] no lo hizo.»

Wapnick: El padre de Bill no le hizo nada a Bill, sino que se lo hizo a sí mismo y a la oficina; no se lo hizo a Bill. Es decir, nos lo tomamos todo personalmente, pero elegimos tomárnoslo así, siempre (con excusas más o menos grandes, como este destrozo de algo realmente vital para Bill).

Cualesquiera que fueran las proyecciones del padre sobre Bill fueron sus proyecciones, y no tuvieron nada que ver con su hijo: son mera percepción del padre de Bill. La parte de Bill fue reclamar que eso se le hizo a él (es decir, se lo tomó personalmente, tal y como siempre hacemos).

En otras palabras, Bill hizo una conexión entre:
— la agresión de su padre,
— y él mismo en tanto que víctima (esto sería como la conexión inicial que hicimos al creer en el ego, que se repite constantemente pues constantemente estamos eligiendo ego en el sistema de pensamiento del ego, donde el pensamiento de victimización es un esencial componente).

Voz: «El problema no fue lo que el padre hizo o dejara de hacer, sino la interpretación de Bill.»

Wapnick: «Esto se aplica claramente a todos, ya que nadie nos hace realmente nada. Los perpetradores del odio se lo hacen a sí mismos, y luego proyectan la imagen llena de odio sobre nosotros. Si nos tragamos esto no hacemos sino unirnos a su danza de odio y culpa. Así que el mensaje de la Voz es que claramente debemos aceptar responsabilidad por nuestras decisiones, y dar una respuesta de perdón.»

Es decir, una respuesta desde nuestra reconexión, esa reconexión trabajada con la única paz real, verdadera, la que reside dulcemente en nuestro interior y que puede transmutar nuestra percepción si le dejamos.

Sigue diciendo Wapnick que no somos responsables de las decisiones que otros toman, pero sí somos definitivamente responsables de la decisión de dejar o no que sus decisiones nos afecten.

Y diríamos que esta sería la única cosa que realmente nos debe empezar por importar en el mundo: ir trabajando en nosotros, en este mundo tan loco, dicho poder de decisión a nivel mental —sobre el cómo vivimos lo que vivimos.

Así, nuestra paz mental no depende de nada en realidad. Lo único que podemos verdaderamente elegir, para poder actuar desde la paz, es que las cosas no nos afecten realmente (sin dejar de responsabilizarnos), sin caer rápido en “el mundo nos necesita”, o en hay que “ir en contra de esto o de lo otro”.

Independientemente de lo que en realidad debemos “cuidarnos” (el cuerpo, etc.), en verdad no tenemos por qué dejar que nada afecte a ese nuestro núcleo de paz interior, desde donde parte todo cuidado real.

Wapnick: nuestros cuerpos, oficinas, etc., pueden realmente verse afectados, pero nunca nuestras mentes. Entonces, el lamento de Bill (“cómo pudo hacerme esto”), no era una pregunta sincera u honestamente sentida. Esta pregunta sería más bien una declaración de victimización. Y la respuesta que le da la Voz nos la está dando para todos (“no te hizo nada a ti”), pues todos compartimos más o menos conscientemente tales lamentos, ya que en general el gran truco del ego es este: “aquí estoy yo, y es otro quien es el responsable de lo que me pasó”.

Voz: «Bill debe estar dispuesto a hacerse honestamente la pregunta de si él está dispuesto a demostrar que sus padres no le han herido. A menos que esté dispuesto a hacer esto, no les habrá perdonado.»

W: «Aquí tenemos la cuestión de nuevo, importantísima en el Curso, la de la disposición, la de la pequeña dosis de buena voluntad que simplemente tiene que ver con un estar dispuesto a cambiar de mentalidad.»

No es que tú vayas a demostrar que tus padres no te han herido haciéndoles un monumento, estando todo el rato esclavizado, jugando a lo que sea que el ego te diga que juegues, lo de siempre, separación (me necesitan…, no me necesitan…), sino que solo tienes que estar dispuesto. Recordar: ¡no sabemos lo que es la mente! Tenemos que estar dispuestos a que se actúe en ese nivel mental, donde es posible la curación, donde “estamos protegidos” si así lo elegimos; tenemos que estar dispuestos “íntimamente”, al igual que la gente se dispone para curarse con esa pequeña dosis de buena voluntad en por ejemplo las terapias de la psicología transpersonal (regresiones, constelaciones familiares… etc.).

W: este es el tema clave del Curso, que va al corazón del perdón: perdonamos a otros demostrando nuestra invulnerabilidad a su ataque. Mientras que nuestros cuerpos pueden ser vulnerables, nosotros no somos el cuerpo. Lo que se requiere para que esto funcione es el cambio desde la identificación con el cuerpo a la identificación con la mente. Realmente la gente puede haber dañado nuestras pertenencias o nuestros cuerpos, pero no nos hicieron eso a nosotros. Ni que decir tiene que esta es una lección muy difícil como para que la pueda aprender un niño. Pero ¡el Curso no está escrito para niños! Sin embargo está escrito para “niños espirituales”. Solo cuando nos hacemos adultos es cuando somos capaces de decir finalmente que llevar consigo esta carga de victimización no es algo ya apropiado. Y es entonces cuando podemos dejarla a un lado.

La Voz le dice a Bill que su “problema” a la hora de dar la clase en la universidad, se retrotrae a la falta de perdón con respecto a su padre y su madre. Bill, diciéndose a sí mismo que él está dañado, que no puede dar la clase, está con ello realmente acusando a su contexto familiar: “tú me hiciste esto a mí, ya que preferías a mi hermana… y como has destruido mi primera oficina no puedo enseñar. Y mi vulnerabilidad ante tus ataques es una acusación condenatoria a ti, a mi padre, etc.”

Vemos pues este regalo de amor negativo, como decía Hoffman, regalo que hacemos al “sistema familiar” —esta fidelidad al sistema con regalos vengativos pero de fidelidad “amorosa”, en este sentido egoico para el amor: el del amor negativo, condicional.

Así, Bill interpretó para sí mismo de pequeño, cuando murió su hermana; Bill creyó mentalmente que sus padres habrían querido que fuera él quien muriera en vez de su hermana.

Esto es lo que todos hacemos cuando llevamos con nosotros estas historias, estas justificaciones mentales, para tapar esa carga negativa, ese auto-ataque digamos profundo que albergamos todos… esa carga negativa profunda que puede ir saliendo pero que está ocultada por una historia superficial mental (por la elección constante por el conflicto que realizamos a cada momento, elección “basal”). Esas historias nos retrotraen en el fondo a “la caída”, la cual siempre está aquí, en cada momento, como esa “primera” historieta del ego, donde nos dijimos a nosotros mismos que el Amor nos iba a matar (!).

Dice W. que la siguiente es una importante afirmación con la cual podemos relacionarlo todo:

Voz: «El hecho de que Bill haya hablado tan a menudo sobre el evento, eso ya solo, de por sí, nos sugiere la extrema importancia que esta percepción errónea tiene en su pensamiento distorsionado.»

Y para esta distorsión fue fabricado el universo, como vemos. Y seguimos manteniendo esta distorsión al efectuar en el universo el aparente “hecho” de que la mente puede ser atacada. Pero esto es falso, la mente no puede ser atacada, aunque tengamos todo este grandioso escenario fabricado, toda esta “alfombra del tiempo”, todo lo corporal… para poder ahí y con ello representar la tragicomedia ficticia de que la mente puede ser atacada —es decir, para representar ilusoriamente la tragicomedia del ego.

Wapnick: «sé honesto contigo mismo y mira cuántas veces cuentas la misma historia: alguien en tu familia actúa de tal manera “contra ti” y tú enseguida llamas para contar la historia… alguien te hace algo cruel en el trabajo… y corres a contárselo a todos… Cuanto más cuentas tu triste historia mejor te sientes, ya que estás reforzando la percepción errada de que tú eres la víctima; y así repetidamente regurgitamos nuestras terribles experiencias infantiles. El hecho de que no las soltemos nos señala cuán importantes son para nosotros. Y repitamos: no somos responsables del comportamiento maltratador de los demás, sino que sí que lo somos de la creencia de que su comportamiento tiene que ver con nosotros personalmente cuando, en verdad, nada tiene que ver con nosotros en absoluto.»

Ahora la Voz cambiará de registro, para hablar de terapia, y diremos algo sobre lo que subyace a los diversos roles en psicoterapia, paternidad-maternidad, profesores, etc., ya que en todas partes estaría pasando lo mismo: el propósito en todos lados es demostrar que la desigualdad es temporal e ilusoria (el propósito “no egoico”, claro está):

Voz: «La meta esencial de la terapia es la misma que la del conocimiento [verdad ≈ realidad ≈ Cielo]. Nadie puede sobrevivir de manera independiente en tanto en cuanto esté dispuesto a verse a través de los ojos de los demás.»

W: En tanto niños nos vemos a nosotros mismos a través de los ojos de los parientes, contextos… etc. El problema es que nosotros a menudo no devenimos lo suficientemente adultos como para dejar atrás esas percepciones, para superar la talla del encorsetamiento que suponen esas percepciones de los demás que una vez admitimos como reales para nosotros [podríamos decir: con esas gafas que una vez aceptamos en nosotros mismos para vernos a nosotros mismos a través de los ojos de los demás].»

Sí, los padres de Bill le percibieron erróneamente; pero Bill se agarró fuertemente a esto, y la Voz simplemente nos pide que dejemos ir estas cosas.

W: No hay justificación para agarrarse tanto, excepto el deseo que tenemos de correr y correr inercialmente con el ego por el mundo, desde esa justificación mental que damos en una situación donde nos tomamos personalmente las cosas, un día. Con ello en general decimos…: “eh, somos las víctimas inocentes y no es por nosotros, no es nuestra falta el que nuestras vidas sean tan desordenadas, y que entonces no podamos realizar adecuadamente ciertas funciones —si es que las podemos realizar en absoluto”.»

Voz: «Esto siempre le pone a Bill en una posición en la que debe verse a sí mismo bajo diferentes luces.»

W: «Bill se ve a sí mismo bajo esas diferentes luces debido a las percepciones erróneas que sus padres tenían de él, por no mencionar las percepciones de otras personas.

Así, nunca nos miramos a nosotros mismos independientemente del mundo, y esto significaría en último término vernos como la Voz nos vería; pero, esto último, lo echamos a un lado. Para rellenar el vacío perceptivo entonces adoptamos las visiones de otros.»

Así que ahí lo vemos: ese vacío que nos hemos inventado desde que el mundo es mundo, que es el fundamento del mundo…: “me falta algo”, “se lo voy a robar a la Fuente, a Dios”… éste “me va a matar por ello” —vamos: la locura del ego.

Voz: «Los padres no crean la imagen de sus hijos.»

W: «Un niño viene al mundo con su auto-imagen intacta, con el ego intacto.»

Los niños pues no son inocentes, no más que cualquier otro. Nos creemos aquí la culpa, directamente, pues el propósito de los cuerpos fue el demostrar que Dios no tenía razón.

W: «Una de las tremendas cargas que tiene la labor de los padres, y que es desafortunadamente muy reforzada por los psicólogos, es la de decir que los padres son absolutamente los responsables de sus hijos. Esta es la ilusión que los niños adoran perpetuar, que siempre se perpetúa, y es por ella que, cuando crecemos, escribimos tomos y tomos sobre dicha ilusión.

Sin embargo los niños nacen con los egos completamente desarrollados. Y la estrategia del ego dicha en dos palabras es: “yo existo, y es tu culpa”, “estoy aquí pero no soy responsable”.

En otras palabras: “soy la víctima inocente”, lo cual es la auto-imagen de todo el mundo. Los padres por tanto no fabrican esa imagen, pero la refuerzan; de forma similar reforzamos el ego en cada cual, así como tendríamos el poder de reforzar el otro sistema de pensamiento.»

Voz: «Los padres no crean la imagen de sus hijos, aunque pueden percibir imágenes que éstos sí se creen, sin embargo, como ya hemos dicho, tú no eres una imagen. Si te pones de parte de los hacedores de imágenes estás siendo meramente idólatra.»

W: «En otras palabras, las imágenes de nosotros mismos son ídolos, sustitutos de Dios. Sustituimos la imagen que Dios nos dio, espíritu puro, uno con él, por todas nuestras imágenes llenas de culpa [auto-ataque].»

Y claro, en esas imágenes invitamos a todo el mundo en nuestras vidas a unirse a nosotros en esas cajitas del ego, en esa danza de la muerte que es el reino falso de la dualidad, el universo y todo universo de percepción.

Y Wapnick recuerda ahora la parte del Curso en el cap. 31 donde se dice que el Ser no tiene concepto o imagen de sí mismo, y así sustituimos este Ser por nuestro ser idólatra.

Voz: «Bill no está justificado como para seguir perpetuando ninguna imagen de sí mismo; él no es una imagen»

W: «Esto es cierto de todos nosotros: no somos este ídolo, este ídolo que hemos adoptado para sustituir el glorioso Ser que Dios creó. Sustituimos pues este Ser, el de la verdad, por este nuestro ídolo; luego olvidamos convenientemente que lo hemos hecho, fabricándonos una vida como seres desvalidos, inocentes.»

(Continuará)

____

Notas.
1. En ello también inciden mucho las primeras lecciones del libro de ejercicios, que son fulminantes, extraordinariamente “duras” y precisas sobre todo esto, sobre el ataque, el pasado, la mente, el significado, nuestra red caótica de propósitos, etc.

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5 Respuestas a “El Curso de milagros es intrínsecamente terapia: una invitación a leer a Wapnick, a mirar a Enric Corbera y a convencerse de lo extraordinariamente simple y práctico que es el Curso de milagros: el ‘mensaje a Bill’

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  1. Archivo este breve comentario que puse en TaT, sobre el material de Seth, ascensión, etc.… y luego otros dos comentarios que puse en “jugandoalegremente.blogspot.com” :

    «
    Me gustaría compartir este comentario, por si nos animamos con esto… o sirve… o por si alguien me anima con esto… o por si se puede o se ve necesario ahondar así, de este modo en lo siguiente, relativo a lo que se habla aquí:

    no sé cómo no vi antes lo de Seth… el material de Seth…; no sé cómo es que no se habla más de lo de Seth (si es que no se habla) —quizá no se habla porque tiene muchos años (1970 +-).

    Pero antes de nada, una cosa rápida sobre la coexistencia de “seres”:

    si uno ve ese material, en él se cuenta que “todo es conciencia”… y ésta está imbricada… o digamos “constelada”… y es un jaleo de aúpa para el que al parecer en realidad nos vamos preparando cuando despertamos más y más a lo del “espíritu”.

    Es decir, esto es un caos tremendo… sobre todo es caos desde nuestra visión reducida aquí, en lo que llamaríamos nuestra densidad 3D; pero lo que quería decir también es que en el material se cuenta que algunas de esas conciencias o capas de conciencia no tienen ni por qué saber que existimos.

    Desde este tiempo atrás… en que llevo ya más acelerado (más vale tarde que nunca)… dándome cuenta de cómo somos todos en realidad “multidimensionales”…… desde este tiempo… esta canalización es de lo más útil que me encontré; es muy detallada, parece muy precisa… y la siento muy “esperanzadora”… en el buen sentido.

    Por ahora entiendo que “colectivamente”, una cierta “ascensión” se dará sí o sí:

    todo sería como un juego de reflejos… así que “lo de dentro fuera” y esas cosas (aunque sin necesariamente muchas “luces”… o no muchos cambios espectaculares en cuanto a la apariencia de nuestra densidad aquí en la Tierra).

    Parece que se hará más y más patente —en este siglo— nuestra “multidimensionalidad”, también a nivel colectivo… institucionalmente, digamos. Según lo de Seth se admitirá mejor lo de tener más acceso directo a vidas pasadas… el crecimiento emocional en la base… y esas cosas.

    Y según esta canalización… veo que no todas las posibles “organizaciones de masas” —en torno a, digamos nuevos “Cristos”—, no todas esas organizaciones que puedan surgir… no todas irían a ser “malas” en sí, pues ya dijimos: “lo de dentro fuera”, “reflejo”…… claro está… y entonces es el ego en general en todo caso lo que sería “malo en sí” (pero si lo juzgamos entonces “somos ego”… lo reforzamos… jeje… así que… esa es la historia, este es el lío).

    Bien, así que los “cambios internos” de todos nosotros de alguna manera se van a terminar por “hacer institución”, por institucionalizar; siempre pasaría, estamos aquí para eso, al parecer; así que siempre el campo del ego tiene que “distorsionar”… pues es en sí una distorsión… el ego.

    Y como “todo es conciencia”… entonces todo lo “físico” —en tanto quiere ser “solo físico”— será siempre “mentira”… una “mentira parcial”… dualidad… siempre “estabilidades falsas” (el ego quisiera ser eterno, jeje)… para ir haciendo más suave el camino a nuestra total multidimensionalidad… pues nuestro destino es al parecer acercarnos más y más a ser conciencia “sin tiempo”, a “creación pura”, un éxtasis que no podemos comprender, pero que ya somos ahí, de forma escondida, que queremos aún esconder.

    Así, estos mundos físicos cambian ante nuestros ojos que van despertando… cambian en sus “condiciones”… y digamos que para ir “suavizando”… o como “acercando”… el mundo físico… para irlo comprimiendo hacia la dirección del “no tiempo”… del “todo conciencia”.

    Para estas últimas experiencias en teoría no estaríamos preparados cuando venimos aquí a experimentar mundo físico; pero… si nos “limpiamos”, aquí… si nos limpiamos todo lo que podemos… sin miedo (“perdonando” toda percepción, si pudiéramos decirlo así)… entonces… nunca se sabe dónde dejaremos que se nos ponga en cuanto al plan global del despertar… en cuanto a “iluminación”… y esas cosas.

    Así que ahí está el mundo físico… “cambiando”, como todo, en el multiverso… y ahí está como para dar pie a que las “almas” “experimenten mundo físico”… con las tragicomedias del ego… tragicomedias con cosas que él se hace a sí mismo en el fondo… desde siempre… aquí… desde que hay universo —al parecer.

    Pues lo dicho: que vale, que estamos en el mundo físico (es nuestra férrea creencia…)… y por eso el “reflejo”, “fuera”, tiene que surgir, sí o sí. Tiene que surgir “algo” en ese “fuera” que en realidad está “dentro” —diríamos, en una visión más “global” de la mente; y ello porque todo sería una “mente-conciencia” que se está “haciendo de las suyas”.

    Esta mente, y muy a la larga visto desde el universo (pero no necesariamente tanto, visto desde nuestro despertar “individual”…), muy a la larga… para mí estaría como aprendiendo a “regresar”… aprendiendo a quitarse “miedo al regreso”… ¿a dónde? A un “sitio” de donde en realidad nunca partió; y, entonces, mientras ella va soñando “aquí” individualidad nosotros nunca nos podríamos hacer una idea del todo adecuada aquí… pues somos en parte fragmentos ilusorios de esa mente… en nuestro ser dual o dormido… y no podríamos hacernos una idea adecuada de qué significaría todo esto —no en realidad.

    Así, aquí tenemos nuestro despertar progresivo a una “ampliación de la mirada” desde este universo físico… una ampliación de la mirada que este universo es en sí… una mirada ensoñadora, auto-propuesta… una mirada hacia los muchísimos “líos” que nos rodean… una mirada compresora, unificadora… que inventó la muerte y esas cosas… y que ahora se las va arreglando, con ayudas, para “des-inventar” ciertas tonterías.

    Entonces, quizá ocurra simplemente que los nuevos “personajes” que salgan a la luz en este siglo (Seth da fechas como alrededor del 2075) vayan a focalizar eso que ya se da incluso desde ahora, fuertemente… esos cambios que ya están dándose en cuanto a tomar conciencia individualmente de cosas como “vidas pasadas”… y de hasta qué punto la mente-emociones son importantes… son fabricadoras de realidad… etc.: en general, cambios relativos a ver lo importante o sobredeterminante que es “el espíritu” para todo… para todos los aspectos de nuestra “realidad”.

    salud

    ___
    «Permitidme deciros que aquel que odia un mal se limita a crear otro.» (Habla Seth, II)
    »

    _____________
    «

    http://jugandoalegremente.blogspot.com/2012/03/le-flexibilidad-de-nisargadatta-maharaj.html?showComment=1331238296302#c6820509783642982546 :

    Según la experiencia que narra Seth en sus libros canalizados, todos estamos siendo trabajados multidimensionalmente, y lo sabemos inconscientemente;
    en sueños, por la noche, al parecer estaríamos haciendo cosas que ni sospechamos.

    ¡Somos todos ya maestros! ¡Todo está unido!

    Ya somos multidimensionales… ya estamos en el plan de despertar, ese que se iniciaría a la vez que pareció iniciarse algo, el tiempo, el universo o “universos”.

    Supongo que lo que pasa es que un “maestro” está despierto más “a conciencia”, y por tanto puede dejarse llevar mejor casi como si estuviera en sueños, a veces.

    La historia de las canalizaciones, los materiales bruscamente canalizados… como este tan apasionante de Seth… las buenas canalizaciones digamos que serían parte de esa misma “prisa celestial” de la que hablaban al principio la Voz y Helen;

    pero los maestros que están iluminados digamos que de una forma más “natural”… o de una forma más disimulada… simplemente están haciendo lo mismo, son “canales”, más integradamente disimulados… si acaso… en esa integración con respecto a todas las dimensiones de su ser (esa dimensión “vertical” del despertar)… posibilitada por el perdón aquí… el perdón del ego aquí, donde se esté… donde se crea con más fuerza que se esté…… y entonces ellos “canalizan” de cualquier manera… hablan tal y como sea mejor para la relación egoica del momento, en el mundo del ego… ante un ser “no tan despierto”;
    así que es ese dejarse llevar… esa espontaneidad de la que hablaste.

    Entiendo pues eso, que pasaría que un “maestro” ha conectado más conscientemente… obviamente… con ese plan que ¡ya actúa en todos! queramos o no, de noche según las fantásticas narraciones de Seth… o en nuestras vidas paralelas (estaríamos siempre ¡pulsando! y no nos damos cuenta)… vidas pasadas, vidas futuras… etc.

    Ya dice el Curso que todo esto es más de golpe, de una vez, que el tiempo no existe……… que aquí la creencia del tiempo simplemente sustenta la ilusión de que no puede ser tan “a la vez”…… pero sin embargo ya siempre estaríamos trabajando en “todo” y con “lo otro”.

    »

    «
    http://jugandoalegremente.blogspot.com/2012/03/un-breve-paralelismo-entre-una.html?showComment=1331238279689#c5888091397881003367:

    Claro, uséase… entonces es eso, es la simplicidad de “entrenarse”, de que te pide el cuerpo entrenarte… o simplemente “sale solo” en plan más “milagroso”… entrenarse para poder ser —o recordar que se es— ese enlace que nunca se perdió… con la compasión o reconciliación-expiación…, un principio “divino”… el de la expiación.

    Y “que sea lo que Dios quiera”… a través de muchos intermediarios quizá, muchas necesidades intermedias de perdón… de aprendizaje… aunque la conexión “perfecta” es lo que garantizará “todo”…

    posí
    paz y hamor
    »

    • Hola,

      Es muy difícil hablar de lo que estás hablando en este comentario, así que te felicito por cómo consigues hacerlo, así como por el post completo, ahora que he leído todo ello.

      Llegué al material de seth hace unos años y por lo que comprendo de tus palabras, estamos de acuerdo en su valoración, en la enseñanza “cruzada” que se puede derivar de esos escritos ( “impetuosamente”, es verdad ).

      Estoy de acuerdo en que por ahí van las claves de nuestro vivir en estos espaciotiempos con estos cuerpos, con estas herramientas y vestimentas.

      Me ha alegrado y producido un gozoso sentir, resonar, reconocimiento en la lectura de esta entrada, más completa y ara más labor de la que pueda verse a primera vista,, tanta como uno desee realizar según su intención y grado de comprensión, siempre creciente.

      Gracias,

      Abrazos

  2. Hola,
    no he leido esta entrada aún, pero quería comentar al ver el título, con el que resueno plenamente, que me impresionó sobre manera el abordaje y la práctica que hace Enric de Un curso de Milagros, y de hecho hice este blog para tener todo lo que he ido encontrando reunido.

    Me parece muy bueno, lo que compartes,

    Gracias;

    Quería preguntarte también, ya que yo tengo semilla de estrellas en pdf, pero no conozco el libro que se cita en la portada,, ¿ se puede conseguir en la red o en papel ?

    Gracias por tu Aportar,

    Abrazos

    • Hola,
      muchas gracias por los dos comentarios y celebro estos intereses compartidos!

      el texto de la entrada de arriba, sobre el mensaje de Bill…, cuando habla de tal mensaje en la parte de abajo…… es muy a menudo de cosecha de Wapnick, traducido más o menos rápidamente;

      y lo pongo con una “W.”…, aunque hay algunos renglones míos comentando la jugada (se nota a menudo…)…… y hay otros renglones que no llevan la W. de Wapnick pero que son de su cosecha (traducidos)… y que están en puntos y aparte.

      A ver si puedo “pulir” esto algún día, a ver.

      Yo he encontrado a Seth, por ejemplo, bastante después que tú, hace meses.

      Un hallazgo también tus blogs…, a empezar a explorar y a ver qué puedo intercambiar por ahí de comentarios.

      El Corbera lo vi enterito, y varios vídeos varias veces.

      Es muy bonito, aunque sea de lejos por vídeo, al menos…, compartir experiencias sanadoras con gente…, ya no te digo lo bonito que es hacerlo de cerca…, por ejemplo en constelaciones familiares. Uno ahí parece coger experiencia “directa”… y muy compartida y por tanto muy intensa a veces… sobre qué “significa” preguntarle al “Espíritu Santo”… y dejar de hacer, abandonar, las preguntas “con el ego”… las preguntas-ego que a cada paso estamos haciendo, con nuestro caminar con el ego, que es siempre una pregunta trampa pues es a la vez respuesta (la respuesta-pregunta del ego… constante… inercialmente constante… terriblemente presente. Sería la pregunta-respuesta “inespontánea”… esa que nos parece “espontánea” solo por el hábito “machaca” del ego…, la costumbre, la inercia…, etc.).

      El “problema” (inmadurez anti-espontánea que todos en algún aspecto tendríamos…) se podría decir que es confundir esta inercia del ego… con la espontaneidad…, con la pregunta que realmente deja que venga otra respuesta de más “arriba”, la natural, la espontánea. Así que nuestras pautas aprendidas se quedan anquilosando nuestra capacidad natural de asumir la inspiración universal… el Propósito del universo…

      Creo que hay muchas cosas que me intrigan sobre lo de Seth………, como eso que me imagino de que no se conoce mucho… que no se conoce “lo que —por decirlo mal y pronto— se debería conocer”…;
      …aunque no hay ningún “deber”… claro está… pues ya saben nuestros “seres internos” qué se hace o no… y ya saben indirectamente nuestros egos cómo va su miedo… etc. 🙂

      El de Ken Carey de las “tribus pájaro” no lo vi aún en internet…, lo busqué un poco, pero no vi enlaces…, no lo pude descargar por tanto;
      pero está en papel.

      Y ahora a ver si me pongo a buscar y puedo leer algo del de “semilla de estrellas”, pues este ni lo leí.

      Resultó fascinante el de “la vuelta de las tribus”… al menos por el encuentro que me supuso (hacía tiempo que no lloraba con un libro… aunque es “lógico” pues este es medio novelado…)… y claro, es que siempre es relativo este asunto que nos sucede:

      el que nuestro ser interior, como lo llamaría Seth…, de cierto modo nos mande o permita que nos lleguen “mensajes”, mensajes de nuestros yoes futuros-pasados-probables…… mensajes que son en realidad “lo natural”… esa comunicación interdimensional…… esa en general inspiración… inspiración universal (como aparece en UCDM…)… esos mensajes más o menos “sutiles” (esta “emoción” con libros… emoción sanadora o que te enlaza para siempre a unas ideas, unas imágenes…)… para impulsarnos sin atemorizarnos (o bien para, como “sabemos”… reducir o deshacer el miedo que nos inventamos a niveles descomunales de la mente……, reducirlo o deshacerlo “globalmente”…, aunque al principio pueda parecernos que se aumenta con ciertas experiencias o comienzos de experiencias que tiene a veces la gente).

      Supongo que nos toca ver de irnos animando a encontrar modos de sentir y sentir todo esto cada vez personalmente, con la propia experiencia… comunicando con lo que sea que nos toque… de estos “otros niveles”… si es que toca algo tras lo que a la vez es muy importante o lo más importante para facilitar el trabajo…: limpiar y limpiar suficientes miedos…, integrarse… y esas cosas y tal y tal.

      gracias,
      abrazos

      • El libro lo puse en por escrito, por la s ( los enlaces son en orden alfabético más o menos );

        No he tenido la experiencia de ningún taller de constelaciones,, ya llegará si es mi camino;

        Gracias

        Abrazos

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