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Moshé Feldenkrais

«El que sabe lo que hace puede hacer lo que quiere»
(Feldenkrais)

«Si afrontáis el temor y lo sentís junto con todas las sensaciones corporales y pensamientos que lo acompañan, el propio temor conducirá a su resolución. El sistema consciente de creencias que sustenta el temor se verá claramente, y os daréis cuenta de que sentís temor porque creéis en una idea que lo causa y justifica.
» Si normalmente impedís la expresión de cualquier emoción, no sólo os apartáis del cuerpo sino también de vuestras ideas conscientes. Sepultáis ciertos pensamientos y os acorazáis biológicamente para no sentir sus efectos físicos en el cuerpo. En cada caso la respuesta se halla en vuestro sistema personal de creencias, en esos conceptos arraigados que mantenéis en el interior y que son la causa de las inhibiciones.»
(En Habla Seth III. La naturaleza de la realidad personal)

«Si os veis inmersos en un frenesí espiritual, mientras tratáis de reprimir cualquier idea negativa que os viene a la cabeza, preguntaos por qué creéis tanto en el poder destructor del más leve pensamiento “negativo”.
» La mente y el cuerpo conforman un sistema unido, que se regula, se cura y se limpia por sí mismo. En su interior, cada problema contiene su propia solución si se encara con franqueza. Cada síntoma, mental o psíquico, es una pista clave para resolver el conflicto, y contiene en su interior las semillas de su propia curación.»
(En Habla Seth III. La naturaleza de la realidad personal)

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Al parecer Feldenkrais se “iluminó” (esto parece que nos puede suceder sobre todo si no lo buscamos). [Y por cierto, aquí van 2 enlaces con algunos de los libros de Feldenkrais (la dificultad para ver lo obvio… autoconciencia por el movimiento…), y otros libros de otros autores, relacionados con el tema (anatomía para el movimiento… o el de Rywerant sobre la integración funcional, etc., etc.): http://www.mediafire.com/?rwaxphyuof7h4p8 // http://www.mediafire.com/?esqdyv1v6u7j0m1]

Al menos dicen que murió con mucha paz; pero luego tenemos las “revelaciones pleyadianas”…, donde las “almas” asociadas a ese “futuro” nuestro, que por decirlo así son atribuidas a las Pléyades… esas almas… parece que nos cuentan a través de sus canales que la “conciencia Feldenkrais” (su cúmulo de experiencia, por así llamarlo…) está con ellas “trabajando” —y por supuesto, suponemos que sin ninguna sensación de esfuerzo, ya que descubrimos una y otra vez, divertidos, que ninguna sensación tal hacía falta nunca en realidad en el mundo… pese a que tanto esfuerzo nos haya costado aprender esto mismo 🙂 .

Así… su conciencia, según las revelaciones “pleyadianas”*… la conciencia de Feldenkrais en la Tierra… debió de liberar tanto miedo, de deshacer tanto miedo en “su” mente en esta dimensión… como para que con ello y una vez “no encarnado” pudiera permitirse decidir ayudar de forma digamos más amplia… ayudar al universo-conciencia en el que estamos.

Como ya “sabemos”, el propósito del universo es el de despertar, es decir, el de sanar la mente… así que ahí tenemos los llamados “maestros ascendidos”, ayudando pues en esas “dimensiones” más abarcadoras… esas que “sabrían” más ampliamente que nosotros  —por tener y querer tener más experiencia—… ellas que sabrían bien cómo se fabrica el universo (se fabrica por nuestras propias mentes interiores, por nuestro “ser interior”, ese que en gran parte tiene que lidiar con nuestras mentes asustadas que normalmente están apoyando el ego demasiado restrictivamente).

Esas dimensiones del Ser en general sirven más eficientemente que nosotros al plan de deshacer el miedo, ese miedo que asociamos a la idea de la separación, a la individualidad… cuando fabricamos este universo de la separación —huyendo del “espíritu”.

Feldenkrais se mete mucho con la idea usual del alma. Es lógico, nunca nos terminamos de acostumbrar a esto… o nunca es fácil quitarse el miedo a los enormes poderes de cualquier mente… y esas cosas.

Pero he aquí su muy spinoziana definición de postura, que “prioriza” las creencias-ideas (“postura” que él más bien desearía llamar actura, pues no hay nada parado, en “posición”… sino que más bien todo es proceso, acto de adaptación forzada o espontánea, dependiendo de nuestra madurez consciente):
«… postura tiene que emplearse para designar la manera como se proyecta la idea de un acto, y el modo como se correlacionan las distintas partes del cuerpo para lograr un cambio o mantener un estado. Un inválido puede tener una postura excelente aunque las posiciones que tome sean todas anormales.» (El poder del yo (The Potent Self); pág. 112).

En el mundo cargamos con pautas de nuestra adaptación al ambiente previo (familia, etc.), una adaptación forzada bajo las condiciones de dependencia, como necesidad; todo el mundo tiene además sus pequeñas grandes anécdotas al respecto, con momentos cumbre donde a veces se definían fuertemente estas pautas o que digamos quedaban selladas quizá en un proceso de comprensión fatídica, mental… Tal adaptación forzada, la inmadurez necesaria… es una necesidad lógica: la de por ejemplo de “amar” a unos padres, pues si no, nos podemos morir físicamente.

Pero… el amor nada tiene que ver con la necesidad, así que luego hay que poder elegir. Pero ¡cuidado! Ahora son importantísimas las palabras. Hemos dicho “poder elegir”, y no “elegir” a secas; es decir, hay que sentirse capaces de elegir, hay que ser libres de elegir, interiormente. De cierta forma podríamos decir: tenemos que poder elegirnos a nosotros mismos libremente, es decir, dejarnos libremente sentir… admitir que si es el caso sentimos cierto malestar, más o menos grande (titulado a veces “odio”) frente a una familia o en general frente a lo que sea. Desde ahí, si nos dejamos sentir, podemos elegir libremente la paz (como en general con todo, pese a la forma a veces muy “difícil” de eso que vemos “fuera”)…, la paz… es decir: una actitud que de entrada de siempre será de simple respeto… en reconocimiento de esos otros seres humanos que pasaron por el mismo tipo general de “dificultades” como hayamos podido pasar nosotros para “creernos este mundo”, como para creernos vivos y supuestamente “independientes” aquí.

Y la confusión a este respecto tiñe a veces toda la vida, pues en esta sociedad de hecho muy a menudo promovemos el no madurar (ahora veremos notas sobre qué es esto).

Por tanto, aquí está la clave, elegir. Cuando cargamos a nuestras espaldas con motivos (propósitos) de ambientes anteriores (motivos cruzados, dice Feldenkrais)… y no somos conscientes de este condicionamiento (p.ej. “ser buenos” de una forma “familiar”… porque esa es nuestra pauta adaptativa bajo las condiciones forzadas de dependencia (condiciones ni buenas ni malas: son condiciones necesarias… y socialmente acordadas por experiencia en una determinado medio social-histórico))… entonces… tal cosa supondrá una carga mientras ocurra con tal inconsciencia… nuestra inconsciencia o confusión… que no permite la elección… pues no sabemos lo que estamos haciendo… ya que inevitablemente vamos a vernos con que intentamos componer motivos, intenciones, propósitos… que serán contradictorios, indiferenciados… etc.

Y esto se queda grabado en el cuerpo, pues todo está en todo —si queréis: “holográficamente”, pues la mente, esa “cosa” que no se ve pero que “dirige” en realidad lo fundamental y lo espontáneo cuando se le deja… tal mente… sería “holográfica”… y ella es la que está creando todo el rato todo esta estructura que vemos… y ello bajo las órdenes a veces muy contradictorias de una mente consciente que a veces está muy aturdida por el ego en tanto que aparato de “mirar solo fuera” (como ya dijimos, a menudo estaríamos desequilibradamente enfocados en/con el ego).

Así que esa sensación de falsedad, de actuar forzado no espontáneo… tiene una “ciencia corporal”, o una “educación corporal” (Feldenkrais)… y esa sensación nos viene de ahí, de lo contado sobre pautas anteriores y el cómo digerimos o no en el futuro esa que fue su incorporación forzada… en situaciones donde amor y necesidad fueron ligados de una o varias “primeros maneras”… que luego deberán ser libremente “repensadas”, re-sentidas para poder sentirse libres, sujetos que pueden al menos elegir (como actitud, insistamos, no como necesidad de cambiar nada en el mundo de la forma).

Así pues, en “educación”, el tratamiento de dicha “interiorización” corporal y sus etapas es algo que podríamos tenerlo incluso como algo más y mejor “institucionalizado”… y quizá ya algo se esté haciendo en otros países en este sentido, países estadísticamente quizá menos “friquis” que por ejemplo España.

Entonces, en una cierta “educación integral”… con todo lo que Feldenkrais se inspiró para crear y otras herramientas… tal cosa se abordaría: se podría abordar este “problema general”, aparentemente demasiado “metafísico”… demasiado básico… pero que no sería tal… pues parece obvio que el “problema” está ahí (y no hace falta pedirle mucho esfuerzo mental-global… con esa cierta introspección de nuestra mente consciente… aunque también se puede avanzar mucho con esto —en otro tipo de actuaciones sobre uno mismo con ayuda de otros (regresiones, etc.)).

Es decir, que con nuestras pautas, las aprendidas en necesaria situación de inmadurez… se ve afectada nuestra posterior adaptación creativa o “respuesta no condicionada” ante otros ambientes (en una madurez que puede a veces ser por fin “no reactiva” sino llena de “verdaderas respuestas” ante la vida).

Es decir, que en el estado de inmadurez se ve afectada nuestra capacidad de aprender, la cual Feldenkrais define así —entre otras definiciones de “aprender” que también da: «capacidad de modificar la actitud ante el medio y, si hace falta, cambiar de reacciones de modo que se impongan condiciones más compatibles» (p. 164).

Debemos poder elegir de nuevo las emociones que asociamos a esos objetos o seres donde antes “proyectábamos” (en inmadurez).

Insistamos: Poder elegir no quiere decir necesariamente tener que hacer nada… nada objetivo… reaccionando… no siempre. Es simplemente de entrada sentirse libres.

Y todo este tema, tema que diríamos quizá que “conocemos” ya en parte debido a haber hablado aquí sobre el “trabajo espiritual serio“… todo este tema… sería el de la actitud: el cómo hacer… ya que en sí las formas no importan; de cierto modo lo que importa es el contenido, ese que está bajo la espontaneidad… es decir, importa lo libres que nos veamos a la hora de digamos visualizar, conscientemente… o de dejar que se haga inconsciente y espontáneamente… aquello que es “mejor para todos”… en cada situación —en esas articulaciones entre forma y contenido (invisible, “vibratorio”) que son las situaciones (y como “sabemos”, por el Curso de milagros… en definitiva solo habría dos contenidos: amor-unión, y separación… y… las formas están en parte para auto-despistarnos en esto… e intrincarnos en largas y a veces muy aburridas historias de “egos” perdidos (ah, y como recordaremos también aquí: el contenido de la separación es sencillamente “falso”)).

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paz y amor

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* Amorah Quan Yin, que canalizó, es decir, que se inspiró… encontrando más ejercicios… más herramientas sobre la postura (en la remodelación cerebral, como lo llama ella…).

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Publicado 27 abril, 2012 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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