La tierna danza de las Constelaciones. Invitando a experimentar “constelaciones familiares”   1 comment

Bert Hellinger
(wikipedia, autor: CeStu)

«Constelaciones familiares» digamos que es una técnica, ciertas observaciones… para la facilitación de la sanación, y desarrollada por Bert Hellinger.

Aquí, quien dice “familiares” dice “organizacionales” o sistémicas en general (de un síntoma, un grupo, etc.).

Es una especie de “chamanismo occidental”, de llamada al “espíritu”… que es algo muy bonito de experimentar (aunque ya incluso solo viendo los vídeos a menudo a la gente se le remueven cosas).

El curso de milagros, es decir, la tarea de “perdonar toda percepción”… es algo que es “para toda la vida”.

Y las constelaciones serían entonces situaciones “chamánicas”… digámoslo así… para ayudarnos quizá “más puntualmente”… en este dichoso viaje sin distancia… y ayudarnos a agradecer o a aceptar todo “tal como es”… (en el buen sentido… para eliminar resistencia inútil… y esas cosas).

En constelaciones, como se sabe, no se trata de principalmente “hablar”… sino de sentir, y que la comprensión llegue por sí sola, pues la compresión, en el buen sentido de ‘comprensión’, es algo que ya está ahí… ya que, como dice el curso de milagros… los milagros están ahí… etc. (y decimos “sentir”, y no dramatizar).

Y cuando se dicen frases en constelaciones… éstas se dicen en momentos muy concretos… el “constelador” buscará cierta inspiración para instar a decirlas… y son muy abstractas… como invitando a cerrar el bucle de la comprensión.

Veo que constelaciones servirá para perderle miedo al E.S…… para descolocarse uno… para hacerse receptivos a los cambios… al necesario “sentir sin juzgar”…… pues… constelaciones es esa tierna danza de los cuerpos… cuerpos que se dejan sentir o se dejan llevar por eso que sana… eso más grande…… donde surge necesariamente ese propósito “correcto” del E.S.… esa mirada correcta del universo… quizá por el hecho de estar en grupo y con ese propósito de sanar.

Constelaciones puede ser para mucha gente un complemento muy bueno para la práctica el curso de milagros… o eso parece al menos… como habrá otros… un complemento para animar a sentir… a sentir tranquilamente en grupo… para llamar al E.S.… para practicar el perdón en esos estados que son digamos un poco más “de trance”, grupal… en comunión con gentes de todo tipo… o al menos para intentar tal trance en comunión de sentir… (como en regresiones… etc., donde también podemos entrenar esa actitud o comunión pero de dos en dos y a niveles aparentemente más profundos en los “estados mentales”…).

Así que como siempre, todo es para perdonar. Como decíamos, casi en cualquier terapia “transpersonal”, “natural”… se da una especie de invocación “chamánica” al Plan para sanar la mente que hay en este universo que quiso demostrar que la separación era real, que la muerte era real; es un invocar, por tanto, a tal Plan, en una amplitud mayor o menor que no dependerá de la forma de la situación, sino del propósito y las mentes que se unan bajo ese propósito o interés… de la intensidad de la unión… tal y como decidan esos nuestros diversos “seres interiores”, como los llama Seth…… esos seres involucrados a niveles profundos en nuestra fabricación, en el universo.

En tales prácticas terapéuticas se pretende pues en general dejar algo de espacio a ese nuestro “ser interior”…… un nivel más profundo donde la ayuda natural que es el Plan de sanación de la mente se verá seguramente más clara; es pues la ayuda que pide el curso que busquemos-pidamos en la vida cotidiana todo el rato… todo el tiempo que podamos… en nuestro cotidiano “trance físico”.

Situaciones como constelaciones o regresiones nos proporcionan eso… momentos para facilitar el vivir esa otra vibración del sentir sin juzgar y en grupo… es decir, terrenos de experimentación de tal cosa… y gracias a otras mentes que quieren unirse en esas situaciones bajo el propósito de sanar la mente (sanando nuestra actitud, como egos que por defecto “no-aceptamos” la vida… sanando pues los “traumas”… y esas cosas).

Para el curso de milagros el sentir… la guía de la emoción, se dice, creo… es lo fundamental… el dejarse sentir, sin juicios…… y a esto mismo ayudaría la práctica de constelaciones…… llamando al E.S. en grupo.

Pero claro, como cualquier cosa en la vida… todo aquí puede usarse para el propósito de “confirmar ego”… o bien para lo contrario —igual que sucede con el curso de milagros en general.

Así, en constelaciones familiares se intentaría crear una cierta atmósfera particular… por defecto receptiva al espíritu… y habría por tanto una relación con el “sentir” muy explícitamente planteada y diferenciada…, y no en todos los grupos pretendidamente de sanación se favorecerá esta otra relación o atmósfera. Quizá normalmente no se trata de algo sencillo.

La atmósfera de vigilia “normal”, es decir, ese trance hipnótico-físico de vigilia en el que nos vemos sumidos por defecto para poder siquiera “ser adultos”… es lo en parte “combatido” en las atmósferas sanadoras que intentan favorecer explícitamente en grupo “otra atmósfera” que en general sería “otra cosa”.

Seguro que esa “otra cosa” se favorece en reuniones largas de grupos en general… y con diversas herramientas… pero lo de constelaciones lo veo genial para ver en carne propia ya mismo… y en unión con gente… muchas de esas cosas que están en el curso de milagros en abstracto……

Es como si sirviera para dar un paso hacia lo concreto, aunque ya digo que cualquiera se lo puede tomar casi todo aquí, en el universo… mucho más a la torera… y así, por un momento, uno puede quizá cerrarse con la excusa que sea… cerrarse algo o mucho al perdón de su vida cotidiana… de las relaciones… etc.… aunque creo que a la larga no podemos resistirnos a la sanación de la mente si vamos a estas situaciones con atmósferas claramente buscadas “fuera del estado normal de vigilia”… ya que no estamos solos.

En constelaciones se estaría pues así como invocando directamente en grupo al Espíritu Santo… muy concretamente; ese sería el objetivo… invocar la sanación natural de la mente en niveles profundos (como ya dijimos… también en regresiones, etc.), y el objetivo es, como dijimos, la comprensión profunda… como es el objetivo del curso de milagros… una comprensión no intelectual, como sabemos.

No hay orden de dificultad en los milagros, y por eso “nuestra mente” nos “hace” de todo cuando nos dejamos… se lo permitimos…… en diversas situaciones… aunque por supuesto que la vida cotidiana es “el centro”… y la sanación que buscamos, la de nuestra mente… nos viene cuando estamos dispuestos a ella honestamente… y, por ello, sería importante todo lo que pueda quizá facilitarnos ese “cómo nos disponemos”… la disposición… el cómo podríamos ayudarnos a nosotros mismos y a los demás a facilitarnos esa mera disposición a la sanación, la sanación natural de esa mente global que somos sin querer reconocerlo (pues estamos profundamente apegados a la separación como sistema de pensamiento y al mundo que se fabricó para demostrar tal separación interpretada “a la torera”).

La Cosa Nostra

En “occidente”, “la familia”, tal como la entendemos, marca y marcará ciertas pautas iniciales de relación (pautas que tan a menudo comprobamos que son algo “infernal”)… de relación entre…:
— lo emocional,
— la dependencia,
— la sexualidad y
— lo social.

Decíamos “infernales” por ejemplo debido a esa extraña situación que vivimos en general en cuanto a:
— nuestra madurez en el sentido de nuestra entrada en sociedad, a nuestro “ser reconocidos físicamente” como “gente adulta” (reconocernos a nosotros mismos así… sentirnos sanamente válidos con una sana independencia activa respecto a lo social en general))…
— y la maduración sexual.

Ambos aspectos de la maduración estarían ampliamente desacompasados entre sí; y, desde luego, no problematizados en tanto que desacompasados —con lo importante que parece ser el ritmo o la falta de ritmo entre ambos (de ello habla Feldenkrais, esa especie de “reencarnación” de Spinoza en el siglo XX… en su texto El poder del yo).

El admitirnos como “individuos en la sociedad” sería algo dejado en manos del “destino” (bajo un paradigma suicida “materialista” que nos identifica básicamente con cuerpos y biografías (= “ego”))…, y, entonces, cómo no…, aquí entrará a alimentarse toda la buitrería orquestada bajo la batuta del ego global… esa buitrería que alimentamos con nuestros actuales sistemas “sociales” “capitalistas”… esa panda de carroñeros que en parte “somos” en tanto egos… y que en parte va configurando estas sociedades o jaulas de control y robotización, en esta era cibernética.

El hacer negocio del miedo… negocio de la creencia en la enfermedad… etc. etc., esta parece ser la labor de los carroñeros que en parte sustentan y sustentamos todo este círculo vicioso… y esto parece “lo básico” en estas sociedades suicidas “occidentales” en proceso eterno de conquista de “la nada” de su propia auto-destrucción (quizá en esta vez se consiga impedir algo “grande”…, aún no sabemos…).

Al igual que un cuerpo puede envejecer mal o bien, básicamente por cuestión de creencias, por creerse e interiorizar demasiado eso del deterioro y apoyarlo fervientemente en actitud… tenemos estas civilizaciones “colofón” de la que somos parte ahora… civilizaciones en cierto proceso de auto-destrucción, una vez más, sobre el planeta (planeta que tiene límites de aguante del despiporre… pues al igual que por ejemplo hay límites, como la atmósfera, que a la vez nos preparan un ambiente de vida pero que no son infinitos… la Tierra tiene voz en este asunto de la vida en este tipo de universo… y de sus límites).

Feldenkrais, por cierto, habla muy claro sobre este dislate, esta locura que acabamos de comentar sobre la maduración y los ritmos de sus componentes… un disparate que parece fundamentar, íntimamente, ese otro dislate hoy tan destructivo que llamamos “sociedad” —en aquella especie de movimiento suicida, de los humanos, en estas carreras de aquel miedo inercial hecho negocio… carreras hacia la nada que nosotros mismos hemos inventado.

Estas pautas, en algún grado, todo el mundo las arrastra “inconscientemente” desde atrás, y terminan por inundar con sus inercias la “vida” supuestamente “madura”, que normalmente sería todo menos madura… ya que no sentimos la libertad necesaria para poder llamarla así en realidad.

¿Por qué? Nos sentimos muy a menudo interiormente presos, y, rápidamente, nuestra tradición basada en proyecciones (ego físico) enseguida busca causas en meramente lo exterior —sistema social, etc.— cuando sin embargo, cada uno habríamos primero de, en un momento dado, poder hacer cierta tabla rasa… y responsabilizarnos así de nuestra parte en las creencias infames que fundamentan “lo social” (escasez, etc.).

Estas pautas terminan siendo importantes en la articulación entre los motivos para la acción en todas las edades posteriores a aquella en la que nos las tuvimos que inventar o en la que tuvimos que incorporarlas. Esta articulación de motivos cargada emocionalmente se arrastra de forma compulsiva desde situaciones de inmadurez, y termina entorpeciendo la maduración, la acción o las relaciones; es decir, siempre habría algún aspecto en que todo el mundo se comporta compulsivamente (normalmente supongo que tendrá que ver con esas situaciones en las que “saltamos”, reaccionamos… no queremos “ni oír hablar”… etc.).

Así, estas pautas funcionan como justificaciones impresas en el cuerpo, y son más o menos “enfermizas” debido a que impiden la madurez, es decir, cierta libertad sentida a la hora de tomar… de enfrentar… considerar… los motivos para la acción en general… de esa acción que normalmente para nadie nunca termina de ser “plena”, madura… en algún aspecto o en todos los aspectos de “la vida”.

Es muy simple: la gente no somos conscientes de hasta qué punto esas acciones que vemos tan loables (ayudar, etc.) pueden estar envenenándonos y envenenando al que las hace por estar nutridas por un sentimiento enfermizo… por esa compulsión interior (en realidad con muchas “ayudas” reforzamos nuestras creencias (las basadas en miedo: no valgo para otra cosa, etc.)… y si las reforzamos en nuestra mente la reforzamos en la de todos… como aprendemos por el Curso de milagros. Y al final… desastre).

Los fines no justificarían los medios, pues parece demostrado que, al final, hacerlo es peor.

Parece pues muy importante hacer las cosas de cierta forma “sentida”. Esto parece lo más importante, el poder vibrar plenamente y crecer con lo que hacemos, sin sentir sacrificio ni esfuerzo, sin sentir resistencia interna (sea o no que por ejemplo nuestro oficio con o sin beneficio sea el de “ayudar”, básicamente, en la vida…)… sin sentir pues esa resistencia tan común que ni la vemos (o no la queremos ver, pues en gran parte fundamentaría nuestra identidad, o “ego” en tanto propensión a solo enfocarse en “lo físico”, con el auténtico terror a mirar adentro que muy a menudo parecemos tener).

Pero cuidado, para “constelarse” no hace falta pensar en todas estas cosas… pues todo consistiría en aceptar un movimiento de sanación natural de todo nuestro ser.

Aún así, sigamos.

Por defecto, siempre cargamos con “nuestras cosas inmaduras” alguno de los aspectos en las relaciones adultas. Las relaciones podríamos verlas a veces incluso como que son buscadas para justificar las creencias profundas básicas internas que no queremos ver fuera y que se manifiestan enfermizamente como problemas de relación, relaciones fracasadas repetidas, etc.

A “lo adulto” le aplicamos pues, sin querer, emociones que no toca… y que siguen alimentando ciertas creencias básicas que no queremos ver del todo, creencias que no queremos admitir… pero que están ahí muy profundamente ancladas; estas creencias terminan por dar y alimentar una y otra vez el mundo que vemos, en la unión de todas las acciones motivadas por dichas creencias; terminan por dar ese mundo que creemos que vamos a ver y que terminamos por ver, confirmando así nuestra creencia.

¿Qué creencias son esas?

Por ejemplo la de que “el mundo es malo”…, que la felicidad es algo absurdo (una tontería, de niños, “mariconadas”, etc.)…, el que la gente es mala o tonta en sí…, o que el mundo es “escaso”…, que es un lugar de competición, etc., etc.

Esas pautas no nos sirven en realidad, y nos hacen impotentes, infelices… nos hacen seres que se sienten con un destino en vez de seres entregados a la verdad que guía desde el interior, desde la intuición.

¿Dónde y por qué aprendimos eso?

Uno de los trucos parece ser el de que aprendemos a vivir, aprendemos “lo que es la vida”… partiendo de situaciones donde el amor y la necesidad no están ni pueden estar disociados de una forma madura —lógicamente, pues estamos hablando de las situaciones en las que crecemos, que son inmaduras por necesidad y definición, ya que aún no somos maduros como para poder responsabilizarnos de casi nada.

Entonces, necesitamos idealmente de ambientes que nos permitan experimentar lo más naturalmente posible nuestras capacidades intuitivas naturales, para con ellas hacernos un cuerpo “adulto” en todas sus facetas (que se sienta maduro, independientemente de lo que haga, pues la forma no importaría).

Y, por cierto, la escuela o la educación oficial… y la familia o comunidad de acogida “oficiales” son casi siempre justo lo contrario a un tal ambiente donde poder desarrollarnos naturalmente, alimentando la seguridad interior y no una dependencia que se vuelve cada vez más enfermiza (dependencia de recompensas y demás).

Esta carga emocional es entonces una cierta compulsión sentida que nos arrastra; es como si fuera algo mecánico…, es cierta carga emocional desintegrante mecánicamente aplicada tras haberla aprendido en las situaciones de dependencia… en esas situaciones tan importantes para el ser humano que tiene que aprenderlo todo por el hecho de que nazcamos tan indefensos… en ambientes además “culturales”, es decir, teórica, rápida y libremente cambiantes por antonomasia.

Por eso serían tan importantes “los familiares” en occidente —y lo serán por tanto tiempo.

Los familiares estarían ahí, clavados en todas las mentes de un modo u otro (nosotros elegimos con qué aspectos quedarnos… para crear nuestro propio infierno que creemos inconsciente e inmutable…)… y están por tanto en diversos grados; están ahí cual lentes a través de las cuales hemos aprendido a “ver”-percibir el mundo o a “ser en el mundo”… y están, como decíamos, “clavando” ciertas creencias con las emociones asociadas que las nutren… como en ciertos complejos de creencias que parecen intocables.

Y lo importante, como tan bien comenta Feldenkrais, no sería tanto lo que hagamos, es decir, que lo que hagamos nos parezca algo normal o incluso exitoso (o tal cosa le parezca a “la gente”)… sino que lo importante sería sentir si eso que hacemos lo hacemos con o sin compulsión interior, arrastrando aquello que no queremos y que nos traemos “inconscientemente”… arrastrando algún aspecto o muchos aspectos con cierta sensación de resistencia*.

Es decir, lo que importa es nuestra felicidad profunda, o más bien, mejor dicho, para el curso de milagros…: nuestra paz interior.

Esta carga la traemos pues desde la infancia… cuando allí fue necesario hacerse algún “esquema” para siquiera “sobrevivir” en esos diversos medios más o menos “enfermizos” que tenemos instituidos muy al azar, extraordinariamente desastrosos, donde proyectamos mil y una maneras de enlazar amor y necesidad entre parejas, hijos y grupos**.

En las Constelaciones y en otros modos de sanar ampliamente aceptados (aceptación que sería “lo que importa”, en definitiva… pues el consenso permite que compartamos intereses (el de sanar…)… y con ello puede así entrar a “actuar” (a deshacer) nuestra mente en proceso de unificación o de “perdón generalizado”, una mente que no entiende de pasado, presente y futuro, por ejemplo)… decíamos… en estos ámbitos de lo llamado “transpersonal”… el tema sería el de abrirse a un movimiento de sentir… movimiento que arrastra a la gente, digamos “misteriosamente” (no tan misteriosamente si estamos acostumbrados a la simple metafísica del Curso de milagros, por ejemplo, ya que “sabemos” que para el espíritu todo es posible cuando dos o más mentes se unen… y no digamos si se unen con el propósito de sanar —aunque el grado de manifestación de “cosas raras” pero posibles no depende de la apariencia “importante”, “grave”, etc., del asunto).

Si os encontráis con un “buen” grupo o facilitador de constelaciones… es tremendamente curioso y supone toda una experiencia verse tomado ahí dentro de esa tierna danza que involuntariamente ocurre… desde el interior de los cuerpos.

Es increíble que todo ocurra tan rápido ahí, y que se den sensaciones tan fuertes, pero a la vez no dañinas… meros sentires (escalofríos, temblores… movimiento…). Es una especie de representación de la sanación de la mente compartida, o de su posible sanación, siempre progresiva (pues nos da mucho miedo el cambio brusco de nuestro bajo de fondo, el de infelicidad que normalmente fundamenta las vidas (básicamente el miedo es a despertar, miedo al Amor)).

Dicen que la gente que aún no cree demasiado en estas cosas también se ve dentro arrastrada… arrastrada desde dentro… y que no entiende cómo pasa.

Esto lo pude comprobar en el taller al que asistí, pues había gente que en realidad decía conscientemente no creer realmente en estas cosas (por nosotros digamos que las llamaríamos “milagros”, aunque “un milagro” es solo cambio de percepción, de entrada en “uno mismo”…).

Dije “gente que no cree”… pero esta gente era gente que venía por ejemplo de cosas como la práctica de la meditación, y que luego se abandonaban de lo lindo a sentir. Por ejemplo, a uno le salían imágenes y más imágenes… rápidamente… pues el taller no era principalmente para “constelar”… sino para cosas como buscar, ayudar… a que nuestra mente proyecte imágenes bajo el propósito de sanar, para volver a mirarlas de otro modo… para de cierto modo integrar cosas (y no necesariamente en una situación de seudo-hipnosis, sino en casi simple diálogo; esto es…, tenemos una cierta facilidad o rapidez natural a la hora de “invocar al espíritu”… para que haga lo que se pueda a la hora de cumplir con el propósito universal (el de sanar)… para que el espíritu “use” por tanto nuestras mentes… ayudado por el ingrediente fundamental de compartir propósitos o intereses sanadores con otras mentes).

Así que sin ganar nada con ello, haré una especie de cuña publicitaria.

Tras venir de atreverme a experimentar por fin una situación compartida de esos “médiums” que somos todos por momentos… esos “médiums” que se dejan “danzar” al son del interior que quiere sanar… creo que siento o sentí un poco mejor la seguramente cada vez más profunda unión entre las mentes —bajo el propósito de sanar…— y el mero abandonarse a que haga o se exprese “el espíritu”.

Además, metiendo la cuña publicitaria sin ánimo de lucro… el participar puede ser muy barato en los grupos o talleres oficialmente anunciados en Madrid, por ejemplo con Brigitte Champetier… participar en una constelación no cuesta muchísimo —por ejemplo en este grupo se hace martes y miércoles en Madrid (no es lo mismo solo participar… que “constelarse” uno mismo algo que vio como “problema”).

Como sabréis, el hecho de que estemos rodeados de —potenciales— “milagros”, y de que seamos péndulos entre el ego y el espíritu… es algo que parece usarse a veces casi explícitamente en las técnicas de, digamos, “psicología transpersonal” (regresiones, constelaciones, etc.).

Estaría fantástico quizá que todas estas técnicas pudieran convertirse en algo normal y corriente en el mundo…, pues a la gente no nos cuesta nada en realidad hacerlas…, ya que solo hacen falta muchos “médiums”…, gente sin miedo… chamanes… gente con confianza en nuestro “abandonarnos juntos”… para sanar…… en esta especie de surgir del chamanismo a lo occidental que podemos estar viendo hoy.

Así pues, solo habría que ir “aprendiendo”… y juntarse la gente… en estos nuevos círculos chamánicos.

Parece que animarse a sentir es a veces más intenso o útil; quizá este “llamar al sentir” es algo más intenso o incluso fácil y “sanador” que el meramente hablar de cosas, que el charlar… Pero eso sí, cada cual ha ido probando, o no… pues todo vale… ya que como “sabemos”… aquí todo en un cierto nivel es un sueño.

En general parece que “necesitamos” este aspecto del “sentir”… viendo a la vez que estamos en manos por completo de algo más sabio***.

Pero en respuesta a la naturaleza sabia y simple… nos es fatídicamente muy fácil hacer parejas, grupos o comunidades que son en realidad “terribles”… pues todas de entrada lo son o lo terminan siendo… ya que normalmente nos juntamos para “confirmar ego”…, y más en este mundo que nos sugiere tanto desamparo, miedo, y que está sumido en agudos procesos de individualización de nuestra relación frente al mundo social-económico —para bien y para mal.

Nos confirmamos, confirmamos ego-identidad… a veces… individualmente… en aficiones…, aspectos… para así cerrarnos y esconder de nuestra mirada consciente esas creencias más básicas que nos siguen y nos siguen estructurando en nuestra experiencia.

Así que hay mil y una técnicas para hacer cómodo o para ayudarnos hacia el sentir… en aquel que se sienta mal… para ayudar a que se practique la comunicación con el espíritu.…, con prácticas que el curso parece dejar solo para nuestras mentes… íntimamente… independientemente de lo que se haga.

Pero, quizá…, aunque no lo parezca, o aunque lo siguiente parezca paradójico… a efectos prácticos quizá una cosa es compartir el propósito de sanar-perdonar la mente (cosa que la gente hace muy espontáneamente o muy bien casi siempre sin el curso (por ahora))… y otra cosa sería compartir el propósito de entender-“aplicar” el Curso de milagros, por mucho que el curso persiga el que nos auto-convenzamos para sanar la mente (una mente que siempre estaría en lo fundamental “enferma” por el mero hecho de creer que esto que vemos delante es real).

Así que para juntarse o juntarnos hay mil cosas facilitadoras…, y por ello supongo que “lo normal” es aprovechar las mentes unidas… y unirse en el propósito de sanar… ya digo… con alguna de las mil y una técnicas y saberes chamánico-occidentales que existen. Para eso estarán.

Igual que usamos las palabras y las palabras no son lo que tenemos que aprender (pues lo único que tenemos que aprender es a “perdonar-nos”)… entonces podemos y muy a menudo supongo que debemos usar los cuerpos —el sentir en general.

Es decir, que el curso parecerá a mucha gente una cosa increíblemente buena para “fundamentarnos”…, una guía, una base… para poder usar lo que sea… palabras, cuerpos, técnicas, etc., en ese colosal trabajo que nos quedaría por “hacer” (no-hacer…): el de disolver todo ataque.

___
* aclaremos sobre el inconsciente: todos podemos ser en realidad conscientes de casi todo en realidad…, pues en una parte de nuestra mente contiene todo… está a nuestra disposición para el propósito de sanarnos…, y, por tanto, todo puede llegar a la conciencia, ya que ésta no es por ejemplo algo malo en sí (la mente consciente ha sido y es muy denostada)… sino que es meramente un medio de enfoque bien sea:
— hacia el interior (multidimensional) o
— hacia el exterior (el normal y fingido “ego físico”)…,
…tal y como enseña la revelación de Seth por Jane Roberts.

En nuestra cultura, altamente enfocada en el “ego físico”… esto suena aún un poco a chino, a veces… pero nosotros podemos usar provechosamente el enfoque interior de la conciencia de maneras que ni imaginamos pero que serían increíblemente útiles, al decir de Seth o mismamente por lo que aprendemos de la metafísica del espíritu en el Curso de milagros, donde aprendemos que estas capacidades “psíquicas” (telepatía, etc.), son cosas que, al movimiento de sanación de la mente (el llamado “Espíritu Santo”)… son cosas… que le vienen en general muy bien (utilizadas con él, con el E.S., bajo el propósito de sanar, claro está).

** Pero, recordemos que en último término, tal y como sabemos por el básico Curso de milagros… los ambientes no son “los responsables”, no lo son solamente ellos… ya que en general nuestras vidas son “películas” que, a grandes rasgos, de cierto modo ya hemos visto… y debemos poder hacernos responsables de todo en un momento dado, pues todo esto es en gran parte solo una colosal proyección de nuestra propia “mente global”… para así entramparse y entramparnos aquí, en “el exterior” fingido del ego físico (por medio de por ejemplo una constante queja básicamente inútil… una queja sobre las condiciones externas: sociales, familiares, económicas, etc.).

***  ese “algo más sabio”, más consciente… es meramente también lo que tan calladamente y sin pedirnos pago ni permiso nos permite creer que estamos vivos aquí, en el mundo físico… recreando los mil y un procesos de re-fabricación del cuerpo, con sus procesos “involuntarios”…, ya que no habría nada “material” o realmente involuntario en este universo… sino que todo sería consciencia cooperando.

Una respuesta a “La tierna danza de las Constelaciones. Invitando a experimentar “constelaciones familiares”

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. Guardo aquí el comentario que hice aquí (http://www.uncursodemilagros.com.es/phpBB2/viewtopic.php?p=1885#1885):

    «
    Si os encontráis con un “buen” grupo o facilitador… es muy curioso verse tomado dentro de la tierna danza que involuntariamente ocurre… desde el interior de los cuerpos (en esto de las constelaciones).

    Es increíble que todo sea tan rápido, y que se den con sensaciones tan fuertes (escalofríos, temblores… movimiento…).

    Dicen que la gente que no cree mucho también se ve dentro metida y no entiende cómo.

    Esto mismo lo vi en el taller al que asistí.

    Había gente que en realidad decía conscientemente no creer realmente en estas cosas (por nosotros llamadas “milagros”)… aunque fuera gente que viniera por ejemplo de la meditación…; esta gente, luego, se abandonaba de lo lindo… y por ejemplo a uno le salían imágenes y más imágenes… rápidamente… pues el taller no era solamente de “constelaciones”… sino también de cosas como buscar, ayudar… a que nuestra mente proyecte imágenes bajo el propósito de sanar, para volver a mirarlas de otro modo… para de cierto modo integrar cosas… y todas esas cosas (esto es…, tenemos el asunto de “invocar al E.S.”… para que haga lo que se pueda… invocar al propósito universal de sanar… el E.S.… para que “use” nuestras mentes… ayudado por la unión de propósito con otra u otras mentes).

    Así que sin ganar nada con ello, haré una especie de cuña publicitaria.

    Como sabréis, el hecho de que estemos rodeados de potenciales milagros y de que seamos péndulos entre el ego y el espíritu… es algo que parece usarse a veces casi explícitamente en las técnicas de, digamos, “psicología transpersonal” (regresiones, constelaciones, etc.).

    Estaría fantástico quizá que todas estas técnicas pudieran convertirse en algo normal y corriente en el mundo…, pues a la gente no nos cuesta nada en realidad hacerlas…, ya que solo hacen falta muchos “médiums”…, gente sin miedo… chamanes… gente con confianza en nuestro “abandonarnos juntos”… para sanar…… en esta especie de surgir del chamanismo a lo occidental que podemos estar viendo…

    …así que solo habría que ir “aprendiendo”… y juntarse la gente… en estos nuevos círculos chamánicos.

    Quizá esto de sentir es a veces más intenso o útil…, quizá este “llamar al sentir” es algo más intenso o incluso fácil y “sanador” que el hablar de cosas, que el charlar… aunque no sé cómo son los muchos grupos o talleres que en el mundo hay…… o que en vuestros respectivos grupos sobre el curso tenéis.

    Cada cual va probando, todo vale pues, como “sabemos” aquí… todo es sueño…

    …el curso ahora no me parece una cuestión para hacer talleres “mentales” solo de él hablando…, que no sé si se hace… ya que nos faltaría en general muchísimo el aspecto de “sentir”… de ver que estamos en manos por completo de algo más sabio… y esas cosas……

    (ese “algo más sabio”, más consciente… es meramente también lo que tan calladamente y sin pedirnos pago ni permiso nos permite estar vivos… recreando los mil y un procesos de re-fabricación del cuerpo…, ya que no habría nada “material” en este universo… todo es consciencia cooperando)…

    …vamos, y que será muy fácil hacer parejas, grupos o comunidades “terribles”… pues todas por defecto lo serían, ya que normalmente nos juntamos para confirmar ego…, en este mundo tan individualizado y demás.

    Nos confirmamos a veces individualmente en aficiones…, aspectos… para cerrarnos y esconder de nuestra mirada consciente esas creencias más básicas que nos siguen y nos siguen estructurando en nuestra experiencia.

    Así que solo comentar eso, que hay mil y una técnicas para hacer cómodo o ayudar hacia el sentir… en aquel que se siente mal… para ayudar a que practique su comunicación con el E.S.…, práctica esta que el curso deja solo para nuestras mentes… íntimamente… independientemente de lo que hagáis.

    Pero quizá…, aunque no lo parezca, o aunque lo siguiente parezca paradójico… a efectos prácticos quizá una cosa es compartir el propósito de sanar-perdonar la mente (cosa que la gente hace muy espontáneamente o muy bien a veces sin el curso)… y otra cosa sería compartir el propósito de entender-“aplicar” el curso, por mucho que el curso persiga la sanación de la mente.

    Así que para juntarse o juntarnos hay mil cosas facilitadoras…, y por ello supongo que “lo normal” es aprovechar las mentes unidas… y unirse en el propósito de sanar… ya digo… con alguna de las mil y una técnicas y saberes chamánico-occidentales que existen. Para eso estarán.

    Si yo me planteara hacer cosas con este tan bonito y sagrado “curso de milagros”… me gustaría poder usar estas cosas chamánicas…,

    …igual que usamos las palabras y las palabras no son lo que tenemos que aprender (pues lo único que tenemos que aprender es a “perdonar-nos”)… entonces “hay que” usar los cuerpos…, el sentir en general…

    …es decir, que el curso parecerá a mucha gente una cosa increíblemente buena para “fundamentarnos”…, una guía, una base… para poder usar lo ue sea… palabras, cuerpos, técnicas, etc., en ese colosal trabajo que nos quedaría por “hacer” (no-hacer…)… el de disolver todo ataque.

    …me parecería “lo lógico” usar estas cosas chamánicas… y supongo que se hará así en muchos sitios… aunque supongo que en las convivencias que quizá habéis hecho aquí algunos, con vuestros respectivos profes o amigos… habréis “llamado” o “invocado” al E.S.… de alguna manera “práctica”…, aparte de con la meditación personal… claro está…, pues el E.S. siempre estaría “ahí”………;

    pero lo dicho, me parece increíble lo fácil, rápido y fuerte que el E.S. se muestra en por ejemplo las constelaciones.

    Tras salir de por fin experimentarlo en una situación compartida de esos “médiums” que somos todos por momentos… “médiums” que se dejan “danzar” al son del interior que quiere sanar… creo que siento o sentí un poco mejor la más y más profunda relación entre la unión de mentes y propósitos… y el mero abandonarse a que haga o se exprese “el espíritu”.

    Además, metiendo la cuña publicitaria sin ánimo de lucro… el participar puede ser muy barato en los grupos o talleres oficialmente anunciados (en Madrid con Brigitte Champetier participar en una constelación no cuesta muchísimo, por ejemplo en este grupo se hace martes y miércoles en Madrid (no es lo mismo participar que “constelarse” uno mismo algo que ve como “problema”)).

    Por un lado la idea de meramente convivir, intentando pensar-aplicar el curso en cada “problema personal” que la gente se atreva a exponer (si eso es lo que se hace en parte)… podría estar bien, supongo…

    …aunque… “la aplicación” hay que dejársela al E.S. tal y como dice el Curso… ya que lo nuestro sería un “no-hacer” (por tanto, con el curso en la mano, podríamos entender que ya hacemos muchas veces demasiadas cosas “de más” asistiendo a reuniones, talleres… sean o no del curso… del no-curso… etc.)…

    vamos, las paradojas de la “vida” del ego.

    Un saludo y dedicatoria a nuestro muy no-dualista pradointranquilo, si nos lee… pues quizá estaba muy lógicamente preocupado con la creo que para él muy aberrante idea de pensar que podemos “aplicar” este Curso, este “no-dualismo”…, para “resolver” cosas… cuando sin embargo el curso nos vendría a decir que ya hacemos demasiado…… y nos insta a no hacer nada…, ya que nos toca dejarnos, dejar que se deshaga toda esta percepción infame… que ya estamos muy auto-jorobados.

    Por eso traje a colación la importancia de herramientas hacia el “puro sentir” (lógicamente, vale con la meditación… ahí está la mera meditación…, sugerida por el Curso sin casi ninguna pauta…; qué increíble).

    »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: