No es cuestión de creencias. La cuestión es que es imposible creer   4 comments

Crisantemo (Tanzania)
wikipedia. Autor: Muhammad Mahdi Karim (www.micro2macro.net)

«De la misma manera en que la oscuridad desaparece ante la luz, de igual modo la ignorancia se desvanece cuando alborea el conocimiento […]. Para Dios, no saber es algo imposible. No saber, por lo tanto, no es un punto de vista, sino simplemente una creencia en algo que no existe. Lo único que les ocurre a los que no saben es que abrigan esa creencia, y debido a ello, se equivocan con respecto a sí mismos. Se han definido a sí mismos de manera diferente de como fueron creados» (Un curso de milagros, T-14.VII)

No se trata de si creer o no creer en cosas raras… de si creer hasta aquí y no hasta allá en esta cosa o en tal otra… («Dios», «religiones»… fenómenos «raros»…).

No es una cuestión de creencias. Nada es cuestión de creencias —y en cierto modo todo lo es.

Creer es en último término imposible, pues la creencia desaparece, tal y como todo desaparece aquí, en el universo.

La cuestión es poder deshacer la misma noción de creencia*, la sacrosanta noción de ‘creencia’…

¿Por qué?

Como dice Un Curso de milagros, en realidad nosotros somos certeza, conocimiento, verdad, eternidad… (Amor).

No somos creencia.

Y tal cosa (certeza, verdad…) lo somos en una especie de no-lugar.

Ese no-lugar sería la Fuente de nuestra verdadera realidad… una realidad que nada tiene que ver con mentes que se creen cuerpos separados que perciben… con esas mentes que vendrían aquí, a creerse como estando aquí, para soñar este sueño… creyendo poder materializar esa creencia-percepción —la de estar separados…— a base de golpes… de traumas… etc.… en este violento ridículo colectivo, en este matadero que llamamos ‘universo’.

La gente creemos estar separados… y tal separación nos parece algo obvio… pues ahí vemos y tenemos los cuerpos… los que vemos y alimentamos… con sus «vidas» e historias tan personales —y que se lo tomaron todo tan personalmente.

Pero, tal y como «demuestran» esos fenómenos «raros» en el ámbito de la consciencia… esos que hoy tanto aún parecen dar miedo en nuestra muy demente sociedad (esas experiencias de consciencia «después» de «la muerte»…, o esa telepatía…, etc., etc.)… tal y como «demuestran» esos fenómenos… nada ni nadie está separado realmente, pues nuestra conciencia nunca muere —tal y como nosotros podríamos haber pensado que muere— o bien es algo que tiene un tipo muy diferente de comunicación —una potencialmente cada vez más natural, directa.

Reprimimos sistemáticamente las «cosas raras», y parece que así seguiremos.

¿Por qué?

Porque al universo parece que venimos a escenificar la tragicomedia de la separación… la demencia de creernos cuerpos que pueden morir… que pueden desaparecer «naturalmente».

Es decir, venimos a engañarnos salvajemente mientras ponemos nuestra típica cara de inocentes al creer que lo de fuera es nuestra causa… que nos ha parido… que lo de «fuera» nos vapulea… que nos ataca o que nos quiere… que lo de «fuera» nos puede hacer eso mismo a todos en general… provocándonos realmente el «bien» y el «mal» que haya en nuestras vidas…

La muerte no existe, y no somos cuerpos.

Pero esto, según vemos, lo tendremos que aprender poco a poco.

¿Por qué tan poco a poco?

Porque nosotros mismos nos hemos inventado la muerte… es decir, este mundo donde es posible morir… con una muerte que en realidad, sabéis, solo es una creencia, nuestra propia creencia.

Estos inventos —la muerte, la pérdida, el sufrimiento…— solo existirían porque los deseamos, por escandaloso que le suene esto a nuestra «carita de inocentes».

Y, por tanto, nosotros mismos tenemos que aprender a decidir la falsedad de este nuestro propio invento «satánico», de este infierno de muerte y destrucción cíclicas.

¿Cómo decidimos tal falsedad?

Recordando nuestra certeza…… nuestro Ser (la verdad, el conocimiento, la eternidad, el Amor, la realidad —nombres para lo mismo, nuestro Ser).

Así pues, el truco aquí está en que si nos creemos realmente aquí, «vivos», entonces todos deseamos muy profundamente la muerte y todo tipo de ataque a nivel físico o mental —el ataque mental sería ese llamado culpa… cuando se trata de ataque interno… ese ataque-culpa que luego tanto nos gusta proyectar hacia los demás o hacia lo demás.

Pero cuando perdonamos en el sentido verdadero de ‘perdón’ es cuando conseguimos decidir paso a paso la falsedad de nuestras creencias satánicas naturales —en este universo que quiso ser un matadero. Perdonamos todo en nuestra mente cuando lo hacemos siempre así como por anticipado —como actitud constante.

Tal mente es lo único que realmente se acerca a la existencia, a la realidad… y en ella perdonamos por tanto todas esas imágenes —con correlato físico o sin él…— que se nos presentan automáticamente en el programa o película de cuerpos, pensamientos o sueños nocturnos… en esa película que llamamos ‘mundo’ o ‘vida’.

¿Cómo perdonar? Eligiendo siempre de nuevo en la mente, constantemente… eligiendo paz… ese contenido de paz que inevitablemente da paso a la lenta disolución natural de las imágenes físicas o mentales… a la disolución, pues, del pasado… de los recuerdos de aquello que en realidad nunca existió.

Y tanto en el mundo físico como a nivel mental, constantemente nos son presentados motivos para justificar el ataque o el sufrimiento; y tanto las imágenes de «fuera», cuerpos, situaciones… como las imágenes dentro… serían la misma cosa (solo motivos para perdonar).

Así pues, la mente es muy importante en tanto que puede volver a elegir paz, es decir, perdonar… con la excusa de las ilusiones que se le presenten… de todas ellas… tanto las pasadas como las aparentemente presentes… en este mundo demente de cuerpos que solo está en realidad para ofrecernos tal oportunidad de perdonar… de poder elegir mirar con el otro propósito (la paz)… el único propósito que nos lleva realmente a algún «lado», a nuestro lado, a la realidad, a la verdad, al ámbito del verdadero «conocimiento» (fuera de este infierno de percepción, fuera de la mente que soñó cosas como el “espacio-tiempo”).

En último término, la mente fabrica tanto lo de fuera como lo de dentro, pues nunca hubo nada separado realmente… y todo quiso ser meramente un sueño de miedo, ataque… una ilusión… pero una ilusión que iremos transmutando… en nuestra mente (nunca salió de ahí)… eligiendo paz de forma cada vez más congruente—volviendo así a convertir a nuestra mente en algo natural, es decir, en algo al servicio del espíritu, un «espíritu» que es nuestra única realidad.

____
* sobre este tema de dejar de tanto creer que somos nosotros quienes «sabemos» y los otros «creen» (los fanáticos, los religiosos, etc., «creen»)… esto sobre la creencia… aparece también en otras partes de lo que podríamos llamar ‘pensamiento’, pensamiento en general («posmoderno»)… donde ya habría mucha gente harta en general de la mera noción de creencia, de andar haciendo rápidamente la separación entre «creyentes» y «los que saben».

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Publicado 2 junio, 2012 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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4 Respuestas a “No es cuestión de creencias. La cuestión es que es imposible creer

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  1. Me gusta. En cuanto a lo que pones como nota final (*) completamente de acuerdo. En el nivel de la percepción nadie sabe nada. Esas diferenciaciones entre los que aquí saben y creen no tienen sentido.

    • ya ves, pero parte de nuestra “civilización” se fundaba orgullosa en la diferenciación “racional” con respecto a los “brutos”/indígenas/tontos/locos… etc.
      … y esas cosas

  2. La fe es indestructible para los que saben, no hablo de estos credos que todos haríamos bien en desaprender, hablo de la creencia simple y pura, la que mueve montañas, la que nos ayuda a vislumbrar una luz, no importa qué creemos ni en quién, todos somos seres individuales. Creo o quiero creer en algo que aún no tengo muy claro, saber mirar con esperanza la solución a los problemas diarios, sólo eso me mantiene segura de que estoy viva y creciendo y creyendo en mí misma.
    Abrazos.

    • hola,

      qué bonito 🙂

      Abrazos

      PD: viva la razón esa de la que habla el curso, en vez de la percepción…; es como si esa “razón” fuera el reflejo de la verdad-conocimiento-realidad del “Cielo”…… y tal y tal…
      …es que me gusta mucho esto de de repente que sea todo tan fácil en esta cuestión… ya que por un lado solo existiría la certeza, Dios. Sólo Dios sería real… y por eso todo esta “chapa” sobre las creencias… ya te imaginas.
      Es imposible creer, vaya, pues es imposible el universo, simplemente es un sueño que parecerá que desaparece… gracias a Dios 🙂

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