Un Curso de milagros y Seth (III): en realidad no hay “inconsciente”… y ningún tipo de culpa (ni natural ni artificial). Realmente solo existe la eternidad   Leave a comment

Colibrí,
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Seth canta a la vida, en un modo que por lo general no es muy poético, aunque a veces sí lo es.

Su mensaje pone del revés las coordenadas del mundo que conocemos, tal y como ya han hecho muchos desde siempre (supongo que la Cábala, y un largo etcétera); aunque esto Seth quizá diríamos que no lo hace “hasta el final”, tal y como sí lo hace Un Curso de milagros (‘UCDM’, que nos habla claramente sobre la causa de todo lo que vemos desde el principio ilusorio que dio “comienzo” ilusoriamente a la ilusión en que creemos estar “vivos”).

El mensaje de Seth sería: nosotros fabricamos la realidad, a todos los niveles; somos responsables de ella porque todas nuestras creencias pintan dicha realidad; estas creencias preceden a la manifestación física… y siempre fueron alguna vez conscientes (y por tanto, si parecen ser “inconscientes”, es porque así lo “queremos”).

Y es que para Seth no hay “inconsciente”, no existe tal cosa, no hay inconsciente realmente… sino que solo existe el inconsciente imaginado por los humanos engañados (el “virtual” si se quiere)… cuando conceptualizan… con una mente, la nuestra, una mente auto-engañada al respecto de sus potenciales, interesadamente auto-engañada para adaptarse a un mundo siniestro, un mundo que le cuenta el cuento de estar sometidos a fuerzas más allá de nuestro control, por ejemplo: “traumas infantiles”, la sociedad, el entorno, las condiciones familiares… (y es tan difícil no caer, en este universo, en alimentar la trampa de “la víctima”… cuando desde la desvalida infancia aparentemente aprendemos a base de enfados, golpes contra la materia, el tiempo…).

Y sí, lo que podríamos llamar inconsciente (familiar-social) es algo que nos condiciona, y, aparentemente, de forma gravísima en algunos casos…… pero… nosotros tenemos casi siempre a mano la consciencia, para enfocarla sobre las creencias, que sí que son la causa, en cada presente, de cómo encauzamos y enfocamos nuestra realidad, y por tanto, de cómo la fabricamos, por lo menos “a la larga”. La consciencia puede volver a hacer conscientes esas creencias que están tras las emociones y tras nuestra experiencia en la vida… y así podemos cambiar dichas creencias y dicha experiencia (sobre todo, para empezar, cómo experimentaremos lo que vemos).

Con UCDM podría parecer que hay “inconsciente”, pues el “problema” central del mundo —del cual dependen el resto de “problemas” sin excepción— es ese auto-ataque, llamado en general “culpabilidad”… que es fundamentalmente inconsciente, y que está en la base del mundo, ya que lo fabricó, desde el inicio.

Pero, una vez más, las capas de culpabilidad inconsciente que podemos traer a la consciencia finalmente sin miedo… solo serían “inconscientes” porque nosotros las hacemos así. En último término no hay culpabilidad, pues la mente no se puede atacar a sí misma; todo auto-ataque es una ilusión, es una tontería; solo podemos creer que podemos atacar nuestra mente… y eso es precisamente este mundo… el juicio de la separación, del cual somos en realidad bien conscientes en general: la separación con respecto a los demás y lo demás… juicio que conlleva un miedo atroz que no queremos mirar, por más que la simple creencia en la separación parezca consciente y algo aparentemente banal.

De aquello que decíamos sobre las creencias, trataría, más o menos, cierta “auténtica curación”, una tremendamente simple: conócete a ti mismo, es decir, disponte a examinar de frente tus creencias sobre la realidad (para lo cual no habremos de tener miedo de las emociones, no creer que los sentimientos que las acompañan son verdades inamovibles… etc.)… disponte a estar dispuesto a examinar a fondo las creencias… ya que… por cierto… y más en general, lo que vemos, y de nuevo con UCDM, es que todas esas creencias son falsas.

Pero difícilmente podría aceptar esta “curación” cualquiera de nosotros… y menos aún viviendo en esta civilización, tan volcada como está sobre “el exterior”… sobre esa tan a veces necesaria “ayuda externa”… es decir, tan volcada sobre “la magia” en general: con medicamentos alopáticos de la farmacia “tradicional”… con medicina alternativa de muchos tipos… con sanadores, prácticas, técnicas… etc.

Normalmente esto no se tiene en cuenta así… y, cuando se oye hablar de curaciones espirituales o sanadores tirando a “espirituales” (del ámbito de lo transpersonal, biodescodificación, etc.)… podemos oír la crítica de que se está culpando al paciente de su propia enfermedad (que, por ejemplo, se le querría decir al paciente que él no es lo suficientemente “espiritual”… o que es un irresponsable…).

No, no se trata de eso, pues, precisamente, todos esos pacientes que aceptan tratar con esos sanadores (como Enric Corbera) potencialmente se están liberando de forma muy “amplia”, ya que tienen la llave (que son las creencias) de la enfermedad. El paciente se ha enfermado a sí mismo. ¿Cómo? Desgraciadamente nos es fácil tomarnos las cosas personalmente, ya sean vistas o no como graves, en el mundo. Y así provocamos un infierno en la mente que a menudo trae consecuencias. Las interpretaciones nos dañan (aunque por ejemplo cuando alguien querido muere (muere su cuerpo) nos parece muy difícil no interpretar… y lo es).

Nos lo tomamos casi todo muy personalmente: con juicios, creencias, faltas de “perdón”… que nos condicionan. Y, con todo esto, traemos el pasado al presente de formas más o menos profundas… machacándonos… aceptando así creencias negativas y, por ejemplo, haciéndolas invisibles… o bien aceptándolas y haciéndolas convivir con otras creencias incompatibles. ¿Traer el pasado? Sí, muy en general ya el mero pensar en cuerpos es traer el pasado (o el futuro ilusorio, virtual), pues éstos nunca existen en el Presente, no realmente.

Pero tenemos la llave: somos responsables (que no culpables)… y, al ser responsables de nuestra enfermedad (e incluso en general de los llamados “accidentes”), también somos responsables de la salud posible… de su tendencia hacia ella… si se quiere aceptar el método y filosofía fundamental de “lo transpersonal” (prácticamente no delegando en ninguna sustancia, en ningún doctor…).

Seth explica repetidas veces, y cuidadosamente, en su maravilloso y liberador texto La naturaleza de la realidad personal (está en internet), explica cómo las creencias, pensamientos… (lo que se diría a veces “el cuerpo mental”…)… son algo real, tan “real” como lo es la materia física… estando hecho por cierta sustancia “electromagnética” que, además es algo que precede a la manifestación física, que está primero con respecto a la materialización. Seth hace repetidas veces el tipo de aclaraciones que hablan sobre cómo nosotros, creyendo durante x tiempo una determinada cosa, terminamos por encontrarnos un mundo, un sesgo, que verifica nuestra creencia fundamental (escasez, etc.).

Pero Seth canta constantemente a la libertad y la vida de la forma peculiar y simple… ¡Simple! Una característica esta que es quizá la típica de los textos que en general tiran a “espirituales”… textos a veces metidos en la etiqueta de “auto-ayuda”; una característica altamente disonante para el ego, que ama la complejidad, acostumbrado como está a lidiar con un mundo físico altamente complejo y especializado.

Aasí pues, en estos textos se habla y se conoce sobre ese hecho fundamental: el de que nosotros, en realidad, fabricamos o proyectamos la “realidad”, en todos los niveles. Esta afirmación parece ser sorprendente para un occidental (aunque no sé ya si queda realmente algún “occidental”).

Sí, estamos habituados a no dar importancia a la mente… o a creer en objetos realmente “fuera” de “nosotros”… estamos habituados a creer en esa cierta “objetividad”, tan aparentemente práctica, cuando no lo es tanto.

Y esa afirmación, aparte de ser sorprendente… es potencialmente aterradora, pues no queremos admitir tener ciertas responsabilidades tan básicas… ya que con ellas todo podría parecernos que pierde el “sentido”.

¿El sentido? ¿De esta locura? Sí, con UCDM… este “sentido”, entre muchas comillas… sería el que el ego dio o quiso dar al mundo… un sentido que el ego quiso creer que tenía este mundo… un mundo que se fabricó como defensa contra el miedo, un miedo que, con el mismo ego, todos inventamos… un “ego” con el que inventamos su sistema de pensamiento, el sistema del “ego”… y que, según UCDM, se alimenta de… y es…: miedo, sufrimiento, competición, conflicto, ataque…

Ese es el sentido del mundo por defecto, por mucho que nos hagamos falsamente los inocentes y no queramos o no podamos mirarlo de frente, sin miedo… sin ese miedo que nosotros mismos inventamos y que alimentamos con nuestras virtuales y engañosas caras de inocentes (somos Inocentes, con mayúscula, pero eso no quiere decir que no debamos reconocer lo que hay: ciclos de muerte y destrucción donde la gente nos creemos ser cuerpos y, por tanto, creemos que son posibles cosas, aberraciones, como la muerte, etc.).

Esa es la paradoja del mundo: afrontar el sinsentido fundamental del mundo parece ser esencial para una liberación y felicidad plenas… pues no tiene sentido que todo nos lo estemos haciendo nosotros a nosotros mismos, que fabriquemos esta realidad de muerte y destrucción cíclica de civilizaciones… que nos identifiquemos con ella, con cuerpos “ignorantes” de lo que son… alimentando así en la mente las creencias en la escasez, la muerte, etc.

Con UCDM trabajamos el tema esencial, originario, de que, de haber sentido… éste es en todo caso el del “amor” (que más bien aquí solo se refleja, y se refleja en lo que llamamos “perdón”, en un concepto de perdón que es muy “general”, y diferente al usual).

Así que realmente no hay por dónde coger “el universo”… no se puede entender nada en general sobre este mundo… aunque lo parezca… y menos se puede entender enfocados meramente “aquí”.

Y, sin embargo… así es: todo nos lo hacemos desde siempre a nosotros mismos —teniendo además en cuenta que, de una vida cualquiera “humana”, el nacimiento no es el “principio”… así como la muerte no es el “final”.

Por todo eso parece que es y será por mucho tiempo muy difícil vernos masivamente, a todos los humanos, principalmente como consciencia que fabrica su propia realidad, en varios niveles, colectiva e individualmente… consciencia que sueña lo que quiere —tal y como ya demuestra la hipnosis “fuerte”: que, si una cosa no queremos verla, porque así se nos sugiera en un estado “x”… entonces no la veremos —no, no veremos tal cosa cuando tocamos en “nuestra mente profunda” con la ayuda del hipnotizador… en esa “mente profunda” pero que está, como dijimos, siempre accesible para la consciencia (aunque en métodos rápidos como la hipnosis no nos parezca que pudiera ser consciente).

Seth, casi cual filósofo, a veces parece disfrutar haciendo diferenciaciones (culpa natural vs culpa artificial…), y podríamos verlo, por ello, como una especie de puente de “perdón”… ayudando momentáneamente a perdonar aspectos de la vida… comunicando algunos ámbitos de realidad… pues sus palabras casi resuenan con lo conceptual-filosófico —o tal cosa puede parecer.

Pero UCDM nos da la simple clave de por qué surgió cualquier “vida” en un universo físico y en los no físicos: nos dice el por qué de la necesidad (por nosotros inventada, como todas las necesidades)… la necesidad de percibir… y con qué está relacionada en origen (relacionada con ese no-ser que es la creencia en la separación, que dio pie, tras la interpretación del ego… a este otro no-ser: el universo y los universos físicos —y, en general, los universos o sistemas de consciencia).

UCDM engloba por tanto la sensación de culpa en todas sus manifestaciones… y toda percepción… pues todo cuerpo o todo sistema de percepción nació como una defensa contra el miedo. ¿Qué miedo? El que nos daba a todos y a todo, como mentes, en una mente unida (incluyendo todos los universos de consciencia y todos los físicos), el que nos daba… habernos creído la interpretación miedosa y “culposa” de la separación con respecto a la Fuente —lo único que sería verdaderamente real (eterno), estando nosotros allí por igual, igualmente de reales-eternos que tal Fuente, pues estamos en ella.

Todo lo demás son paranoias, sangrientas y miedosas aventuras de la consciencia… que parece que meramente nos “sirven” para darnos cuenta de que ya estamos en la Fuente (de allí… nunca nos fuimos)… que ya estamos en esa “paz” infinita, ese “amor” infinito que somos… y poder así “regresar” allí ilusoriamente, uno a uno pero en perfecta y paradójica “compañía” —del Dios en/para tus hermanos.

UCDM nos dice que, de este viaje, conservaremos solamente los pensamientos amorosos… de este “viaje” que nos regalamos por universos de muerte y destrucción (con ciclos duales y a veces bastante infernales… ciclos de muerte y “vida” ilusorias… en una vida dependiente de tal muerte ilusoria…).

Seth persigue la liberación de los humanos, pero una que quizá tiene puestas las miras digamos que en algo un poco aún “evolutivo”… claro está, mientras que a nosotros no nos separa distancia alguna con respecto a la Fuente, a Dios; y por tanto, en general, para “ser felices” no tenemos por qué cargarnos con ninguna idea de evolución o “expansión de la consciencia”, en ningún universo que creamos real (como este… o que creamos “más real” que este)… sino que, más bien, podemos soltar nuestra parte del “lío”: el ego… el ego en tanto que ese sistema de pensamiento que dio lugar al mundo que vemos… mundo que fabricamos para algo así como para implementar tal sistema y escondernos del ataque auto-inventado.

Seth persigue pues algo así como liberarnos desde bastante “abajo”, haciéndonos dueños de las condiciones más básicas de “la felicidad” desde el nivel personal… desde la mente que se cree víctima de condiciones fuera de su control; eso persigue quizá cualquier “material espiritual”, se supone: responsabilidad fundamental para hallar la paz fundamental que somos… y dejarla “hacer” a gusto.

Y es que aquí, el “no-problema”, radica en gran medida en el hecho de que, en realidad, en general y profundamente, nadie quiere realmente “liberarse”, pues ello implica tomar la responsabilidad de “tener mente”, una mente que literalmente fabrica-proyecta el universo… y, como dijimos, de tal “mente” es algo de lo que no solemos querer oír hablar ni en pintura (precisamente porque no se puede pintar, no del todo… ya que nuestras creencias (escasez, etc.) son el material con el que pintamos el mundo, tal y como explica Seth y luego (y antes) muchos otros que tomaron y se inspiraron de él… y de esta “sabiduría” que siempre se ha dado en la Tierra).

¿Cómo vamos a querer hablar de que nosotros nos lo hacemos todo simplemente al no querer siquiera volver a ver nuestras creencias conscientes enterradas… esas que a veces nos hablan de nuestras propias limitaciones, pero limitaciones inventadas… inventadas por nosotros… y que nos hablan de nuestros odios y temores?

Este es un mundo de dementes, como no se cansa UCDM de repetirnos (y la Voz que lo dicta también estuvo un día completamente loca, pues “encarnó” aquí, en la Tierra…), mundo de dementes… de locos de atar… locos que creemos en la idea del sacrificio… en que es posible sacrificar algo… que creemos en la muerte, la destrucción, la escasez, la carencia…

Y, por tanto, esas creencias en nuestras mentes pintarán y pintan el universo a su “gusto” (vaya gusto… y vaya si lo pintan… pintan bastos).

Esas creencias son peticiones constantes que llevamos aparentemente más o menos “programadas”… implementadas… aunque todas las aceptamos conscientemente en un momento u otro… y unas creencias-peticiones que son hechas por y en esa potente sustancia que es el pensamiento —y la emoción como carga dependiente de tales creencias— de cada uno de nosotros (y, con la imaginación que encauza todo esto…, imaginación-dirección que será normalmente poco vigilada o poco conducida suavemente por esa nuestra mente consciente, nuestro director olvidado, denostado). Y de esa “sustancia” Seth nos comenta su naturaleza “electromagnética”, “real”.
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«Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis…»
Lucas 11:9

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