Divagaciones sobre algunas cosas «básicas» en UCDM   Leave a comment

Laos – Village Hmong – Old woman with blue dress
photo by Jean-Michel BAUD
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Índice

– Introducción: elección, Amor…
– Sanarse
– Cuerpos y condena
– Seth y la muerte/inmortalidad
– La valía, primeras notas… y los meros “problemas de palabras” relativos a “la existencia del Amor” y el reflejo
– Lo que se “conservará”, lo que desaparecerá, primeras notas…
– Ser muy «positivos»: responsabilidad
– Responsabilidad, proyección, juicio

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Introducción: elección, Amor…

¿Por qué decimos la aparente tontería de que, en realidad, y de existir algo, solo el Amor existe? ¿Y por qué puede ser tan importante el lenguaje en este sentido?

Es importante porque las creencias son muy importantes (lo que creemos sobre nosotros y el mundo).

Y es muy importante lo dispuestos que estemos a irnos “auto-hipnotizando”, suavemente, para cambiar las creencias (más bien: para dejar que se cambien en nosotros de forma natural, pues las de “ahora” —separación— son realmente una locura).

En realidad, aquello que acabamos de decir sobre el Amor es también una especie de consigna de trabajo, para acordarnos con ella de que aquí nuestro papel no es realmente un hacer, sino un entregar: es un cierto no-hacer o des-hacer sin destruir… es un abrirse a una cierta espontaneidad.

Es la consigna para hacer que todas las demás consignas o todos los demás deberes… o que todas las supuestas necesidades en el usual apego que tenemos a ser “nosotros mismos” con nuestra identidad, con el yo (ya sea siendo “buenos”…, “malos”…, “perdonadores”, “rencorosos”…, “valientes” con cierto éxito en el ámbito que sea… o “cobardes” principalmente con lo contrario…), que todo eso… pueda ir “resbalando” por sí solo… en su insustancialidad.

¿Y para qué tal resbalar? Para, en cierto sentido y finalmente poder reírnos de todo, principalmente en nuestro interior… con la seria risa de la paz (y ella ya sabrá qué hacer para que todo resulte “lo mejor para todos”): para dejar que sea el Amor quien elija por nosotros (quien parezca que elige), pues ni siquiera finalmente es a nosotros a quien nos toca decidir qué es lo que es ser “buenos”, “felices”, etc.

Siguiendo, pues, el texto de Un Curso de milagros (UCDM), todo el “problema” del mundo —que en realidad no es ni un problema— sería un problema de elección, de decisión: aquí todos nos creemos vivos, vivos en este mundo, pero lo creemos por una decisión olvidada: porque hemos elegido la separación —al “ego”, en términos muy globales.

Pero aquí, nosotros no podemos elegir por los demás cambiar tal decisión; son los demás quienes tienen que recordar por sí mismos que son mentes, es decir, que pueden decidir.

Entonces, nosotros solo podemos cambiar tal decisión en nosotros mismos, pero primero dándonos cuenta de la inmensidad de la simple dimensión que tiene este “no problema”: el de que somos mentes, y que todo depende de la capacidad de elección de tales mentes (y al final solo entre dos “cosas”: universo-ego, o amor).

Nuestro cambio de decisión, nuestro percatarnos de que somos mentes que pueden elegir… tendrá consecuencias en las diversas situaciones donde este cambio interior nuestro pueda irse plasmando, un cambio interior que la gente realizamos a veces de forma no consciente, sin saber que es realmente eso, y solo eso, lo que en realidad estamos “haciendo”. Pero, en general, las consecuencias no las vemos —o no las veremos inmediatamente.

Nosotros no podemos elegir cambiar de decisión por alguien que esté “fuera” nuestro; no podemos elegir cambiar “su mente” (como mecanismo de decisión), pues solo hay una mente. Si pensamos que ese alguien está ahí fuera, ante nosotros, separado de nosotros (que “está enfermo”, por ejemplo)… no podemos elegir sanarle si primero hemos visto que “le falta” algo (salud), es decir, si le vemos como diferente a nosotros, como separado… pues, como hemos dicho…: solo hay una mente.

No podemos elegir por el mundo: no podemos identificarnos como “separados del mundo”… y luego pensar que el mundo tendría que ser o hacer esto y lo otro… para que fuera “diferente”.

Lo único que sí podemos elegir es cómo ver las situaciones y a los demás, en nuestro interior. Podemos elegir que queremos verlas y verlos como no-separados de nosotros, como no-diferentes, como “iguales”, estar dispuestos a elegir eso, y pedir tal percepción, no forzarla con las categorías que nosotros usualmente consideremos como “igualdad”, etc. Nosotros solos, por nuestra cuenta, tampoco podemos predecir qué va a suponer tal cambio de percepción, cómo nos vendrá, en una situación dada futura, ese cambio en nosotros y en lo que percibimos. No podemos darnos a nosotros mismos por nuestra cuenta esa percepción. Es una petición que hacemos, pedimos “milagro”, y estamos dispuestos a recibir una siempre nueva percepción de “unión”; es decir, es una petición y no una obligación o un programa más… no es una proyección más.

Aquí, en este sueño, todo nos lo hemos inventado todos por igual… de una forma muy diferente de como podríamos creer si pensamos que solo somos cuerpos; y, por tanto, todos nos lo hemos inventado todo a unos niveles mentales muy “poderosos”… es decir: con una mente en cierta forma ya unida, una “mente una”, una sola.

Sanarse

Así, siguiendo UCDM, esto se trata de un modo muy muy práctico de sanarse… y… ¿quién no tiene algo que le pica, como, por ejemplo alguna molestia: ya sea una molestia con respecto al mundo, que notamos cuando expresamos la “necesidad” de que “sería mejor que el mundo fuera de esta otra manera (más ecológico, pacífico, igualitario, etc.)”… o ya sea mismamente con el cuerpo de uno mismo y sus molestias?

Entonces, esto lo podríamos llamar “una cierta vía mística”, y es un modo de sanarse —en particular uno de los que que pretende ser “final”, en cuanto a esa nuestra sanación posible (sanación “definitiva”, en una felicidad “total”).

Pero normalmente no estamos dispuestos a aceptar que esta “verdadera sanación” pueda ser algo que pide tan poco: que sea tan “a nivel mental”. En realidad es paradójico, pues pide algo que solo porque nosotros lo hemos hecho así, resulta “esforzado” —tal esfuerzo solo está en nuestra mente (y en el fondo no queremos soltarlo; por eso cuesta).

Se trata de un tipo de sanación “muy natural”, como toda sanación, en el fondo: ya que los pensamientos, como tan lindamente nos aclara Seth, son algo de lo más natural del mundo… y, a partir de ellos, en realidad… a partir de las creencias-juicios en la mente… se fabrica el mundo (a partir de pensamientos y sentimientos (la “carga emocional” de las creencias-pensamientos)… aunque parezca mentira).

Cuerpos y condena

Esa receta va acompañada de esta otra: que los cuerpos, y sus historias, son solo excusas, a cuidar, pero “para volver” a lo que éramos (Amor, plena dicha).

Así, ni negamos ni odiamos los cuerpos en tanto esos seres biológicos que nos dan aparentemente tantos gustos o disgustos (no, en realidad no hacen nada…)…, ni los veneramos: por su ¡oh! complejidad…, su ¡oh! belleza, etc.

Esto es una vía rápida para dejar de condenarnos constantemente, pues, realmente, eso estamos haciendo, condenándonos a nosotros mismos en el nivel de la mente, el importante nivel causal de la “mente”.

— ¿Pero qué tonterías dices, por qué estamos condenándonos constantemente?

Bueno, si creemos que los cuerpos y sus historias son “lo real”, o lo más real… (sus necesidades, su calidad de vida, sus cuidados y mejoras… etc.), entonces de cierto modo nos condenamos, pues estamos otorgando realidad al tiempo y sus achaques, a la muerte, a la destrucción inevitable (lo que no quiere decir evitar las mejoras de cierto modo compartidas o que a veces favorecen claramente tal compartir; no quiere decir que no busquemos el cuidado, la mejora; en el fondo da igual… y a la vez… también…: “algo hay que hacer” 🙂 ).

Seth y la muerte/inmortalidad

Y bien… luego viene un Seth, hablando desde su posición —la de ser una consciencia que ve “todo a la vez” y que nos ayuda a ampliar la percepción y que quitemos hierro y miedo a este asunto de que en realidad solo seamos “mente”— entonces… viene él… y nos agua un poco la fiesta…, esa cierta fiesta que tenemos con esta cierta “claridad mística” puramente no-dualista —la de UCDM por ejemplo.

¿Por qué la agua?

Porque desde ahí, desde su posición, “da igual” que los cuerpos mueran…, en definitiva… pues el ve todo desde el sentimiento de inmortalidad… y todos somos en el fondo una “identidad” o “personalidad” (con muchas comillas) más amplia, inmortal… así como en otro nivel…, y que proyecta (cree proyectar) todo esto como jugando (vaya jueguecitos), es decir, que de cierto modo envía “fantasmas” como nosotros, corporales, en muy diversas realidades (y varios en este planeta, e incluso a la vez, pues tenemos “personalidades complementarias”…, “contrapartes”…, yoes probables, etc.).

Así… somos una tal mente, “más amplia”, desarrollándose, mezclándose reuniéndose… y esa mente parece que no ve tan duro el hecho —tan palpable aquí— de que todo “desaparece”, porque para ella, estando fuera del tiempo y el espacio, en realidad, nada desaparece: planetas, cuerpos, grandes historias y méritos, o pequeños méritos e historias en diversas civilizaciones, especies, juegos…

Pero, como nosotros en realidad sí nos creemos todo esto (creemos que es real el cuerpo, sus historias…) entonces la maniobra de UCDM queda clara y parece muy práctica, aunque solo sea mirándola desde ahí, desde lo práctico, pues…: ¡para qué nos vamos a estar ciclos y ciclos, vidas y vidas, creyendo que son reales los cuerpos…, cuando con esto no haríamos en cierto sentido otra cosa que prolongar y prolongar la creencia subyacente de que la destrucción y la muerte son reales… de que el ataque puede ser real!

Es lo que hay, pero no, no parece del todo que tal creencia sea un buen cimiento desde el que “trabajar” en ninguna “liberación mental” total.

Así que ahí tenemos el cimiento propuesto por UCDM: que nada de lo que creemos es “cierto”…, que todo lo hemos hecho con el aviso y consejo de un sistema de pensamiento por completo ilusorio, y realmente fatídico, si no fuera porque todo lo que hemos así fabricado ha sido “falso”: el sistema que UCDM llama, muy en general, “ego”, y el mundo de cuerpos separados que sirvió para implementarlo.

Y luego… luego, “tras UCDM”, quizá ya adornaremos todo con lo que sea… pero ahí tenemos esta tal posible “roca” de esta “vía mística”… algo que parece “obvio” como posibilidad a escoger, como recurso posible…, algo quizá simple y obviamente elegible por todos… pues vemos claramente que los cuerpos desaparecen, que no son en el fondo nada —dice UCDM que, en definitiva, como son neutrales, o bien los terminamos viendo como instrumentos para Dios, para el regreso al Amor, a nuestro estado de dicha natural como Mente unificada con la Mente que realmente nos creó… o bien los seguimos usando en el martirio del ego… en cada momento.

Así que la eternidad sería lo único que existiría para esta “roca” estratégicamente diseñada para que elijamos Vida (UCDM)…, diseñada para ser un curso rápido de auto-estudio con el objetivo de vernos como valiosos independientemente de todo lo que con nuestro ego hayamos hecho… ya que nuestra valía no tiene evaluación posible, está fuera de toda duda (lo cual no es excusa para ser irresponsables, sino lo contrario, si es que conseguimos trabajar bien el curso, UCDM).

Seth, en esto, es más “condescendiente”…, no es como UCDM…, pues UCDM iría así como más directamente hacia fortalecer nuestra consciencia de ese “cimiento”, de ese cierto “fundamento místico”…, tan potencialmente “sanador”…, pues con ello no creeremos ni un ápice de lo que aparezca en esta “realidad”, una que quiso demostrar la realidad de la muerte… con ella no otorgaremos, pues, realidad a lo que aparezca en un mundo así, en el mundo de la “consciencia”, de las apariencias, de la percepción.

Nada que no sea “amoroso” será visto como real, cuando consigamos “curar” la percepción… y ni casi lo “veremos”, prácticamente.

Además, y antes de seguir… por ejemplo…: ¡cuidado! La poesía, lo poético no está reñido con “la mente consciente”… con el discernimiento. Podemos sentir objetivamente algo que en un principio puede parecer muy poético… y al revés: sentir poéticamente algo que en principio puede parecer demasiado “objetivo”.

Este es uno de los logros o de los propósitos de Seth con sus explicaciones: intentar convencernos claramente de que la mente consciente no es el problema y que nunca lo fue…, ya que todo es un problema de enfoque (al interior, al exterior… la separación de interior y exterior de la mente…)… y “el problema”, sabiendo que en realidad no existe ningún problema… es pues la “política” de nuestro enfoque… el miedo al respecto de la consciencia, de las aventuras de la consciencia (pues, como dice UCDM, lógicamente nos da miedo, ya que el mero “tener consciencia” fue algo “fundado” por el sistema de pensamiento del ego).

La valía, primeras notas… y los meros problemas de palabras relativos a la existencia del Amor; el reflejo

Parte de la “estrategia” del no-dualismo puro, del que es muestra UCDM, es el cultivar en uno mismo este cierto “cimiento” fuerte de la “salvación”, el de la propia valía de uno por fuera de todo lo que parezca habernos sucedido o suceder en el futuro…: el “cimiento” de que, en realidad, solo existe el Amor.

Así, aquí solo existe lo que podríamos denominar “amor con minúsculas”, que sería el reflejo del Amor: pues en general solo el Amor existe, un Amor que se refleja, como amor-perdón, en nuestras experiencias, y de forma más o menos consistente dependiendo de en qué perspectiva estemos viviendo (una más o menos despierta).

Así, también podemos decir las dos cosas:
— que el amor existe si lo vemos como reflejo de lo real (“Amor”)…, ya que en este nivel de la práctica del perdón, para nosotros, las cosas sí “existen”,
— o podemos decir que en realidad no existe, pues solo el “Amor” existe.

“amor”, con minúsculas, sería el nombre que ponemos a las situaciones en que aquí se refleja el Amor, por instantes, esos instantes más o menos consistentemente multiplicados… unidos al final en uno solo…, y en ese cierto movimiento de reunirnos con el Amor… de volver a la Fuente, Dios.

Quizá sea fácil interpretar esto que decimos —lo de que aquí el amor solo es una especie de reflejo—, interpretarlo… como que queremos decir que el amor no existe. Ya hemos dicho que es una forma de hablar, se pueden decir las dos cosas. En realidad, como dijimos, también es lo contrario: solo el amor existe pues solo el Amor es real, solo existe el Amor… y entonces, todo lo demás, como vemos claramente, desaparece. Y los reflejos, es decir, el amor con minúsculas, serían “reales” por apuntar y aunarse hacia el Amor.

Lo que se “conservará”, lo que desaparecerá, primeras notas

Pero… podemos decir que, por contra, no vemos para nada claramente que el resultado del reflejo del Amor no desaparezca también.

Vale, lo admitimos, pero lo que sí vemos claramente es que “el resto”, desde nuestra visión aquí, sí que desaparece. Y por ello esta vía es como decimos “mística”; por tanto, la única “fe” que nos tocará poner en algo es la de, simplemente, y visto que aquí todo “desaparece”…, es simplemente la de “creer” que el Amor es lo único real… y que en el fondo estamos en él y que siempre hay algo nuestro que no puede desaparecer, que no puede ser evaluado… fuera de toda duda… pues eso sería “lo que verdaderamente somos”: Dios, un Dios que en el fondo no creó nada de lo que vemos.

Pero recordemos que ya venimos con una fe férrea al mundo, la del ego que va a buscar separación: venimos por defecto con una fe ciega en la separación… fe en que podemos ser seres separados de los demás y del mundo (que nos ataca, nos “fabrica” como cuerpos…)…, en la llamada religión de la separación, en la férrea aunque caótica doctrina del ego.

En realidad toda interpretación que hacemos…, en el mundo (un mundo que a su vez sería una interpretación de la idea de separarnos de la Fuente)… toda interpretación suele por defecto estar basada en el miedo.

Y el miedo es ese miedo que subyace a la identificación reinante con los cuerpos…, reinante en el mundo del ego… pues aquí, todos los egos, todas las mentes enfocadas en el sistema del ego… todos… tenemos por defecto de fábrica mucho miedo, mucho auto-ataque (culpa).

Y es un miedo que, como sabemos, viene de la culpa (nuestro presente como egos: auto-ataque)…, una culpa que lógicamente provoca cierto miedo a un “castigo” inventado…, a un castigo futuro por un “pecado” que creímos haber cometido contra Dios en el pasado (también inventado por nosotros…)…, un pecado contra nuestra verdadera naturaleza.

Pero también ese pecado, como decíamos, en realidad es un sueño y nunca existió. Aunque, en general, esa es precisamente la causa de todo mundo separado, de lo que vemos aquí delante… y, así, todo esto es un “sueño”, una ilusión proyectada desde una sola mente aparentemente separada del llamado “Padre” (Amor, que por poético que suene sería lo único real, una “realidad”, la “de verdad”, que rechazamos a cada instante, y ese rechazo es este y otros “universos”).

Qué fácil es decirlo… pero lo aparentemente difícil es sentirlo… pues pusimos muchas barreras. Así que tenemos que empezar a darnos cuenta de ello aparentemente “por nuestra propia cuenta”, ya que con este “aquí”, inventado, con todos estos universos y proyecciones de “la consciencia” separada… fuimos nosotros mismos quienes nos pusimos en la tesitura de creer que era posible “montárnoslo por nuestra cuenta”, fabricando todos estos universos donde montar y remontar todas estas películas de cíclica destrucción de cuerpos… con tantos dramas.

Así pues, el Amor sería en realidad lo único que existe, sería lo eterno, la garantía, los brazos que acunan y deshacen, sin verla, esta miseria de sueños de separación que nos inventamos para nosotros mismos.

UCDM dice, pues, que, “tras” todo el inmenso lío que queramos pensar que hay aquí (dimensiones…, etc.), se conservarán, o conservaremos, solo los “pensamientos amorosos” y nada más; que, por tanto, de cierto modo heredarían la eternidad, por reflejarla aquí.

Claro que sabiendo que, aquí, “pensamiento” se refiere a todo, pues en cualquier universo todo sería “mente”… entonces… no sabemos ni podemos saber “nosotros” qué cosas quedarán en “la reserva” de lo que nos “valió la pena” pensar-proyectar en el sueño de universo a la hora de regresar de vuelta al Hogar que por otro lado nunca hemos dejado realmente.

Aunque quizá en parte sí lo sabemos si es que pensamos sobre lo que dice el curso literalmente…, pues como decíamos: de cierto modo solo quedará “lo amoroso”, esa es la propuesta.

Entonces, podemos pensar que ese “todo” que se va unificando hacia lo real (eterno)…, y que es todo aquello que resuene, que vaya de cierto modo complementándose en el llenado de ese “puente”: del puente que nos lleva de nuevo de regreso. Esto ocurre con un movimiento paralelo al de todo “lo otro”, es decir: al de todo lo hecho-pensado “con el ego”… que por contra se disolverá de forma natural —ese “lo otro” sería todo pensamiento basado en la creencia en la separación, interpretada con la interpretación que hizo el ego: “pecado-culpa-miedo”.

Lo demás… entonces…, perece…, tal y como vemos claramente ahí “fuera”… pero… pero esto tan simple es algo que parece que no queremos mirar o contemplar bien… de lo que no queremos “sacar conclusiones”. Aunque quizá simplemente “no podemos” hacerlo por el mero hecho de estar tan asustados y por nada más, ya que la eternidad, como decimos, se anuncia como “nuestra” desde siempre ya —en esos momentos o instantes santos… de presencia… o de amor.

Pero lo dicho, valga decir que aquí el Amor “solo se refleja”…, pues, obviamente…, tal y como vemos delante nuestro…, aquí nada es eterno y el Amor, o Dios, donde estamos, sí lo sería, en definitiva (esa es la proposición “sanadora” a probar, y las sorpresas os aseguro que pueden ser enormes, aunque solo sea con la mera lectura de UCDM, aceptando un poco al menos este cambio radical de “fundamento del mundo”).

Así, esto que vemos delante sería un mero aula de aprendizaje…, una para cuidarse…, y para servir y servirnos…, en el camino a Casa… para transformar y transformarnos a la vez en esta proyección… una que quiso tener-ser por doquier el rótulo de: “el Hijo de Dios es culpable”… para transformarlo… en algo que solo lleve el rótulo de…: “el Hijo de Dios es inocente” (cosa esta que es llamada “Palabra de Dios” en UCDM).

Ser muy «positivos»: responsabilidad

Lo más importante quizá del tema “ejpiritual” es que paradójicamente podemos tomar —o “el ego puede tomarse”— lo del amor, la espiritualidad, las religiones, los libros, etc.…, para huir de mirarnos a nosotros mismos…, de mirar hacia dentro… de mirar de frente a lo que de verdad creemos sobre nosotros mismos, sobre la realidad, sobre nuestro ser.

Imagino que a todos siempre nos quedará algo por pulir respecto a esto…, y ello por mucho que se lleve tiempo y tiempo haciendo lo que sea “ejpiritualmente” hablando.

Como sabemos, en el mundo del ego, es “el ego” quien hace por defecto todo: “los caminos espirituales”…, con sus verdades y sus manejos vitales…, es el ego quien sería siempre quien los hace, en gran parte… y sean cuales sean.

Entonces, no va a importar tanto si estamos en una determinada vía o no… en una secta o no… en una religión… en la mera vida… o con un mero libro de auto-estudio como es UCDM o como los tiene Seth… no importa todo eso, no tanto como sí nos importaría poder ser honestos con nosotros mismos… poder y querer mirar hacia “dentro”… estar dispuestos a ello, a mirar “adentro” (a mirar por ejemplo qué creemos del mundo y de nosotros, de nuestra experiencia, del pasado, de los demás, etc.).

Esa sería una clave que creo que a la gente, con tanto “flipar”, a veces se nos escaparía muy fácilmente.

Todo puede ser usado para “no mirar adentro”, y, obviamente también “lo espiritual”, y como lo que más. Por ejemplo, las consignas muy automáticas, de “somos no-dualistas”, también pueden ser usadas para ello…, ya que con todo podemos estar tapando el hecho de que no queremos por lo general afrontar-traspasar y trascender los miedos…, las creencias básicas (en nuestra indignidad, en nuestra “pecaminosidad” casi por el mero hecho de haber tenido que venir en un cuerpo, etc.).

Esto último, sobre “¡cuidado con el pensamiento positivo sin más!… sería el aporte de Seth, que expresa muy clara y llanamente, de forma simple y muy justificada en sus textos (La naturaleza de la realidad personal).

Aparte, UCDM también es un seguro “contra” ello, para no huir simplemente de los pensamientos negativos, para animarnos a aceptarlos como nuestros, responsabilizarnos… para poder atravesarlos… ya que si no lo hacemos nos será fácil seguir juzgando, es decir, proyectando nuestro auto-ataque —el auto-ataque o culpa— con el que venimos al universo.

Responsabilidad, proyección, juicio

Es decir, siempre encontraremos excusas para proyectar-juzgar al mundo y a sus gentes (como que “ellos son los que hacen y nos hacen…”), y entonces, con ello, ya habremos vuelto a reciclar la culpabilidad… el auto-ataque… en la mente… auto-ataque que conlleva la creencia en la separación cuando fue interpretada por el “pensamiento-ego”, sin poderse reír de la idea.

Así, como ya decíamos, si no nos responsabilizamos de nuestros pensamientos de indignidad, etc., los seguiremos y seguiremos viendo “fuera”, en manifestaciones de oscuridad de diverso tipo (sistemas políticos, etc.), ya sean muy esotéricas así como poco esotéricas… y en la vida cotidiana, en esas “jugarretas” que “sufrimos”.

Todas esas experiencias “malas” se nos mostrarán en el sueño de universo en tanto que “advertencias” (que en realidad nos damos nosotros mismos) para que podamos hacernos responsables del miedo… y volver a elegir dentro de nuestra mente. Pero también podemos no usarlas para ello… y seguir reciclando la culpa dentro.

Supongo que esto es, en general, lo esencial en “lo espiritual”.

Uno no quiere mirar adentro y, entonces, proyecta-enjuicia más o menos como un resorte… enseguida… en las reacciones, parezcan o no por cosas “banales” o bien por las “importantes”: contra el mundo y sus injusticias, contra los demás por “lo que hacen o nos hicieron”… etc. El mundo nos lo pone muy fácil, y más en determinados momentos de crisis.

No habría jerarquía en las banalidades…, en las cosas que creemos que “nos pasan”, que “nos hacen”: todas ellas serían por igual importantes…, y toda proyección-juicio sería para lo mismo… y tendría similares efectos, en múltiples “dimensiones”.

Eso sería “lo que nos pasa”, a todo el mundo, en un grado u otro.

¿Cuándo proyectamos? Cuando sucede algo y no podemos siquiera parar… y entonces justificamos nuestra ira. La ira es natural, el problema es justificarla y proyectar separación de fulanito porque “hizo esto”. Entonces, uno está en realidad tan imbuido del sistema de pensamiento que dice que la separación es real (que estamos separados)… que “el mundo nos hace cosas y es real”… que, automáticamente, proyectaremos y sacaremos la usual arma del juicio, justificando por ejemplo la ira o cualquier ataque, mental, físico… y, entonces, “veremos ataque”, es decir, interpretaremos como “ataque” lo de “fuera” y nos veremos separados de aquel o aquello que “nos lo hizo”… y confirmaremos así a nuestra mente en su identificación con el sistema del ego, el sistema de pensamiento de la separación (cuando, en realidad, solo hay un ataque y está “dentro” nuestro, pues, por así decirlo, en último término… nada hay “afuera”: una sola mente).

Eso, por otro lado, de forma inversa, también nos da la oportunidad de “ver” el ataque aparentemente “fuera” de nuestras mentes… un ataque que solo estaba hasta ese momento “dentro”. Y esto es para lo cual, en teoría (UCDM), básicamente fabricamos este universo…, aunque… literalmente… no existe… y no existe un tal “afuera”…, pues nuestra mente compartida es común… es algo enormemente poderoso…, inconcebiblemente dichoso…, poco aceptable para el ego… ya que con el ego venimos aquí a hacernos y creernos los pequeñitos… los enfermitos… los vapuleables por las condiciones externas… los mundanamente pequeñitos aunque en algunas escasas vidas también vivamos ciertas “grandiosidades mundanas”… con nuestros logros, etc.

Publicado 9 octubre, 2012 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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