La fábrica de la realidad. Los niños y la formación de la realidad en la «interacción» sueño-vigilia. La estratificación o «doma» de la infancia según Seth   1 comment

children’s day por M@rg, en Flickr

«En realidad entras en un evento mucho antes de que éste ocurra físicamente —en otros niveles de consciencia. Y una buena parte de esta actividad previa tiene lugar en el estado de sueño.» (Seth, en Dreams, “Evolution”, and Value Fulfillment (II). p.460)

«El ser humano exploró el mundo físico en el estado de sueño mucho antes de que lo hiciera físicamente. (…)
»También ha explorado el espacio de la misma manera, y en algunas ocasiones los visitantes de fuera del espacio
[como vemos, Seth no quiere usar la palabra ‘extraterrestres’] son viajeros en sueños, desde otras dimensiones de realidad.»
» (íd. p.467)

«Existe una red soñadora global [global dream network], no muy identificada, con una organización espectacular, y en la cual se dan intercambios de información que proporcionan la base para la formación de los eventos físicamente reconocidos.» (íd. p.468)

«Tus conceptos sobre la personalidad están ahora limitándote personalmente y en masa, y además, tus religiones, metafísicas, historias e incluso tus ciencias dependen de tus ideas sobre quién y qué eres. Tus psicologías no te explican tu propia realidad. No pueden contener tu experiencia. Tus religiones no explican tu realidad más amplia, y tus ciencias te dejan igual de ignorante acerca de la naturaleza del universo en el que moras.» (Seth en The “unknown” Reality, Pref. p. xxxi)

«Tu vida es un sueño que estás recordando» (p. 535 de Dreams…)

Volvemos a hablar del maravilloso texto de Seth: «The Nature of the Psyche» (NP), dictado por Seth entre los años 1975 y 1977. También un poco de los citados arriba.

Por ejemplo en el contexto “tribal” los sueños —tener sueños de los que luego somos conscientes, con algún propósito antes de dormir o simplemente en la urgencia de una situación—  nos sirvieron o nos sirven aún como forma de “televisión” para resolver “problemas” o cambiar la dirección de los eventos (tal y como ahora en parte son usados la televisión e internet).

Obviamente nos surge y a veces nos urge comparar este uso natural de los sueños con lo “tecnológico”, observando que, por un lado, la tecnología no es más que la proyección de cualidades de la mente —en realidad enormemente más complejas y refinadas que las tecnológicas— que de cierto modo no queremos ver “dentro” nuestro (no nos queremos ver como poseedores de las mismas).

Así, es en parte como si huyéramos de miedo ante nosotros mismos, ante nuestra mente —no por nada UCDM (Un Curso de milagros) nos dice que esencialmente la proyección está basada en miedo, y por tanto cualquier universo en el fondo está basado en lo mismo, en el mismo miedo.

Huimos de forma recursiva de nuestro ser interior, de la fábrica de la realidad. Lo hacemos de forma recursiva, porque vamos dando a luz, ahí “fuera”, con las muy mentales cualidades de “la tecnología”, a lo que somos “dentro”: solo mente, mente con una capacidad de comunicación y “cálculo”, en el sentido de fabricación, de “vida”, perfectamente inmediata… y extraordinaria. Elaboramos capas que a veces en algún universo puedan haber dado lugar a pesadillas como la de la película Matrix, que sería el colmo de la huida, la huida por fin casi perfectamente efectuada: el sueño dentro del sueño dentro del sueño… recursivamente… (aunque esto ya en parte es un tipo de Matrix-pesadilla, en la huida que decimos, y la particular multiplicación miedosa de cuerpos humanos que hoy alumbramos).

Y como vemos, tal huida-proyección, es a la vez una relación con el entorno, una relación en expansión…, y es también una especie de digestión y redigestión del entorno…, una elaboración y reelaboración del “sueño-Tierra-objetos” (al llamarlo así, ‘sueño’, queremos decir que en realidad es también una especie de co-proyección de la mente global “interior”: la Tierra, sus materiales…).

En general, la fábrica de esta realidad descansa en gran medida en el período de sueño (más bien, de pre-sueño, dirá Seth). Descansa ahí en mayor medida que descansa en nuestras realidades de vigilia, por muy importantes que también éstas sean.

Este “pre-sueño” es el mar donde estamos por defecto siempre sumergidos, también en vigilia, aunque aquí, en vigilia, el foco de consciencia está más reducido, más especializado, para así poder trabajar en la tan a menudo “ruda” realidad física (que es muy fácil de interpretar así, “rudamente”).

Cuando dormimos (o a veces en otros estados de consciencia) nos vemos sumergidos a fondo en realidades fuera del tiempo. Una de estas realidades sin-tiempo es por ejemplo la de los sistemas de probabilidades de la Tierra y de nuestra vida individual y colectiva. De estos sistemas escogemos a cada instante, individual y colectivamente, los eventos de vigilia, como si fuéramos los que montan una película a partir de una reserva de actos probables…, una película que de cierto modo involucra las elecciones que creemos realizar del todo libremente en estado de vigilia…, actualizando así diversas líneas de probabilidad que antes habremos tenido que aceptar.

¿Cómo escogemos? En último término para escoger usamos el filtro de nuestro sistema de creencias, que pesca de la gigantesca realidad de pre-sueño aquello que encaje con él, con nuestro sistema.

Son solo nuestras creencias quienes nos impiden utilizar las capacidades que están implicadas en las citas con que comienza este texto. Y esas capacidades son capaces de producir enormes beneficios prácticos para la realización de los individuos y de la humanidad.

En general las creencias prácticamente determinan en último término lo que experimentamos: emociones, actos físicos, etc. Por ejemplo, alguna de nuestras creencias básicas, que a veces nos cuesta volver a reconocer, pero que están ahí, puede ser la de que «el dinero es simplemente “malo”»… (y así entonces no podremos fácilmente entrar en círculos de dar y recibir que lo involucren… pues nuestra creencia nos lo impide, por mucho que pensemos que queremos abundancia… (esto sin hablar de ámbitos más “alternativos” donde construir formas “híbridas” de relación económica, etc.)). Así, con esta u otras creencias, podemos perfectamente creernos indignos de cierto éxito, de cierta abundancia…, porque quizá “el mundo es injusto”…, o nosotros “fuimos injustos”. Pero, en general, todas las creencias “negativas”, teniendo en mente el texto de UCDM, todas ellas tendrán que ver, en el fondo, con un genérico «somos “malos”» porque hicimos algo “malo” (es decir, en el fondo hemos convertido errores en “pecados”, y ello por muy ateo que sea uno).

Estamos fabricando nuestra realidad, todos por igual, cada día. Por eso es un asunto harto peliagudo hablar de ello, pues no se trata de dominar a la perfección la descripción sobre “qué es lo que realmente estamos haciendo en la vida”, sino que solo se trata quizá de empezar a saberlo más y más, o de quedar intrigados por nuestra poderosa realidad mental, que es donde realmente se cuece todo (una “mente” que está múltiple enfocada, y que no está “en el cerebro”…, sino que, cuando puede, pasa por él…, y, cuando puede… lo remodela, etc). Así, podemos abrir nuestro sistema de creencias, siquiera mirarlo para poder empezar a cambiarlo…, y siempre desde el trabajo de base “individual”.

Habiéndonos siquiera enterado de todo esto, quizá podemos apoyar —si es que lo necesitamos, pues en el fondo no es necesario— la fundamental afirmación de toda “espiritualidad” que se precie :), con la que no nos engañemos demasiado a nosotros mismos:

nosotros formamos nuestra realidad. Por ello, por ejemplo no somos víctimas de nada, nunca. Pero, esencialmente, formamos la realidad a un nivel más básico que el de los actos “exteriores” (aunque la especialización física que nos traemos aquí, en el exterior, tiene su “mérito” 🙂 ).
Y bien, estos “actos exteriores” y todo el mundo exterior “físico”, se basa en un proceso de filtrado que todos realizamos a la vez con todos los niveles de nuestra mente en “funcionamiento”: filtramos el “mundo interno” con las creencias de nuestra mente consciente (colectiva e individualmente).
La mente consciente utiliza esta “lente”, la de las creencias, en una ocupación más amplia y más real que la de meramente ocuparse con “cosas externas”: la usa en la ocupación de dirigir el proceso de fabricación “desde el interior” hacia “afuera”…, desde los mundos probables por ejemplo…, hacia la realidad física que conjuntamente elegimos como “nuestra experiencia presente”, en este colosal proceso mental de proyección de “la realidad” —realidad que es, en realidad, algo extremadamente múltiple, en esta película llamada “mundo”.
Estas creencias pueden ser más o menos básicas, y, aunque nos parezca que no somos conscientes de ellas, alguna vez sí lo fuimos, y siempre lo podemos volver a ser.
Por ejemplo digamos que la creencia en “la escasez” es una creencia “global”; y en general muchas creencias tienen que ver con sentirse indignos en la existencia…, con una paradójica necesidad, profundamente sentida, de no-valía, de no-valer… de tener que justificarse o justificar la existencia.
Hay que darse cuenta también quizá de que teníamos o seguimos teniendo aún muchas creencias largamente cultivadas en nuestra cultura “occidental”, en nuestra mente colectiva (en “la ciencia”, etc.), creencias que tienen que ver con ver el mundo “sin significado”, desprovisto de sentido… al pensarnos por ejemplo como un producto del mero azar, producto de la reunión azarosa de elementos sin consciencia.
Por tanto, a veces pretendemos o pretendíamos cambiar la realidad externa creyendo que solo los actos o pensamientos relativos a “cosas externas” son lo que “funcionará” para poder realizar tales cambios en “la realidad”…, pero, con esto, nos engañábamos, en gran medida, pues “lo importante” para ese cambio está más bien en la interacción entre:
— el cambio en nuestras creencias y
— cómo repercute ese cambio en el enorme “trabajo” que ya realizamos, relativo a la creación y soñado de la realidad, un cambio que traslucirá en nuevos mitos productivos en lo social… y en, aparentemente, “religiones” con un cierto anclaje más universalmente práctico en cuanto a la realidad más amplia de la mente-consciencia, y la producción-proyección-imaginación de la realidad.
Así pues, este “trabajo” de creación es, a la vez, y de un modo muy profundo, el trabajo relativo a qué creemos que es la realidad, es decir, a qué creemos que somos nosotros en ella.
Este trabajo, que nos pasa más inadvertido de adultos, lo llevamos a cabo ya todos, y al igual que los niños, pero quizá menos conscientemente que ellos. Este es un “trabajo” que se daría en un nivel más “amplio” de nuestra consciencia, como ya dijimos: desde los niveles de “sueño”/pre-sueño. Y no es un trabajo del que estemos diciendo que, de repente, haya que ser totalmente conscientes, pues no podríamos ni tenemos por qué serlo como especie (biológicamente no se podría, por muchos motivos, y entre otros: porque no estamos soñando esto solos, sino con muchos otros seres vivos y con muchas otras “dimensiones”).
Entonces, la clave sí que estaría aquí, en este cierto “abrirse” a lo que venga de lo que hemos hablado arriba, con cierta ampliación de esquemas… en una visión muy práctica sobre la interacción entre realidad “interior” y “exterior” —que, en el fondo, no están separadas, sino que solo parecen estarlo en nuestra imaginación(proyección).
Y se debe a esta imaginada separación —a este tipo particular de separación— que es en en concreto este mundo…, se debe a nuestro tipo actual de separación… el que sea tan importante “la imaginación” y el desarrollar —tal y como parece que se desarrollará en esta línea de probabilidad terrestre— una especie de nueva facultad en la humanidad: la relativa a cierta reintegración entre intuición y capacidades de razonamiento.

Comparadlo con la situación del aprendizaje relativo a las funciones de nuestro cuerpo, que es algo que Seth comenta muchas veces: en esencia, como comprobamos al “venir” aquí a fabricar la Tierra y a fabricar nuestros “pequeñitos” egos (a la vez que a menudo auto-engrandiosados)… al venir aquí en esencia comprobamos que para aprender a andar o a respirar con esta proyección que llamamos “cuerpo” no hemos tenido que manejar libros o descripciones técnicas.

Así, igual de fácilmente que andamos o respiramos, fabricamos día a día “mentalmente” esta realidad dentro de la que luego, más o menos ciegamente, creeremos por ejemplo en nuestro libre albedrío.

Así, luego, en vigilia, orgullosos como estamos de este nuestro muy especializado y también meritorio estado de hipnosis físico donde nos olvidamos de los otros compartimentos de nuestra consciencia desde donde fabricamos y sostenemos toda la realidad…, en este nuestro estado de estar “sobre-enfocados” en lo físico… así, aquí… en vigilia… creeremos poder “cambiar el mundo” desde aquí mismo… desde la superficie, desde ese “afuera” que llamamos ‘mundo’.

Pero, realmente, todos fabricamos “mentalmente” la realidad en ciclos extraordinariamente complicados. Fabricamos y elegimos desde ese mar del “pre-sueño” todos los acontecimientos físicos en nuestras vidas, colectiva e individualmente…, y lo hacemos con tanto virtuosismo como podemos estar respirando.

Al final, como buenos actores, demasiado buenos…, aquí, representamos el papel, creyéndonoslo demasiado a fondo.

Así pues, este asunto es enormemente práctico, y no una observación “filosófica”**.

Los niños

¿A qué viene hablar de los niños en el discurso de Seth, entonces?

Lógicamente los niños parecen potencialmente más conscientes de la fabricación de la realidad, es decir, de en qué consiste la especialización física del foco de su consciencia; serán potencialmente más conscientes de la interacción que dijimos que hay entre:

— la muy juguetona y bulliciosa realidad de sueño, pre-sueño (de donde sale todo, como dijimos, y que está más cerca de la vida real, de nuestra psique ampliada, de nuestra alma al servicio de la comunicación universal…)
— y la de la vigilia, que, como sabemos, está más o menos férreamente “dirigida” hacia y por los sistemas adultos: sistemas de creencias… sistemas de “telepatía” cultural (“tele-sentidos” rituales 🙂 )… instaurados consciente o inconscientemente por lo que llamamos la consciencia “adulta”… en este particular y muy engañoso momento de intersección rutinaria que llamamos “nuestra vida actual”.

Los niños se supone que son, entonces, potencialmente más conscientes de la forma en que borran y necesitan borrar (como todos lo necesitamos) de su memoria las experiencias de otros sistemas de realidad (y en concreto, de las probabilidades que atañen a este mundo, de los eventos probables, etc.).

Aunque, precisamente, les quedarán quizá pocas ganas o poca necesidad de contarlo, de transmitirlo (siendo además algo que más bien se podría transmitir telepáticamente (algo a lo que estamos cerrados por defecto), pues la experiencia, como nos cuenta Seth, es en realidad difícilmente descriptible.

Seguramente sucede entonces que, una vez que los niños intentan contar algo…, les encajamos o desencajamos sus posibles “teorías” dentro del “mundo adulto”…, separando y desmotivando tales comunicaciones con por ejemplo etiquetas: “locuras de los niños”.

Es decir, por defecto seguramente los niños reciben un claro mensaje: «esas observaciones “mágicas” son de fuera de este mundo». Este mensaje será dado tanto telepática como “conscientemente” —todos los mensajes dados conscientemente, tal y como aprendemos con Seth, contienen también comunicación telepática; es decir, muchos de los mensajes conscientemente antipáticos también tendrán su dosis de tele-antipatía.

Pero, esas observaciones de los niños, o esa interacción fértil que quizá podríamos tener con su consciencia menos enfocada en “lo físico”, son relativas —nada más y nada menos— que a la fabricación de este mundo, cosa que, como dijimos… también hacemos los adultos —pero ni queremos oír hablar de ello, pues nos parece, de forma muy inmediata, tanto algo “muy loco”, como algo que conlleva demasiada responsabilidad (el hacerse cargo de una mente, tan poderosa, la nuestra, y en realidad tan compartida).

Digamos que los niños resultan muy subversivos en este sentido, o potencialmente muy subversivos, pero nosotros, con las correspondientes etiquetas y con el proceso de estratificación y doma que llevamos como adultos, nos encargamos de normalizar y aplastar ciertas “verdades espirituales”. Así, con esta vida ritual que llamamos “adultez”, defendemos la creencia de que “este mundo nos fabrica”. Pero no, el mundo no nos fabrica ni vapulea, no nos somete a sus condiciones desde el “exterior”: nosotros lo fabricamos de “dentro” hacia “afuera” y de cabo a rabo, desde la realidad de pre-sueño, ya que esencialmente no somos cuerpos pasivos sometidos a un exterior…, sino mentes que proyectan.

Estas “verdades” son quizá a menudo mucho más patentes tanto en los niños como en muchos ancianos… así como en los adultos que sigan trabajando o que quizá vayamos a seguir trabajando las capacidades de reconexión de nuestra psique-alma… las de la imaginación y la memoria…, o del uso e interpretación individual de los propios sueños, etc.

Un ejemplo sencillo: los niños en su aprendizaje ensayan en sueños mucho de lo que luego en vigilia manifestarán, y así, contrastan de cierto modo los resultados y eventos probables elegidos y surgidos en el estado de sueño o pre-sueño… con los del mundo de vigilia…, para sincronizarse con “nuestro mundo” en un juego continuo pero que básicamente termina, necesariamente, en la “hipnosis solo-física” que llamamos “realidad”.

Como cuenta Seth, los niños juegan en la mente, constantemente. Luego, algunos juegos en vigilia continúan el tipo de juego realizado en aquel nivel más abarcante y libre, el llamado ‘pre-sueño’ (en el que recordemos que todos estamos desde siempre).

Es decir, el niño a veces o siempre programa sus juegos en el estado de pre-sueño.

Recordemos: Seth lo llama pre-sueño porque ese estado de consciencia —multiabarcante, abierto a todas las probabilidades y sistemas de realidad— sería el que da lugar a lo que luego de adultos llamamos ‘realidad’, así como a los sueños más normales, de estos a veces tan locos que todos tenemos, los que luego podemos a veces recordar*.

Parece entonces que lo que llamamos ‘adulto’ es una pérdida o un retraso mental técnicamente buscado…, una mutilación limitante…, la frontera que constituye la pérdida mental de la sensación de juego que, quizá aún como adultos, seguiremos teniendo, inconscientemente, cuando estamos en ese pre-sueño, fabricando la realidad —aunque ahora tal momento esté tan aparentemente separado de la consciencia de vigilia. Seguramente seguimos experimentando el estado de pre-sueño con más o menos cierta pasión de juego, en la “mágica” fabricación de la realidad.

Es decir, nosotros mismos formamos la realidad sumergiéndonos inconscientemente en el mar de sorpresas y juegos del estado de pre-sueño, que involucra al muy práctico mundo de probabilidades de esta Tierra, y de nuestra vida en particular.

Pero insistamos: Seth, pese a que el libro sea sencillamente maravilloso, no pretende dar todos los detalles, pues todo es, como decíamos, un asunto de experiencia, y no de aferrarse a las descripciones. Todo esto es algo fundamentalmente práctico, y con consecuencias muy prácticas, global y potencialmente beneficiosas para nuestras vidas y las de los demás.

Así, Seth sugiere que nuestra actividad mental constante, que constantemente fabrica realidades en esta y otras “dimensiones”…, es decir, nuestra muy activa y poderosa mente…, está bañándose en cierto estado que está aparentemente separado ahora de nuestro foco de consciencia de vigilia: el estado que podríamos llamar pre-sueño. Y en el texto posterior de Seth sobre el individuo y la formación de los eventos masivos, sociales, que fue dictado después de NP…, Seth volverá a hablar de este nuestro “interior”, “individual-colectivo”, lo dividirá en dos y los llamará simplemente: “Framework 2” y “Framework 3”.

Y todo lo que nos sucede lo hemos elegido, por tanto, escarbando desde ahí y creando límites desde ahí…, para bien y para mal…, así como esculpiendo nuestras vidas, la Tierra, los “sueños normales”, etc.

Los sueños son en gran parte resultado de la traducción del proceso de escarbar en tal mundo de más “verdadera significación”, en tal mundo que es de cierto modo “más real” que este, menos hipnotizado por un solo sistema de realidad, y que es donde todos nos sumergimos diariamente en estados diferentes al de vigilia, en múltiples estados de consciencia, para desde ahí realizar el trabajo más importante del mundo, el de nuestra mente: fabricar la realidad, los llamados “hechos”.

¿Qué nos pasa entonces? Digamos que nuestro sistema de creencias “de la separación”, especializa y separa en compartimentos estancos nuestra consciencia múltiplemente enfocada, y por ello la separa también de todas las demás consciencias del universo y de otros sistemas (todo es consciencia, “mente”).

Por un lado tenemos este sistema de realidad que llamamos ‘mundo’, ‘Tierra’, y por el otro todo lo demás. Este “todo lo demás” a veces asoma en sueños o en fenómenos extraños en vigilia, etc., y quizá vaya asomando cada vez más y más a nuestra consciencia hipnóticamente “física”.

También tenemos la posible comunicación, “más natural”, con las consciencias de otros seres (animales, etc.) aquí, en la Tierra, en una experiencia de comunicación más fluida de la consciencia que, dice Seth, ya alguna vez tuvimos dentro este tipo de vehículo físico humano (de ella habla Seth en NP, y provoca bonitas reacciones leer de ello, quizá sea por lo que resuena en nuestra experiencia, en la de la consciencia celular, en todas nuestras células).

Es esta una especie de percepción directa, desde el interior de los seres, donde intercambiamos consciencia, o donde en cierta medida, sin perder nuestra individualidad, nos mezclamos con la consciencia de, por ejemplo, un árbol, con algún fin —quizá siempre con algún propósito que sirva realmente…, en un concepto de “servir” que nosotros normalmente no podemos controlar o no podemos saber de qué trata “realmente”…, aunque en el momento todo pueda ser “intelectualizado prácticamente”.

___
* sueños que son, a su vez, como dijimos, traducciones…, aunque, como dice Seth, algunos sueños —de estos “más normales” por recordables— pueden ser a veces experiencias más o menos directas de probabilidades (de nuestros yoes probables, de otras situaciones probables pero igual de reales que la vida normal)… o bien pueden ser experiencias directas de otros momentos de consciencia de la psique o alma: otras vidas “de encarnación”, etc.

** Lo digo en parte porque Seth tiene muchas invitaciones prácticas o ejercicios, fáciles, en sus libros, para que llamemos por nosotros mismos a la ampliación de nuestra percepción, de nuestra consciencia. Recordemos lo que viene a decir UCDM sobre ello: lo mejor que podemos hacer una vez aquí creemos que somos cuerpos, lo mejor, es ampliar nuestra percepción, ampliar esa consciencia ilusoria que aquí “manejamos”. Y recordemos que el dominio del miedo no es posible desde ahí, desde éste o con sus herramientas, sino que solo se puede dominar con el amor, y el amor no entendería de separación, de tener que tener “consciencia de” algo.

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Una respuesta a “La fábrica de la realidad. Los niños y la formación de la realidad en la «interacción» sueño-vigilia. La estratificación o «doma» de la infancia según Seth

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  1. Archivo estos dos comentarios que hice en varios temas o hilos de Truviano en facebook:

    «Si pensamos que lo natural es la “mente” o la consciencia…, en muchos niveles… y que lo natural es la no-separación entre esos niveles……

    …si pensamos entonces que lo natural es darse cuenta de que todo es consciencia… por igual… y que “nosotros” fabricamos el universo, la percepción, que nosotros proyectamos mundos cooperativamente, junto con el resto de consciencias (minerales…, Tierra…, “átomos”…, plantas…, animales…… agua…)…

    …si pensamos eso, entonces los niños serían “más naturales”.

    ¿Por qué? Porque los niños tendrían la mente o consciencia “más integrada”, es decir, con más capacidades potenciales de “integrarse”, de reconocerse integrada con el resto de la “consciencia”, y en los diversos “universos”.

    Los niños serían “más naturales” al saberse más “creadores”, más “fabricadores de realidades”.

    Habría que tener en cuenta que las realidades cambian según las creencias…, y los sentimientos-emociones son lo que nutre tales creencias… y sus manifestaciones.

    Creemos masivamente, todas las consciencias de los universos… creemos en la separación… y por eso fabricamos mundos de percepción… que en realidad siempre ya van siendo abrazados y han sido abrazados por ese Amor que en realidad somos… y que en realidad sabe que no hace falta imaginar separaciones.

    Entonces… los niños… sabrían por propia experiencia que están formando el mundo…, “la realidad”…, que la crean desde un interior más de ensueño…, del pre-sueño……, desde el interior de la mente-humanidad-Tierra… y de su mente “individual”: cooperativamente… eligiendo y viendo las probabilidades… otros sistemas de realidad… jugando.

    Pero el mundo adulto también hace eso, aunque vivamos del olvido y la sobre-especialización en lo “solo físico”;
    … y, en realidad, todo ser, en el mundo físico, también haría eso que todos hacemos ya, y que hacen más conscientemente los niños (formar su realidad desde un interior, “estar” también en un “interior”, fabricando la realidad).

    Los seres del mundo físico tendrían diversos grados de enfoque, su consciencia está enfocada de diferentes maneras en lo físico y en lo interior…, en la fábrica de la realidad…

    El mundo humano adulto sería pues algo “menos natural”…, entonces…, ya que aunque todos hagamos “lo mismo” que los niños (fabricar la realidad a niveles de nuestra poderosa mente compartida e individual…)…, los humanos, los adultos… nos olvidamos de una forma aparentemente más artificial y consciente de todo… más artificial que quizá otros animales (por ejemplo)… y, para ello, tenemos esos mecanismos (sociedad)… mecanismos de olvido de nuestro “proceso” de co-fabricación desde el pre-sueño.

    Escribí lo siguiente que enlazo, hace poco, comentando algo sobre los libros donde Seth habla de todo esto, que recién encontré:
    »

    ____

    «qué bueno esas largas frases tuyas, de Vi…, ¡con lo que a mí me gustan las frases largas !

    intento comentar constructivamente algún párrafo , o quizá resintetice algo… :

    > momentos divinos para adentrarme al afuera de mi corazón, que en el futuro será el adentro de nuestros compartir…

    …en el futuro, y ahora… se supone que, aunque no nos demos cuenta, estamos co-fabricando esta realidad desde nuestro inadvertido Interior…
    un interior compartido e individual……:
    compartido con todas las consciencias de los distintos “universos”… seres vivos, “no-vivos”……
    … así que fabricamos esta “realidad” desde ese cierto estar sumergidos en “realidades interiores”, que son más reales que ésta…, aunque parezcan sueños y nos parezcan desconectadas……, pues…, como dice Vi…:
    todo también se haría tangible en «una realidad creíble más allá de lo que incontrovertiblemente esté sucediendo…»

    Así que…
    ya todos estamos “hablando” entre nosotros ahí…, en realidades más reales por más compartidas… y que están más en el no-tiempo…
    …así que… todos elegimos desde ahí: vidas individuales…, sucesos colectivos……, y la humanidad entera lo hace por igual.

    Antes de que aparezca nada “aquí”, co-soñamos, todos…, desde “la visión”…, o desde una mayor visión…, con la que en el futuro más y más conscientemente nos conectaremos… como dice Vi……

    … pero nos conectamos ya, ya mismo, en cada momento…, y más durmiendo…, nos conectamos al no-tiempo de por ejemplo los mundos probables…, y desde una consciencia quizá más realista de nuestros miedos… de sus exteriorizaciones posibles…»

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