Los simples «ejercicios» de consciencia de Seth y Un Curso de milagros: probabilidades, elección y perdón   Leave a comment

Earth From Space: An Astronaut’s View (NASA, International Space Station Science, 02/11/1), by NASA’s Marshall Space Flight Center, on Flickr.

«El ser humano probable está emergiendo ahora, pero también en relación con todo su entorno natural, en el cual la cooperación es la fuerza principal. Estás cooperando con la naturaleza te des o no cuenta de ello, puesto que eres parte de ella.»
(Seth en The “Unknown” Reality, que llamaremos “UR”, p. 115.
[de hecho, el humano, hoy, biológicamente se las está apañando “misteriosamente” 🙂 muy bien con tantas y tantas “nuevas moléculas” químicas, etc.
¿Misterio?
No lo sería tanto quizá si entendemos que todo esto es un guión a múltiples opciones.
Por ello, también dice Seth que una de las “especies humanas probables” está ahora en sus inicios… y consistirá en una relación exterior sin casi necesidad de “comerse la Tierra”, pero con mucho artificio, suponemos, mucha química y mucho “plástico” :);
ahora, como vemos, sin embargo nos comemos la Tierra en todos sus niveles: minerales, animales, etc.
Imagino que la estabilización de una tal especie probable requerirá muchos controles que se darán quizá automáticamente a la hora de la auto-organización de todos estos nuevos agenciamientos químicos en el planeta…, etc.])


Índice

– Introducción
– La imaginación, nuestra “sociedad”… prejuicios: una simple expansión del foco de consciencia
– Ejercicio
– Nuestra consciencia y la consciencia en general: patrones neurológicos, ego, dioses, consciencia celular, Unidades elementales de Consciencia…

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Introducción

Cuando elegísteis o decidísteis sobre algo quizá importante en la vida, quizá de forma más o menos automática (da igual): ¿no ocurrió que, alguna vez, tras esas elecciones, se os vinieron a la cabeza después imágenes, sensaciones, etc., sobre las consecuencias alternativas, “probables”, que seguirían a una elección diferente de aquella que fue “la vuestra”?

Aunque quizá seáis de los que ya usan cierto “test” de probabilidades que podríamos describir así (lo que sugerirá el mismo Seth, como ejercicio simple, creo que el nº 9 en UR): para intentar elegir algo, imaginarse antes siguiendo las consecuencias de una elección, imaginar las consecuencias y el sentir… y, entonces, compararlo con el sentir y la imaginación de las consecuencias de la otra u otras elecciones.

Este es el tipo de ejercicio que es sugerido por Seth en sus dictados entre los años 60 y 80, aunque, en realidad, este último “test” con comparaciones ya lo hacemos al parecer inconscientemente (y vertiginosamente, pues estamos todo el rato manejando las probabilidades a este nivel objetivo que “no vemos”… pero que sería eso mismo: igual de “objetivo” que el sueño de cuerpos sólidos que vemos delante).

Esas imágenes, entonces, no son simplemente accesorias, en nuestra consciencia, no serían simplemente “locura”, un lujo más… sino que quizá muchas veces podrían servirnos para tomar nota del contraste posible entre las consecuencias de las diferentes “líneas”, una vez que empezamos a vivir el tipo de consecuencia que se deriva de “nuestra” línea particular, de nuestra elección.

Recordemos que para Seth nuestros yoes probables (que “viven” en paralelo a nosotros) son igual de reales que nosotros mismos. Y, suponiendo esta perspectiva, y tal y como sabemos por UCDM (Un Curso de milagros), lo natural es la comunicación, es decir, deshacer el ego-separación.

También para Seth a grandes rasgos coexisten los futuros y los pasados probables, también en el nivel de todo el planeta y su historia.

Así que Seth no está más que describiendo —algo más técnicamente, visto desde su “presente eterno”, y por tanto de una forma que digamos a veces resulta “pedante” para nosotros—, está describiendo desde su “posición privilegiada” aquello que de todas maneras ya estamos haciendo: “perdonar” la separación, deshacer la separación entre, sin ir más lejos, todos estos “yoes probables” tan locamente escindidos… ayudándonos así con esta realidad probable, comunicando en la medida de lo posible los “futuros” y los “pasados” probables de la Tierra, de nuestras vidas… con el propósito de deshacer la separación (consciente o inconscientemente).

Y ello a menudo puede tener, según Seth, consecuencias beneficiosas, ya que la comunicación más fácil, como sabemos por UCDM, es la que nos lleva de vuelta a casa. Ahí, en nuestro verdadero hogar, según UCDM, las leyes del mundo no se dan tal como las vemos (donde aquí, en el mundo del ego, por ejemplo quien da, pierde)…, sino que en el llamado “Cielo” se dan las leyes de cierto modo contrarias aunque en realidad naturales a nuestro verdadero estado (el llamado “espíritu”):
— dar es recibir, automáticamente (y según Seth la experiencia de mucha gente es ya la de que nuestros yoes probables pueden compartir “energía”, capacidades, etc.).

La imaginación, nuestra “sociedad”… prejuicios: una simple expansión del foco de consciencia

En general, según Seth, ya nuestras mismas células son conscientes* de todas sus posibles organizaciones futuras (y pasadas), es decir, se organizan de forma precognitiva. Dice Seth que lo que a un niño le permite crecer o aprender a caminar, hablar, etc., es el hecho de que el cuerpo tiene un conocimiento precognitivo —el cuerpo maneja de forma práctica el “futuro”: «Por un lado, como especie, tu presente forma tu futuro, pero en términos más profundos, tu consciencia precognitiva de tus propias posibilidades del futuro ayuda a conformar el presente que permite que dicho futuro probable vaya a ser tu realidad» (p. 111).

Como vemos, esto nos puede sonar casi a un programa, una programación, aunque a la vez con múltiples opciones.

Así, las células manejan de forma “muy realista”, en sus “cálculos”, futuros probables para las condiciones de nuestros cuerpos… para unas condiciones “futuras” que, para las células, serían tan reales como las actuales… o incluso manejan escenarios físicos futuros probables, pero con respecto a toda la Tierra y todos los seres vivos (!).

Desarrollar la imaginación, valorarla, quizá ya no sea algo del todo mal visto, no en general, en las sociedades “ricas” que de cierto modo son post-industriales (por un lado ricamente destructivas, también… o de un cierto modo incontrovertible: “saqueadoras”). Tampoco lo debió estar en muchos estados más supuestamente “primitivos”, de los ya hablábamos antes acerca de cómo los sueños pudieron ser principalmente una herramienta práctica para “las tribus” u otras comunidades humanas.

Quizá “antes” (no sé cuándo, en realidad) estaba peor visto darse uno a la imaginación, valorarla… usarla… a no ser que fuera la “profesión” de uno. Hoy, aún para mucha gente, “imaginar” demasiado está mal visto y sería poco práctico. Sin embargo, insiste Seth, no hay nada más útil, y lo veremos por el tipo de “ejercicios” de consciencia que sugiere.

Como impedimentos hay aún muchos prejuicios, que tendrían que ver con el miedo a nuestro interior en general…, con el miedo a “volverse locos”… etc.

Seth “critica” mucho sobre ello. Tenemos el prejuicio de que la mente consciente no se las puede apañar con varios tipos de realidad.

Hay “pulsos neurológicos” diferentes, como los relativos a las realidades de nuestros yoes probables. Y la existencia de tales pulsos, al ser algo que de todas maneras está ahí…, al ser algo natural…, nos lleva a comprender mal las posibles experiencias expansivas que de todas maneras se dan naturalmente en la vejez, la adolescencia… etc.

Así pues, lo dicho: tenemos el prejuicio “general” de que la mente consciente no puede mirar sin miedo a cierto interior… hacia nuestro “ser interior” (ese quien, al final, sustenta lo que más valoramos, nuestras herramientas vitales de “entrada al mundo”: cuerpos, etc.). Creemos que ahí dentro “no habrá nada”, ya que valoramos de forma extraordinariamente polarizada “lo físico”: lo que se ve o lo que se manifiesta a través de los sentidos físicos.

Creemos en definitiva que la mente consciente no puede lidiar con muchos más tipos de experiencias de consciencia…, manteniendo aún su coherencia, sus capacidades sintéticas y analíticas.

Sí puede hacerlo. Somos solo nosotros los que nos decimos a cada paso que no puede ser posible, descartando como no-prácticas muy diversas experiencias que ya tenemos. Somos nosotros pues los que ponemos el énfasis en el miedo, en lo “malo”, en la “destrucción” posible de nuestra sacrosanta “identidad-ego”.

No confiamos en la naturaleza, tal y como se ve claramente con nuestras “instituciones”: con “la educación”… las tecnociencias hasta hoy (industria……)… con el mero “no-concepto” de “energía”, etc.

Pero la naturaleza es comunicación, es consciencia, a niveles que, dice Seth, “la ciencia” está —tal y como la entendíamos hasta hoy—, lejos aún de poder entender y explorar.

Pero surgirán y han surgido “ciencias”, en este planeta, en civilizaciones “avanzadas” tecnológicamente, en el “pasado”, que son más abiertas a los fenómenos de la consciencia y la comunicación natural entre todas las consciencias que parecen componer esta ilusión universal. Hoy en día, Seth parece sugerir que, tras la reorganización de la consciencia humana (recomposición entre la intuición y lo intelectual)…, surgirá una nueva facultad… y, suponemos, unas “ciencias” muy diferentes, donde los experimentos con la consciencia ampliada serán una herramienta fundamental, aparte del desarrollo del arte del soñar, etc.

Y sí, nuestra consciencia puede enfocarse sin miedo en muchas cosas y extraer utilidad de ahí —porque de lo que se trata es de eso: la práctica (nada más práctico que las creencias —”la mente”— en el fondo).

De hecho, en la visión de Seth, una tal expansión de consciencia va a ser necesaria, o bien se va a dar de forma natural en esta etapa y ya se está dando a todas luces (pensemos quizá cómo, una vez que por ejemplo el ser humano ha desarrollado esta relación digamos “post-industrial” con el planeta, esa tal expansión de consciencia se estaría dando de cierta forma “en paralelo”, digamos, a lo que ha ocurrido con las redes de comunicaciones o con nuestro muy “real” trascender tecnológicamente el espacio y el tiempo físicos del propio planeta).

Nuestra “realidad desconocida” nos sustenta. Así se llama el texto de Seth donde aparece el simple “ejercicio” del que hablaremos aquí: The “Unknown” Reality — (UR) dice “desconocida” y va entre comillas en inglés porque la supuesta “realidad desconocida” no es tan desconocida. Quedaría quizá más poético si la llamáramos realidad “ignota” :).

Ejercicio 1 de “UR”

El ejercicio que propone es bien simple. Es el primero de este texto, UR, que contiene algunos más igual de simples y sugerentes.

Se trata de recordar alguna situación del pasado, preferiblemente una donde hiciéramos alguna elección relevante para la vida —aunque puede escogerse el momento que queramos del pasado (a partir de aquí, hasta que no indique otra cosa, voy traduciendo y parafraseando a Seth).

Hay que experimentar la escena o la acción de forma más clara e imaginativamente posible. Dice Seth (p. 81) que a veces, inmediatamente o tras algunos intentos, una porción en concreto de la escena se hará imprecisa, gris. Ésta no sería una parte del pasado que conocemos, sino un punto de intersección donde ese pasado sirvió como inicio de otra ramificación, de otras series de probabilidades que nosotros no hemos seguido en la actualidad, en lo que creemos que ahora es “nuestra vida”.

En vez o a la vez que dicho tornarse gris, vago, impreciso, dice Seth que podemos sentirnos insustanciales, fantasmagóricos (“unsubstantial”, “ghostly”). Si hay algún diálogo, éste puede cambiar a otro que no recordamos, o bien la escena por entero puede alterarse rápidamente. Cualquiera de estas cosas pueden ser pistas que indican que estás comenzando a vislumbrar variaciones probables de esa escena o acción en particular.

Pero lo importante es el sentimiento subjetivo, ya que es de ahí de donde sacaremos cierta certeza acerca de la naturaleza de lo que vemos (esa zona gris quizá acompañada de ese nuevo “sentirse insustanciales”).

En el caso de que hayamos escogido una situación donde nos decidimos entre algunas alternativas, podemos seguir de forma imaginativa a través de las posibles consecuencias de las otras elecciones. Dice Seth que entonces en algún punto aparecerá un efecto de imprecisión, de vaguedad, de sombreado. Y que recordemos siempre que lo importante es nuestro sentimiento subjetivo.

Recordemos quizá ahora qué es lo que Seth dice en general: el pasado existe con una fuerza igual a la que ahora parece tener nuestro presente.

Y dice que de hecho realmente cambiamos el pasado cuando pensamos en él. En general ya sabemos que todo cambia, constantemente, y es el ego el que impone, para su frustración, permanencias imposibles en un mundo que afortunadamente está rematadamente loco en cuanto a las posibilidades de cambio y colapso.

Así que si lo hacemos “bien”, con buen propósito, este ejercicio puede servir para que lo que con UCDM llamaríamos “perdonar”, en el sentido en que el “Espíritu Santo” cambia o elimina, de hecho, las consecuencias de nuestras decisiones “equivocadas” (en general es el principio que protege este mundo, principio por el cual no podemos nunca entender nada, pues no está pasando nada: solo su deshacimiento, como cuando no se entienden las curaciones repentinas espontáneas de enfermedades graves, etc., cuando la gente “se perdona a sí misma”).

Dice Seth que probemos bien el ejercicio para poder entender su efectividad. Y dice que terminaremos sabiendo cuándo nuestro recuerdo del evento imaginado se interseca con otra probabilidad. Y mirad qué curioso: dice que, ya sea o no que tengamos un gran éxito, el ejercicio dará comienzo a una reorientación neurológica que será más relevante si al hacer el ejercicio esperas vislumbrar realidades que están fuera de la actual, fuera de la realidad percibida por ti, la “neurológicamente aceptada” en el presente, fuera de tus patrones rutinarios neurológicos, se entiende [if you hope to glimpse realities that are outside of your presente neurologically accepted sense-reality].

Seth nos recuerda también que de hecho en sueños estamos tratando muy a menudo con futuros probables, al parecer individual y colectivamente… y es desde esos niveles desde donde fabricamos esta “realidad” física que también es un sueño… colectivo… por sólido que parezca.

Y en lo que atañe a este ejercicio, en cierto modo compartimos, con nuestros yoes probables, ciertas raíces psíquicas, dice Seth, un cierto cuerpo de simbolismo, bagaje y capacidades… un cuerpo del cual podemos echar mano quizá con este ejercicio y al parecer más fácilmente en sueños —pues de hecho ya lo hacemos (soñamos con nuestros yoes probables, en todos los sentidos de ese “con”).

De acuerdo a la intensidad de la situación, ella puede realmente haber dado pie a varias líneas de probabilidades, de consecuencias, para otros yoes probables. Y respecto a dicha “intensidad”, recordemos la importancia que tiene la carga emocional, los sentimientos, en cualquier evento: esa carga es la “energía” con que alimentamos las creencias en las que basamos nuestra formación de la realidad. Recordemos que es con creencias como en realidad formamos todos aquí nuestra “realidad”, en niveles individuales y colectivos. Es con ellas con lo que nos dirigimos… nos controlamos… nos “individuamos”. Ellas son el material con el que juzgamos sobre qué es la realidad y qué somos nosotros en ella. Ellas son lo que queremos ver confirmado en el mundo, son lo que proyectamos en él (escasez, separación, muerte, destrucción, etc.).

Dice Seth que los yoes probables pueden aparecer en nuestros sueños como representaciones simbólicas de fuertes características sobre las cuales ellos se hayan enfocado, aunque nosotros las hayamos ignorado. Y dice que el estado de sueño es una rica red de comunicaciones entre existencias probables.

Nuestra consciencia y la consciencia en general: patrones neurológicos; ego; “dioses”; consciencia celular; Unidades elementales de Consciencia

Mirad qué curioso hablar así de “globalmente” sobre nuestra consciencia (consciencia que, como sabéis, no muere con la aparente desaparición del cuerpo físico)… y de su relación y no-relación posible con lo físico-cerebral:

— dice Seth que hasta ahora nuestra consciencia se ha especializado en hacer patrones, pautas neuronales. Eso ha sido muy importante según dábamos luz a este foco de consciencia que Seth llama “ego” —y claro, a su mundo correlativo—, y que está tan especializado en lo físico (“tiempo lineal”…, objetividad de los propios objetos, si vale la redundancia…).

— pero dice que a partir de ahora debemos empezar a reconocer que la consciencia puede expandirse, y que esto va permitir percatarnos de otras realidades igualmente legítimas, pues no tenemos consciencia de toda la amplitud… de la dimensión completa que tiene la actividad física… de todas sus implicaciones (por ejemplo también UCDM dice que todo pensamiento fabrica forma en algún nivel).

Pensad en la gente que estará desarrollando consciencia de su memoria y de la comunicación celular con otras formas de vida… gente a la que le “hablan” otros seres, etc. (o vuestras experiencias al respecto, quizá demasiado sutiles para recordarlas ahora que el ego-físico reina tan claramente, de “adultos”).

Dicho rápidamente: toda eventual “solución”, en este mundo loco que vemos, si ocurre en alguna línea de probabilidad (como parece sugerir Seth que está “destinado” a suceder)…, toda “solución” pasará por esta ampliación de la consciencia sobre los pasados y futuros probables. Esto implica que nos uniremos más conscientemente con “la consciencia celular”, que, al parecer —como tanto insiste Seth—, ya tiene de hecho que “maniobrar” constantemente con futuros y pasados probables.

Y esto, por supuesto, nos llevará, como especie —en este juego en realidad “infernal”, del universo— a ser inmediatamente más conscientes de nuestra unión con todos los seres vivos.

Al final de esta sesión, donde está exponiendo su ejercicio, Seth repite cosas sobre su visión aclaradora acerca de “los dioses”. Nosotros para desarrollar este ego tan conscientemente enfocado en lo físico hemos ocultado las referencias a nuestro ser interior —ese que “sabe” más que nosotros y nos sustenta—, las hemos ocultado… en los diversos dioses, etc. Nuestra “poderosa” mente unida en su miedosa creencia en la separación (paradoja que es este universo)… fabrica la realidad subjetiva que luego se manifestará; y una parte muy importante de tal realidad es aquella que luego quedaba y queda proyectada como dioses y sus conceptos respectivos.

Y ahora que la consciencia puede estar más segura de sí misma, dice Seth, no necesitamos un foco tan estrecho, por lo que estamos gestando automáticamente nuevos conceptos de Dios-dioses…, y nuevas capacidades, facultades…

En lo relativo a los “dioses”, recordemos que las creencias a nivel mental dirigen la experiencia como raza humana, como individuos. Por tanto, las expresiones mitológicas, religiosas, etc., son un mero indicador de parte del proceso de dirección y estimulación del desarrollo (p.106) por medio de creencias, mentales; serían índices de la relación que siempre se daría, en toda época y en todo tipo de existencia, entre diversos niveles o estratos dentro del que genéricamente podemos llamar “mar del pre-sueño”: ese mar que conforma nuestro ser interior con todos sus diversos estratos, todas sus diversas realidades de: encarnación, de yoes probables, o de la realidad física que en parte resulta de todo este “trabajo interior”… etc.

Recordar la particular versión de la “segunda venida de Cristo” de la que Seth comenta que se daría antes del año 2075. En este perído se iría a dar una especie de drama de aprendizaje, relativo quizá a una nueva “religión”, o similar… y que de algún modo “firmará” el cambio global que vemos en nuestras creencias sobre la consciencia, la reencarnación, etc. Habrá pues una apertura “oficial” a “lo que ya se sabe”.

Esto será promulgado, según Seth, por alguien que resultará ser una reencarnación de San Pablo, y que “vendrá” a modo de confirmación, sedimentación (y para resarcirse de lo que “hizo mal”)… para todo este salto que vamos a dar, ese salto en cuanto a entendernos como colectivo compartiendo un sueño… una Tierra… en cuanto a entender nuestra existencia reencarnatoria, o bien simple y lógicamente entendernos “con amor”… con el concepto de Dios de amor que fue truncado globalmente por entre otras cosas las instituciones romanas y de la loquísima y escindidísima cristiandad subsiguiente —cosas todas que todos también hemos soñado juntos (inquisiciones varias, etc.).

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* Sobre consciencia y unidades de consciencia:
dice una cosa muy sugerente sobre las células (p. 97):
«A grandes rasgos, la célula es un inmenso universo físico orbitando en torno a una Unidad de Consciencia (UC); y en tus términos la UC será siempre invisible […]».
Para Seth esas Unidades de Consciencia son los elementos mínimos, “atómicos”, de la consciencia. Y vendrían a ser como agujeros negros y blancos, dice Seth, para una energía que, en último término, diríamos nosotros, no es de este universo.
Dice que las UC’s «…forman todos los sistemas simultáneamente» (p. 98).
También que a través de las UC’s se puede dar transferencia del aprendizaje entre especies biológicas (y las UC’s son algo que está, como vemos, mucho “antes” que el ADN).

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