El perdón y la sincronicidad: Seth y Un Curso de milagros: las ‘coincidencias’ como la cosa más banal del mundo: Seth despejando sincronicidades en The “Unknown” Reality (UR)   Leave a comment

Desire and reward by Marce Mendez Campos, on Flickr

«Los efectos de objetividad son causados por la psique al proyectar ésta su experiencia en dimensiones internas que ella misma ha creado.
» Mientras que todos tus propios sentimientos y pensamientos están materializados en algún “lugar”, solo algunos de ellos devienen físicos en tus términos. Y estos son los entonces aceptados como realidad física.
» (UR, p 331)

Índice:

– Introducción
– Significación y deseo
– El banal ejemplo de Seth y el perdón; o despejando una ‘sincronicidad’ —que es la cosa más banal del mundo
– El tiempo, patrones, remodelación

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Introducción

En definitiva aquí vamos a hablar —dentro de bastante rato, cuando tratemos del ejemplo que da Seth— sobre cómo compartimos nuestro deseo, de las dimensiones involucradas ahí.

Ese deseo es, por defecto, al venir al mundo, y en gran medida: el deseo de ser seres separados, especiales, con sus gustos, preferencias, etc. (“ego”).

El deseo necesariamente pasa por tener una historia personal especial…: de “amor” especial, de “odio” especial, de “indiferencia” especial… todo lo que nos haga sentirnos especiales… diferentes. Es una historia que por tanto necesita “otras” mentes-cuerpos… mentes que parecen no ser nosotros (aunque, como sabemos, al final solo hay “una mente”).

Necesitamos, entonces, a todas esas mentes, para proyectar sobre ellas, para enjuiciar, etc., para que sean espejo de lo que creemos en el fondo sobre nosotros mismos.

Este es, como dijimos, el servicio que nos hacemos al venir aquí; es un servicio de cierto modo necesario, aunque el juego sea tan cruel y necio.

Las “mentes” que a menudo o que siempre son muy importantes, o que son más directamente relevantes para nosotros, son las de los familiares, hayan o no muerto, pues para cierta conexión “más real” —en la única mente unida que somos— no existe el tiempo lineal, y, de cierto modo, todo es “a la vez” (todas nuestras vidas, etc.).

El ejemplo de Seth tratará sobre una banal conexión, a-temporal, entre alguien llamado Rob, y un familiar suyo.

De cierta forma, en la vida reaccionamos ante esas mentes “familiares”. Así, configuramos diversos aspectos de nuestros patrones y lo hacemos de un cierto modo “complementario”, o de un modo “superpuesto”, a los diversos aspectos en los correspondientes patrones de esas “otras” mentes (en realidad, luego —o siempre ya—, todo ello sufre metamorfosis conjuntas, que tienen que ver, a veces o siempre, con el “perdón”-amor).

Así, con esas “otras” mentes, en parte, configuramos la nuestra (o parece que lo hacemos, en el guión a múltiples opciones que es este mundo). Es decir, en parte, desde esas mentes, configuramos inadvertidamente para nosotros un cierto patrón de aceptación o de rechazo de los diversos aspectos que esas “otras mentes” exponen interiormente en la vida atemporal de la mente… en una especie de —si hablamos de la familia: “comienzo de la partida”.

Así, nos definimos a nosotros mismos, en una “definición” que hemos hecho en gran parte “insconscientemente”, o que nos viene en parte “por descontado”. Nos definimos, por tanto, dependiendo en parte de lo que a su vez define o definió “los egos” de nuestros familiares (como patrones de selección, significación, relevancia, deseo).

Así, cuando hablemos de “inconsciente”, tengamos presente lo “importante” que puede ser el “concepto”, las resonancias de la palabra, ya que la usamos para hablar de cualidades en cierto modo “más reales”, las de la mente atemporal, las de nuestras conexiones “rizomáticas” con las probabilidades… con otras realidades… etc. (en general: las conexiones con el mundo no-dualista de la mente-Una-ego-percepción, que es una mente que está aprendiendo a deshacerse a sí misma, a amarse a sí misma deshaciéndose gozosamente de vuelta al Amor).

Así que estoy mareado de lo bonito que es el enfoque que podemos aplicar al tema. No tenía ni idea de que este texto me iba a sorprender tanto al empezar a escribir sobre el ejemplo de Seth, sobre una pequeña parte de un texto de Seth.

Quedó largo y pesado, como siempre, pero me gustaron mucho las partes sobre el perdón y el “análisis” de esta “sincronicidad” o coincidencia banal, la que expone Seth.

Realmente me está encantando poder re-enfocar todo esto del “perdón” y del tiempo, digamos “a nivel también intelectual”, con las probabilidades, etc. (por ejemplo para abrir un cierto contexto donde hablar de la aparición de “maestros”, como los que se le aparecieron a Gary Renard…).

Así, veo que Seth, y tal y como comprobaremos en parte aquí abajo, va a servirnos para, de una forma parcial, poder hablar del perdón, para poder contextualizarlo en relación al tiempo y las probabilidades, tal y como ya anunciábamos un poco en el anterior texto.

Los detalles que esboza Seth nos van a permitir quizá hacer, en parte, lo que anunciamos más abajo sobre la enfermedad, con una especie de unión, por ejemplo, que ya venimos forzando, entre el discurso de Seth y la forma de Un Curso de milagros (UCDM); pues ya sabemos: la separación no existe 🙂 (aunque esa unión no es tal unión en realidad: básicamente queremos usar las intuiciones de Seth, lo que a través de sus palabras se nos está enseñando así como “por debajo”…, para de cierto modo reforzar y comentar UCDM).

Como también “sabemos”, de cierta manera toda enfermedad, malestar, etc., es una especie de falta de perdón de uno consigo mismo (pues: solo hay uno de nosotros, todo es uno y todo está en todo).

Y uno mismo, además, aceptó o “heredó” —como tales “faltas de perdón”— aquellas venganzas, faltas de perdón, auto-ataques, etc., que los familiares o la gente-cultura que nos rodea y rodeaba aceptó para sí misma (sus juicios contra el mundo, o sus gafas para ver el mundo… sus “categorizaciones” acerca de cómo es el mundo, más o menos rígidas).

Insistamos de nuevo, para seguir con la introducción, en las bases. Seth ha dejado muy claro que:

nosotros formamos la realidad.

Aunque esto nos parezca completamente mentira y algo contrario al sentido común, así sería: somos plenamente responsables —y todos por igual— de las imágenes que vemos (ver la cita de arriba, al principio, por ejemplo), fuera o dentro; las hemos fabricado, literalmente: son mente proyectada y no estamos separados de la mente que proyecta, somos tal mente (por muy reales y variadas que nos parezcan nuestras historias como “solo cuerpos”: todas ellas son en parte una simple trampa, y el cuerpo es en realidad algo exterior a nosotros).

Sobre la falsa humildad que sentimos cuando se nos dice la “locura” que acabamos de decir (la de que, nada más y nada menos, fabricamos tal cual el mundo, siendo este algo tan “complejo”, siendo tan “externo”, etc.)… podéis ver las explicaciones de la maravillosa y clara Voz que dictó UCDM.

Es decir, y de nuevo…: aquí lo esencial no es lo “exterior” (aunque de entrada paradójicamente parece lo único que “vemos”). Y para ver dos discursos muy directos hacia un cierto “cambio radical” de enfoque, el que se requiere para poder aceptar esto tan inaudito… un cambio hacia un enfoque digamos “más verdadero”… podemos ver lo que dice UCDM, para tener una necesaria y fuerte base…, así como ver, si se quiere y hay tiempo, la maravillosa y detallada canalización de Seth, de la que hablamos aquí a menudo. Con Seth podéis cotillear sobre cómo es el trabajo que estamos ya haciendo todos, en tanto que somos consciencia, unida, ayudándose a sí misma a superar el miedo (muerte, etc.), en todos los niveles de este sueño-universo.

Ahora, en textos como el citado en el título (UR), Seth entra a detallar algún caso práctico con los siguientes ingredientes:
— probabilidades, yoes probables,
— la familia de Rob y la compra de una casa (Rob es la pareja de Jane, y Jane es quien canalizó a Seth),
— las emociones y deseos más o menos compartidos al respecto…

Este comentario sobre “sincronicidades” y perdón (en el no-tiempo) nos va a servir por ejemplo para re-contextualizar y aclarar un marco desde donde podemos hablar de la descodificación biológica de la enfermedad (lo emocional como guía… hacia el “perdón”), biodescodificación…, o sobre las “constelaciones familiares”, etc.

Y recordemos que, en todo esto, como siempre, lo importante es “la práctica”; pero… ¡tenemos un “problema”! ¿Por qué? Porque como siempre las creencias dirigen, y, cuanto menos miedo tengamos a mirarlas de frente y manipularlas…, mejor que mejor

Y aquí, aunque no lo parezca, buscaremos poco a poco formas de hablar cada vez más simples y aclaradoras sobre nuestra mente, la fabricación de la realidad… en relación a la exposición de “felices” soluciones compartidas… en relación a cómo hablamos sobre “terapias”, milagros, etc.

Vamos a ver que una “sincronicidad” es la cosa más banal del mundo, y que no hay nada misterioso para Seth en ello. Seth en general va a ampliar el contexto en el que a veces hablamos de consciencia, del universo… pues es su trabajo —y también parece que el trabajo que ahora “toca”, en la humanidad, tal como está, según vemos la cantidad de “esfuerzo” que se lleva a cabo en ese sentido (esfuerzo sin esfuerzo, por otra parte).

Significación y deseo

Vivimos redes compartidas de significación y deseo (en el caso que exploraremos con Seth: el “simple” deseo de una casa por parte de Rob). Tales redes son nuestra miseria y nuestra gloria, siempre compartidas. Usamos ‘significación’ más en el simple sentido de aquello que es importante, relevante.

Como veremos, en el ejemplo de Seth, cuando deseamos, todos deseamos juntos, sin advertirlo; deseamos de forma conjunta, influidos por “elementos” que, en un nivel sociológico, diríamos nos vienen de la “cultura”…, pero que, como veremos con Seth —antes que teorizar intelectual-sociológicamente (es decir, antes que quedarnos en cierta “superficie”)—, lo importante va a ser también cómo compartimos creencias-emociones-deseos con la mente real (igual de real que la nuestra aquí), con una mente “fuera del tiempo”, una mente-que-no-muere (nadie muere realmente, y nuestras mentes son —cuando el cuerpo físico muere, y según lo que experimenta Seth y por lo que nos cuenta sobre ello— son… mentes que siguen pudiendo contemplar, en según qué momentos, y hasta cierto punto, la trayectoria de la “vida” que acaban de “vivir”… o a veces de otras “vidas” propias o incluso probables… o bien de las de seres allegados, etc.).

Así, este compartir redes donde en cierto sentido “manda la emoción” en base a estructuras de creencias… este compartir… parece que interiormente se manifiesta de forma muy concreta al desear conjuntamente con “partes de la mente” que nosotros no “vemos”, o bien que son partes podemos pensar que no deberían influirnos según la lógica usual del mundo (por ejemplo: con familiares que ya no están vivos físicamente).

Somos propensos a seleccionar (normalmente de forma inconsciente) determinados eventos como significativos, relevantes, y estos son en general los eventos que van a confirmar nuestra estructura básica de creencias —unas creencias que se mantienen al ser alimentadas por emoción-deseo (por ejemplo, insistamos: creencia en la escasez, creencia en que el universo es hostil y que todo requiere esfuerzo, energía, explosión, etc., dentro del paradigma usual de la energía hasta hace poco… etc., etc.).

Estas creencias básicas dirigen o encauzan nuestra experiencia, y normalmente nosotros mismos las hemos hecho inconscientes.

Estamos por tanto fuertemente auto-configurados como tales “seres-de-selección”…, de juicio… en base a creencias básicas que dirigen lo que luego será nuestra experiencia.

Una creencia lógicamente “esencial”, la más esencial para este mundo, tal y como siempre recordamos aquí… es la de que estamos separados de lo que vemos, la de que estamos separados de todo. Elegimos, por tanto, ver así, percibir así, por defecto: de una forma tal que nos confirme dicha muy básica creencia. Esto es lógico, o es incluso “físico-lógico” (y de ahí nuestras fisio-logías, que parten de ese presupuesto en realidad imposible: separación… y por tanto un mundo de necesidades, es decir, de falta, de vacíos a llenar: con comida, compañía, etc.).

Para ello, para intentar experimentar solamente la creencia de la separación, hemos fabricado, de hecho, a nivel mental-“ilusorio” (!) todo un mundo compartido.

Es decir, la mente proyectó un mundo donde parece que nuestra consciencia se introduce (donde elige meterse) irremediablemente en “cuerpos físicos” que le obligan a percibir-proyectar según una determinada estructura que queda reflejada, por cierto, también en patrones o pautas “neuronales” (de los que ahora se están dando muchos métodos o muchos ánimos para cambiarlos, para dejar que sean cambiados de forma natural o espontánea… con diversos mensajes canalizados, o con ciertos trabajos de psicología o corporales —trabajos que a veces vienen si no de canalizaciones, sí de ciertas inspiraciones o trabajos inspirados de sanadores, etc. Y es que ya sabemos cuán esencial es el estar dispuestos en general a cambiar —por ejemplo lo es para UCDM (Un Curso de milagros)).

Y recordemos también que por tanto todo aquí, en el universo, y en los “universos”, es consciencia, y que todo es, por tanto, “simbólico” (y por ello, como tan maravillosamente explica Seth, los espíritus y demás (p.ej. de un “bosque” como entidad global…, de un árbol, etc., etc.) son algo tan “real” como lo pueda ser nuestra consciencia, esa consciencia que parece mirar desde fuera a nuestras células, a nuestras propias carnes, unas carnes que poco saben de facturas, de educación… de sociedad, etc., etc., y que nos verían “cual espíritus” si realmente nos comunicáramos con ellas “de tú a tú” 🙂 ).

Y, ahora, vamos a ver el ejemplo de Seth, en el texto de UR; es un ejemplo sobre ese compartir las redes de significación-selección-deseo, en base a emociones… con la mente de nuestros familiares, y también con nuestros yoes probables.

El banal ejemplo de Seth y el perdón; o despejando una ‘sincronicidad’ —que es la cosa más banal del mundo

La “banal” sombra de los familiares… o la sombra de, por ejemplo, sus “mejores deseos para nosotros”… es lo que termina a veces por permitir el perdón, por dejar que éste sea aceptado en los niveles que no podemos controlar y que nos sanan (a nivel de la mente unida).

Así, las banalidades “nos unen”, para bien y para mal (o más bien…: ni para bien ni para mal 🙂 , pues la dualidad no es real… y solo el amor-(perdón) apunta hacia lo real).

Dice Seth (UR, 131) que en nuestras vidas privadas hay situaciones que nos dan la clave para otros tipos de secuencias según las cuales podrían suceder los acontecimientos.

Imaginad pues que los eventos en realidad son más fluidamente separables de lo que pensamos. En realidad, el pasado y el futuro se pueden mezclar, en nuestra vida cotidiana incluso, de ciertas formas que resultarían muy extrañas al compararlas con lo que aún vemos como “normal”.

Enseguida se nos ocurre pensar, lógicamente, en lo que vemos en sueños… o en algunas apariciones de “seres extraterrestres” que involucrarían dichas mezclas “extrañas”. Pero recordemos que somos nosotros mismos quienes estamos proyectando todo, por momentos (al igual que somos nosotros quienes proyectamos los sueños). Y proyectamos así de “raro”, a veces, al reajustar y colapsar el tiempo, es decir, al aceptar un tal proceso de colapso que, en realidad, ya está ahí, así como “esperando”. Y solo resulta “raro” —o a veces nos da incluso miedo— porque así lo queremos (queremos tal miedo y tal extrañeza, pues aquí, en el fondo, todo nos lo hacemos nosotros a nosotros mismos —recordemos).

Este colapso es, como sabemos, una de las “tareas” de los “milagros”, ya que, como dice UCDM, estos son cambios de percepción que aceptamos cuando proyectamos desde el sistema de pensamiento del amor que deshace el sistema de la separación (un sistema del amor que “sabe” que la separación es solo ilusoria).

Es decir, sucede como si, allí donde constatamos una cierta emoción, allí donde experimentamos ciertos cambios emocionales, etc., hubiera a veces nodos donde la realidad se puede intersectar o montar más fácilmente de una forma diferente; es decir, donde por ejemplo la secuencia temporal usual puede cambiar.

Vamos a analizar o meramente exponer el caso que cuenta Seth sobre Jane (quien “canaliza” a Seth) y Rob (el “escriba” y pareja de Jane), en relación a la compra de una casa para ellos dos, cuando surgió ese deseo y tal posibilidad —y cierta “sincronicidad” o coincidencia.

El ejemplo tiene muchos detalles; no hay que abrumarse con ellos sino seguirlos con placer, fijándonos bien en todo, pues la mera forma que tiene Seth de hablar sobre este ejemplo, con detalle, puede hacer que todo resuene con nuestra vida, con los sucesos de la vida de cada cual —donde seguramente vivísteis esas sincronicidades, coincidencias, etc.

Rob conducía por una calle, un domingo por la tarde, y vio una casa en venta, en un vecindario que conocía; recordó que la casa había pertenecido a un hombre que su madre de cierto modo quería. Vamos a ver en qué sentido, por tanto, Rob no está conduciendo por ahí “por casualidad”, y vamos a ver por qué Seth vería esto como despojado de “casualidades”.

Rob pidió a Jane que llamara a la inmobiliaria. Resultó que la casa aún pertenecía a un hombre (Sr. Markle), del que Rob solo recordaba los comentarios de su madre acerca de él.

En la probabilidad que Rob compartió con su madre y familia (recordemos que Seth ve y tiene que “manejarse” con varios mundos probables igual de válidos que el nuestro), la madre de Rob no había tenido ningún contacto íntimo con el Sr. Markle. Sin embargo, ella cada vez estaba más loca por él, y estaba convencida de que tenía que haberse casado con él en vez de con su marido. Durante años, por tanto, ella fantaseó con esa situación.

El Sr. Markle fue y es rico en el momento (1974) en que Seth está dictando esto que ahora traducimos directamente. Ahora Markle es viejo, y está retirado en un asilo, bien cuidado.

Ya sabemos hacia dónde va a ir Seth: desde su perspectiva, Seth ve el deseo e impulso de Rob hacia la casa en relación con los años de “trabajo emocional” de su madre enfocada en la realidad de Markle. Seth dijo siempre en su material, por lo que vimos, que lo emocional, lo que conlleva “mucho sentimiento”, es “más importante” que las fechas o que ciertos datos concretos y todas esas muy diversas “objetividades” que a veces tanto nos fascinan (vemos aquí pues una matriz para aprender a diferenciar, psicológicamente, entre “significación” en el sentido de relevancia, de importancia…, y “significación” en el sentido que podría usarse para describir aspectos más superficialese dentro de la red usual de significados del mundo externo… esa red que fabricamos o alimentamos desde ciertos “presupuestos exteriores”, en el habla, en el cotidiano manejo de la materia presupuesta como “fuera” de nosotros, etc.).

Lo emocional es más fácilmente conectable, o más directamente “visitable”, en la Memoria, por ejemplo por el mismo Seth, cuando a él se le pedía “información” útil en sus cientos de sesiones.

De hecho, Rob y Jane piensan en comprarse la casa aunque sea demasiado cara (Markle pedía más de lo que la casa valía, si lo podemos decir así). Y hay más coincidencias, pues la madre de Rob también pasó sus últimos días en un asilo y también pedía demasiado dinero por su casa (y tuvo suerte, pues la vendió así de cara).

En vez de ser solamente un curioso episodio más de la vida… en realidad todo esto da muestra de un rico entramado de probabilidades, dice Seth (para Seth, recordemos: probabilidades que “objetivamente” existen), un entramado que vendría a dar otro tipo de orden, más básico, por debajo del meramente temporal.

— Por un lado, en una probabilidad, la madre de Rob (Stella) y Markle se casaron, y la casa al final fue heredada por Rob (Markle murió incluso antes que la madre de Rob).

— Por otro lado, en esta probabilidad (la que compartimos en cierto modo con Jane y Rob, al menos a través del testimonio de sus libros), se da lo que acabamos de decir sobre la posible compra de la casa… pero la madre de Rob no dejó casi ningún legado, financieramente hablando, a sus hijos —y, como vimos, su propia casa fue vendida.

Todas las probabilidades están relacionadas (¡una muestra más de la no-separación!). Fijémonos ahora cómo Seth va despejando ya la “sincronicidad”:

— Stella, en esta probabilidad, ya murió (recordemos: Seth habla en 1974). Pero es consciente hasta cierto punto de la naturaleza de su propia realidad más allá de lo físico. Es capaz —de nuevo “hasta cierto punto”— de seguir sus existencias probables: es decir, es consciente de su propio ser fuera del marco oficial. Pero lo es mientras de cierta manera sigue siendo ella misma, es decir, dice Seth: tiene aún su propia psicología y sus métodos característicos de comportamiento; todo esto es “suyo” aún, y, entonces, aún operan, de modo que ella se sintoniza con aquellas áreas de las probabilidades que conciernen a sus propios deseos e intereses. En este sistema, ella quiso que Rob tuviera su propia casa, pero por muchas razones, esto no se dio.

Fijémonos dónde está puesta cierta carga emocional importante para Rob, la de su madre: en esa casa, ya que fue habitada por Markle, y ya que además Stella tenía interés en que —o “deseaba” que—, si bien no pudo poseer la casa y a Markle, sí que su hijo pudiera poseer al menos la casa.

Entonces, la “mente” de Rob, de cierta manera, vive aún en resonancia con los motivos, deseos, de su madre: la madre quiso eso, ella tenía ahí puestos sus pensamientos, propósitos, sus sentimientos… en esa realidad: “para Rob”. Ella tenía puesta ahí una cantidad suponemos que enorme de energía.

Así pues, en un cierto grado, en un grado alto, dice Seth, Rob vive este episodio de la posible compra de la casa de Markle “a instancias de su madre”. Ocurre, como si dijéramos, y tal y como a todos nos ocurre, en unos aspectos o en otros…, más o menos…: ocurre como si este episodio Rob lo viviera parcialmente como de prestado. Es decir, el hecho de que Rob quiera esa casa está relacionado con el querer de Stella subrayado arriba.

Hay una resonancia emocional con su hijo, pero no hay coerción por parte de Stella, ella no obliga a nada, obviamente. Y es como si Stella, como ya vimos, pudiera aún sentirse reivindicada por la situación, justificada en su ser-ego-identidad…: diciendo… “ahí voy yo”, con quizás un…: “me vas a dar la razón, hijo mío”.

Vemos pues que esto sucede cuando Stella ya no está “viva”, físicamente aquí. Y ahora veremos cómo en realidad todo se va a sujetar a los fines del “perdón” en el sentido amplio de la palabra…, del amor, es decir: de cierta comprensión.

De hecho, más adelante (p.143) Seth dirá que, una vez que Rob y Jane empiezan a prosperar económicamente —tal y como entendemos esto normalmente— entonces, ciertos aspectos de la madre de Rob fueron atraídos por esas ideas convencionales que solo entonces pasaron a primer plano.

Es más, Seth sugiere una especie de acto de ayuda por parte de la madre: «Cuando ella sintió de forma fuerte que Rob también quería esa casa, entonces ella, desde su diferente marco tras la muerte, comenzó a brindarle esa oportunidad».

Pero, esto veremos qué interesante se pone: Seth aclarará luego (p.144), que un aspecto de Rob sí quería la casa, pero que otro no, pues la casa le haría perder tiempo a Rob, un tiempo que no podría ya destinar a sus amadas ocupaciones.

Así, Seth dice (!) (el subrayado es mío):

«La porción [de Rob] que momentáneamente deseó la casa atrajo inmediatamente el deseo que su madre siempre sintió. Esto, en otro nivel de actividad distinto al físico, reactivó viejos conflictos entre ellos. Por un momento sus deseos les unieron. Ahora, sin embargo, Stella es más capaz de entender las reacciones de su hijo. A través de esta decisón en esta realidad, ella está finalmente comenzando a vislumbrar las razones de las acciones de Rob en el pasado, acciones que antes eran para ella incomprensibles.»

Y Seth, dirigiéndose a Rob:

«Intenta comprender que todas esas reacciones están realmente ocurriendo a la vez. El deseo de Rob atrajo el de su madre. En tus términos, sin embargo, las reacciones continúan.».

Fijémonos qué interesante: se da una cierta comprensión gracias a esta unión trans-temporal en el nivel de la mente (que no entiende del tiempo, como sabemos), y mediante esa realidad emocional, que es en la que en realidad se basa de forma más profunda nuestro mundo. O quizá diríamos que esta comprensión es en realidad un “deshacimiento” del ego, como dice UCDM: es decir, un deshacer por ejemplo nuestras férreas posiciones, esas que dicen lo que hay que hacer, o que intentan dictar lo que cada uno debe hacer.

Se deshace, pues, el “cómo ve”, cada cual a cada cual: lo que “los demás” deberían hacer. Se remodelan nuestras gafas, las que nos ponemos a nosotros mismos para ver las películas que proyectamos.

Se deshace, pues, la separación en general, capacitando con ello una posible fusión de posiciones, un desvanecimiento de las diferencias, por ejemplo…, o bien “resolviendo conflictos” que primero hemos visto que, dijo Seth, se habían reactivado en el suceso de la casa, tras el crecimiento económico de Rob-Jane, al resonar los deseos de Stella y Rob.

Es como si hiciéramos un tratamiento de choque :), o una regresión al pasado… para ahí volver a dar una oportunidad a que la mente se mire a sí misma, en los aspectos Rob-Stella, y aprenda lección de unión, de “perdón”, aceptación, comprensión… y no la lección que por defecto todos habitamos: la que multiplica el ego, el ego en tanto “sufrimiento esencial”: la opción por defecto de la separación.

Sucede también que, en la otra probabilidad, Rob y Jane no se casaron, cosa esta que Seth (p.142) pone en resonancia con el hecho de que Jane se sintiera instintivamente separada de la casa de Markle, la que atrajo a Rob.

Así que la “mayor” energía en este mundo, dijimos, está al parecer en las emociones-sentimientos, que son con las que materializamos, al final —o no— y desde el mundo del pre-sueño, toda nuestra realidad (física y de sueño), de forma compartida, pero siempre alimentando las estructuras de creencias que dirigen la manifestación.

Así, el deseo (en tanto “significación” más en bruto, relacionada directamente con la emoción-sentimiento creadores, frente a significaciones que contengan energía más estacionaria, lineal, digamos…), el deseo está relacionado, todo él, entre sí… en un entramado que no siempre atiende necesariamente a nuestra estructuración preconcebida más superficial de “significado”… sino que indica o resuena en el fondo precisamente con:

— la labor de “fabricación del mundo”, labor en la cual inconscientemente todos ya estamos multiplicando tiempo… eligiendo, individual y colectivamente, desde niveles más profundos (“pre-sueño”), el mundo-tiempo. Y esta fabricación, que como acabamos de ver, está relacionada al mismo tiempo con lo que de algún modo es lo inverso:

— su colapso o perdón, pues vemos que toda la anécdota sirve finalmente para una mayor comprensión entre diferentes egos…, para una cierta reunión, donde quizá haya cosas del futuro que sean “borradas de los Registros”, es decir, cosas que ya no haría falta experimentar en el “futuro” para aprender ninguna lección de perdón.

Por tanto —y a veces venga de la realidad de donde venga— ese tal deseo es lo que “manda”… y a través de todas las probabilidades, o bien…: es ese deseo lo que permite una cierta re-estructuración de las mismas, tanto fabricadora, como “perdonadora”.

Y tal y como sigue diciendo Seth: si la madre de Rob no pudo conseguir ni la riqueza ni a ese hombre, Rob aún sí podía conseguir algo: esa casa con la que tanto había soñado o fantaseado su madre. Ese sentimiento de venganza (gran protagonista de UCDM, si conocéis, la venganza)… tal sentimiento… de cierto modo va a unir aún a la madre con su hijo (recordemos que dice Seth que reaviva conflictos: y este sería “el servicio” que nos hacemos entre los egos, proyectando)…, y, gracias a esa unión, ella aún puede perdonarse el sentimiento de venganza con el que de cierta manera digamos que multiplicó realidades de separación (nos vengamos del mundo, recordemos, con las relaciones especiales que establecemos con los objetos y las personas (hijos, posesiones, naciones, relaciones económicas, etc.); vemos todo ello como cumpliendo una especie de deuda que se nos debe en tanto que egos…, una deuda de inocencia, de cierta compleción imposible).

Ahora, Seth remarca un aspecto muy interesante de las probabilidades. Tenemos esa emoción asociada a nuestros actos de fantaseo, fantaseo con el que a veces tan inconscientemente “enriquecemos” nuestra vida, tal y como hacía Stella. Pero lo que comenta Seth nos sirve para saber que, con ese acto de fantasear, tan “emocionalmente”, estamos potencialmente conectándonos con realidades, y éstas podrían darnos “mensajes” de todo tipo —no solo de pura “energía” al proyectar nosotros apasionadamente sueños que resuenan con ellas, en esa especie de “recuerdo de una probabilidad” que serían estos sueños. Esos mensajes “de todo tipo” suponemos que también hubieran podido servir para que Stella se perdonara a sí misma esa auto-venganza de la que hablábamos…, y para que se perdonara “antes” de tener que haber vivido el evento de Rob con la casa, tras su muerte (la de Stella).

Es decir, nuevamente notamos la simple y bonita maniobra de Seth, con sus enseñanzas acerca de la expansión de la consciencia, esta expansión que ya experimentamos… o bien con cierta expansión de nuestra estructura de creencias sobre el universo-consciencia: se trata pues, simplemente, de expandir nuestro marco de creencias sobre qué posibilidades tenemos en cuanto a “la realidad”, ya que muy a menudo existen de hecho esas realidades —como aquella soñada por Stella, que era un yo probable suyo, y tan real o más que ella—, esas realidades que hemos de cierto modo “dejado de lado”, en nuestra probabilidad, pero con las cuales fantaseamos.

En general, el mensaje de Seth es que todo “sueño”, de cualquier tipo que sea (nocturno, etc.), tiene su propio tipo de realidad. Y esto, tal y como ya dijimos, resuena por ejemplo también con un mensaje de UCDM: “todo pensamiento crea forma en algún nivel”. Y respecto a UCDM, también Seth nos puede facilitar el empezar a ver —”intelectualmente”— que aquí:

— toda percepción proyectada por nosotros “con el ego” es igual, es lo mismo… todas esas percepciones “con el ego” son iguales entre sí (es decir, toda percepción de separación (sea interior, exterior)… proyectada desde el sentimiento-ego de separación… que conlleva siempre un cierto ataque interior… miedo)… todo lo así proyectado… es lo mismo…

— y, a la vez, en bloque, todo lo anterior es estrictamente diferente a lo proyectado desde el sentimiento de unión real… desde o con la “energía” que en realidad no viene de este mundo, aquella que UCDM llama ‘Espíritu Santo’: nuestra verdadera realidad unida en dirección de “regreso” a, como dice Seth, Todo Lo Que Es, o a lo único que realmente es: Dios como amor perfecto.

Y esto…: ¡en todos los niveles!, con todas las mezclas, a través de todos los “estratos” (ver el apartado final para las sugerencias de Seth en este sentido).

Seth va a exponer muchas más “coincidencias” en el caso, que ahora no vamos a relatar, pero que enlazan —de forma curiosa y quizá más anecdótica que otra cosa para la materia de nuestro texto (el “perdón” en sentido amplio)— a los agentes inmobiliarios, sus gustos, con los gustos de Markle, los de Jane-Rob, etc.

A lo que vamos también, y finalmente, es a que Seth dice (p. 141) que nuestra realidad en el fondo es producto de una constante interacción entre sucesos probables. Dice que la serie reconocida de eventos que solemos aceptar como realidad física, termina siendo la que es como resultado de una constante interacción entre los acontecimientos probables. Es decir, la fuente de nuestro mundo es en parte tal interacción. Y ya vimos qué es lo que existe bajo esta interacción constante: la muy emocional realidad del deseo, de las motivaciones o propósitos… en otra organización distinta a la aparentemente real: la “lineal-temporal”.

Pero cuidado, sigue aclarando Seth: nuestra realidad física también funciona a modo de fuente para estas realidades probables… tal y como dijimos que éstas funcionan para nosotros como fuentes.

Vemos pues plasmado con cierto tipo de detalle, o con otro tipo de detalle o discurso algo diferente al de UCDM… vemos cómo el perdón —en tanto elección del “milagro” de lo que ya somos, como mente unida— es algo que se da a nivel de la mente, no de los cuerpos.

Entonces, si ponemos la necesidad de auto-perdón de Stella en la primera línea de nuestro “análisis”, quizá sea ahí donde debamos apuntar primero.

El tiempo, patrones, remodelación

El mensaje de Seth sobre las probabilidades tiene un aspecto muy interesante también respecto a las células, la memoria o conocimiento celular: Seth atribuye también a las células, en parte, el reconocimiento de las probabilidades, y por tanto, Rob, su cuerpo, sentiría “celularmente” el mundo probable en el cual él realmente posee esa casa, ya que sus células están más al corriente del entramado de mundos probables que su consciencia de vigilia, y lo tienen en cuenta para el mantenimiento del cuerpo (recordad entonces ciertos sentimientos en vuestras vidas…, esos “no sé qué” que a veces habréis podido sentir… en un sitio o con alguien).

La imagen que nos da Seth es maravillosamente barroca, pues esto ocurre en todos los niveles: mentales y biológicos. Ya hablábamos de las células, pero también los átomos y las moléculas “sueñan” :), tienen consciencias pulsantes entre diversos tipos de realidades. De hecho, y para colmo, dice Seth que, tal y como lo ve “todo” una consciencia como la suya, resulta nada menos que lo siguiente: los átomos y las moléculas aparecen al mismo tiempo en todas las posiciones probables.

¿Qué supondrá el deshacimiento de los egos de Stella y Rob para los átomos y células involucrados? Todos los niveles suponemos que “perdonan” juntos, que se reúnen de cierto modo juntos, o que colapsan del modo que sea pertinente, que esté en, como dice UCDM: “el Plan”.

Por todo ello, con más motivo aún que por lo dicho en los anteriores apartados, no debemos necesariamente pensar que la “relación causal” iría desde los eventos anteriores al encuentro de Rob con la casa (todas las no-aventuras de su madre)…, hasta los posteriores a dicho encuentro… sino que habría una resonancia profunda entre todos estos aconteceres… y, así, no deberíamos asegurar muy rápidamente cuál es el evento que causa cierto evento dado.

“El tiempo” sería una estructura que imponemos, en el nivel superficial actual de “significación”, desde nuestros patrones neurológicos, a una serie de episodios —llamémosles— “emocionales”… ordenados por el deseo-motivación… ordenados en una “otra serie” que atañe más a la fabricación real de este mundo.

Y de esa serie dijimos que tiene una cierta ordenación más profunda… una que asoma en esas coincidencias o sincronicidades, como la simplemente expuesta aquí… y en tanto que, quizá, asoma con un cierto potencial de mezcla, de reordenación, de reunión, de re-fabricación…

Así, los eventos para nosotros son por defecto intrínsecamente “temporal-significantes”. Vamos por el mundo con patrones muy básicos proyectivos, vamos proyectando tiempo-espacio… “alegremente”… vamos proyectando esas categorías que modelan nuestro sueño, que lo sueñan de cierto modo por nosotros. Pero, entonces, las “coincidencias” son potenciales llamadas, llamadas a una siempre posible modulación por parte de nuestra mente que está recordando constantemente estas “otras series” de eventos… son llamadas a nuestro recuerdo y para recomponer o deshacer esa mente que sueña esto…, donde nosotros formamos la realidad (de remodelación potencial dentro de lo permitido por los límites que se dan al tener que soñar juntos estos cuerpos, estos cambios, etc.).

Y, si atendemos a la llamada, a veces incluso los patrones neurológicos serán suavemente transformados ampliando nuestra percepción, individual o colectivamente… abriendo por tanto “huecos” para otras experiencias útiles para la “evolución” individual y colectiva.

Así, dejamos que se cambien tales patrones, de forma natural, no teniendo esto por qué conllevar una destrucción completa de los patrones lineal-temporales, que serían quizá ahora algo así como la base de nuestra estructuración neurológica (nuestro patrón de pulsos neurológicos que aceptamos como realidad).

Todo esto viene a cuento de que en realidad Seth habla de que:
— nuestra estructura física en general es consciente de forma innata de muchas más formas de realidad de las que nosotros, “neurológicamente”, le dejamos ser consciente (UR, p.346).
— físicamente hay partes del cerebro que pueden responder a otras realidades, y no solo ocurre que a éstas las podamos “ver” digamos que de una cierta forma más individual —menos físicamente “compartida”, es decir, “con los ojos de la mente”— sino que estamos, como especie, abiertos a ciertos saltos evolutivos, en una evolución que no tendría mucho que ver con aquella de la que se hablaba en la teoría de la evolución biológica aún en parte al uso (la que sigue en parte asegurando con rotunda ingenuidad que “venimos del mono”, por ejemplo).

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