Eduardo Pons Prades: un gran historiador «contactado». El propósito de las «abducciones benévolas». Un ejemplo de cómo nos enseñamos a nosotros mismos que, a la larga, «el miedo no existe»   Leave a comment

El breve texto de Pons Prades, encontrable en internet

El texto de Pons Prades, encontrable en internet

No hay ningún “misterio”, solo existe el deseo de dudar sobre lo que somos [ver nota 1].

En el programa Milenio 3 hace poco sacaban a la luz el libro de Eduardo Pons Prades, El mensaje de otros mundos, cuya descarga es accesible en internet en varios lugares.

Antes de hacer una especie de presentación y hablar del motivo de las abducciones de una forma mucho más “general”…, vamos al grano de forma muy concreta, rápidamente.

Hay un motivo muy práctico por el cual, a las personas muy poco “creyentes” —en ningún “más allá”—, les podrían ocurrir estas cosas (abducciones benévolas).

Seth nos contaba en su maravillosa canalización que nuestra consciencia, como realmente no desaparece (a diferencia del cuerpo, que parece desaparecer cuando morimos)…, nuestra consciencia o mente (dormida soñando separación) necesita ser acompañada muy concretamente por “otras mentes”, por otras consciencias que le ayuden. ¿Cómo? Co-proyectando esa “transición” o ese aprendizaje que se puede dar “entre vidas”…, si es que volvemos a reencarnar —como suele ocurrir.

Es decir, se requiere un “trabajo” que ya muchas mentes deben estar realizando “desde siempre” y a plena consciencia: el trabajo de “acompañamiento tras la muerte” 🙂 —ya que no existe tal “muerte”; y en realidad siempre estamos acompañados, esto es solo una ilusión de aislamiento (como nos cuenta mismamente UCDM, el curso de milagros).

Entonces los “extraterrestres” cumplen seguramente una función en ese sentido. Como recordaremos aquí, la persona (Pons Prades) que fue benévolamente abducida era una persona interesada en la historia del anarquismo, pero muy viva, muy activa.

A esta persona seguramente le venía bien (así como quizá a todos nosotros nos venga bien que eso le pasara, pues todos en el fondo “somos uno”)… le debió venir bien… que unos seres que parecían muy “de otro mundo” le hablaran, con esa paz que irradiaban… durante un periodo breve de eso que llamamos aquí “realidad”, en las horas en que estuvo “abducido” por esos simpáticos seres.

Así, tras morir Eduardo Pons, quizá éste ha podido ser acompañado con “herramientas” de percepción (cuerpos, objetos, situaciones, etc.) similares a las que vivió “en vida” durante su “abducción”. 

Quizá para mucha gente el sustituto del símbolo de la transición, aquel de la laguna Estigia… de cierto viaje en barco… etc., etc., quizá para mucha gente hoy esté siendo cada vez más frecuente que las transiciones entre diferentes vidas de encarnación se estén enmarcando dentro del contexto de “ovnis”, cuerpos “extraterrestres”, etc.

Ahora vayamos con algo más general; empecemos:

Es apasionante que un historiador como Eduardo Pons Prades, que fue ex-combatiente de la guerra civil, ex-militante y creo que ex-guerrillero por Europa, y que se jugó la vida buscando maquis por la península ibérica durante el franquismo para hacer su historia, etc., publique un testimonio de abducción benévola por parte de unos seres humanoides que viajan con naves por este universo, y que le introducen en sus vidas con el fin de darle un mensaje.

¿Por qué este universo contiene estas experiencias —abducciones benévolas que nos muestran otro tipo de percepción, con seres aparentemente “más armónicos”?

Como sabemos lo importante es el propósito (en concreto el relativo a “deshacer el ego”), y, por una parte, dicho propósito o deshacimiento estaría claro en la experiencia de Eduardo: “descolocar” el mundo; es decir, potencialmente hacerlo menos creíble para él, hacer que su experiencia del mundo —según lo vivió hasta ese momento— quede como entre paréntesis.

Así, en el contraste entre experiencias, la mente puede aprender, para bien, la lección que consiste en cierto modo en creerse con menor intensidad —o con una intensidad distinta— la realidad de este mundo físico.

Hay muchos casos así, de abducciones benévolas, de transmisiones de mensajes con o sin presencia física (los bonitos mensajes de los “pleyadianos”, las visiones de Barbara Hand Clow… etc.)… pero el de Pons Prades es un testimonio muy curioso por su completo escepticismo inicial y su posterior valentía, al ser fiel a lo que experimentó con todo su ser.

Tenemos por tanto los opuestos, agudamente opuestos:

  • Pons tiene una férrea fe en su tipo de realidad, cree férreamente —tal y como todos normalmente aquí creemos— que la realidad que vemos por defecto es nuestra verdadera realidad, y que el mundo básicamente lo “cambiamos” desde aquí, desde la realidad física que realmente estaría “fuera” (y no sería así).
    Eduardo tenía además una intensa participación en la vida de nuestro mundo, en la “lucha” del día a día…
  • y, por otra parte, Eduardo tiene una experiencia repentina de un “mundo” muy diferente, y con fines que en gran parte son transversales a cualquiera de nuestros “fines” mundanos, dentro de nuestra dualidad “más ilusoria”: izquierdas/derechas, bien/mal, etc.

Es claro pues el propósito que puede tener esta experiencia.

Está claro el “efecto subjetivo”: el de “descolocar” el mundo de la persona benévolamente abducida, para que ésta pueda hacer constraste en su propia mente, para que en la mente puedan darse esas enseñanzas que se nos dan en principio “por contrastes” —pues el ego siempre se está deshaciendo, aunque no lo parezca, mediante cierto “deshacer contrastes”, al unificarse, de cierto modo, la percepción.

Por ejemplo su libro Guerrillas españolas, donde al parecer recoge cientos de testimonios de primera mano sobre maquis, etc., tiene que ser también un libro apasionante, si es que aún se puede encontrar en bibliotecas. Pero, ahora, invitamos desde nuestra perspectiva a la lectura de este texto El mensaje…, que se encuentra en internet… y empecemos a contextualizar de nuevo todo esto de lo que venimos hablando, con el fin de ver cómo es que realmente no hay nada extraño en nada de lo que nos pueda pasar (no hay “misterio” [de nuevo, ver nota 1]).

Obviamente nosotros, con la experiencia que vamos poco a poco teniendo, con el fundamental y universal Un Curso de milagros, Un Curso de amor, Conversaciones con Dios… y con los claros y simpáticos avisos e informaciones jugosas de Seth, y con todo lo demás que ya hemos comentado sobre terapias, etc.… hoy ya estamos bien alertados sobre la naturaleza de esta realidad: una realidad que “fabricamos”…, que en realidad ya hemos fabricado…, desde el sueño de nuestra mente dormida, en “una sola mente”.

Parece que a veces podemos constatar que desde la TV y la radio se intenta que todas estas “cosas raras” nos sigan dando miedo, aunque solo sea por el modo en que se presentan, estéticamente, estos temas… con un literal y pesado culto al miedo —por ejemplo a menudo en Cuarto milenio o Milenio 3

Por fortuna, está internet.

Y nada nos puede extrañar aquí, no realmente, en esta “realidad”, aunque sí que pueden aterrorizarnos muchos de estos fenómenos “raros”, relativos a “fantasmas”, poltergeist, etc., que aparecen comentados por ejemplo en el programa Cuarto milenio. Este programa por otra parte es a menudo muy informativo, es entretenido y está espectacularmente realizado, aunque desgraciadamente, como decimos, siempre hay en parte cierto culto a la muerte, al miedo y los cuerpos, y esta “calamidad” tiñe en gran medida todo este asunto mediático de lo “paranormal” *.

Ya no hay nada “raro”, pues todo es igual de falso (solo el Amor, infinito, es real, es nuestro estado real). Esto lo hemos comentado en parte más explícitamente en esta wiki (que debemos actualizar hacia las nuevas comprensiones con el Curso de amor y otros textos ya citados…)… lo hemos comentado, decíamos, en cuanto a los fenómenos “raros”…, y también lo hemos comentado en general en el blog.

¿Por qué no hay nada raro en nada, y por apabullante que sea el miedo que “lo raro” consigue sacar de nuestra mente?

Sencillamente porque todo parte de la mente y solo hay una mente, pues en el fondo solo hay uno de nosotros. En dicha “mente” estamos perfectamente unidos. Por eso resulta ser literalmente cierto aquella consigna de…: “somos uno”; y por eso son perfectamente naturales fenómenos como la telepatía, etc., etc.

Así, nuestro cuerpo, nuestra historia personal, este planeta, o en general cualquier fenómeno, son siempre lo mismo: es una proyección de nuestra mente y en la cual, una vez dentro, una vez que proyectamos lo que sea, sea o no “raro”, solo “debe” importarnos el propósito: sabernos fundir con el propósito de paz que realmente siempre está detrás de las apariencias, sean éstas cuales sean…, y por mucho miedo que nos provoquen al estar atentando contra nuestras identificaciones corporales, sacando a la luz nuestra identificación mental profunda con el ataque que proviene del miedo… una identificación que todos poseemos como fenómeno mental —algo que podemos llamar “auto-ataque” o “culpa”.

Lo que nos da miedo es nuestra amplitud, la expansión de nuestra consciencia, nuestra verdadera evolución… nuestra mente…, nuestra capacidad de proyectar mundos, situaciones…, en un movimiento de proyección nutrido por emociones, guiado y dirigido desde el comienzo de los tiempos por ciertas creencias básicas —por ejemplo en general la fundamental creencia en la separación, que empezamos a deshacer individualmente para crear un mundo nuevo ya para cada uno, que se compondrá poco a poco cambiando el paradigma también colectivamente basado en la separación, la escasez, etc.

Nos da miedo nuestra gran capacidad de conectarnos con diversas dimensiones de realidad, con todas las consciencias de este universo y otros sistemas de realidad…, en una experiencia que en realidad no tiene límites de tiempo ni espacio —pues como decíamos todo aquí es en el fondo una sola mente, aunque esto lo vayamos reconociendo muy despacio.

Insistamos en que normalmente aquella fusión con la paz —de la que hablábamos— es algo extraordinariamente difícil de aceptar en nuestra experiencia, y ya sea en la vida cotidiana o bien en las experiencias extrañas que nos sacan de nuestras casillas y que, por eso mismo, a veces nos empujan hacia “otros planos de trascendencia” —hacia otras perspectivas que a veces pueden ayudarnos a siquiera empezar a desear reunirnos con esa paz que es lo que realmente somos.

¡Así que gracias a Eduardo Pons Prades y a sus divulgadores, en todos estos programas de televisión, radio o internet!

Muchos de los miles de testimonios a lo largo del planeta concuerdan en lo fundamental. Todo indica que vivimos un guión donde nos hemos puesto, locamente, como granja de humanos, a representar la tragicomedia del ego…, una tragicomedia cósmica. Y, como sabemos por el curso de milagros, todo lo hacemos como en una huida de nuestra verdadera naturaleza en el Amor, que tanto miedo nos da. Nos da miedo nuestra unión real, la única relación real con nuestro verdadero creador, que no es este universo, y con el cual estamos en realidad co-creando.

Parece que desde siempre este planeta ha sido visitado, y cuidado-vigilado…, y nosotros mismos seríamos parcialmente “extraterrestres”.

Parece que aquí hay unas élites más informadas —y que quizá terminen matándose entre sí cuando ya no hagan falta… y con la menor cantidad de pérdida o de “desastre” para el universo, para ellas y para nosotros… ya que en cierta medida todos formamos parte del mismo barco, en las mismas “injusticias”—… unas élites más informadas… sobre esta especie de no-conflicto cósmico.

Este no-conflicto parece que inconscientemente todos lo queremos desatar…, al estar como estamos todos solo aparentemente al mando de la vida de este planeta, y sin querer amarla del todo, y, en realidad, bajo el mando de élites que nosotros mismos de cierto modo habremos puesto ahí —pues el sueño es de todos y se fabrica desde el “inconsciente”, para representar tragicomedia del ego, como comentábamos a cuento de la canalización de Seth.

Estas élites viven quizá de jugar a “juegos de guerra”, a batallitas interestelares futuras… con sus quizá bases secretas en la Luna, en Marte, en el interior de la Tierra que estaría llena de túneles y espacios… y con tecnología secreta, con la obvia acumulación de poder que se hace posible mediante el capitalismo en manos de unas pocas multinacionales —acumulando poder a la hora de poder construir sus “proyectos secretos” que, a nuestros amigos “pleyadianos” y demás, no gustan mucho, pues al parecer tienen más consciencia de su existencia (y quizá realicen trabajos prácticos en torno a ello).

Estas élites humanas o semi-humanas quizá “viven” también en parte de “quitar” información elemental de las manos de la mayor parte de la humanidad (todo los descubrimientos “suprimidos”, en gran cantidad, etc.)…, de una humanidad que:

  • o bien asentimos como borregos… pues no queremos ver lo obvio (por ejemplo como decíamos que en gran parte nosotros mismos, nuestros cuerpos, son en parte de procedencia “extraterrestre”)…
  • o bien que ni siquiera puede moverse, pensar, tener un minuto de paz, por encontrarse en un estado de literal necesidad… y completamente desinformada en cuanto a ese cierto “ser espiritual” compartido (mental)… o bien que se encuentra en ambientes muy estresantes, “violentos”, etc.

____

1. nada es misterioso. Solo existe el deseo de dudar sobre lo que somos.
Las consecuencias de ese deseo son terribles: hemos llegado a creer que podíamos morir, desaparecer, tener miedo, sufrir, atacar, etc.
Para “salir” de este engaño no hay que tener miedo al cambio.
Y es que en general no podemos cambiar, pues sorprendentemente nada de lo que cambia es real.
Solo el amor infinito es real. El mundo solo existe para nuestro beneficio, pues en él nos permitiremos lentamente recordar lo que somos: Amor, en y con nuestro verdadero creador, que no es este universo.

* quizá si no fuera así (cierto culto al miedo de base, o culto a la muerte…), entonces un programa como el de Íker no podría estar en parrilla (igual se dice de los medios de comunicación en general, que tienen que vender cosas tristes y apabullantemente violentas, etc., porque si no no venden lo suficiente).
Y, por otra, parte señalemos esa luz o amor que surgen sin duda a menudo por ejemplo con las intervenciones de las componentes del grupo HEPTA, como Sol Blanco Soler o Paloma Navarrete, en este programa de Íker Jiménez, añadiendo color y simplicidad, en el modo de afrontar los problemas —tal y como también a veces vemos en el propio Íker y otras gentes que por allí pasan.

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