Haskell: «Viaje más allá de las palabras» (una transmisión esencial sobre Un Curso de milagros)   1 comment

Brent A. Haskell. Autor de

Brent A. Haskell. Autor de “Viaje más allá de las palabras”

Aprovechamos este libro de Brent A. Haskell (que hace poco enlazó J. L. Cortés Escolano en su blog, pues está disponible para su descarga) para citarlo y a veces comentarlo en este blog. Ya veréis que este de Haskell no es un texto cualquiera.

También se puede leer en castellano el otro texto de Haskell («La otra voz»), que se puede descargar por ejemplo aquí.

Tampoco son cualquier cosa los textos de Margaret Perron: Un curso de amor y Los diálogos de Un Curso de amor.

Esto irá creciendo y creciendo, invitando al libro de Haskell y a Un Curso de milagros, con muy variados comentarios por nuestra parte. Como ya “sabemos”, el curso en general sirve para animarnos a ir más allá de nuestro auto-concepto, hacia la experiencia de ese Ser que realmente somos —y este texto de Haskell, de Perron, así como los de Gary Renard, son un gran apoyo y “recordatorio”.

Hago una introducción antes de pasar a citar las palabras de Haskell y comentarlas.

Introducción

Todos tenemos dentro la respuesta adecuada, un discernimiento más allá del pensamiento. Mucha gente sabe que es un sentir, una comprensión más allá de las palabras.

Así, aunque la base de lo que vemos parece realmente ser ataque o conflicto… en realidad todo conflicto o ataque es solo MIEDO… y el miedo no es nada, pues es solo FALTA de amor (y una falta no es nada).

Cuando vemos “con el ego”, ese conflicto que tan objetivamente parece ser “lo que vemos”, no lo interpretamos fácilmente como una SIMPLE FALTA de amor. Viendo con el ego nos duele y preocupa mucho…, incluso interpretamos toda separación como ataque, pues las necesidades de los cuerpos separados inevitablemente parecen poder “competir” con las nuestras.

Pero en realidad solo sería esa falta de amor, nada más, pues sin embargo, cuando vemos acompañados interiormente de nuestra “esencia”, de nuestro Ser… cuando vemos desde esa paz interior que podemos buscar y hallar —”paz” o como lo queramos llamar— entonces sí que directamente podríamos interpretar automáticamente todo conflicto como esa simple falta de amor, como petición de amor.

Solo hay dos emociones, miedo y amor; y una es simplemente falsa.

Nuestra mente (que no está en el cerebro, pues nuestra consciencia está eternamente en evolución y conectada con el resto de consciencias)… nuestra mente utiliza nuestras vidas, nuestras historias personales y todos los cuerpos en general, para alimentar una interpretación del mundo.

Esa interpretación otorga realidad a la separación, al sufrimiento, a las necesidades…, interpretando con miedo el “hecho” de la separación…, interpretando todo con seriedad… interpretando que realmente los cuerpos tienen intereses en competencia…, debido a que tenemos “claramente” necesidades individuales que satisfacer…, etc.

Eso sería en el fondo una ilusión, pues todo está unido con todo, todos somos uno entre nosotros y con todos los universos… y el universo en realidad está contenido en nuestra mente (nosotros no somos “los pequeñitos”, en esta película, por mucho que aún con la “ciencia” y con el “sentido común” queramos vernos así).

Ese uso, alimentando ego, es el uso que “el ego” hace de este mundo…, un mundo que realmente sí surgió del miedo, y como huida de nuestro verdadero Ser —una huida que vamos “salvando”.

Ese uso es “el ego”: una decisión constante de nuestra mente “unificada”.

Pero siempre hay otra interpretación y elegirla individualmente cada uno para consigo mismo es el comienzo de nuestro despertar; solo nos podemos encargar de ello uno por uno, responsabilizándonos cada cual de nuestra percepción, responsabilizándonos en principio de nuestra capacidad de elegir paz, pues todos podemos elegir nuestros sentimientos, en realidad.

Siempre está a nuestra disposición otra interpretación, susurrando por debajo de la interpretación del ego. Esta otra interpretación solo nos dice que lo que vemos en realidad es un sueño, que no es real, que nada está separado, no hay intereses separados, la competición no es real, y, además, esa interpretación es una guía interior que, si la seguimos, producirá percepciones, interpretaciones, situaciones que resulten en “lo que es mejor para todos y para todo”.

El libro de Haskell, citas y comentarios

Dice Haskell (a veces pondremos palabras en letra negrita):

«Las percepciones son formadas siempre en respuesta a una experiencia nacida en la parte creativa de tu mente y entonces es proyectada sobre la pantalla del espacio y del tiempo.»

Así que es como que estamos queriendo “romper”, o reaccionando contra, “la parte creativa” de la mente. Y, en base a ese troceado de la realidad que estamos todo el rato realizando —como viene a decir en otro lado el curso—, en base a ese troceado de “la parte creativa”, fabricamos esta tragicomedia universal, esta irrisoria proyección de cuerpos separados —que es lo “inverso” de lo que realmente somos como “creación”.

Como cuando el curso dice que los impulsos físicos son impulsos milagrosos mal canalizados.

Siempre, todo el rato, estamos “asesinándonos”, asesinando nuestro Ser, cuando más o menos inconsciente y programadamente “deseamos” con la voluntad “ego-falsa”, simplemente deseando comer, respirar, sexo…, todo.

¿Cómo es posible que yo haya elegido esto? Esa pregunta llegará un día que todos nos la haremos con una amplia sonrisa en la mente.

«Por lo tanto, cuando percibes alguna cosa, lo que estás haciendo es decir:
“Estoy eligiendo exigir, en la medida de que soy capaz, que esta entidad, este aspecto de la Creación, el cual por su naturaleza existe en estado de libertad, estoy eligiendo exigir que este ser NO SEA LIBRE”.»

Meramente dice… ¡cuando percibes! :). Y decirlo así nos puede resultar demasiado abstracto, para el común de los mortales, o sea, para todos nosotros, pues Haskell dice simplemente: CUANDO PERCIBES.

Es decir, sencillamente, nuestro estado natural, de paz y alegría naturales, no es el de la percepción, como explica UCDM desde el principio en el prefacio.

Quizá por ello se explica que la gente necesitemos tanto tiempo para “darnos tiempo” (macabramente) de demostrar que esto no es real —por ejemplo, a veces buscamos demasiadas “terapias”, etc.

Y si seguimos “repasando”: el universo por entero es “asesinato de Dios”, pues en él se pretende hacer real el tiempo, y éste procede simplemente de “la trinidad del ego” (pecado/culpa/miedo = pasado/presente/futuro)…, esa “trinidad” que alimentamos con nuestras auto-aterrorizadas mentes, a base de darle crédito al pasado, y que proyectamos sobre las imágenes que parecen presentarnos “los demás” —que creemos ver como entes “separados” precisamente mediante esta proyección del pasado que solo está en nuestra privada mente.

«De verdad, tu forma de pensar es tu petición de que las cosas sean como ALGO, así puedes sentirte seguro, puedes sentirte a salvo y todo lo que pides es que sea como el pasado

De ahí por ejemplo el tema clásico (ya un poco pasado de moda pero muy didáctico), ese tema de la invención, del que hablamos un poco aquí, en general el de la creatividad… o el de las “revoluciones” en “Ciencia“…, esas revoluciones que los “genios” inventan, siguen, materializan, incorporan (por ejemplo en matemáticas, el caso clásico de Galois…). ¿Y cómo? Por el simple hecho de atreverse a no ver las cosas “como algo” —como algo del pasado.

A veces nos atrevemos a ello impulsados por la necesidad de descubrir soluciones a “problemas”, descubriendo así otras formas de enfocar el mundo y sus relaciones o situaciones…, con unos cambios de perspectiva más o menos “revolucionarios” —en el sentido digamos pacífico de “revolución”.

La VERDAD, en tanto que proceso, proceso de “universalizar” el mundo… la VERDAD… está más allá de nuestras dualidades usuales: izquierda/derecha, paz/conflicto.

La VERDAD simplemente es, y cuando nos conectamos con ella inevitablemente el mundo “cambia”: para nosotros primero, y a la vez para todos, para siempre…, y siempre “para mejor”.

Entonces surge el milagro, natural, y en cualquier campo de “estudio”, trabajo… en cualquier faceta, cotidiana o no, en “la vida”: surge un mero cambio de percepción, una manera de ver más universal, más verdadera, más englobante, al reflejarse por un momento en nuestra mente nuestro verdadero ser, al admitir en un instante puro nuestro SER —lo cual tiene consecuencias que deshacen el miedo, la desunión que quiso ser este mundo y que en la percepción “objetiva” parece ser.

Luego quizá venga la reacción: el consiguiente cabreo del “venerable establishment”, que se quedará tarde o temprano momificado en sus sillones comiendo sus solomillos y comiéndose sus libracos tan llenos de fórmulas que casi ya no tendrán sentido a partir de la “revolución” en cuestión.

Y ahora, ¡qué explícito Haskell cuando habla del tiempo!:

«De hecho, cada momento en tu tiempo, es totalmente independiente de cualquier otro. No hay un flujo de causa y efecto dentro de tu tiempo. Solo tu manera de pensar lo haría parecer así. Y eso es solo un reflejo de tu miedo.»

De ahí que en una vida de estas todos podremos usar todos los cuerpos de todas nuestras “encarnaciones”, y quizá en mil tipos de sistemas de realidad —en los que hayamos “estado”—, y siempre al servicio del “plan” de deshacer el miedo.

Tiene que ser excitante proyectar un cuerpo durante un segundo, y al siguiente segundo ser otro cuerpo, completamente diferente, como en lo de Gary Renard. Aunque lo que importa es el propósito, como sabemos.

¡Ay Dios mío!…… ¡¡llévame pronto!!

«Por lo tanto no temas cuando digo, “tu no existes“.» […]

«En tu discernimiento te convertirás, como dije miles de años atrás, en un niñito.» […]

«Eres el único creador de todo en tu existencia. Pero debido a que eres UNO, todo en la existencia armoniza instantáneamente, completamente, totalmente, con eso que tu creas.» […]

«Este mundo, si tu quieres, es solo un juego que estás jugando para ver como sería estar solo.»

El ego interpreta “no existes” como que “no somos nada”, porque el ego no puede ver el Todo que somos, y parece que desde siempre el ego es puro miedo a desaparecer, ese miedo sin sentido que provoca justo lo que quiere evitar: precisamente nuestra repetida desaparición, ilusoria, en mil y un cuerpos que mueren y mueren sin cesar, en mil y una vidas “paralelas”, nuestras vidas… tan tragicómicas.

La ilusión que hemos fabricado, esto del “ego”, es algo ciego ante nuestro verdadero ser, pues para eso mismo lo fabricamos y lo alimentamos en nuestra mente, para que no pudiera ver.

De ahí será que tenemos esta diferencia, tan platónica, entre ser y existir…, entre el ser y el Ser, si se quiere poner así… o entre el ser falso de la existencia/apariencia/percepción, y el verdadero ser del “Conocimiento” —ese que aquí solo se refleja, se refleja así como “deshaciendo”, deshaciendo todo el lío, todo el miedo coagulado que quiso ser este universo/ataque.

El pasado no vuelve sin nuestro permiso, solo que no somos conscientes de que le damos permiso todo el rato.

Vaya jodienda que es esto; y por eso, si se hace el curso exactamente como dice el curso que se haga, entonces… no hay problema. No, porque ya el solo hecho de parar la moto, la mente…, todas esas veces que pide que la paremos, el curso…, ya solo eso es algo muy fuerte —si lo hacemos, claro está, con todo el sentimiento que se pueda. Pero no queremos “poner sentimiento” en lo que interpretamos que es un ataque, ya que el curso en parte significa lo que dice Haskell: “no existes”.

Supongo que habréis leído a Gary Renard, leer también este libro de Haskell para animaros a “no existir”, a ir a la experiencia de lo que somos, fuera de todo concepto, y sin negar las consecuencias de haber elegido existir, que es lo difícil… negando solo la causa: la de haber elegido separación en la mente, y no negando las indeseables consecuencias, que se irán borrando si tenemos la paciencia de hacer lo que pide el curso —o lo que pide Brent A. Haskell, o Gary Renard… etc.

En ello insiste mucho Wapnick también: como este curso lo interpretamos con el ego, y el ego que interpreta muy duramente eso de “no existes”… entonces no lo queremos aprender ni aunque nos paguen.

Entonces solo toca mirar sin juzgar la sensación clara que todos tenemos que haber tenido:

la de que “no queremos aprender este curso”… y la de que por tanto “queremos seguir sin tocar nuestras ansias, juicios, deseos, hábitos, etc.”

Si miramos eso sin juzgar, por encima del campo de batalla, entonces ya habremos hecho todo lo que pide el curso: una vez más habremos conseguido no otorgarle realidad al deseo de la separación… a eso que nunca salió de nuestra mente en realidad (por mucho que el mundo parezca estar “fuera”, ya que nosotros somos el mundo, el mundo es “tú”, como dice el libro de Haskell).

Y ya solo toca observar todo lo que podamos eso mismo, y ponerse en situación de que surja una y otra vez esa sensación: “no quiero aprender este curso”.

Este curso está en parte para eso, para que surja esa sensación o juicio, y hacer con ella lo mismo que podemos hacer con cualquier otra cosa, diciendo:

 “este juicio no es verdad, ni me molesto en resistirme a él “.

O mejor, como lo dice Haskell:

«Recuerda, el perdón es el discernimiento de que tus pensamientos, tus interpretaciones, verdaderamente no tienen significado y definitivamente no existen. Esto se aplica a cualquier clase de comportamiento que tu elijas experimentar, a eso que llamas bueno, a eso que llamas malo. Se aplica a todo lo experimentado con lo que tu llamas cuerpo, desde la enfermedad hasta la salud, las tormentas de nieve o caminar sobre el agua.»

Menos mal que el mundo no existe, con todo lo que pesa (y todo lo que pasa).

« Escúchame bien. Tu no habrías elegido tu dolor a menos que él te trajera gran placer.
» ¿Y que te trae dolor? Los pensamientos que parecen decirte que ello es dolor. Eso es todo.» […]

«Verdaderamente, sin tus pensamientos, eso que has llamado tu dolor y que tu has creado para tu gozo en verdad, SERÍA tu gozo»

¿Cuál sería la frase, quizá en inglés, en esta parte que parece traducida un poco raro?:

«Esa aparente individualidad permite para medidas de creación, que parezcan venir de diferentes fuentes.»

¿Acaso quiere decir…: «Esa aparente individualidad permite que ciertas “medidas de creación” parezcan venir de diferentes fuentes»?

«Ese aspecto que percibes como algo que no te gusta, es solo un aspecto de tu SER necesitando una experiencia dentro del dominio de tu libertad y tu gozo.
» Cuando aceptas ese aspecto de tu SER que no te gusta, permitiéndole su libertad y gozo y también aceptas, en su libertad y gozo, ese aspecto de tu SER que tu llamas tu mismo, comprenderás que los dos son uno y lo mismo.»

«Lo que te estás haciendo cuando te culpas a ti mismo por no ser perfecto ahora, es adorar al tiempo. En la medida que te sientas frustrado por no estar totalmente iluminado, por no estar completamente en paz, por no estar curado de todo dolor, de todas las enfermedades y de todas la tristezas…, lo que estás haciendo es valorando lo que tu llamas tiempo.»
«Porque ahora, cuando te sientas tentado de culparte a ti mismo, comprendes que lo que estás haciendo es tratando de honrar el espacio y el tiempo y honrar los pensamientos que, definitivamente, no significan nada.»

«En verdad, podrías estar en el mismo centro de tu propio Sol, no cambiando tu conciencia y no sufriendo ni un ápice de lo que tu llamas daño. Porque eres lo mismo. Tu mundo, en verdad, lo llamaría un milagro. Pero te digo que no sería un milagro. Sería solo el concepto de que tu ERES tu mundo.»

“La gente” elegimos lo que nos pasa, todo es nuestra elección. Si “la gente se pierde”, si nos perdemos “haciendo UCDM”, así lo hemos elegido. No podemos poner “fuera” la responsabilidad de esa elección. Nada “fuera” nos puede causar nada: un libro “largo”, “corto”…, etc.

UCDM son 1000 y pico páginas de no-especulación. Reforzar el tema (un solo tema en realidad) no es especular, como estoy intentando hacer aquí, poniendo citas de este bonito libro, y a veces comentando.

Lo que parece ocurrir es que no queremos aceptar el contenido de UCDM, ni aunque nos paguen; y por eso no disfrutamos con cada línea cuando lo vemos “largo” y pesado. Pero todo es nuestra proyección, elegimos los sentimientos que queremos experimentar, sin excepción. Esto es duro de decir y de admitir, pues en principio no lo vemos así. El ego no está dispuesto a dar la razón a nuestra “otra parte” así como así, y debido a lo que hemos dicho por ejemplo arriba: porque interpretamos la “disolución” del ego como la nuestra propia; y eso es la mentira que, digamos, UCDM intenta deshacer.

Nada nos puede pasar que nosotros no hayamos pedido, elegido.

«Una de las lecciones te sugiere “No le daré valor a lo que no lo tiene” (L133). Y este mundo físico, que PASARÁ, es algo que verdaderamente no tiene ningún valor para ti, sea lo que fuere. De todas maneras, cuando tú eliges verte a ti mismo como estando en un mundo físico y deseas usar la manera de pensar y los sentidos de ese mundo como herramientas para ayudarte a ir más allá de él, entonces es de algún beneficio para ti ver tu mundo físico como una representación de tu mundo interior.

» En verdad, muchos de tus guías te han sugerido esto. Si tú deseas funcionar en ese nivel, ese es un enfoque válido. Pero no te engañes dentro de tu manera de pensar, diciéndote que el mundo interior que descubres al ver el espejo de tu mundo externo, representa tu realidad. Porque lo que siempre descubrirás son tus pensamientos. Y los pensamientos son siempre limitados; no pueden representar la esencia de lo que tú eres.»

Ahora que lo “pienso”, no hay nada más ridículo que sentirse “perdidos” en un universo que en realidad es nuestra propia creación —”fabricación”, diríamos, para ser ucdm-estrictos.

«He venido a compartir contigo, cómo podrías más pacíficamente enfocar tu propia enfermedad, tu propio cuerpo y aún su muerte, si tú eliges que eso pase, y muy probablemente tú quieras que pase. Muy pocos de ustedes eligen no morir físicamente.
» Recuerda, el mundo que ves es solo un reflejo, solo un reflejo, de lo que está adentro. Los mundos externo e interno no están en completa correlación. Más aún, la correlación no funciona en ambas direcciones. Es verdad que lo que tú ves en tu mundo externo, incluyendo tu cuerpo, es un reflejo de tu mundo interno. Pero es solo un reflejo. Porque el mundo físico no puede representar eso que tú eres en Espíritu, que es el Hijo de Dios.» […]
«Tu enfermedad comúnmente refleja un veneno adentro. Pero tu salud no refleja algo bueno. Y tu salud no refleja la ausencia de ese veneno adentro.»

«En ausencia de tu valoración [es decir, en ausencia de que creas que puedes valorar algo aquí, en el mundo, en tu proceso de evaluación constante “con el ego”], ESTARÁS sin miedo, en seguridad total, sin enfermedad y sin tu propia muerte, hasta el momento en que puedas elegir cambiar de forma. Andar por esta tierra de esa manera será tu meta. Y esa será la forma de tu salvación.»

«Comprende que cuando encuentras alegría en lo que esta tierra te ofrece, hasta el punto que tú la valoras, eso será tu enfermedad. Porque ello finalmente te CONDUCIRÁ al dolor, ya que ello también pasará.»

Cerca de ese pasaje (p.75) dice cosas claras sobre tener un cuerpo, salud y una vida que no nos den excesivos disgustos personales, y la trampa lógica que eso supone teniendo en mente que el único problema del mundo es haberle otorgado realidad a la separación, en la mente, olvidándonos de reír de la diminuta idea loca.

«Recuerda, en tu valorar [tu usual proceso de valoración o evaluación y comparación], estás adorando y creando tu propia muerte. Y al valorar el futuro, que no es tu SER y no es de Dios y no es el Hijo de Dios, estás mirando HACIA un concepto de ti mismo, que pudiera no venir en absoluto, y si lo hace, pasará.
» Nunca puedes estar contento dentro de un esquema así. ¿Y qué crea todo eso para ti? Tu valoración del tiempo.» […]

«No valores nada de este mundo. Sé que estas palabras pueden parecer muy negativas. Pero en la medida que ellas parezcan negativas para ti, sabe que están informándote sobre dónde están tus valores. Si te sugiero que no valores una cosa o una circunstancia en particular, y sientes una resistencia o algo apretado adentro, sabe que allí hay un valor que explorar y liberar. La libertad de tus valores trae liviandad. La libertad de tus valores trae felicidad. La libertad de tus valores trae, sobre todo, la conciencia de libertad. Desde que hemos hablado de los valores se te ha advertido de buscar diligentemente, a nivel de tu pensar, todo aquello que pareces valorar. Haz esto para que puedas descubrir lo que valoras, para que puedas encontrar tu liberación y tu salvación, dejando que los valores se disuelvan y se vayan de tu vida.» […]

«Dejar de valorar no es en absoluto “renunciar”. Dejar de valorar es una victoria, un regreso al hogar, un llegar a la verdad de lo que tú eres. Dejar de valorar no es un asunto de desdeñar el mundo. O de desarrollar una aversión hacia el mundo. Más bien, dejar de valorar es el proceso de abrir tus brazos a la libertad que está dentro de ti.
» Si pudieras imaginar eso, en su verdad, por un instante, sería suficiente. Porque en ese instante de sentir la ausencia de todos tus valores, sentirás la verdad de lo que tú eres tan poderosamente y con tanta plenitud, que te abrirías plenamente, sin esfuerzo, a la comprensión de tu verdadera naturaleza. Y ya nunca serías el mismo.
» Para la mayoría de ustedes, para verdaderamente aprender este Curso, para verdaderamente experimentar este Curso, debe llegar un momento en el cual tengas lo que podrías llamar una expresión de fe. Esta expresión de fe es una elección para ir, una elección para cambiar, una elección para convertirte en algo que todavía no conoces. La rareza es que esta expresión de fe, que discutiremos hoy, te llevará al hogar.»

«Regocíjate en la comprensión que tus ilusiones pueden tener tal fuerza y tal magnitud. Porque ellas son un reflejo, un pequeño reflejo, de la fuerza y la magnitud de la realidad de  tu ÚNICO SER.» […]

«Regocíjate en el hecho que tu dolor puede parecer tan real. Regocíjate en el hecho que tu miedo puede aterrorizarte hasta la última fibra de tu ser. Regocíjate en el hecho que tus enfermedades imaginarias, puedan violar todo aparente aspecto de eso que ves como tu cuerpo.
» ¿Por qué digo, regocíjate? Digo regocíjate, porque cuando tu, con nueva visión, puedas decir, “Yo soy Espíritu” y puedas decir, “Sí, todo eso que yo experimento ES un reflejo de mi poder creativo como el Hijo de Dios”, entonces te haces libre de regocijarte en ese poder. Si vieras tu cuerpo y te pareciera ser etéreo y de ningún momento, entonces cuán débil sería tu poder como Hijo de Dios.» […]

«Si cuando practicas [el curso], te encuentras sintiendo algo que no es alegría, que no es paz, trata de quedarte en silencio y deja que los obstáculos y las barreras se disuelvan. Porque entonces la realidad entrará. Te digo, esto OCURRIRÁ.
» Esto al principio te parecerá más difícil, en tanto hayas elegido creer en el tiempo. Pero el poder de tu Espíritu que elige creer en el tiempo, también elige que aprendas en el tiempo. Así que mientras lo que necesitas es tan solo un instante, tu creencia en el tiempo te bendice con la creencia en la perseverancia. Así cuando eliges el tiempo, también eliges la perseverancia y serás en verdad recompensado.» […]

«Entonces ¿de qué se trata esta tierra? Esta tierra y todos sus esfuerzos, es el resultado de ti, en tu libertad, imaginando, cómo sería estar separado del resto del universo, del resto de la Creación. Así, todos los que han venido aquí están jugando a eso en tu Unidad. Y tu creatividad es tan real y tan efectiva, que aquellos que están aquí, la mayoría, verdaderamente creen que esta experiencia es real.
» En verdad, te digo, te reirás conmigo cuando veas la verdad de esta ilusión. Y con una sonrisa serás libre.» […]

«Siempre, el valorar este mundo es un reflejo de tu miedo. Y eso es lo que te he dicho, el miedo ha hecho todo lo que tu piensas que ves. Tu valorar siempre trae consigo tu miedo. Esto sigue siendo cierto, más allá de tu elección, en tanto tu valores este mundo o algo en él. De nuevo, ¿significa esto, que tienes que odiar el mundo, la fuente de tu miedo y la fuente de tu dolor? La respuesta es otra vez, en verdad, no. El universo se regocija de tus imágenes vanas.» […]

«Entonces, anda por el mundo como un niñito. Anda por el mundo como un niño tan pequeño que no se apega a ninguno de sus juguetes. Anda por el mundo con la libertad de un niño, literalmente, sonriendo y jugando con lo que has creado, aún cuando tu sabes que es una ilusión para tu disfrute. Porque no encontrarás tu libertad, tu paz y tu alegría, hasta que PUEDAS andar por este mundo sabiendo que es solo un sueño sin ninguna consecuencia. Porque entonces, en el momento de tu despertar, dejarás el sueño con una sonrisa y simplemente continuarás feliz.»

«Y entonces tú, en tu momento, muy pero muy pronto, enfrentarás cara a cara la real culpa que causa la ausencia de tu paz, que es tu deseo de estar separado. Y cuando no veas ninguna parte sino adentro de ti, y puedas ver que tu deseo por la separación es la causa de todo lo que llamas infelicidad, entonces tú, por tu propia voluntad, junto con la Voluntad de Dios, la dejarás ir.»

«Mis hermanos, escúchenme bien. Este mundo es un sueño. En la ausencia de tu valoración, eres libre de verlo como un sueño. Y luego verás más allá de los roles que están siendo interpretados por los actores mismos, cada uno de ellos siendo parte de ti, parte unos de otros y partes de Dios. Tú verás todo esto como UNO con Dios y toda la Creación. Tú verás más allá de los roles, más allá del sueño y su contenido, hacia la comprensión de la belleza creativa que es lo que tú eres.
» Y cuando veas una simple flor, un pájaro volando en el cielo, tú, cuando primero aprendas a VER verdaderamente, desearás arrodillarte en admiración y veneración de eso que ha creado tal belleza. Luego tu paz y libertad llegarán, cuando te des cuenta, dentro de tu ser, más allá de tus pensamientos, que la veneración, la admiración que sientes en ese momento es hacia ti mismo o tu propio SER. Porque tu eres UNO con Dios y Toda la Vida.»

«Y te digo, el tiempo vendrá cuando mirarás a tu miedo, tu soledad y tu miseria y verás que detrás de todo, verdaderamente hubo gozo.»

«Como un niño, libre como el viento, si solo elegiste ver tu experiencia aquí en esta tierra, como solo eso, una experiencia para ser experimentada con el propósito de disfrute y sin ninguna otra consecuencia, no para ser valorada, sino solo para ser disfrutada…, entonces tú verás tu SER en la inocencia infantil. Y verás dentro de tu SER la faz de Cristo.
» Hay para ti una manera más fácil para ver el Cristo, La manera más fácil para ver el Cristo, para ver la inocencia infantil, la pureza, el gozo – la manera más fácil, te digo, es verla en tus hermanos. Es eso lo que tu perdón te traerá. Cuando le garantices a tus hermanos la libertad total de ser lo que ellos son, ser cualquier cosa que ellos imaginen, en la certeza de que no pueden hacer nada, ni puedan dañarte de ninguna manera… cuando les garantices la libertad en ese sentido…, entonces TÚ serás libre.»

«Cuando sepas más allá de tus palabras, que todo en TU vida ES tu propia elección, tu propia creación, entonces SERÁS tan libre como ves a tu hermano.»

Qué fuertemente nos creemos la separación. Y esa es su única fuerza, nuestra creencia (la idea de la separación causa todo y nunca salió de nuestra MENTE-UNIFICADA, UNA. Todos somos una unidad, no hay separación).

Entonces, los “milagros” (la fidelidad a la memoria de nuestra real UNIÓN, que es lo único real…)… los milagros… en tanto que “cambios de percepción” (por ejemplo, no sentir ciertas necesidades, como por arte de magia…, o ver un asunto de una forma aliviante para todos… etc.…)… los milagros… nos muestran en la percepción que somos los soñadores de este sueño, es decir, que el universo nunca salió de nuestra UNIDAD, una unidad como mentes soñando esto, co-fabricándolo…

Nuestra percepción se hace verdadera a base de milagros…

«Así cuando andas por este mundo, es enteramente posible para ti SABER qué hacer y qué decir. Verdaderamente tú NO estás siendo guiado o dirigido por un ser externo a ti mismo. Estás solo siendo tu SER, el niño juguetón de Dios del cual te hablé antes. Y cuando tú vives dentro de cada Instante Santo, ese niño juguetón simplemente SERÁ. Y el adulto en tu mente, quien observa al niño, pensará que al niño le estarán diciendo qué hacer. Es suficiente para ti que tengas esa comprensión por un tiempo, dentro de tu tiempo. Porque cuando tú, el adulto, atrapado por su pensamiento dentro de tu cuerpo y tu separación —cuando veas al niño que danza en tu ser y en tu corazón— tú, como adulto, muy pronto sabrás dentro que
quieres ser como ese niño.»
» Cuando SIENTAS eso, con gran anhelo y gran poder dentro de ti, entonces te convertirás en él. Y serás libre.»

«Y dije “No juzgues y no serás juzgado”. También te he dicho todo es UNO. En verdad, si tú juzgas, DEBES ser juzgado. Pero eres tú mismo quien se juzga. Escúchame bien. Cuando haces un juicio, creas el pasado y el futuro y la creencia en la causa y el efecto. Y cuando tú creas esa ilusión, entonces, en verdad, estás obligado a vivir en esa misma ilusión. Y así SERÁS juzgado.»

«Cuando dejes ir tus juicios, cuando dejes ir tu culpa del pasado, tu miedo al futuro ¿Qué quedará para experimentar? Encontrarás una profunda quietud dentro de ti. Al principio, de esa quietud vendrá un murmullo. Cuando permitas a tu mente, más y más a menudo, liberarse a sí misma a su propia quietud, ella pasará de un murmullo a una comprensión, aún a una Voz, si tú deseas llamarla así. Y eso será el murmullo, la comprensión, la Voz de tu ÚNICO SER y del Espíritu Santo.»

Y qué de cosas dice este Haskell:

«Todo este Curso es necesario porque lo que tu piensas que es el mundo real, no es real.
El mundo real es diferente, de hecho, es lo opuesto de eso que tú consideras ser real. Andas por tu vida, esta estadía en la tierra, pensando que todo esto aquí es real, sintiendo que tu cuerpo es lo que tú eres, sintiendo que el mundo físico puede dictarte lo que tú eres, en lo que te conviertes, lo que necesitas hacer – creyendo que debes comer, que debes estar calentito, que debes protegerte a ti mismo, que debes tener comida o dinero para comprar comida, o aún comprar semillas con las cuales cosechar la comida, creer que debes tener tierras para estar a salvo – todo eso es solo distracción y definitivamente, ilusión. No es real.»
🙂

«Muy en el comienzo del libro de ejercicios, dije que ves solo el pasado (L7). Tus pensamientos son siempre del pasado. Porque son siempre reacciones dentro de tu cerebro. Incluso lo que tú llamas creatividad, que parecerían ser nuevos pensamientos, es una forma de reacción a algo que tú llamarías pasado. Porque lo que pasa en esos momentos de creatividad es esto: enfocas momentáneamente el mundo real, en tanto puedas conocerlo aquí, y la EXPERIENCIA viene. La experiencia es libre, sin ataduras. PERO, en el momento que experimentas algo nuevo, empiezas a pensar acerca de ello, para formar conceptos, elaboraciones e ideas. Y aún cuando los pensamientos y los conceptos pueden PARECER ser nuevos para tu mundo, ellos también son reacciones y pensamientos acerca de la realidad de la experiencia que tuviste.»

«Mira si encuentras luz, una gran luz y paz, quietud y paz, y gozo que surge dentro de tu ser, y se expande sin control. Porque todo eso es tu herencia como el Hijo de Dios. Y si tú prefieres la luz, la paz y el gozo, a lo que tú tienes aquí en tus luchas, ya tienes un motivo para hacer este Curso.
» Pero, escúchame bien, si esto no te trae gozo para hacer eso, entonces date cuenta que tú eres libre. Y haz cualquier cosa que te traiga gozo.»

«¿En qué radica la atracción que te mantiene aquí? La atracción radica en tu amor a la FORMA. En verdad, esto es, en gran medida, el porqué de que hayas creado este mundo en primer lugar. La experiencia y la comprensión, son del CONTENIDO, no de la forma. El amor y su libertad, son del contenido, no de la forma. Tu puedes sentir y experimentar cualquier cosa que desees. Pero cuando piensas acerca de este mundo, crees que para poder experimentar lo que deseas necesitas ciertos medios físicos, como fueran, para estar en el escenario para actuar en una forma determinada, en un tiempo determinado, para decir determinadas palabras, para comportarte de una manera u otra. Luego percibes esto como tu gozo. Y tu insistencia en tener los medios, la forma, es lo que te mantiene aquí.
» Está bien y es bueno que debas actuar tu ilusión, pero dentro de tu gozo. Recuerda, sin embargo, que todo lo que tiene forma se acabará. Y en tu valoración de la forma tú creas, DEBES crear, tu miedo y tu propia muerte.
» ¿Cómo es entonces que tú puedas andar por este mundo en paz y gozo? Puedes hacer esto no valorando en ningún sentido la forma. Haz esto, experimentando la vida momento a momento, sabiendo que estás experimentando el CONTENIDO, el gozo creativo dentro de tu Espíritu. Y como la forma se altera, fluye y cambia, simplemente déjala formar, déjala desaparecer, déjala disipar y formar de nuevo, sin apegos, sin valorar, sin exigir cómo debe ser.»

«La Voluntad de Dios no es un plan. La Voluntad de Dios no es un argumento con billones de autores con roles asignados, que ellos deben vivir, de alguna manera de acuerdo con el designio de Dios. La Voluntad de Dios no es una guía maestra que debe ser consultada antes de tomar cualquier acción, para estar seguro de que ésta estará en armonía con esa guía. LA VOLUNTAD DE DIOS ES LIBERTAD. ESTO ES TODO.

» En la creación, Dios se expandió a SÍ mismo. Dios expandió la comprensión. Pero la expansión no causó una ruptura, una “separación de”. En este mundo, cuando piensas en que traes un niño al mundo, piensas en dos seres SEPARADOS haciendo contribuciones INDIVIDUALES DE TAL MANERA que esta mezcla de dos voluntades separadas actuando por sí mismas, que crees al azar, en una forma diferente de, y separada de, la tuya propia. Esta nueva vida entra a tu mundo. Y se convierte en otro ser, separado de y aislado de, aún de los dos originales. Entonces cuando tú piensas en Dios dando a luz, en la forma de la creación, tu pensamiento natural es pensar en separación. Pero esto no es así.

» La Creación está verdaderamente más allá de tu comprensión. No es posible que puedas entender, dentro de tu pensamiento, la unidad verdadera de TODO LO QUE ES. Tu percepción verdadera de la Unidad VENDRÁ, pero por un instante muy breve que se habrá ido cuando te sumerjas en el conocimiento. Y LUEGO entenderás. Pero por ahora, la Creación fue la expansión del propio SER de Dios, (ÉL MISMO, ELLA MISMA, un ÚNICO SER) – la creación fue la expansión de Dios de tal manera, sin forma, que pudiera SER y en verdad es, un infinito número de facetas de la Creación misma, ninguna de las cuales está ni un poquito separada de cualquiera de las otras. Y esa es la Voluntad de Dios.»

«No hay nada que pueda limitarte de imaginarte a ti mismo físicamente en un cuerpo, o físicamente en el sentido de un animal, o un insecto o una roca, o una nube o el viento. No hay nada en la creación de Dios que te limite de SER el viento, las nubes, la roca, un animal, una persona, dos personas, miles de personas, todas al mismo tiempo, todas en diferentes tiempos, todas en el mismo lugar o todas en diferentes lugares, O CUALQUIERA DE ESTAS COMBINACIONES. No hay nada que te pueda limitar en absoluto.
» NO HAY NADA EN LA CREACIÓN DE DIOS QUE TE PUEDA LIMITAR EN LO ABSOLUTO. »
Ojo, que no está diciendo que Dios haya creado todas esas cosas, sino que como nosotros somos creación de Dios (y no del universo, que es nuestro sueño), nada nos puede limitar, por mucho que imaginemos limitaciones.
«Como te he dicho, el daño es imposible (L56). No hay nada que tú le puedas hacer a tu hermano. Porque éste es solo tu SER. No hay nada que cualquier hermano pueda hacer para dañarte. Porque él se dañaría a su SER, solamente. Y esto no puede ser, porque solo existe el Espíritu. ¿Y cómo puede el pensamiento dañar al pensamiento, en el pensamiento?»

«Si esto no parece funcionar para ti, mira la circunstancia que encuentras indeseable y di: “Yo soy Espíritu. En realidad, esto que veo es el pensamiento, proyectado sobre un mundo imaginario. No soy yo mismo, más bien una expresión de mi creatividad, de mi ilimitada creatividad. Y cuando parezco estar imaginando algo indeseable, aún este preciso instante, estoy conociendo algo que es deseable; y aún estoy en este preciso instante estoy conociendo un número infinito de otras experiencias sobre el rango total, entre y más allá”.
» En tercer lugar, no trates de sentarte y explicar esto. No trates de sentarte y razonar esto con tus pensamientos. No trates de entender de tal manera que lo enseñes a tus amigos y quieras hacérselo entender. Porque en tus pensamientos, tú no puedes saber. Y más aún no puedes decírselo a otro.» (p. 133)

«La libertad total no puede contener dentro de ella, en ningún sentido, castigo, revisión de acontecimientos, ni aún la más leve reprimenda.
» Todo esto, todo este mundo, su pecado y su culpa, su dolor y sus imaginarios asesinatos, su muerte y enfermedad, es solo ilusión. Y nunca será Dios, o cualquier aspecto de la Creación que te castigue, en ningún sentido, por crear y experimentar esta ilusión.»

Estar más abiertos a la intuición, a la guía, a veces nos facilitará también las cosas en lo específico, en un aparente “conseguir” cosas concretas, pues en parte puede ocurrir que seamos guiados, en parte, y más y más certeramente, hacia la acumulación de “hechos” que nos benefician positivamente a nosotros y a nuestro entorno (contando con que aquí ningún hecho es real, y que solo el despertar —verse como que uno es el soñador del sueño— “apunta” a lo real).

Tomaremos decisiones que parecerán “darnos” cosas…, pero lo que nos han dado es simplemente cierta espontaneidad o “rapidez”, quizás, pues ya no decidimos nosotros solos (es decir, con el ego).

Decidimos con todo el poder del “universo real”, es decir, de la Creación, de nuestro verdadero ser, “Cristo”.

Así, es también una trampa poner el acento en que “no se nos va a dar nada”. Aquí no hay nada, todo lo hemos fabricado en el sueño de nuestra mente.

Nosotros somos quienes nos lo damos todo aquí, o quienes nos lo quitamos todo, desde nuestro pensamiento…, al vernos carentes, etc.… somos quienes nos unimos con nuestro verdadero Ser y éste nos saca de aquí de forma natural, nos saca de la sensación de estar aquí REALMENTE —nos sacamos nosotros a nosotros mismos de tal sensación que paradójicamente es división, mente dividida.

En el camino puede que parezca que “se nos dan” cosas específicas, si nos dejamos hacer por el E.S.

No hay nada fuera de nuestra mente, aunque ésta esté “equivocada” soñando separación.

Si nos dejamos guiar…, seremos guiados de una forma que dará resultados que sean “lo mejor para todos”… y si además recordamos también que dice que el milagro primero “beneficia” a quien lo acepta… a quien acepta ese cambio de percepción dentro de su mente… pues entonces ya está.

Está muy bien alertar contra la mera magia… contra el meramente pedir cosas específicas; pero el curso también dice esto (T-30.I.4):

«Siempre que te acuerdes de ello a lo largo del día y dispongas de un momento de calma para reflexionar, repítete a ti mismo nuevamente la clase de día que te gustaría tener, los sentimientos que deseas abrigar, LAS COSAS QUE QUIERES QUE TE SUCEDAN, así como lo que quieres experimentar, y di:
“Si no tomo ninguna decisión por mi cuenta, ésa es la clase de día que se me concederá”.»

Lo que es diferente es nuestra interpretación de la aparente “magia” que otros pueden interpretar como magia —a veces, solo a veces.

No es que nosotros consigamos cosas (AQUÍ NO HAY NADA), claro, sino que, como hemos fabricado el universo literalmente, en nuestro sueño…, y como nos “dejamos hacer” por el E.S., quien sí que sabe qué es lo mejor para todos…, entonces, visto desde fuera, visto exteriormente, podrá parecernos, A VECES, que “hemos conseguido” cosas “mágicamente”.

Es inevitable que aunque un “santo”, un iluminado —pongamos el extremo de Teresa de Calcuta— ya no valore nada de lo específico, nada de lo de este mundo…… sí que esa mera paz y dicha que reconocen en sí mismos y que comparten de forma natural —que por lógica irradian en su unión con su Ser, con el de todos (llámese Cristo, llámese Buda…)— esa mera paz… parecerá por lógica otorgarle cierto “poder” aquí…, un poder que será el reflejo del único poder real (el de nuestro verdadero ser en su esfera de creación que nada tiene que ver con formas separadas). 

En cuanto realmente estemos verdaderamente “hacia el Mundo Real”…, aceptando cada vez más milagros…, “sumando” cada vez más instantes santos de paz y dicha… por lógica entonces vamos a ver que todo se recompone…, como ya habréis quizá comprobado, instante a instante… y que los seres que vemos “fuera” —pero que en realidad son aspectos “nuestros” y a la vez de Dios— nos demuestran cada vez mejor que estamos en Dios con ellos…, que estamos en la total abundancia de todo lo que pueda hacer “falta”…, en una vivencia más allá de la carencia (que otras personas podrán interpretar “mágicamente”; es su problema). 

El “mundo real” solo puede ser un mundo feliz, feliz sin medida… pues imagino que no puede haber nada más feliz que estar en este mundo sin ser realmente de él… es decir, que ya no pesen las cosas, que ya realmente no “duelan”, al estar clara nuestra identidad, al estar claramente en “otra parte” enfocada…, extrayendo de ahí toda esa verdadera fuerza que verdaderamente somos… y en donde todo va a marchar de forma “fluida”… como la experiencia de esos verdaderos niñitos que seremos cuando por fin nos dejemos tomar de la mano… esos niñitos de los que habla de forma tan bella Haskell en “viaje más allá de las palabras”.

«El Juicio Final, por lo tanto, es un juicio que tú harás. Como te he dicho, TU juicio es el creador de tu tiempo, el creador de tus valores, el creador de tu creencia en lo que tú eres y por lo tanto el creador de todas las limitaciones que pareces experimentar aquí en este mundo. El Juicio Final es para ser hecho por ti. Y el Juicio Final tú lo HARÁS. Y cuando lo hagas y lo SIENTAS, cuando lo sepas dentro de tu ser, cuando hagas el Juicio Final, el tiempo terminará para ti y tus hermanos.
» Este debe ser el Juicio Final que tú harás y el Juicio Final que el mundo entero recibirá. Y es así –te pararás como el Hijo de Dios sobre el trono del universo. Verás dentro, con certeza y paz y sí, con sonrisas. Sentirás, surgiendo de tu ser, una apertura, una iluminación sin límites, que no puede ser contenida. Y tú en verdad, juzgarás por última vez. Esto dirás y lo SABRÁS cuando lo digas. Este será tu Juicio Final, cuando digas, VERDADERAMENTE, YO SOY LIBRE. ALABADO SEA DIOS.»

Recordamos que el universo es un juicio sobre nosotros mismos, que afortunadamente ya desapareció 🙂

Como Hijos de Dios no podemos ver diferencias, no realmente, ni tampoco tener limitaciones.

Por ejemplo Hitler no es diferente de Jesús, no realmente, sino solo en la forma —y las formas no existen, no en realidad.Si hacemos reales las formas, estamos “matando” en nuestra mente a nuestro Ser, una vez más, por enésima vez… estamos asesinando nuestra verdadera naturaleza, nuestra invulnerabilidad perfecta, amor sin limitaciones.Si aún deseamos hacer real una mínima diferencia entre personas, entre formas, en nuestra mente… si aún deseamos otorgarle verdadera realidad a una diferencia, sea cual sea, estamos “matando” nuestro Ser…, y ese Ser es lo único real y lo único que “ve” alguien como Jesús, una vez “ascendido”, en la re-unión o recuerdo de nuestro verdadero ser.

Hay cosas que verdaderamente queremos guardar, que son nuestro tesoro, como el de Gollum: son nuestras valoraciones y evaluaciones, que son lo que nos impide ser felices a nosotros (y dar el regalo de esa felicidad a todas las mentes que creen estar aquí proyectando cuerpos).

Estas evaluaciones obviamente se muestran en odios a ídolos que representan el mal… o amores dementes a ídolos del “bien”.

Si vemos algo que no podemos entender, entonces eso no existe.

Por tanto, como vemos, la conclusión es obvia, por lo que ya dijimos: si entendiéramos el origen del universo éste desaparecería, pues solo existe en nuestra demente imaginación, y lo fabricamos con un propósito: para demostrar una falsedad, en la que ahora estamos aprendiendo, ocultándonos, aprendiendo a regresar a la cordura.

No hay pensamientos neutros, no hay “objetividad”…, todo es proyectado desde uno de dos propósitos (solo hay dos y uno es encima falso).

Así que nada en el universo se puede “entender”, no realmente; y de ahí la importancia que da UCDM a la unión en propósito.

La “unión en propósito” sería lo único importante en un mundo que pretende demostrar separación con formas por ello perecederas, formas “fuera del Cielo” —”Cielo” que es lo único real.

Por eso la insistencia en separarse que tanto tenemos (la insistencia en ver intereses separados y en creer solo en ellos), nos puede, por un lado, “doler”, y supongo que en realidad siempre nos duele —aunque no siempre lo veamos así.

¿Por qué? Porque afirmando nuestra realidad separada, al ver intereses separados…, con tal afirmación de identidad…, intentamos de nuevo no ser “niñitos” de Dios, es decir, alimentamos lo falso, el ego, su sistema de pensamiento —que es un bloque: tomado una parte de él, de su demencia, tomamos toda la demencia (el ego como sabéis también tiene —dentro de su demencia— una “consistencia lógica”).

En esencia, cuando alimentamos el “ver intereses separados”, es como si pareciéramos intentar contradecir lo que propone el curso: que no demos crédito a los juicios sobre la separación, que no nos creamos realmente los intereses obviamente separados del mundo y sus habitantes, que siempre tienen intereses que no casan completamente.

Hitler, EN REALIDAD, tenía el mismo interés que Jesús. Lo demás son “mentiras de la forma”.

En la forma Jesús buscaba la paz y la felicidad donde realmente ésta está (ya aquí, en el presente de nuestra mente habiendo reconocido su unión con Dios). Hitler dio una vuelta, como todos damos, por este mundo, una que aparentemente trajo más dramas, ocupando un papel donde muchos le siguieron en el drama. Pero todos estamos con el mismo drama en la mente, como sabéis: haber otorgado realidad a la separación, con la correspondiente ansiedad por cambiar o mejorar las cosas “fuera”, etc.

Hitler es un caso extremo de lo que ya somos en la irrealidad.

Jesús, una vez despierto, tras ser lo mismo que Hitler, fue un caso extremo de lo que todos seremos en la irrealidad (gente habiendo aceptado su unión con Dios y SOLAMENTE ESO).

Aquí realmente nadie comparte nada, y nadie puede compartir nada (pues aquí no hay nada, no es real, el mundo no es real, no existe).

Solo compartimos REALMENTE por instantes santos, pues la fuente del verdadero compartir no está aquí, y por eso tenemos que reafirmarnos en la “creencia sanadora”, y lo más duraderamente posible: la creencia correctora que nos dice que ningún interés mundano nos puede separar REALMENTE de nadie, en contenido; en la forma está claro que nos separan muchas cosas, muchas formas, valga la redundancia, pues obviamente las formas siempre en apariencia nos “separan” —pues sobre “gustos”…

Se requiere de nosotros que soltemos nuestros juicios, es decir, que estemos dispuestos a siquiera parar, para oír la callada respuesta, que dice el curso… “preguntando” de nuevo a nuestro interior, sin exigencias, sin prisa, sin lucha interior…, sin forzarse… “preguntando” para que se nos den percepciones (para dárnoslas a nosotros mismos, pues solo somos ese Ser dentro)… percepciones… con las cuales no sintamos esos sentimientos que vienen con cualquier separación mundana. Aunque, si vemos a alguien “fuera”, claramente reafirmando “identidad falsa”, él en realidad solo está reflejando un aspecto nuestro, obviamente: a través de él NOSOTROS estamos intentando reforzar nuestro ego… estamos poniéndonos otra trampa del ego más.

Todos somos uno en Dios, y no hay otra cosa… y por tanto tenemos que en cierta manera darle las gracias a quien hayamos puesto fuera, para reforzar nuestro ego (y ese dar las gracias lo podemos decir así: vibramos lo más duraderamente posible en un “SÍ A TODO”, como lo dicen otros muchos).

A nosotros nos incumbe el dar paz o no a esa percepción, y podemos elegir nuestro sentimiento de paz con la aparente oferta de lo contrario, la que parece venir de “fuera”.

Uno en teoría tampoco tiene que ser el que evalúa o juzga cuándo los propósitos difieren o no, pues el Espíritu Santo solo nos puede enseñar algo mediante nuestra entrega, nuestra unión admitida en propósito con alguien, con algo…, con un “prójimo” aparentemente separado que vemos “fuera” y que nunca existió fuera de nosotros realmente.

Muchas veces ocurre que la gente no nos comprende sencillamente porque no quiere. Esto a veces es simplemente una expresión de un estado generalizado: ser reacios al cambio.

Pero aprender es cambiar, como dice UCDM.

Nuestra labor es en realidad la de quitarnos de en medio, la de dejar de oponernos a nuestra conexión interior con el Ser, con el Espíritu Santo, una “conexión” que sí sabe que todo el mundo comparte el mismo interés, aunque no lo parezca aquí, en la demencia.

Él, ese Ser que todos somos en realidad, es el maestro de la percepción, nosotros, con el ego, no.

A uno le puede parecer que otro formula sus propósitos de una forma diferente a la nuestra, pero en realidad el ego no existe, las diferencias, las formas, el mundo… no existen.

El contenido solo puede ser el mismo, aunque, por el momento, nos parezca que no, pues “en contenido” todos somos lo mismo —pues el pretendido “contenido ego” es falso.

Si insistimos en ver el “contenido ego” falso, en “los demás”, lo haremos real en nosotros mismos.

El curso dice algo muy simple, como otros materiales no-dualistas: unámonos con nuestro verdadero ser de paz y dicha, intentemos soltar los juicios para que nos permitamos nosotros a nosotros mismos, más y más mejor, la unión con esa paz y dicha.

Así, hay poca cosa que discutir, el curso es unirse ahí para reconocer nuestro ser.

Cuando nos unamos progresivamente con la causa “real” real de nuestro ser, se tienen que ir dando, en buena lógica, atisbos de “mundo real” (reflejados en cambios en nuestra proyección/sueño), atisbos de proyección “unificadora” y “brillante”…, de proyección de cierta forma renovadora de esas mismas cosas y seres que usualmente “vemos”.

Pero nadie con su ego puede legislar sobre qué parte de ese cambio “verán” o aceptarán “los demás” que no son “uno mismo”. Solo el Espíritu Santo sabe lo que es mejor para todos, y lo que pueden aprender/cambiar “los demás”, en su percepción sobre lo que supone o no, por ejemplo, “estar enfermo”.

En el caso en que por ejemplo nosotros estuviéramos muy enfermos, aparte de mimarnos, si podemos, podemos recordarnos sin cesar (como “estudiantes” de UCDM) que la enfermedad no es nuestra naturaleza, y podemos buscar, estando enfermos, constantemente, el sentimiento que alguna vez ya hemos encontrado: paz y dicha sin límites, independiente de todo.

No solo la enfermedad es un testigo de “pecado” (pecado = creencia en la separación). Nuestra constante proyección de separación lo es. Y solo por instantes santos no lo es.

No hay jerarquía en las ilusiones, si la hubiera, habría grados de dificultad en los milagros.

Esto el curso lo dice muchas veces: todas las ilusiones son la misma ilusión, y todos los milagros son el mismo milagro: TÚ.

No hay nada más, por eso dice lo de que solo hace falta UN maestro, TÚ.

No hay nada ni nadie separado, todo está en la mente, las ideas no abandonaron la causa, todos los universos tampoco, todos están “dentro”, aunque al estar en la causa que es NADA, no pueden afectarnos, nos “no afectaron” nunca, en realidad, y no nos afectaron por igual, pasara lo que pasara.

Si aplicamos realmente lo que dice el curso, por ejemplo el Holocausto nazi es lo mismo que el “hecho” de juzgar yo en mi mente a alguien como realmente diferente.

Hitler no es más malo que tú ni que yo. Hitler no es diferente de Jesús (solo en la forma, que no existe).

Si aún deseamos hacer una mínima diferencia en nuestra mente, idolatrar a alguien, a una personalidad… otorgarle verdadera realidad…, estamos entonces matando nuestro Ser, que es lo único que ve Jesús una vez “ascendido” en la reunión con ese nuestro Ser.

El curso dice que un día sentiremos, en la experiencia, con todo nuestro ser dichoso y en paz, que en realidad supone la misma enfermedad darle crédito a la visión de un cuerpo separado, que a la visión de un cuerpo más una enfermedad. Solo hay un problema y solo una solución; el curso propone una y otra vez esta simplificación que no queremos aceptar, y por eso nuestra enfermedad, por eso nuestro pasarlo mal: ES DEMASIADO SIMPLE PARA NUESTRO EGO.

Como estudiantes del curso nos toca al menos decirnos, por lo bajinis —cuando tengamos una enfermedad o cuando recordemos la de alguien—, nos toca decirnos que el estado de “salud” no es esencialmente diferente, pues la única diferencia real está entre nuestro verdadero Reino y este reino de muerte, el del ego, que solo podemos “iluminar” precisamente cuando simplificamos nuestro enjuiciar hasta el extremo tan simple como pide la voz del curso.

Así, la “experiencia de ser” de un enfermo no es lo mismo que la forma, que el hecho físico de tener una enfermedad en un cuerpo.

Una cosa es cómo se vive y otra el aspecto.

Por ejemplo, en la historia de Jesús (creamos o no que ocurriera exactamente así, dan igual las creencias), o en la de otros, podría parecer ocurrir “asesinato”, pero para Jesús no, pues solo sentiría el Amor de Dios en un prójimo (los “asesinos”) que no sabía en realidad que YA era el Amor de Dios (ese prójimo cercano a Jesús y que lo hería, insultaba, dañaba) y que pedía a gritos ese Amor que ya todos somos, que lo pedía bajo la forma de lanzazos y demás actos.

Cuando tenemos una enfermedad se trata de la misma enfermedad que el hecho de que un día quisiéramos venir aquí y proyectar/habitar un cuerpo separado en una “realidad” demente como esta; eso es lo mismo que cualquier enfermedad concreta. Si hacemos reales las diferencias, hacemos real la separación, y estamos en las mismas de siempre (como todos casi siempre estamos: alimentando sistema de pensamiento de la separación: ego).

Esto es demasiado simple, pero es así. Y realmente no queremos entenderlo, pues por defecto no queremos entender el curso de milagros.

Así que insistamos, el hecho de haber venido aquí, al universo es la misma enfermedad, solo hay una enfermedad: la separación.

No queremos aceptar esto del curso, pero es así de simple, es literal, y el curso lo dice así. Solo hay un problema y solo hay una solución.

El enfermo o el que está siendo atacado por lanceros puede estar viendo lo que sea, pero él puede no estar ya identificado con la mente que tuvo que proyectar cuerpos… y estar sencillamente “fuera”, apuntando hacia la verdadera realidad, en el Cielo, un Cielo reflejado en la visión del llamado “mundo real” aquí en la tierra —un “mundo real” donde es el Espíritu Santo quien elige la percepción para Jesús en ese momento, cosa esta que supone un regalo para todos, para todas las mentes.

Así que a cuento de la enfermedad es fácil que confundamos niveles, es decir: forma con contenido, causa con efecto.

Un ser humano que tenga una enfermedad física (pues uno puede iluminarse de forma digamos “muy rápida”, ya que no hay grados de dificultad en los milagros)…, o un ser que sufra de ser atacado en su cuerpo, pero que ya esté identificado con nuestro verdadero ser —con el Cristo, como lo llama UCDM—… un ser así… no entenderá en absoluto que su verdadero ser está en un mundo de cuerpos que pueden sufrir, y sea como sea que esté su propio cuerpo o el de sus seres queridos… no sufrirá.

No hay nada “objetivo”; el curso dice: “no hay pensamientos neutros”. Y es que solo hay dos propósitos, y encima uno es falso. Todo está en la mente, las ideas no abandonaron su fuente, y todo es “con propósito”.

Así que el sueño feliz que supone el “mundo real”, cuando vayamos iluminándonos más y más, es algo que también se acabará, para dar paso a la felicidad y paz verdaderas de nuestro verdadero ser. Entretanto, y como bien expresa Seth, nuestras mentes son al parecer “requeridas” para “miles” de tipos de trabajos “necesarios”: por ejemplo según parece “acompañando” a la gente, tras morir, aparte de los mil y un tipo de trabajos que tendrá el E.S. reservados para algunos de nosotros, los que nos prestemos cuando sea que despertemos (que deshagamos el miedo de nuestra mente), y que tienen que ver con el colapso generalizado del tiempo en un canto final glorioso, como cuando se aparecen por ejemplo nuestras “reencarnaciones futuras”, con o sin platillos volantes, da igual.

«Porque cuando te sientes a ti mismo en control de tus pensamientos y sientes que tu vida externa ES un producto de tus pensamientos, tú puedes fácilmente terminar creyendo que de alguna manera tú —tu ego— puedes elegir la vida externa que deseas. Y esa actitud está basada aún en la creencia de que estás separado de otros seres.
» Tú imaginas que de alguna manera puedes elegir no estar enfermo, aún cuando OTRO pudiera exponerte a una enfermedad. Tu imaginas que puedes elegir si mueres o no, aún cuando OTRO podría atacarte con intención de matarte. Estoy seguro que esto es claro. Esto es aún la creencia en la separación. Y aún en esa creencia, tú fomentas el altar en el cual tú pones tu “yo”, este ego, esta creencia en lo que tú eres.
» No desconfíes de ti mismo. No te culpes a ti mismo si en este momento estás pasando por ese estado. Porque es uno de los muchos que eliges, cuando creces en el aprendizaje.»

«La ÚNICA cosa que hace necesarios los milagros es tu miedo. Y afortunadamente para todos nosotros el miedo no es real. El miedo es una creación de este mundo, su separación, su tiempo, su espacio y sus cuerpos aislados – Todo ello es pasado, ha sido estructurado en y definitivamente está compuesto por el MIEDO MISMO.»

«Es absolutamente cierto, lo sepas o no, lo creas o no, que todo, hasta el último detalle en tu vida, es creado por ti, deseado por ti, valorado por ti, claramente escogido por ti. Y en tu libertad, cuando tú ELIGES dejar ir el miedo, tu vida verdaderamente parecerá cambiar completamente. Y el mundo lo llamará un milagro.»

«Inicialmente, los milagros parecen presentarse como un murmullo. Lograrás un pequeño sentimiento adentro, un sentimiento que llevaría por sí mismo a una acción, o a una palabra. Y en la medida que sigues ese sentimiento y esa comprensión, te abres al milagro.
»El gran obstáculo, tan común en este mundo y en tu manera de pensar, es que inmediatamente después que te diste cuenta del murmullo, como yo lo llamo, tú empiezas a pensar y a analizar – ¿Qué pasa si yo hago lo que mi ser me esta sugiriendo? ¿Qué pasa si yo digo esas palabras? ¿Qué pasará en el futuro? ¿Tendrá consecuencias? ¿Afectará mi relación? ¿Afectará mi trabajo? ¿Afectará a Quién SOY YO? Y una vez que tú empiezas ese proceso de pensar y analizar y tratar de decidir POR TI MISMO, si el pensamiento o la acción que está tratando de salir desde lo profundo de adentro, cambiará tu vida, o quien tú eres, como tú lo
percibes – tan pronto empiezas todo eso, has obstaculizado el milagro.
»Hemos hablado antes de la Voz de Dios. En verdad, esa pequeña insistencia desde adentro, ese murmullo, ANTES de que empieces a pensar sobre él, es verdaderamente parte de la Voz de Dios. Así, si te avalaras a ti mismo por los milagros, este es el lugar para comenzar y terminar. Haz lo mejor, sé vigilante, estando ALERTA, no de tu pensamiento, no de tu analizar, no de tus miedos, no de tus dudas, sino de la quietud, la insistencia pacifica que viene de adentro. Y cuando te des cuenta de ella, sigúela.
»En el sentido de tu aprendizaje, es muy correcto empezar con la más leve insistencia, y seguirla. Cuando lo hagas verás los milagros más leves. Y comprenderás, que en verdad, ¡ELLO FUNCIONA! Y que en el sentido de tu aprendizaje, te dará el coraje para escuchar a la insistencia que pudieran parecer llevar más grandes consecuencias en tu vida. Y cuando la sigues, te darás cuenta de la paz, el gozo y los más grandes milagros de tu vida y en la vida de todos los seres.»

Escribo ahora más sobre las diferencias, ya que hablábamos a cuento de los casos extremos de dos personalidades como Jesús y Hitler, ambos por igual Hijos de Dios, pero que en el tiempo lineal desarrollaron diferentes papeles ilusorios en nuestro común caminar a nuestra reunificación con Dios.

Es el desear HACER REAL una diferencia lo que sí es diferente de entregar ese deseo —el deseo de hacer reales tales diferencias.

La actitud de “entrega” es lo que “marca la diferencia”: la actitud de esa entrega interior, en un mundo de inevitables e ilusorias diferencias —eso es lo que marca la diferencia .

Años tardamos en madurar hacia eso…, cosa que se dará naturalmente en algunos envejecimientos, en las personas… pero la maduración solo sirve para eso (para que el maestro de la percepción nos enseñe dulcemente que todo era un sueño, que la única diferencia relevante es entre el Reino de la Vida y este reino de la pretendida “muerte”).

Podemos entregar ese deseo de hacer reales las diferencias “pidiendo” “dentro” otra percepción; mejor dicho: estando dispuestos a que se nos dé otra percepción…, cuanto más a menudo mejor…

Y todas las diferencias podemos usarlas para pedir eso, o para entrenarnos en esa disposición, en ese estar dispuestos a entregar toda percepción.

Esta sería la única “utilidad” de las diferencias: la de usarlas para dejar que en nuestro interior se nos demuestre (lo hace el verdadero maestro de la percepción)… se nos demuestre… que todas las diferencias apuntan a lo mismo, a nuestra verdadera naturaleza, al “Cielo”.

Así que podemos pedir y pedir (sin exigir, meramente estando dispuestos)… pedir… eso… a nuestra guía interior…, al E.S.…, quien se supone que sí que sabe qué “hacer” con esas diferencias que componen el mundo de la ilusión, basado en miedo (él sabrá cómo no hacerlas reales en nuestra percepción, es decir, cómo “deshacerlas”…, lo cual es además un regalo para todos…, pues todos estamos unidos… todos aquí y en todas esas “dimensiones” de “la mente”, las que nosotros no podemos ni ver —y mucho menos podemos creer controlar).

Explicaciones

Uno puede decirse que ya no necesita explicaciones… pero el ego, mientras no esté “deshecho”, es en sí mismo una explicación (errada) sobre nosotros mismos… una que condiciona todo el tiempo nuestro sentir —es lo que el curso llama “auto-concepto”.

Nuestra vida, como egos sin deshacer, es una terrible explicación de lo que somos, un intento, fallido, de responder a una pregunta imposible.

Así pues, ¡estamos todo el día explicando y explicando, sin parar (las palabras son lo de menos), solo por creer que esta vida es real y actuar en consecuencia!

La vida con el ego es una justificación, una explicación, constante.

Todos vivimos en un mar de auto-explicaciones sin deshacer.

Por eso el curso hace la invitación que hace: por ejemplo la de pasar del “por qué” al “PARA QUÉ”.

Ya que todo aquí es en realidad PARA nuestro beneficio, PARA nuestra felicidad (aunque no lo parece, claro está).

Para salir de toda explicación quizá nos sirva este “anti-concepto” 🙂 de explicación que puse en la wiki asociada a este blog:

«Aunque en realidad no haya nada que «explicar», pues el mundo no existe, sí que todo tiene una explicación.

» ¿Qué es una ‘explicación’? Digamos que es un pensamiento o un proceso que nos facilite abrir nuestra perspectiva, abrirnos cada vez más y mejor a la cuestión del propósito, en todas las experiencias (desarrollar la mentalidad abierta, cosa que surge de forma natural).

» La explicación, en este sentido “amplificador”, es por tanto una propuesta de apertura mental, que facilite “ver el propósito” asociado a cada experiencia, para así facilitarnos acceder a una mentalidad abierta donde en general nos den menos miedo los cambio en nuestra percepción, los milagros.»

Y siguiendo con Haskell:

«Enfoca cada instante, claro si puedes, con el entendimiento que tu estás en ese instante por tu propia elección, con total libertad que nada, imaginado o de otra manera te ha traído a este punto. Porque eso no puede ser así.»

«Tú tienes una opinión, un concepto de lo que eres. Cuando ese concepto está basado en este mundo, sus pensamientos, sus sentidos, sus experiencias, ello es incorrecto. No solo no estás en lo correcto cuando haces eso, sino que estás mirando lo opuesto a la verdad. Porque verdaderamente, este mundo, como es imaginado por tí, en tu deseo de experimentar tu libertad, es un espejo invertido de tu realidad. Y viendo en un espejo invertido no puedes ver claramente en absoluto lo que tú eres.
»El mundo, entonces, cuando es percibido verdaderamente, te conduce a destellos precisos de tu naturaleza real, pero realmente no mucho más que eso. No depende de este mundo
el aprender lo que tú eres.»

«Cuando fomentas un concepto de lo que tú eres, entonces tienes un concepto de quién está experimentando tu experiencia, y que te separa de la experiencia misma. Tal separación no es real.»

«Tu eres tan libre que solo podemos expresarlo al decir que la más pequeña parte, el último detalle de tu vida es el producto de tu propia elección, tu propio deseo y ES, de hecho, tu SER.
» Pero tu libertad es de una magnitud muchisimo más grande que eso. Es de una magnitud tan grande que es incomprensible para ti. Conténtate con celebrar la comprensión de que, en tu libertad, no hay LÍMITES DE NINGUNA CLASE. Si pudieras imaginar cualquier limitación, de cualquier forma, estarías en un error. NO HAY EXCEPCIONES A ESE HECHO. Porque tú aún imaginas la más leve limitación para tu SER, de tu hermano, de Dios Mismo, e imaginar cualquiera de tales limitaciones no hace sino crear una pared, una barrera, un obstáculo, que te separa de la comprensión de lo que tú eres como el Hijo de Dios.»

«Como Dios, tú eres creador, co-creador de Todo Lo Que Es. Verdaderamente, escúchame bien. Es tu poder creativo, dado a ti por Dios, lo que ha fabricado este mundo, su tiempo, su espacio, su inmensidad, esta tierra, su Sistema Solar y su Sol, esta galaxia, la multitud de galaxias, la aparente infinidad del espacio mismo, la complejidad de tu ilusión corporal, las interrelaciones entre las funciones de la ecología del mundo entero – todo esto lo has fabricado tú. Escúchame bien porque esto es verdad.
» Si piensas por un momento acerca de esa verdad, sabrás que no hay una manera concebible de que tu mente y su pensamiento pudieran haber creado tal mundo. El hecho de que tú HAYAS fabricado el mundo entero es una medida de lo ilimitado que tú eres en tu poder creativo. Tu has fabricado el universo por entero. Y no te causó NINGÚN ESFUERZO DE NINGUNA CLASE. Este mundo es solo una mínima medida de tu poder creativo como el Hijo de Dios.
» ¿Qué eres tú?. Tú eres un ser ejerciendo tu libertad. Has venido a esta tierra, en un juego, un juego en el cual te imaginas a ti mismo separado, por más inútil que pueda ser el intento. Has venido a este mundo a un juego cuyos cimientos hablan de miedo, dolor, miseria y aislamiento. Nada de eso es verdad.»

«Porque, en tu verdadera naturaleza como el Hijo de Dios, si fueran verdaderos para ti, TAMBIÉN FUERAN VERDADEROS PARA DIOS. Pero tú no tienes el poder de crear miedo dentro de Dios mismo, o de crear la muerte de Dios, o de hacer que Dios esté separado de sus creaciones.
» El propósito de todo este Curso ha sido recordarte o mostrarte un camino que seguir, uno que te guíe hacia tu liberación de la ilusión, que te guíe hacia la liberación de las elecciones que hiciste, hacia la liberación de este juego que juegas con tanta seriedad. Y, una vez que comprendas que verdaderamente es un juego, que es un sueño, una ilusión, que no es real, que no es tú y que no puede cambiar lo que tú eres – cuando te des cuenta de eso, más allá de tus pensamientos y especialmente más allá del concepto de quien eres tú, entonces, el concepto de quién eres pasará, y serás libre.»

«Así es que sin tus valores no enfrentas el dilema de la elección. Entonces la elección se convierte en libertad. Tú en realidad nunca tienes que elegir entre dos opciones, porque siempre lo tienes todo. Escúchame muy bien. Tú ERES el Hijo de Dios. Dios te ha dado a ÉL Mismo. Y verdaderamente lo TIENES todo. No hay nada que no sea tuyo, nada que te puedan quitar, nada que te puedan agregar, porque estás completo.
» Y en tu plenitud, eres libre. Tú eres tan libre que verdaderamente todo lo que experimentas es de tu propia fabricación y elección. Regocíjate de saber eso. Porque en la comprensión de que todo es de tu propia creación se encuentra la comprensión de la libertad verdadera.»

Hipótesis, ciencia y enfermedad

Vivimos un mundo “consensuado”, compartido donde la gente actuamos encarrilados y en gran parte condicionados por ciertas inercias, por creencias.

Es muy difícil aceptar que los cuerpos se basan en algo mental, en creencias, todo parece muy complejo, muy variado, muy “individual”; pero, por ejemplo, si se hablara más y con cierta “normalidad” de las cosas que pasan en “estados hipnóticos”, seguramente podríamos a empezar a “entender”, a tener una mentalidad más abierta.

En el nivel de la práctica todo PARECE muy complejo. Pero, si así lo parece, es porque lo hacemos y lo queremos así; es porque así lo elegimos: lo hacemos complejo.

Todo es en gran parte un acuerdo, es en base a eso por lo que se dan curaciones repentinas, etc., etc. —es porque esto, el mundo, no tiene la consistencia que tanto queremos que tenga —aunque, por otra parte, el mundo nos haya salido tan bien :), en este cuadro infinito de solidez y diferencias.

Está claro que por ejemplo no vamos a decirle a un paciente que “él eligió su enfermedad”; lo que aquí hablamos es un trabajo interior, primero de uno mismo consigo mismo, para encontrar la paz uno mismo, paz que no se puede imponer, sino solo “transmitir” por vibración, casi “sin querer”.

Las mentes proyectan y habitan cuerpos a su elección, y luego aquí nos olvidamos de ello; de todas maneras, el hecho de que el paciente pueda ir aceptando esto, poco a poco, sí que podría ayudarle, “curarle”, o empezar a aliviar algo…, quizá tras alguna “crisis”.

Pero, obviamente, no podemos obligar a nadie a “mirar adentro”, pues esto es justo lo que no queremos hacer aquí, y lo que vinimos a no hacer aquí, ni aún cobrando dinero por ello 🙂 .

El libre albedrío es “sagrado”, y la libertad aquí es primero la libertad de hacernos daño, aunque no lo parezca (por eso todo esto es locura, en realidad, y dicho con cariño).

El paciente se enrola en historias, en la misma historia que familiares, médicos…, pues todos vivimos en una cultura donde creemos que todo es muy complejo, y que el cuerpo es el causante, etc., etc.

Así que esa es “la propuesta”: “el cuerpo” nunca ha causado nada; es “lo que no se ve” lo que en realidad lo “hace” o contiene “todo”.

En definitiva, el esquema es simple; lo traigo aquí de nuevo: prácticamente toda enfermedad es juicio…, es consecuencia de haber juzgado a los demás o de habernos juzgado a nosotros mismos (lo que es lo mismo; y para empezar, un juicio “contra” nosotros mismos es meramente el que viene de vernos como “solo cuerpos”).

Es decir, toda enfermedad es auto-ataque, es decir: culpa; o lo que es lo mismo: falta de perdón.

A veces nos lleva muchos años “adquirir” una enfermedad, dárnosla nosotros a nosotros mismos, con todo nuestro deseo (normalmente inconsciente, que vamos poco a poco incubando), y al estar en una cultura “rodeados” o embebidos en unas creencias determinadas, nos es por ello muy difícil, de la noche a la mañana, poder cambiar nuestras creencias, cambiar nuestra mente.

Pero podemos, y ahí está la clave. Y podemos empezar poco a poco cada uno consigo mismo.

Mientras, tenemos paliativos, cosas que nos ayudan a disminuir mágicamente nuestro miedo, y nadie dice que deban ser abandonados, pues de todas maneras no se van a abandonar —es “lo que hay”.

Así, una cosa es “trabajarse”, uno consigo mismo, como “trabajo espiritual”, si se quiere llamar así, trabajando estas “verdades” simples en las decisiones de uno, al decirse por ejemplo que elegimos nuestros sentimientos, día a día, y para así poder ir encontrando esa paz que realmente somos todos; y otra cosa sería el “resultado cotidiano” de “cómo vemos el mundo”.

Si estuviéramos realmente sanados, entonces, al ni siquiera dar crédito a la enfermedad (es decir, a una forma más de “separación”, muy en general), al ni siquiera darle crédito a eso en la mente, y aunque se siga incluso actuando como médico, etc., con dicho no dar crédito, ayudaríamos al paciente, a nosotros y a todos.

Pero normalmente estamos profundamente locos: creemos en la realidad de la separación, cosa que un día veremos, con toda simpleza, que es simple locura, nada más.

La enfermedad es en gran parte un acuerdo, milenario, muy profundo también, y si conocéis el tema, entonces habréis visto a familias que necesitan que el individuo “x”, de la familia, siga enfermo, o quizá podáis entender fácilmente que a menudo se ve palpablemente cómo los enfermos necesitan sus síntomas, y realmente no desean sanarse, o no del todo.

Es decir, de nuevo: estamos muy locos (y todos por igual; lo cual es un primer alivio 🙂 ).

Nuestra paz sí “hace” cosas en el mundo, aunque eso no es lo importante, pues no debemos evaluar el resultado, ya que esto nos quitaría la paz, y de tal modo seremos menos útiles para el mundo, en todos sus niveles.

Es muy fácil decirnos que nuestra paz no puede hacer nada en el mundo, es decir, que nuestro “mirar con paz” aquello que vemos delante (un enfermo, etc.), no provoca nada.

Sin embargo eso marca una diferencia enorme, aunque a veces no se vea inmediatamente.

Incluso muchos médicos convencionales “sabrán” algo de esto, por pura intuición, si llevan tiempo, y aunque no lo digan o aunque no lo pongan en estos términos tan simples, o aunque no quieran saber de “espiritualidad”, “Fuente”, “amor”, etc —con todos esos términos que arriba hemos puesto para expresar lo simple que realmente es todo esto, y cómo de simple se puede describir.

Lo que estaría ocurriendo es que la verdad es muy simple (desafortunadamente para el ego).

Pero otra cosa es el nivel de la práctica. Ahí hemos de aceptar que estamos locos, no negar que hemos estudiado lo que hemos estudiado, por ejemplo, o no negar que hay gente que confía en nosotros si somos por ejemplo “médicos”, etc. etc. —es decir, no negamos que compartimos creencias “locas”: creencias en la complejidad, con enormes aparatos culturales de en gran parte “muerte administrada”, una “muerte” debido a creencias compartidas (en el aspecto de la comida, salud, etc.)… y creemos en definitiva en “la dificultad”, en “la enfermedad” etc.

¿Qué es lo que ocurre? Es sencillo: se nos da lo que pedimos, en la mente, pues este universo (esta es la “nueva” “hipótesis”, de la que hablamos aquí todo el rato, que primero sirve para trabajar la paz, en uno mismo…)… este universo… decíamos, nunca salió de nuestra mente (no existe la separación).

Esto en realidad lo podemos comprobar poco a poco, día a día, pero primero habría que querer adoptar tal “hipótesis”, para uno mismo, y normalmente eso no se quiere hacer —por cultura, por tradición, por lo que sea.

Pero lo dicho: si uno realmente está en paz (de esta forma tan “simplista”), entonces el simple estar de uno mismo en una situación, la simple mirada de uno mismo, será capaz de muchas cosas (y todos, en una vida u otra, lo veremos, lo viviremos).

Así que todo es cuestión de si se quiere o no aceptar que todo “cae” en cascada desde lo mental, que está contenido ahí.

También hay otra cosa muy difícil de aceptar, u otro modo de aceptar lo mismo, modo que ya comenté, creo, y que realmente “soluciona” cosas:

somos consciencias-mente, eternamente en evolución hacia cierta “reunificación”…, y “lo material” está incluido ahí dentro, está proyectado por nuestras mentes, y no tiene poder real de afectar esa nuestra realidad “mental”, por mucho que queramos atribuirle ese poder.

Si no se está dispuesto a empezar a adoptar esto, libremente, entonces a veces no se podrá comprobar nada en la experiencia —a la hora de hablarlo como aquí lo hablamos, en estos términos, claro está, ya que inconscientemente sí que se podrán comprobar muchas cosas, porque en realidad no sabemos lo que a menudo ya estamos “trabajando” “inconscientemente”, lo que ya hemos trabajado, los resultados que vendrán, etc.

Para ver que las creencias “fabrican experiencia” no hay por qué adoptar creencias tan “generales” —también se puede probar con otras, en un trabajo de cierta “introspección”.

Las apariencias engañan, los “trabajos” como “científicos”, etc., incluyen, digamos, análisis y síntesis. Eso no está ni bien ni mal, es simplemente lo que hay, es la consecuencia de creer que lo de fuera es real y que está separado.

Venimos al mundo, incluso antes de nacer, de salir del útero, como ˝mentes”, venimos queriendo demostrar ahí, en nuestra mente, que la separación existe, que es posible.

Digamos que hay mentes que, al venir aquí, a identificarse como cuerpos otra vez, eligen cuerpos “ya enfermos”, muy “anormales”, etc., y las familias, en realidad, inconscientemente, estarían co-fabricando esa experiencia (no habría azar).

Recordemos siempre que todo está enmarcado en una especie de mandamiento principal del ego: “olvídate de lo que eres”. Para eso tenemos los cuerpos, responden simplemente al propósito del olvido.

Primero nos olvidamos de nuestra verdadera naturaleza, en un “lugar” que nada tiene que ver con esto (tradicionalmente se llama “cielo”, por ejemplo, aunque suene ridículo…, pero si suena así es porque solo se puede experimentar, de nada sirve describirlo, simplemente SOMOS ESO y nada más)…, y luego habitamos cuerpos, tan aparentemente reales, PARA tener un segundo olvido: nos olvidamos de que somos mentes, es decir, que podemos volver a elegir (“CIELO”).

Pero, y esta es la hipótesis: todo esto no es real; todo esto es una grandiosa pero macabra sintaxis de cuerpos, objetos, seres, niveles, relaciones, historias y palabras.

En realidad es una “ficción”, relativa al lenguaje, a lo físico, a nuestra inmersión como cuerpos separados que tienen que “por necesidad” fabricarse una vida y una historia cultural, compartiendo la separación (y eso es lo único que la va “salvando”: el “hecho” de que es COMPARTIDA).

En realidad todo esto es un juego bien macabro, pues el regalo que nos damos incluye la creencia en la muerte, etc. etc., pero no lo queremos ni casi podemos ver así una vez que estamos metidos aquí.

Como “adultos” cobramos consciencia, y nos plantamos ya del todo condicionados a juzgar lo que es válido, a juzgar sobre el lugar de la mente, de lo físico, etc., pero, en realidad, nos habríamos olvidado casi por completo de lo que realmente somos (de que “fabricamos” el universo todos en comandita desde el nivel mental —esta es, si se quiere, “otra parte” de la misma “hipótesis”).

Todo esto es “operativo”, pero seguramente no lo parece. Ya sé que no lo parece :).

A mí me gustaba lo científico, etc., y es algo que sigue estando ahí, que se nutre de nuestra pasión por evolucionar hacia la verdad… etc.

Pero ahora no puedo separar gran parte de “lo científico” del proyecto que “el ego tiene” para nosotros, pese a que en ciencia, como en cualquier otro ámbito, se dan también muchas alegrías, se da nuestro alegre “proyectar”, como mentes, como mentes que en realidad no están aquí, que saben lo que son (que no tiene nada que ver con cuerpos separados).

Pero, todo este asunto, el de la “nueva hipótesis” (no hay separación), quiere ser en realidad “más integradora”. Sí, es de una simplicidad enorme, e incluye de forma muy relevante nuestras emociones (reduciéndolas a dos :), como vemos en el curso de milagros)… e incluye cosas como “el propósito del universo” —incluyendo por tanto que en todo hay propósito, que en lo básico nada es por azar.

Lo admirable realmente para mí es que estoy convencido de que se podría hacer ciencia mucho mejor si mucha más gente interactuara con esto en mente (todo sería mucho más divertido, tendiendo a la felicidad que somos).

Por cierto, no me he inventado nada de esto, no es mío.

A veces a mucha gente le llega un punto de cierta simplificación, una cierta “necesidad” de eso; y lo que además quería dejar claro es que esta simplificación puede imbricarse de forma virtuosa con cualquier “profesión”, etc.; es decir, que ayuda a ver claro, que no hay por qué desechar nada rápidamente.

Es decir, para mí, ahora, me di cuenta de que lo que verdaderamente “integra” sería ese gesto que intento explicar arriba, toda esta “hipótesis” (la del curso de milagros, simple: no hay separación, con todas las consecuencias)…, y que nos ayudaría a “quitarnos de en medio” para no complicar más todo —”deshaciendo el ego”, que es el único “problema” que parecemos tener; es decir, diciendo “sí a todo”, porque nada de esto que vemos fuera es en el fondo real, y no está separado, no puede afectarnos realmente, etc.

Las apariencias no parecen poder “probar” aquella “hipótesis”, la de que todo va en cascada desde la mente hacia “abajo”, etc., pero, en realidad, se puede empezar a “tantear” que sí que pueden empezar a “probarse” de cierto modo muchas cosas, o, más bien, que en gran medida pueden encajar mejor en ese esquema simple, y en un sentido muy amplio, si nos atrevemos a incorporar esos fenómenos que, pese a ser estudiados, son globalmente rechazados por “lo científico oficial”: los que tienen que ver con lo paranormal en general, lo parapsicológico, etc.

Y se comprenderá seguramente que estamos en una especie de círculo vicioso, pues la manera usual de expresarnos está condicionada y alimenta la hipótesis “contraria” a la que acabo de expresar (por eso comentaba antes lo del crecer hasta llegar a adultos).

Una vez condicionados, estamos en dicho círculo vicioso: la propia forma que tenemos de describir usualmente las cosas está haciéndonos ver mucho menos que “la mitad de la película”.

Y en general no podemos ver la película por entero (de ahí lo básico del gesto: “solo sé qué no sé nada”… y acto seguido dejarse guiar por la “voz” interior 🙂 )…, y, por ello, se trata de si TÚ, de si uno en concreto, uno para sí mismo, quiere o no probar a incorporar esta “otra hipótesis”, probándola como “base”, y así hacer lo mejor que se pueda en el ámbito en que se esté —pues en principio no hay por qué romper nada.

La mente es compartida, las familias son sistemas, los cuerpos son proyecciones compartidas de la mente, lo cual nos vale en parte para empezar a pensar las elecciones “genéticas”, y para las enfermedades de los niños, que a menudo son “proyecciones” de “problemas” de los familiares (son, se dice, “sistémicas”, como está muy estudiado), etc.).

Así que lo dicho, todo es cuestión de si se quiere o no probar a verlo desde ahí; de si se quiere o no aceptar eso para uno mismo, y probarlo en la propia vida, para encontrar paz y que la paz “haga” a través nuestro (en realidad afortunadamente no hace nada, más bien deshace, pues la separación es “miedo coagulado”).

Está claro que podemos describir todo también como lo describe la ciencia, el discurso usual, académico, etc.; eso ya lo conocemos, y no está ni bien ni mal, como te dije, pues es lo usual, es la inercia, es lo

Por cierto, la “revisión” interior de tal “gran creencia” es, en realidad, lo que podríamos llamar la verdadera “religión”, que no se puede institucionalizar ni en broma (realmente la religión no se puede institucionalizar, y ese intento es una “locura” más de entre las “locuras” de este mundo).

Digamos que la “verdadera religión” es, como sabréis, por ejemplo la “religión” de los “místicos” (de todo tipo de “maestros” que ha habido y hay en la Tierra, desde los clásicos hasta Osho quizás…)…, y tiene que ver con lo que hemos hablado, y que tiene “efectos”…, empezando siempre por uno mismo, pues comprobaríamos realmente que no hay nada separado, en nuestra percepción, como decíamos: “por momentos”.

En realidad es “ciencia” ampliada a uno mismo , con el terreno de experimentación de uno mismo.

Si admitimos que la ciencia busca “la verdad”, entonces la espiritualidad en general es “ciencia” que experimenta con la mente y el cuerpo de uno mismo…, buscando por ejemplo “la verdad de lo que somos”.

Lo curioso es eso que quise decir: que todo esto tiene “efectos”…, e incluso tendría efectos “beneficiosos”, también, en relación a eso que usualmente llamamos “ciencia” (de ahí todo el lío lógico y lo que se habla en torno a “ciencia con conciencia”… y esas cosas )

Entonces, la cosa no es tan simple como parece, pues tenemos que usar lenguaje “dual”, no hay otro, para hablar de esta experiencia “no-dual”, la “mística”.

Todo lo que digo es muy simple, independientemente de que todos tenemos razón. ¿Por qué? Porque en el fondo aquí nadie puede tener razón, ya que el lenguaje dual sencillamente no existe, pues el universo de cuerpos separados sencillamente no existe, tal y como todos un día gozosamente comprobaremos; por eso es puramente no-dual, pues solo nuestra naturaleza no-dual existe, el resto fue ilusión para huir de ahí; no hay separación, y con el trabajo mental sobre esa creencia lo comprobamos, si se trabaja bien.

La “razón” sería ese discernimiento interior, del que hablábamos en la introducción, un discernimiento más allá de las palabras y que surge desde nuestra unión, re-unión o recuerdo de esa “paz” que realmente somos (paz y felicidad).

Eso tan aparentemente tonto tiene el potencial de curar, un inmenso potencial (tanto auto-curativo como curativo en relaciones terapéuticas).

Esto en concreto en mi experiencia lo he comprobado mismamente con Víctor Truviano, asistiendo a un proceso (esa paz).

Lo planteo de nuevo; es simple plantearlo, e insistamos en que es “práctico”:

— todo está en la mente, y todos y todo “somos uno”.
Una vez aceptado eso (para permitir siquiera que empiecen a darse experiencias, aunque a veces se dan obviamente sin trabajar esto así), una vez aceptado eso…

— si eso es cierto, uno va a comprobar en la experiencia que “uno mismo es todo”…, (por momentos)… y que todo lo que uno ve “fuera” lo puede sentir como parte suya (por momentos)… potencialmente… —como parte de sí mismo y como algo “unido” a todo lo que hay.

La hipótesis que entonces nos puede ahorrar quebraderos de cabeza en los quehaceres de cada cual, aunque luego se tenga que pasar a un lenguaje meramente dual para expresarlo… tal hipótesis… es que todo está en una sola mente; por eso es cierto que todos somos uno, literalmente cierto, en nuestra verdadera dimensión, como mentes, aunque para darnos cuenta de eso aquí, en esta “oscuridad”, solo contamos con un aspecto de la mente: el hecho de que puede elegir, que puede elegir cómo QUIERE verse, y eso poco a poco irá dando resultados.

Así, todos somos uno, las mentes están unidas, no separadas, y están coroyectando la ficción de cuerpos separados.

Y todo parece muy “natural”, pero es un truco, grandioso —pero solo un truco.

Insisto, viendo fenómenos que ocurren en hipnosis esto casi se puede hasta “demostrar” :), pero nos da miedo, simplemente (por eso venimos al universo).

Normalmente los individuos nos parecen tener un inicio y un final, en este mundo; es decir, juzgamos todo desde lo físico, como en parte todos hicimos por inercia, y no por trabajo —ahora quizá ese sigue siendo vuestro trabajo, si trabajáis en ámbitos donde hay que expresar un discurso más o menos “científico”, lo cual no está ni bien ni mal.

Pero siempre somos libres acerca de “qué pensar”, y tenemos una mente que puede elegir: tenemos poder de elección a la hora de creernos o no del todo “nuestro papel”, el rol social, lo que decimos.

A mucha gente, tarde o temprano, le llega la intuición, muy claramente, de que ESENCIALMENTE ellos no son su papel, su rol.

Por ejemplo el individuo (el enfermo, el que nace con algo “genético”) en tanto que “personalidad”, personalidad que verás transcurrir en el planeta, ese individuo parece tener un inicio ahí, como ese cuerpo, ciertamente —juzgándolo desde lo físico, en la inercia cultural que se usa en el “discurso médico”.

Pero ese juicio no es ese individuo.

Ahí es donde se separan las dos “hipótesis de trabajo”.

Si lo vemos así, como básicamente un cuerpo, como esencialmente un cuerpo, lo que dice “mi” hipótesis es que lo estamos reduciendo; y, es más, lo estamos en realidad atacando —en realidad es lo que hacemos a diario viendo a la gente como esencialmente cuerpos.

Ese cuerpo en realidad tiene “detrás” una mente, aunque no lo parezca; esa mente fue libre de elegir su experiencia, aunque ahora parezca un atajo de carne y huesos sin muchas esperanzas y sin capacidad de elegir; esta sería toda la cuestión.

Creo que por cierto esto en esta civilización se irá re-admitiendo más y más, aunque no sé si dando tiempo esta vez a que esta civilización no se autodestruya por completo, como al parecer ha pasado en numerosas ocasiones, aparte de un sinfín de otras “aventuras” (es otra cuestión).

El nacimiento no sería el inicio y la muerte no sería el final; esa es la cuestión.

El “problema” es que admito la hipótesis de que la consciencia es de cierto modo un continuo, y hay una “mente” que ahora proyecta esa semilla de “nueva personalidad”, y no es una mente “nueva”.

Todo es una ilusión de olvido (esta es la “hipótesis”, de nuevo).

Lo podemos decir muy rápido, y no es hiriente aunque lo parezca, no se me malinterprete. Fijémonos en cómo vemos al individuo, y en cómo lo vemos normalmente todos aquí: vemos, a esa —para mí— “mente”, mente que nace en un cuerpo con algún “defecto” grave para olvidarse de sí misma, lo vemos como alguien o algo que NO puede elegir. Eso inmediatamente “atenta” contra lo más “sagrado” en el nivel global de nuestra dimensión ampliada: va contra el libre albedrío (decidimos inadvertidamente ir contra el libre albedrío a nivel mental, y, aunque esto no se vea, parece que tiene consecuencias).

Dicha “dimensión ampliada” se trata esto: «una sola mente, donde todos somos uno, mente que está aparentemente separada en muchas “mentes” que proyectan cuerpos, que creen “bajar” de nuevo una y otra vez a “habitar” aquí experiencias».

Así, hemos visto a ese ser como alguien que no ha elegido su experiencia, y, en realidad, así le estamos quitando poder, el poder de elegir (lo único que se aproxima un poquito a nuestra realidad aquí, en el infierno).

Comento del libro «La otra voz». Qué maravilla lo que dice la voz a Haskell; es más “familiar”…, ¡¡”sabía” que algo así tenía que haber, aparte de Renard !!…, pues por ejemplo Seth lo hizo, Seth habló así durante muchos años… y no podía ser el único que lo hiciera…, en su muy clara canalización. Ese hablar de “Yeshua” a Haskell…, de esa forma tan tan familiar… sobre su estado de consciencia… mostrándose como queriendo ayudar…, como hizo, ya digo, el maravilloso Seth en los 60-70. Retoqué un poco esta parte de «La otra voz« —¡vaya comienzo!:

« Puede parecerte que aquellos que están libres de la ilusión de este mundo hacen “milagros”. Pero, más que milagros, lo que tú experimentas es el contraste entre lo que es estar libre de la ilusión y, por otra parte, seguir atado a la creencia de que, en alguna medida, este mundo es real. […]

» Cuando anduve por esta tierra les dije a tus hermanos —y por tanto a ti también— que de lo que me vean hacer no hay nada que no puedan hacerlo también. En verdad, tienes dentro de ti, como yo dentro de mí, el poder de hacer trabajos mucho más grandes que los que ya has visto. […]

» En realidad no hay diferencia entre tú y yo.

» Soy absolutamente libre, como lo eres tú. Tengo la habilidad de hacer lo que tu mundo llama “milagros”. Y esa misma habilidad la tienes tú, aunque esté bloqueada por tu miedo. No tengo talentos que tú no tengas, aunque quizá para ti hayan estado escondidos hasta hoy. Estoy libre del espacio y del tiempo; soy libre de ir y venir a donde quiera. […] Y, en verdad, tú eres así.»

 

http://youtu.be/VLzomDPqY6I

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Publicado 4 febrero, 2013 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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Una respuesta a “Haskell: «Viaje más allá de las palabras» (una transmisión esencial sobre Un Curso de milagros)

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