La introducción a «Viaje más allá de las palabras». Haskell. Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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Brent A. Haskell. Autor de

Brent A. Haskell. Autor de “Viaje más allá de las palabras”

Índice:
– Aviso previo
– Un libro “poético”.
– Introducción (de «Viaje más allá de las palabras»).

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Hemos hablado hace poco del gran hallazgo de Haskell, una persona que tuvo una transmisión muy pura a partir del 1989, la transmisión de una voz que hablaba del curso de milagros de una forma muy útil y bella (ver el índice para los textos completos y enlaces a todos los capítulos por separado).

También podemos encontrar Un curso de milagros profundizado de cierta forma en la maravillosa transmisión que recibió Mari Perron (ver también el índice, en el punto 5 sobre todo).

Ahora paso a revisar y a veces rehacer la traducción encontrada en internet de los libros de Haskell, ayudándome del texto en inglés.

Solo aquí, en esta introducción de mi cosecha, voy a hacer un comentario breve, antes de empezar.

Más abajo va la introducción a este texto dada por la voz que lo dictó.

A este texto lo llamaremos Viaje. Fue dado como acompañamiento para el Libro de ejercicios de Un curso de milagros.

Así que los sucesivos capítulos de Viaje irán tratando los temas centrales de las 365 “lecciones” del Libro de ejercicios (no una por una, sino por temas).

Es fácil que, con tanta palabra como contiene Un curso de milagros, caigamos en la trampa de no buscar la experiencia.

Y, “contra” esta trampa, esa que el ego “nos hace” al estudiar Un curso de milagros (UCDM)…, contra ella, según parece… se dieron y se dan varias transmisiones, como por ejemplo algunas de las que ya hemos hablado aquí: Haskell («La otra voz» y «Viaje más allá de las palabras»), Mari Perron, Jayem, Carpenter, Paul Tuttle, Gina Lake, Mercedes Kirkel, etc.

Cuando sea preciso modificaremos la traducción, que en algunas partes tenía errores grandes 🙂 .

Comentario breve: Un libro “poético”

Resulta que de cierto modo las palabras originales, en inglés, fueron dadas de cierta forma “poética”, con repeticiones, etc.

Y para remarcar esa “forma poética” a veces usaremos los puntos suspensivos, así como otros signos.

Para dar un ejemplo de cómo está transcrito el libro de Haskell —en renglones separados, como si fuera poesía— ponemos las primeras líneas:

«Even as you begin,
Be aware that it is possible
For you to be misled by its name.»

Así que está bien que nos acordemos de leer muy despacio estos textos -tanto el curso en sí como esta ayuda maravillosa que dio el mismo Yeshua a Haskell.

Al principio del texto veremos que dice… ¡”con gran alegría”!

Y es que abandonar el patrón de aprendizaje (un patrón, una necesidad que nos dimos nosotros a nosotros mismos…) va a ser alegre, pues supone pasar a dejarnos hacer, dejarnos guiar, por la certeza de quienes somos, por la pura dicha… por el puro amor de nuestro verdadero ser, en su unidad…, que consigue elevar el yo de la forma hacia la experiencia de lo que UCDM llamaba “mundo real” —hacia “el Yo elevado de la forma”, como dice Un curso de amor.

 

Introducción (de «Viaje más allá de las palabras»)

Saludos. Soy Jeshua.
Hoy he venido a hablar contigo sobre
Un curso de milagros.

Desde el mismo principio,
sé consciente de que es posible
que te confundas por su nombre.

En tu mundo,
cuando oyes la palabra “curso”, piensas en aprender.
Sin embargo, no estás aquí para aprender.
Estás aquí para experimentar.
Y encontrarás, con gran alegría,
que hay una diferencia dramática entre ambas cosas.

Aprender no es nada más
que un proceso emprendido por tu cerebro.
Pero la experiencia va más allá del “aprendizaje” de tu cerebro.
Va más allá de tu pensamiento, más allá de tu análisis,
hacia el propio núcleo de tu ser,
donde se encuentra la verdadera naturaleza de lo que eres,
que es el Hijo de Dios.

Escúchame bien.
Si sigues este Curso
como un ejercicio académico de aprendizaje,
como el estudio de ideas que deben ser dominadas,
fracasarás.
Y en tu fracaso, perderás este Curso
y sus milagros,
totalmente.

Entrar en este Curso conlleva la elección
de experimentar,
de vivir
y de devenir.

El propósito de este Curso es la paz absoluta.
En la paz hay una ausencia total de conflicto.
En la paz nunca hay duda, solo total certeza.
En la paz nunca hay cuestionamientos.
Y como no los hay, no hay nunca miedo.
Y como nunca hay miedo,
solo queda espacio para el amor.

El amor es libertad, nada más.
En la medida en que dejes libertad a tu hermano,
recibirás libertad –en la misma exacta medida–, libertad,
que es amor.

Si tú, en tu pensamiento, quieres limitar a tu hermano
negándole libertad y amor,
entonces te estarás negando a ti mismo esa misma libertad y ese amor.

En la ausencia de tu libertad,
en la ausencia de amor,
experimentarás conflicto
y no estarás en paz.

De nuevo te aseguro
que este Curso no es nada más que un camino
que te llevará a la experiencia de la paz total.
Esa paz no es algo sobre lo que puedas pensar,
ni algo a debatir.
Ciertamente, si alguna vez te encuentras a ti mismo preguntándote
si estás en paz,
no lo estás,
te lo aseguro.

A medida que abordas las lecciones diarias,
los primeros dos tercios tienen, como ya te he dicho,
el propósito de derribar, por así decirlo,
los fantasmas que cargas contigo.

Estos fantasmas, queridos maestros de vuestras vidas,
son los pensamientos, las consideraciones, los conceptos,
los patrones de conducta,
generados dentro de tu mente,
que te aprisionan en este mundo de ilusión
y te mantienen fuera de la paz de la que te hablo.

Por tanto, ten presente
que no estamos tratando de quitarte nada,
sino más bien de ayudarte a disolver obstáculos,
los obstáculos al estado de paz.

A medida que te ayudamos a derribar esos muros,
te darás cuenta –primero pensando,
pero luego, y esto es lo esencial,
EXPERIMENTANDO– de la verdad que aquí te traemos,
La experimentarás con conocimiento y certeza,
en el más profundo nivel de tu ser,
mucho más allá de los pensamientos mismos.

En el conocimiento, en la certeza y en la experiencia,
los obstáculos verdaderamente se disolverán,
y serás libre.

Estás aquí para aprender a vivir,
no para aprender a pensar.
De hecho, descubrirás con gran regocijo
que en gran medida es tu pensamiento
lo que te impide estar realmente vivo.

Considera por un momento tu idea acerca de cualquier cosa.
Esa idea, ese pensamiento, no es sino una interpretación.
Es una elección que haces,
una elección que determina, para ti,
aquello que pareces estar experimentando.

He venido a decirte, y escúchame esto bien,
que lo que percibes, lo que interpretas,
que está basado en tus pensamientos,
no tiene nada que ver con la realidad.
Esta es la descripción del mayor obstáculo
que te separa de tu paz.

Para que puedas tener un pensamiento sobre algo,
es absolutamente esencial
que el pensamiento vaya precedido de una experiencia.
Sin la experiencia misma, el pensamiento no podría surgir.

Así es como tus pensamientos son siempre interpretaciones,
que se basan no en este momento,
sino en experiencias que has tenido en lo que tú llamas “pasado”.

Amor es libertad.
Recuerda estas palabras.
Dilas una y otra vez, y otra vez de nuevo,
hasta que llegue el día
en que las experimentes como tu realidad.

Todo pensamiento, toda opinión,
toda interpretación que entre en tu mente,
está basada en lo que percibes como pasado.
Por tanto, cuando percibes algo,
lo que estás haciendo es decir:
“Estoy eligiendo exigir, en la medida en que sea capaz,
que esta entidad, que este aspecto de la Creación,
el cual por su naturaleza existe en estado de libertad…
estoy eligiendo exigirle a este ser
que NO SEA LIBRE”.

Porque, cuando tú, en tu pensamiento,
eliges interpretar lo que otro ser ES
basándote en el pasado,
y luego crees que esa interpretación es la realidad,
te has transformado en el enemigo de la libertad de ese ser.

Porque estás diciendo…:
“elijo exigir, para mis propósitos,
que tú seas como FUISTE;
y en verdad, ni siquiera como fuiste, sino como YO PERCIBÍ que tú eras.
Y ahora, en este momento, no existes.
Pues te aseguro que eres lo que FUISTE.”

¿Te das cuenta de que eso es ausencia de amor
y ausencia de libertad?
Y, si quieres ser exagerado,
podrías incluso llamarlo odio.

Escúchame bien,
cuando te formas una opinión de algún aspecto de la Creación,
INCLUYÉNDOTE A TI MISMO,
no es sino tu deseo de robarle al universo, y a ti mismo,
la libertad, y por tanto, el amor.

Así, Un curso de milagros dice:
“Solo veo el pasado” (L7).
Y, “nunca estoy disgustado por la razón que creo” (L5).

Bien profundo, dentro de ti, hay paz total.
Hay ausencia de conflicto.
Hay una fuente de completa libertad, que es amor,
y que necesariamente es sinónimo de vibrante alegría.
Este es tu derecho, esta es tu herencia
como el Hijo de Dios.
Y nada puede arrebatártelo.

En tu pensamiento
puedes elegir imaginar que no lo tienes,
que es exactamente lo que has hecho.

Así, el propósito de todas las lecciones iniciales
es ayudarte a experimentar la constatación
de que la ausencia de paz,
la presencia de conflicto,
la ausencia de amor,
la ausencia de libertad…
todo eso… brota solo de tu imaginación,
y, finalmente, de tu pensamiento,
que es necesariamente algo del pasado,
y que se trata de tu deseo de negarle la libertad
al universo entero, y a ti mismo.

Has venido a este mundo, a esta tierra,
a imaginar cómo sería vivir en un estado de separación.
Pero dentro de ti está profundamente enterrado el conocimiento
de que no estás separado de ningún aspecto de la Creación,
y de que nunca puedes estarlo.

Así pues, en el nivel más profundo de tu verdad,
te das cuenta de que tu objetivo debe ser superar
todo aquello que has venido a experimentar aquí.

Y eso ES LO QUE HARÁS.
Hacerlo requerirá de ti
que estés dispuesto a desafiar cada valor,
cada pensamiento, cada noción que tengas.

No temas, más bien regocíjate.
Porque tu disposición será el portal
que abrirá el camino al amor, a la alegría, y a la libertad.

Y te aseguro que cuando abras tu ser a Un curso de milagros
los obstáculos se disolverán,
y el mundo adquirirá un nuevo significado.

Tu vida florecerá, crecerá
y se expandirá en una eternidad de inmenso gozo,
y a un mundo de luz,
de una belleza tan insondable que ni siquiera te puedo hablar de ella.
Porque, en verdad, vuestras mentes no pueden comprender
la medida de aquello que es vuestro derecho,
y vuestra herencia,
como el Hijo de Dios.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

 

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