Eres invulnerable. Haskell: «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

Ir a descargar

Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; autor de “Viaje más allá de las palabras”

[– Podéis mirar en la página de índices, de Haskell, para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están además en esta carpeta pública, que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión, maravillosa, aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– Esta parte del texto Viaje…, sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 22 a 28 del libro de ejercicios de Un Curso de milagros (UCDM) (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

Eres invulnerable [lecciones 22-28]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua, hoy he venido
a seguir contigo mi comentario sobreUn curso de milagros

Una de tus lecciones dice,
“Dios está en todo lo que veo” (L29).
La razón de esto es muy clara.
En esencia tú eres Dios.
Como digo tan a menudo en Un curso de milagros,
eres el Hijo de Dios1.
De hecho, en la verdad de lo que tú eres, en tanto que Su Hijo,
eres parte de Dios,
y por tanto, parte de Todo Lo Que Es.

Digo “Hijo” en singular
porque los “Hijos” de Dios no existen,
ya que tú eres Uno.
Y lo que eres, en tu Unicidad colectiva,
es EL Hijo de Dios.
Es esa, tu esencia, en tu totalidad y en tu Unicidad…
lo que te hace ser EL Hijo de Dios.

Todos los demás seres que percibes como separados de ti mismo,
son, en realidad, solo aspectos o facetas de esa Unicidad,
que en realidad no es sino tu Ser.
Esta verdad no solo es cierta de los seres vivos,
sino de los que consideras inanimados,
como las mesas, las sillas, los automóviles,
es decir, las cosas que parecen no tener vida
–y también lo es de los árboles, las flores,
y de todas aquellas cosas que sí parecen tener vida.
Todo es lo mismo.
Todo ello es solo parte de
aquello que llamas “tú mismo”.

Dios está en todo lo que ves.
Pues, en verdad, todo lo que ves
es visto a través de los ojos de Dios,
pues Dios es lo que tú eres.

No es exactamente verdadero que seas completamente igual a Dios.
Porque Dios es el Creador,
y nosotros, incluyéndome a mí, somos lo creado, las creaciones.
Es nuestra herencia ser Uno con Dios,
ser co-creadores de Todo Lo Que Es.
Esta es la clave de la diferencia entre el Creador y Sus creaciones,
pero, en lo que concierne a tu vida
sobre esta tierra, en este mundo,
tú ERES Dios.

Entonces, todo lo que ves es, de hecho, una creación tuya propia.
Y tú ERES el Dios de esa creación.
Como Hijo de Dios,
tú mismo ERES el Espíritu de Dios.
Todo eso que ves es Dios,
realmente, ES Dios.
Pues todo es Uno.
Por tanto, tiene que suceder
que eso que tú ves ES tu Ser, tú Mismo.

Este punto se repetirá una y otra vez,
hasta que vayas mucho más allá del entendimiento de las palabras.
Las palabras se tornarán innecesarias,
y lo que quedará será
una constatación, un discernimiento,
simplemente la EXPERIENCIA.
Y entonces, serás libre.

Una de las lecciones decía que podrías escapar del mundo que ves
renunciando a tus pensamientos de ataque (L23).
Y otra decía que tus pensamientos de ataque
están atacando tu propia invulnerabilidad (L26).

Escúchame bien,
tú eres, de hecho, invulnerable.
Sobre eso no tienes elección.
No hay nada que puedas hacer
para cambiar el hecho de que eres invulnerable.
No hay NADA fuera de ti
que pueda tener ningún efecto, de ninguna clase,
sobre ti, o sobre tu experiencia,
o tu discernimiento.

Aun si activamente te resistes,
y quieres oponerte a estas palabras que digo,
no puedes cambiar el hecho de que eres invulnerable,
porque ERES el Hijo de Dios,
y el creador del mundo entero que ves.
Sobre esto no tienes elección.

Cada aspecto de tu mundo,
todo lo que podrías llamar bueno,
todo lo que podrías llamar malo,
cada molestia que sientas,
cada alegría,
todo ello DEBE necesariamente haber sido creado por ti.
Y nada,
ni nadie,
ningún ser,
puede alterar ese hecho.

Esta verdad se aplica directamente
a toda relación en la cual te encuentres.
Si a ti te parece que alguien, separado de ti,
está PROVOCANDO que tú sientas algo,
ya sea ira, u odio, molestia, o alegría,
estás equivocado.
Porque, entonces, estarías pidiendo SER vulnerable.
Y te digo, de nuevo,
que eso no puede ser así.

Cada vez que experimentes alegría,
reconoce que es tu propia creación,
y que la has elegido para ti mismo.
Cada vez que experimentes frustración,
o ira, o sufrimiento o tristeza,
o cualquier cosa que percibas como negativa,
sé plenamente consciente de que la has elegido para ti mismo.
Y de hecho la has apreciado,
y te has deleitado en ella.
Pues si no hubieras hecho eso,
no podría existir,
y no podrías experimentarla.

Si repitiera estás últimas frases,
una y otra vez,
hasta que las EXPERIMENTARAS como la verdad,
entonces habrías terminado con Un curso de milagros, y serías libre.
Con solo ese conocimiento bastaría.

Porque, al reconocer que eliges, que creas,
que te deleitas en todo lo que experimentas,
al reconocer esa verdad,
te haces libre.

La libertad en tus relaciones
vendrá de ese mismo reconocimiento,
el de que cada ser no solo es él mismo,
sino que también es tú.
Todas las dinámicas en todas las relaciones
son solo elecciones mutuas dentro de esa Unicidad,
que es vosotros dos,
o tres,
o cuatro,
o billones de vosotros.

Tu invulnerabilidad no entiende de límites.
Si de pronto te encontraras siendo el único ser vivo sobre la tierra,
aún sería como digo.
Y si el viento soplara,
sería tu creación y tu elección.
Si vas caminando y el aire se lleva tu sombrero,
esto no hubiera ocurrido si no lo hubieras elegido,
pues tal es tu invulnerabilidad.

Y así es con todo lo que percibes;
si tu automóvil no funciona,
si un aparato se detiene,
si llueve, si brilla el sol,
si las flores crecen en tu jardín,
si tu jardín crece bien o mal,
escúchame bien,
siempre, eres invulnerable.

En tu existencia eres el único creador de todo.
Pero, debido a que sois Uno,
todo en la existencia armoniza al instante,
completa y totalmente,
con eso que tú creas.

¿Qué significa entonces atacar?
Atacar significa que, de alguna manera,
crees que NO eres invulnerable.
Si piensas que, aun por un instante,
en cualquier circunstancia o relación,
algo puede pasarte A ti,
y NO siendo por tu propia elección,
entonces crees que puedes ser víctima de algo.
Pues crees que es posible que algo te suceda A TI.

Esa creencia implica separación, ¿no es así?
La única forma en que algo puede PASARTE A TI,
es que exista algo DIFERENTE DE TI
que pueda hacer que eso ocurra.
Y, en tu invulnerabilidad,
eso no puede ser.

En ese momento de ataque contra ti mismo,
has elegido creer
que estás separado de los demás.
Y este mundo está fabricado
por tales momentos de creencia en la separación.
Este mundo, por así decirlo, no es sino un juego que estás jugando
para poder ver como sería estar solo.

Quédate en calma por un momento
y considera como sería estar totalmente solo.
Entonces te costará solo un instante
comprender que ahí no hay alegría.
Y si no hay alegría,
no puede ser de Dios.

Si quieres descubrir el mundo de la alegría,
si quieres escapar de los problemas y miedos de este mundo,
todo lo que necesitas hacer es escapar de la creencia en la separación.
Todo lo que necesitas hacer es darte cuenta, más allá de tu pensamiento,
de que la separación no puede existir,
de que todo es Uno,
y que nada puede ESTAR en tu vida
a no ser que sea por tu propia elección,
por tu deleite,
y tu creación.

Si quieres descubrir ese mundo, comienza por esto,
aunque dentro de tu pensamiento:
en toda circunstancia,
lleva contigo la idea que dice
“soy invulnerable; he elegido
hasta el último detalle de mi vida”.
En toda circunstancia en la cual te veas a ti mismo creyendo
que hay alguien o algo fuera de ti
que te puede hacer algo A TI,
ya sea agradable o ya sea negativo,
detente rápidamente y di,
“un momento; yo soy Dios, y soy invulnerable;
esto no podría estar en mi vida de no haberlo elegido yo
para mi propia recreación,
y por mi propio amor”.

Haz esto lo más a menudo que puedas,
tan a menudo como tu Espíritu te lo permita.
Porque cuanto más lo hagas,
más libre te sentirás.

Una de las lecciones decía:
“por encima de todo quiero ver” (L27).
No te olvides de que en las primeras lecciones,
decíamos que “ver” no es algo que hagas con tus ojos.
Tus ojos son ídolos de la separación.
Tus ojos son parte de esa ilusión que llamas “tu cuerpo”,
y cuya misma naturaleza encarna o personifica la separación.
Así que el ver no es de tus ojos.
El ver es de lo profundo de tu ser, de tu experiencia.
Y cuando la lección dice,
“por encima de todo quiero ver”,
lo que esto significa es,
“por encima de todo quiero experimentar este mundo
en mi Unicidad, en mi invulnerabilidad”.

A medida que veas este mundo, pero no con tus ojos,
lo ENTENDERÁS, lo VERÁS, como tu propia creación.
Verás tu propia invulnerabilidad,
tu propia divinidad.
Verás la belleza, la paz y la alegría.
Pues eso es lo que tú eres,
y eso es lo que tú conocerás.
Así, cuando te dirijas hacia la verdadera visión,
más allá del ver de este mundo,
dirás, “por encima de todo quiero ver las cosas de otra manera” (L28).
Sé consciente de que lo que quieres, en tu invulnerabilidad,
es ver el mundo como tu propia creación
y como parte de la Unicidad de Todo Lo Que Es.

Uno de los primeros pasos que te lleva a aprender a VER,
es el poder constatar, tal como decía una de las lecciones,
que no sabes cuál es el propósito de nada2,
porque cuando tratas de pensar y analizar,
y empleas los sentidos físicos,
no te es posible VER.

De hecho, si deseas ir más allá de tus sentidos,
hacia la verdadera visión y la verdadera percepción,
necesitarás abandonar la idea
de que puedes experimentar verdaderamente tu mundo a través de tus sentidos.
Y, aunque para ti sea difícil de creer,
el pensamiento que realiza tu cerebro,
es el producto de tus sentidos.
Es decir,
tus pensamientos son del mundo físico y de los sentidos.
Y ellos se irán
en el momento en que tu cuerpo se vaya.

Si deseas, entonces, ir más allá de tus sentidos,
y por tanto más allá de tus pensamientos, hacia la libertad,
debes darte cuenta de que tus pensamientos
no te están diciendo la verdad,
que tus sentidos no están percibiendo la verdad.
Finalmente, debes constatar
que tus sentidos no están percibiendo
lo real.

En tanto que, hasta ahora,
has experimentado tu mundo a través de tus sentidos,
entonces, de hecho, no comprendes para qué es nada;
no entiendes su naturaleza, o su propósito.
Realmente ni siquiera entiendes
por qué lo has creado así.
Pero no te enfades por ello.
Es tan fácil interpretar estas palabras como negativas…
Pero lo que ellas hacen es abrirte
una vía de salida hacia la libertad.

Tú eres el Hijo de Dios.
Eres invulnerable.
Nunca podrá haber, en esta tierra o en cualquier mundo,
nada en tu experiencia que tú, como Hijo de Dios,
no hayas atraído hacia ti mismo en tanto que tu propia creación.

Ahora, sustituye este pensamiento con aquel otro que dice:
existen cosas en tu mundo que pueden SUCEDERTE A TI,
siendo tú la víctima.
Y entonces simplemente pregúntate a ti mismo,
cuál de los dos pensamientos te habla de libertad,
y en un instante,
lo reconocerás.

Así que no te desanimes.
Date cuenta de que te estoy hablando de libertad.
Según permitas que esta libertad y esta alegría entren en tu vida,
ello conllevará dejar que se vayan las viejas creencias y los viejos patrones;
y, al seguir este Curso,
dejarás que se disuelvan fácil y libremente.
Y siempre, en su lugar,
encontrarás solo amor.

Nunca estarás solo.
Nunca te hallarás en un vacío.
Nunca tendrás que vértelas con el miedo.
Ese es el amor que te traigo.
Pues este es el mensaje de Un curso de milagros.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

 

1L-95.2:5

2L-25.2:3

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: