Ver la verdad. Haskell: «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED   1 comment

Ir a descargar

Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; autor de “Viaje más allá de las palabras”

[– Podéis mirar en la página de índices, de Haskell, para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están además en esta carpeta pública, que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión, maravillosa, aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– Esta parte del texto Viaje…, sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 22 a 28 del libro de ejercicios de Un Curso de milagros (UCDM) (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

Ver la verdad [lecciones 29-35]

Saludos de nuevo, soy Jeshua. He venido en este día,
para seguir comentando contigo acerca de
Un curso de milagros.

Una de las cosas que puedes haber experimentado la semana pasada
es confusión.
Pues quizá por primera vez
te has encontrado con la idea de que, verdaderamente,
Dios está en tu mente.

Así es, Dios está en tu mente.
Esto es análogo a lo que dije antes:
que verdaderamente tú eres Dios.
Una vez más, todo lo que ves,
todo lo que experimentas,
es una creación de tu Ser, de tu Yo.
Si Dios está en tu mente
y si tú eres Dios,
todo lo que ves y experimentas
es igualmente una creación de Dios.
Esto debe ser así,
pues Dios es todo lo que existe.

No hay opuesto a Dios.
NO PUEDE HABER opuesto a Dios.
No puede haber conflicto dentro de Dios.
Y te aseguro
que no puede haber conflicto dentro de ti.
Esto es así porque, verdaderamente,
tú eres Dios,
y Dios está en tu mente.

Puedes imaginarte muchas cosas.
Pues tienes el poder para imaginar.
Puedes imaginar incluso lo que parece ser un conflicto.
Puedes imaginar que tienes molestias.
Puedes imaginar que estás enfadado.
mientras que, en verdad, no lo estás,
y no puedes estarlo.

Cuando has dicho:
“Por encima de todo quiero ver las cosas de otra manera” (L28),
la experiencia de estas palabras,
consiste en simplemente constatar, dentro de ti,
la verdad de lo que acabo de decir.
Dentro de todo lo que experimentas, está Dios.
Dentro de todo lo que ves está la experiencia
de tu Unicidad con Dios.
Y cuando veas las cosas de otra manera,
eso es lo que verás,
y eso es lo que experimentarás.

En la medida en que no esté claro para ti
que lo que experimentas siempre surge
de tu Unicidad con Dios,
de tu Unicidad con todas las cosas,
entonces, lo que estás experimentando, es una ilusión.
Esa experiencia debe ser entonces un producto de tus pensamientos.
Por tanto, no tiene significado.
Y, más aún, ni siquiera existe.

Escúchame bien.
Esta afirmación te será dada una y otra vez:
incluso lo que percibes como tu “yo”, es una ilusión.
Al oír estas palabras,
permítete experimentar lo que quieras,
pero permítete EXPERIMENTAR algo,
porque, como hemos dicho,
Un curso de milagros no es para aprender
abstractos patrones de pensamiento académico.
Es un Curso para experimentar la verdad de lo que eres,
que es la verdad de lo que Dios es,
que es LA verdad del universo por entero.
Y esa verdad será encontrada, mas no en tu pensamiento,
sino en lo que experimentas.

Así, cuando te hablo y te digo,
“tu pensamiento, el concepto de lo que eres,
realmente no existe”,
permítete sentir algo.
Porque el sentir, detrás de los pensamientos, detrás de las palabras,
es lo que toca la realidad.
Cuando escuches estas palabras que sugieren que
tus pensamientos (acerca de lo que eres) no tienen significado,
si en ese momento puedes empezar a sentir una leve paz,
o una liberación, o algo de libertad,
entonces, te lo aseguro,
has avanzado mil años
hacia la experiencia de la verdad de lo que tú eres.

Si no sientes tal paz, no te disgustes.
No puedes fracasar.
No puedes errar en esta búsqueda.
Puedes ir por caminos alternativos,
puedes elegir distracciones, pero no puedes fracasar.
Nunca te sientas equivocado.
Siempre acéptate a ti mismo exactamente donde estás.
Y comprende que el “lugar” donde tú ESTÁS
no es algo que esté basado en tu pensamiento,
sino en lo que estés experimentando.

Una de las lecciones decía:
“mi santidad envuelve todo lo que veo” (L36).
Eres santo porque Dios está en tu mente.
Todo lo que experimentas es producto de tu propia santidad,
de tu propia divinidad.
Tal es el poder que Dios te ha dado.
Cualquier cosa que experimentes
ES lo que tú has elegido experimentar.
Y nada, ni Dios Mismo, puede apartar eso de ti.
Tienes el poder de sentir y de experimentar
cualquier cosa que desees.
Y tienes un control total sobre ello.
Del mismo modo en que Dios crea un mundo
y seres dentro de ese mundo,
así hacemos nosotros, y tú:
creamos mundos por nuestra cuenta.

Tu mundo es lo que experimentas, lo que sientes.
No puede ser de otra manera.
Tú eres, de hecho, el Dios de tu propia experiencia,
el Dios de tu propio universo.
Y toda tu experiencia
es producto de tu propia divinidad,
de tu propia santidad.

Puedes incluso imaginar que estás experimentando
cosas que no son de la verdad,
y que al final no existen,
pues tienes el poder de imaginar eso,
y de creer que es real.
Nada puede quitarte ese poder.
Esa es tu santidad,
ese es tu poder como el Hijo de Dios.

La otra cara de eso es que
todo lo que sientes está totalmente bajo tu control.
Una de las lecciones decía:
“Podría experimentar paz en lugar de esto” (L34).
Nada podría ser más verdadero.
Nunca podría enfatizar demasiado el hecho de que tú, en tu santidad,
eliges por ti mismo
experimentar cualquier cosa que desees.
Escúchame de nuevo, y escúchame bien.
Si experimentas dolor,
es porque lo has elegido
y te has deleitado en él.
Si experimentas ira, frustración o sufrimiento,
es solo porque tú, como el Dios de tu propio ser,
lo has elegido y lo has creado.
Si eliges paz,
es, también, porque la has elegido,
y la has creado.

Diré de nuevo, y esto nunca se podría enfatizar demasiado,
que lo que causa la falta de paz,
la causa de que parezcas estar molesto,
la causa de la ilusión de separación,
está siempre en tus pensamientos.
Y tus pensamientos son tus reacciones, tus interpretaciones,
que están basadas en tu creencia en
el tiempo, en el espacio y en lo físico,
y que están basadas en que te imaginas que esto es real.
Siempre se trata de tus pensamientos.

Una de las lecciones previas ha dicho que
no sabes para qué es nada1.
¿Lo captas ahora?
La meta de esa lección era permitir
que te abrieras a cualquier experiencia que se presente,
sin la interpretación,
sin el juicio,
sin la confusión provocada por tus pensamientos.
Entonces es cuando encontrarás paz y libertad.

Todo lo que llamas pasado, todos tus recuerdos,
están compuestos de pensamiento.
Por eso es que a menudo haremos énfasis en el Instante Santo,
que es algo totalmente liberado del pasado,
libre de conceptos y de pensamientos,
libre de interpretaciones y de deseos.
Está liberado de todas las cosas que te provocan dolor.
Igualmente, el Instante Santo también está liberado de todo
lo que crea culpa, y falta de libertad.

Si realmente eres Dios,
y si tu santidad envuelve todo lo que ves,
¿cómo puede suceder que todos vosotros parezcáis ver el mismo mundo?
Escúchame bien, porque no podéis.
Existen todas esas cosas comunes,
que vosotros sí que parecéis experimentar juntos,
como la nieve cayendo, la lluvia, el viento.
Pero, te aseguro que,
incluso un copo de nieve, la lluvia, el viento,
todos esos eventos que dos de vosotros parecéis observar al mismo tiempo,
son en realidad eventos diferentes para cada uno.

En cualquier circunstancia tú experimentas, solo y totalmente,
aquello que tu propia mente ha creado.
El hecho de que dos de vosotros, o más de dos, o una ciudad entera llena de personas,
pueda parecer que experimenta cosas comunes al mismo tiempo,
es simplemente una demostración del hecho de que todas las mentes están unidas.
En realidad, no solo unidas, sino que son Una Sola.
Y cuando crees estar viendo un copo de nieve,
toda la humanidad forma parte de esa experiencia.

Ahora, escúchame bien de nuevo.
El propósito principal de este mundo es el perdón.
En tu perdón, te haces libre,
y liberas al mundo contigo.
Pues en tu realidad, en tu visión, en tu verdadero ver,
reconocerás que el copo de nieve, la lluvia, el viento
y tu propio cuerpo,
son solo una ilusión.
Y entonces elegirás, en tu santidad,
no ser afectado por las ilusiones.
Eso es lo que estuve demostrando
cuando hice cosas como caminar sobre el agua.

Cuando ves un copo de nieve,
toda la humanidad lo experimenta contigo.
Pero, más importante aún,
cuando eliges no ser afectado por la ilusión,
toda la humanidad participa de la libertad que tú experimentas.

Entonces, cuando perdonas la ilusión,
cuando te liberas de ella,
verdaderamente te has convertido en el salvador del Hijo de Dios.
Como digo en este Curso, tú eres salvador2.
Y tu hermano, de hecho, también lo es.
Él es tu salvador,
pues al perdonarlo,
encuentras el perdón para ti mismo.

Recuerda, el perdón es el reconocimiento
de que tus pensamientos, tus interpretaciones,
verdaderamente no tienen significado, y al final ni siquiera existen.
Esto se aplica a cualquier tipo de comportamiento que elijas experimentar,
al que llamas “bueno”, al que llamas “malo”.
Se aplica a todo lo experimentado
con eso que llamas “tu cuerpo”,
desde la enfermedad hasta la salud,
desde las tormentas de nieve hasta caminar sobre el agua.

Cuando tú, en tu santidad, experimentes, con la percepción verdadera,
la comprensión de que los pensamientos de tu hermano
son de hecho solo pensamientos, y no tienen significado,
entonces, lo liberarás.
Porque tu experiencia es parte de la suya.
Pero tú también te liberas a ti mismo,
porque su experiencia es parte de la tuya.

Tu mundo interior y tu mundo exterior son el mismo.
Tal como lees frecuentemente en el Texto,
una idea, un pensamiento que tienes, no puede abandonar su fuente3.
Cualquier cosa que crees dentro de tu propia consciencia
se convierte, para ti en esta tierra, en una forma de pensamiento, una idea.
Y esos pensamientos, esas ideas,
son los elementos de construcción del mundo que ves.

Lo que parece estar afuera, tu mundo exterior,
no puede existir independientemente de los pensamientos que le dieron su origen.
El EFECTO del pensamiento es lo que pareces experimentar.
La causa es siempre la idea, el pensamiento,
la experiencia que le dio origen.
Y lo que parece estar afuera no puede existir
sin el pensamiento, la idea, la experiencia,
que están presentes dentro de tu Ser.

Tus pensamientos, por tanto, son los creadores de tu mundo exterior.
Y son, por tanto, las representaciones de tu mundo exterior.
Y son, por tanto, tu mundo exterior mismo.
Cuando ves algo afuera,
no está afuera.
Nada puede estar fuera de ti.
Continuaremos diciendo
que no busques fuera de ti mismo4,
porque ahí no hay nada.

Así, cuando digas,
“Mi santidad envuelve todo lo que veo” (L36).
Comprende que en tu divinidad,
aquello que experimentas, aquello que piensas, tus ideas,
son los creadores de lo que parece ser tu mundo exterior.
Pero no hay diferencias, no hay ninguna separación, entre los dos.
No es posible que experimentes algo
separado de tus ideas,
separado de la experiencia dentro de tu mente.

Y si algo que pareces experimentar en tu mundo exterior
no es de tu gusto,
debes mirar adentro para descubrirlo y cambiarlo.
Mirar afuera, creer que algo ESTÁ afuera,
es creer que lo que tú ves podría estar separado
de la idea que le dio origen.
Y, te lo aseguro,
eso es absolutamente imposible.

Nunca mires fuera de ti mismo.
Si pudieras hacer eso,
entonces, la Unicidad, la unificación que es Dios,
no podría existir.
Porque ello implicaría que pueden existir
cosas apartadas de Dios Mismo.
Así, dentro del mundo habría dualidad.
Así, dentro del universo podría haber conflicto.
Y, ante la presencia del conflicto,
no podría haber paz.
Pero la naturaleza de Dios es Unicidad y Unidad,
la ausencia de conflicto,
y la absoluta presencia de la paz.

Así que toma estas ideas que te expreso
y permítete sentir todo lo que puedas su verdad.
No te preocupes demasiado en este momento
por LO QUE sentirás.
Solo recuerda que la meta de este Curso
reside en tu experiencia y en tus sentimientos,
más allá de las ideas y las palabras que usamos.

Y recuerda una vez más, con paz y con una gran felicidad,
que tu santidad envuelve todo lo que ves.
Porque eres el Dios de tu propio universo.
Y tú eres Uno con el Dios de todos,
Uno conmigo,
Uno con todos los seres,
Uno con el Dios que nos creó a Su semejanza.
Nada puede estar en tu vida si no lo has elegido,
si no lo has apreciado.
Y en tu reconocimiento de esta verdad,
serás libre.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

Anuncios

Una respuesta a “Ver la verdad. Haskell: «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. Estas palabras, parece bonito meditarlas junto a otro intrigante asunto… y bien alucinante, que también aparece claramente en el dictado de Jesús:

    el hecho de que todo instante de tiempo sea absolutamente independiente del instante anterior…

    …y de que solo nuestro miedo provoque que ambos parezcan causalmente “unidos” .

    Y también las pondríamos junto al hecho de que, por defecto:

    — no queremos ser salvados …

    — pero ya sabemos, perfectamente, que somos una sola unidad…

    — y, por tanto, vamos a querer “matarnos” a nosotros mismos…, y “matar” a todos los “salvadores” que se nos pongan por delante y “quieran” dejar de creer en que el sufrimiento es real… y esas cosas.

    jajaja

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: