Los sentimientos frente a las sensaciones. Los sentimientos son los «órganos» de nuestra unidad, de nuestra reunificación: Un Curso de amor describiendo una parte de la fortaleza, como estado   Leave a comment

Un sentimiento gratuito, repentino…, envolvente…, una atmósfera que te rodea… un “estar dentro” de algo, como si nuestro pequeño yo, nuestro mini-yo, estuviera contenido… enormemente protegido o abrigado.

Al principio esto se puede interpretar como algo “demasiado férreo”, quizá por la novedad.

La novedad, comparándolo con nuestro “estado actual”, puede hacernos interpretar que “eso no es nosotros”… y que es “demasiado raro”. Pero sería al revés, ya que en ese estado, si lo reviviera hoy mejor, si lo mantuviera y usara a diario… en él… no habría ya sentimiento de limitación.

[Nota: nos centraremos en hablar solamente de este sentimiento muy particular…, pero suponemos que en realidad es combinable con el resto… ya que no nos olvidamos de “los otros regalos” que seguro que recibisteis y recibiréis…, regalos como pueda ser el de algún “día muy brillante”…, el de una Paz que realmente no se sintió “de este mundo”…, o el de esas anticipaciones de lo que va a pasar en el momento siguiente, que mucha gente ya tiene…… todos esos regalos que también estamos experimentando o hemos experimentado… y que también mucha gente estará experimentando y que recordará —antes o después de empezar su “caminar” acompañado de cursos, talleres, etc.]

No hubo que hacer nada para encontrar ese estado de férreo envolvimiento. Fue repentino, duró poco; fue hace más de un año. Solo se debió, creo, a estar ya más en alerta… a “haber empezado”… comenzando a aceptar Un curso de milagros, estando en él… en su simpleza del principio, donde, al principio, no hay ni siquiera que “meditar” mucho.

Seguro que también vosotros habéis tenido vuestros “regalos”, los regalos de Dios… los de nuestra re-unión con nuestro Yo en Cristo (nuestra unidad reconocida, recordada)…, y ya sea que los hayáis podido o no mantener durante más o menos tiempo tras sentirlos, en ese espacio del sentimiento, que no es el de las sensaciones corporales.

Sobre esto, sobre el mantenimiento y la conservación de los regalos… trata mucho y muy explícitamente el curso de amor, que veo entonces que fue dictado muy a propósito, y que parece por tanto muy útil.

He encontrado la descripción de este estado de “férreo envolvimiento” en ese curso, en Un curso de amor, del que hemos hablado por aquí (índice)  (está en su parte de “los diálogos”).

En Un Curso de milagros, UCDM, esta descripción también estaría obviamente englobada o sugerida… ya que no hace falta nada más (nada más que “perdonar”, en sentido amplio, y deshacer el miedo por ejemplo ayudados mismamente del “yoga mental” de UCDM… de esa llamada al sentimiento que es UCDM, frente a las sensaciones corporales).

Por ejemplo, ese sentimiento estaría sugerido o englobado…, supongo…, cuando UCDM dice cosas como “la fortaleza” de Dios, la de nuestra Unidad (= Cristo , una Unidad que ese canal de reconexión que el curso llama Espíritu Santo se encargaría de “demostrarnos”, cuando estamos dispuestos).

Debe ser que no me bastó eso (en la usual “borriquería mental” que tenemos), que no bastó… para confiar en mí mismo, en un “mí mismo” completamente diferente aunque englobando el mí mismo “pequeño”… no me debió bastar el encontrar esa descripción muy genérica que da de todo esto Un Curso de milagros: la fortaleza de Cristo, es decir, de nuestra unidad.

En realidad qué duro y ridículo se hace ser cada vez más conscientes de los regalos que rechazamos día a día.

Es curioso que, para estos descubrimientos que pueden ser tan importantes en nuestra vida…, no hiciera falta nada: ni grandes periodos de meditación… ni nada. Es curioso cómo he podido comprobar entonces…, y por mucho que no haga del todo caso… que todo es cuestión de disposición mental y ACEPTACIÓN (aceptación de cómo somos ahora, incondicional).

Así que todo esto se traduce obviamente en sentimientos frente a sensaciones. Esta diferencia también se nos cuenta un poco en este tan explícito “Un Curso de amor”. Son esos sentimientos “atmosféricos”, que están ahí, literalmente a la espera… naturalmente ahí… esperando que los adoptemos en su simplicidad, en su “poder”… sentimientos muy variados y que nos ayudarán a que aceptemos esa guía constante y gozosa que tenemos dentro… sentimientos que no aceptamos mientras estamos sumidos, y a veces de una forma que parece “irremediable”, sumidos… en esas detalladas listas de “quejas” en que consisten las vidas “normales”.

Así que qué grata fue mi sorpresa de encontrar descrito esto en Un Curso de amor, así como confirmando que la fuente de este curso sería similar o estaría en continuación con Un Curso de milagros.

Así que, en definitiva, quería contar que, en ese curso de amor, que en general es más explítico en varios asuntos —más que el curso de milagros—, ahí, aparecen comentados sentimientos como este, sentimientos “atmosféricos”… como ese que se nos puede regalar cualquier día sin esfuerzo por nuestra parte… y que seguro que mucha gente “recuerda” incluso de cuando eran niños… pues quizá los hayamos vivido frecuentemente en ese periodo.

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