La Aceptación… y el iceberg de la culpa en el tórrido mar tropical del Amor   1 comment

Iceberg de Магадан, en Flickr

Iceberg de Магадан, en Flickr

«¿Juzgas a los guisantes si no te gustan? ¿Aceptar que no te gusta algo causa que surja un juicio?»  (Los diálogos de Un Curso de amor, Día ocho).

No nos hemos aceptado; no hemos aceptado que no nos gustó lo que hicimos con este ego (o lo que “nos hicieron”).

Así que eso parece provocar constantemente que nos juzguemos, a nosotros mismos y a los demás… y que sigamos por tanto haciendo cosas que no nos gustan… y/o haciéndoselas a los demás. Vivimos en la ilusión del pasado; qué increíble.

No, no juzgamos a los pobres guisantes, claro…, entonces… ¿por qué “juzgamos” cuando no nos gusta una relación que tuvimos… o bien el hecho de que no la tuviéramos… o bien cuando no nos siguen gustando nuestros padres… o bien cuando no nos gusta recordar una “ruptura” que vivimos o el mundo, en general, con su sufrimiento, etc.…? ¿Por qué?*

Ay, así que cuando las cosas puedan por fin “no gustarnos pero sin juicio”… sentiremos, cada vez más, amor…, todo el rato amor… sin juicio… y, entonces, todo será cada vez más verdad. Qué bien 🙂

“Sí a todo”, como en esa película donde se caricaturizaba el tema 🙂

¿O sí habéis aceptado?

Quizá vosotros sí os habéis aceptado; sí que habéis aceptado “lo bueno y lo malo” de todo el mundo y de toda vuestra vida… y, además, sin juzgar nada, pues eso significaría “aceptar” (no importando ya el juicio de “bueno”, “malo”).

Aceptar sin juzgar como “bueno” y “malo”, aunque podamos seguir diciendo esas palabras.

Así que solamente viendo todo “desde arriba”, y desde dentro… suavemente diferente… desde encima de la batalla…, simplemente como esas “faltas de amor” o “peticiones de amor” que dice el curso de milagros.

Pero parece muy difícil… con todo lo reales, con todo lo dolorosas que parecieron y parecen ser muchas de las cosas vividas… en relación… y que aún pueden seguir siendo así, para los que tenemos o teníamos al lado (aunque no seamos en realidad seres separados).

Así lo vemos, como muy real. Para eso fabricamos todas esas anécdotas, este universo tan realista… todas esas vidas del pasado…, en relaciones tan aparentemente reales… que luego creemos que son “las responsables” de nuestro auto-ataque actual, en el presente.

Decimos: “debido” a nuestros padres… a la muerte de alguien… debido al mundo en general… yo no tengo tal cosa o tal otra, esa paz, tal alegría.

Y, si no lo decimos, aún lo creemos inadvertida y profundamente en nuestro ser-ego… con esas creencias que no queremos ni ver.

Pero solo era y es ilusión, una ilusión, algo falso, algo para machacar nuestro presente.

Todas esas vivencias “pasadas”… esos “debido a”… fueron puntos de enganche para el auto-ataque, para la culpa… ya que ¡en algún lado tiene que engancharse!

En algún lado del pasado debemos creer que puede ser depositado nuestro auto-ataque actual. Debemos creer, con el ego, para el ego, para “salvar” el ego… debemos creer, que podemos depositar en algún lado y “para siempre” esas “razones” de nuestro sufrimiento actual.

Todo debe parecer muy real, a veces por distante, a veces por doloroso… es decir: debe parecer algo que “no podemos cambiar”: el pasado con las familias, los amigos…, las parejas… ilusiones y más ilusiones, que el ego usa con el propósito de juzgar: de enganchar culpa… y de dejarla ahí bien enganchada 🙂 . Eso intentamos hacer, inadvertidamente, cuando alimentamos ego.

Vaya, esto tenía nombre: creencia en el pecado, la “fundadora” de este mundo 🙂

Todas esas cosas… tan dolorosamente vividas como reales por nosotros… y por todas esas personas “fuera”…, como espejos nuestros con quienes nos relacionamos en los juegos macabros de la culpa, en el infierno de las relaciones especiales donde se persiguen objetivos privados…, y donde nadie se quería enterar de casi nada… ni se quería comunicar realmente, desde el centro de su ser, desde el “corazón”.

Así, todos seguimos aferrados a la culpa, al pasado… considerándonos como “no buenos” para “esto” o para “lo otro”… considerándonos “insuficientes”, etc.

Pero… si ya sois un “SÍ A TODO” para todo lo que veis… entonces ya casi estaríais “iluminados”.

El “espacio” de la culpa

Claro… así que la culpa es el espacio mental que hay entre:

— no gustar algo y

— juzgarlo (INDEPENDIENTEMENTE de si, desde fuera, se ve que seguís usando las palabras “bueno”, “malo”).

¡Qué operación mental más increíble la de juzgar!

Es una operación mucho menos banal o superficial de lo que podría parecernos al pensar inmediatamente en “solo palabras” cuando asociamos la palabra “juzgar” solo con “palabras”.

El juzgar será el recubrimiento de la base de ese “iceberg” de auto-ataque, de la culpa…, ese auto-ataque o culpa brutal con el que vivimos “inadvertidamente” todos.

Son todos esos juicios… recubriendo la culpa… recubriendo toda la base y los laterales de ese iceberg tan inútil, de ese iceberg que podemos dejar que se funda él solito si dejamos que el océano de amor tropical, “caliente”, actúe.

Solo tenemos que quitar los candados de las cadenas que atan la estructura: las creencias; los candados son esas creencias o juicios sobre nosotros mismos y los demás, contra nosotros y el mundo… el ambiente… la sociedad…, contra la aceptación del mundo tal y como es ahora, tal y como fue.

Todo son creencias falsas… juicios… debido a lo que hicimos o a lo que dejamos de hacer…, o debido a lo que nos hicieron o dejaron de hacer.

¿Qué pasa? Pues que tenemos ese armazón de juicios “viejos”, muy antiguos. Y ocurre que el “ambiente” donde depositar las creencias está representado —proyectado por y para nosotros— mismamente por cosas tan a veces lejanas como “la familia”…

Un armazón, por tanto, que parece impedir el acceso al derretimiento del iceberg, de ese espacio de la culpa.

Ese espacio, como sabemos, lo deshacemos cuando vamos aceptando que la luz salga, desde dentro nuestro…, para hacer eso mismo: para demostrarnos que la oscuridad no era más que falta de luz… que al hielo solo le hacía falta ver dónde estaba: en el amor caliente.

Y en ese movimiento, como sabéis, reconocemos que somos esa misma luz, y que al final nunca habíamos sido otra cosa… luz eterna… pues en comparación con el resto… bueno, no hay comparación.

Así que… es suficiente con abrir la armadura del iceberg y la luz se llevará la oscuridad… el calor fundirá el hielo. La solidez era ilusoria. Pero claro, los juicios son cadenas férreas de ese armazón, como bien aclara UCDM… eso quieren ser… y están ahí para que ni siquiera queramos o podamos enterarnos de que realmente podemos “tocar” eso que hay dentro de la armadura: ese absurdo espacio de la culpa del pasado… revivido en el auto-ataque constante del presente.
___
* Como sabemos, Un Curso de milagros da de cierto modo el “por qué”, que tiene que ver con el origen del universo, de la separación.

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Una respuesta a “La Aceptación… y el iceberg de la culpa en el tórrido mar tropical del Amor

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  1. Más sobre aceptación que salió comentar por ahí:

    vale, primero está el curso hablando de que debemos negar la negación, que quiso ser este mundo… vale……, pero en realidad eso se dice también así:

    “aceptar todo como es”, pues solo Dios es;

    no debemos otorgar realidad a algo fuera que, decimos: “es claramente”; (esto ES sufrimiento inaceptable, etc.)……

    Más bien “negar la negación” sería intentar siempre estar DISPUESTO, de entrada… a verlo todo solo como la trampa que quiso ser, y que nosotros mismos nos hemos puesto al proyectar universo desde la interpretación “ego” de la idea de la separación……

    Entonces, si otorgamos realidad a lo de fuera, automáticamente seguimos interpretando la separación con pecado-culpa-miedo…

    De ahí esa insistencia tan elemental del curso de milagros con “el mundo no existe”, por eso es necesario decirlo tan drásticamente (para la aceptación incondicional de lo que quisimos ser a través de nuestro engaño meramente proyectivo).

    Si por ejemplo deseáramos cambiar eso que vemos que ES fuera…, estamos perdiendo otra oportunidad más de sentir realidad, de sentir que solo existe el amor…, en “tu centro del ser” que es el de todos y con cuya conexión para colmo sí que podríamos ver cambios reales aunque no queramos creer en ellos pues tenemos terror de los milagros y de ver realmente la luz, que no es nada metafórico;

    y es que ya sabemos que para esa “tentación” está configurado el mundo, como juego algo macabro que aprendemos a dejar que se reinterprete a través nuestro plantándonos en postura de aceptación incondicional…: el mundo estaba para que le mandemos sin parar mensajes a la mente (como hacemos constantemente “juzgando”)… mensajes de: “sí, efectivamente, eso de ahí fuera ES; es real el sufrimiento, etc”.

    “Negar la negación” sería en realidad esto.

    Como ese algo que ES fuera es tú… si de entrada lo rechazas y no dejas que sea el E.S. en ti quien te dé otra percepción… entonces recreas separación para ti, estás proyectando, estamos otorgando de nuevo realidad al ser falso…… lo cual hiciste e hicimos juntos todos nosotros…, y estamos pues “multiplicando separación”.

    Una vez estás conectado con tu centro y le dejas al E.S. trabajar… es otra historia; pero eso no lo queremos hacer porque creemos que debemos tener voz y voto acerca de cómo hay que hacer las cosas en la separación; no queremos ser niñitos de Dios, y seguimos con el ego queriendo tener la razón de lo que está mal y lo que está bien, haciendo así real la dualidad;

    como sabes, “conectado”, vas teniendo la certeza de que nada existe más que el amor-luz… y así, el movimiento de aceptar esa “unidad del amor” dentro, se vería reflejado en tu digamos aceptación incondicional de lo que ves.

    supongo que podríamos decirlo así… claramente:

    cuando “aceptas lo indeseable”, no le das la importancia que le damos “con el ego”… y dejas actuar a esa nuestra conexión con el espíritu, que es quien se encargaría de disolver eso y de realmente dar con los efectos “buenos para todos”… a veces hasta observables, en la percepción de todos.

    Así que la aceptación (no otorgar realidad a lo de fuera, no querer consagrar pensamientos a la separación, por claras que sean las pruebas fuera de que “estamos separados” y “sufrimos”…) se convierte en regalo por la gracia de la “disolución” de la que se encarga esa otra parte de tu mente, que tienes y tenemos (porque conecta con el regalo que realmente nos fue dado: crearnos, Dios, en el cielo, con él, en puro amor y unión que no entendemos aquí).

    Todo es una oportunidad para reflejar el regalo que somos, oportunidad que no queremos dejar ser, como decíamos, porque queremos seguir teniendo la razón una vez hemos dado crédito a que realmente, lo de fuera, NO ES TÚ.

    La indeseabilidad es pues una interpretación, como todo lo es; no hay objetividad, demostró Jesús, pues el sufrimiento, que es lo que se llevó, para todos… no era real.

    No hay objetividad, pues si no, esto que vemos delante habría “triunfado sobre Dios”…, y no hay grados de dificultad en los milagros.

    Así que eso, disposición y más disposición (q difícil) a ver el regalo que hay detrás de todo:

    tal regalo, también, podríamos empezar por decirnos…, sería nuestra capacidad de fabricar desde la libertad todo este infiernillo de imágenes que quisieron tentarnos para hacer real la interpretación de miedo… pero que reinterpretamos con el E.S., dejándonos hacer como niñitos de Dios…… para que todo todo sea lo mismo…, todo relacionado con el amor: amor o falta de amor.

    Si respondemos sin aceptación de “todo” (de ese “todo” que, así interpretado, supone una falsa representación de nosotros mismos… ahí delante…, y que, si no aceptamos, hacemos verdadero, y por tanto seguimos en la rueda)…, y por salvaje que parezca ser lo que vemos “fuera”…, entonces… parece que así, con ello, le otorgamos de nuevo realidad a lo de fuera…, lo separamos de nosotros…, y, por tanto, en realidad, reforzamos en la mente de todos la interpretación de la idea de la separación que dio el ego (aunque esto nos parezca que no lo vemos).

    Y claro, es muy comprensible que nos salga el miedo asociado a vernos como unos cínicos, meros cínicos… que “pasan de todo, que pasan del mundo”… pero eso, explica muy bien Yeshua también en el curso de amor…… eso sería la falsa humildad del ego…, que quiere, como decíamos, seguir teniendo la razón…

    Ese sentimiento de “se me necesita” en la separación habiendo dado crédito a la separación es culpa, está ligado a la culpa, como ya “sabríamos”… y está seguro que bien “articulado”, en este caos del ego… con mil y una “vidas” donde hemos hecho “lo mismo”, la misma nada.

    Se nos “necesita”, urgentemente…, claro está…, para poner un “puente”, como ya intentamos poco a poco…, entre cielo y tierra…, y no para otorgarle realidad al sufrimiento, que es lo que principalmente Jesús habría querido que entendiéramos con el ejemplo clave de la crucifixión, como ya decíamos: “eh, chicos, me llevo el sufrimiento, es una idea, una idea que, al partir de lo falso…, es rotundamente falsa… aunque, a todas luces (las “luces” de la oscuridad) vosotros no lo creáis; pero… ya veréis ya veréis 🙂 …”.

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