El tiempo y el presente. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   2 comments

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[Podéis mirar en la página de índices de este autor para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc. —con por ejemplo la traducción completa de lo que estamos retocando aquí con ayuda del texto en inglés, etc.

Esta transmisión, maravillosa (muy clarificadora y directa), aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló desde la personalidad de Jesús

Esta parte del texto La otra voz sirve como acompañamiento para la siguiente parte de Un Curso de milagros: T-13.V-VII (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

El tiempo y el presente [T-13.V-VII]

Saludos de nuevo, soy Jeshua.
Hoy he venido para continuar contigo
mi comentario sobre Un curso de milagros.

Tú, el Tú real, Espíritu, Hijo de Dios, eres eterno.
No hay final para la realidad de lo que tú eres.
O, dicho en tus términos, vivirás para siempre.
¿Y no entiendes que incluso las palabras “eterno”
y “para siempre” hablan de tiempo?
Mas no puedes liberarte a ti mismo de la profunda constatación interior
de que simplemente existes,
de que no mueres, y no puedes morir.

Sin embargo, aquí, en este mundo de ilusión,
te ves a ti mismo como separado.
La separación exige ataque,
el ataque requiere condenación,
y la condenación y su juicio requieren del pasado,
porque requieren que alguien o algo
te haya convertido en lo que tú eres.

En cierto sentido crees (porque es cierto)
que existes para siempre.
Y, en otro sentido, crees en el tiempo,
porque el tiempo es la creencia de que causa y efecto están separados,
y es el tiempo el que te hace creer
que siquiera puedes estar separado.

Tu creencia en el tiempo hace por ti muchas cosas.
Es el tiempo lo que hace que creas
que el efecto, que eres tú, está separado de tu causa.
Definitivamente, la causa es Dios,
y el efecto eres tú, el Hijo de Dios.
Y en la realidad no hay separación de ninguna clase
entre tú y Dios Mismo,
entre tu voluntad y la Voluntad de Dios,
entre lo que eres y lo que has sido
o en lo que te convertirás, en el sentido de tu tiempo.
En realidad, no hay separación en absoluto.
Pero es la creencia en la separación de causa y efecto
lo que te permite creer que la separación puede siquiera existir,
que puedes ser un ser separado, aislado y solo.
Y ciertamente, en tu locura, de algún modo crees
que estar aislado y solo es lo que te produce alegría.
Qué absurdo. ¿Puedes notarlo? En este mismo instante,
¿puedes o no puedes notar que es así,
tal y como lo expreso?

Pero el tiempo cumple otra función.
Es el tiempo el que te permite, DENTRO DEL TIEMPO,
creer que eres eterno,
creencia cuya verdad ya conoces en lo más hondo de tu ser.
Esa es una de las funciones del tiempo mismo, tal y como tú lo has fabricado.
Crees que el pasado es la causa,
que te lleva al efecto, que es este momento.
Sin embargo, este momento puede actuar tan solo
como el pasado que te lleva al futuro;
y así, este momento de ahora es tan solo
una transición entre pasado y futuro,
porque el pasado te ha convertido en lo que ERES
y en lo que te HABRÁS DE CONVERTIR.
¿Estás atento aquí a las palabras que hablan de “futuro”?

¿Y qué es lo que todo esto hace por ti?
Te provee de un sentido de continuidad
que te permite, dentro del tiempo, creer que EXISTIRÁS.
Y cuando te aseguro
que el tiempo es solo una ilusión y que le llegará su final,
eso es, ¡oh!, tan difícil de comprender
para vuestras mentes pensantes…
Y esa dificultad para entender el final del tiempo
es parte de vuestro diseño de este mundo.
Pues, si pudieras entender el final del tiempo,
entonces podrías entender el dejar de existir.
Pues si el pasado te lleva al futuro, que es lo que tú crees,
y de pronto el futuro ya no está,
entonces… ¿qué pasará contigo? ¿Lo ves?

Y así, una de las funciones del tiempo, tal y como tú lo percibes,
es la de permitirte creer que existirás para siempre.
Y aun cuando los cuerpos parecen morir,
no puedes liberarte de la creencia
en que, de algún modo, sea lo que sea eso que tú eres, continúa existiendo.
Y así, diseñas estructuras que te permitan
creer en esa continuidad,
y las llamas “cielo”, “infierno” y “reencarnación”…
y el resto de una larga lista.
Y todos ellos son solo términos y definiciones
que te permiten creer que no morirás,
que eres eterno.

Ahora bien, muchas veces anteriormente
te he hablado del amor y del miedo.
Te he dicho que el Amor, en su esencia, es inmutable.
El Amor es intercambiado.
El Amor es dado y recibido… y crece.
El Amor se magnifica en el dar y el recibir…
pero la esencia del amor es inmutable.

Y si oyes la palabra “inmutable”,
entonces, ¿qué debes tomar en consideración?
Debes tomar en consideración la noción de eternidad.
Porque si el amor no puede cambiar, claramente no puede morir.
Y si tú eres amor, si la realidad de lo que tú eres
no es ni la forma ni el cuerpo, no es ni masculino ni femenino,
ni espacio ni tiempo, sino simplemente el Amor mismo…
entonces, se deduce que TÚ eres inmutable y eterno,
y que no puedes morir.

¡Ah! Pero hay dos emociones, ¿recuerdas?
Amor y miedo.
Y el miedo es el armazón
de todo este mundo que ves.
Esto también te lo he dicho antes.
Pues en tu miedo,
un miedo que debe necesariamente surgir a partir de tu creencia en la separación,
en tu miedo… ves un mundo,
ves seres separados de ti mismo;
en tu miedo ves un mundo que, desde su pasado
determina lo que tú eres.
Ves hermanos que son la causa de tu miseria
y de tu tristeza…
y también la causa de tu alegría y de tu amor,
tal y como pareces experimentar eso aquí.
Esto ocurre porque percibes todo lo que te pasa a ti,
todo lo que experimentas…
como algo causado por alguien o algo ajeno.
Y eso surge de tu creencia en la separación.
Y así es como literalmente
el miedo ha fabricado el mundo que ves.

Y en cierto sentido crees que el mundo que ves
será de alguna manera eterno.
Pues… ¿no te resulta difícil comprender
cómo podrías vivir por siempre sin un cuerpo?
Y la mayoría de vosotros, en algún momento en vuestras vidas…
¿no concebisteis una siguiente vida con cuerpos
y con esta misma forma de espacio y tiempo
a la cual estáis acostumbrados? Por supuesto que lo habéis hecho así.
Y Dios, para muchos de vosotros, ha sido un anciano,
con una larga barba gris, sentado en un trono en el cielo…
y todo porque no puedes dejar ir fácilmente la fuente de tu miedo.
Tu proyección de un “cuerpo” para Dios surge de tu miedo.

Pero, te he dicho una y otra vez
que Dios es Espíritu y nada más.
Ahora bien, si el Amor es inmutable,
¿QUÉ SUCEDERÍA SI PUDIERAS VER TU MUNDO
A TRAVÉS DE LOS OJOS DEL AMOR?
¿Podrías entonces comprender la eternidad y vivir para siempre
sin tener que creer que en el pasado
como causa de este momento, del presente,
y básicamente la causa de ese futuro
en que se ha de convertir el presente?

Recuerda las dos emociones, amor y miedo.
Bien, lo que haces es verlos
como lo opuesto de lo que ellos verdaderamente son.
Contemplas el miedo y lo llamas amor;
contemplas el Amor y lo ves con los ojos del miedo.

¿Cómo es que sucede tal cosa,
contemplar el miedo y llamarlo amor?
Recuerda, según lo que te he explicado hoy,
que el miedo es básicamente lo que define para ti lo que tú eres.
Y que, en último término es tu miedo, dentro del espacio y del tiempo,
quien te asegura que vivirás para siempre.
Y a esto respondes “tratando de ser agradecido”,
aunque con poco entusiasmo.
Pues si el miedo te da la promesa de la eternidad
y de cierto modo ya sabes que SÍ que vivirás para siempre,
entonces, debes estar agradecido por eso
que te promete la eternidad
—aun cuando la promesa conlleve un castigo eterno…
que es una creencia que muchos de vosotros albergáis.

¿Y cómo funciona eso de contemplar el Amor y llamarlo miedo?
Si el Amor es inmutable, el Amor no tiene,
y no puede tener, pasado.
El Amor no tiene y no puede tener un futuro.
Y si contemplas el Amor, si te abres al Amor…
lo que encontrarás simplemente es lo que tú ERES.
Y si contemplas el Amor, no hay pasado,
porque no puede haber separación entre causa y efecto,
y por tanto no puede haber tiempo en absoluto.

Estás acostumbrado a preguntar “¿ha existido siempre Dios?
¿Existirá Dios para siempre?”.
Y esas son las preguntas de tu tiempo, y de tu miedo.
Y existe una sola respuesta: DIOS ES.
Y como Dios es Amor, EL AMOR ES.
Y como tú también eres Amor, y eres el Hijo de Dios,
TÚ SIMPLEMENTE ERES.

¿Puedes encontrar la presencia del Amor aquí en este mundo?
O, como lo he expresado, ¿puedes encontrar el presente,
puedes encontrar el presente como eso que simplemente existe?
¿Existe un lugar donde puedas vivir
y experimentar la inmutabilidad del Amor
y de ti mismo, y la de Dios y la de tu hermano?
¿Es eso posible?
Y, si es posible, ¿puede eso liberarte de ese miedo
que es lo que define para ti tu separación y tu pasado?
Y la respuesta es que ciertamente sí puedes.

Entonces, ¿cómo ENCUENTRAS el presente?
Simplemente contemplas tu mundo, a tu hermano y a ti mismo,
SIN PASADO.
¿”Sin pasado”?, preguntas.
Esto te parece aún más demente
que este mundo de ilusión que te describo,
y que te digo que es una locura.
Pues, ¿cómo puedes contemplar tu mundo sin pasado?
¿Acaso debes olvidarte hasta de tu propio nombre,
o de la manera de comer, de dormir y de hablar,
debes olvidarte de dónde vives, de tus amigos,
de tus seres queridos y de tu familia?
¿Es eso lo que te estoy diciendo?
Y la respuesta es que no, obviamente, en absoluto.

Porque me doy perfecta cuenta de que habéis elegido
el espacio, el tiempo y las ilusiones
que llamáis vuestros cuerpos y vuestro mundo
—hogares, ciudades, automóviles, el cielo,
el viento, el clima, alimentos, todo ello—,
habéis elegido esto, escúchame bien, como un vehículo
A TRAVÉS DEL CUAL PODÁIS APRENDER
A EXPERIMENTAR EL AMOR.
Porque Amor es lo que sois.
Y os aseguro que no hay nada en vuestro mundo
que no podáis experimentar como Amor, si elegís hacerlo así.
Y ESO, DICHO DE LA FORMA MÁS SIMPLE,
ES LA CLAVE PARA ENCONTRAR EL PRESENTE.

Porque cuando te contemplas a ti mismo y a tus hermanos desde el miedo,
ves que ellos te han convertido a ti en lo que tú eres.
Y ves que necesitas defenderte, no sea que ellos, en tu futuro,
pudieran hacerte algo que no desees.
Y contemplas a tus hermanos como teniendo un pasado
que los ha convertido en lo que son en este momento.
Y no hay pasado que no tenga dentro de sí
aquello que tú consideras indeseable.
Así, sucede que todo hermano, y también tú mismo,
traes, traéis a este momento, en vuestro sentido del tiempo,
aquello que ves como indeseable,
y contra lo cual te defenderías de nuevo
—que es exactamente lo mismo que atacar.
No hay diferencia alguna entre la defensa y el ataque.
No te engañes sobre este punto.

¿Cómo puedes dejar ir tu propio pasado y el pasado de tu hermano?
Es realmente muy fácil.
SIMPLEMENTE SE TRATA DE ELEGIR AMOR EN VEZ DE MIEDO.
Porque cuando eliges miedo, eliges un pasado,
un pasado que te trae
aquello contra lo cual debes defenderte.

¿Pero qué tal si eliges el Amor,
el Amor que es inmutable?
Y recuerda que es la inmutabilidad del Amor
lo que asegura tu continuidad, tu ser para siempre,
el hecho de que seas eterno, más allá del propio tiempo.
¿Qué tal si eliges el Amor?
¿Y cómo haces eso?
Simplemente AL HACERLO, al elegir el Amor.
Eso es todo.

¿Y qué se requiere para elegir Amor?
Pues simplemente recuerda lo que te he dicho:
que Amor es todo lo que hay.
No hay nada que el Hijo de Dios pueda dar que no sea Amor;
no hay nada que el Hijo de Dios pueda recibir que no sea Amor,
pues Amor es todo lo que hay.
Entonces, ¿qué tal si eliges este momento, y de ahora en adelante,
para abrir tu ser a la presencia del Amor?
Lo cual significa esto:
¿qué tal si eliges contemplar cada momento, cada circunstancia,
cada evento individual en tu vida, SIN EXCEPCIONES,
como el acto del Amor, el regalo del Amor, y la presencia del Amor?
¿Qué tal si tú, sin importar la forma,
contemplaras la presencia de tu hermano en tu vida
como un acto de amor…
SIN IMPORTAR LA FORMA?

Te digo que eso ES perfectamente posible.
PUEDES ver el mundo real aquí,
porque esa es la Visión de Cristo, la Visión del Espíritu Santo.
Y en eso se convertirá tu visión a medida en que elijas abrirte a ello.
Y lo que se requiere es elegir ver cada circunstancia
como el regalo, el acto, la presencia… del Amor.

¿Y eso qué significa?
Significa contemplar a tu hermano, a tu hermana,
a tu vida y a ti mismo en la Luz.
Porque la Visión requiere de la Luz.
La Visión requiere de no ver las sombras imaginarias del pasado,
que parecen ir y venir
y hacerte ser lo que tú eres.
Pues todas ellas son tu miedo, elegido por ti,
y proyectado sobre la imagen de tu propia vida.

Si te ves a ti mismo como la Luz que eres,
y si extiendes esa Luz a tus hermanos y hermanas,
desde tu vida,
entonces, lo que verás será el Amor, SIEMPRE.
Y la forma de ver la realidad, la manera de percibir verdaderamente aquí,
es contemplar TODO ello
a través del reconocimiento de tu propia realidad,
que es, dicho de la forma más simple, la presencia de la LUZ,
la presencia del Amor.

Y por tanto hoy te aseguro que tú NO eres prisionero del tiempo.
Y tu creencia en el tiempo —que parece fluir desde el pasado,
dentro de la transición del presente, hacia el futuro
que parecería garantizarte que tú eres eterno—
no es sino aquello que te querría aprisionar dentro de tu miedo.
Y según dejas ir el miedo, y la función temerosa que tiene el tiempo,
según te abres al Amor y a su inmutabilidad,
entonces, la eternidad, la eternidad tal y como ella realmente es,
se convierte en tu regalo, que ha sido traído hacia ti
por la presencia de la Luz y la presencia del Amor.
Y todo lo que se requiere para que puedas experimentarlo así
es el abrirte a su presencia, dentro de ti mismo,
y dentro de tus hermanos.

No hay nada en la Creación que no sea Amor.
No hay regalo que pueda ser dado que no sea Amor.
No hay regalo que pueda ser recibido que no sea Amor.
No hay regalo, presente, de la clase que sea, que pueda ser dado o recibido,
que definitivamente no sea tú,
y que no sea sino un reflejo de la Luz del mundo.
Pues eso es lo que, como el Hijo de Dios, tú eres…
y lo que, en vuestro sentido del tiempo,
siempre seréis.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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2 Respuestas a “El tiempo y el presente. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED

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  1. archivando mis comentarios o conversaciones:

    ____

    con el curso es fácil quedarse en la mera palabra, en lo mental, y no sentir;

    quizá ocurre que nos “emocionamos” mucho mentalmente, al haber encontrado este principio que es también tan “intelectual”… con los necesarios razonamientos que “solucionan” un poco todo…

    …así que aunque el curso vaya hacia el sentimiento, a que las ideas actúen en todo el ser… disolviendo…… nosotros con el ego, sin embargo, claramente haremos esa “trampa”, la de repetir sin más los mantras…, cuando el objetivo es usar el mantra para buscar el sentimiento (que no la sensación, que sería el sustituto del ego…)…, para desconectar por completo de todo lo que no es eterno.

    Lo podemos hacer todo muy mental…, cuando se trata del sentimiento y la aceptación.

    Para convencerse de que esa “paciencia infinita” del curso es lo que somos, y es “aceptación infinita”… parece que se transmitió, entre otras cosas…, ese Curso de amor… que insiste tanto en la aceptación
    (lo que dice sobre ello en “los diálogos” me parece muy bueno, me sentó muy bien…, aunque seguramente esté en otros materiales que habrás leído, sobre aceptación…, y que me podrás recomendar… donde aparezca un poco “lo mismo”)…

    Yo recién descubrí este curso de amor gracias a lo que fue subido a ese grupo de “Descanso en Dios”.

    “Recomendaría”, si se está con UCDM… pues bueno, estar un tiempo quizás con el curso de milagros… pero si la persona en cuestión se siente como que ya “ha leído mucho”… antes… quizá venga bien el curso de amor ya mismo;

    habría que reconocer en teoría, claramente, cuándo uno siente zozobra…, cansancio… para entregar ese mismo cansancio… yendo al sentimiento…

    y quizá sirva para ello echarle un ojo a otras cosas… al texto de un curso de amor… hojear los diálogos de ese curso… y cualquier cosa sobre aceptar todo incondicionalmente como es (en tanto condición para empezar)… todo es probar y sentirse (cosa que yo no hice muy bien ni haré del todo bien aun hoy).

    Para sentir y aceptar viene bien también cualquier “terapia”, por ejemplo, dependiendo, supongo…, de las conexiones entre la gente que va a terapia y el terapeuta…, como ya sabréis.

    Hay que ser muy honestos para realmente reconocer uno ante sí mismo si realmente se está actuando desde la aceptación de lo que fue hasta aquí con su ego…

    Creo que normalmente no lo hacemos así, que nos hemos aceptado aún… (en lenguaje del curso: aún otorgamos realidad a las ilusiones; las ilusiones que son nuestras vidas…, sus enlaces causales con el pasado…, donde “hemos fallado” o donde hemos “tenido éxito”…, y eso haría que actuemos sin certeza…, por mucho que queramos engañarnos a menudo diciéndonos que sí que estamos actuando desde la certeza).

    _________________
    Cuando seamos conscientes de lo que nos pasa, solo tenemos motivos para celebrar, pues somos conscientes;

    ya me gustaría acordarme más de esto, también… poder celebrar que somos conscientes de las “tonterías” que hacemos.

    Y ya habréis visto que la cuestión es observar sin juzgar…, acordémonos de eso, siempre… miremos el sentimiento de rabia que nos da el estar haciendo eso…… dejemos ser ese sentimiento… eso es tú…, pero tú eres santo, santa…, así que nada te puede dañar… solo es tu interpretación de esa “energía”, de ese “sentir mental”…

    Ese sentimiento, en tu mente, podrá ser visto como pura energía, un día…, y todo eso será visto así, cuando reconozcas tu unión con tu Yo en Cristo.

    Supongo que no debe importarte tanto cómo eres ahora mismo…, y sí aceptarte.

    El curso ya te dice de dónde viene ese auto-maltrato, que en general no tiene que ver, en realidad, con los detalles concretos.

    Esa paciencia infinita del curso… es aceptación…

    …si queremos reconocernos como Dios…, que eso somos…, tenemos que estar dispuestos a tener su mirada, esa que aquí diríamos: “de paciencia infinita”… su mirada “sobre nosotros mismos”…; aceptación total.

    Parece difícil esto de reírse de uno y aceptarse… pero mírate extraño, extraña…, extráñate de ti mismo…, de cómo puedes estar ahí haciéndote eso… de lo inútil, de lo irrisorio que es todo… yo también me hago “mal”… esta es “la base”, parece, que todos tenemos.

    Me parece claro que hay una especie de continuación de UCDM, que insiste mucho y muy bien en la aceptación, en nombrar así nuestra “tarea” (Un Curso de amor).

    Para mí, hoy vi claro que es continuación de UCDM, para mí, porque entre otras cosas se me enseñó hace algo más de un año, en la percepción, se me enseñó… una especie de “espacio que nos rodea”, y que no he visto tan explícitamente descrito más que en ese curso de amor.
    (UCDM englobaría todo, por otra parte, aunque no hable tan explícito a veces sobre ciertas cosas… y lo englobaría porque en realidad esas “percepciones” que se nos muestran tendrían que ver con por ejemplo “la fortaleza”, esa que deriva de nuestro recuerdo de Dios aquí)…

    Así que hay percepciones que vienen muy explícitamente relatadas en este “curso de amor”.

    _________________

    …curiosamente estamos reconociendo, en un patio de recreo, de juego, macabro, que llamamos universo y que también se llama “infierno”… que somos igual que Dios (excepto por un detalle importante).

    Así que, como es lógico…, “yo”, es decir, casi-Dios…, “medio-Dios” …, yo … he fabricado este mundo

    Vaya toalla

    Aunque… como nuestra verdadera naturaleza en Dios no podría dar crédito a todo esto… y solo puede “bendecirlo” digamos “indirectamente” y con “nuestro” permiso…, estando tras todo eso que vemos “fuera”… pues Dios está en todo lo que veo… —ya que Dios también tuvo que honrar las creaciones de su Hijo porque éste las había creado… como dice el curso…… —

    …entonces…

    … lo lógico es que los dos movimientos sean paralelos:

    — el de reconocernos como Dios…

    — y el de “disolver” nuestra propia creación, como egos que hemos interpretado tan a la torera la idea de la separación.

    Claro, pero…, como sabemos…, esa disolución cobra la forma de sueños felices… para cada “Dios” que va despertando…, no viendo más que Amor, claro.
    ______

  2. archivando otro comentario que hice, sobre la muerte:

    ___

    Hola,

    Lo que se muere sería nuestra identificación, nuestra férrea identificación con lo corporal, es decir, con la existencia del espacio-tiempo y cuerpos…

    Lo corporal es perecedero, y, como normalmente somos agnósticos o ateos…, parece que por ello no estamos “preparados” como para aceptar, más o menos por completo…, ese “truco de la existencia” que consistiría en que literalmente todos —nuestros yoes, nuestra mente, todos— tenemos puesto un pie en nuestra “esencia eterna” (el “Yo compartido”…, la unión compartida en nuestra realidad eterna)… y que tiene que ver con el amor…, con la inmutabilidad del amor (aunque suene a poca cosa 🙂 ).

    Con tal Yo nos podemos fundir aquí para hacer “brillar”, en un instante y para siempre en lo que nos quede de existencia… brillar… la existencia al completo…, y ya sea que volvamos a encarnar o no “aquí” (seguramente haya “mucho trabajo” que hacer y haya mucha gente que ya dio su promesa de ser “eternamente” sanadores, o lo que sea… aunque… es preciso realizar todo este trabajo cada vez más “sin ego”, es decir: sin sensación de esfuerzo, sufrimiento, lucha, etc.).

    Por tanto, como ves, estoy argumentando esencialmente contra el agnosticismo…, pues por supuesto que el ser humano tiene acceso a la experiencia de lo divino, que es esa esencia eterna donde nunca pudimos ser dañados, nuestro Yo real.

    Cada vez que sentimos la plenitud del amor incondicional… se trataba de eso mismo, lo divino… y eso sería eterno, lo queramos o no creer.

    Dicen que, de una vida a otra, lo más relevante es que nos damos cuenta de que somos solo amor…, y, en todo caso, esa misma culpa (auto-ataque) que tenemos en el nivel mental y que nos hizo encarnar en esta vida… es la que nos puede hacer “encarnar” en la “siguiente”… para repetirnos en estos “ciclos de olvido”… en el patrón de aprendizaje que quiso ser eterno… pero que no lo es, y que se dirige hacia cierta reunión gozosa con lo que ya somos en la eternidad (este patrón, este aprender no puede ser eterno —aunque lo parezca).

    Esto se “rompe” deshaciendo el ego en una vida…, lo cual, por ejemplo, no quiere decir “martirizarse”…; así, encontramos “la vida eterna” dentro de la perecedera… pero lo que sucede es que nos da mucho miedo, pues aquí seríamos básicamente miedo.

    Normalmente en la vida no hemos dejado mucho espacio a lo eterno… al amor incondicional… cosa que nosotros mismos nos reprocharemos, según parece (cosa que no hay que hacer pues en un instante podemos liberarnos en teoría de todo auto-ataque)…

    Y es que siempre queremos tener el control… y eso siempre fue miedo…, aunque lo llamábamos amor.

    En la vida, lo que hacemos cuando dices… “evolución”…, es, para mí, para estos materiales que divulgo en el blog… es deshacer esas identificaciones (entregándolas en nuestro interior).

    Quizá podemos ver que esto es natural tal y como están montadas las cosas, un poco natural… aunque solo sea por el hecho de que envejecemos… y eso puede quitarnos “orgullo”, sin sentir que se nos robó nada… aprendemos pues a envejecer a veces…, o en la situación normal…, aprendiendo pues a ver solo lo bueno, lo amoroso…, a recordar lo bueno (y parece que es posible envejecer sin ninguna sensación de pérdida…, e, incluso es posible regenerar muchas cosas en el nivel físico del cuerpo).

    Si permitimos que nuestro “verdadero ser” se una a nosotros aquí…, como tú creo que ya has hecho en gran medida al “evolucionar”…, entonces, ese ser, como habrás visto quizás… parece que nos ayuda a no creernos demasiado todo esto.

    ¿No creernos? No se trata de que, en ese “no creer”, se nos ayude a simplemente negarlo…; sería un tipo de negación, sí, pero no sería simplemente negar que quisimos estar aquí. Sería una negación que depende de reconocer las “razones” que nos hicieron estar aquí… creyendo que podíamos sufrir, atacar, etc.

    Así que se trata de dónde ponemos “el acento”…, y en esta “teoría” (que es práctica) sí que estaríamos en contacto con nuestro verdadero ser…, y él es “el acento” puesto en lo eterno, cosa que tendría que ver con el amor.

    Leyendo a Seth me reconcilié un poco más con el hecho de que existan “religiones formales”…, aunque sigo algo “en contra” de ellas, y de las instituciones en general, obviamente… en lo que toca a mi vida cotidiana, claro… (la religión es interior).

    El aspecto que nos puede reconciliar con ellas, con la visión de ellas como “desde fuera”…, es que la gente nos hemos organizado y nos organizaremos aún…, mediante ellas…, para imaginar cosas relativas a qué sucede tras que nuestra consciencia abandone este cuerpo.

    Luego, tales imaginaciones —contaba el bueno de Seth— parece que fueron “útiles”, o que tenían su papel… dentro de esa tarea, que debe ser “enorme”…, la de “acompañarnos” en los diversos tipos de “transiciones” donde co-proyectamos todo tipo de lagos y barquitas 🙂 …, y si es que nos dejamos acompañar mucho, que normalmente de alguna manera sí…, supongo… en esas transiciones “entre vidas”… entre “dimensiones”… aprendizajes… o vete tú a saber qué cosas.

    En realidad con nuestro intelecto no se puede entender esto, esto lo está leyendo también el centro de nuestro ser que se llamó “corazón”, del que no estamos normalmente muy al corriente por miedo.

    Así que nada se puede entender desde aquí, en principio, pues lo que hay que hacer es algo así como recombinar centro e intelecto… corazón e intelecto… y nuestro papel aquí sería pues el de amarnos a nosotros mismos incondicionalmente… primero a nosotros… e inevitablemente así al resto de seres… en una total aceptación de lo que vemos… aceptación que terminará por “irrealizar” alegremente un buen día todo aquello que creemos vemos “fuera”, cuando en realidad está más “adentro” de lo que nos parece.

    Vivimos vidas de separación para aprender a re-ligar el mundo de la separación, de la forma, con el mundo del contenido de amor eterno que realmente seríamos; así que nos toca, en una u otra vida… “fundirnos” con nuestro Yo en la Unidad.

    Así pues, Seth hablaba —desde fuera de la creencia en el tiempo lineal— de una forma muy bella y práctica sobre la religión; con mucha lógica.

    Te recomendaría ese capítulo, creo que el 10 en el segundo de los libros traducidos y que están descargables.

    Somos uno, aunque al ego le dé miedo tal cosa pues creemos perder algo con ese “hecho” de nuestra Unidad. Lo que pasa es que en esa Unidad parece que sigue habiendo “individualidad”, pero una que aquí no podemos imaginar por nuestros propios y trabajosos afanes que, como viste, todos tenemos… afanes con nuestros propios “límites”, para mantenerlos, protegerlos, etc.

    felices sueños 🙂

    ___

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