Amor (I). Haskell: «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED   1 comment

Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; autor de “Viaje más allá de las palabras”

[– Podéis mirar en la página de índices, de Haskell, para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están además en esta carpeta pública, que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– Esta parte del texto Viaje…, sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 50 a 56 del libro de ejercicios de Un Curso de milagros (UCDM) (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado). Este libro maravilloso fue dado por la voz que habla por Jesús, a Brent Haskell.

Amor (I) [lecciones 50-56]

De nuevo, saludos. Soy Jeshua. He venido hoy
para continuar comentando contigo sobre
Un curso de milagros.

Hoy querría hablar contigo más sobre el amor.
A menudo has oído hablar sobre el amor, en tu vida,
y probablemente nunca hayas entendido.
Hoy te voy a ayudar a ir
hacia lo que realmente es el amor.

Hablábamos antes acerca del Amor de Dios,
y de cómo, cuando Dios te ama,
Él, en esencia, se convierte en ti.
Cuando empleo la palabra “esencia”
quiero decir más allá de tu cuerpo, más allá de tus pensamientos,
más allá de tus fantasías.
Pues más allá de todo eso, está la realidad.

Así, cuando Dios te ama,
en realidad Dios se convierte en ti,
y Dios ES tú.
Pero en realidad, no hay “tú”.
Escúchame bien.
En realidad, ni siquiera hay Dios.
De hecho, tú pareces poseer una cierta medida de individualidad.
Y esa medida siempre podrías llamarla tu “Ser”, tu “Yo”.
Pero, de hecho, ella nunca puede estar aislada.
Nunca puede ser única.
Nunca puede estar separada.
Pues bien, con Dios Mismo sucede igual.

La Creación no fue, en ningún sentido,
el desarrollo o el comienzo de diferentes almas.
La Creación no fue más que una expansión,
una expansión de Dios Mismo.
Y de esa expansión provino lo que parece ser,
en alguna medida, la individualidad.
Esa aparente individualidad permite que esas unidades o medidas de creación
parezcan venir de diferentes fuentes.
Sin embargo, eso no es así,
porque todo es Uno.

Las palabras “Todo es Uno” pueden darte dificultades.
Pero no tengo otra opción que seguirlas diciendo:
Todo es Uno.
Tú eres Uno.
Dios se ha convertido en ti.
Tú te has convertido en tu hermano.
Sobre esto no tienes elección.
Tal es la Voluntad de Dios.
Esa es también la voluntad de tu Ser,
ya sea que te lo imagines así, o que no.

Necesito seguir diciendo esas palabras.
Ellas son el vehículo a través del cual trabajamos
mientras aún permaneces en la tierra,
en esta estancia en tus fantasías.
Finalmente, el significado, la comprensión,
el sentir y el conocimiento
irán más allá de las palabras.
Entonces, SERÁS Uno.
Y entonces serás libre.

Escucha las palabras de nuevo.
Dios te ama.
Dios no te ENVÍA nada.
Él no te envía energía, o buenos pensamientos, o buena voluntad.
Porque aun decir que “te envía algo” implica una separación,
una brecha entre el que envía y el que recibe,
una brecha a subsanar.
Te aseguro que eso no ocurre, ni puede suceder.
En el amor de Dios hacia ti, Dios se ha convertido en ti.

Ahora quiero hablar de ti y de tu amor.
Cuando tú amas a otro (escucha la palabra “otro”),
cuando dices que amas a otro,
estás imaginando la separación.
Y, recuerda, la separación no puede existir.

Una de las primeras cosas que haces cuando amas a otro
es imaginar lo mejor para esa persona,
imaginarlo bien, imaginarlo contento,
imaginarlo libre.
Este es un paso válido visto el lugar donde te encuentras.
Y no te sientas equivocado o errado por hacer eso.
No condenes la naturaleza de esta vida que has elegido.
Pero entonces, pronto, todos vosotros seréis capaces de ir más allá de la noción
de que cuando amas a otro
le envías alguna COSA a ALGUIEN diferente de ti mismo.

Dentro de tu Ser está todo.
Dentro de ti Mismo está Dios.
Dentro de tu Ser están todos los seres.
Dentro de ti Mismo está toda la Creación.
Especialmente dentro de tu Ser está
todo aquello que llamas “universo físico”.
Todo ello, cada pizca, está contenida,
completa y totalmente dentro de ti,
igual que en un holograma.
Tú ERES el universo entero.
Pero eres mucho más que lo que llamas el “cielo”,
el “cosmos” y el “universo físico”.
Eso es solo una gota en el océano de la creación,
una gota en el infinito océano de la experiencia
que es Dios.

El universo entero, tal y como tú lo ves,
la grandiosidad de los cielos,
los cuerpos de la tierra, los planetas, el sol, las estrellas,
es un pequeño aspecto infinitesimal de lo que tú eres.
No te sientas intimidado por esto.
Solamente abre tu ser a la maravilla de lo que eres,
y regocíjate.

Entonces, cuando amas a otro,
no puedes enviarle al otro “alguna COSA”,
puesto que ya lo has hecho.
Cuando amas a otro, te conviertes en el otro.
Y amando a otro, te conviertes en ti Mismo, en tu Ser, en tu Yo.

Todo lo que ves viene de un lugar
bien profundo adentro de tu ser,
donde descansa el Dios dentro de ti.
En tu invulnerabilidad, todo lo que ves es verdaderamente tu creación.
Y no puede ser de otra manera. Solo puede ser tal y como tú lo ves.
Y la necesidad que tienes de la visión,
es tu necesidad de ver VERDADERAMENTE.
Cuando ves la separación,
cuando ves diferencias, cuando ves individuos,
cuando ves voluntades que pueden estar en conflicto,
o ideas que pueden estar en conflicto,
no estás viendo.
No te engañes a ti mismo.

Empieza ahora con las palabras,
sabiendo que la experiencia les seguirá,
la experiencia que precede a la certeza
y al reconocimiento de lo que tú eres.
Empieza con las palabras, con las ideas y los pensamientos
que te dicen que tu mundo ES TÚ.
Cada aspecto de lo que etiquetas como OTRO,
ya sea otro ser, otro animal,
otra planta, otra silla, una estrella distante…
todo lo que llamas “otro”
es, en realidad, tú Mismo, tu Ser.
Pues te has convertido en tu amigo.
Te has convertido en tu enemigo.
Y ninguna de esas dos frases tiene sentido.
Pues simplemente te has convertido en ti Mismo, en tu Ser.

Cuando entiendas completamente la verdad de estas palabras,
entenderás el amor.
Si no lo entiendes ahora,
no temas.
Estas palabras pueden parecerte difíciles.
Simplemente regocíjate de que este mundo sea un lugar
al que puedes venir a ver las cosas de distinta manera.

Una de las lecciones decía
que puedes contemplar este mundo
como un lugar donde te haces libre1.
Y todo lo que tienes que hacer es poner tu pensamiento patas arriba, del revés.
En vez de ver en el mundo la separación que has imaginado,
contémplalo como la Unicidad de tu propia alma.
Contémplalo como siendo tú Mismo, y reconócelo como SIENDO tu Ser.

Es tu pensamiento, tu fantasía,
lo que ha creado este mundo tal y como lo conoces.
Así que ahora, por un instante, trata de imaginar
que tú ERES el árbol,
que ERES el gato, la estrella,
que tú ERES tu amigo.
No te digas a ti mismo “¿qué significa eso?”.
Más bien trata de estar en silencio, y permite que la experiencia,
que la comprensión de eso,
cale en tu ser.

Esa comprensión ya se encuentra dentro
de la parte más profunda de tu ser.
Solo necesita salir a la superficie, y serás libre.
Comprende que toda la Creación, cada aspecto,
ya sea de lo que llamas físico,
o lo que llamas espiritual, es lo mismo,
y es una danza.
Es una danza de Unicidad.
Es una danza de todos los aspectos de la Creación,
de la parte de tu Ser que llamas “tú”,
de la parte de tu Ser que llamas “animales”,
de la parte de tu Ser que llamas “estrellas”,
y de la parte de tu Ser que llamas “los demás seres humanos”.

Y para ellos, los otros,
a quienes imaginas como separados de ti,
ocurre lo mismo.
Porque ellos son tú Mismo, tu Ser.
Y todo ello es una grandiosa danza,
una magnífica sinfonía de cooperación,
y de compartir, y Unicidad.
Pues sin la cooperación total
(observa que incluso la palabra “cooperación” conlleva separación)
de todos los demás aspectos del universo,
no podrías experimentarlo tal y como lo haces.

En tanto que creas que cualquier cosa de esas
está haciendo algo diferente de lo que tú deseas,
lo que experimentas no puede ser un amor real.
Esa creencia es la fuente principal de toda esta ilusión.
Esa creencia es la única fuente de todas tus penas,
de tu dolor, de tu enfermedad, tu pesar,
tu preocupación, tu rabia y tu duda.

Entonces, para ti, el amor se convertirá en el reconocimiento
de que, desde hace mucho tiempo, ya te has CONVERTIDO
en todo lo que ves,
en el reconocimiento de que ya desde hace mucho tiempo ERES
todo lo que ves.
Imagina algo que no te guste.
Entonces, date cuenta de que eso solamente es un aspecto de ti Mismo, de tu Ser.
Constata también que no hay bondad ni maldad en ti.
Ese aspecto que percibes como algo que no te gusta
es solo un aspecto de tu Ser que necesita una experiencia,
dentro del ámbito de tu libertad y de tu alegría.

Según aceptas ese aspecto de tu Ser que no te gusta,
permitiéndole su libertad y alegría,
y aceptas asimismo –también en su libertad y alegría–
ese aspecto de tu Ser que llamas “tú mismo”,
comprenderás que los dos son una sola y la misma cosa.

Entonces ¿cómo puedes odiar? ¿Cómo puedes enfadarte?
¿Cómo puedes no perdonar?
Recuerda, el perdón es el propósito de este Curso.
Y tu perdón es la constatación
de que tú ERES TU MUNDO,
de que no puedes etiquetar nada como “malo”, o como “bueno”,
pues ni siquiera puedes juzgar nada en absoluto.

Pues si calificas alguna cosa de mala y otra de buena,
entonces lo que has hecho es dividir tu Ser, dividirte a ti Mismo.
¿Y cómo puedes vivir,
si has sido dividido en pedazos por tus propias fantasías?
Cuando hablas de rabia, de miedo, de odio,
eso es, en verdad, lo que estás haciendo.
Estás tratando de imaginar que de alguna manera
has sido capaz de hacer pedazos
eso que es Uno, eso que es tú.

Entonces, ¿cómo podría haber paz en ello?
¿Cómo podría así haber libertad?
¿Entiendes ahora por qué llamo a este mundo “loco”, “demente”?
Imagínate tratando de partirte a ti Mismo por la mitad, cosa que es imposible,
pero, no obstante, sintiendo el dolor al creer que podrías hacerlo.
Imagina creer que tal cosa pudiera ser real,
y entonces imagina que de alguna manera eso te gusta.
O trata de imaginar que haciendo eso
podrías no estar en conflicto.
Locura total, sí.

Así, constata que Dios, al amarte, se ha convertido en ti,
que tú eres no otra cosa que la expansión de Dios.
Y entonces, tu amor y tu perdón se harán la misma cosa.
Porque ellos son tu reconocimiento
de que tu mundo por entero es solo la expansión de tu Ser, de ti Mismo,
lo cual es realmente la expansión de Dios.

Conoce esto y reconócelo bien.
Todo lo que ves es tú Mismo.
Es completamente posible tomar cualquier aspecto de todo este mundo y,
en tu silencio, en ausencia de tus fantasías,
en ausencia de tu manera de pensar,
ver ahí la totalidad de tu Ser.
Pues eso es, verdaderamente, lo que es.

Trata de imaginar por un momento que esto es así.
Toma tu mundo y dale la vuelta.
Nada está separado. Todo es Uno.
Todo es una espléndida marcha en armonía y cooperación,
y todo ello orquestado por ti.
Todo ello orquestado por cada aspecto del Ser,
que es también tú.

Cuando empiezas a imaginar las cosas así,
lo que probablemente sentirás es una expansión dentro de ti mismo.
Sentirás como si tu corazón creciera,
casi como si pudiera estallar.
Puedes verificar entonces que ese sentimiento
es la primera agitación del Amor Real dentro de ti.
Pues el Amor Real llega cuando sabes, dentro de tu ser,
que todo es tú Mismo, tu Yo,
que todo se ha convertido en ti,
por tu propia elección y tu propia creación,
porque tú eres Dios.

Tú eres tu Ser. Tú eres el universo. Tú eres libre.
Todo lo que ves es solo un aspecto de ti Mismo,
desde la más pequeña brizna de hierba hasta eso que llamas Dios.
Y cuando la experiencia te transporte más allá de estas palabras,
encontrarás tu Unicidad,
tu libertad,
y tu perdón.
Y comprenderás que todo eso es amor.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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Una respuesta a “Amor (I). Haskell: «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED

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  1. Muchas Gracias … sin palabras…Gracias

    María del Rocío Vázquez Escalona

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