Un problema – una solución. Haskell: «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; autor de “Viaje más allá de las palabras”

[- Podéis mirar en la página de índices, de Haskell, para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están además en esta carpeta pública, que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– La siguiente parte del texto Viaje…, sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 77 a 84 del libro de ejercicios de Un Curso de milagros (UCDM) (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

Un problema – una solución [lecciones 77-84]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua. Hoy he venido
para continuar contigo mi comentario sobre
Un curso de milagros.

Hoy comentaremos dos lecciones en particular,
la 79 y la 80.
Puedes recordar que esas lecciones decían,
“Permítaseme reconocer el problema para que pueda ser resuelto” (L79),
y “Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto” (L80).

En base a todo lo que te he dicho hasta ahora,
la lección 80 es la que contiene la auténtica esencia
de lo que necesitas experimentar:
“permítaseme reconocer que mis problemas HAN SIDO resueltos”.

En verdad, no tienes problemas.
En verdad, cualquier problema que puedas creer que tienes ahora,
cualquier problema que hayas tenido en lo que llamas “pasado”,
o cualquiera que puedas esperar tener en lo que llamas “futuro”,
no existe.
Y sobre esto no tienes elección.

Eres libre para ser lo que quieras ser,
y eres libre para imaginar cualquier cosa que quieras imaginar.
Ciertamente puedes imaginar que tienes problemas.
Esto es algo casi universal para vosotros en esta tierra:
creer que realmente tenéis problemas.
Mas, en verdad, no los tenéis,
porque no podéis tenerlos.
Escúchame bien.
Sobre esto no tienes elección.

¿Por qué me permito hablar en estos términos?
La lección 79 decía que todos los problemas son uno.
Tienes un problema,
y que ES el problema de la separación.
De cualquier forma en que imagines que tienes un problema,
siempre es, al final, una creencia de que puedes estar separado, separada,
es la creencia de que lo que es lo mismo puede ser diferente.
Y como crees que las cosas pueden estar separadas,
también crees que puede haber conflicto.

Trata de imaginar como si supieras, aunque solo sea en tu pensamiento,
que lo que es lo mismo es lo mismo.
Entonces, ¿dónde podría haber conflicto?
Trata de imaginar, y de SENTIR, cuando lo hagas,
que cualquier cosa que puedas percibir como separada,
como diferente de ti mismo,
no está de hecho separada ni es diferente de ti mismo,
sino que es verdaderamente tú Mismo, tu Ser.
¿Dónde podría haber conflicto?
Ciertamente, no podría haberlo.

Todas tus quejas y resentimientos están basados en la creencia
de que lo que es lo mismo, puede ser diferente.
Están basados en la creencia en que puedes estar separado
de alguna otra cosa en tu vida.
Incluso decir “otra”, implica separación, ¿no es así?
Entonces, cuando tienes un resentimiento o una queja, como ya hemos dicho,
lo que realmente estás haciendo es desear que alguien,
que alguien o algo que percibes como siendo “otro” respecto a ti mismo,
pueda ser de alguna manera diferente
–ya sea una circunstancia en tu vida,
ya sea el comportamiento de alguien que percibes
como diferente de ti mismo,
un niño, un miembro de la familia, un cónyuge, un amante, un enemigo–,
siempre estás deseando que algún “otro”,
que alguien “más”,
que algo separado… sea diferente.

Por un momento trata de sentir lo que estoy diciendo
–que de alguna manera supieras que la palabra “otro”, la palabra “más”,
no son aplicables a tu experiencia.
Imagina, y siente, por un momento,
que nada pudiera ser diferente,
que NADA pudiera estar fuera de ti mismo.
Entonces, ¿cómo podrías imaginarte queriendo que
eso que tú ERES
sea de alguna manera diferente de lo que tú ERES?
Por eso es que decimos que
lo que es lo mismo, es lo mismo,
y que lo que es lo mismo, no puede ser diferente.

Así, todos tus problemas están basados en una creencia en la separación.
Y la respuesta a todos tus problemas
es algo sobre lo que no tienes elección,
pues tú eres el Hijo de Dios.
Y, como Hijo de Dios, eres parte de Dios.
Y Dios simplemente ES.
Cuando decimos ES, eso significa que todo en la existencia ES Dios.
Tú eres Dios.
Todos aquellos que percibes como hermanos, son Dios.
Del mismo modo, todo eso que experimentas como naturaleza, también es Dios.
Pues todo eso es la energía creativa del universo.
Y todo ello es Uno.
Puede parecer que hay variaciones en su expresión,
en la forma que toma la Unicidad.
Mas, al final, todo es Uno,
y no puedes cambiar eso.

No desfallezcas, solo regocíjate.
Porque no hay nada que puedas hacer que pueda separarte JAMÁS
de la Unicidad, de la belleza y de la plenitud que Dios es.
Ni siquiera tus vanas fantasías pueden separarte
de tu Unicidad con Dios.
Ah, sí que puedes imaginarte tal cosa,
pero tus fantasías no cambian ni un ápice las cosas.

Algunos capítulos en el Texto hablan acerca de los sueños
y sobre el despertar de ellos.
Piensa sobre ello así, si lo deseas:
en tus sueños, puedes tener sueños de problemas;
puedes soñar la separación, el aislamiento y la diferenciación;
pero entonces, al comprender que los sueños son solo fantasías,
cuando despiertas, reconoces instantáneamente que no eran la verdad,
que todo era solo un sueño.

Y verdaderamente, cada vez que percibes un problema,
bien sea lo que llamas un “gran problema”,
o bien uno extremadamente irrelevante…
cada vez que percibes cualquier clase de problema,
estás solamente fantaseando con la separación.
Esto es aplicable a todo problema que puedas imaginarte:
a enemigos, incluso a enemigos mortales que pudieran matarte,
a otros países que pudieran destruir el tuyo,
a personas llamadas “amigas”, que pudieran traicionarte,
a las cosas más sutiles de tu vida,
a las creencias que te dicen que podrías no tener suficiente dinero, o comida,
a las cosas más ínfimas, como un suspiro de cansancio,
o una pizca de desaliento,
o a algo tan simple como golpearte un dedo del pie,
o cortarte un dedo de la mano,
o que se te caigan algunos pelos de la cabeza
cuando te lavas el cabello.
Todas esas cosas son solo tus sueños,
son solo tus fantasías.
Todas esas cosas son solo intentos de hacerte creer
que tus problemas no han sido resueltos.
Todas esas cosas tienen la pretensión de que,
de alguna manera, podrías ser diferente o estar separado
de alguna cosa en tu existencia.

De nuevo, te aseguro
que eso no puede ser así.
Porque solamente existe Unicidad;
hay solo completitud.
Tú eres parte de esa Unicidad
y parte de esa completitud.
Y aun cuando imagines toda suerte de problemas,
no puedes cambiar la Unicidad y la belleza que tú eres
como el Hijo de Dios.

Si puedes, trata en tu pensamiento
de pretender, de imaginar, de soñar despierto, por así decirlo,
que, ciertamente, toda tu experiencia,
todo tu mundo,
no es solamente COMO tú,
ni es solamente PARTE DE ti,
sino que ES verdaderamente tú, tú Mismo, tu Ser.
Trata de imaginar, de fantasear, por así decirlo,
cómo podrías sentirte sabiendo
que tu mundo ES, en realidad, TÚ.

Tienes absoluto dominio sobre ti mismo.
Una de tus lecciones decía, “Mi salvación procede de mí” (L70).
Verdaderamente eso es así.
Ella no puede proceder de ninguna otra parte,
pues NO HAY ninguna otra parte.

Si puedes, permítete a ti mismo, en tu soñar despierto,
CONSTATAR lo que estoy diciendo.
Tu salvación, tu paz, tu gozo,
tu libertad, son tuyos.
Sobre eso no tienes elección.
Pues todo eso que experimentas ES tú,
y ES tu elección.

Puedes soñar con problemas y con separación, como hemos dicho.
Pero en tu despertar, en tu verdad,
tienes dominio absoluto sobre toda tu existencia,
pues tú eres el Hijo de Dios.
Incluso en tus fantasías,
tienes dominio sobre las propias imágenes.
Así, aun en tus ilusiones,
no hay nada que pueda parecer que te sucede a ti
y que no sea algo que tú hayas elegido, e imaginado,
en tu sueño, sobre ti mismo.

Nunca existe ni un solo instante, en la verdad o en la ilusión,
en que tengas un problema.
No hay un solo momento, en la verdad o en la ilusión,
en que lo que tú eres pueda ser diferente de ti.
Ciertamente, eso no puede ser.

Así, te incito a que sueñes despierto,
y tan a menudo como puedas,
con la libertad y el dominio.
Incluso dentro de tus ilusiones,
fantasea con que todo lo que te pasa a ti
es, de hecho, tú mismo…
es, de hecho, tu elección.
Nada puede sucederte a menos que lo elijas,
lo pidas y lo crees.

Fantasea soñando despierto acerca de ello,
incluso con esas cosas que llamas “problemas”,
sueña que son tu propia elección.
Aunque te parezca extraño que las hayas podido elegir,
comprende que ciertamente SON algo de tu elección.

Entonces, lo que te puede ocurrir
es eso que puedes llamar “doble negación”,
pues este mundo en el que vives,
y que crees que es la realidad,
ya es realmente un sueño.
Y, si puedes soñar, dentro de ese sueño,
entonces, ese soñar dentro de tu sueño
te puede devolver a la realidad.
Si, dentro de tu sueño, puedes soñar
acerca de lo que realmente es tu realidad,
entonces, puedes abrir la puerta a través de la cual
puedes regresar a dicha realidad.

Eso es en parte lo que estamos intentando hacer en este Curso,
cuando decimos que es un Curso de entrenamiento mental.
Estamos enseñándote a usar tus pensamientos,
DENTRO de este mundo de pensamientos,
para regresar al mundo de la realidad,
donde, en verdad, no hay pensamientos.
Pues los pensamientos son siempre de separación,
y no significan nada.

Para aclararnos por un momento:
dijimos pronto, en las lecciones,
que tus pensamientos no significan nada.
La razón de que no signifiquen nada
está relacionada con el tema de hoy.
Tus propios pensamientos son tus propias interpretaciones,
basadas en tus propios conceptos acerca de lo que tú eres.
Eso, en esencia, define la separación.
Así que tus pensamientos, tus propios pensamientos,
son necesariamente el producto de tu creencia en que estás separado.

Los pensamientos que forman tu auto-concepto,
y que por tanto te permiten creer que ESTÁS separado,
todos esos pensamientos, son todos parte del mismo problema.
Por eso es que decimos que necesitas ir
más allá de tus pensamientos hacia la experiencia.
Necesitas ir más allá de la noción de que eres un ser separado,
hacia la EXPERIENCIA de la unicidad.

Al ir más allá de esos pensamientos y conceptos,
comprenderás que el problema ha sido resuelto,
que todo ello no fue sino solo un sueño,
y que pasará en un instante,
en tu momento de despertar.

Verdaderamente, te lo aseguro,
es tan posible para ti despertar en este mismo instante,
y ser completamente libre,
como lo es para cualquiera de esos que tú imaginas que duermen en la cama,
en este mundo,
que también pueden despertar de repente de su sueño
hacia eso que tú llamarías su consciencia de vigilia.
Puedes liberarte de este sueño de ilusiones
así de rápido, y con la misma certeza.
Escúchame bien.

Realmente tienes intuiciones que te llegan así.
Son pequeñas piezas en el despertar de tu sueño.
Dales la bienvenida cuando vengan, no las temas.
Déjalas ser, e incorpóralas en tu vida.

Puede parecer que me resulta difícil decirte, como concepto,
que todo en tu vida ES TÚ.
El enfoque que estamos tomando de Un curso de milagros
conlleva decirte que repitas eso, que lo vuelvas a repetir, que hagas hincapié en ello…
y de manera que, más allá de tus pensamientos, se convierta en experiencia.
Cuando eso suceda, despertarás de tu sueño.

Las lecciones de hoy pueden acercarte más a tu despertar.
Así, no las trates como pensamientos analíticos.
No trates esas lecciones como algo a ser discutido,
no las trates como algo sobre lo cual argumentar.
Porque todo eso es del ego.
Trátalas como algo que deseas experimentar,
que deseas SER, dentro de ti mismo.

Trata de sentir lo que significa
que tu mundo ES tú mismo.
Trata de sentir lo que significa saber
que tienes un dominio total sobre toda tu existencia,
ya sea ilusión o ya sea verdad.

Trata de sentirlo en lo más profundo de tu ser.
Pues allí, más allá de tus pensamientos, más allá del análisis,
y más allá de tus miedos,
está la verdad de lo que tú eres.
Y esa verdad es que, lo que es lo mismo, es lo mismo.
Y que lo que es Uno no puede ser dividido.
Y que lo que es el Hijo de Dios, en verdad, es Dios,
y nunca puede estar separado de Dios,
o de ningún aspecto de la Creación.

Siente eso dentro de tu ser, a diario,
segundo a segundo, hora a hora.
Déjalo fluir dentro de lo que tú eres.
Tú eres el Hijo de Dios.
Y nada puede estar separado de ti,
ni siquiera un diminuto aspecto de tu experiencia.
Pues tú eres el Dios de tu propio ser, del ser que está siendo.
Todo es Uno. Todo es Amor.
Todo es paz, sin conflicto.
Y todo es gozo, alegría.

Y todo lo que puedes hacer para no experimentar todo eso,
es, de cierta manera, soñar que no es tuyo.
Anímate y regocíjate.
Pues te aseguro que este sueño,
el sueño de tu ilusión de que puedes estar separado,
se irá,
y está yéndose más rápido de lo que podrías imaginar.
Y pronto te liberarás
para SER el Hijo de Dios.

Bendiciones para todos. Eso es Todo.

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