La Reconciliación y la luz interior. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   1 comment

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; “autor” de “Viaje más allá de las palabras”

[Podéis mirar en la página de índices para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– También en esta carpeta con los pdf de Haskell.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión, maravillosa, aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– Esta parte del texto La otra voz sirve como acompañamiento para el capítulo 2, secciones III y IV de Un curso de milagros (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

La Reconciliación y la luz interior [T.2.III-IV]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
Hoy he venido para avanzar contigo
en mi comentario sobre Un curso de milagros.

Te he dicho que la Reconciliación, la Expiación, supone un compromiso total.
Comprende que esto no significa
que TÚ tengas que tener un compromiso total
para recibir la Expiación.
La Expiación ES tuya,
TIENE QUE SER tuya.
Nada puede cambiar esta verdad o quitártela.
Puedes elegir, si lo deseas, a tu ritmo,
retrasar el momento en el cual te vuelves consciente
de que la Expiación es verdaderamente tuya.
Pero eso es todo lo que puedes cambiar.
No puedes cambiar el hecho que la Expiación
ES, Y DEBE SER, tuya.

La Expiación es un compromiso total.
Pero ese compromiso total es por parte de Dios.
Esto es nada más que otro modo de decir
que la Expiación realmente es una espada de un solo filo.
La Expiación es tuya y siempre permanecerá así,
independiente de tu tiempo.
A medida que liberes los obstáculos que te apartan de ese reconocimiento,
se volverá más y más claro para ti
que lo que te he dicho es cierto.
Tú puedes hacer esto, si lo deseas, momento a momento,
año tras año, vida tras vida.
Pero un día LLEGARÁS al discernimiento de tu libertad.
Puedes hacerlo, si lo deseas, en un instante.
O puedes esparcirlo por las páginas de tu tiempo.
En la realidad del Reino de Dios, ambas cosas son lo mismo.
La Expiación es un compromiso total por parte de Dios,
en el sentido en que nada, escúchame bien,
nada que puedas hacer, pensar, imaginar, experimentar,
o creer falsamente que estás experimentando,
NADA, puede apartarte de la Expiación.

No hay nada que puedas hacer que,
en cualquier sentido real,
pueda separarte de Dios
o de la realidad de lo que tú eres como Su Hijo.
Tampoco hay nada que puedas hacer, sea lo que sea,
que realmente te aparte, aunque sea ligeramente,
de lo que tú eres como Hijo de Dios.
Ah, sí, puedes imaginarte que no eres libre.
Y, en tu fantasía puedes creer que no eres libre.
Y con esa creencia puede parecer que experimentas todas las formas
de dolor, miseria, miedo y muerte.
Pero, en la realidad del Reino de Dios, nada de eso cambia
aquello que tú eres ni siquiera en la más mínima fracción o medida.

No hay nada que puedas hacer para separarte
del Amor de Dios.
Ese es el compromiso de Dios contigo.
Eres absolutamente libre.
Pero no eres libre para SER, para realmente SER,
algo diferente de lo que tú eres.

Sin embargo, lo que ERES es todo.
Lo que TIENES es todo.
Y cuando de des cuenta de ello,
únicamente tendrás motivos para regocijarte en tu libertad
y en tu constatación de que lo tienes y lo eres todo.
Cuando no haya nada que puedas necesitar o querer,
cuando no haya nada que te falte,
entonces no sentirás carga ante la libertad
en la cual Dios te ha creado como Su Hijo,
y ante el requisito de que permanezcas siendo tal y como Él te creó.

Te he dicho que para acceder a la Expiación
debes liberar tu luz interior.
La palabra clave aquí es “interior”,
porque “luz” es solo otro modo de decirte lo que tú eres.
Verdaderamente, no eres un cuerpo.
Y este cuerpo no te da una medida de lo que tú eres.
Tú eres un ser de luz,
así como todos los Hijos de Dios son seres de luz,
lo cual no puedes cambiar.

Libera la luz interior.
Cuando empieces a liberarla,
es imperativo que alcances cierta constatación,
una cierta medida de certeza, ADENTRO.
Ah, escucha la palabra “adentro”.
Aceptaste esta palabra tal y como la dije, sin vacilar,
porque incluso ahora, en tu discernimiento,
entiendes muy bien que la realidad de la vida debe encontrarse adentro.
Repite esas palabras y sé consciente de cómo las experimentas.
Eso te ayudará a constatar que, incluso ahora mismo,
todos os dais cuenta plenamente de que vuestra verdadera vida está adentro.
Cuando aquella vez caminé por esta tierra,
dije que el Reino de Dios está dentro de vosotros.
Y jamás se ha dicho algo más cierto que eso.

Así que para liberar la luz interior
debes empezar por constatar que verdaderamente está dentro de ti.
La luz interior no es producida o creada por tu cuerpo.
No es producida o creada por este mundo físico.
No es algo producido o creado
por algo que esté fuera de ti.
Porque eso que está dentro de ti engloba Todo Lo Que Es.

Me referiré de nuevo a la confusión de niveles.
No te confundas cuando hablamos del nivel del espacio y del tiempo,
del nivel del pensamiento y del nivel de la mente.
En realidad, existe un solo nivel:
el de la mente.
El nivel de la mente está mucho más allá del nivel
en el cual pareces pensar.
Te recuerdo de nuevo que los pensamientos que crees que piensas
en realidad no significan nada,
pues no están en el nivel de la mente.
El nivel de la mente está muy cerca del nivel de tu experiencia interna.
Y tus pensamientos reales están muy cerca de ese nivel.
El nivel de tu experiencia interna
es el que toca el nivel verdaderamente creativo de Todo Lo Que Es.
Reconoces intuitivamente, sin discusión,
que eres libre de pensar cualquier cosa,
cuando sea, y dondequiera que tú desees,
y que nada puede limitar lo que sea que elijas hacer
con tus pensamientos.
Aún más libres que estos son, si puedes asimilarlo,
tus pensamientos reales y tu mente.

Todas las cosas son producto del nivel creativo de la mente.
Todo este mundo es producto de ese nivel creativo
y del poder de tu mente.
Tu cuerpo es producto de tu mente creativa.
Todo lo que pareces experimentar en ese cuerpo
es producto del poder creativo de tu mente.
Todas las experiencias que te parecen llegar
a través de tu cuerpo y a través de sus sentidos,
son solo producto del poder creativo de tu mente.

Este es un punto muy importante,
un punto que fácilmente puede conducir a la confusión de niveles.
A la mayoría os parece que vuestro cuerpo
es la fuente de vuestra experiencia.
Sin embargo, eso no es así.
Todo lo que tu cuerpo ve con sus ojos,
oye con sus oídos, siente con su tacto,
es un producto y un reflejo de lo que tu mente decide crear.

Te dije que el cuerpo no puede crear inadecuadamente en la mente.
Esto significa que NO ES POSIBLE
que ninguna experiencia física o corporal
pueda tener influencia alguna sobre tu mente
ni afectarla en ningún sentido.
Es siempre, siempre, al revés.
Tu mente creativa elige lo que verá,
lo que oirá, lo que sentirá;
y, entonces, el cuerpo, su fiel sirviente,
procede a darte exactamente
lo que has elegido experimentar.

También te dije que la mente no puede crear inadecuadamente en el cuerpo.
Esto significa que todo lo que el cuerpo experimenta,
ya sea placer físico o dolor físico,
ya sea gozo físico o la peor enfermedad,
es una decisión activa en el nivel creativo de la mente.
TODA experiencia física es producida
en el nivel creativo de la mente
y luego es proyectada afuera de tal manera
que no crees
que tu mente sea realmente la fuente de tu experiencia.
Pero de hecho lo es.

Tu mente NO PUEDE equivocarse en su libertad.
Cada experiencia aparentemente corporal es, y debe ser,
el producto de tu voluntad en acción.
La mente es SIEMPRE la fuente.
Y el cuerpo es incapaz de afectar a su fuente.
Las experiencias corporales no pueden tener ningún tipo de efecto
en el ser intencional de la mente.

Más aún, no es verdad que la enfermedad de tu cuerpo
refleje necesariamente enfermedad en tu mente,
aun cuando ese sea frecuentemente el caso.
Todo lo que tu cuerpo parece experimentar,
es el resultado de tu elección activa en el nivel de tu mente.
El cuerpo no puede afectar a la mente.
La mente no puede crear inadecuadamente en el cuerpo
para de ese modo producir un origen distinto de la experiencia.
Porque solo existe el nivel de la mente.
Y ese nivel es el mismo que el nivel
del Reino dentro de ti.

Si quieres aprender estas verdades,
si quieres encontrar la libertad, la alegría,
y la paz que buscas,
debes liberar la luz interior.
Y empiezas a hacerlo si te mantienes siempre vigilando tus pensamientos.
Haces esto al comprender, lo mejor que puedas,
que todo ESTÁ en el nivel de la mente.
Si estas enfermo no digas “esto me pasó a mí”.
Más bien, comprende interiormente que se trata de una decisión plena y consciente.
En verdad puede parecer que no entiendes por qué lo elegiste,
pero date buena cuenta, plenamente, de que así lo hiciste.
Esto es aplicable a todos los aspectos de tu vida,
incluyendo cada aspecto de cada relación que experimentes.

En tu vigilancia, debes constatar que,
en el nivel de la mente, no existe separación.
En el nivel verdadero de lo que tú eres
no estás separado de los demás,
porque todos sois Uno.
En el nivel de la mente, cada experiencia, cada pensamiento,
es extendido, compartido totalmente sin restricciones o reservas.
Esto es así ya sea que un determinado ser parezca o no poseer
el reconocimiento consciente de este hecho.
Esto es cierto de cada persona, cada árbol, cada roca.
En el nivel de la mente, todo lo que eres,
todo lo que percibes,
todo lo que experimentas,
es compartido con, y está disponible para, todos los demás seres.

Y en ese mismo nivel, y debido a que SOIS Uno,
toda la Unicidad se regocija
en lo que sea que hayas elegido crear.
La Unicidad se regocija de que SEAS, realmente, el Hijo de Dios.
Y en esa misma Unicidad,
nada jamás se te hace a ti, o te sucede a ti.
Pues en la Unicidad, cada experiencia
es compartida uniformemente con todos los seres.

Realmente se da un verdadero regocijo
incluso cuando estás usando tu capacidad creativa
para crear inadecuadamente en este mundo de percepción,
y para imaginar que tú mismo eres algo que no eres.
Porque incluso esto se da para ejercer la libertad que Dios te dio.
Y con todos los demás seres sucede lo mismo.
Todo lo que ellos experimenten o imaginen es extendido a todos los demás seres,
incluyéndote a ti,
porque verdaderamente SOIS Uno Solo.
Y así, resulta que en tu espacio y tu tiempo,
cuando dos seres, o tres, o cuatro, o diez mil,
parecen interactuar juntos,
es siempre de mutuo acuerdo, con la bendición mutua,
y con el regocijo mutuo de todos los involucrados,
aun cuando pueda parecer que uno o más de ellos son tiranos,
y uno o más de ellos son víctimas.

El Reino de Dios está dentro de ti.
Empieza por ahí,
y cuando constates eso,
habrás liberado, en gran medida,
la luz interior.
Y sabrás que toda la creación,
en tu vida, en el espacio y el tiempo, y en la eternidad,
se encuentra en el nivel de tu mente.

Concibe por un momento, constata por un momento,
lo libre que sabes que eres en tus pensamientos.
Y entonces, por así decirlo, intenta constatar,
en el nivel del sentimiento,
que todo lo que ves o experimentas
con tus sentidos físicos
es solo una creación de la mente,
y que todo lo que ves o experimentas
con tus sentidos físicos
es tan libre como tu pensamiento.
Y te aseguro que, verdaderamente,
esta es la manera en que tu vida ES.

En tu libertad, al devenir, al crecer,
al aprender esto, por así decirlo,
en tu libertad…
solamente encontrarás paz, gozo, luz y felicidad.
Porque la Expiación es un compromiso total dado a ti por Dios.
Siempre bendice.
Siempre te lleva a la libertad y a la alegría.
Y nada que hagas
puede quitártela nunca,
en el espacio y el tiempo,
ni nunca en la eternidad.
Mis benditos hermanos, sois tan libres…
y tan amados…

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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Una respuesta a “La Reconciliación y la luz interior. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED

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  1. Qué “paradoja” es que la aceptación de lo que realmente SOMOS… realmente sentida… poniéndonos esas “gafas” de mirar ADENTRO mientras que a la vez miramos a lo de “afuera” pero comprendiendo que está adentro del ADENTRO (en el abrazo de Dios-Amor)… toda esa ACEPTACIÓN… conlleva automáticamente NEGAR todo sufrimiento!!! (ya que éste fue a su vez, como sabemos, la negación de nuestro Ser)!!!

    Y, por tanto, conlleva negar cualquier creencia en la realidad que subyace a papeles de víctima, verdugo……

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