La separación y la Reconciliación. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   2 comments

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; receptor de “Viaje más allá de las palabras” y “La otra voz”

[- Podéis mirar en el índice de Haskell para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.

– Los PDF también están en esta carpeta pública que tengo en google.

– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.

– Esta transmisión, maravillosa, aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.

– Esta parte del texto La otra voz sirve como acompañamiento para el capítulo 2, secciones I y II de Un curso de milagros (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

 

La separación y la Reconciliación [T.2.I-II]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
He venido hoy para hablar contigo
sobre la separación y la Reconciliación.

Escúchame bien: la separación nunca ocurrió.
Escúchame bien: la separación no es real,
es solo una invención de la imaginación,
y nada más.
Todo este mundo que pareces experimentar como físico,
a través del espacio, el tiempo, los cuerpos, y sí, también los pensamientos…
no es real.
Escúchame bien.
Este mundo, por entero, no ocurrió jamás.

Ciertamente te parece que tu cuerpo es de alguna manera real.
Aun si crees que tu naturaleza fundamental es el espíritu,
todavía te parece que se debe asociar alguna medida de realidad
a tu cuerpo, a sus pensamientos, al espacio y al tiempo.
Pero, de veras, esto no es así.
Y cuando hablamos de la separación,
nos referimos exactamente y únicamente a esa creencia
de que tu cuerpo, el espacio y el tiempo son reales.
Esa creencia, que permanece profundamente dentro de ti,
fue creada por ti, es apreciada por ti,
y es valorada por ti.
Si no fuera así, no la imaginarías ni podrías
ser capaz de imaginarla como real.

La separación surgió de un deseo.
Como tú piensas acerca de las cosas en términos de tu tiempo,
emplearé las palabras “antes” y “después”
simplemente con el propósito de ayudarte a entender,
y, por tanto, a experimentar, la verdad que traigo.
No olvides que “antes” y “después”
son términos que no significan nada
porque son producto de tus pensamientos.
Y te he dicho muchas veces
que tus pensamientos no tienen significado.

En los términos de tu tiempo,
debes entender que antes de que la separación ocurriera,
solo había Espíritu;
había Dios;
había la extensión de Dios Mismo.
Y esa extensión de Dios Mismo fue la creación de Todo Lo Que Es.
Así pues, también fue la creación de Ti, quien, en tu Unicidad,
fuiste hecho para ser co-creador con Dios.
Antes de la separación, Tú, todos Vosotros,
estabais completos y plenos, no carecíais de nada.
Y eso sigue siendo la verdad de lo que sois,
porque esa verdad no la podéis cambiar.

Lo que entonces surgió fue un deseo efímero,
un pensamiento efímero, por así decirlo.
Ese pensamiento efímero fue una simple expresión
de la infinita capacidad creadora
que te fue dada por Dios cuando Él te creó.
Lo que surgió con ese pensamiento,
desde el discernimiento del ser,
fue una fantasía,
la fantasía de concebir cómo estarías
no siendo completo,
limitado por tu propia individualidad.
(Te he dicho que dentro de la Creación
existe lo que llamarías “individualidad”,
aunque es algo que no tiene nada que ver con separación o divisiones de ningún tipo).
Y la fantasía cobró forma en tanto que creencia:
la creencia de que era posible, para Ti, en tu Unicidad,
existir de cierto modo aislado y separado.
La fantasía fue algo así como:
¿Cómo estaría siendo
el único poseedor de mis propios pensamientos,
el único creador de mi mundo?
¿Cómo estaría si pudiera experimentar la vida,
ya no como co-creador,
sino como independiente de todos los demás seres?
Para que tal fantasía pudiera ocurrir,
se requirió que Tú parecieras estar incompleto,
que Tú parecieras existir aparte de la Creación Misma,
cuya existencia Tú no puedes negar.

Ahora bien, la propiedad de Dios es la extensión.
El Amor es extensión, y el Amor es libertad.
Y eso es lo que Tú eres.
La extensión, al ser propiedad de Dios,
TIENE todo, ES todo, da todo,
y, por tanto, recibe todo
sin restricción ni límites.
La extensión no deja lugar para secretos o aislamiento.
Verdaderamente, Dios no podría imaginar un secreto.

Dentro de la libertad que es Dios,
es posible hacer un mal uso de la extensión, crear inadecuadamente.
El uso inadecuado de la extensión es la proyección,
de la cual te hablo tan a menudo.
Te he dicho que la proyección fabrica la percepción;
y que, definitivamente, la proyección, y la percepción que le sigue,
es lo que ha creado todo este mundo de ilusión.

La proyección sucede de esta manera:
desde la plenitud y la totalidad
que tú TIENES y ERES, y que no puedes cambiar,
diseñaste la experiencia de cómo sería
estar aislado y separado.

La extensión es la ofrenda de todo, y lo es para toda la Creación.
La proyección ofrece solamente PARTE DE todo
a dicha Creación.
Cuando proyectas, eliges.
Cuando proyectas, seleccionas ciertos aspectos del todo,
que, entonces, extiendes a la manera de la creación inadecuada.
Pero lo que debe suceder es que cuando intentas extender
solo UNA PARTE de todo,
te limitas a ti mismo en cuanto a lo que puedes recibir,
y, por tanto, experimentar.
Dentro de la Unicidad, dar y recibir deben necesariamente ser lo mismo.
Así, cuando intentas dar PARCIALMENTE,
solo es posible recibir PARCIALMENTE.
Cuando de este modo recibes y experimentas
PARTE DE la totalidad,
entonces, lo que necesariamente sientes adentro, es la ausencia del todo,
lo cual lo experimentarás como carencia.
Es tu proyección, tu elección
de enviar al mundo solo parte del todo,
lo que definitivamente limita tu percepción
de tal modo que
solo puedes experimentar parte del todo.
Esto exige que experimentes la sensación de carencia.
Cuando sientes carencia, crees que estás incompleto.
Y lo que a continuación llega, sin poder ser de otra manera, es el miedo.

El miedo es el sentimiento, surgido de tu percepción,
de estar careciendo de algo.
El miedo, por tanto, es el sentimiento que tienes
cuando anticipas la pérdida de algo
que te parece que tienes, pero que te podrían quitar.
La prueba de que te lo puedan quitar
es tu sensación de carencia.
Y recuerda que la carencia es un estado imaginario
que surge de tu proyección.

En el discernimiento de que lo tienes todo,
no es posible experimentar miedo.
Pero tras la creencia de que hay algunas cosas
que no tienes
o que te podrían ser quitadas,
tiene que aparecer el miedo.

Tú literalmente eliges todo lo que experimentas.
Tú lo eliges al proyectar;
eliges lo que sea que deseas experimentar
y, entonces, envías, por así decirlo,
las vibraciones que contienen esa experiencia.
Y cuando interactúas con la Creación,
lo cual es necesariamente la fuente de todas las experiencias,
todo lo que regresa a ti es lo que has enviado.
Debes percibir lo que has proyectado.
Es así como la proyección fabrica la percepción,
puesto que debes percibir lo que hayas elegido proyectar.

No hay nada uniforme, nada absoluto o verdadero
respecto a lo que percibes.
Ciertamente hay algunas proyecciones (y por lo tanto percepciones)
sobre las cuales todos vosotros parecéis estar de acuerdo.
Y así, tu mundo os parece estable de muchas maneras.
Si esto no fuera así, no podrías compartir tu creencia
de que este mundo es real, aun cuando no lo sea.
Pero, dentro de ese esquema,
encuentras una miríada de variaciones individuales
cuando cada uno de vosotros proyecta y percibe
cualquier cosa que sea su deseo.

Es absolutamente cierto en el mundo tal y como Dios lo creó,
que todo en tu experiencia, en tu existencia,
es necesariamente algo de tu elección.
Porque todo está contenido dentro de ti
y, no obstante, te contiene.
Tú eliges proyectar partes de ese todo
y experimentar esas partes de vuelta.
Como tú ERES todo,
no hay nada que no sea tú.
No hay nada que no tengas.
Y no hay nada que no puedas experimentar
si es tu elección hacerlo así.
Tu proyección solo hace que parezca
como si hubiera carencia en tu vida.
Y de la creencia en la carencia
nace el miedo.

La Expiación fue diseñada ANTES de la separación.
(Recuerda las palabras del tiempo, “antes” y “después”).
Tú eres la creación de Dios,
eterna, completa, total y libre.
Y no tienes poder para cambiar este hecho.
Puedes imaginarte siendo otra cosa.
Y, como he dicho, de eso es de lo que trata este mundo por entero:
solo de esas fantasías.

Pero hay límites.
No puedes cambiar lo que Dios ha creado.
Y si intentaras ser diferente
de lo que Dios ha creado,
eso entonces debe suceder solo en tus fantasías.
La expiación es el diseño, el plan,
mediante el cual todos los seres que eligen
imaginarse ser lo que no son,
pueden regresar, Y VAN a regresar al discernimiento
de lo que ellos verdaderamente son, que es el Hijo de Dios.

He hablado de la Expiación como una espada de un solo filo.
¿Qué quiero decir con eso?
Dentro de las fantasías que caracterizan tu estadía
en este mundo de espacio y tiempo,
ocasionalmente, pero de forma inevitable
–y a menudo aparentemente por azar–,
tendrás pensamientos que te hablen
acerca de la verdad de lo que tú eres.
Cuando eso sucede, esos pensamientos,
puesto que apuntan a la esencia de los milagros,
se extienden automáticamente a toda la Creación,
incluyéndote a ti mismo.

Tus pensamientos que no estén en armonía con la verdad,
permanecerán en el nivel inferior, del cual hemos hablado,
y servirán para mantenerte, por así decirlo,
encarcelado aquí, en este mundo de ilusión.
Pero, cuando te hayas abierto a ese primer pensamiento
que te canta sobre la verdad de lo que tú eres,
después de que te hayas permitido recibir
dentro de tu consciencia su vibración y su energía,
entonces, ese pensamiento permanece dentro de tu discernimiento
haciendo más fácil que vengan otros como él.
Y así, ves que el proceso se alimenta a sí mismo.
Cada pensamiento que piensas y que es compatible con la verdad,
se extiende automáticamente a toda la Creación
y, por tanto, regresa a ti de nuevo.
Así, es inevitable que,
según progresas a través de vuestro espacio y vuestro tiempo,
tus pensamientos te conduzcan NECESARIAMENTE
de vuelta al discernimiento completo de quién eres.
Y, entonces, serás libre para salir de
este mundo de espacio y tiempo.
Esto es necesariamente así.

Por eso es que te he dicho que el viaje de regreso a la verdad
es un curso obligatorio.
Tú TIENES QUE regresar al completo discernimiento de lo que eres,
que es el Hijo de Dios.
La naturaleza de esa espada de un solo filo es entonces la siguiente:
cuando tienes pensamientos e imaginas cosas
que no son compatibles con la verdad,
eso es todo lo que has hecho:
imaginar lo que no es compatible con la verdad.
Esto es un error, y no es compatible con la verdad misma,
y sirve para mantenerte separado de tu discernimiento
de la verdad acerca de ti Mismo, de tu Ser;
pero no es algo dañino, no es pecado,
y no tiene ninguna consecuencia.

Cuando tienes pensamientos e imaginas cosas
que SON compatibles con la verdad,
ellos se convierten en una parte inseparable
de tu experiencia aquí.
Ellos te bendicen, te benefician
y benefician a toda la Creación.
Y permanecen contigo
para ayudarte a ti, y a todos tus hermanos,
a lo largo de este camino, de este curso,
que te lleva de regreso al discernimiento de lo que tú eres.

Si el proceso fuera como una espada de doble filo,
entonces, si pensaras un pensamiento no compatible
con la verdad de lo que tú eres,
el acto de hacerlo así, de alguna manera te haría daño,
afectaría a tu vida en forma negativa,
y podrías incluso entenderlo como un castigo.
Pero, verdaderamente, no hay doble filo en la espada
de la Expiación.
Ella no puede dañar. Solo puede bendecir.

Un buen ejemplo de la creencia en una espada de doble filo
es la creencia en el pecado.
Porque crees que el pecado tiene el poder
de separarte más aún de Dios,
y que eso requiere de una compensación,
o quizá incluso de un castigo a manos de Dios.
De veras, esta noción es absolutamente falsa.
No hay pecado. No hay doble filo en la Expiación.
Y la culpa es solo una fantasía tuya.
Cada vez que tienes un pensamiento compatible con la verdad,
este vuela hacia los cielos, hacia toda la Creación,
y los cielos se regocijan.
Ese mismo pensamiento, inevitablemente regresa a ti,
y, lo reconozcas o no,
una parte de ti se regocija.
Y ese proceso NECESARIAMENTE crece y crece,
y se alimenta a sí mismo,
hasta que, finalmente,
te encuentres en total armonía con tu verdadera naturaleza.

El simple hecho de que estés leyendo estas palabras
debe decirte que estás mucho más avanzado de lo que quizás te des cuenta
en el camino hacia saber quién eres.
Vas bien en tu camino hacia tu libertad
y de hecho estás demasiado lejos como para ser capaz de dar marcha atrás.
Regocíjate de que esto sea así.

El camino en el que te encuentras, este curso que estás siguiendo,
te llevará Y TIENE QUE llevarte a la comprensión,
a la experiencia, del verdadero amor y de la libertad verdadera.
Este camino te conducirá a liberarte de la proyección,
a liberarte de la carencia, a liberarte del valorar,
y a la liberación del miedo que surge de todo ello.
Y cada paso que das te acerca más y más
al conocimiento de lo que tú eres,
al discernimiento de que eres, verdaderamente, el Hijo de Dios.

Regocíjate, no puedes fracasar.
Regocíjate, no estás solo.
Regocíjate, la Vida es realmente maravillosa.
Regocíjate, eres absolutamente libre.
Y, aun si no lo sabes todavía,
está llegando el momento, pronto,
en que te darás cuenta de lo libre que en verdad eres.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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2 Respuestas a “La separación y la Reconciliación. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED

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  1. ¡qué bueno este apartado de “la otra voz”!!!!! de verdad!!

    Según leemos la transmisión dada a Haskell, se va asentando y ampliando la comprensión del curso de milagros.

    Estamos en un camino de reconciliación, literal…, es decir, el único sentido de este universo es la Reconciliación (“despertar” es eso: nunca nada ni nadie nos hizo nada ni puede dañar o ser dañado realmente)…, es la “expiación”…, en el buen sentido de “expiación”, que este curso de milagros tanto se dedica a contar, él, por entero…

    Universo = Expiación… y la Expiación (el universo por entero) es en realidad una defensa de un solo filo (si lo miramos con “ojos reconciliadores” , pidiendo ayuda al Espíritu Santo, abriéndonos a su voz).

    Todo siempre tiene solución pues solo hubo un problema.

    Nuestro “darle la vuelta a nuestra unicidad” como Hijo tiene que ver con ello: convertir todas las formas de defensa que, aparentemente, tuvieron que tener doble filo (poder actuar “en nuestra contra”)…… convertirlas…, en nuestra percepción…, en defensas de un solo filo, que es como las ve el Espíritu Santo, que habla aquí tan bellamente, en Haskell.

    Hay que entender la dicha “interacción con la Creación”, si se quiere, como interacción indirecta, pues aunque todos aquí en realidad seamos solo creaciones de Dios, parecemos, en nuestra percepción, ser seres realmente separados (creaciones falsas, proyecciones, que no serían directamente de la creación de Dios, sino solo un instrumento co-fabricado con su apoyo para poder reconciliarnos con nosotros y con Dios, pues somos en la práctica Dios, estamos en Dios, nada nos diferencia respecto a Él excepto que nosotros no nos hemos creado como mentes).

  2. “proyectar” como actividad “vibracional”, como dice el neologismo del inglés… vibracional…… “de la mente”…, como gustan de escribir otros autores…, con el tema “vibratorio”… todo este asunto obvio de la ley de la atracción, que es claramente una clave para el curso…, obviamente…, pues solo hay una mente, todo está en ella… holográficamente… y ella nos “regala” lo que damos (en niveles profundos, mentales, “vibratorios”).
    Dar es recibir… y en la imitación de la Creación de Dios que este universo es… (donde todo es unión-compartir-amor)… en esta imitación de la creación… claramente recibimos el “mal” que creemos percibir fuera.
    Qué increíble es que todo sea tan simple…, por mucho que ya lo hayamos visto, pensado y releído… este hecho de que, si vemos a los demás como “malos”…, ineptos…, inferiores…, inapropiados… entonces el mundo “fuera” pero que no está “afuera” nos va a devolver necesariamente experiencias donde podamos seguir proyectando eso que hemos sentido en nuestro interior (sentimos que había “algo mal fuera”, algo que corregir)… así que el mundo nos debe seguir dando eso mismo… pues lo estamos proyectando en la mente, es decir, vibramos bien a gusto con ello…, lo deseamos con fruición… “satánicamente” podríamos decir…, pues eso es lo que hacemos en la mente, “satanismo”, adorando la separación, adorando el miedo… cuando le otorgamos realidad al miedo…, al sufrimiento…, a la separación…, adorando pues ese “diablo”, que no existe. 🙂

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