Aceptar el movimiento sorpresivo de la verdad: el arte del pensamiento en Un Curso de amor   Leave a comment

 Esa relación “no se ve” pero es el “detrás” de todo…, y, en ella y por ella se hace posible ver el regalo que re-úne cielo y tierra en nuestro recuerdo, al reconocer todo como “llamada”, como la misma llamada a extender amor en un mundo de proyección… respondiendo como consecuencia natural de lo que somos, alargando, a ser posible para siempre, ese momento… ese “instante santo” en el que por fin hemos conseguido ver.

 “Arte del pensamiento” es como el Curso de amor (UCDA) habla de “pedir milagro” en toda situación. Se trata entonces de un “arte”  para aplicarlo a todo.

Es “ver” todo como regalo… trabajar la visión frente a la percepción… trabajar la disposición…, tal y como ya intentamos hacer más o menos todo el mundo… pero sin luchar contra nuestro ego, a ser posible.

El verdadero Creador está “detrás de todo”, sustentando la posibilidad de soñar esta separación, posibilidad que nos dimos a nosotros mismos. Y Yeshua-Jesús aquí, en este curso, en el “siguiente” al curso de milagros, está describiendo de cierta manera la “postura mística” con la cual nos escaparemos de todo sufrimiento, que inventamos para nosotros como interpretación de la separación:

«Por tanto, estas son las reglas básicas del arte del pensamiento: Primero, experimentar lo que es y reconocer lo que es, como un hecho de tu existencia como ser humano y como un regalo del Creador.»

“Lo que es” es interior, está en nuestro interior, no fuera. Solo nos parece en nuestra percepción que está “fuera” cuando no aplicamos el arte del pensamiento, cuando no adoptamos la “mente-milagrosa”.

Eso de “ahí fuera” ES nosotros… SOMOS nosotros… es la misma mente co-proyectando una ilusión donde venir a poblar cuerpos y jugar a tener diferentes intereses, intenciones, planes, etc.… cuando, en realidad, todos anhelamos el Amor, la reunión con nuestro verdadero Ser en Dios…, nuestro verdadero Yo… —y eso es lo que en realidad mueve este mundo, en el movimiento sorpresivo de la verdad.

Así que todo eso de “fuera” puede ser usado como invitación a “mirar adentro” a la relación, a “lo que es”…, a lo que realmente es, pues a su vez, adentro del ADENTRO, está el Amor, está Dios.

Entonces todo nos sirve no para negar nuestra experiencia de “ser humano”, sino para aceptarla como una con todo y, a la vez, con Dios (una sola mente en Dios soñando la separación).

Parece que esto es lo que “significa” “perdonar” todo lo que vemos delante, sin excepción… “igualando” en el fondo por ejemplo una flor que nos inspire… igualándola con “lo demás”, pues en ella vemos la no-separación… con nuestra actitud de entrega de la percepción… pues parece que podemos usar todo eso que vemos “fuera”, en cualquier situación, para que sirva al propósito de “ver” la Relación real, con el Creador.

Fijémonos en el “y” en esa frase citada…: “existencia como ser humano Y como un regalo de Dios”.

La experiencia humana es “experiencia humana”, de eso sabemos mucho .

Pero de esa flor (de la situación perceptiva donde nos abrimos a la relación… donde dejamos que nuestro Yo en Cristo mire con nosotros…)… ahí… nosotros no decimos que la rosa sea directamente Dios, claro está… sino “regalo de Dios”.

Así que ahí juega el que Dios sea el abrazo, el abrazo que espera, y en el que todo realmente existe.

Ahí está, cuando lo queremos, tras esta ilusión que co-proyectamos para nuestra felicidad (Expiación, Reconciliación: es decir, para la felicidad reencontrada al perdonar a Dios por habernos hecho libres, pues Amor es libertad)…, y, aunque no queramos ver todas las cosas así —no “normalmente”.

Así que la “y” expresa pues esa unión de Cielo y tierra que aquí venimos realmente a realizar en nuestra percepción.

Y todo ello pese a que primero necesitamos una labor de “purificación”, como dice el curso de milagros (UCDM) al principio… una labor a la que contribuye por ejemplo su simple metafísica, que sirve entre otras cosas “para salir de todo mito”…, y por la que “sabemos” que no es posible una simple unión de cielo y tierra, no sin la plena participación de “cambios reales” en nuestra percepción, ya que la Luz que somos, el Cielo, “disuelve” gozosamente la necesidad que nos dimos de sufrir… disuelve la tierra “reunificándola”… reunificando toda separación, colapsando líneas temporales —tal y como cuenta más explícitamente aún Jesús-Yeshua en UCDA.

Así, UCDM primero hace que separemos bien “magia” de “milagros”… y luego UCDA nos invita más a aún y de otra forma a lo que ya invitaba UCDM.

Cuando nos vamos disponiendo a prepararnos para ver el Mundo Real…, como diría UCDM… o cuando nos disponemos a “re-unir” mente y corazón, diría UCDA…, entonces… agradecemos A LA VEZ:

— nuestra existencia humana (la perdonamos con la ayuda de nuestra visión… de la visión que ve regalos)…

— y agradecemos a la vez el hecho de que el Creador nos regalara esa Vida que está detrás de la ilusión, que es el sustento de la ilusión…, la Vida que aquí debemos reflejar en nuestra vida con v minúscula…, trayendo su Cielo a unificar nuestra percepción aquí, en la tierra… reuniéndonos con nuestro Yo en Cristo (un tipo de “individualidad” que no podemos entender aquí)… para ver solo desde el Amor que realmente somos.

Como sabemos, solo esto puede “cambiar” realmente el mundo, y para siempre…, “elevando la forma”…, más allá de toda “evolución”…, sujetos al plan divino que articula el reflejo de lo que somos para poder verdaderamente tener certeza de eso, de lo que somos, descubrimiento tras descubrimiento, dejando atrás el patrón de aprendizaje, abiertos a la sorpresa constante.

Ese regalo de Dios, que concretamente aquí venimos a perdonar, es el de que Él nos creara libres, libres para pensar todo, hasta la separación imposible con respecto a Él mismo.

En la libertad, a su vez, no podemos dejar de encontrar el camino de vuelta —ese que es co-fabricado aquí por todos, en este sueño de “tierra”, de miedo coagulado—… camino de vuelta hacia su tierno abrazo… abrazo eterno de certeza, abrazo al que quisimos dar la espalda con nuestras creencias.

«Segundo, reconocer la relación inherente a la experiencia, la llamada que espera respuesta, y la naturaleza de que todos los regalos nos son dados a todos.»

Abrirse a la extensión que somos…: todos los regalos son para todos a la vez; oportunidad pues de reconocer la relación… y de responder…, a la vez responder…, para deshacer la proyección, la separación, en brazos de la extensión que somos.

Esa relación “no se ve” pero es el “detrás” de todo…, y, en ella y por ella se hace posible ver el regalo que re-úne cielo y tierra en nuestro recuerdo, al reconocer todo como “llamada”, como la misma llamada a extender amor en un mundo de proyección… respondiendo como consecuencia natural de lo que somos, alargando, a ser posible para siempre, ese momento… ese “instante santo” en el que por fin hemos conseguido ver.

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Ambas partes unidas, de ese párrafo que describe el arte del pensamiento en Un Tratado sobre el arte del pensamiento, texto que forma parte de los Tratados de Un Curso de amor:

«Por tanto, estas son las reglas básicas del arte del pensamiento: Primero, experimentar lo que es y reconocer lo que es, como un hecho de tu existencia como ser humano y como un regalo del Creador. Segundo, reconocer la relación inherente a la experiencia, la llamada que espera respuesta, y la naturaleza de que todos los regalos nos son dados a todos.»

http://www.youtube.com/watch?v=UxMbBYmZI-0

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