La función del obrador de milagros. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; autor de “Viaje más allá de las palabras”

[Podéis mirar en la página de índices para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que iré completando.
– Esta transmisión, maravillosa, aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– Esta parte del texto La otra voz sirve como acompañamiento para el capítulo 2, sección V de Un curso de milagros (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

La función del obrador de milagros [ T-2.V]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
He venido hoy para ayudarte a entender
lo que significa ser un obrador de milagros.

Por tanto, hoy voy a hablar acerca de VOSOTROS,
porque VOSOTROS sois obradores de milagros,
puesto que sois el Hijo de Dios.

Si tú eres, en verdad, un obrador de milagros, tal y como he dicho,
¿qué es lo que haces?
¿Cómo HACES esos milagros?
Escúchame bien. La respuesta es que tú no los haces.
Pero, escúchame bien, de nuevo:
el Hijo de Dios, que es lo que tú ERES, ciertamente los hace,
lleva a cabo eso que en esta tierra llamarías “milagros”.

Para poder hacer milagros, debes extenderlos
hacia todos los seres, lo cual incluye extenderlos hacia ti mismo.
Extender es hacer lo que Dios hace.
La extensión es completa,
da todo y recibe todo,
sin excepciones y sin restricciones.
Las personalidades, seres que de alguna manera se han imaginado a sí mismos
estando separados y aislados de Dios,
y especialmente de sus hermanos,
no son capaces de extender.
Están limitadas a percibir, en vez de conocer.
Y sus percepciones surgen de sus proyecciones,
que a su vez surgen de su creencia en que ellos están solos.

Te he dicho también que, si quieres hacer milagros,
no necesitas preocuparte
por tu propia preparación para ello.
Más bien debes preocuparte por la mía.
Pero, aún más, debes preocuparte por tu disposición
a dejarme el control de los milagros que querrías hacer.
Cuando te digo que me dejes hacer a mí los milagros,
cuando te digo que no estés preocupado por tu preparación
sino más bien por la mía, que está siempre allí,
es fácil que te confundas con estas palabras,
puesto que tiendes a pensar sobre mí de la misma manera
en que aún piensas sobre ti mismo.
En tu mundo de personalidad, y por tanto del ego,
aún os resulta difícil a la mayoría de vosotros veros a vosotros mismos como Uno,
como seres más allá del aislamiento y la separación.
Pero, de hecho, sois Uno.

Cuando digo “yo” refiriéndome a mí mismo,
uso esa palabra con el propósito de comunicarme contigo
porque te es más fácil imaginar que un ser como tú
está comunicándose contigo.
Pero el “yo” de quien hablo está más allá de la personalidad,
más allá del aislamiento y de la separación.
Empleo la palabra “yo”,
y sin embargo, el “yo” del cual hablo no es semejante al “yo”
al que tú te refieres cuando empleas esa misma palabra.

Estoy en unión con el Espíritu Santo
y en total discernimiento de Todo Lo Que Es,
en perfecta comunicación con todos los seres, sin excepción.
Y así como el Espíritu Santo lo sabe todo y está al tanto de todo,
en ese mismo sentido, lo estoy yo.

No vengo con valoraciones. No vengo con miedos.
No vengo con restricciones.
No vengo con exclusiones de ninguna clase,
para ti o para nuestra relación.

Así que, cuando te digo que me dejes hacer los milagros,
lo que realmente quiero decir es esto:
para que puedas funcionar como un obrador de milagros
es necesario que liberes, aunque sea por un momento
(y un momento es suficiente),
las cadenas de la personalidad y del ego,
el miedo, la duda y las limitaciones.
En el momento en el cual sueltas esos lazos,
eso que YO SOY y eso que en realidad TÚ ERES,
llevará a cabo los milagros través de ti.

Encontrarás un nuevo discernimiento dentro de tu consciencia,
y sabrás, hasta el último detalle,
lo que vas a hacer, adónde vas a ir,
lo que vas a decir, y lo que vas a ser.
Y ese nuevo discernimiento fluirá a través de tu ser
sin esfuerzo.

Pero también te he dicho
que la única función del obrador de milagros
TU única función como obrador de milagros,
es aceptar la Expiación PARA TI MISMO.
Eso es completamente suficiente.
Porque si aceptas la Expiación para ti mismo,
automáticamente se sigue
que la aceptarás para todos tus hermanos, sin excepción.
Escúchame bien, si hay algún hermano que excluyes de los milagros,
en ese deseo te debes haber excluido a ti mismo
de esos mismos milagros.

¿Qué significa aceptar la Expiación para ti mismo?
Ya te he dicho que el Reino de Dios está dentro de ti.
Te hablé del altar interior.
Hablé de la confusión de niveles y del hecho de que
el nivel creativo es el nivel de la mente.
ACEPTAR LA EXPIACIÓN PARA TI MISMO
SUPONE LLEGAR A DARTE CUENTA
DE QUE EL ÚNICO NIVEL CREATIVO
ES EL NIVEL DE LA MENTE.
Cuando eso suceda, desaparecerá la confusión de niveles.
No verás el espacio, el tiempo y este mundo
como algo que sea real.
Los verás solo como un efecto
del poder creativo de tu mente.
Constatarás que todo
lo que quieras experimentar en el espacio y el tiempo
debe necesariamente ser experimentado en el nivel de la mente.

Supón por un momento que supieras eso
–que el único nivel de Creación es el nivel de la mente,
que todo lo que percibes
es solo un efecto de la gran causa creativa llamada “Mente”.
Entonces, ¿qué constatarías junto con ese discernimiento?
Ya sabes que tu mente es tan libre como…
no… tu mente es más libre que el viento.
Ya sabes que todas las mentes son libres,
y que no puedes controlar los pensamientos de otro.
Entonces, sabes que, en tu propia libertad,
ninguna mente te puede hacer nada a ti.
Por tanto, sabes que no le puedes hacer nada
a ninguna otra mente.
Así pues, llegarías a entender que todas las mentes
DEBEN ESTAR necesariamente en un constante intercambio y Unicidad,
y que toda la existencia es una espléndida sinfonía de Unicidad,
que existe SOLO en el nivel de la mente,
en el nivel del pensamiento verdadero,
en el nivel del Espíritu.

ACEPTAR LA EXPIACIÓN PARA TI MISMO
ES VOLVERTE CONSCIENTE DE ESA VERDAD
Y ESA REALIDAD.
Una vez que experimentes esa verdad,
entenderás sin esfuerzo
que todos los seres son de la misma naturaleza que tú,
reconocerás, sin esfuerzo,
que todos los seres son solo mente.
Y entonces te habrás convertido en un obrador de milagros,
porque habrás mirado adentro y habrás contemplado el altar interior.
Y entenderás que el Reino adentro
ES verdaderamente la fuente de Todo Lo Que Es.

No hay nada externo a ti mismo.
El altar interior se encuentra en el nivel de la mente,
el nivel de la libertad, el nivel del pleno compartir.
Y cuando experimentes eso por ti mismo,
el regalo de esa experiencia automáticamente fluirá
hacia todos tus hermanos.

Entonces, los verás bajo una luz
distinta de todo lo que jamás hayas imaginado.
Según VEAS a tu hermano
no con tus ojos, no con tu visión física,
sino como un ser de luz,
verás más allá de todas las apariencias y las formas,
ya que estas son ilusión.
Verás a todos los seres como seres de luz,
como seres de amor y libertad,
quienes gratamente te honran por
cualquier cosa que hayas pedido en el nivel de la mente.
Así, sabrás, por ti mismo,
que cualquier cosa que experimentes,
ya sea solo, o en interacción con alguien o con algo,
es siempre tu propia creación, y se debe a tu propia elección.

Lo que conocerás entonces no puede ser sino gratitud.
Escúchame bien,
esto es aplicable a cualquier cosa que pueda parecer que te acontece,
SIN EXCEPCIÓN,
ya sea un amor bendito y una espléndida relación,
ya sea un crimen que parezca que cometen contra ti,
o bien cualquiera de esas formas de lo que llamarías “mal”,
o todo aquello que parece ser algo que preferirías no experimentar.
Una vez que has aceptado la Expiación para ti mismo,
enfocarás todas las cosas desde el nivel de la mente.
Entenderás que cada una de las experiencias que tienes
es solo una respuesta a tu propia petición.
¿Y cómo entonces podrías estar menos que agradecido?

Y así ocurre también para todos los demás seres.
Lo que entonces descubres, para tus hermanos y para ti mismo,
es la libertad:
libertad para ser cualquier cosa que desees,
para experimentar cualquier cosa que imagines,
y siempre, siempre, en colaboración con Todo Lo Que Es.

Hay algunos principios que se aplican a los obradores de milagros.
El primero se sigue directamente de lo que he estado diciendo hoy.
El milagro elimina la preocupación por los niveles.
Los milagros eliminan la confusión de niveles,
pues siempre ocurren en un solo nivel, el de la mente.
Yo ajustaré el espacio, el tiempo y sus niveles
para adecuarlos a los milagros que tú extiendas.
Los milagros están mas allá de tu personalidad y sus preferencias.
Deben ocurrir en el nivel de la mente,
donde está claro que todos los seres son libres
y son Uno.

Cuando se hacen milagros no es posible
imponerle ninguna experiencia a otro ser.
Si crees que tal cosa puede suceder,
te estás sometiendo a la confusión de niveles,
y debes retornar al nivel de la mente.
Los milagros, como te he dicho,
deben trascender la personalidad y sus proyecciones.
Los milagros involucran a tu Yo Único, a la luz que eres,
la luz interior y los Grandes Rayos.
Y los milagros deben extenderse desde ti hacia Todo Lo Que Es,
incluyéndote a ti mismo.

Debido a que los milagros no involucran a la personalidad,
no funcionan bajo control consciente.
No puedes planificar un milagro en el nivel de la personalidad.
Cuando dejes ir la personalidad y su creencia en la separación,
los milagros simplemente fluirán desde ti,
y desde la Unicidad.

Los milagros no conllevan juicio.
El juicio es de la personalidad.
El juicio es del tiempo.
El juicio es de los pensamientos.
Nada de eso se ajusta a los milagros.
Los milagros siempre aceptan lo que es con completo perdón.
Como los milagros no surgen del juicio,
no pueden surgir de tu discernimiento, en el nivel de la personalidad,
de que alguien necesita un milagro.

El estado de la mente que te llevará hacia los milagros,
hacia tu libertad final,
hacia tu paz definitiva,
hacia tu gozo final,
surgirá de la comprensión de que tú estas aquí para ayudar.
Tú eres, en verdad, Uno con Todo Lo Que Es.
Y cualquier cosa que hagas que trascienda
tu separación imaginaria
siempre es una bendición, y es siempre útil.

Los milagros surgen de tu disposición,
pero no de tu disposición a imponer tu propia personalidad y sus deseos
sobre tu vida,
sino más bien a abrirte a mi presencia,
a la presencia de la Unicidad y del Espíritu Santo.
Porque cuando haces eso, abres tu vida a los milagros.
Y con ello sabrás qué hacer, a dónde ir, qué decir y qué ser.

Verdaderamente, ERES un ser creativo.
Verdaderamente ERES libre.
Y el ejercicio de esa creatividad y esa libertad,
más allá de la personalidad, más allá de tu separación imaginaria,
tiene lugar en el nivel de los milagros,
que es el nivel de una paz, de una alegría y de una libertad
que en este momento están más allá de tu comprensión,
pero también bellamente más allá de todo lo que puedas imaginar.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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