Unicidad. Haskell. «Viaje más allá de las palabras»   Leave a comment

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; autor de “Viaje más allá de las palabras”

[- Podéis mirar en la página de índices, de Haskell, para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están además en esta carpeta pública, que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– La siguiente parte del texto Viaje…, sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 106 a 112 del libro de ejercicios de Un Curso de milagros (UCDM) (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).

Unicidad [lecciones 106-112]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua. Hoy he venido
para continuar contigo mi comentario sobre
Un curso de milagros.

Una de las luchas más grandes que tienes
en este mundo de ilusión, en este mundo del ego,
es tratar de entender lo que significa SER un Ser Único
–entender verdaderamente la Unicidad.

Lo que tú has hecho, en este mundo del ego,
es hacer tu propio yo (con “y” minúscula), tu propio ser (con “s” minúscula).
Y, como hemos dicho,
ese yo que has hecho
es solamente una colección de pensamientos
que has tenido acerca de lo que eres.
Y en este mundo de ilusión, este mundo de falsedad,
este mundo, literalmente, de locura,
has llegado a creer
que este yo, este ser, ES lo que tú eres.

Así, cuando te sugiero: “no pienses, simplemente experimenta”,
tu yo (ego) entiende que lo que estoy sugiriendo es que él muera.
En tu mundo de conceptos y pensamientos
esto es, en verdad, algo muy amenazador.
De hecho, este miedo a la muerte de tu “yo”,
es, con toda seguridad, el mayor obstáculo que tenéis
a la hora de alcanzar esa “disposición” de la que hablo en Un curso de milagros.

Pues te he dicho muchas veces,
que si solo pudieras estar DISPUESTO a permitir que tu Ser Real fuera libre,
entonces todo sería paz, todo sería armonía,
todo sería gozo,
y habría llegado tu salvación.

Lo que el ego hace es equiparar esa misma disposición
con su propia muerte.
Y, como tú, en el sentido de tu “yo pequeño”,
crees que eres tu ego,
naturalmente te sientes extremadamente amenazado por esta idea.
Lo comprendo, y lo comprendo bien.

La razón de este mundo, de este universo de tiempo y de espacio,
es, para todos nosotros, la de jugar con nuestra creatividad,
imaginando cómo sería
tratar de estar separados unos de otros.
Y no te olvides de que esto es imposible.
Esta es una de las cosas sobre las cuales
no tienes elección ni control.

Pues existen esas cosas que tú no puedes cambiar.
No puedes cambiar a Dios, el Creador Mismo.
No puedes cambiar el hecho
de que ERES exactamente tal y como Dios te creó,
su único Hijo, en perfecta Unicidad con toda la Vida,
incluyendo a los demás, quienes, junto a ti,
también están tratando de imaginarse a sí mismos como separados.

Lo que quiero hacer hoy
es ayudarte a imaginar y experimentar
algo de Unicidad real,
de manera tal que te hagas más libre y estés más dispuesto
a dejar que se marche ese patrón de pensamientos
que equiparas a tu propia existencia.
Cuando vayas siendo capaz de dejarlo ir, llegarás a un punto
en que te sentirás feliz al dejar que esos pensamientos se vayan.
El incluso, al final, alcanzarás el punto en que
ya no cederás ni un solo pensamiento a tu propia muerte,
una muerte que es lo que imaginas que te ocurriría
si dejas que tu autoconcepto se marche.

Recuerda, este es un mundo de separación.
Tu ÚNICO problema es esa separación.
Y una vez que la separación se haya ido,
reconocerás a tu Único Ser,
y serás verdaderamente libre.

Aun en este mundo basado en una creencia en la separación,
no es posible para ti separarte a ti mismo
de reconocer, profundamente adentro,
que siempre estás en perfecta armonía
con Todo Lo Que Es, y que tú eres Uno.
Sobre esto, no tienes elección.

Al intentar experimentar tu Ser como dividido,
dividido dentro de tu propio ser,
separado de los demás,
quienes también se imaginan como separados,
al imaginar todo eso,
estás obligado a experimentar desarmonía, descontento
y ausencia de paz.

Deseo ayudarte a sentir en qué consistiría ser el Ser Uno, el Único Ser,
y experimentar verdadero gozo.
Lo que esto requiere es tu comprensión de que SER el Ser Uno
supone ESTAR en ese estado de perfecta armonía,
en ese estado de Unicidad
donde todo lo que existe es paz y gozo, y CREACIÓN,
que es una dinámica de la experiencia,
siempre nueva, en constante cambio y flujo,
como las nubes moviéndose a través del cielo,
que cambian, fluyen, menguan, se transforman,
y desaparecen y de nuevo se rehacen.

Lo que ello requiere es tu constatación de que todo esto
EXISTE en el Reino de Dios,
y que todo lo que necesitas hacer para estar allí es dejar que se vaya el miedo
que tienes a desaparecer si entregas tus pensamientos.
Y te aseguro que no hay miedo que pueda apartarte más que ese
de la verdad de lo que tú eres.

Ser Uno significa estar en armonía.
Mirad vuestras propias vidas,
y veréis que esto ya lo sabéis.
En verdad, no podéis no saberlo,
pues la Unicidad es la Voluntad de Dios,
y no podéis cambiar la Voluntad de Dios.

Así que gran parte de tu vida aquí es un intento de experimentar la unicidad.
En tus relaciones íntimas,
estás intentando hacerte Uno.
Cuando te casas estás intentando convertirte en una Unidad.
Con tus mejores amigos, a quienes no les guardas secretos,
estás intentando experimentar la armonía de la unicidad.
Cuando contemplas una puesta de sol, aun entonces,
en definitiva estás tratando de experimentar la unicidad.
Tus canciones populares, tus historias, tus juegos… hablan de amor.
Todo ello es un intento de experimentar de alguna manera
la armonía y la paz que proceden de ser Uno.

Ten en mente, sin embargo,
que la base de este mundo de tiempo y espacio,
es la creencia de que tú no eres Uno, sino algo separado.
Así que date cuenta de que estás tratando de ser Uno
dentro de un mundo cuyo mismísimo diseño
exige que tú NO seas Uno, y que no puedas serlo nunca.
Visto así, ¿es acaso sorprendente
que este sea un mundo de conflicto?
¿Y entiendes ahora
por qué digo que este mundo es solo una ilusión,
y que realmente no existe?

Pues Dios no puede estar dividido en pedazos.
Tal cosa no puede pasar; no puede ser.
Y tú eres Dios.

El mundo de Unicidad es un mundo de armonía.
La armonía es paz, es gozo.
Y la armonía significa que puedes vivir tu meta de Unicidad
con plena libertad.

He dicho en el Curso que el amor es libertad.
Eso es absolutamente cierto.
Fíjate en cuán a menudo tú,
al buscar tu felicidad y unicidad, te ves diciendo,
“solamente quiero ser capaz de ser yo mismo”.
Lo que quieres decir con estas palabras es que deseas libertad.
Considera en cuáles de tus relaciones sientes la mayor unicidad.
Se trata de aquellas en las que te ves más libre
para ser y sentir exactamente lo que quieras ser y sentir.
Son las relaciones en las que
eres libre de pensar cualquier cosa que elijas,
encontrando siempre que, sin importar lo que pienses,
eres aceptado como un todo, completo y hermoso.
Y entonces, te sientes uno.
Y ves, por supuesto, que lo que deseas
es estar en presencia de alguien
que te permita esa libertad de ser tú mismo.

Ahora, trata de estar en calma,
e imagina dentro de ti mismo que eres una Unidad con cada otro ser.
LO QUE ESTÁS IMAGINANDO, ES VERDADERO.
En tu estado de ser Uno,
cualquier cosa que puedas imaginar,
cualquier cosa que puedas desear experimentar,
cualquier pensamiento que desees poner en práctica con tu creatividad,
se convierte de inmediato, instantáneamente,
y de forma totalmente libre de tiempo y espacio,
en un pensamiento que está en total armonía con el universo entero,
con Dios, y con el Hijo único de Dios.

Lo que esto significa es que, lo reconozcas o no,
cada ser en tu existencia, automáticamente, instantáneamente,
sostiene y apoya todo aquello que puedas imaginar,
y te ama por lo que has imaginado.

Esto abarca, aquí, en la tierra,
a tus pensamientos de unicidad, de paz y de armonía,
Pero también abarca, aquí, en la tierra,
a tus pensamientos de miseria,
y de dolor, de asesinatos y robos.
Incluye tus pensamientos sobre enemigos.

Eres invulnerable.
Si te imaginas que tienes un enemigo,
si tratas de imaginar que hay una parte de tu Ser
que puede dañarte,
entonces, inmediatamente, desde la armonía de Todo Lo Que Es,
experimentarás otro ser que,
desde el amor, y debido también a sus propios propósitos,
elegirá ser aquello que tú hayas imaginado.
Si imaginas que tienes un enemigo que quiere dañarte,
entonces, desde la Unicidad, viene otro ser que
representará, PARA TI, el papel de tu enemigo.

Si te pusieras a intentar CONCEBIR todo esto, te sería imposible.
Si te sentaras a escribir un guión,
o a planear, por así decirlo, cómo serían todos los eventos del mundo,
asignando papeles a billones de vosotros, y de tal manera
que los resultados fueran una perfecta armonía,
con todo ello incorporado en un todo unificado,
te darías cuenta de que, aun tus mayores computadoras
no podrían hacer tal cosa.

Y, por eso, de veras,
no pienses, solo experimenta.
Pues en el nivel de tu Ser Uno, que solamente experimenta,
ya se ha logrado esa armonía perfecta.
En cada instante, con cada cambio,
en cada aspecto dinámico de tu vida,
ella ya existe.
Así es el poder, tal es la maravilla
de lo que sois como el Hijo de Dios.

Eres invulnerable.
Cualquier cosa que elijas imaginar acerca de tu existencia,
desde dentro de la armonía del Ser Uno,
tiene que aparecer tal y como tú la hayas imaginado.
Tal es tu libertad como Hijo de Dios.
Puedes imaginar absolutamente de todo,
y lo que tú imagines parecerá que existe.

Ahora, seguiremos hablando con más amplitud sobre tu unicidad.
Todas tus fantasías acerca de la separación no pueden ser reales,
pues tú no puedes cambiar a Dios y a todo lo que Él ha creado.
Cuando imaginas enemigos, luchas y voluntades separadas,
incluso tu propia voluntad separada de la de Dios,
regocíjate porque esas cosas no puedan ser reales.
Regocíjate porque no puedan existir.
Pues en Dios, dentro de la realidad, solo hay armonía,
y no puede ser de otra manera.
Y armonía es paz, y gozo y libertad.

Ahora por unos breves instantes, trata de permitirte sentir
cómo podrías estar existiendo en un mundo de perfecta armonía.
Dios, el Creador, se expandió a Sí Mismo,
expandió Su propia consciencia.
Y, al hacer eso, Él permanece como un Único Ser, unificado y completo.
Pero, al mismo tiempo, allí surgió, sin límites,
la Creatividad y el cambio.
La creatividad involucra discernimiento.
Y el discernimiento DEBE ESTAR en el nivel de la experiencia.

Tú no puedes estar separado de la Unicidad.
No es posible experimentar una cosa
que nadie más pueda experimentar.
No es posible que haya secretos.
Solo existe el Ser Uno.
Todo lo que experimentas, todo lo que piensas,
se convierte automáticamente en parte del discernimiento
de todos los demás seres.
Tal es la naturaleza de vuestra Unicidad.

Sin embargo, dentro de la expansión que Dios creó desde Sí Mismo,
existe la cualidad de ser, la capacidad de exploración,
de travesura, de novedad,
de experimentar lo que no ha sido experimentado.
Pero siempre permanecerá la armonía perfecta.

Es como si hubiera millones y millones,
billones de caras de Dios Mismo,
todo lo cual estaría en perfecto acuerdo,
y, aun así, cada una de ellas sería totalmente libre
de imaginar lo que quisiera,
y sería totalmente libre de poder experimentar lo que imaginara.
Tal es la belleza y la libertad de la creación.

Trata de sentir, si puedes,
como sería sentirse tan absolutamente libre
como para imaginar y experimentar todo lo que desearas.
Que todo lo que pudiera llegar al nivel de la experiencia, pudiera ser tuyo.
Y que, fuera lo que fuera, sería inmediatamente bendecido
por cada aspecto de la Creación,
con total armonía y con un apoyo total.
Así es la libertad de Dios.
Y así es el Amor.

De veras,
en momentos de creación, pareces ser único,
pero eres siempre Uno.
En realidad, habrá veces en las cuales
parezcas ser completamente Uno, una Unidad,
sin necesitar la característica de “único”, como individualidad única.
No es necesario que te encargues del mantenimiento
de ese sentido de unicidad individual sobre ti mismo,
pues, en cualquier momento en que exista el deseo y la travesura de crear,
entonces, eso que puedes llamar tu unicidad individual,
parecerá automáticamente adquirir forma,
y dar origen a la creación de cualquiera que fuera la cosa deseada.

Esto que acabo de decir es algo que en realidad está más allá de tu comprensión.
Pero quizás puedas imaginar cómo sería
esa individualidad única creativa que tú eres,
creciendo y decreciendo, como las mareas, casi como
cuando estás durmiendo –que la individualidad está en calma–,
y como cuando estás despierto –que está activa y creativa.
Lo único que importa es que comprendas
que eres libre.

El amor es absoluta libertad para crear y para ser,
con la totalidad de la Creación apoyándote,
amándote y deleitándose en eso que tú creas.
Y nada que tú crees, nada que puedas imaginar,
puede ser algo errado, ni puede ser pecado o ser algo inapropiado.
Pues solamente hay libertad.

Ahora, a manera de introducción,
la culpa es el sentimiento que tienes cuando intentas
negarte a ti mismo la libertad que Dios te dio.
Si pudieras experimentarte a ti mismo como totalmente libre,
que es lo que tú eres,
entonces no habría culpa,
y nunca sentirías culpa de nuevo.
En realidad, la culpa siempre procede de tu fantasía
de que existe una Voluntad separada de la tuya,
y que conoce mejor que tú mismo
lo que tú debes hacer o ser.
Cuán absurda es esa noción,
pues si así fuera,
tú no serías el Hijo de Dios,
y no serías libre.

Por ahora, intenta como puedas constatar
que cada aspecto de tu creación,
parezca gustarte o no,
está en perfecta armonía contigo,
pues esa es tu invulnerabilidad.

Cuando sepas que tu hermano verdaderamente ES tu Ser,
y que dar y recibir son lo mismo,
entonces, lo que generarás para tu propia vida
será gozo, paz y plenitud.
Y, en tu Unicidad, el mundo por entero compartirá eso contigo.
Ellos, al discernir tu paz,
serán libres para hacerla suya.
Esta es la manera en que te conviertes
en el salvador del mundo.

Tú creas tu propio mundo en toda su belleza.
Eres absolutamente libre.
Tú eres un Único Ser.
No puede haber pecado; no puede haber culpa,
pues solo hay felicidad y gozo.

Y cuando explores tu vida con libertad y con amor,
tocarás la Mente de Dios,
y encontrarás tu Ser Uno.
Y en tu reconocimiento de que eso es todo lo que puedes ser,
así será efectivamente.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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