«Arte del pensamiento»: corrección de la traducción de Un Curso de amor —traducción existente en internet. Primer tratado, cap.2   Leave a comment

Mari Perron (Un Curso de amor) y una amiga (supongo) :)

Mari Perron (a la derecha, según creo. Recibió el texto de Un Curso de amor) y a la izquierda una amiga —supongo 🙂

[ver las páginas de errores en la traducción del curso de amor y el índice general sobre Mari Perron, Haskell, etc.]

Este nuevo curso parece haber sido a todas luces “dictado” por la misma voz que dictó el curso de milagros, pues lo complementa de maravilla. Es la voz de nuestro amigo Jesús, o como queráis llamarlo: Yeshua, Josué .

Se nos invita a recordar nuestro verdadero ser, como siempre, en una conexión personal con nuestro verdadero creador…… así como también ocurre en todo verdadero “camino espiritual” (y por más que el ego consiga con ellos tantos destrozos 🙂 ). Se nos invita pues a nuestra verdad: la plena felicidad, que es ser lo que somos, TODO, pero personalmente, personalmente TODO (todos somos Dios, por igual… todos somos TODO lo real).

Hemos empezado a hablar ya aquí en esta otra entrada sobre el tratado primero de Un Curso de amor, el llamado Un tratado sobre el arte del pensamiento.

Todo lo que dice la Voz en este nuevo “curso” está en el contexto del curso “anterior” —Un Curso de milagros. Y, por las explicaciones de este último texto ya “sabemos” que la única relación real es la nuestra con Dios, es decir, con nuestro verdadero creador —que, cosa curiosa, no es el universo.

¿Por qué ocurre tal cosa? Porque solo Dios es real, porque solo la eternidad lo es, y, entonces, el tiempo es una especie de “juego” de separación, que puede parecer algo macabro en realidad solo debido a nuestras interpretaciones.

Es un juego que proyectamos porque así lo queremos, en comandita… y que estamos aprendiendo a reinterpretar… a “disolver”…, o, mejor dicho, que estamos recordando cómo poder “desvanecer”… siempre con la ayuda, con la guía, de nuestra verdadera realidad en Dios, en la Luz (literal Luz, Luz verdadera)… de nuestro Yo en la Unidad, el Yo en “Cristo” (= nuestra unidad en Dios)… que realmente “no entiende” toda esta separación, a la vez que sí que, paradójicamente, conoce perfectamente todo —pues está conectado a Todo Lo Que Es… está en todo lo real.

Así, nosotros venimos aquí en realidad a verlo todo vibrando con todo… todo el rato, siempre… sintiendo que todo esto es un regalo: un regalo de nuestro Creador, porque nuestra verdadera “existencia” eterna lo fue, en realidad.

Podemos recordar primero que ya hemos “aprendido” —esperamos más bien que hayamos “descubierto”, más que “aprendido”…, con el Curso de milagros—, hemos descubierto que Dios…, realmente…, no pudo “crear la separación”, sino que todo esto son imaginaciones nuestras.

Todo esto es una fabricación nuestra que curiosamente “necesitamos” —todo este sueño—, en nuestro libre albedrío… a fin de darnos cuenta de nuestra verdadera libertad en la eternidad, para darnos cuenta de que somos eternos, de que somos iguales Dios, y poder traer siempre en toda experiencia la consciencia de Dios (somos iguales excepto por el hecho de que no nos hemos fabricado a nosotros mismos como “mentes en la eternidad”; por eso la larga experiencia dichosa de conexión con Dios está ahí delante, para efectivamente ser iguales a él y ofrecerle toda la experiencia en tal ascensión).

Bien, por tanto, el Creador no puede estar dormido ni lo está… tal y como sí que nosotros lo estamos aquí.

Él no está soñando esto, aunque podríamos decir que, indirectamente, sí está “con nosotros”…, porque existe en nuestra mente la capacidad de “contactar” con algo, de recordar un algo, una parte de nuestra mente… que “lo sabe todo” sobre nuestro sueño… sobre estos universos… y que está también perfectamente conectada aún con nuestro Creador. Esto se trata de, claro está… el llamado “Espíritu Santo” —en el curso de milagros aparece ese nombre, por ejemplo.

Y bien, así que Dios nos arropa y abraza para que vayamos despertando aquí (de cierta manera paradójica “trayendo el Cielo a la tierra”…) al facilitar, él que es el Gran Facilitador… al facilitar que podamos ver todo este lío de la separación… y sentirlo… y vivirlo… todo… “poco a poco”… como UN REGALO: como “su” regalo —y no como un esfuerzo, no con culpa, no sufriendo ya nunca más (no más ya “con el ego”, con el sistema de pensamiento de la separación que es el del ego y que vive de pecado, culpa, miedo, muerte y ataque).

Resulta que hay varios errores y erratas, tanto pequeños como grandes, en este importante segundo capítulo del primer tratado; así que lo trasladamos aquí entero un poco corregido en su traducción.

Los puntos donde están algunas de las correcciones o cambios más importantes, son:

— 3: aquí “response” había sido traducido por reaccionar. Ponemos “respuesta”. “Answer” lo traducimos por contestación, así que podemos guardar la importante distinción entre reaccionar y responder, que se hace durante este curso.
— 7: en el punto 7 se ha traducido “worldly”, mundano, por “verbales”.
— 17: racional debe ser cambiado por relacional; en inglés era “relational”, y la traducción comete un claro desliz traduciendo por “racional”.
— 20: ahí usa la palabra “elementary” dos veces, una de ellas, la del final, fue traducida por básico, cosa que nos puede despistar.
— 21: otro fallo grande: ponemos una traducción más adecuada para “the Creator behind the created” (Creador TRAS lo creado), que en ningún caso sería “el Creador es el creado”…, tal y como ahora pone en la única traducción que conocemos.

Tratado primero de Un Curso Amor:
CAPÍTULO 2. EL ARTE DEL PENSAMIENTO

2.1 Las páginas finales de Un Curso de Amor te pedían que dejases de pensar. Se necesitaba un corte en el tiempo para que desconectases la mente del ego que producía el tipo de pensamiento que necesita llegar a su fin. Este final es en realidad tan solo un comienzo, y te ha llevado a estar preparado para aprender el arte del pensamiento.

2.2 Identificamos muchas de las cosas que debías dejar atrás en las páginas de Un Curso de Amor. Estas muchas cosas que parecían tan distintas y separadas y que iban desde el miedo hasta el control y la posesión, pasando por la lucha y el esfuerzo, ahora pueden verse como los productos de los pensamientos de tu mente egótica.

2.3 Experimentar la verdad y aplicar a esa experiencia los pensamientos de la mente del ego, los mismos pensamientos que se aplicaron a experiencias anteriores de la verdad, significaría responder al amor otra vez de la misma manera. Las cuestiones que has planteado, respecto a cómo es que el amor podría ser la respuesta cuando ya ha sido predicado por tantos durante tanto tiempo, se responden aquí. Y la solución reside en tu respuesta ante el amor. Responder es solucionar. Tú has buscado tu “solución” en todas partes, pero es aquí donde reside. Te pertenece para que la des, y sólo puedes darla al amor desde el amor. Sólo en el dar es recibida.

2.4 Por tanto, hemos buscado descubrir tu Fuente, proporcionarte un acceso a tu corazón desde el que todas las respuestas fluyan. Debido a que tu corazón es el Origen de tu verdadero Yo, tus pensamientos, una vez separados de los de la mente del ego, tratan de la expresión y la extensión de tu verdadero Yo. Son la respuesta de lo creado al creador, la respuesta del Yo a Dios.

2.5 Los pensamientos que estaban protegidos por la mente del ego necesitaban ser liberados. Apelar a tu corazón era el medio o la causa de que esta libertad fuese conseguida en ti. Aquello a lo que nos referíamos en Un Curso de Amor como desaprendizaje, ha comenzado, y continúa aquí. Aquello de lo que se hablaba en Un Curso de Amor como un nuevo aprendizaje, ha comenzado, y también continúa aquí. La diferencia es que ahora estás preparado para aprender un nuevo medio de responder ante este desaprendizaje y aprendizaje. Esa respuesta es el arte del pensamiento.

2.6 El así llamado pensamiento de la mente egótica era tan tiránico que su uso a lo largo de tu vida amortiguó muchos de tus sentimientos. Te alejó tanto de la verdad que ya no confías en ella. Confundió los problemas más pequeños hasta tal punto que te dejó incapaz de responder puramente a nada. El así llamado pensamiento de la mente egótica podría compararse con la cháchara, el ruido de fondo, las interferencias. Tenía tan poco sentido que todo sentido se volvió confuso.

2.7 Tu único recurso ante esta situación en el pasado era centrarte. Por tanto, aplicaste tus pensamientos a aprender temas de una naturaleza específica. Por medio de esta atención, creíste lograr muchas cosas. Te felicitaste a ti mismo por tener la disciplina requerida para entrenar a tu mente para que se centrase y aprendiese, o te avergonzaste cuando te veías incapaz de conseguirlo. Para aquellos con una mayor habilidad en este entrenamiento de la mente del ego, las recompensas mundanas ya les han sido entregadas. Estas personas consiguen niveles y habilidades y luego les aplican la disciplina que han aprendido usando sus destrezas y su conocimiento en el mundo para obtener recompensas aún mayores. Estas recompensas han enfatizado la importancia de dichos pensamientos centrados y, así, han consolidado aún más la mente del ego. Pensar que podías aprender la verdad de quién eres a través de estos mismos medios era la falacia que las tempranas enseñanzas de Un Curso de Amor buscaba desvanecer.

2.8 Pero repito, tal y como se dijo a menudo a lo largo de este curso, existe una alternativa. No existía cuando no la conocías, así que tus intentos de aprender han sido valientes y no son motivo de preocupación ahora. Pero, ahora, te está siendo revelada esta alternativa y requiere un cambio de pensamiento tan extenso, que todo pensamiento tal y como solías conocerlo debe cesar.

2.9 Tú ya has tenido éxito en aprender de esta nueva forma una vez o, si no, no estarías aquí. Esa es tu prueba de que puedes volver a hacerlo una y otra vez hasta que la nueva manera reemplace completamente a la antigua, y el arte del pensamiento deje atrás para siempre la necesidad de aquello que la mente del ego parecía ofrecerte.

2.10 Los pensamientos de tu mente del ego estaban regidos por la naturaleza del cuerpo. Existir como criaturas cuyos únicos pensamientos son los de la supervivencia del cuerpo significa existir en un orden inferior. Las leyes del cuerpo, por tanto, te han sometido a condiciones que invitaban a la mente del ego a dirigir su atención a la existencia en este orden inferior. Sólo tú puedes reconocer e invitar al nivel superior o someterte por ti mismo a sus condiciones. Sólo tu atención a la existencia de este orden superior te revelará sus leyes. Se trata de las leyes de Dios o las leyes del amor.

2.11 Las leyes de Dios o las leyes del amor pueden resumirse con la simple afirmación de dar y recibir como uno solo, en realidad. Sin embargo, las implicaciones de estas palabras son mucho más amplias de lo que podría parecer al principio. Todas estas implicaciones se han tocado en Un Curso de Amor. La implicación más fundamental es la de la relación, ya que dar y recibir no pueden ocurrir sin ella.

2.12 Toda relación no es otra cosa que una relación entre creador y creado. El nuevo método de pensar es a lo que aquí nos referimos como el “arte” del pensamiento, para atraer tu atención incondicional al acto continuo de creación que es la relación entre creador y creado. La creación no es otra cosa que un diálogo al que no has respondido. El arte del pensamiento te liberará para que puedas responder.

2.13 Esta respuesta necesita ser considerada al principio en dos partes. Lo ilustraremos con un ejemplo. Fijarse en una puesta de sol significa ver un objeto, el sol. También significa ver el cielo, ver la variedad de colores desplegada, ver el horizonte. Significa ver el área que la rodea, quizás ver el juego de las nubes entre los rayos de luz que las atraviesan, quizás incluso sentir el calor o el fresco de una tarde. La experiencia al completo podría incluir el sonido de los pájaros o del tráfico, el ritmo del océano, o el latir de tu propio corazón. Puede que incluya una experiencia en la que compartes la sensación de reverencia inspirada por esta vista con la persona a la que amas. Puedes verla mientras caminas o conduces, mientras rastrillas las hojas o mientras observas desde la ventana de una oficina. Puede tratarse de una visión desde el lecho de muerte o la primera puesta de sol de la que un niño pequeño es consciente. Puede tratarse de una escena que das totalmente por sentada mientras participas en lo que sea que te tenga ocupado en ese momento.

2.14 La puesta de sol es un regalo de Dios. Es lo que es. Esta es la primera parte de este ejemplo.

2.15 La segunda parte es su recepción. Se te ha hecho un regalo, ¿cuál es tu respuesta?

2.16 La puesta de sol es parte de tu experiencia humana. En el orden inferior de esa experiencia, le ha- bla a tu necesidad de supervivencia. Puede que señale muchas cosas, desde un deseo de llegar a casa sano y salvo antes de que oscurezca hasta un deseo de cenar. Señala un cambio en el mundo natural que te rodea. Los pájaros, las ardillas y las flores también tienen una reacción ante la puesta de sol. Reaccio- nan a lo que es. Ésa es su respuesta, una respuesta totalmente preciosa del creado al creador.

2.17 Sin embargo, elevarse por encima de este orden inferior de la experiencia significa recibir y dar a cambio. Primero, la puesta de sol es experimentada por lo que es. Es reconocida. Se trata de un hecho de tu existencia como ser humano, una parte del mundo natural, un regalo del Creador. En segundo lugar, es experimentada de forma relacional. Ella te habla y tú le hablas a ella. Te une a todos aquellos que han experimentado y que experimentarán la puesta de sol al ser una experiencia compartida. No está allí sólo para ti, sino que, al escuchar su llamada esperando respuesta, se convierte en un regalo para ti que de ninguna manera se ve disminuido por el hecho de ser también un regalo para todos.

2.18 Finalmente, la puesta de sol se convierte, por medio de tu experiencia de ella, en una oportunidad para aplicar el arte del pensamiento.

2.19 Por tanto, estas son las reglas básicas del arte del pensamiento: Primero, experimentar lo que es y reconocer lo que es, como un hecho de tu existencia como ser humano y como un regalo del Creador. Segundo, reconocer la relación inherente a la experiencia, la llamada que espera respuesta, y la naturaleza de que todos los regalos nos son dados a todos.

2.20 Aunque esto podría parecer algo elemental en relación con una puesta de sol, su aplicación a todas las áreas de la vida al principio parecerá bastante difícil. Pero lo que es elemental sigue siéndolo una vez se ha aprendido.

2.21 Para experimentar y reconocer lo que es, uno debe estar presente, presente como ser humano. Experimentar y reconocer lo que es como un regalo de Dios significa estar presente como un ser divino que tiene una experiencia humana. Ninguna parte del ser es invalidada. Todas las sensaciones y los sentimientos del ser humano se vuelven conscientes y, además, existe también un reconocimiento del Creador tras lo creado.

2.22 Reconocer la relación y la naturaleza del regalo significa comprender la unidad. Comprender el llamamiento a una respuesta significa escuchar el llamamiento para crear como el Creador. Esta creación como la del Creador puede ser usada como definición del arte del pensamiento.

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