Percepción. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; autor de “Viaje más allá de las palabras”

[- Podéis mirar en el índice de Haskell en este blog para encontrar los enlaces a los libros completos, etc.
– Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión, maravillosa, aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– Esta parte del texto La otra voz sirve como acompañamiento para la siguiente parte de Un curso de milagros: T-3.III-IV (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

Percepción [T-3.III-IV]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
La última vez te hablé de la inocencia de Dios.
Lo hice para ayudarte a darte cuenta de que tú, como Hijo de Dios,
compartes Su estado natural de inocencia.
Porque la inocencia es tu comprensión de que lo tienes todo.
Y en ese estado, no puede haber miedo.
En ese estado no puede haber carencia.
Y no puede haber miedo anticipado.
Porque nunca puedes ser, o hacerte, menos que todo.

En ese sentido, entonces, estás absolutamente a salvo.
En verdad, no hay nada más cierto que pueda decirse de ti, como el Hijo de Dios,
que decir que tú, como Espíritu, Hijo de Dios,
estás absolutamente a salvo.
Si lo deseas, puedes pensar en ti
como mecido por los brazos de Dios.
Puedes pensar en ti como Espíritu vibrante, libre y andariego.
Liberado por su amoroso padre para explorar lo que sea.
Y ambas cosas serían ciertas, o algo intermedio,
pero en cada caso, en toda situación,
ESTÁS ABSOLUTAMENTE A SALVO.

En tu mundo crees que lo opuesto a la inocencia es la culpa.
Y muchas veces te he dicho que la culpa es la causa
de todo este mundo de ilusión.
Y si la culpa es lo opuesto a la inocencia,
entonces, en verdad, la antítesis de tu inocencia
ES la causa de todos tus miedos, de todas tus miserias
y de todo este mundo de ilusión.

Lo que también es la causa de todo este mundo es tu percepción.
Y es de la percepción de lo que hoy quiero hablar contigo.
La percepción surgió tras la separación.
La consciencia, esa parte que surgió de la división de tu mente,
con la cual tú crees que piensas,
surgió después de la separación.

La separación fue, es y sigue siendo
totalmente algo relativo a la imaginación,
y, como tal, no es real.
Sin embargo, tu poder como Hijo de Dios
te permite considerarla real,
y vivir con gran intensidad
todas tus ilusiones, todos tus miedos,
y aun tu muerte.
Pero de nuevo, de veras, estás absolutamente a salvo.

La percepción surgió de la culpa,
que es lo opuesto a tu inocencia.
Y por tanto, la percepción surgió de la creencia
de que no lo tienes todo,
de que no lo eres todo,
de que existe algo de lo cual puedes carecer, y de lo que careces.

La percepción exige selección.
Pero, como Espíritu, existiendo en el estado de inocencia,
existe únicamente todo.
Nada puede ser excluido. Nada puede ser incluido,
porque solo hay todo.
En tu percepción, en la separación imaginada,
debes elegir siempre, por necesidad y por diseño,
aquello que tendrás en cuenta y lo que no.
Es la capacidad de NO DARTE CUENTA
lo que te permite sentirte separado,
lo que hace que te imagines solo.
Y todos sabéis que el pensamiento
de sentirse totalmente solo parece generar miedo.

¿Cómo es que te conviertes en alguien capaz de ser consciente de la carencia?
¿Cómo es que eres capaz de convertirte en alguien capaz de seleccionar
aquello que quieres experimentar en este mundo?
Escúchame bien; para poder siquiera llegar aquí
y creer que este mundo de ilusión es real,
fue necesario, por vuestro propio diseño,
crear una parte de vuestra mente
que pareciera estar aislada
de otra parte de vuestra mente
que sí es consciente de su verdadera naturaleza.

Y así surgió la habilidad de proyectar.
Cuando tú proyectas, no ocurre solo que estés tomando pensamientos
–o interpretaciones, por decirlo así–
y asignándoselos a otro.
Proyectar realmente significa tomar el discernimiento
y ponerlo fuera de tu propio discernimiento.
Hacer esto y pensar que puedes permanecer en un estado de inocencia
no es solamente algo absurdo, sino que es imposible.

Entonces, con el propósito de jugar con tus habilidades creativas,
tú entonces diseñaste este mundo.
Tú diseñaste esos seres humanos que parecéis ser,
con las mentes divididas.
Todo está dentro de ti.
Y asimismo la separación viene de adentro.
La separación simplemente se refiere a la forma en la cual
tu mente PARECE estar dividida.

Esta división imaginaria es la base de tu percepción.
Esta división es lo que te permite incluso imaginar
que la ilusión es real.
La ilusión es formada tomando fragmentos del todo,
percibiéndolos como si fueran todos separados,
y entonces construyendo imágenes de esos aspectos aislados,
que luego crees que forman una entidad completa.

Así, para siquiera poder experimentar la ilusión,
necesariamente empiezas fragmentando,
desgajando de tu consciencia
partes de aquello que es real.
Y tu proyección es lo que te permite hacer precisamente eso.
Se hace una elección y esta es colocada dentro de tu consciencia
–que, como te he dicho es el hogar del ego.
Tal elección es acerca de lo que
vas a proyectar fuera de tu mente.
Tú eliges qué es lo que mantendrás por un momento
dentro del marco de la consciencia,
y aquello que retienes ahí,
dentro de dicho marco,
es lo que usarás para construir tus ilusiones.

Y eso es lo que proyectas fuera de tu mente,
basado en aquellos aspectos del todo
que hayas seleccionado.
Y eso es lo que da lugar a tu percepción.
Porque tu percepción DEBE necesariamente basarse
en aquello que ha sido proyectado fuera de tu mente.
Y así es como la proyección hace la percepción.
Y nada de eso podría haber surgido si no hubieras elegido
en primer lugar dividir aparentemente tu mente.

¿Qué es entonces la percepción verdadera?
He hablado del conocimiento y te he dicho
que mientras te aferres en cualquier sentido
a la ilusión del espacio y del tiempo,
no puedes conocer.
Dentro de este mundo de espacio y tiempo, sin embargo,
sí PUEDES percibir verdaderamente.
Y eso, por supuesto, es la percepción verdadera.
Tu percepción verdadera te conducirá a la Expiación.
Y una vez que abandones la ilusión de espacio y tiempo,
la ilusión de este cuerpo y todas sus limitaciones,
entonces empezarás a conocer.
Entonces entenderás la libertad verdadera.

La percepción verdadera surge dentro de tu reconocimiento consciente cuando,
dentro de ese nivel,
permites que dentro de tu mente solamente se encuentre
lo que es real, lo que es verdadero.
Ahora bien, escúchame bien.
Tú, ego, tal y como yo hablo contigo en este momento,
NO TIENES NI IDEA DE LO QUE ES REAL Y DE LO QUE NO LO ES;
NO TIENES NI IDEA DE LO QUE ES VERDADERO Y DE LO QUE NO LO ES.
Y, en tanto elijas pensar,
seleccionar desde dentro de tu propia consciencia,
tu creencia en lo que es real y lo que no lo es,
te estarás equivocando.
Y fracasarás intentando descubrir tu Único Ser.

Y por eso es que te pido, a ti,
que pongas tu mente consciente bajo mi guía.
Si lo deseas, piensa en mí como el ser
que está hablándote en este momento.
Piensa en mí como el Espíritu Santo.
Piensa en mí como la parte más elevada de tu mente,
la que está en contacto con el Espíritu Santo,
y por tanto que es capaz de tener una percepción verdadera.
Pero comprende que NECESARIAMENTE TIENES QUE estar en contacto con esa Fuente
para poder percibir verdaderamente.

¿Cómo empiezas? ¿Por dónde empezar?
Te he dicho muchas veces
que el cambio puede ocurrir en un instante, si así lo deseas.
Y, no obstante, nunca parece suceder así, ¿no es cierto?
Pues en tanto que conserves el deseo oculto
de experimentar la ilusión,
en tanto que proyectes fuera de tu reconocimiento consciente
lo que es verdadero, en vez de lo falso,
bloqueas el camino hacia tu percepción verdadera.

Una vez más te recuerdo
que la salvación es una espada de un solo filo,
ya que esta es una clave muy importante para tu percepción verdadera.
Cuando eliges ver a un hermano o a ti mismo verdaderamente,
entonces, lo que sucede, y sin esfuerzo,
es que esa verdad se extiende hacia los aspectos más elevados de tu Ser.
También se extiende hacia mí, hacia el Espíritu Santo, hacia los demás seres.
Y, entonces, regresa a tu consciencia
para reforzar en ti
la verdad que acabas de invitar a tu consciencia.

Y aquí está una clave muy importante:
si aquietas tu mente, si estás en calma,
SIEMPRE te darás cuenta,
siempre experimentarás,
la bendición que regresa a tu consciencia
desde el aspecto más elevado de tu Ser,
pero que fue concebida
en la verdad de tu pensamiento inicial.

Y así, si quieres crecer hacia la percepción verdadera,
escucha estas palabras que hoy digo
y entonces, quédate en calma.
Porque cuando tú, dentro de tu consciencia,
piensas verdaderamente sobre ti mismo o sobre tu hermano,
entonces todo el mundo queda necesariamente bendecido.
Y tú, en tu silencio,
sentirás que esa bendición regresa a ti.
Y esta experiencia puede crecer y crecerá sobre sí misma,
y aumentará tan rápidamente que te asombrará.
Y lo que se requiere de ti es tu diligencia
y tu disposición a estar en silencio y a escuchar.
Y si eliges no ser diligente en este camino,
Yo, y el universo por entero,
te seguiremos amando exactamente igual,
tal y como ya te amamos ahora, en este momento.
Eres absolutamente libre, absolutamente amado,
y estás absolutamente a salvo.

Por tanto, no te estoy amonestando.
Estoy aquí solo para ofrecerte una vía hacia tu libertad.
Así, si te sugiero a ti, como he hecho,
esta manera en que puedes crecer en la dirección de la percepción verdadera
y hacia tu paz y felicidad final,
y si no pareces practicar tanto como desearías hacerlo,
o no tanto como pretendes,
no te sientas mal por ello.
No pienses mal de ti.
Y, sobre todo, no te consideres inferior,
pues estás en un camino, en un curso,
que no puede fracasar.

Entonces, según te haces consciente,
en tu manera de pensar,
de nuevas ideas, de nuevos valores,
al oír estas palabras de Unicidad,
de Amor y de libertad,
y cuando te permites a ti mismo
pensar sobre ti mismo y sobre tus hermanos
bajo la luz de esa verdad,
entonces, la parte más elevada de tu mente
bendecirá a todo el mundo, incluyéndote a ti mismo.

Y al permitir que tu mente esté en calma
escucharás y experimentarás esa bendición.
Y esa experiencia va a crecer sobre sí misma;
crecerá y crecerá, y se agrandará
hasta que un día vas a extender tus alas
y vas a constatar esta verdad dentro de tu ser:
“verdaderamente, YO SOY el Hijo de Dios;
y, verdaderamente, SOY libre”.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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