Más allá de la percepción. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   3 comments

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; autor de “Viaje más allá de las palabras”

[- Podéis mirar en el índice de Haskell en este blog para encontrar los enlaces a los libros completos, etc.
– Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión, maravillosa, aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– Esta parte del texto La otra voz sirve como acompañamiento para la siguiente parte de Un curso de milagros: T-3.V-VII (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

Más allá de la percepción [T-3.V-VII]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
He venido de nuevo para avanzar contigo
en mi comentario sobre Un curso de milagros.

He estado últimamente conversando contigo
sobre tu inocencia, y también sobre tu percepción.
Recordarás que tu inocencia está basada en tu comprensión
de que TIENES y ERES todo,
así como Dios Mismo tiene y es todo.
Y tú tienes y eres todo
porque tú eres el Hijo de Dios,
pues eres Uno con Dios.

Solo existe un sentido en el cual
no eres completamente lo mismo que Dios.
Dios es el Creador.
Y tú, yo y todos nosotros somos el Hijo de Dios.
Y, en tanto que el Hijo de Dios, no tenemos el poder
de cambiar lo que Dios ha creado.
En nuestra Unicidad con Dios,
en nuestra completitud como Hijo de Dios,
somos absolutamente libres,
libres para CO-CREAR lo que sea.

La palabra “co-crear” es muy fácil de entender.
Significa simplemente que somos absolutamente libres
para ser y crear lo que deseemos,
excepto el hecho de que no podemos SER Dios,
quien es, y debe seguir siendo, La Primera Causa de Todo Lo Que Es.
Nuestro poder creativo se extiende hacia fuera,
pero no puede revertir su dirección y alterar su Fuente.
No podemos alterar nuestra Fuente,
o lo que surgió inicialmente de esa Fuente.
En otras palabras, no podemos hacer de nosotros mismos
algo que no somos.
Porque eso conllevaría ser capaces de cambiar a Dios,
lo cual es y será por siempre imposible.
Co-crear es entonces participar libremente
en el fluir hacia fuera de la creación,
pero ser incapaz de alterar la Fuente
y lo que la Fuente ha creado.
Y lo que la Fuente ha creado
incluye necesariamente a nuestro Ser.

Escúchame bien. La percepción SIEMPRE surge de la creencia
en que tú ERES algo que NO ERES.
Realmente el Curso puede resumirse
con las siguientes dos frases:
tu creencia en que ERES algo que NO ERES
es siempre la creencia en que, de alguna manera, no lo tienes todo
y que, de alguna manera, no lo eres todo.
Tu percepción también surge de la creencia,
que es sinónima de la anterior,
en que de alguna manera estás separado de Dios Mismo,
de tu Fuente y de toda la Creación.

Cuando tú, dentro de tu ser, más allá de tus pensamientos,
percibas y experimentes verdaderamente
–en la medida en que te lo permitan el espacio y el tiempo–
el entendimiento de que lo tienes todo, lo eres todo
y no estás separado, y que no puede ser de otra manera…
cuando verdaderamente percibas esa verdad,
serás liberado de este Curso,
liberado para ir más allá de este mundo de ilusión,
en cualquier momento que quieras, incluyendo el próximo instante,
y en un abrir y cerrar de ojos.

Hoy quiero hablar contigo de cómo
puedes ir más allá de la percepción hacia tu libertad.
Y según haga eso, aclararemos algunos términos,
entre ellos el de “juicios”, “autoridad” y “autoimagen”.

La percepción siempre surge de tu proyección.
Y la proyección, como hemos dicho, siempre surge
de tu elección de seleccionar una PARTE del todo,
que, entonces, emites hacia la Creación.
(Pues emitir es lo único que puedes hacer en tu rol de co-creador.)
Tú proyectas de esa manera para que lo que recibas de vuelta
se limite a ser aquello que enviaste o proyectaste.
Al proyectar, seleccionas una parte del todo,
emitiéndolo hacia la Creación,
y, entonces, solo te ves capaz de experimentar
lo que hayas emitido.

La proyección, por tanto, hace imposible
que puedas experimentarlo todo,
experimentar la totalidad que es Dios.
La proyección FABRICA la percepción.
Y no obstante la proyección no puede existir SIN la percepción,
que está basada en la creencia en la carencia y en la separación.
Y, si quieres tener éxito a la hora de liberarte a ti mismo
de las limitaciones que impone la proyección,
debes ir MAS ALLÁ de la percepción.
Es seguro que lo harás, en tu momento.
Es solo un asunto de cuándo.
Y “cuándo” es solo una ilusión,
porque en realidad no hay separación en absoluto.

Tu juicio es lo que consigue que parezcas menos que todo,
que parezcas separarte
de la verdad de lo que tú eres.
El juicio y la percepción son aliados.
De hecho es bueno preguntar
¿en qué se convertiría la percepción
si tu juicio dejara de existir?
Y la respuesta es que la percepción se acabaría.
Tu juicio está basado siempre en la selección.
La selección involucra preferencias, elección y rechazo.
El juicio siempre conlleva que tú rechazas
algún aspecto de la Creación.
El juicio siempre conlleva sacar
algún aspecto de la Creación,
que deseas poner fuera de tu mente,
y que escoges que esté apartado de ti.
Y eso es verdaderamente la fuente de toda la miseria de este mundo.

Si tu juicio crea toda tu miseria,
¿por qué ni siquiera te tomas la molestia de juzgar?
Y la respuesta es esta:
crees (y una creencia es una forma de percepción)
que existes como un ser separado y aislado.

Esta es la naturaleza, la esencia de este mundo de ilusión.
Pero, más fundamental que eso,
crees que el “tú” que existe,
separado de tus hermanos,
es, de alguna manera, una creación tuya propia.
Primero, crees que estás separado, lo cual no es verdad.
Pero, más fundamentalmente, además crees
que ese “tú” que parece estar separado
está creado por un aspecto de ese mismo “tú” separado.
Si hubiera algo en la Creación que pudiera etiquetarse como absurdo,
aquí lo tienes.

El problema de la autoría está basado en estas cuestiones:
¿Quién es el autor de la Creación?
¿Quién es el autor de mí mismo?
¿Quién es el autor de mis hermanos?
Las preguntas son verdaderamente una sola. Y la respuesta es una sola.
La respuesta es simple, y no conlleva conflicto alguno,
es perfectamente clara:
el autor de Todo Lo Que Es, sin excepción,
es Dios.

Cualquier creencia, cualquier percepción, de que algo que existe
podría tener su origen en CUALQUIER otra fuente, es falsa.
Y lo que es falso no es real, y no existe.

En este mundo luchas en torno a tu autoimagen.
Vuestros psicólogos quieren que tengáis una autoimagen saludable,
una que parezca funcionar bien
en este mundo de ilusión y conflicto.
Y todo lo que tal autoimagen significa es que
tú has elegido una selección de creencias sobre quien tú eres.
Y esas creencias conforman tu autoimagen que, en cada momento,
parece ser compatible con las otras creencias que tienes
acerca de lo que es la vida.

Ahora, escúchame bien.
El mayor problema que tienes en el espacio-tiempo
es el hecho de que la creencia,
aun cuando sea una ilusión,
y aun cuando sea algo relativo a la percepción,
no es algo intrínsecamente débil.
Lo que tú crees, te parece tan real,
y tiene tanto poder sobre ti,
como lo tiene la Voluntad de Dios.
Tu capacidad como cocreador con Dios
te permite creer que eres –te permite imaginar que eres–
algo que tú no eres,
y te permite hacer que esa creencia te parezca tan real
como cualquier otra cosa que Dios Mismo pudiera haber creado.

Regocíjate. Lo siguiente es una declaración de quien tú eres:
Eres Espíritu. Eres libre.
Eres una creación de Dios
con tal poder que, como dije miles de años atrás,
tu creencia puede curar a los ciegos,
hacerte caminar sobre el agua, o mover montañas.
Y es verdad que todo este mundo de espacio y tiempo
está a tu entera disposición.
Porque tal es el poder de tus creencias.

Tu autoimagen es tu creencia acerca de quien tú eres.
Y el propósito de este Curso es ayudarte
a constatar, a experimentar,
que eso que tú ERES es el Hijo de Dios,
cocreador con Todo Lo Que Es;
y que quien tú eres no es un ser separado, aislado y solo,
ni víctima de circunstancias que crees
que están fuera de tu control.

Tu libertad, entonces, está más allá de la percepción.
Tu libertad está en el conocimiento.
Y el conocimiento verdadero no es una cosa de este mundo.
Pero la percepción verdadera está lo suficientemente cerca de él.
Así que según te acerques a la percepción verdadera, no te sientas incompleto.
Más bien regocíjate. Porque el conocimiento no está muy lejos.

Para ir más allá de la percepción solo necesitas evolucionar
hacia una percepción verdadera de lo que tú eres.
Y lo que tú eres NO es un ser separado fabricado por ti mismo.
Eso es ilusión; eso es creencia, es falso.
Y, en su momento, esa noción sucumbirá y pasará.
Lo que ERES es Espíritu, libre e inmutable.
Lo que eres es el eterno Hijo de Dios.

Y la razón de que te diga
y te vuelva a decir una y otra vez que ERES el Hijo de Dios,
que ERES libre, que ERES cocreador,
que NO ESTÁS separado, que ERES en verdad Uno Solo,
que tu vida es verdaderamente una vida
de paz, gozo y libertad…
la razón de que diga estas palabras
y te las vuelva a decir una y otra vez,
es para que, al oírlas,
seas capaz de dirigirte hacia la percepción verdadera
con la cual compruebas que ellas son realmente ciertas.

Y entonces, te encontrarás a ti mismo, muy rápidamente, a tu tiempo,
alcanzando el discernimiento de tu completitud,
alcanzando el discernimiento de que no hay carencia,
de que todo lo que tú eres merece ser compartido,
merece ser extendido, sin excepción.
Porque ese es tu gozo, tu alegría.
Esa es tu paz.
Y eso es el Amor.

¡Regocíjate!
Eso que crees de ti mismo
–que eres débil, estás separado
que eres una víctima de la devastación del espacio y del tiempo–
no es verdadero.
Y como no es verdadero,
nada de ello puede hacer algo
que pueda cambiarte de ninguna manera.

Y en eso reside tu libertad,
tu paz y tu alegría.
Eres el Hijo de Dios.
Eres completo.
Lo tienes todo. Eres todo.
Y ESO se convertirá en tu percepción verdadera,
que constituirá tu gran salto más allá de la percepción,
más allá de la creencia en que tú eres autor de lo que eres,
más allá de todo conflicto y más allá de toda miseria.

De nuevo, tú eres el Hijo de Dios.
No puedes fracasar.
Tu herencia, tu regalo, decretado por Dios,
que es un regalo inmutable e innegablemente tuyo,
es tu libertad total, tu paz total,
y tu plena comprensión del Amor.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

3 Respuestas a “Más allá de la percepción. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED

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  1. …archivando un comentario que hice por ahí:

    ____
    gracias! por comentar!

    qué bueno que tengas tu propio camino ya y esas cosas! 🙂

    Te contesto largo para comentarte el contexto del curso de milagros y un poco de su continuación:

    > La mente analiza, computa, disgrega, separa. El espiritu unifica siente.

    Hay dos sentidos de “mente”. Uno es el que usas aquí, que más o menos sabemos lo que es.

    Yeshua ha dado, para mí, dos textos principales a comienzos de esta nueva era (es por cierto, creo yo, la única persona que podría “lícitamente” tener la “caradura”, “la desfachatez”, de querer titular algo así: “Un curso de Amor” 🙂 ).

    Uno de los textos es «Un curso de milagros», y el siguiente texto es este que digo: «Un Curso de amor».

    En este último sí que Yeshua utiliza más la palabra “mente” tal y como acabas de hacer —y tal y como solemos hacer en esta maravillosa nueva era donde el campo del ego se retuerce, donde vemos más y más “capacidades de la cuarta dimensión”… donde parece que vamos teniendo, por así decirlo…, más “energía espiritual” a disposición de todos y de los necesarios “cambios” que debemos poder ver en nuestra percepción… en el campo general del ego, de la separación…, con este ego que quisiera ser “eterno”… y quedarse por siempre estancado en unas formas de percibir.

    Bueno, siguiendo… en el curso de milagros, Yeshua no usa de ese modo la palabra “mente”, como acabas de hacer… sino que nos quiere preparar bien para no confundirnos…, y entonces toca los importantísimos temas de la elección, del propósito y la interpretación… las creencias….

    Todo esto a cuento de “la mente”, en el sentido no usual, en el sentido “amplio”.

    Y bien, todo depende de la mente… de las creencias…, que son obviamente “mentales”: y básicamente todo depende o cuelga de la creencia en la separación.

    La separación es falsa, por inexistente, y todo el truco está en que solo parece existir la separación porque NOSOTROS la interpretamos como pecado.

    Mientras tenemos la necesidad de interpretar esa idea así…, entonces, “necesitamos” este universo de separación. Y la única necesidad de tenerlo es pues mental, en el sentido amplio de “mente”…, por el hecho de que tenemos dicha INTERPRETACIÓN de la idea de la separación EN LA MENTE.

    Nuestros cuerpos pueden desaparecer de nuestra proyección, de nuestra consciencia, en un abrir y cerrar de ojos… y nosotros seguiríamos siendo el eterno ser que somos, que, en primera instancia, por eso, llamamos “mente” (ahora te cuento más).

    Cosa esta, la de la natural desaparición de nuestros cuerpos aquí y ahora…, cosa esta que nos aterrorizaría y que sería contraproducente en nuestro caminar… pero… que es posible, si sabes.

    Entonces, como mentes, contenemos literalmente nuestros cuerpos, como imágenes, tal cual.

    Nuestra mente es como un proyector y puede proyectar lo que le dé la gana (aunque el “problema” (que no es un problema) es que estamos proyectando universos acompañados de lo que parecen ser “otras mentes”, es decir, en consensos, más o menos infernales).

    Entonces, aquí estamos sujetos por el miedo, miedo que vamos poco a poco deshaciendo en una especie de “plan” para la salvación de la mente (que se quedó dormida soñando, proyectando, separación).

    Aquí, pues, con la mente, estamos alimentando constantemente el sistema de pensamiento de la separación, sistema que se trata de exponer a la luz, de sacar a la luz. Y ya digo, solo debido a la existencia del ego, de ese sistema de pensamiento del ego, de la separación (que interpretó como pecado la separación) … es por lo que existe todo esto, todo este “problema”.

    ¿Para qué exponerlo a la luz? Para que ésta lo disuelva de forma natural y gozosa, en nuestra mente. El miedo que conlleva este sistema del ego es disuelto por “otro sistema” que existe en nuestra mente (como capacidad de elección que es la mente). Este otro principio lo tenemos igualmente a nuestra disposición en la mente como posibilidad de enfoque de nuestra mente: espíritu.

    Este “otro sistema” es, digamos, lo que está conectado con el Espíritu, en el Reino de Dios, que está en nuestro interior, y que es verdaderamente lo que somos —que es, digamos, el ADENTRO DEL ADENTRO.

    Este sistema lo podemos llamar del “Espíritu Santo”.

    Tal “Espíritu Santo” es nuestro canal de re-conexión con esa Luz que verdaderamente somos, y que estamos aprendiendo a “traer” aquí, a la tierra… cada uno por sí mismo… viendo, cada cual, en su mente, el Mundo Real, tal y como lo llama el curso de milagros. Este “mundo” sería la transformación de nuestras “particulares” percepciones… una vez que despertamos en esta tierra, y cuando entonces empezamos a recordar el Conocimiento aquí, en la tierra (conocimiento como experiencia plena del Cielo, de la unión con nuestro Creador, que no podemos alcanzar jamás “teniendo un cuerpo”).

    Así, vamos viendo este mundo ayudados por ese otro principio (ese espíritu sagrado, santo) y por ese otro sistema del E.S., cuando despertamos…, y vemos entonces los milagros que “nos toquen”, vemos el milagro que somos 🙂 … bajo la forma de esos cambios de percepción que nos muestran y mostrarán cada vez más que todo esto simplemente fue nuestro propio sueño…, que no es real…, y que es una especie de “aprisionamiento” de una Luz —Luz que nada tiene que ver en el fondo con la electromagnética, como sabrás.

    Este “maestro”, Yeshua, habría sido el primero (aunque hablar en el tiempo lineal del tiempo lineal es un sinsentido, sinsentido que conocemos y alimentamos con nuestra idea de sufrimiento, con nuestra interpretación de la idea de la separación)… Yeshua, decíamos, habría sido “el primero” en hacer un puente PERFECTO entre cielo y tierra.

    Esto no quiere decir que no vayamos a seguir leyendo otros maestros, siguiendo otros caminos… etc., las personas…, sino que, en la “geometría” de la salvación, al parecer, todos de cierta forma vamos a “conocer” de una forma muy muy literal ese “desplazamiento mental” que supuso Yeshua en y para la humanidad…, para nosotros poder ser, todos, plenamente ese “Dios” que como bien dices somos —pues somos iguales a Dios excepto por el importante detalle de que no nos hemos fabricado a nosotros mismos “como mentes” (mentes que, ya digo, pueden o bien enfocarse en “espíritu”, o bien dormirse aquí, como hemos hecho y visto: creyendo estar separadas de su Fuente).

    El otro sentido en el uso de “mente” en el curso de milagros es pues uno donde se dice básicamente que no sabemos en absoluto qué es lo que es la mente 🙂 , pues, en realidad, aquí dormidos, casi que no podemos saber absolutamente nada, y que más nos valdría con decirnos más el célebre “no sé” 🙂 .

    No sabemos nada…, excepto una cosa muy clara para el curso de milagros, este curso que digamos es “preparatorio”, ya te digo, para el curso de amor —si es que no despertamos más o menos “rápidamente” con el curso de milagros 🙂 (y es que… las “prisas celestiales”, la urgencia, hizo que se diera el curso de amor, claro).

    Seguimos a lo que íbamos:

    la mente sería aquí capacidad de decisión, de elección:

    — elección entre o bien “ESTAR DISPUESTOS a ver la luz detrás” de todo…, a ver el amor…, el espíritu que realmente somos… y que por tanto se nos den otras maneras de percibir, más naturales pues nuestra naturaleza es espíritu sin “mediación”…

    — o bien, tal y como normalmente hacemos, decidirnos por alimentar la oscuridad siguiendo nuestra inercia…, por miedo, por la mera inercia… y con lo cual, y sin percatarnos mucho de ello… todos por defecto estamos aquí y venimos aquí a “alimentar” ciclos de sufrimiento y muerte ilusorios… sufrimiento y muerte que conlleva el haber interpretado la idea de la separación con “el sistema del ego”: pecado-culpa-miedo.

    Así, como digo, “mente” tiene otro sentido distinto al que has usado: el sentido en que nosotros, aunque esencialmente seamos espíritu, aquí debemos decir algo más: somos mente (“alma” podrías decir) que puede ELEGIR y que se está reunificando, por así decirlo —reuniéndose, integrándose, en el centro de su ser (“corazón”) con la posibilidad de “traer espíritu” aquí, “renovando” el sueño mientras despertamos completamente, uno por uno, de dicho sueño.

    Ahora mismo la mayoría de nosotros no nos damos cuenta de que existe una “gran alternativa”… pues ni siquiera nos damos cuenta de que estamos eligiendo todo el rato una misma cosa que pasa inadvertida con cada juicio, en cada percepción que es en realidad juicio y que viene de la actividad de proyección en la mente: la interpretación del ego, en nuestra mente, para la idea de la separación.

    Siempre estamos por tanto “juzgando” y “juzgándonos”. “Juzgar” sería el nombre que tendría la actividad que por defecto venimos aquí a realizar…, al inadvertidamente interpretar la separación con el sistema del ego, como decíamos.

    Somos mentes, por así decirlo, “en la Mente de Dios”.

    Fuimos creados por Dios, fuimos extendidos por Él, en unicidad con Él (nuestra unicidad se llama, por cierto, “Cristo”, en el curso, para seguir así dando la vuelta a la tradición en el uso de las palabras, conectando con la verdadera tradición cristiana que nunca ha existido pues la religión no se puede institucionalizar (puesto que el mundo ES LA CREENCIA DE QUE EL AMOR ES IMPOSIBLE).

    Pero nosotros, huyendo en nuestra libertad, en tanto que mentes que podrían alimentar otro principio diferente (el Espíritu que Dios es), nosotros… alimentamos la ilusión de poder separarnos de nuestra Fuente.

    Dios no necesita ser más que Espíritu, pues no necesita nada 🙂 …, puesto que, en realidad, no existe nada más que Espíritu, pues solo lo eterno sería real.

    Pero, ya digo, nosotros somos libres de soñar que podemos morir, evolucionar, y demás.

    Serían solo sueños, y nunca tuvieron reales consecuencias en lo que verdaderamente somos como mentes plenamente despiertas (“espíritus”), en el Reino de nuestro Creador: Espíritu.

    Si miras, pues, este curso de milagros, dado por Yeshua, en el texto se propone una vía de discernimiento muy concreta que considero muy “útil”.

    Yeshua nos prepara para el reconocimiento de lo que somos (solo amor, espíritu).

    Luego vendría el precioso “curso de amor”, dado como dijimos también por Jesús, donde él sí usa la palabra “mente” en el sentido en que tú lo usas ahora, como “intelectualización”, “análisis”, etc…

    En el curso de amor hace muchas aparentes concesiones (solo aparentes, pues ya venimos preparados por el material del curso de milagros)… y nos “reconcilia”, pues, potencialmente, con muchas cosas.

    > El espiritu actua desde el corazon.

    Así, en ese sistema que te acabo de decir, el espíritu no puede actuar directamente. Pero “nos entendemos”, pues con el curso de amor en la mano podríamos hablar como aquí acabas de hacer y así hablamos también.

    Nuestro corazón es el centro de nuestro ser, vale. Cuando la “mente” (en el sentido en que usaste y que yo también uso) cuando la mente y el corazón se vuelven a reconciliar en nosotros… entonces estamos abiertos a lo que dices: a que el espíritu “actúe” desde nuestro centro, y nos ayude constantemente a simplemente recordarle, recordando nuestro Ser.

    > Y lo que actua desde la mente es el alma, aunque la gente lo llama espiritu.

    Ahora ya tenemos más lío, pues las palabras, como sabemos, son traicioneras.

    Mente y alma serían básicamente lo mismo, si queremos decirlo así.

    Y aquí estamos viendo niveles que no existen en realidad, pues todo sería la misma mente, la misma “alma”…, que se va despertando… y que así va reuniendo sus aparentes niveles al dejarse penetrar por el recuerdo natural de Dios, del Amor, del Espíritu…, subiéndose pues al “tren” y a ese “canal de reconexión” que es el Espíritu Santo, quien verdaderamente sabe, con el que verdaderamente nos damos cuenta “de qué va” todo este sueño… y a quien preguntamos si estamos dispuestos a ello cuando no tenemos mucho miedo.

    
> Todos los seres son mucho más que mente.

    No sería así en principio. Los cuerpos y todos los universos serían solo proyecciones de una sola mente; solo hay una mente, no hay nada “objetivo”…

    Es una mente que como decíamos está recordando su unicidad, con la ayuda del Espíritu Santo, en el “plan” de salvación o deshacimiento de la separación, deshacimiento del miedo (Reconciliación, Expiación)…, reinterpretando por completo la idea de la separación, dándole plenamente la vuelta.

    Esta “única mente” nunca estuvo separada de nuestro Creador, que es, digamos, “solo Espíritu”, con nosotros, en pleno compartir de su Ser.

    > y nada es lo mismo

    En el fondo todo es lo mismo: Amor.

    ____

  2. Más archivo de comentario sobre lo mismo:
    ____

    Sobre capas y chacras…

    Como sabes, no digo que no exista todo eso y más… pues hay infinitos tipos de universo, aparte de infinitos universos probables como este (no le cuesta nada a nuestra “Mente Una” imaginarse todo eso, pues eso quiso: exponer o explotar todas las posibilidades; fue muy chula y “grandiosista” ella, al parecer, en este juego de a ver quién es más chulo).

    Tampoco digo que no sea de utilidad todo lo de “la cuarta dimensión” y demás.

    Digo que este curso insiste en que en realidad nosotros no estamos a cargo de nuestra salvación o despertar… pero sí lo estamos de nuestra disposición a que eso se nos regale, a que se nos recuerde el regalo o milagro que somos, dando igual casi lo que hacemos… pero no con quién pensamos sobre lo que hacemos;

    así que solo importaría hacerlo todo sin miedo a que nos venga una percepción más natural, sin miedo a que se nos dé “otra percepción” en toda situación (una percepción que viene “transformada” por el espíritu cuando dejamos que pase el “solo amor” del espíritu).

    Esto parece que sería lo que “cura”… y prácticamente sería “solo eso” lo que cura… pues, una vez estamos unidos, una vez acordamos unirnos con el propósito de curarnos…, mucho o poco… y, en el marco que sea… en el marco de cualquier terapia (hasta la medicina “oficial”)… y teniendo en cuenta cualquier “dimensión”…, una vez eso… podemos vernos de forma inocente, y dejar paso a la curación natural, a que obre nuestra naturaleza —la cual nada tiene que ver con separación, percepción, niveles, cuerpos, órganos, chacras, pastillas, etc.

    El espíritu “actúa” por sí solo… pero parece que solo si nosotros le dejamos, ya sabes, por eso de lo sagrado del libre albedrío.

    Y siempre “actuará” de forma diferente, al parecer, pues cada uno es “un caso” 🙂 .

    El espíritu no es de este mundo; estamos en este mundo sin ser realmente de él (como se decía hace miles de años), pues aquí no parece haber nada eterno y nosotros sí seríamos eternos.

    Y el espíritu “toma” las particularidades de cada cual para simplemente “disolverlas” poniéndolas si acaso al servicio de la luz que realmente anhelamos recordar.

    > La consciencia es bajo mi punto de vista la mente del espiritu.

    La consciencia sería sinónimo de mente, y tenemos la misma distinción que hacer y que te hice para comentarte el curso de milagros y cómo este nos prepara para que deshagamos posibles confusiones.

    Una vez “perdidos” en el universo…, la consciencia/mente puede enfocarse en la interpretación del ego (elegir interpretar con él la separación, como hacemos siempre, “juzgando”)…, o bien puede deshacer la usual interpretación… entregando toda percepción “al espíritu”… dejando que se reinterprete todo a través nuestro con esa “energía” que parece venir del espíritu…, esa energía que en realidad “no es de este mundo”… esa energía “creadora”, pero que, al reflejar la verdadera Creación aquí… reunifica las líneas temporales, colapsando el tiempo.

    La consciencia/mente en el sentido del ego habría nacido junto a la necesidad de percepción, de percibir algo fuera. En el cielo podríamos decir que aún somos mentes pero solo habiendo reconocido al espíritu como su realidad; así que podríamos decir que nuestra realidad de alguna manera incluye la mente, la consciencia, pero no como normalmente lo entendemos, pues siempre está puesta al servicio del ego, por defecto.

    Como decíamos, la consciencia/mente en el sentido usual no está puesta a servicio del espíritu, pues siempre estamos interpretando que lo de fuera es real, está verdaderamente afuera… y como somos todopoderosos y esta es nuestra creación, el universo nos devuelve lo que pedimos: el sufrimiento derivado de creer que lo de fuera es real.

    Ya sea que estemos viendo cosas de “las otras dimensiones”…, o de lo que sea… siempre, en el fondo, estaría solamente esa misma disyuntiva, en todo, en cada instante en que estemos percibiendo…:
    — o bien servimos al miedo, como siempre…,
    — o bien al amor, tal y como dices tú también arriba, y como clarifican estos 2 cursos de Yeshua.

    La consciencia, en el curso de milagros, que parece querer sentar una buena base… para desde ahí luego poder “volver” a lo que sea… si se quiere… la consciencia…… no tendría en principio el sentido usual de “liberación” siempre.

    Las palabras son neutras, depende del uso… de si las usamos para hacer reales las diferencias o si hacemos lo contrario. Todo dependería de dos propósitos, y tiene una razón el curso de milagros para contar la historia de que la consciencia surgió en un primer momento a la par que la necesidad de percibir… pues en nuestro estado de plenitud no podemos entender siquiera lo siguiente:

    “consciencia de”, pues no sentiríamos nada separado.

    Luego el curso de amor, como dije, se pone más en sintonía con la nueva era, una vez que ya hemos trabajado algo el curso de milagros, pues ya podemos permitírnoslo mejor 🙂 , al haber trabajado bien con el curso de milagros que no hay pensamientos neutros, que casi todo el rato estamos adorando al ego (lo falso, la idea de la separación como una realidad)… y que solo hay otra opción ante eso, y es la única “real”, aunque escasamente elegida por ahora 🙂

    > Algo mucho mas extenso y abarcativo que la mente.

    la consciencia sería más abarcadora que “la mente” según la defines si usamos lo de intelectualizar, analizar, etc.

    Pero no lo sería más en el otro sentido de “mente”… que ya dijimos que hacíamos sinónima de consciencia.

    Es lo que comentábamos arriba. Mente y consciencia serían lo mismo, lo que pasa es que normalmente la mente-consciencia está al servicio del dormir, en nuestro caso, y no del despertar, y así no quiere darse cuenta de que está eligiendo constantemente su propio sufrimiento ilusorio.

    > si no va acompañado de una emocion, y la emocion parte de los impulsos electromagneticos del corazon

    nuestra causa no es lo físico, sino lo mental, las creencia en la separación de Dios interpretada falsamente con el ego.

    El “centro de nuestro ser” estaría fuera de lo físico, y sería en realidad común a todos, lo perfectamente comunicado con todos… Desde ahí nos mandamos a nosotros mismos pensamientos-sentimientos… que luego nosotros seguimos”interpretando” si es que no estamos ya liberados del ego (que es lo normal… pues no estamos liberados de toda necesidad de interpretar).

    Si nos liberamos de toda interpretación, dejamos simplemente, en nuestra integración de mente y corazón, dejamos simplemente ser… los pensamientos-sentimientos del Ser Uno que seríamos todos por igual… y a través nuestro… y nos dejamos pues atravesar por todo y por igual… y, por tanto, el “trabajo” natural del Ser que somos se daría, a través nuestro, de esa forma natural, haciendo que perdamos toda sensación de esfuerzo, de sufrimiento, etc.

    La causa no está en lo físico, pues todo esto es como decíamos una simple proyección que puede desaparecer en un instante… es una simple proyección de una sola mente, aparentemente partida en nuestras tan aparentemente separadas y “libres” mentes (libres solo de elegir separación, lo falso, o de elegir amor, la verdad).

    No somos cuerpos.

    El corazón, entonces, lo usaría yo (como viene a hacer el curso de amor) para hablar del centro del ser…, que no está en el cuerpo, sino que, como todo, potencialmente, pasará por él de una forma u otra, mandará cosas a través de él, pues todo está en todo.

    Es decir, el órgano físico seguramente será parte del “puente” que somos… que servirá para nuestra función de “puentes”, para ciertas cosas que “vienen” del centro de nuestro ser… pero no sería necesario; no necesitamos un cuerpo para ser ni para ver todo esto y para cuidar todo esto junto con las “almas” de nuestros hermanos.

    > Y es al contrario primero es la emocion y luego el pensamiento.

    creo que sería “a la vez”, porque en el fondo todo el tiempo es a la vez, si nosotros somos realmente solo eternidad.

    Aunque claro, tienes razón operativa al decir que es más importante el sentimiento-emoción.

    Ahora que hablas así…, me doy cuenta de que lo lógico es quizá decir que “las emociones” pueden ser cosas que en nuestra tradición teñimos mucho con lo sensitivo…, con las sensaciones corporales… y, más bien, quizá, habría que apuntar hacia cosas como la distinción que se hace en un curso de amor: entre sentimientos y sensaciones (y ya digo, quizá “emociones” caen en la historia de mezclar ambos sin permitir a veces el discernimiento que sería clave, entre sentimientos y sensaciones).

    Nosotros somos “un sentimiento EN Dios”…, pero un sentimiento que estaríamos interpretando mal constantemente. ¿Por qué? Por tener puestas las gafas del ego.

    Es decir, hacemos que, en nuestra percepción ilusoria, nos parezca que ese sentimiento-pensamiento que somos, EN Dios… hacemos que a nosotros no nos parezca ser un sentimiento DE Dios.

    Pero la separación con respecto a Él nunca se dio, pues solo lo eterno es real. Nada real puede ser amenazado.

    Hemos interpretado la separación con miedo, y de ese sentimiento que distorsiona el único realmente existente (amor), derivamos lo que luego también llamamos “emociones”… y todo ese caos de sensaciones corporales mezcladas ahí… todo ese caos con el que nos despistamos a nosotros mismos… emociones y cuerpos y demás.

    Con todo ello parece que siempre terminamos distorsionando ampliamente lo único que realmente apuntaría a lo real: impulsos milagrosos.

    Los sentimientos entonces nos vienen PARA QUE dejemos de interpretarlos; para que los llevemos, por así decirlo, desde su instalación en el miedo (como interpretación que hicimos la idea de la separación)… hacia la entrega, entrega al otro principio, del amor, que no tiene nada que ver con este mundo, que no es de este mundo.

    Como decíamos, nosotros no somos de este mundo; esto sería solo una película, sin consecuencias, que solo sirve para perdonar a Dios por habernos creado perfectamente libres.

    > Porque no es lo mismo crear desde la mente, que desde la union de la mente con el corazon, que desde la consciencia el espiritu.

    La reunión de mente y corazón, nuestra integración con el centro de nuestro ser, sería una labor que realizamos “eligiendo espíritu”… con nuestra capacidad mental aquí en cada momento en que así queramos.

    En esa integración, ponemos todo a servir al principio de Unidad, del cual es garante en último término un Dios, EN el que realmente estamos, pero que… en el fondo… no puede conocer este mundo, pues lo falso no se puede conocer, lo perceptivo es en el fondo incompatible con nuestra verdadera naturaleza (aunque sí que lo conocería, y digamos que “perfectamente”…, ese Espíritu Santo, pues en él se contendría todo esto y lo que también somos al estar aquí dormidos, con toda su falsedad.

    Este Espíritu Santo sería con lo que nos permitimos tener esas percepciones de “totalidad” y esas cosas… aquí… dentro de “lo falso”… esas cosas que tú has tenido con el agua, etc……, y siempre bajo el propósito de deshacer el miedo. Ese Espíritu Santo “articularía” el “plan” de deshacimiento del miedo.

    Es decir, sería el principio espíritu, nuestra realidad en el cielo en unión recordada con la Fuente… eso sería… lo que permitimos que, en nuestra integración, unicidad… “actúe” sobre y en nosotros dando las consecuencias naturales de “deshacer el miedo”… esas que a veces se ven inmediatamente en nosotros y “afuera”.

    > Pero el espiritu esta por encima del alma.

    claro, porque no hay niveles y el “alma”, es decir, la mente de cada cual…, aquí…, se estaría creyendo falsamente separada de lo único real (espíritu eterno)…, y estaría proyectando estas cosas y otras muchas (en gran parte empezó para huir, y ahora debe ser y está siendo “elevado” para regresar a la Fuente en nuestra consciencia-una).

    La mente está aquí enfocada en realidad solo con el propósito de “volver al espíritu”, de donde nunca partió…, a ese espíritu, a ese “habitar el cielo”… y que nada tiene que ver con niveles, con necesidad de percibir…, con necesidad de tener “consciencia-DE”.

    Todo esto sería un cuento chino, todos los universos…, y no habría niveles realmente… pues realmente todo esto sirve solamente para despertar de ello… viéndolo como “regalo”… pues nuestra existencia fue un regalo de nuestro verdadero creador, en la verdadera realidad.

    Los niveles y las técnicas derivadas de ver niveles, etc.… serán útiles…, como tantas cosas…, para hacer nuestras relaciones…, para permitirnos cambiar nuestra percepción…, usando “la cuarta dimensión”, etc.… pues además, parece que ya hay gente que usa de todo… y no precisamente “con buenas intenciones” 🙂 al parecer…

    Así que nada… que lo dicho: la salvación es en un instante, eso lo veremos cuando nos dejemos a nosotros mismos realmente ser inocentes…, sin culparnos a nosotros mismos… cuando nos perdonemos realmente a nosotros mismos todo, todo ese auto-ataque que creímos ser (contra nuestra esencia, contra Dios)… ese ataque que contenemos dentro de la mente.

    La salvación existe y no depende de niveles…, pues no tenemos nada que ver con “niveles”, aunque debemos cuidar y cuidarnos, desde “abajo” hacia “arriba”… 🙂 tal y como dice este curso de milagros.

    ______

  3. más comentarios que hice que archivo aquí sobre ello:

    ___

    Te diría que no asocies el curso a la persona de cualquier “estudiante”, con sus particulares modos de ser, leer, hacer, ver, etc.

    Si Inner tiene una opinión “x” sobre muchas terapias…, eso no es el curso (además que quizá simplemente esté jugando, no lo sé);

    el curso dice lo que también ha sugerido Inner, creo, en otra parte arriba:
    las terapias contienen o son medios, medios que aceptamos para cambiar de opinión sobre nosotros mismos, sobre nuestra mente.

    Pero…, como ahora recordaré e insistiré…, y como ya quizá “sabréis”… lo importante es la “unión en propósito”.

    > No son las palabras del terapeuta las que curan. Lo que cura es el deseo del paciente de sanarse a sí mismo.

    …el “deseo COMPARTIDO” de sanarse, de alguna manera.

    Por eso será que todo depende de las situaciones…, y por eso cambian las “facilidades” de curarnos, al “resonar” o no con otros seres humanos según vamos buscando y encontrando, si es que “estamos enfermos” y decimos querer “curarnos”.

    Vamos encontrando, pues, “otros” seres… con quienes poder compartir el propósito de sanación, bien sea en general en la vida… o bien en particular de “las enfermedades”………… y a ver qué pasa.

    Aceptamos unión, aceptamos “vernos en relación”…, eso sería el comienzo de la sanación, nada más.

    Una vez ahí, puede “entrar” nuestra verdadera naturaleza, nuestro ser…, ese que no solemos ver (porque él es la “Visión”)…, eso que nos enseña, en la experiencia, que “la separación no existe”…, que este es nuestro propio sueño… que no hay mentes separadas… y que todo “cae” así como “desde la mente”…, desde el propósito en la mente.

    Así que pueden darse efectos sanadores según la situación y la aceptación que se implique en ella al contener una gente determinada que hace o no “resonar” al “paciente”.

    Con el curso en la mano, más bien creo que diríamos que, simplemente, ya solo por “aceptar unión” con alguien, y aunque no vayamos a ver efectos rápidamente, ya solo así “estamos sanando”.

    Estamos continuamente “sanando”, pues nunca podemos cerrarnos completamente a la Luz.

    Sanamos cuando nos abrimos a lo que es, a no juzgar, a aceptar la relación con lo que nos rodea… —y estamos dando por lo menos posibilidades para “sanar” si es el caso que buscamos “sanaciones concretas”.

    Toda vida sería pues en el fondo sanación, “terapia”…, pues toda vida en el fondo es otra oportunidad para revisar una decisión mental que hicimos…, en general…: la que quiso interpretar la separación con miedo.

    Así que las terapias no son más que ofrecimientos de unión…, cualquiera de ellas…, para ir revisando los reflejos mentales de esa nuestra primera interpretación de la separación, de ese “primer” miedo que tuvimos al creer que separarnos de nuestra Fuente era algo “terrorífico”; vamos pues, trabajando, poco a poco…, todos… y parece que solemos necesitar tiempo para olvidarnos del tiempo.

    Todas las terapias son “válidas”, porque en todas puede haber unión de propósito, que es lo único que importa.

    Las pastillas no hacen nada, como decís…, es la creencia del paciente, pero básicamente por el hecho de ser COMPARTIDA en ciertas situaciones (estén incluso o no presentes los interesados).

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