Ilusión. Haskell: «Viaje más allá de las palabras»   Leave a comment

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; autor de “Viaje más allá de las palabras”

[- Podéis mirar en la página de índices, de Haskell, para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están además en esta carpeta pública, que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– La siguiente parte del texto Viaje…, sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 120 a 126 del libro de ejercicios de Un Curso de milagros (UCDM) (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

 

Ilusión [lecciones 120-126]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua. Hoy he venido
para seguir, contigo, mi comentario sobre
Un curso de milagros.

Hoy empezaré a discutir contigo
sobre el tema de la ilusión, el tema de la realidad
y el tema de lo que no es real.

”Nada real puede ser amenazado,
nada irreal existe.
En esto radica la paz de Dios”.
Estas palabras están escritas al comienzo
de Un curso de milagros.
Estas palabras dicen en esencia todo lo que el Curso es.

Este mundo que crees que ves,
este mundo que crees que experimentas,
este mundo sobre el cual piensas, no es,
verdaderamente, real.
Es extremadamente duro para cualquier ser humano,
empapado, vida tras vida,
en la creencia de que esto no es UNA realidad sino LA Realidad…
te aseguro que es extremadamente duro, para tal persona, que se le diga,
“Este mundo no es real, te lo aseguro”.
Hoy lo discutiremos de tal modo
que te pueda resultar más fácil de aceptar y de comprender.

Tú eres tal y como Dios te creó1.
Eres el Hijo de Dios.
Eres invulnerable.
Eres el Ser Uno, el Único Ser2.
Eres Espíritu.
Todo eso es verdadero.
Todo eso lo he desplegado para ti
en Un curso de milagros.
Todas esas son lecciones que has leído, que has pensado,
y que a ser posible has intentado entender desde el silencio interior.
Por un momento, intenta permitir, en tu pensamiento,
que todas esas afirmaciones puedan ser verdad.
Aunque solo sea como hipótesis, por así decirlo,
asume que todas esas lecciones son verdaderas.
Entonces, aplícalas a este mundo,
a este mundo físico que tú crees que ves.

Tú eres Espíritu.
El espíritu no tiene forma. El espíritu tiene esencia.
Su realidad ES su esencia.
No hay forma que pueda contener o definir el Espíritu.
Tendrías que decir que el Espíritu
existe en todas partes, y en todo momento, simultáneamente.
Y en tu mundo de ilusión,
¿qué puede estar en todas partes?

Tú percibes que un cuerpo ocupa
un punto en el espacio y un punto en el tiempo.
Si te digo “lo que tú eres en realidad
está en todas partes y en todo momento, simultáneamente”,
entonces, si este concepto es cierto,
tú no eres un cuerpo.
Y, de veras, esto último es lo que es cierto:
tú no eres un cuerpo.
Tú eres Espíritu.
Tu ser es una esencia
tan libre como el viento, ilimitada, sin trabas,
parte de la gran fuerza creativa
que conforma al Hijo de Dios.
Y si tú ERES Espíritu, que es lo que ERES,
se sigue que NO PUEDES ser un cuerpo.

¿Entonces, qué es tu cuerpo?
¿No se sigue entonces que tu cuerpo es una imagen,
una imagen tal y como las que experimentas en tus sueños,
una imagen tal y como las que pudieras ver en una pantalla de cine,
un espejismo,
pero NO realidad?

Nada REAL puede ser amenazado.
La esencia de tu Espíritu permanece invulnerable,
intocable, por siempre jamás.
La imagen de tu cuerpo verdaderamente no tiene consecuencias, en absoluto.
De hecho, es solo una imagen, o un espejismo
formada por tus pensamientos.
Una vez que te hagas libre,
tu cuerpo puede pasar, y lo hará,
tan fácilmente como lo hacen los propios pensamientos.

Eres invulnerable.
Tú creas todo, cada mínimo aspecto
de lo que experimentas, de lo que eres.
Esto te lo he dicho antes,
y es cierto.
Así, por un momento, supón, aun sin saber,
incluso sin tener certeza,
supón que lo que te he dicho ES cierto:
eres invulnerable,
tú realmente creas tu propia existencia.

Recuerda que la esencia de la Vida está compuesta de Espíritu.
Cuando tú creas cualquier aspecto de tu existencia,
estás creando dentro del ámbito del Espíritu.
Por tanto, estás creando esencia, no forma.
Esto, que inicialmente es difícil de concebir,
es quizás aún más difícil de aceptar.

Pero, te aseguro que tú crecerás para amar y sentirte libre
dentro de la verdad de lo que te acabo de decir.
Lo que tú creas es esencia.
Lo que tú creas es experiencia,
más allá de las palabras, independiente de las palabras, independiente de los pensamientos.
Lo que tú creas es un sentimiento
que desafía la descripción con palabras,
que desafía la limitación de las formas.

Incluso podemos decir
que lo que tú creas NO PUEDE SER de la forma.
Pues la forma que tú ves, en tanto física,
es solo una ilusión, simplemente un espejismo,
y en verdad no existe.
Mientras que la esencia de lo que tú experimentas,
y de lo que sientes,
es eterna, ilimitada y libre.

¿Qué es entonces este mundo físico que crees que ves,
que crees que experimentas?
Es una representación,
un intento por parte de la mente que piensa,
de representar, en este plano de ilusión,
lo que estás experimentando.
Escúchame bien.
Esa representación no puede tener lugar
de una manera perfecta y completa.
Eso que EXPERIMENTAS no puede ser perfectamente descrito,
o representado, en este mundo de pensamiento,
en este mundo físico imaginario.
Así, lo que experimentas físicamente,
y lo que parece SER tu experiencia, y lo que tú eres,
es, realmente, solo un tosco intento
de expresar lo que tú estás experimentando,
usando herramientas muy mal preparadas para representar, o describir,
lo que tu verdadera experiencia es.

Por tanto, se entiende que lo que experimentas físicamente,
todo eso que es tu PERCEPCIÓN,
es solo una creación de tu mente.
Lo que siempre ves en este mundo es lo que tú percibes.
Escucha esto bien.
He establecido que la percepción es absolutamente consistente3.
Lo que tú ves, es lo que percibes.

No te engañes.
Lo que ves con tus ojos, lo que tú percibes,
es un intento de representar una esencia que está dentro de ti,
y que no puede ser representada con precisión.

La percepción verdadera de la que hablo,
a la que LLEGARÁS,
se basa en experimentar la esencia
que reside tras en el mundo que tú ves.
Pero esa esencia, la realidad de lo que tú eres,
no puede ser descrita con esos pensamientos
que consideras como “vista”.
No puede ser descrita con los pensamientos
que consideras como “oído”,
o como “tacto”, o como tus sentidos.
No puede ser descrita con los pensamientos que tu mente piensa.

Los pensamientos mismos son penosamente inadecuados
a la hora de describir tu esencia,
incluso aunque puedan estar basados en el presente.
Pero, como hemos dicho,
tus pensamientos no son más que reacciones
ante lo que tú percibes que has experimentado en el pasado.
Como tales, los pensamientos son aún más limitados
de lo que puedes darte cuenta.
De modo que este mundo físico que crees que ves
es solo una pobre representación de la esencia de tu experiencia.
Entonces, ¿tiene esto algún valor para ti?
Definitivamente, la respuesta es que
NO, EN ABSOLUTO.

Una de las lecciones te sugiere que digas esto:
“No daré valor a lo que no lo tiene” (L133).
Y este mundo físico, que PASARÁ,
es algo que verdaderamente no tiene ningún valor para ti, de ningún tipo.
En tanto que elijas verte a ti mismo
como estando en un mundo físico,
y en tanto que desees usar el pensamiento y los sentidos de dicho mundo
como herramientas para ayudarte a ir más allá del mismo,
entonces, te sirve de cierta ayuda contemplar tu mundo físico
como una representación de tu mundo interior.
De hecho, muchos de tus guías te han sugerido esto.
Si deseas funcionar en ese nivel, este es un enfoque válido.

Pero no te engañes creyendo
que el mundo interior que descubres
al ver el espejo de tu mundo externo
representa tu realidad.
Porque, siempre, lo que descubrirás serán pensamientos.
Y los pensamientos son siempre limitados.
No pueden representar la esencia de lo que tú eres.

Cuando te digo “Nada irreal existe”,
es cierto.
Cuánta paz hay en esta declaración.
Porque, eso que no existe,
eso que no es de valor para ti,
eso que no es real,
jamás puede dañarte,
no puede apartarte nunca de lo que eliges experimentar,
nunca puede afectar a la verdadera esencia de lo que tú eres.
Esto realmente puede PARECER que no es así,
pero yo te aseguro que sí lo es.
Lo que es real nunca puede ser amenazado
por una ilusión, por una representación, un espejismo.
Y en ello radica la paz de Dios.
Estás a salvo.
Dentro de este mundo que tú imaginas como algo físico,
como siendo algo real,
ESTÁS ABSOLUTAMENTE A SALVO.
Nada en él puede ni tocar la esencia de lo que eres.

Mantén en tu mente que ningún dolor,
que nada de lo que podrías llamar tu miseria y tu miedo,
puede tocar la esencia de lo que tú eres.
Nada de la felicidad que encuentras en él,
y que adscribes a este mundo físico,
nada de la felicidad que tu cuerpo parece darte,
nada de todo eso puede tocar o afectar
la esencia de lo que tú eres,
que es el Hijo de Dios.

Tú realmente has elegido imaginar
esta vida en un mundo físico.
Y no estoy sugiriendo que acabes con esa fantasía
mediante tu propia muerte.
Pero serás capaz de experimentar tu esencia
más libre y fácilmente
si comprendes que, lo que tu cuerpo parece brindarte,
ya sea miseria, ya sea lo que llamas gozo,
es, definitivamente, irreal.

En verdad, las cosas del cuerpo no son de tu interés.
Tu interés está en algo que se encuentra más allá de él.
Esto te lo he dicho antes, y a menudo.

Ten quietud,
y escucharás al Espíritu Santo.
Escucharás la Voz de Dios,
escucharás el Ser Uno.
Y el mensaje que escucharás será un mensaje de libertad,
de paz y amor.
Y surgirá desde tu discernimiento
de que solo existe un Único Ser,
y que todo lo que das, le es dado a ese Ser Uno.
Y, cuando constatas que no hay separación
entre esos cuerpos que imaginas,
ni entre cualquiera de las cosas en este mundo de ilusión…
al constatar eso,
encuentras tu propia libertad.

Y cuando te des cuenta de esa verdad,
y debido a que SOIS Uno Solo,
entonces, tu constatación, tu conocimiento, afectará a todos tus hermanos.
Y cuando llegue el momento en que todos los Espíritus
se fundan dentro del conocimiento del Ser Uno,
entonces, tu libertad se verá completada;
y entonces, llegará la Luz.
Y ya no tendrás más necesidad
de imaginar esta ilusión que has elegido.

No creas que te has equivocado por haber elegido esta ilusión.
No te consideres equivocado
por el hecho de que esta no sea real.
Pues, en parte, tu necesidad de salvación surgió
de la exploración de tu total libertad para SER,
una libertad que te fue dada por nuestro Creador.

Todo ello vino y se fue en un instante.
Esto no es nada más que un sueño, un sueño de experiencia,
para que pudiéramos entender mejor
la esencia del Ser Uno,
que es lo que tú, y yo y nosotros somos.

Haz todo lo que puedas, cuando leas estas palabras,
quizás una y otra vez,
para ir más allá de las palabras y de los pensamientos,
hacia los sentimientos y la experiencia
que te dirán que, ciertamente, ERES Espíritu.
NO eres un cuerpo,
tú ERES libre,
ERES ilimitado,
ERES invulnerable.
Si puedes, por un momento,
acercarte a sentir la esencia de lo que te he dicho,
serán ahorrados mil años.

Te recuerdo que eres el salvador del mundo.
Tu función aquí es la salvación.
Esa será tu felicidad,
y esa será tu libertad.

Crecerás hacia el lugar donde sentirás que el perdón es lo que deseas compartir.
Constatarás que el perdón supone perdonar la ilusión misma,
que es el perdón de la creencia en que algo de esto podría ser real,
o que siquiera podría existir.
Regocíjate.
De veras, te digo,
regocíjate porque sea así,
y porque sea tu verdad.

En este momento, cuando estés en silencio, adentro,
intenta sentirte a ti mismo ilimitado, libre,
sin trabas, a salvo, totalmente amado,
y el Único Ser.
Pues esa es en realidad la esencia de lo que tú eres.
Y, como he dicho,
no hay nada que puedas hacer para cambiar eso.
Cuando empieces a experimentar todo eso
en los niveles más profundos de tu mente, entonces,
ese gozo, y esa paz, y esa libertad
llegarán hasta ti;
y esto es algo que tú, verdaderamente,
no puedes ni concebir
lo bello que será.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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