El ego y el conflicto. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; autor de “Viaje más allá de las palabras”

[- Podéis mirar en el índice de Haskell en este blog para encontrar los enlaces a los libros completos, etc.
– Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión, maravillosa, aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– Esta parte del texto La otra voz sirve como acompañamiento para la siguiente parte de Un curso de milagros: T-4.III-VI (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

El ego y el conflicto [T-4.III-VI]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
Hoy deseo hablar contigo
sobre el sello distintivo del ego.
Hoy comentaré contigo
acerca de en qué medida hay ego,
y lo que este representa.
Por tanto, te proporcionaré una manera absolutamente fiable
de saber cuándo el ego está dominando tu vida.

Te daré una manera muy sencilla
de saber si verdaderamente estás siguiendo
el curso hacia la paz, el camino de tu alegría, tu gozo.
Y de eso es de lo que realmente voy a hablar en todo este capítulo.
Voy a hablar de alegría y de paz.
El sello distintivo del ego es la ausencia de alegría.
El sello distintivo del ego es la ausencia de paz.
EL SELLO DISTINTIVO DEL EGO
ES LA PRESENCIA DE CONFLICTO.

Ahora bien, el conflicto no es tan simple como una guerra.
Todos vosotros sabéis cuándo estáis en guerra.
Cuando dos de vuestros egos parecen estar en oposición,
puede haber intercambio de palabras, ira, e incluso berridos y gritos.
Puede incluso darse lo que llamáis enfrentamiento físico.
Y puedes comprobar claramente que se trata de un conflicto.
Sin embargo, el conflicto puede ser mucho más sutil.
De hecho, cuando experimentas
la más leve ausencia de alegría y de paz,
puedes estar absolutamente seguro de que estás en conflicto.

En toda la Creación realmente no existe nada
excepto la Voluntad de Dios.
Y en la Mente de Dios, en el Reino de Dios,
el conflicto no existe.
Por tanto, el conflicto no puede existir en absoluto,
y por tanto, en realidad no hay conflicto dentro de ti.
Esto significa que el conflicto es siempre, siempre, una ilusión.
Y la meta de este Curso
es ayudarte a liberarte de la ilusión,
pues cuando hagas eso, automáticamente reclamarás
tu herencia de alegría y de paz.

¿Cómo surge este conflicto del que hablo?
Ay, se debe a tu propia elección.
Recuerda que te he hablado del ego.
El ego definitivamente no es real.
Es solo una colección de pensamientos que,
como seguramente ya has oído y leído,
no significan nada.
El ego es una colección de pensamientos falsos
acerca de quien tú eres.

Como hemos dicho, fue necesario apartar el conocimiento
para que pudieras creer que estabas separado,
para que te pudieras creer menos que completo, menos que pleno.
Y tras surgir tu creencia en la carencia y en la escasez,
se hizo necesario que intentaras completarte a ti mismo.
Y así surgió el sistema de pensamiento del ego.

Cuando hablo del sistema de pensamiento
en el cual está basado el ego, es simplemente eso:
el sistema de pensamiento de la carencia, la escasez y lo incompleto.
Así, siempre que tú, por cualquier tipo de motivo,
te percibas menos que completo, menos que pleno,
siempre que tú por cualquier motivo
creas que tienes menos que todo,
puedes estar SEGURO de que estás escuchando al ego,
y de que lo que estás oyendo no es real.

En tu inventiva, en tu travesura,
en tu deseo de experimentar el espacio, el tiempo y la separación,
en tu deseo de experimentar todo este mundo de ilusión,
expulsaste el conocimiento.
Ah, ciertamente solo TRATASTE de expulsar el conocimiento.

Como he dicho muchas veces antes,
tú eres el Hijo de Dios.
Dios es el creador.
Somos co-creadores con Dios.
Compartimos la Voluntad de Dios.
Pero no podemos cambiar lo que Dios ha decretado.
Por tanto, eres Uno con Dios, siempre, según tu tiempo,
o siempre, en ausencia de tu tiempo;
eso no importa.
Tu voluntad es Una con la Voluntad de Dios.

¿Está claro ahora?
En tu deseo, en tu travesura,
que no fue realmente nada más que eso,
y que no tiene más consecuencias que una travesura,
en tu deseo de experimentar eso
que llamamos espacio y tiempo,
INTENTASTE expulsar el conocimiento.
Y parece como si lo hubieras conseguido.
Tal es la fuerza de tu propia voluntad,
que te fue dada, por supuesto, por Dios.
Parece como si HUBIERAS expulsado el conocimiento.
Y no obstante no es posible hacer eso.

El sistema de pensamiento del ego cree en carencia y en escasez.
Sin embargo, la carencia y la escasez no existen ni pueden existir.
Y ni tú, ni yo, ni nadie puede cambiar ese hecho.
¿No está claro entonces que necesariamente TIENE QUE HABER conflicto en este mundo?
Sin embargo, esa es la elección que tú has hecho.

Y te he dicho que todo ello te llevó menos de un instante.
¿Ves ahora por qué?
Aun dentro tu tiempo, supón que estuvieras
seguro de lo que ya te dije,
seguro de que el conflicto te demuestra realmente que no reconoces la verdad.
Supón que ya supieras
que en el Reino de Dios no hay conflicto.
Supón que estuvieras seguro
de que la ausencia de alegría y de paz te demuestra
que estás metido en algo que no es real.

Y supón que tuvieras confianza
en la más leve chispa de inteligencia
que se encuentra dentro de ti mismo.
¿Cuánto tiempo te llevaría eliminar el conflicto?
Por supuesto que menos de un instante.
Y esto es exactamente lo que pasó en realidad.
Sucedió en un momento tan breve, según tu tiempo,
que fue muy difícil notarlo en el esquema de la creación.
Pero, escúchame bien de nuevo,
si aparentas estar representando tu creencia en el espacio
y sobre todo tu creencia en el tiempo,
es meramente para honrar lo que tú eres como cocreador con Dios,
como Hijo de Dios con poderes que se parecen mucho a los de Dios.
De hecho, tu poder creativo es exactamente como el de Dios,
a excepción de que no puedes apartarte de Su Voluntad.

Así, creaste esta mente dividida.
Ahora, la palabra “dividida”, es importante aquí.
Creaste una división imaginaria en tu mente
de manera que pudiera parecer que expulsaste el conocimiento,
y que pudiera parecer que albergas la colección de pensamientos
que es tu ego.
Sin embargo, hay, y debe haber, por tu propio diseño,
una parte de tu mente que siempre reconoce
tu Unicidad con Dios,
una parte que siempre se da cuenta de tu mente superior,
tal y como he hablado de ello.
DEBE HABER una parte de tu mente
que reconoce al Espíritu Santo.

Pero, en tu poder creativo, lo diseñaste todo de tal manera
que las creencias falsas, la colección de pensamientos ilusorios,
pudieron aparentar que suplantaban tu discernimiento de tu realidad.
Si eso no hubiera sucedido,
nada de esto podría haber sido experimentado,
ni siquiera por un instante.

Pero, escúchame bien,
como eres incapaz de separarte a ti mismo de Dios,
existe esa parte de tu mente donde se encuentra el Espíritu Santo,
y de la cual puedes volverte “consciente” en cualquier momento.
El diseño es tan simple y tan hermoso,
que todo lo que tienes que hacer para abrirte a ese reconocimiento
es pensar tus pensamientos con Dios.
Pues cuando haces eso, nada puede prevalecer
frente al Reino de Dios.

Si piensas un pensamiento con Dios,
se extiende a toda la Creación,
y automáticamente te bendice a ti y a cada hermano,
y me bendice a mí y aun a Dios Mismo.
Y la meta de este Curso es
que pienses TODOS los pensamientos con Dios
–así como yo lo hago, y así como tú lo harás, según tu tiempo,
y como ya lo haces, en la realidad.

El resto de lo que tengo que decirte hoy es extremadamente simple.
Si deseas aprender, experimentar, este Curso,
lo único que tienes que hacer es disciplinar tu mente
de manera tal que todos tus pensamientos los pienses con Dios.
Y eso es todo.
Y todo lo que tienes que hacer para cumplir eso
es renunciar a los pensamientos del ego,
no pensarlos nunca más.
Eso es todo.

Ah, pero el ego es tu creación aparente.
Y tal y como Dios ama a Sus creaciones, tú amas las tuyas.
Y así, por tu propio designio, no deseas renunciar
a esta criatura de tu propia divinidad;
y ahí reside la lucha.

Sin embargo, regresando al comienzo de este capítulo,
el signo distintivo del ego es el conflicto.
El signo distintivo del ego es la ausencia de alegría,
y la ausencia de paz.
Y en tu pensamiento con Dios,
o en tu pensamiento sin Dios
–eso no importa–
¿cuánto te costaría darte cuenta
de que NO QUIERES conflicto
y de que QUIERES alegría y paz?

Piensa en ello por un momento.
Si es verdad lo que acabo de decir
–y te aseguro que lo es, lo creas o no–
no hay nadie que prefiera el conflicto
a la alegría y a la paz.
Aun si crees que tú sí podrías preferirlo,
te aseguro que no.

Dado que tu preferencia ES la alegría y la paz,
entonces TIENES dentro de ti el profundo deseo
de entrenar tu mente para pensar solo pensamientos con Dios.
Y lo que tienes que hacer para lograr eso
es ser vigilante y diligente con tu pensamiento,
y, en este sentido,
recuerda los signos del conflicto:
desde la violencia física hasta la rabia,
hasta el intercambio de palabras obscenas,
hasta la experiencia de enfermedad, la muerte y el miedo,
hasta la más leve fatiga, el más leve signo de cansancio,
el más leve signo de malestar, la más leve duda que pudieras tener,
“¿qué decido sobre esto o aquello?”.
Todo ello da signos de conflicto,
y son signos sencillos de reconocer
si tan solo te decides a estar alerta en la observación de tu mente.
Entonces, cuando experimentes el más leve conflicto,
simplemente date cuenta, dentro de tu ser, de que eso no es real
y de que no necesita formar parte de tu vida.
Entonces, quédate en calma.
Y eso es todo.

Repetiré eso.
Es tan simple que quizá no puedas escucharlo.
Todo lo que tienes que hacer cuando experimentes
el más leve signo de conflicto es decir
“no es necesario que esto exista; esto no es real”.
Y, entonces, quédate en calma.

Pues cuando estás en calma,
no tratas de resolver los problemas en tus términos,
y es entonces cuando te encuentras
con que sí sabes qué hacer,
adónde ir, qué decir y qué ser.
Esa es la promesa de Dios.
Esa es la promesa que te hago a ti,
y esa es la presencia del Espíritu Santo en tu vida.

Esa presencia siempre está ahí.
La mente dividida garantiza que, en una parte de ella,
el Espíritu Santo, la presencia del Amor, siempre ESTÁ allí.
Y cuando estés en calma, sentirás esa presencia.
Así, si quieres aprender este Curso, empieza así:
observa diligentemente, en alerta
ante cada signo del más leve conflicto.
Y entonces dite a ti mismo, o a tu mundo:
“esto es conflicto; esto es del ego; esto no es real;
y esto no tiene por qué estar en mi vida”.
Y habrás adelantado miles de años
en la búsqueda de tu regreso a Dios.

Y entonces di, “me quedaré en calma,
y escucharé la voz de Dios”.
Y con tu escucha
te habrás ahorrado miles de años más
en tu búsqueda de la realidad de lo que tú eres,
como el Hijo de Dios.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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