Tiempo. Haskell: «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED   1 comment

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; autor de “Viaje más allá de las palabras”

[- Podéis mirar en la página de índices, de Haskell, para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están además en esta carpeta pública, que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– La siguiente parte del texto Viaje…, sirve como acompañamiento —más o menos— para las lecciones 141 a 147 del libro de ejercicios de Un Curso de milagros (UCDM) (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

Tiempo [lecciones 141-147]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua. Hoy he venido
para seguir, contigo, mi comentario sobre
Un curso de milagros.

Recuerda el aviso inicial que te di.
Un curso de milagros no es un curso para aprender.
Es un curso para VIVIRLO.
No es un curso de ideas para ser manejadas o entendidas.
Las ideas solo sirven para ayudarte a ir más allá de ellas.

Ten siempre en cuenta
que al ir más allá de las ideas,
vas al nivel de la experiencia.
Nunca valores las ideas que parezco darte.
Nunca valores las reacciones que pareces conseguir
cuando lees las palabras que te ofrezco.

Recientemente te he estado hablando de valorar.
Hablamos de valorar, de lo que era, lo que significaba
y cómo es que valorar es un constructo de tu ego.
Es la forma que empleas para definir tu autoconcepto,
tus creencias acerca de lo que tú eres.

Siempre que valores algo de la forma,
de este mundo, o de tu cuerpo,
estás valorando algo que se acabará,
y por tanto, estás exigiendo tu propio pasar,
y tu propia muerte.
Por consiguiente, como te dije antes,
valorar algo aquí es creer en tu propia muerte.

Y te aseguro, una y otra vez,
que en el Reino de Dios, no hay muerte,
no hay conflictos; no hay dolor.
Hay solo paz y gozo,
por siempre jamás.
Y hoy deseo hablar contigo
sobre ese “por siempre jamás”.

Pues, aparte de que siempre lo hayas sabido,
unos de los valores más importantes que asocias
a tu vida sobre la tierra es el del tiempo.
Dije en la lección, “si eliges una cosa que no perdure para siempre,
lo que eliges no tiene valor”.
Y de veras que el tiempo no durará para siempre.

Este puede parecer un concepto difícil,
porque el tiempo parece ser una cosa independiente de tu mundo,
algo que simplemente fluye, que simplemente ES,
y que EXISTIRÍA
aunque tu mundo físico no existiera.
Pero de veras que eso no es así.

Lo que percibes como tiempo,
lo que valoras como tiempo,
es verdaderamente otra forma de la forma misma.
Como has creado el mundo físico, que es una ilusión,
como has creado tu cuerpo, que es una ilusión,
como has creado tus propios pensamientos,
que igualmente son ilusiones,
así, también, has creado el tiempo,
que es también una ilusión.

Piensa por un momento sobre tu dolor y tu miedo.
Esencialmente todo tu dolor y todo tu miedo
se deben a que valoras el tiempo.

Al final, lo que estás haciendo es decir:
no elijo valorar lo que estoy experimentando en este momento;
y, más bien, valoraré eso que llamo un recuerdo del pasado,
o, más comúnmente, eso que yo anticipo que será el futuro.
Esencialmente, todo momento en que tú te encadenas, te limitas o te constriñes a ti mismo,
se debe a algún miedo imaginario
ante lo que te depare el futuro.

En la lección, que quizá estés revisando hoy,
“Si me defiendo a mí mismo, estoy siendo atacado” (L135),
traté de dejar claro que el tiempo, y la creencia en el tiempo,
son una de las mayores defensas que creas,
y con las cuales te atacas a ti mismo.
Y, por supuesto, un ataque contra ti mismo
te brinda dolor, conflicto o insatisfacción.
Y todo eso es lo mismo.

Y, tratar de planificar el futuro
–incluso hasta el punto de organizar este día–
es una defensa, que al final es básicamente un ataque contra tu Ser,
y que te brindará angustia,
y ausencia de paz.
¿Cómo es eso?… podrías preguntar.
Cuando haces planes para el futuro,
piensa qué es realmente lo que estás haciendo.
Estás diciendo, dentro de tus pensamientos:
“¿Qué es eso que yo, el ego, quiero experimentar,
pero no ahora, sino en algún punto del futuro?”.

Entonces, tratas de estructurar los momentos que seguirán,
todos los cuales están también en el futuro,
y de tal manera que los momentos en el futuro más distante
contendrán eso que parece hacerte feliz.
En este contexto, ser feliz parece significar
experimentar lo que QUISISTE experimentar.

Y entonces, incluso mientras estás experimentando lo que deseabas,
¿no es cierto que sabes en tu interior que eso también pasará?
Así, definitivamente,
deben darse necesariamente una frustración y una tristeza
asociadas a ello.

¿Y qué ha pasado?
Lo que has hecho es valorar una cosa en el futuro.
Y TÚ, el Hijo de Dios, libre de conflictos,
libre de dolor, libre de enfermedad,
libre de toda restricción, libre de tu cuerpo,
libre de tus pensamientos,
y libre del tiempo,
NO EXISTES EN EL FUTURO.

Te he dicho que una de las principales barreras que tienes
es el concepto de ti mismo,
las ideas que has formado acerca de lo que tú eres.
Y esas ideas sobre lo que tú eres
están basadas en lo que llamas pasado.
En tus planes para el futuro,
lo que realmente estás haciendo es tratar de diseñar
ese mismo autoconcepto,
de manera tal que, en algún punto que aún no ha llegado,
tendrás un particular sentimiento, aparentemente deseado,
sobre lo que tú eres.

Pero, dentro de tu ser, dentro de tu conocimiento,
dentro de la comprensión de tu Ser Uno,
siempre sabes que todo eso,
incluyendo el concepto de lo que tú crees ser,
pasará.

Recuerda que, en tu valorar,
estás adorando y creando tu propia muerte.
Y, al valorar el futuro,
–un futuro que no es tu Ser
y no es de Dios,
y que no es el Hijo de Dios–
estás dirigiendo tu mirada HACIA un concepto de ti mismo
que podría no llegar en absoluto,
y que, si lo hiciera, pasará.

Nunca puedes estar satisfecho dentro de ese marco.
¿Y quién consigue crear todo eso para ti?
Tu valoración del tiempo.

El tiempo es, para muchos de vosotros,
una ilusión incluso mayor que la de la enfermedad,
pues la enfermedad generalmente no es algo sutil.
Si tienes un dolor de cabeza, si estás tosiendo, si tienes un pie herido,
eres consciente de ello en ese momento.
Y, en la medida en que comprendes
que todo debería ser paz en tu vida,
cuando estás enfermo, sabes en ese momento
que algo ha ido mal.

¡Ah!, pero el tiempo…
el tiempo es un amo mucho más sutil.
Tan sutil, en verdad, que cuando te digo que
“el tiempo mismo no existe”,
te resulta bien difícil creer que mis palabras sean ciertas.

Si te digo: es posible que te cures,
pues la enfermedad es una ilusión,
y toda enfermedad, desde un simple catarro hasta el peor de los cánceres,
PUEDE pasar en un abrir y cerrar de ojos…
hay algo dentro de ti que generalmente dirá:
bien, sí, creo que podría ser cierto.
Y puedes pensar así,
incluso aunque no sientas o no creas
que realmente te podría ocurrir tal curación en tu propia vida.

Pero, cuando te digo,
tal y como definitivamente te estoy diciendo,
que el tiempo es la gran ilusión, todavía más que tus propias enfermedades,
entonces, estoy diciendo que, para ser libre, debes liberarte del tiempo
e incluso de la creencia de que existe.

Cuando te digo, de buena fe,
que no pienses en el mañana,
en la próxima hora o en el próximo minuto…
realmente la mayoría de vosotros se siente con el corazón en un puño.
Y eso que te aprisiona es tu creencia,
dentro de ti mismo,
en que verdaderamente, si no tuvieras en consideración el mañana,
si no tuvieras en consideración nada más que este momento,
tú, seguramente, morirías.

Eso es, en verdad, la demostración de tu valorar.
¿Entiendes?
Cuando crees que no podrías existir
si no planearas tu futuro,
estás siendo víctima, y por tu propia elección,
de tus propios pensamientos.

De veras que Dios no creó el tiempo.
Dios no sabe de tiempo.
Pues lo que Dios quiere, ES.
Y lo que Dios imagina, ES.
Y tu existencia, como el Hijo de Dios, ES.
Y tu libertad, ES.
Y tu salud, ES.
Y tu poder sobre tu propia existencia, ES.

Y cuando digo ES, obviamente quiero decir
AHORA MISMO.
Pensar que hay algo de Dios
que de alguna manera Dios no pudiera crear hasta mañana,
supone tal limitación sobre Dios,
que seguramente quisiste reír cuando lo dije.

Y, de veras que
no estás más limitado que Dios mismo.
Pues aquello que tú te dignas a ser, ES.
En tus fantasías, lo que tú imaginas, ES.
Y lo que HAS imaginado es un mundo de formas,
y de tiempo.

Así, has tomado tu Espíritu,
libre como el viento, libre para danzar por toda la existencia,
no limitado por el espacio y el tiempo,
no limitado por nada que puedas imaginar…
has tomado esa libertad… y jugando con ella,
has imaginado que no existe.

Y de lo que se trata en este curso
es de que te des cuenta de que eres libre.
Y, verdaderamente, ello se daría en este mismo instante
si pudieras abrirte al reconocimiento
de lo que te acabo de decir.

Así, en tu pensamiento, medita a menudo acerca del tiempo
y del valor que le adscribes,
y sobre cómo, cuando tienes miedo del momento próximo,
estás deseando morir.

Después, en este curso, hablaremos más extensamente
del Instante Santo.
Todo lo que el Instante Santo es,
es el estado en el que llegas a vivir
cuando tu perdón abarca al tiempo.
Y tu perdón, como he dicho,
es tu comprensión de que nada en este mundo
es digno de tener valor…
nada de entre sus formas,
y especialmente el propio tiempo.

En este curso es muy importante
que EXPERIMENTES, en algún nivel,
lo que hemos hablado hoy.
La mera IDEA de que el tiempo no existe,
lo creas o no en tu pensamiento,
no te hará bien en absoluto.
Pero, si puedes SENTIR, dentro de tu ser, por un instante,
que tu creencia en el tiempo realmente
crea tu propia muerte y tu deseo de morir…,
si puedes, por un instante, decir
“mas esa no es mi naturaleza como el Hijo de Dios”,
entonces, te acercarás miles de años hacia tu libertad.

Si pudieras tener dentro de tu ser
un gran momento de liberación total de todo el tiempo,
entonces podrías dejar esta tierra
y no necesitar ya nunca regresar a por cualquiera de sus lecciones.
Pues la lección de valorar el tiempo y las ilusiones que él te brinda,
es una de las más grandes que hayáis tenido que aprender
en vuestra estancia en esta tierra.

Toda esta forma,
todo lo que llamas tu cuerpo,
todo lo que haces para proteger tu cuerpo,
ya sea para su bienestar,
o para librarlo de estar enfermo,
es una ilusión,
y no tiene ningún valor.

La creencia en que no eres completo como el Hijo de Dios,
AHORA MISMO,
o en que no puedes ser totalmente feliz, AHORA MISMO,
o en que hay alguna limitación que no puedes superar,
AHORA MISMO,
todo eso es la gran ilusión del tiempo.
Y el propio tiempo pasará.
El tiempo en sí no tiene ningún valor en absoluto,
para ti, el Hijo de Dios.

Escúchame bien.
Eres libre. Eres ilimitado, sin restricciones.
Todo lo que eres es paz, y gozo, y amor.
Nada de lo que tú ERES entiende de espacio, de forma o de tiempo.
Y cuando dejes de valorar el espacio,
y especialmente el tiempo,
y cuando perdones, dentro de tu ser y en otros,
tu creencia en el espacio y el tiempo,
te harás verdaderamente libre.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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Una respuesta a “Tiempo. Haskell: «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED

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  1. archivo comentario que hice:
    «
    las palabras nos siguen traicionando…
    se trata de estar dispuestos a que, en nosotros, se realice una negación natural, una especie de rechazo natural que la Luz logra hacer dentro de nosotros…, cuando la dejamos.

    La paradoja es que nosotros, con el ego, somos quienes queremos tener la razón sobre cómo y cuándo hay que “rechazar”… sobre qué es lo indeseable… sobre cómo debe ser cambiado ésto y el mundo… y, entonces, al estar “vibrando en la separación” y no en la aceptación incondicional de lo que es…… entonces… no permitimos que la verdadera negación se dé (para que brille lo único “positivo” que en realidad aquí fuera no existe, que es nuestro interior con Dios, el “ser de luz” que somos ).

    El curso dice que el Espíritu Santo, dentro de nosotros, si logramos “la suficiente inocencia en la mirada”… el E.S…… consigue realizar una cosa natural:
    negar todo esto que vemos delante que a su vez es una negación y no existe…, es decir…, negar la separación…, las formas separadas.

    Estas formas quisieron ser una negación de nuestro SER, y por eso se dice que negamos la negación (el mundo quiso negar nuestra esencia, nuestro Ser, en Dios).

    Pero no somos nosotros quienes negamos… pues “nosotros” normalmente quiere decir “nosotros con el ego”.

    Nuestra labor es “solo” la de meramente estar DISPUESTOS a “quitarnos de en medio”, estar dispuestos a dejar de pensar como antes (con el sistema de la separación)… y que el Pensamiento de Dios que realmente somos se “exprese” también aquí…, en nuestra percepción primero… para “negar el mundo” de forma natural…, para negar lo que nunca existió: el tiempo, el ego, lo irreal de las formas separadas…

    Esto, claro está, “acojona” a cualquiera , pero, se supone que esto es absolutamente lo único que realmente logrará hacernos felices, hacernos lo que realmente somos… en alguna vida de estas…, cuando finalmente nos demos cuenta de que nos estamos jorobando a nosotros mismos por simplemente otorgarle realidad a un afuera que nunca estuvo afuera, y que nunca ha podido reflejar realmente la Grandeza de lo que somos, en Dios.
    »

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