Las ilusiones y la comunicación. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; autor de “Viaje más allá de las palabras”

[- Podéis mirar en el índice de Haskell en este blog para encontrar los enlaces a los libros completos, etc.
– Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión, maravillosa, aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– Esta parte del texto La otra voz sirve como acompañamiento para la siguiente parte de Un curso de milagros: T-4.VII (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

Las ilusiones y la comunicación [T-4.VII]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
He estado hablándote últimamente
sobre las ilusiones del ego.
Casi deberíamos mofarnos de estas palabras.
Porque no hay una ilusión más grande que el propio ego.
Esto te lo he dicho muchas veces,
tu ego es una colección de pensamientos, en tu espacio y tiempo,
acerca de lo que tú eres.
Y esos pensamientos son de la percepción y, por tanto, al final,
no tienen significado y no son reales.
De lo cual se desprende, lógicamente, que el propio ego no es real.

Esta declaración provoca muy a menudo miedo,
lo cual es una característica del ego mismo, y SOLO del ego.
Provoca una reacción de miedo porque de hecho
es una amenaza para el ego.
No hay mayor amenaza para el ego
que el que yo diga que no es real,
y que definitivamente no existe.
Porque, en tanto creas SER tu ego,
puedes entender que yo digo que en cierto sentido TÚ no existes.
Pero nada está más alejado de la verdad,
porque TÚ eres el Hijo de Dios,
y TÚ eres la realidad de Todo Lo Que Es.

Si no existieras, nada existiría.
Verdaderamente tú eres tan parte de Dios
que si no existieras, Dios Mismo dejaría de ser.
Y como Dios ES, sin calificación,
así es como debes SER Tú, sin calificaciones.
Y nada cambiará eso nunca, dentro de tu tiempo,
y nunca fuera del tiempo.

Así, la mayor ilusión del ego es que él existe.
Mas allá de eso, sin embargo, recuerda que
el ego es una colección de pensamientos acerca de lo que tú eres.
El ego está basado en la percepción,
y esta se encuentra dentro de la consciencia,
y por tanto todo se queda dentro del marco de pensamiento
sobre el cual se basa el ego.
Y en esencia ese marco
sobre el que el ego está basado
es la separación.
Todo el propósito que tuvo en un primer momento la creación del ego
fue el intentar adquirir una cierta experiencia
sobre cómo sería estar separado.

Y así, en tanto que creas en el ego, que es creer
que tus pensamientos acerca de lo que eres son reales,
y que de alguna manera esos pensamientos tienen algún efecto…
en tanto que creas en cualquiera de estas cosas,
estarás apoyando y reforzando
el sistema de pensamiento de la separación.

La separación, ante todo, no puede existir.
Porque la realidad de Dios es la Unicidad.
Y nada existe sino lo que Dios ha creado
y donde Él Mismo se ha extendido totalmente.
Así que no sucede solamente que no hay nada que no sea DE DIOS,
sino que no hay nada que NO SEA Dios Mismo.

Así, el ego está basado en el sistema de pensamiento de la separación.
Y esto nos brinda la última gran ilusión del ego,
que es la comunicación.
Cuando vais por este mundo de espacio y tiempo,
creéis que os comunicáis unos con otros.
Y, de veras, eso no es así.
Ahora bien, no os resulta posible estar totalmente separados.
Así que existe un nivel en el cual, por debajo de los egos,
estáis de hecho en constante comunicación.
Este es el nivel en el cual juntos, en vuestra Unicidad,
habéis creado todo este mundo y sus universos.

Es en ese nivel de comunicación donde creáis los árboles,
y las montañas, la lluvia, la nieve y el sol.
Y es en ese nivel donde todos, en una localización dada,
veis la lluvia al mismo tiempo,
veis aparecer el sol al mismo tiempo,
y todos percibís las leyes de este mundo y de la física,
que parecen ser uniformes para todos.
Sí, ciertamente hay, y debe haber,
algún nivel de comunicación en vuestro mundo de espacio y de tiempo.
Sin embargo, en el nivel de vuestras personalidades,
de vuestros egos,
la verdadera comunicación no existe ni puede existir.
La percepción misma niega la comunicación.
Incluso los pensamientos conscientes niegan la comunicación.
Pues cuando experimentas algo en tu mundo,
estás experimentando lo que tú, desde adentro,
has elegido experimentar.
Y eso es también lo que ocurre con el resto de seres.

Sin embargo, el notable diseño
de este mundo que has fabricado,
ha originado que os consideréis como separados.
Y así, por definición, dos percepciones,
aunque parezcan ser percepciones de la misma experiencia,
nunca pueden ser la misma.

Y más aún, cuando miras fuera de ti mismo y ves a otro,
solamente estás viendo o percibiendo aquello que deseas que esté allí,
y lo que has elegido que esté allí.
Y tu percepción no tiene nada que ver
con la realidad de eso que crees estar viendo.

Tu percepción solo ve el pasado.
Ve solo imágenes que tú has fabricado.
En tu percepción, ves solo lo que eliges ver,
y experimentas lo que eliges experimentar sin
–escúchame bien–, sin ninguna preocupación
por eso que consideras que es tu mundo exterior.
Es siempre lo que tú quieres elegir para ti mismo.

Y entonces, cuando en tu espacio y tiempo,
tu mundo exterior no actúa de acuerdo
a lo que tú crees que son tus deseos,
sientes lo que normalmente se llama “ira”.
Y todos estáis en alguna medida al tanto
de la verdad de lo que he dicho.

La verdadera comunicación debe ocurrir en el silencio.
En el silencio descubres tu existencia
sin las ocupaciones del ego,
sin el constante ruido de los pensamientos
que tu cerebro parece producir.
Si verdaderamente quisieras percibir a otro ser,
y, más aún, si quisieras percibirte a ti mismo,
deberá ser necesariamente en silencio.

Porque allí encontrarás la comunicación.
En el silencio hay total apertura a lo que es.
Hay total libertad dentro de cada momento,
sin las ataduras y los obstáculos del pasado,
y sin miedo a las consecuencias o consideraciones acerca del futuro.

Así, una gran ilusión del ego
es la creencia en que verdaderamente puede comunicarse.
Es importante que no olvides
que en el nivel de tus pensamientos y de tu cerebro,
la verdadera comunicación es imposible.

Me doy cuenta de que, mientras estás aquí en este mundo,
procesas con palabras y pensamientos.
Y quizá discutas este capítulo con amigos.
Todo eso forma parte de lo escogido para la condición humana.
No te sientas mal por ello.
Pero sobre todo no te engañes a ti mismo pensando que es real.
El propósito de tal intento de comunicación, aunque frágil,
es conducirte hasta el punto en que,
mas allá de tus pensamientos y más allá de tus palabras,
toques el nivel de la verdadera comunicación,
que es el silencio adentro.

En tu engañosa tentativa de creer
que verdaderamente te comunicas,
has fabricado el cuerpo.
El cuerpo en un nivel superficial
es simplemente un vehículo para experimentar el espacio y el tiempo.
Y eso es todo.
Puedes pensar en él como una densidad de energía,
una consolidación que te permite resonar
con las frecuencias del espacio y del tiempo.

Pero realmente el propósito del cuerpo es validar en ti
tu creencia en la separación.
Y todas las cosas que el cuerpo hace
están diseñadas para convencerte de que estás solo.
Esto se relaciona con tus sentimientos y con una experiencia
que conoces muy bien:
que no puedes comunicarte con otro con precisión.
Esto se relaciona con tu inconmovible deseo de ser Uno,
cosa que no te es posible experimentar
mediante tu cuerpo o el de otros.
No importa la forma en que lo intentes,
los intentos deben conducirte a la frustración,
y a la creencia de que permaneces solo.

Y la miríada de experiencias corporales sirven a ese simple propósito:
hacerte creer en la separación.
La experiencia puede ser hablar de una forma
que el otro no entienda bien.
Puede consistir en una enfermedad, que es una forma muy eficiente
de validar tu aislamiento.
Y puede ser conseguido, quizá, en esa preocupación última
que es tu muerte.
Porque es cuando tu cuerpo muere cuando verdaderamente parece aislarte
de todos esos otros seres que aún no han muerto.
Todo esto, que es el producto de tu cuidadoso diseño,
fue fabricado para consolidar en ti
la creencia de que estás solo, y de que permanecerás totalmente solo.

ES posible caminar por esta tierra con una percepción verdadera,
para experimentar el espacio y el tiempo con alegría y sin miedo.
Es posible experimentar gozo con, y a través,
de esta ilusión corporal que has creado.
Pero solo puedes hacer eso, escúchame bien,
si alcanzas el punto
en tu mente, dentro de tu pensamiento,
en tu certeza y en tu experiencia…
el punto en que entiendes que este cuerpo ES una ilusión, una fachada;
y en el que entiendes que no es real,
y que verdaderamente no tiene ninguna consecuencia.
Ese fue el mensaje de la crucifixión y de la resurrección,
que fue mi validación, para todos vosotros, mis hermanos,
de que el cuerpo es ciertamente una ilusión,
y no tiene consecuencias en absoluto.
Por tanto, vigila tus conflictos, como dije antes.
Y vigila más aún tus intentos
de experimentar lo que llamas “comunicación”.
Recuerda que está bien para ti
honrar tu espacio y tiempo,
el hablar, el discutir y el compartir,
pero de forma vigilante asegúrate siempre
de incorporar en todo ello tu silencio.

Podéis practicar el silencio al escucharos el uno al otro.
Haces eso al no llevar pensamientos predeterminados,
sino al escuchar abiertamente
lo que te esté llegando a ti, desde tu hermano.
Puedes practicar tu silencio
cuando trates de comunicarte con otro.
Puedes lograr esto, y que sirva de sugerencia,
tratando de no ensayar o preparar con anticipación,
lo que TÚ vas a decir o hacer.
Simplemente deja que tu mensaje fluya
desde lo más intimo de tu ser.
Porque entonces ese mensaje será algo
que aún preserva el sabor de tu silencio.

En estas pocas últimas frases tan solo he estado hablando,
por supuesto,
del Instante Santo.

Así que permanece atento a las ilusiones del ego
–siendo el ego mismo la gran ilusión–,
mantente atento, atenta, a las características del ego:
al conflicto, la miseria y el miedo;
permanece atento a la ilusión de la comunicación
y a la creencia de que realmente puedes comunicarte
a través de tu percepción y de tu cuerpo;
y atento a la ilusión de tu cuerpo
–que es quizás la más difícil de soltar–
pues él no es lo que tú eres.

Todo esto es un mensaje de paz y de amor.
No se da para asustar,
sino únicamente para impulsarte en tu crecimiento y transformación,
a medida que aprendes este Curso.

Y cuando lo aprendas,
tu aprendizaje te llevará más allá de la ilusión en todos los sentidos.
Y al otro lado del velo de la ilusión
hay verdaderamente paz, alegría y Amor.

Bendiciones para todos. Eso es todo.

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