La Aceptación… en la era de las revelaciones que revelan siempre el mismo “secreto”   2 comments

Iceberg de Магадан, en Flickr

Iceberg de Магадан, en Flickr

(Ver antes otro texto sobre aceptación aquí.)

Índice

— Una introducción que es una conclusión: dar todo a todos
— El Secreto: eres y experimentas lo que piensas “por lo bajinis”
— Si quieres algo, seguramente estás siendo “tonto”
— Sentido común: “eres más tonto que Abundio
— Relación
— Aceptación
— Más sobre aceptación y las revelaciones

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Una introducción que es una conclusión: dar todo a todos

¿Por qué solo habría un “secreto” revelado una y otra vez de mil maneras?

Normalmente “con el ego” entendemos que:

  • debemos TENER algo (amor-sexo, dinero…)
  • antes de poder SER algo;

Antes de poder ser seres que experimenten paz/amor/alegría/felicidad/seguridad… lo que el ego nos dice es que debemos pasar siempre por el aro de lo externo: por el aro de lo que realmente no queremos (lo que a menudo conlleva elegir el sufrimiento como algo aceptable, en nuestras mentes, etc.). El ego nos dice que hay que conseguir o adquirir algo “fuera”, en el afuera del mundo —en un mundo que en realidad no está separado de nosotros en el sentido más fundamental de “separación”.

Esta maniobra “egoica” es justo lo que nos separa del Todo que somos.

Y ya hemos visto en alguna medida, en la vida, que las cosas no funcionan así, ya que muchas veces nos hemos sentido muy bien sin ello deberse a que se hubieran cumplido nuestros planes o deseos más “egoicos” —nuestros planes en cuanto al TENER que queríamos que estuviera antes que el SER.

En vez de prepararnos interiormente, “siendo”… en vez de prepararnos para lo que ocurre en nuestro interior… solemos alimentar el ego.

¿Qué significa esto? Con el ego, amamos otorgarle realidad al tiempo… al mundo “ahí fuera”…, así que queremos que la vida se trate siempre de conseguir cosas “exteriores” o cosas “en el futuro”…, y como resultado de muchos esfuerzos en una planificación que tiene una base de miedo mayor o menor (cuando no pánico). Y solo así, dice el ego, podremos sentirnos en paz —o con amor, o felices, alegres…, o realizados.

Entonces, ¿cuál es “el secreto”… por qué es “el mismo secreto” en todos lados… por qué, hablando muy en general, casi no hay distinción entre “lo New Age” y Un Curso de milagros…, etc., etc., —para quien quiera decir que todo eso no está “en el mismo barco”…?

El secreto (como se explica también de forma sencilla en Conversaciones con Dios)… sería “intentar sentir” que ya tenemos.

Y recordemos lo que dice el curso de milagros (UCDM), ya que por algo lo dice…: tener es igual a ser.

Sentir, por tanto, que “ya tenemos” esos sentimientos…, esos sentimientos que en realidad ya SOMOS…, pues nuestra realidad eterna se describe así: paz, amor, alegría en un compartir siempre pleno, en plena realización. Esta es la conexión que compartimos en esa relación (de Amor) en la que estamos todos por igual, ya…, co-creando… y en la que estamos relacionados cada uno de forma única pero… CON TODO… con todos los aspectos de la creación.

Así que, por cierto, quizá primero se trataría de estar dispuestos a observar… a “distanciarse” del auto-boicot constante en que nos vemos metidos “con el ego”. Esto es, se trataría de “estar dispuestos” a enfrentar, a ver, a mirar desde arriba, sin juicios, toda la oscuridad interior.

¿Cómo intentar entonces sentir que “ya tenemos”?

Usando el muy amenazante consejo de UCDM, por ejemplo, que da muy al principio; el de:

Da todo a todos.

Da el todo que somos…, el todo completo de paz, amor, alegría, satisfacción… en la Unidad que somos… es decir, en el vocabulario de UCDM… “en Cristo”…: dalo.

Da “tu todo” a todos, desea verlo todo en todos, desea crearlo Uno con todos… desea ver que tu hermano es todo, que en verdad no tiene intereses separados con respecto a ti…, que es Todo contigo.

Así, PARA RECORDAR QUE LO ERES TODO, DA TODO a TODOS 🙂

Para aceptar primero la “expiación” para ti mismo… da todo a todos.

Esto se “debe” hacer aplicando el único ingrediente mental de la sinceridad en el momento en que nos damos, en que damos aquello que aún no vemos en nosotros (paz…)…, aunque la mente antes y después no se lo crea, y por tanto haya quizá que aparentemente “luchar” contra ella tarde o temprano… —e intentando también ahora, cuando la mente juegue en contra nuestra… “aplicarnos” este curso de milagros o lo que queramos que nos ayude a no juzgarnos… a poder sentir más aquello de…: “no sé”.

Así, tal y como vimos que también explica “Conversaciones con Dios”, esto se hace con gestos que intenten expresar nuestra nueva elección, pero sinceramente. Intentando pues expresar nuestro nuevo y quizá tímido intento de implantar dentro, sinceramente, una nueva creencia en nuestra mente… una creencia nueva que sustituirá las del ego… sobre nosotros mismos.

Nuestras “nuevas creencias”, que se harán una sola para luego —incluso ellas— también finalmente disolverse… disolverse en la clara certeza que somos… serían las siguientes —tal y como las expresa el magistral Un Curso de amor, en sus “Tratados”…:

  • dar y recibir como una sola cosa…
  • ninguna relación es especial…
  • ninguna pérdida, solo ganancias
  • solo aprendemos en la Unidad
  • existimos en la relación y la Unidad
  • ya estamos “realizados”…

Esas “creencias”, al sustituir las antiguas… en general nos llevan a reconocer que ya somos paz, amor, alegría, “realización”… y que nada nos puede arrebatar todo eso.

Estas “creencias” nos llevan pues a los sentimientos que buscamos encontrar, a través de ellas, y que por un lado querríamos que se convirtieran en certezas… aunque lo normal es que ¡no los queremos! ¡No queremos esos sentimientos y queremos seguir sufriendo!

Es curioso.

Así, todos estos textos, y muchas otras cosas, lo que pretenden ante todo es que nos demos cuenta de hasta qué punto estamos locos de remate, pues no queremos paz, alegría, amor, realización —y sí sufrir.

Por eso hablamos de aceptar que tenemos esa oscuridad dentro, de querer reconocerla, de tener una mínima disposición a reconocerla en nosotros para poder hacernos cargo de ella, y así poder dejar de proyectar y proyectar el conflicto “afuera”, dejar de proyectar la culpabilidad que es dicho “conflicto interior”… hacia fuera.

Siguiendo con los “gestos”…: si se hace sinceramente, supongo que “no habrá límites” en lo que se aprenderá con esta práctica… con lo que “nuestro pensamiento” aprenderá con ello.

Aprenderá ideas nuevas sobre nosotros mismos, que, como las ideas son “fuente de la experiencia” (“ideas no abandonan su fuente”… y de cierto modo todo es UNO)…, crearán poco a poco más y más experiencias desde nuestro nuevo estado de ser.

Pero cuidado: tampoco por estar haciendo esto, si lo hacemos, tenemos que obligarnos a forzar “estados de conflicto” así porque sí…, con esa tensión que tanto alimentamos a veces entre :

  • lo que queremos REALMENTE hacer,
  • y lo que pensamos que HAY QUE hacer…

Así, nos estamos eligiendo a nosotros mismos todo el rato…:

  • o bien elegimos el pequeño “nosotros-mismos”, al mini-yo… mini-ser…, la pequeñez… el “ego”…
  • o bien nos elegimos a Nosotros Mismos, eligiendo aceptar la expiación (deshaciendo el miedo)… pero primero en nosotros mismos; elegimos así nuestro Sí-Mismo de la Unidad… eligiendo nuestros sentimientos, haciéndonos realmente LIBRES.

Elegimos intentar expresar sinceramente la “versión más “grandiosa” del ideal más alto sobre nosotros mismos, como lo dice Conversaciones con Dios 🙂 .

Así que en UCDM tenemos en cierto modo el mismo secreto que en cualquier lado, y que en el “El Secreto”:

  • “Acepta la expiación para ti mismo”, dice UCDM, siendo eso lo único que hay que hacer; es decir, quítate todo miedo pues lo eres todo, y el Todo que eres YA engloba todo miedo, lo reduce a sombra.
  • Es decir, acepta que mirando en el interior puedes acceder ya a la Fuente “gratuita” que disuelve la oscuridad.
  • Pero has de querer, al mismo tiempo… diríamos…, atravesar TU oscuridad…, no reprimirla sin más…, sino simplemente desea “negarla” mientras la ves… en ese paradójico “negar mientras ves”… situándote por encima del campo de batalla… en ese movimiento de Aceptación que supone estar dispuesto, dispuesta, a enfrentarlo todo sin juicios… cualquier sentimiento… mientras aparece…, para que se pueda si acaso “disolver”, una vez traído a la consciencia… una vez traído al abrazo de la luz que somos… de ese otro estado de ser que estamos ahora…
  • “DANDO”, dando para poder “RECONOCERLO” en nosotros… al dar ese TODO que somos, que es nuestro verdadero ser… “dándonoslo” a nosotros mismos en cualquier momento…, sin condiciones… ante cualquier aparente “prueba”… o ante cualquier suceso más banal…
  • y tomando consciencia quizá poco a poco de cómo las condiciones y los obstáculos nos los ponemos nosotros mismos.
  • Expresa pues tu elección, la más elevada del momento, pues si no no tendrá efectos, no servirá. Expresa tu Yo, abandona el odio al yo, si estás en ello (es común).
  • Es decir, dalo “todo” a todos.
    Da el TODO que estás aprendiendo a reconocer…, da el estado de Unidad, reconocido, reconocida… para aprender a reconocer tu ser… dalo a todos pues está en todos…, pues somos iguales en eso, en el compartir “en Cristo”…, NO hay realmente INTERESES CONFLICTIVOS… en Unidad y relación no hay de eso… en “la expiación” todos deseamos lo mismo… aunque a la vez todos estemos relacionados de forma única con todos los aspectos del Todo de Todo…

Desea ver lo que eres… fuera…, desea la visión en todo. Da el Cristo a todos… ve la faz de Cristo… en todos, en todo.

Reconoce que «Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido».

Dios te ama, el Amor es.

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El Secreto: eres y experimentas lo que piensas por lo bajinis

«El Secreto», en el lenguaje del curso de milagros, se diría de una forma que puede parecer algo misteriosa…:

“las ideas no abandonan su fuente”.

Las ideas crean.

Entonces, como normalmente vibramos en cierto rechazo y no en aceptación…, lo que reforzaremos será la idea subyacente, la idea promotora del rechazo —normalmente será miedo-separación.

Entonces, ese principio, aplicado a este miedo con el cual solemos “vibrar”, desde el cual solemos crear todo en nuestra experiencia… ese principio se diría:

“el miedo no abandona su fuente”.

El miedo-separación… crea.

Y por tanto veremos miedo “fuera”, en ese ilusorio “afuera”, en ese mundo que todas estas nuevas revelaciones —en esta maravillosa época de revelaciones— dicen que en realidad fluye desde nosotros (el mundo… por entero… aunque no lo parezca, aunque decirlo parezca una locura).

Claro, si seguimos reforzando miedo, lo seguimos alimentando, y si hacemos cosas desde ahí (hacer, decir…)…, entonces el miedo no abandona su fuente, y así, por ello, con todas las cosas que hagamos —y con cómo las percibamos (interpretemos)—… con todas ellas… seguiremos y seguiremos teniendo miedo.

En vez de abarcar y abrazar las consecuencias del miedo y el miedo mismo —para que así se disuelvan al enfrentarlos, y por el mero hecho de mirar todo sin juicios— en vez de eso…  las cosas siguen dando miedo (escasez, etc.) por haber proyectado el miedo… y seguimos haciendo que las cosas nos parezcan muy seriamente reales… no pudiendo interpretar todo más y más con el amor.

Insistamos en que, igual que decimos que seguirán “dando miedo”… podríamos decir: seguirán dando “carencia”, o “sufrimiento”, etc.

Por eso aceptar será tan importante, o sería lo único importante al final —aceptar la abundancia del aquí y ahora real, de nuestra unión.

Un estado de “aceptación fundamental” sería un nombre posible que podríamos dar al estado de estar instalados en la unión-con-el-amor en vez del miedo…, unidos a esa guía interior que es la mejor manifestación de ese “amor absoluto”, de la Vida, de la única solución real para todo… en este mundo.

El miedo no podemos simplemente “aceptarlo” y ya está… habría que ir Aceptando la unidad…, Aceptando con mayúsculas… Aceptando dentro de nosotros ese SER que disuelve el miedo de forma natural… esa unión con ese ser que no se ve… y que la gente realiza de muchas maneras con sus “caminos espirituales”, con sus vidas en general… en esa unión con la guía interior que es eso que quiere que hagamos este curso y otros… para así poder realmente “aceptar” el miedo en su propio no-ser-nada y disolverlo, yendo a la causa de nuestra experiencia “normal”: nuestras creencias, y no las certezas que provienen de la unidad.

El miedo nos hace enroscarnos en más círculos viciosos, como he visto en varias situaciones:

por ejemplo, si seguimos “intelectualizándolo” todo… de forma que tal intelectualización en realidad no nos sirve para “sanarnos” de nada, es decir, para “deshacer nuestro ego”; es decir, para deshacer ese aferramiento a la forma… un deshacer que deje paso a que el Yo-en-unidad se pueda ir expresando con mayor facilidad.

Pero tenemos miedo a simplemente “ser”…, necesitamos seguir inercialmente las mediaciones, sobre todo “mentales”, en el sentido de “mente intelectual” (es decir, la mente que refleja el apego a la forma)… con la “mente” separada “del corazón”.

Estos principios son tan simples que asustan (al ego), y por eso a menudo nos costaría tantos años el aceptarlos: el “secreto”, el principio de UCDM…, esa Aceptación cada vez más consciente que podamos conseguir con cualquier experiencia o “camino”, sea o no llamado “espiritual”.

El mundo parece muy complejo, y parece que hay que “hacer” y “hacer”, y como sabemos el ego está encantado de que pensemos —con él— que “hay que hacer” muchas cosas esforzándose para solucionarlo todo, en una actitud fundamental de rechazo (de la que “desgraciadamente” surge gran parte del “ansia” que tenemos por cambiar el “afuera”).

Esto reforzaría el pensamiento del esfuerzo, del más basto esfuerzo, que como casi siempre esconde miedo.

Nuestro ego se cree que ha logrado tantas cosas “en la vida”… muchísimas cosas… con este tipo de individualización. Y sin embargo, como dice UCDM, lo único que se conserva es lo que procede del amor.

El “problema” sería que, si queremos sanar, hay que tocar un núcleo muy profundo de nuestro ser… núcleo del que la gente nos alejamos cuando estamos:

  • por ejemplo mucho en “la mente” (en el sentido análisis, intelectualismo, etc.)…, discutiendo y discutiendo… defendiendo posiciones…
  • en vez de llevar las cosas más al corazón, permitiéndonos más actuar desde ahí…  no olvidando nunca la actitud que no ve realmente intereses conflictivos… que no se termina de creer del todo “la película” de este mundo como para separarse realmente de quien sea, en actitud —que no ve por tanto INTERESES SEPARADOS realmente con respecto a nadie.
    Y al llevar las cosas al corazón… entonces “seguimos nuestros sentimientos”… es decir, desde el “funcionamiento” unido de corazón y de “mente” logramos tocar nuestro núcleo, deshacer nuestros miedos (“mente” tiene ahora como se ve el sentido “intelectual” de “mente”, en tanto que sería esa entidad apegada a la forma, a la forma de nuestros pensamientos usuales, y de las emociones que son más desintegradas… o las más desintegrantes… por el hecho de que responden ante todo a los patrones del pasado…, tan enroscados como están éstos con lo corporal y las formas).

Normalmente nos queremos muy poco, si acaso nos queremos con una “autoestima inercial” del ego…, pero no realmente con amor por nosotros mismos —incluso nos damos asco “por lo que pasó…”, “por lo que no pasó…”, etc.

Como bien “sabemos”, nosotros creamos o fabricamos dependiendo de lo que contengamos dentro, del contenido de la mente (“mente” esta vez en sentido amplio, no la “intelectual-apegada-a-la-forma”). Pero normalmente no queremos mirar adentro o “de frente”, no queremos enfrentarnos a la raíz del asunto.

Será por ello que Un Curso de milagros, o Un Curso de amor (UCDA), etc., invitan a que miremos de otra manera, una y otra vez…, a que cambiemos la identificación, el foco de la identidad… para dejar de comulgar por ejemplo con la simple “mentalización” o intelectualización de todo… y establecer de verdad nuestra identidad en, como lo llama UCDA: el Yo elevado de la forma, al unir mente y corazón.

Si quieres algo, seguramente estás siendo “tonto”

En el lenguaje de esa otra revelación, Conversaciones con Dios, se trata de prácticamente lo mismo, claro está. Para hablar de ese principio de UCDM (de “las ideas no abandonan su fuente”…, es decir, de “el Secreto”)… se habla de eso mismo diciendo que:

  • cuando QUEREMOS algo, en ese sentido de “querer” que nos molesta, cuando sentimos carencia real… normalmente estamos queriendo o “deseando” desde un “Pensamiento Promotor” determinado. Así, este pensamiento promotor por tanto lo…
  • reforzamos… y casi siempre tiene que ver al final con el miedo, pues casi siempre estamos alimentando al “ego” cuando sentimos que algo nos falta; así que reforzamos el miedo a carecer… es decir, el simple pensamiento de “carencia”, de escasez… reforzando al mismo tiempo un “gran” principio guía de nuestra sociedad primitiva: “no hay suficiente para todos”.

Es decir, si vibramos en la carencia, si nos lo tomamos personalmente… si juzgamos nuestra situación, si nos resistimos… si luchamos contra nuestros sentimientos… entonces…, el universo, que en gran medida diríamos que es “nuestra creación” —pues digamos que somos en gran medida los “jefes interiores” del universo—… el universo… nos responde con esa experiencia una y otra vez, pues es eso lo que en realidad estamos “pidiendo” (carecer) en el nivel profundo y creador de la mente; es lo que pedimos si seguimos y seguimos albergando esa idea, y además, tan fuertemente —como lo solemos hacer… si nos lo seguimos creyendo tanto, o tan mal.

Esto tan elemental parece que ya se dijo de muchas maneras en la tierra, y parece que vamos lentamente aceptando estas simples “verdades de la revelación”. Todas parece que “valen”, pues como ya “sabíamos”, la verdad de nuestro ser en el fondo no se puede decir o pensar —o podríamos decir: “no a la manera usual”.

Sentido común: “eres más tonto que Abundio

Estos “secretos” se podrían decir o sugerir con el lenguaje del “sentido común” o incluso intentando usar el refranero 🙂 . Seguro que hay mil maneras.

Es decir, esta forma usual de ser dentro, de comportarnos interiormente… esa que “luego” produce en nuestra experiencia precisamente todo eso de lo que luego conscientemente queremos huir…, o todo aquello que decimos “no querer”…, todo eso contra lo que nos resistimos… toda esta forma usual de ser tontos “dentro”… podría decirse con aquel dicho de:

“eres tan tonto como Abundio, que vendió el coche para comprar gasolina”.

Vendemos todo el rato nuestro “ser en unión con el amor”, que es realmente un “cochazo”, un carro muy caro… creyendo y aceptando muy profundamente la idea de la escasez, y por tanto el miedo… y, así, hemos vendido “el coche” tan bueno para comprar una gasolina que ahora no podemos usar… para lo que realmente queríamos usarla: estar bien, en paz, “funcionar”.

Ahora la gasolina comprada con nuestro inútil e inconsciente “albergar miedo”… ese miedo que nos hace proyectar (“comprar” algo en lo externo, tragarnos el cuento de que lo externo es intrínsecamente lo que contiene nuestra “felicidad”)… ya no nos sirve ahora… no nos sirve esa gasolina para “satisfacernos”…, pues lo que nos satisface realmente lo hemos vendido: era nuestro estar unidos en creación…, en la Unidad que somos… con el verdadero principio de la creación, el del amor.

Relación

La creación en unidad y relación es lo único que existe.

Cuando uno no está dispuesto a relacionarse, a unirse, parece que evolucionamos “menos”, es decir, parece que nos enroscamos fácilmente más en los patrones, en el pasado, que paramos la evolución artificialmente, reafirmándonos así más en la “nada” vital.

Pero solo en la relación realmente somos. Además, inevitablemente, todo el mundo va seleccionando, más o menos “con el ego”, sus relaciones —con más miedo, con más amor… más desde el ego… más desde su “yo elevado”….

Y en general cualquier relación nos obliga a hacer “la meditación suprema”, por así decirlo, y que es…:

  • compartir, comunicarse realmente…, es decir ser co-siendo, con-siendo… con el otro, al escuchar… ampliar esa inmensa confianza con la que venimos al mundo por el mero hecho de poblar con nuestro espíritu una carne tan absolutamente desvalida…
  • co-sintiendo, con-sintiendo, consintiendo (com-padecer, en el buen sentido)…
  • tomando puntos de vista “ajenos”, reuniéndolos con los “propios”… para sumar… dando pie a menudo a “algo más”… a algo mayor.

Co-evolucionar, pero desde niveles profundos… por tanto… y no simplemente vernos como separados de cualquier cosa que nos rechine.

Aceptación

Al principio, cuando aún estamos construyéndonos o reforzando nuestro ego… al creer que nosotros, realmentepor nuestra cuenta nos podemos “cuidar”, “salvar”…, somos quizá muy selectivos con las relaciones.

Creemos que podemos separarnos realmente de todo aquello que rechazamos interiormente (por ejemplo: “el capitalismo”…, o en general cuando rechazamos cualquier situación o persona que refleje cualquier aspecto del ego…, de ese ego que en realidad todos compartimos por igual si lo vemos como un sistema de pensamiento… el de la separación…)… creemos que podemos separarnos… de todo aquello que quizá “los demás” reflejan de nosotros mismos.

Luego, según parece, nos vamos abriendo a aprender con todo… a abrazar toda experiencia como una-con-nosotros, a abrirnos a ese yo espacioso que somos… donde cada vez más fácilmente podremos para empezar no condenar, no clasificar o condenar sin más a nadie.

Necesitamos pues aceptar los sentimientos. Pero parece que hay que tener cuidado en esto. Y para tal cuidado estarían los textos que citamos, o una terapia: para el cuidado del Yo frente al mero “ego”.

La aceptación tiene que correr en paralelo a la apertura de la capacidad de expresar el verdadero Ser, el Yo personal, según éste se va librando de las creencias “falsas”, es decir, del ego en tanto creencia en la realidad de la separación.

Tenemos que aceptar no lo de “fuera” en sí —pues no hay “afuera” en sí— sino nuestros sentimientos en el presente… aceptando cómo nos sentimos en el presente —aceptando el presente, por tanto.

Pero aquí parece que también hay que tener mucho cuidado al principio. ¿Por qué? Porque los sentimientos que vienen del miedo se tienen que “transmutar”, y si nos apresuramos a una aceptación plana de lo que en realidad proviene del miedo (que en gran parte serán las identificaciones más bastas, basadas en lo corporal en el más basto sentido de apego a las formas y la forma…)…, podemos estar tapando la expresión del Yo, del verdadero ser.

Por ejemplo, si no vimos esto claro con el curso de milagros (si no nos unimos con nuestra guía interna al practicarlo tal y como pudimos practicarlo)…, entonces, una de dos:

  • o bien lo practicamos más, dejándonos de verdad en manos del espíritu interior o guía personal…
  • o bien vamos a aclararnos más con el magistral Un Curso de amor, por ejemplo (que podríamos decir que para eso fue dado, al parecer, entre otros mil motivos).

Hay que tener mucho cuidado con el “odio al yo”, que estaría muy generalizado hoy. Yo lo he visto mucho, empezando por mí, y en otros que leían el curso de milagros.

Una aceptación digamos “neutra”… al principio… taparía los sentimientos que vienen de nuestro verdadero Yo de la unión, en la Unidad.

Así, puede que no nos estemos permitiendo ver, aceptar, los sentimientos de nuestro Yo personal, el que se va librando del ego.

Más sobre aceptación y las revelaciones

Debido a nuestro sistemático “no querer entender” el principio (fabricamos nuestra realidad), puede ser que venga bien cambiar de vocabulario.

Por eso sería que “la voz” en Unidad habla de tantas maneras: en conversaciones con Dios, los dos Cursos, Seth, etc.

Ese principio de UCDM (las ideas no abandonan su fuente) sería lo mismo que decir que todo nos lo hacemos a nosotros mismos debido a que estamos en realidad causando nuestra experiencia desde esas ideas (al final solamente 2 ideas-emociones).

Todo el rato estamos ahí, en una u otra:

  • o Dios o el ego…
  • o la Vida o la ilusión…
  • o bien elegir expresar desde nuestro ser, ahora, la Versión más grandiosa de la Idea más elevada de nosotros mismos… o bien no hacer esto (lo cual a veces se consigue (el “sí hacerlo”) haciendo aparentes “tonterías” para empezar a hacer algo… cumpliendo con “deseos tontos del corazón”, como viene a decir Un Curso de amor).

Cuando deseamos o queremos algo, lo normal es que estemos alimentando y creando (fabricando) ese mundo que precisamente no nos va a dar “lo que queremos”. ¿Por qué? Porque estamos en realidad incubando la falsa idea de la carencia, la escasez…, y lo hacemos precisamente en un “aparato” muy poderoso y que no está en el cerebro: la mente, que, incubando esas ideas de “separación-miedo”… está incubando nada.

Esto tan simple sería todo “el secreto”… nada más… ese secreto que, cuando lo vamos de verdad comprendiendo con todo nuestro ser, integralmente… se supone que “despertamos”. Primero despertamos “individualmente”…, y…, en el lejano e ilusorio futuro… “colectivamente” —colectivamente en o hacia esa “etapa de luz y vida”, a la que al parecer “finalmente” llegan los planetas habitados (no sé si todos; y esta es al parecer una etapa en donde no necesariamente vamos a tener que “estar” todos… o a la cual no vamos a tener que “esperar” todos necesariamente para poder ser felices en ese “afuera del tiempo” que es nuestra mente).

Así que debemos aprender a rendirnos, rendirnos a ese principio… el que hemos comentado, el que a menudo tratamos demasiado “teóricamente”.

En realidad se trata de ampliar la “práctica”, más que nada.

Como decíamos, si se rechaza algo —con un matiz de condena, aunque sea ligero (“juicio” en el sentido del curso de milagros)—… entonces…, normalmente es porque estamos reforzando la idea de miedo que se encuentra como “pensamiento promotor” de ese rechazo.

Para realmente poder negar algo, paradójicamente hay que primero abrazarlo, en el concepto de abrazo que da el curso de amor. Debemos dejar que todo nos atraviese y salga por nosotros con su propia manera de dar su propio sentido (este es un gran tema en Un Curso de amor, que comenta así sobre la relación con el mundo…, relación que solemos evitar a toda costa para así no expandir nuestra consciencia… y para que así, “tristemente”, el mundo no se vea como el cielo que puede ser).

  • Esa idea, miedo, no abandona su fuente…,
  • y nuestra mente es la fuente de todo,
  • el mundo fluye de ahí, de nuestra mente…,
  • así que la idea parece verse “fuera”…
  • sentirse “dentro”…
  • padecerse en esa “mitad del camino” que sería “el cuerpo”…,
  • y reciclarse vete a saber cómo… pero una y otra vez…
  • y así…, dale que te pego.

Los lenguajes de todas estas revelaciones (CcD, UCDA, UCDM, Seth…) nos pretenden presentar esencialmente “las mismas cosas”… pero cada una a su manera…, y para animarnos a desatascarnos a nosotros mismos… para quizá ayudar y animar facilitando la evolución de nuestra consciencia… en cuanto a que ésta se va ampliando para acoger más y más experiencia de esa luz que realmente somos… y con ello disolviendo “la otra experiencia”.

En realidad, la meta nada tiene que ver al final con las palabras, pues, como sabemos, “la verdad es”……, y la meta sí que tiene que ver con ese “resultado” que en realidad no debemos esperar ansiosos… sino aceptar en cada Instante… pidiendo ese “instante santo” —que dice UCDM—, mediante la aceptación de nuestro verdadero ser y nada más.

Si creemos en la realidad de las consecuencias del miedo (sufrimiento, etc.), es decir, si “aceptamos mal” el miedo, entonces no aceptamos en ese mismo instante nuestro verdadero ser y por tanto no estamos aceptando nada.

De ello trata “la aceptación”. Por ello habría que “aceptar” el sufrimiento en el sentido de no darle poder sobre nuestro ser…… para poder realmente Aceptarlo (“borrarlo”).

Por eso tenemos entonces esta paradójica “aceptación”: la aceptación de lo que vemos delante… dejarse atravesar por ello… en ese gesto “sutil” pero que a los niños se les daría mejor.

Reforzamos pues la idea de miedo-separación si rechazamos hacer ese gesto básico de Aceptación con mayúsculas…, ese gesto primero o inmediato, interior… el gesto de abrazar el sufrimiento “fuera”… o en nuestro cuerpo, etc.… tal y como diríamos que un niñito observaría, sin juzgar, lo que le gusta o le disgusta… guiándose por sus sentimientos y, digamos, retirándose sin resistir ni luchar…, si puede…

Y así todo el rato, muy simple.
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Nota: este tema de la aceptación está muy bien expuesto en los Diálogos del curso de amor.

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2 Respuestas a “La Aceptación… en la era de las revelaciones que revelan siempre el mismo “secreto”

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  1. La verdad,,,no entendì nada de la forma,…aunque si el fondo.

    • gracias por mirar y comentar!
      ya lo voy repasando también 🙂

      Lo importante era “el fondo”.

      De todas maneras el texto vale de invitación a esos textos que aparecen comentados: Un Curso de amor… Conversaciones con Dios, UCDM, etc.

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