¡Alegrémonos de ver tanta corrupción ahí fuera! : la necesidad de líderes, la necesidad de aceptar el poder que somos. Y la base de irrealidad de todas las apariencias como fundamento para todo “líder” que se precie :) (un fundamento consciente o inconsciente)   Leave a comment

Mari Perron (Un Curso de amor) y una amiga (supongo) :)

Mari Perron, que recibió el texto de Un Curso de amor y una amiga

Índice:
– Introducción
– Líderes: ¿para qué?
– Nuestro estado de corrupción
– Los líderes
– Los subordinados
– Volviendo a la base: espejos

____
__

Introducción

¡Alegrémonos de ver tanta corrupción ahí fuera!

Nos tiene que parecer algo bonito, no en sí, sino por lo que siempre hay detrás de todo (Amor).

Y si no nos parece bonita mientras “luchamos” “contra” ella… entonces seguirá existiendo cada vez más, con una mayor intensidad en el planeta humano, como un todo global.

Los líderes parecen ser necesarios justamente para eso, como “espejos”.

Los líderes son necesarios, tanto para lo “bueno” como para lo “malo”, pues, como sabéis, en general no hay ni “bien” ni “mal”…, sino solo lo que se ajusta, lo que hace justicia o no… a lo que hemos elegido ser (a la elección más profunda que hagamos… para nosotros… y a lo que hace justicia o no a la sostenibilidad, a la propiedad, de esa elección).

Necesitamos aceptar el PODER que somos, para bien y para mal.

Pues, como sabemos…: creamos desde nuestras creencias.

Además, ya “sabemos” cuál es una base muy práctica, para todo: “la irrealidad de todas las apariencias”.

Este es el fundamento para todo “líder” que se precie, para dejar atrás todo miedo 🙂 —puede ser un fundamento desde el principio asumido conscientemente… o bien, puede ser “asumido” principalmente de forma inconsciente (porque ya se ha asumido, aunque no se recuerde “cuándo”).

Líderes: ¿para qué?

Podemos considerar a los “líderes”, en general, como ejemplos visibles.

Al ser eso, visibles, les podemos seguir, seguir en el ejemplo, o simplemente podemos captar el mensaje que visualizamos cuando simplemente vemos sus acciones.

Esto es fundamental, también y quizá por encima de todo… en la esfera del hogar. La observación de nuestros “líderes” ahí es fundamental.

Ya hemos hablado del “hogar”, donde aprendemos o actualizamos con mayor o menor fuerza nuestra natural confianza, confianza en nosotros mismos primero… es decir, confianza en la naturaleza. Así que ahí… en el hogar… aprendemos o “desaprendemos” —de una forma que puede marcarnos mucho— respecto a las cualidades de relación fundamentales (confianza, consciencia, honestidad, responsabilidad… esos “valores”).

Tales “valores” luego los veremos o no manifestados fuera, en “la sociedad” —sociedad de la que pasaremos a quejarnos tan fácilmente…, pero donde en realidad vemos simplemente reflejado todo ese aprendizaje casi digamos “criminal” 🙂 que hemos vivido como infantes, que nos han dejado vivir como infantes (con un desamor estructural, etc.).

Volviendo al tema, podríamos llamar “maestros” a tales líderes.

Los líderes están, por tanto, ahí “fuera” simplemente para que podamos visualizar nuestras creencias, es decir, todo lo que creemos de nosotros mismos, todo lo que creemos ser “por dentro”.

Si nosotros mismos creemos de nosotros mismos que somos por ejemplo “malos” (ya que todavía rige ese principio básico que dice, para mucha gente, que el ser humano es “malo por naturaleza”), o si nos creemos egoístas o corruptos, deshonestos e incoherentes, veremos eso mismo ahí fuera —por ejemplo en “la casta política”, en su propia función colectiva como casta, o en el comportamiento de sus individuos.

Los políticos serían pues, en gran medida, en este caso, “líderes” en el “mal” sentido de la palabra… “maestros” con los que visualizamos nuestro “interior” deformado —por nuestras creencias distorsionantes.

[Y por cierto, ¿qué es lo que hace que, en la vida, el “ejemplo” de alguien ahí fuera, su vida “poco ejemplar”, por ejemplo, nos sirva como una visualización que produce en nosotros el deseo de no seguir su ejemplo… o bien qué hace que tal visualización pública nos sirva como verdadero ejemplo?]

Y otra observación elemental: también vemos nuestro interior deforme, mentalmente deforme (con creencias dementes aunque “normales” hoy)…, también vemos normalmente nuestro interior… en todo nuestro alrededor en general: en “amigos”, en familia.

Vemos nuestras creencias sobre nosotros mismos “fuera”, casi perfectamente reflejadas. Son pantallas donde proyectar o bien donde revertir las proyecciones y con las que pasar a ser, por así decirlo: solo “positivos”.

Pero en el caso de que proyectemos constantemente… nos quedaremos con cara de tontos al proyectar nuestros juicios… en el habitual desahogarse del ego… creeremos estar comprobando cuán efectivamente vemos que “son los demás” los que son tal cosa o tal otra, que son algo “malo”… mientras que, a menudo, nos creemos a salvo de esos mismos errores que tan claramente vemos “fuera” —salvaguardando nuestra inútil “cara de inocentes”.

Así que por ejemplo los políticos que dan (mal) ejemplo, y que, para empezar, digamos que simplemente dan la cara (cosa esta que quizá siempre es algo de agradecer :), ya sea para bien o ya sea para mal)… ellos… solo están ahí como un “servicio” solo a agradecer… sirviendo para hacer visibles todas esas creencias fundamentales que compartimos en la demencia, demencia a su vez tan bien y también compartida: la de nuestro estado habitual. Son nuestras creencias sobre nosotros mismos, creencias que, para bien y para mal, crean nuestra realidad (creencia en la escasez, etc.).

O bien tales “líderes” están ahí, de forma complementaria en este lado negativo del “dar ejemplo” —por ejemplo en los grandes casos de “maestros oscuros”, como Hitler— mostrando una frontera muy definida, un criterio, un parámetro claro, contra el cual definirnos con gran firmeza.

Entonces la necesidad de líderes es eso, una necesidad, un “hecho” obviamente fundamental… y lo seguirá siendo hasta que podamos vivir en fases mucho menos primitivas que esta civilización.

Y ahora, en el buen sentido de la palabra, un “líder” es, entonces, quien intenta que todos los demás —sus “subordinados”— puedan adquirir por igual ese carácter de “líder”, es decir: poder aceptar el propio poder con plena valentía —y, si es necesario, es decir, si nos vemos llamados a ello… poder aceptarlo también siendo a la vez muy visibles en la sociedad, en el planeta.

Lo que buscan los líderes, entonces, y lo que buscan de forma “fundamentada” —fundamentada en su propia sabiduría— es el empoderamiento esencial, completo, de sus “subordinados”.

Y es esto lo que precisamente parece faltar hoy: “ejemplos” de seguridad…, de fortaleza o certeza… ejemplos de ganas sinceras y firmes de aceptar nuestro poder como seres que realmente estamos en ese poderoso medio ambiente mental y eterno del Amor y la Libertad —y ello para, si se quiere ver así, “distribuir” esas “ganas” de recuperar el poder, ese poder que realmente somos.

Los líderes serían pues aquellos que buscan la independencia de todos los que por el momento seríamos sus subordinados. Buscan “criar” más y más líderes 🙂 , hasta que, digamos, todos lo seamos, hasta que todos nos sintamos “como un líder”, en el buen sentido —es decir, con una certeza productivamente sentida desde el Amor, plenamente enrolada en el mundo.

Los líderes verdaderamente inspirados, inspirados por el bien de todo y todos… buscan lo contrario que parece darse o buscarse hoy, en  este nuestro digamos “estado corrupto”, tan normalizado en tantas “esferas sociales”.

Nuestro estado de corrupción

Nuestro estado corrupto se muestra:
— por ejemplo en las familias, en cómo las familias o contextos de acompañamiento y educación no saben o no pueden y no quieren, a menudo, educar para la independencia de los tutelados (emocional-socialmente…),
— los maestros tampoco con sus alumnos…

Y es que parece que vivimos en el miedo, en la incertidumbre que alimenta la cobardía, en el cinismo que, en gran medida, lo estamos viendo estructuralmente implementado, ahí fuera, en nuestras “instituciones económico-sociales”.

Y cuidado: se trata siempre de un “parecer”, de una apariencia… solo parece que vivimos eso…, pues lo que vemos fuera es, recordemos, meramente un espejo —un espejo de nuestro interior desintegrado. Pero, más adentro, realmente y de forma más profunda, todos tenemos algo distinto de toda esa “porquería” que parece tan real y que vemos fuera en tanto que estado de corrupción generalizado.

En cierto modo, ¡debemos alegrarnos de ver tan claramente tanta porquería fuera! (pues es lo que creemos de nosotros mismos).

Los líderes

Los líderes… serían como los buenos maestros o los buenos padres… ya que buscan hacer todo lo posible para que —directa o indirectamente, es decir, por ejemplo, de una manera que sea acorde con el estado de la tecnología en esta sociedad—… todo lo posible para que… las personas se puedan independizar, es decir, sentir realmente independientes, individuos en relación productiva, creativa, con su ambiente:
— tal y como por ejemplo les pasa a unos hijos cuyos padres (“buenos” padres) quieren ante todo su “igualdad social”… quieren ayudarles básicamente a conseguir esa igualdad —frente a una dependencia vivida de forma enfermiza, tan a menudo, que de mil maneras hoy nos acosa…
— o tal y como los alumnos de “buenos profesores” conseguirán igualdad en sabiduría con respecto a tales profesores “buenos”…

Los subordinados

Unos subordinados, los que aprenden a “ser líderes”, en general van a verse ayudados por éstos: en el buen sentido de la palabra “líder”, como decíamos… y en el buen sentido de la palabra “ayuda”.

Tales líderes, y en general todo el mundo, ayudarán a visualizar, pensar, crear las condiciones que sean idóneas para nuestra individuación como seres completos, como seres que buscan “recuperar el poder” —el poder creador, profundamente creador que, como mentes que somos, conjuntamente, se manifiesta aquí proyectando o soñando todo un universo (!), desde el totalmente creativo y poderoso nivel de nuestra mente o unidad compartida.

Todos recuperaremos, pues, y seguramente con la participación de muchos líderes como los que ya hubo —más o menos espontáneamente surgidos— recuperaremos… el sentimiento de que podemos estar ampliamente relacionados y ser poderosamente activos en todas esas esferas donde, en un momento dado, tales cosas se necesiten —es decir, donde nos veamos llamados o inspirados a relacionarnos con poder y con el poder.

Los líderes, que surgirán o surgen ya de forma natural —y para hablar de ello nos podemos empezar a guiar por las pistas a las que apuntábamos en el texto sobre verdad y visibilidad— los líderes… tomarán muy buena nota de las herramientas de las que hoy disponemos, y que ya son utilizadas (redes sociales, internet, movimiento de visibilidad y apertura en el uso de la tecnología, los datos, etc.)… para establecer discursos y prácticas cada vez más claros sobre las condiciones sociales que vamos a buscar compartir, más y mejor, todos, a nivel tanto planetario como local.

Y esas serán las condiciones que permiten que, cada vez más gente, salgamos del estado de “niñez política” en el que nos vemos hoy, con estos sistemas económico-políticos tan aparentemente “anti-sistema” —es decir, tan sin-Amor.

Son destructivos —estos sistemas sociales anti-sistema— mismamente en el aspecto corporal: en cómo nos acostumbramos a esta locura ambiente, donde maltratamos química y físicamente nuestros propios cuerpos. Esto lo observamos hoy en la esfera de la alimentación… y en todo tipo absurdas “ortopedias” sociales ya desfasadas… en las que nos vemos metidos al vivir todos del mismo modo las infraestructuras de, por ejemplo, las tan megalómanas ciudades.

Cierta “infantilidad” sería por tanto hoy nuestro estado normal, en estas condiciones actuales de digamos loca “aceleración tecno-económica”… que a la vez:
— parecen pasar muy de lejos, muy por encima, de la gente, de “la política”…, de los que serían nuestros más profundos deseos (de paz, amor, plenitud, realización, alegría)… parecen pasar por encima… de la participación de la gente… aplastando la posibilidad de una individuación virtuosa de esas condiciones elementales de las que hablábamos, donde podremos o no podremos terminar de perder el miedo —en algún milenio futuro—… el miedo… a recuperar el poder que realmente somos, en el Amor.
— y a la vez también nos dan unas herramientas externas para recuperar tal poder.

Es la historia de siempre a cuento de la individuación social mediante los medios técnicos y tecnológicos dados.

Volviendo a la base: espejos

Hablábamos, como siempre, de que en realidad todo nuestro problema es simbólico, es un problema de espejos.

Es el tema eterno de “la vida es sueño”, que hoy se ve con las metáforas tan visuales y espectaculares de películas como Matrix.

Hablar de que “todo es más bien ilusorio” sería una manera al parecer muy antigua, y a menudo efectiva, de empezar a introducirnos en algo vital, en algo que, digamos… aliviaría mucho sufrimiento si lo viviéramos “desde la escuela”, aliviando también de paso ese desamor y esa ignorancia que luego nos hacen ir “como locos” por la vida haciendo cosas que en realidad no queremos hacer —haciendo todo ese tipo de cosas que ocurren irremediablemente como efecto de nuestra, digamos, “anti-espiritualidad”… en una sociedad que, como decíamos, está en una fase muy primitiva.

El tema de “la ilusión”, del ego-ilusión… tiene que ver con que nosotros esencialmente no seríamos nuestros cuerpos, sino que “los tenemos”.

Nuestro ser, es decir, nosotros como humanos, es decir, como mentes que eligen muy profundamente, en un modo profundo de experimentar el libre albedrío, nosotros… que elegimos cómo nos queremos ver, percibir…, nosotros… tenemos por ejemplo mucho que ver en el desarrollo de nuestros cuerpos y sus enfermedades o accidentes.

Tenemos que ver con “la creación” mucho más de lo que normalmente creemos aquí, en este nuestro estado tan digamos “olvidadizo”.

En general tenemos mucho que ver con “la creación” en todos los niveles, en niveles que no sospechamos una vez que hemos venido aquí a jugar a olvidar… en tanto que actores de la tragicomedia cósmica llamada Tierra (más bien “Urantia”, al parecer, en los ámbitos más amplios de quienes nos observan).

Ya se sabe, se trata de esa consigna que tanto se dice: la de somos espíritus temporalmente en un cuerpo…, y no tanto cuerpos con —si acaso— un despliegue mental-espiritual.

Esencialmente nosotros no somos nuestros cuerpos.

Y este modo de hablar de “espiritualidad” (el “de Matrix”… el de “todo es realmente ilusorio”)… está ahí, por tanto, para ir quitando hierro a la realidad de las necesidades y los cuerpos (sin por ello desarrollar cinismo)… para irnos aproximando a que finalmente podamos siquiera empezar a hacer la obra del Amor a través nuestro —individual y colectivamente—, ampliando de cierto modo nuestra “percepción”.

Normalmente nos sentimos víctimas de nuestros cuerpos, y, sin embargo, tenemos un gran papel en todo lo que parece sucederles —porque los cuerpos serían, aunque no lo parezca, algo literalmente proyectado desde esos “diversos niveles mentales”.

Así que la clave sería la comunicación: usar bien los cuerpos… o reconocer y aprender a reconocer cómo es que los cuerpos son usados como medio de comunicación… o mejor dicho… de transducción… entre “el mundo del Amor” y lo físico.

Si reservamos la palabra “real” para, por así decirlo, calificar como real solamente a “relación eterna con el Amor”, entonces los cuerpos no son reales en el mismo sentido en que lo sería dicha relación eterna.

Así, podemos reservar completamente la palabra “real” para nuestra “relación con el Amor”, y podemos iniciar un “camino espiritual” como parece que se inician algunos (UCDM): intentando plantear muy claramente de entrada la distinción entre lo real y lo irreal.

Por ejemplo podemos decir que “solo se conserva lo amoroso”. Esta sería una manera de plantearlo, y una que en realidad podría bastarnos en nuestro “caminar”.

Por eso no resulta tan loco tachar casi todo lo que vemos de “irreal”, si, al final, solo el amor —ese presente en el altar interior— es lo que nos guía y nutre a la hora de proyectar y co-crear todo esto… desde ese Amor que está íntima y muy personalmente en todos… con el que co-creamos todas estas inmensas historias donde, por ejemplo, aprendemos a despertar de este sueño loco de…: «¡ay, solo soy un cuerpo!».

Así que el tema de “el mundo como una Matrix”, el de “la vida es sueño”…, parece que sirve bien a su propósito: la unión, la conjunción de “Cielo” y tierra… el propósito de “iluminar” la tierra.

¿Y por qué? Porque nos permite a muchos, quizá, empezar a aceptar unos increíbles cambios en nuestra percepción, unos cambios que se pueden ir dando y se van dando, pero siempre para el bien de todo y todos, y no como meras “atracciones” o “flipadas”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: