Y acabamos donde empezamos…: Hew Len (Ho’oponopono)   6 comments

Portada de "Cero límites", de Joe Vitale

Es todo muy simple, no hay que hacer nada, solo “limpiar” en uno mismo (= “perdonar”)

El mejor texto que encontré hasta ahora para animar —y “completar”— hacia la práctica del perdón, de Ho’oponopono, es este («El otro secreto»)

«Sean estas mis últimas palabras: confío en tu amor» (Tagore)

[Actualizando con textos clave (!): ver sobre Ho’oponopono el texto «El otro secreto», de Shri Khaishvara Satyam Mahadeva Gurú; encontrado gracias a contactos de facebook!]

Es fascinante ver cómo un protagonista (Joe Vitale) de todo lo que es ese tema fundamental de la Ley de la Atracción o de El Secreto… ha sido llevado a deshacer el “aspecto ego” de su trayectoria… por así decirlo… y ha terminado abrazando el Ho’oponopono.

Ho’oponopono es prácticamente con lo que empezábamos este blog, hace dos años, y es la esencia del curso de milagros.

Cero límites, de Joe Vitale, es un buen texto para introducirse en Ho’oponopono [pero ver arriba la “actualización”, para encontrar un texto más profundo como continuación que es bastante mejor como texto (“el otro secreto”)].

Al Ho’oponopono, Mabel Katz, lo llama El camino más fácil, en otro texto también accesible en internet.

Ho’oponopono (que trata de limpiar o entregar toda percepción) es lo primero que encontrábamos hace unos 2 años, a la hora de ponernos a “desprogramar” esta “matrix” de creencias en que nos hemos envuelto a nosotros mismos.

En estos dos anteriores enlaces divulgábamos este texto y audio del 2008, realizado por John Curtin y los que se reunieron virtualmente para preguntarle y hablar sobre Ho’oponopono.

No hace falta nada más que “Ho’oponopono”, aunque también nos pueda a veces resultar apasionante darnos una vuelta por Un Curso de milagros, y quizá también por el colofón de dicho curso, en otros dictados de Yeshua:
— Un Curso de amor o
— The Way of Mastery.

Y es que al final es siempre lo mismo: conectar con “simplemente ser”, ya que en realidad, aquí, casi todos… la mayor parte del tiempo… estamos “muertos” —”muertos” en vida ya que normalmente estamos pensando… es decir, estamos pensando que el problema está afuera.

La esencia del curso de milagros o de cualquier cosa similar, es lo que se dice y “hace” también en Ho’oponopono: aceptación plena y gratitud, pues nosotros, en un nivel profundo (cada uno) hemos creado (elegido) todo en nuestra vida o mundo… la familia, el lugar, toda guerra, toda falta de paz, etc.

El universo está, por raro que suene, en nuestro interior.

Y si algo no nos gusta, entonces, ¡no nos estamos gustando nosotros a nosotros mismos! Y esto es sencillamente una locura, un error, pues nuestro ser es perfecto y, de cierto modo crea, está creando continuamente —pero dependiendo de lo que “le digamos” desde aquí, con nuestras “vibraciones”.

Así, toda percepción, en este estado normal, el que llamamos percepción o percibir… toda percepción es… literalmente un error.

La forma más clara y honesta de trabajar sobre esto sería esa tan “radical” que vemos que ejemplifica el célebre Dr. Hew Len. Y se trata del mismo espíritu “radical” del curso de milagros, cuando en éste se comienza diciendo que nuestros pensamientos en realidad no significan absolutamente nada.

Esa manera de “trabajar” la vemos ejemplificada en Hew Len en algunos vídeos en internet (en un taller con Joe Vitale, que hemos podido ver y entender algo en inglés). Ahí él se pone en acción, y la acción es nada más que interior, como sabemos por el curso de milagros. Es decir, es limpiar, en Ho’oponopono… o “perdonar”, según lo diríamos con el curso.

Es decir, él se pone constantemente a limpiar por dentro todas las percepciones que surgen, tal y como pide también el curso de milagros que hagamos, constantemente.

Pero, como él está en un taller sobre el tema, entonces Hew Len también dice lo que hace, y dice lo que ve, es decir, lo que debemos todos ver en —y hacer con— cualquier percepción o pensamiento que salga, surja, en nosotros: limpiarlo, entregarlo. “Debemos” ver que todo lo que está saliendo en nosotros es basura, “trash“.

Nuestros pensamientos, al ser pensados por nuestra cuenta, son literalmente basura, una basura cósmica que estamos habituados a alimentar aquí, para con ella seguir disimulando y no ser quienes realmente somos.

Es todo muy simple, pues se trata de solamente “seguir” la guía interior… pero, tras haber “limpiado”, tras limpiar (“limpiando” todo el rato).

Pero claro, de entrada parece difícil pues hay que empezar por querer limpiar realmente… cosa a la que por cierto nadie está obligado.

Por otra parte, también debemos tener mucho cuidado con lo que significa esto, pues le tenemos un inmenso cariño al sufrimiento.

Así que esto es lo único que hay que “hacer”: “limpiar” —y si es que se le puede llamar “hacer”.

No es un “hacer”… y ni siquiera es tampoco un “seguir”… un seguir nada ni a nadie…, pues es simplemente ser “tú”… es ser… pues, recordemos otra vez… normalmente estamos muertos, muertos con nuestras creencias —por ejemplo defendiendo nuestras posiciones “frente” a otros…

Así, nos vamos dando cuenta de que no somos nuestro “inconsciente de patrones”, ni nuestros cuerpos, ni nada que podamos “saber” en nuestro estado habitual, un estado inercial que es justo el contrario al verdaderamente natural. Éste, el “verdaderamente natural”, es un estado que de cierto modo abraza o abarca todo.

Somos, si queréis verlo así, esos yoes espaciosos de los que habla Un Curso de amor —este maravilloso texto, esa increíble armónica “catedral” de texto que es este curso de Jesús transmitido a Mari Perron— somos… esos yoes espaciosos, combinables con nuestra percepción actual pues pueden abrazar ésta de mil maneras, con mil propósitos.

Somos siempre nuevos, y lo demás es la costumbre de la muerte.

Enlace a la entrevista con Hew Len, maravillosa; es sobre el tema de “limpiar”. Se habla un poco del libro de Vitale, por cierto

Siempre estamos creando.

Siempre podemos, por tanto, crear de nuevo.

Y somos 100% responsables de lo que experimentamos, tal y como dicen en Ho’oponopono —o como el curso de milagros también insistía en decir de mil maneras… y “adornaba” de mil maneras.

Somos responsables de todo de lo que vemos ahora y vivimos en nuestro pasado (en realidad el presente suele ser visto desde el pasado). Somos responsables de lo que hay en nuestra mente digamos que desde antes incluso de nacer… y lo somos con respecto a cualquier situación, ya sea “social”, “familiar”… cercana o lejana.

Todo lo que nos pasa ahí “fuera”, y que por ejemplo podemos experimentar como una molestia —en el grado que sea— es un símbolo, es simbólico (por ejemplo, alguien enfermo).

Esa persona enferma (o nosotros mismos si estamos molestos por lo que sea, mismamente porque alguien esté enfermo)… esa persona… está simbolizando algo cuando la experimentamos sin ver perfección.

Y lo que simboliza es algo que está en nuestra propia mente, pues no hay “afuera”, el afuera no está realmente afuera.

Así que lo que simboliza es algo de nosotros mismos, y que requiere ser mirado por nosotros mismos de otra manera, en nosotros mismos. Y nada más. No hay nada más que hacer. Solo se trata de mirar adentro, de nada más que mostrarse normal, y mirar adentro, y, de entrada, no hacer necesariamente nada “raro”, pero sí rendirse a la divinidad (rendirse, con la herramienta que nos sea útil para ello).

En Ho’oponopono las herramientas son muchas veces unas simples palabras: “te amo”… dichas hacia la divinidad en nosotros, y no hacia nadie “fuera”, pues no hay nada ni nadie “afuera”.

No existe la enfermedad, y en general realmente no existe nada “objetivo”: diríamos que… ¡LA RELACIÓN es “antes”!

La enfermedad, cualquier mínima molestia, el desagrado, etc., son solo actos compartidos de simbolización en la tragicomedia cósmica, y que intentan reavivar la tragicomedia del cosmos tal y como ahora lo vemos (en ciclos de sufrimiento). Así, con estos ciclos y con nuestras reacciones a nuestras percepciones nos estamos simbolizando mutuamente nuestras creencias, y nos estamos recordando con más o menos alevosía el contenido “demente” de nuestra única mente —en nuestra mente-Una.

Así que, con Cero límites, podemos volvemos a recordar de forma muy directa que no hay que hacer absolutamente nada —solo “limpiar” en uno mismo, todo el rato.

Dicho en un lenguaje digamos que más clásico…: solo hay que “perdonar”, es decir, perdonarse… perdonarse por estar viendo lo que vemos y de la forma en que lo vemos… es decir… por estar proyectando… por experimentar lo que estamos experimentando, que es solo nuestro… solo nuestro “problema” o nuestra responsabilidad —y venga de donde venga, pues no hay nada “afuera”.

Y es que, finalmente, lo real es eso que nos limpia, es la Relación, que es lo único real, la única y global relación en la que ya estamos, y donde podemos “limpiar” al re-conectar con la unidad que ya somos —que es la única que ya sabe qué hacer y lo mejor para “hacer”.

En esa unicidad somos inspirados, de ahí nos permitimos recibir (o no) “percepciones” siempre nuevas de todas las cosas… teniendo siempre abierta la posibilidad natural de ver perfección en todo.

Así que no se nos pide más que ser quienes realmente somos…: perfectos en cada instante. Lo demás son y fueron ilusiones.

En realidad llegaremos a una muy profunda aceptación total.

Y el curso de amor, que como dijimos fue transmitido a Mari Perron, lo decía también así: simplemente no quieres reconocer que todo “problema” procede de que quisiste creer, quisimos creer… que la creación no era perfecta.

La creación es. La creación es perfecta.

_

Hay muchos escritos sobre Ho’oponopono, una técnica de “limpieza mental-cósmica”. Se puede encontrar de todo en internet, por ejemplo un “webinario” de John Curtin que me gustó mucho.
En la columna de la izquierda, aquí en el blog, y también en las fotos de este texto aquí arriba, tenemos enlaces al libro de Vitale. Además como se ve también enlazamos allí y arriba esta entrevista maravillosa, divertida y aleccionadora, que se hizo a Hew Len.

Otras entrevistas a Ihaleakala Hew Len:
por Mabel Katz

_____

C’est fini

🙂

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6 Respuestas a “Y acabamos donde empezamos…: Hew Len (Ho’oponopono)

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  1. un comentario sobre el tema que hice por ahí:

    Esto tan básico de ho’oponopono…

    …es para insistir en lo esencial, que es la práctica constante, mental, todo el rato “contra uno mismo”, en el buen sentido.

    Es lo que se intenta en un curso de milagros, que se esté siempre vigilante de la mente… todo el rato “picando” al ego…

    …pero claro, eso nos creemos que nos cansa…
    y esa creencia hace de las suyas…
    …UCDM si te das cuenta nos saca a mucha gente “lo peor”, lo peor de nosotros… en cuanto a que amamos (con el ego) perdernos en palabras que no eran para perderse en ellas… amamos a veces dogmatizar lo indogmatizable… amamos ir por ahí sentando cátedra… por ejemplo.

    …vamos así mostrando al ego a los demás…, como si no fuera suficiente ya con todo eso que tenemos que “perdonar” en todos lados (todas estas guerras, etc.)……

    … la gente a veces pretendemos que esto es difícil…, que hay alguno de estos cursos difícil o que la espiritualidad es “difícil”… que hay algo que entender…

    …y claro, como la mayor parte de la gente sabe… eso son bobadas…

    …no hay nada que “entender”… pues se trata de “dejar de pensar”, al menos en el modo usual… como siempre se trataría en esto de “la espiritualidad”,

    … joer no hay nada difícil…

    … la esencia ES el ho’oponopono…, simplemente abrirse al “misterio” del yo espacioso que somos (misterio simplemente porque es lo natural y somos de lo más antinatural, y porque nadie está controlando todo el funcionamiento de lo natural, de los cuerpos y la naturaleza…, al que le debemos todo).

    Claro que esto de vigilarnos todo el rato acojona, pues sale de todo —”acojona” o “a-ovario-iza”.

    … como estas cosas como el curso de milagros son… aparentemente… tan variadas en palabras aunque solo dicen la misma cosa que ho’oponopono (es decir, dicen esto: “no tenemos ni idea de nada”, ¡deja de pensar!, entonces)…, entonces… puede que nuestra programación como “escolares” nos juegue otra mala pasada… esa mala pasada de nuestro programa de “ser aprendices”, “ser escolares”… y perdemos a veces el sentido interno de todo esto… ya que se trata de dejar de aprender y empezar a ser y crear de nuevo en unidad… se trata de dejarse conocer por Dios… ser los conocidos y los conocedores A LA VEZ, como dice el fantástico curso de amor de Jesús.

    … a veces parece que perdemos el sentir…, en la práctica… ya que se requiere una constante vigilancia… este “ir todo el rato contra nosotros mismos” —por ejemplo por andar deteniéndose cuando justo menos quiere uno detenerse…, etc.

    Las miles de palabras de estos dos o tres grandes cursos de Jesús son simplemente para animarnos, para acompañar, para fundamentar… por así decirlo, EL HACER HO’OPONOPONO !!!!!
    🙂

    Pero “el ego” también las usa como trampas, como puede hacer con todo.

    __
    Vaya, esta Morrnah de Hawai debía estar “muy conectada”. Debe tener una bonita historia, quizá habría que buscar historias sobre ella… sus propios libros y testimonios sobre sus talleres… cosa que por ahora buscando un poco no veo en castellano.

  2. Reblogueó esto en A que viney comentado:
    Ser nosotros mismos, limpiar nuestra energía, perdonarnos, buenos consejos.

  3. archivando otro comentario que sirve para introducir este Len comentando algunas cosas al hilo del tema de Yeshua:
    _____
    Qué difícil es creer/sentir lo simple:

    Muchas veces nos pueden dar ganas de gritar «¡es todo mucho más simple!»… en el asunto terapéutico.

    En este tema de las terapias, en una parte de ellas, lo “malo” (y lo divertido 🙂 ) es que está mezclado el “tema curso de milagros” con otras cosas; y en general no se puede.

    ¿Por qué? Digamos que es en parte porque… claro, luego nosotros queremos mantener por nuestra cuenta nuestras identidades: instituciones, profesiones… y por eso seguimos en “la mezcla”, en la confusión autoconfundiéndonos.

    Si solo hay uno de nosotros, solo hay uno.

    No se puede curar a nadie, pues solo hay uno.

    No hay separación y nunca la hubo.

    Así que siempre estamos viviendo literalmente en la mentira, porque aquí, casi todo, se basa en pensamientos inconscientes que creen que es real, o un poquito real, la separación (y todo para seguir manteniendo nuestro “yo” chapado a la antigua (pues da vértigo descubrir que nunca existió ese ser con nombre propio… que solo hay amor fuera y dentro… y que nuestro Yo real está ahí a la espera)).

    En cuanto vemos/creemos/sentimos que algo “afuera” es real —poco o mucho— estaremos colaborando en la “empresa” de ese “loco” que parece estar ahí fuera… y que parece ser “otro idiota más de turno, de los que no se quiere curar”.

    [ Esto si hablamos del caso donde los terapeutas constatan, o, sin necesidad de ser terapeuta, todos constatamos, maravillados, que “la gente no se quiere curar” … lo cual es, digamos de entrada, un reflejo de eso mismo en todos nosotros 🙂 …: de que no nos queremos curar de la creencia en la separación. ]

    Como sabéis, en el “universo” está todo literalmente unido, en cierta “matriz” de creación, de una especie “rara” 🙂 de “sonido”, “luz”, etc. en niveles como sabéis muy aparentemente indescifrables…, por ahora… y en un lío hipercomplejo… donde en definitiva creamos lo que creemos.

    En cuanto estamos “viendo” que el problema “del otro” es un problema… y es un poquito real… entonces, hay un “otro”, y así ya estamos en lo falso… y estamos “creando” falsedad.

    Y ya entonces dará casi todo igual… pues es más de lo mismo: más tiempo para darnos tiempo, para estar en el tiempo dándonos tiempo para ser tiempo, para enloquecer y matarnos a nosotros mismos en el tiempo, con más tiempo de creer en el tiempo 🙂 , como siempre.

    El tiempo no existe 🙂 (es decir, no lleva su razón de ser en sí mismo).

    No sé si habréis visto mucho al tan famoso Len, de Ho’oponopono… pues es en parte una actitud curiosa quizá “de referencia”, de auto-referencia :

    ______

    Entonces solo el “amor”-“dios” tiene existencia por ser “razón de sí” (o eso parece… pues la eternidad no tiene que buscar justificación).

    Los demás tenemos creador… no podemos dar razón de nosotros mismos… no podemos auto-justificarnos* 🙂 —sino solo “entregar”.

    No somos la razón de nuestra “justicia”… de nuestro “ajustarnos” al ser…, de nuestro ser justos…
    … y entonces, como ya sabes… o sabemos… por eso será que no hay culpables (ni inocentes a nivel mundano… sino solo aparentes diferentes “co-creadores”… creyendo que su grado de locura es distinto al del otro… al de ese “otro ser” que comparte con él este sueño de muerte y odio)… 🙂

    Y así… pues ya se sabe: vivimos en la locura…

    Nos sumergimos o ahogamos dentro de estas fantasías locas…, para no entregarnos…
    …en la locura de pensar que había que huir de nuestra naturaleza tan libre… tan grande… tan “amor”…

    ______

    * (cosa esta que parece que hacemos por ejemplo ya casi solo con “respirar”, creyendo que nos crearon unos padres… unos cuerpos con unas historias que vamos a ir sintiendo cómo no serían más que reflejos, reflejos de fantasías profundas que albergamos todos de un modo u otro en ese nivel profundo de lo que somos… como “siendo todo”…, en esa mente-experiencia)

  4. Ho´opono pono, disfrazado de simpleza ,de un nombre raro,enseñado por un psicólogo muy poco convencional, es un desafío a nuestros prejuicios y programaciones, tu bien lo has descrito, es una enseñanza muy profunda, por su poder de transmutarnos, y por volvernos a la fuente , Dios, el Universo,la energía divina, la Divinidad, la conciencia universal, etc. ¡¡Estamos tan progranados, que hasta tenemos un constructo mental al que llamamos Dios, y eso ha impactado las religiones (Con curas, mullas, y pastores que la han degradado con sus propias fantasías y ambiciones) ya que en sus orígenes han sido puras, y los seres humanos las convertimos en rollos mentales, y nos hemos alejado de Dios,bendiciones para ti.

  5. Gracias.

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