El dios de la enfermedad. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED   1 comment

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imagen corazón en círculo[Podéis mirar en la página de índices para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc. —con por ejemplo la traducción completa de lo que estamos retocando aquí con ayuda del texto en inglés, etc.

Sobre el uso del castellano en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.

Esta transmisión, maravillosa (muy clarificadora y directa), aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló desde la personalidad de Jesús.

Esta parte del texto La otra voz sirve como acompañamiento para la siguiente parte de Un Curso de milagros: T-10.I-IV (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

El dios de la enfermedad [T-10.I-IV]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
He venido hoy para avanzar contigo
en mi comentario sobre Un curso de milagros.
Recuerda que te he dicho que
la decisión de aceptar es la decisión de recibir.
También te he hablado de la aceptación de la Expiación, la Reconciliación.
¿Y qué significa eso?
Simplemente esto: que ACEPTAR la Expiación
es RECIBIR la Expiación.
Y también dije que aceptar a tu hermano
es recibir a tu hermano en ti mismo.

Recuerda, la Reconciliación puede ser expresada como en-una-sola-mente
[se refiere al inglés, pues la palabra usada para “expiación” o “reconciliación” es “atonement” que tiene una clara etimología y se puede desglosar como hace en el texto, y como vuelve a recordar aquí, en su versión en inglés: “at-one-ment”].
Esto lo has oído antes, por supuesto.
Así, si aceptaras la Reconciliación,
¿qué aceptarías?
La respuesta es simple ¿no es cierto?
Lo aceptas todo.
Y aceptarlo todo significa, por supuesto,
recibirlo todo.

¿Y cómo recibes todo?
Simplemente al aceptarlo como parte de ti mismo,
como parte de lo que eres.
Lo siguiente también te lo he dicho:
debes aprender que no hay nada fuera de ti.
No hay nada fuera de ti que te pueda dar miedo;
no existe nada fuera de ti que te pueda hacer amoroso.
No hay nada fuera de ti
que pueda hacerte algo en absoluto
—pues no EXISTE nada fuera de ti.

Esta comprensión es la piedra angular
para la aceptación de la Expiación,
y para experimentar el mensaje de este curso.
No es posible que algo fuera de ti mismo
pueda hacerte algo,
ni que pueda hacerte experimentar lo que sea, en absoluto.
Tampoco es posible que algo fuera de ti
pueda hacerte diferente de lo que eres.
Dios es tu creador.
Y Dios te ha creado como lo que tú eres.
Dios, en Su Unicidad, te ha creado
a semejanza de Sí Mismo.

No hay nada fuera de Dios y nada fuera de ti.
Por tanto, como Dios es Uno y como no hay nada fuera de Dios,
y como tú eres la creación de Dios —Su único Hijo—,
no puede haber nada fuera de ti.
Y más aún, ¿qué ocurre si eres condescendiente
con la creencia de que EXISTE algo fuera de ti,
y, más aún, con la creencia de que hay algo fuera de ti
que puede determinar lo que tú eres?
Y bien, ¿no te he dicho
que aquello que determina lo que tú eres es tu Dios?

Así, ¿qué ocurre si crees, aunque falsamente,
que algo fuera de ti puede determinar lo que tú eres?
¿Qué has hecho al creer en eso?
Has creado un ídolo.
Has creado la creencia en un falso dios,
un dios que ahora crees que es tu creador.
Has fabricado un ídolo que adoras como a un dios.
Y más aún, si creyeras
en ese “yo” que tanto aprecias,
en ese “ser” que crees que ha sido creado por este dios
—si creyeras que ese “ser” es real,
entonces, NECESARIAMENTE vas a creer en ese dios.

Y no obstante te he dicho que en Dios te encuentras en tu hogar.
No hay otros dioses.
Y la creencia en que tales dioses existen es idolatría.
En Dios te encuentras en tu hogar,
pero aún crees que no es así.
Esto es un sueño, como te he dicho
—y nada más que un sueño.
Y si despertaras del sueño
en un instante te darías cuenta de la frivolidad,
de la inconsistencia y la falsedad
del sueño que has soñado.

Y es así como esta vida de espacio, tiempo y cuerpos,
todo lo cual es ilusión, es solo un sueño basado en idolatría.
Es un sueño basado en la creencia
de que hay algo fuera de ti que te ha convertido
en lo que tú eres,
algo que, de alguna manera, te ha confinado al espacio, al tiempo
y a este cuerpo en el cual pareces ir,
y que parece determinar lo que es tu vida para ti.
Y, de este modo, ¿ACASO ESO NO SE CONVIERTE EN TU DIOS,
en eso que determina lo que tu vida es?

Y aun cuando sea un sueño,
te he dicho que no puedes disociarte de algo
a menos que primero lo conozcas.
Pues disociarte es separarte a ti mismo de ALGO.
Y, ¿cómo podrías disociarte de algo
que nunca fue tuyo?
Incluso tú puedes entender eso, por supuesto.
Y si empiezas en el estado de conocimiento
y llegas a creer en un ídolo
—si empiezas en el estado de conocimiento,
y surge dentro de ti una creencia falsa,
una falsa imagen de ti mismo,
que parece proceder de fuera de ti mismo—
si haces eso, escúchame muy bien,
DEBE SER POR UNA DECISIÓN;
debe ser una decisión que fue tomada por ti.

Y ahora te voy a hablar de nuevo
sobre una verdad de una enorme importancia:
Dios es Uno. Dios es Dios.
Dios no ha sido dividido en dos,
no puede ser dividido y nunca lo será.
La naturaleza de Dios es la misma naturaleza de la existencia,
y la naturaleza de la Vida Misma.
Y si Dios hubiera sido dividido en pedazos,
la existencia, como tal, dejaría de ser.
Y tal cosa no puede suceder.

Por tanto, si se tomó la decisión de olvidar,
la decisión de disociar,
esa decisión debió proceder DE TI.
Recuerda que no hay nada fuera de ti mismo en absoluto.
Así que cualquier decisión de creer en lo que no es verdad
debe haber venido de tu interior.
Entonces, este mundo de espacio, tiempo, cuerpos e ilusión
fue fabricado con una decisión consciente.
Aunque la consciencia, tal y como tú la entiendes
no exista dentro del Espíritu,
no te preocupes por eso ahora.
Simplemente date cuenta de que la decisión de disociar
y de fabricar la ilusión
tuvo que salir de un estado de pleno discernimiento.

Y, no obstante, no puedes SER lo que no eres.
Todo lo que puedes hacer es CREER que eres lo que no eres.
Y entonces, si has tomado la decisión de entrar a un mundo de ilusión,
una de las cosas que requirió tal decisión
fue que fabricaras dioses que parecieran poder determinar, de alguna manera,
lo que tú eres.
Y si tú quisieras creer que eres un cuerpo,
una víctima de este mundo de espacio y tiempo,
si quisieras creer que este mundo determina lo que tú eres,
es aquí, es con esto, donde el dios de la enfermedad cumple su papel.

Porque, ¿acaso no parece ser la enfermedad algo
que te SUCEDE A TI?
Tú, en tu mente pensante, desde luego que
crees que no quieres estar enfermo.
Y, no obstante, tienes síntomas de enfermedad.
¿Acaso eso no demuestra
que esta procede de fuera de ti mismo?
¡Qué hermoso diseño! ¡Qué ingenioso!
Imaginaste una mente dividida que te permitiera
disociar parte de ti mismo
y creer en un dios falso,
uno que te ayudara a confirmar, en tu mente pensante,
que tu enfermedad viene determinada por un dios fuera de ella misma
—un dios de enfermedad y de las circunstancias.
Puedes llamarlo accidente, tragedia,
germen, bacteria, trastorno, peste, etc.
Todos esos nombres reflejan lo mismo:
la creencia en que hay algo distinto a ti
que puede determinar lo que tú eres.

Y te he dicho que no te pongas de parte de la enfermedad con un Hijo de Dios,
aunque él mismo crea en ella.
Porque es cierto que creer que un Hijo de Dios pueda estar enfermo
es creer que una parte de Dios puede sufrir.
Existe algo dentro de ti que sabe que todo es Uno,
que Dios es Uno, y que tú eres parte de esa Unicidad.
Así, si puedes estar enfermo, se deduce al mismo tiempo
que Dios Mismo puede ser una víctima, tal y como tú lo eres.
Pero eso no es así, te lo aseguro.

La creencia en que un Hijo de Dios puede estar enfermo es ciertamente idolatría;
es, ciertamente, la creencia en que hay algo fuera de él
que puede determinar su vida y lo que él es.
Y por tanto, te aseguro que
si tu hermano fomenta esa creencia,
y si lo quieres curar y además curarte tú mismo,
no colabores con él en esa creencia.
Porque si compartes y reafirmas con él
la creencia en que algo fuera de él mismo
está haciendo que él sea lo que es,
entonces ahora eres TÚ, y no tu hermano,
quien te alzas y, extendiendo tus brazos, proclamas:
“Dios no es Dios. Dios ya no es Uno.
Él ha sido dividido en pedazos”.

¿Es razonable expresar tal falsedad sin siquiera preguntarse
por qué medios la Unicidad perfecta fue dividida en pedazos?
Tú crees que se ha llevado a cabo una división desde una Unicidad
a partir de la cual era imposible que surgiera.
Si contemplas eso, incluso tú puedes ver el absurdo.
Y así, si crees que un Hijo de Dios puede estar enfermo,
lo que estás haciendo es proclamar para tu propia vida
que su dios de la enfermedad es también el tuyo.
Estás proclamando con él
que hay algo fuera de vosotros
que determina lo que sois
—tal y como tu hermano lo cree también.

Entonces, ¿qué hacer si quieres curar a tu hermano?
Haz esto, simplemente: toma conciencia de la verdad de lo que él es.
Y “tomar conciencia” no significa
pensarlo en un nivel académico.
Tomar conciencia o reconocer la verdad sobre él significa aceptar la verdad,
lo cual significa recibir la verdad,
es decir, dejar que la verdad se convierta en lo que tú eres.

La aceptación de la verdad en este mundo
es la contrapartida perceptiva de la creación en el Reino.
Si tú aceptas la verdad, entonces, dentro de tu percepción,
ella se convierte en lo que tú ERES.
Y la creación misma es la experiencia de
eso que fluye desde ti, a partir de tu ser,
y, no obstante, que es y que se convierte en lo que tú eres,
para nunca irse.

Si quisieras aceptar la verdad sobre tu hermano
para poder curarlo, y para tú poder ser curado,
entonces, en el mismo centro de tu ser,
lo verías simplemente tal y como él es,
indivisible, Uno con Dios, un ser de Espíritu,
fuera del cual y de lo cual no puede haber nada.
Por tanto, lo ves como un ser
para quien solo existe un ÚNICO Dios.

Si aceptaras la verdad para tu hermano,
en el centro de tu ser no habría lugar para ídolos
—sobre todo para el ídolo de la enfermedad.
Así, la curación de tu hermano y tu propia curación
son algo tan extremadamente simple,
tanto, que te maravillarás de su simplicidad.
Y todo lo que se requiere es que esa simplicidad
se vuelva parte de lo que tú eres,
justo como la creación, que es ese mismo proceso
dentro del Reino.

Cuando aceptas estas palabras y abres tu ser
hasta el punto en que se convierten en lo que tú eres
—más allá de los pensamientos, más allá de las palabras,
más allá del análisis—
cuando ellas se vuelvan parte de ti hasta el centro de tu ser,
entonces, SERÁS el sanador de tu hermano, de ti mismo,
y del mundo por entero.
Y este es, en su simplicidad, el mensaje de la sanación:
escucha, oh Hijo de Dios, el Señor tu Dios, es Uno.

Mis bendiciones para todos, eso es todo.

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Una respuesta a “El dios de la enfermedad. Haskell: «La otra voz». Un Curso de milagros RELOADED

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  1. Archivo aquí mis comentarios de respuesta, en una entrada donde colgaron “el dios de la enfermedad”:

    http://maestroviejo.wordpress.com/2013/09/06/el-dios-de-la-enfermedad-haskell-la-otra-voz/#comment-70295
    ____
    «
    Hola,

    gracias por colgar esto aquí, es la traducción del maravilloso texto transmitido a Haskell, sobre el curso de milagros; lo voy corrigiendo poco a poco como puedo, pues el pdf que circula en internet está muy mal.

    Respondo a varias líneas de los comentarios.

    > No le veo sentido a este texto

    ¿Y a la vida?
    El problema es que lo más importante sería lo que no se ve. Pero en realidad a esto no le falta lógica… lógica no le falta.
    Lo verás quizás si lees más sobre el curso de milagros.
    Entonces quizá depende de si miraste antes algo del curso de milagros.
    Depende también de qué entiendas por “sentido”.
    Si al final el sentido de la vida es en gran parte o de cierto modo “el amor”…, entonces… sería un texto que pretende ayudar, ayudar en ese sentido
    Pues lo que normalmente entendemos por “amor” es en gran parte sacrificio, miedo, etc.
    El amor es el origen. Pero como no se ve (pues es de cierto modo lo que une todo, en realidad…)… como no se ve… entonces decimos que “no entendemos”.
    Pero en realidad sería de lo más simple.
    A veces solo creemos “entender” cuando representamos antes, o fabricamos, una especie de complejidad artificial ahí “fuera”… Entonces luego nos ponemos a analizar con determinadas herramientas el exterior de representación.
    Ese sería un mundo, y nadie se mete con él, contra él.
    ¿Pero y si somos ya Conocimiento…, por ejemplo al ver… cómo de bien funcionan ya nuestros cuerpos, o el crecimiento de por ejemplo las plantas…, sin tener que hacer nada?
    Esta otra comprensión “espiritual” estaría en este otro nivel…, pues de cierto modo parece que podemos tomar un camino donde comprobaremos que ya somos todo…
    Y pensándolo bien, si no hemos tenido nada que entender, nada que comprender… para poder ser ya tanto…, entonces … ¿qué pasa?
    Que en realidad ya lo éramos todo (todos lo éramos todo, a la vez).
    Quizá en nuestro estado de menospreciarnos… donde no nos valoramos, donde hacemos tan poco por nosotros mismos… donde nos queremos tan poco a nosotros mismos… puede que en ese estado ya estemos lejos de la comprensión de que en realidad “somos ya tanto”, somos ya mucho… somos en cierto modo todo… y cada uno…
    Esa comprensión quizá sea más natural en la infancia… y a través de asimilación de creencias en la ortopedia social nos vamos afianzando en “la cultura” (en su esencial lado de muerte, de apoyo literal a la muerte).

    > Como que no hay nada fuera de mi, obviamente si lo hay

    En un sentido (en el fondo en el sentido de ese “Amor que nutre todo”)… no habría nada afuera de ti…, afuera de uno mismo… pues lo que ocurre es que esencialmente no seríamos cuerpos.
    ¿Quién/qué creemos que está “sosteniendo” todo este “perfecto” funcionar de mismamente nuestros cuerpos?
    Queremos creer, aposta, que no hay nada “por debajo”, que lo invisible no es lo fundamental.
    Esto parece que lo hacemos para poder jugar a que que no conocemos lo que —o no conocemos a quien— verdaderamente “sostiene”… y así navegamos por el inmenso mundo o cosmos de relaciones cambiantes… que en realidad son efecto de la Creación.
    No somos “hijos” de todo esto que vemos delante… es decir, de la tierra, de los padres… no esencialmente.
    Proyectamos nuestros cuerpos aquí, en la tierra, en gran medida para jugar a no ser “Cielo” (y eso hasta que elegimos cada vez más conscientemente despertar).
    Esto parece que es una especie de ciclo… ciclo de la experiencia…, podríamos decirlo así; y por este ciclo nuestro Ser más amplio parece que adquiere cierta experiencia.
    Llega a ser todo muy simple… muy aclarador… hasta “lógico”…, una vez entras al tema del curso de milagros.

    > si alguien está enfermo, lo asumo, lo acepto y le cuido

    Claro. Y no tiene por qué hacer falta nada más.
    Este texto, en general el curso de milagros, lo que hace es motivar la paz interior… motivarnos a que nos cuidemos y a que cuidemos pero desde un lugar de paz mental.
    Se cuenta cómo es que podemos cuidar y cuidarnos desde ahí, y al parecer así lo haríamos de una forma más y más efectiva.
    Se invita a ir hacia ese lugar…, al que normalmente no accedemos cuando nos sentimos como siendo esencialmente cuerpos.
    El estado de preocupación, que nos parece normal, sería una locura visto desde nuestro estado natural, que es el estado del cual hablan estos textos.
    »

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