Liberación de los valores. Haskell: «Viaje más allá de las palabras». Un Curso de milagros RELOADED   Leave a comment

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Brent A. Haskell; "autor" de “Viaje más allá de las palabras”

Brent A. Haskell; “autor” de las transmisiones “La otra voz” y “Viaje más allá de las palabras”

[- Podéis mirar en la página de índices, de Haskell, para encontrar los enlaces a estos textos traducidos, etc.
– Los PDF también están además en esta carpeta pública, que tengo en google.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que progresivamente iré completando.
– Esta transmisión aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló por la personalidad de Jesús.
– Esta parte del texto sirve como acompañamiento para los ejercicios 162 a 168 de Un Curso de milagros (según las indicaciones del propio Haskell en su texto publicado).]

Liberación de los valores [162-168]

Saludos de nuevo. Soy Jeshua.
Hoy vengo a ampliar contigo mi comentario sobre
Un curso de milagros.

He hablado recientemente, a menudo y muy consistentemente, acerca de tu valorar.
Ciertamente que tu comprensión del valorar –
no, mejor aún, tu experimentación de la ausencia del valorar–
es el mayor paso a dar en esta tierra
en tu camino hacia la libertad.

Porque tus valores realmente son obstáculos
para tu paz, para tu libertad y tu gozo.

He conversado contigo acerca de cómo
tus valores crean tu propia enfermedad.
En realidad, tus valores crean todo aquello de lo que tienes miedo.
Tus valores crean incluso lo que tú crees ser.
Y lo que crea tu miedo
es ver amenazado aquello que tú crees ser.

A medida que te desplaces hacia tu discernimiento
de quién eres como Hijo de Dios,
entonces, la valoración de eso que creías ser,
pasará.
Y con ello desaparecerán todos tus miedos.
Y sin tus miedos,
la vida será amor,
y gozo,
y luz,
y libertad.

Te repetiré una vez más,
y no solo una más,
pues habrá muchas veces en que te repetiré esto:
tu perdón no es nada más
que la renuncia de tu parte
a tus valores.
El perdón simplemente significa que has constatado,
experimentado, dentro de tu ser,
que aquí no hay nada de valor,
que aquí no hay nada que tenga algo que ver
con lo que tú eres en verdad.

Tú eres tal y como Dios te creó.
Tú eres Espíritu.
Tu eres Mente,
creada solo por la Mente,
viviendo solo en la Mente.
Esta es la comprensión que deseas recibir,
que deseas conocer y experimentar,
y que, en tu perdón y tu amor,
tú darás.

Hoy deseo dejar atrás el COMENTARIO sobre valorar,
para tratar de ayudarte a experimentar,
o para que consigas vislumbrar de qué tratará la experiencia
de haber renunciado a tu valorar.
Así, trata de imaginar conmigo, por un instante,
qué es lo que supondría dejar este mundo,
pero no en un sentido físico,
sino en el sentido de tu valorar.

No trates de pensar ni de analizar,
sino deja que mis palabras fluyan dentro de tu ser,
e intenta, al leer,
experimentar algo más allá de este mundo.

He dicho en el Texto
que no puedes ni imaginar cuán hermoso
será el mundo que verás
una vez que hayas perdonado.
De eso te hablaré ahora.
Trata de imaginar, de sentir, cómo sería SABER
que tus hermanos y hermanas no son cuerpos,

reconocer que, verdaderamente, NO SON CUERPOS sino Espíritus.
Trata de imaginar cómo sería saber,
dentro de tu ser,
que lo que cualquiera de ellos parecía hacer,
bajo la forma de un cuerpo, o usando esta ilusión del cuerpo,
trata de imaginar qué supondría SABER,
que cualquier cosa que ellos hicieron no tuvo, verdaderamente,
ninguna consecuencia en absoluto.

Lo que quiero decir con esto,
es que mires si puedes sentir dentro de tu ser
lo que supondría comprender que nada, sea lo que fuere,
por pequeño o grande que pareciera…
que absolutamente nada pudiera tener ningún efecto
sobre QUIEN TÚ ERES.

Desviándonos por un momento,
recuerda que tu miedo procede de la creencia
en que la acción que otro parece realizar con su cuerpo
puede cambiar de alguna manera quién eres tú.
Escúchame bien.
Nada puede estar más lejos de la verdad.

Trata de sentir por un momento la libertad que conocerás
cuando comprendas que no hay nada que otro ser pueda hacer
que pueda afectar tu realidad de ninguna manera.
Imagínate teniendo un profundo conocimiento interior
tan seguro y tan fuerte que
cualquier palabra que otro pueda decir,
cualquier sentimiento que otro pueda tener,
no puedan tener ningún efecto sobre ti,
porque tú eres libre.
Trata de imaginar lo libre que serás
cuando comprendas que ninguna acción en absoluto
puede cambiar quién eres tú.

En un caso extremo, trata de imaginar que otro
pueda tomar la decisión que llamas asesinar,
y que parezca matarte.
Te aseguro que eso no cambiaría de ninguna manera lo que tú eres.
Intenta ahora, si puedes, sentir eso.
Siente la seguridad que estará dentro de ti,
cuando constates que nada, nadie,
puede dañarte de ninguna manera.

Entonces, ¿dónde está tu ira?
Cuando sepas que estás a salvo y eres libre,
entonces, no necesitaré aconsejarte que no te enfades,
pues ya no habría ira en ti.
Trata por un momento de sentir la AUSENCIA de ira,
pero no como si la hubieras reprimido,
sino como algo que ni siquiera surge.
Y observa lo libre que te sientes.

En un nivel menor que el de la destrucción de tu cuerpo,
a menudo temes las acciones de otro
porque ellas parecen interrumpir el plan que tienes para tu vida.
Y recuerda que cuando quieres mantener ese plan,
sientes el deseo de defender…
de esto ya hemos hablado antes.

Ahora imagina que verdaderamente
todo es un eco de la Voz que habla por Dios,
que el plan que has creado
con TU PROPIA manera de pensar
no tiene ningún valor en absoluto.
Cuando leas,
trata de sentir profundamente en tu interior lo que lees.

No digo que no debas vivir esta vida
con alegría, con libertad y con amor.
NO VALORAR NO SIGNIFICA NO AMAR.
Valorar significa insistir en que tu propio plan sea preservado.
Renunciar a esa insistencia te proporcionará tu libertad.
Trata de imaginar por un momento
que no le tuvieras miedo,
o no te preocuparas,
por el pasado, o, sobre todo, por el futuro.
Trata de imaginar que verdaderamente
fluyeras a través de tu vida como un niño pequeño.
Y que cuando las circunstancias parecieran cambiar,
simplemente te adaptarías y permitirías que la experiencia
fluyera sobre ti,
sin quejas, sin resistencia.

Y según hagas esto,
imagina que hubiera un conocimiento dentro de ti
acerca de que TU plan para el futuro no significaba nada.
Imagina que tu verdadero gozo se encontrara en el cambio,
y en la libertad de permitir que las cosas fluyan,
dejándolas ser.

Lleva a cabo frecuentemente esta clase de fantasía.
Mientras más lo hagas,
más fortalecerás tu discernimiento de tu Ser,
de tu Único Ser.

Siempre que te pesques a ti mismo valorando,
sintiendo la necesidad de defender lo que crees que eres,
o sintiendo la necesidad de preservar el plan
que tienes para el futuro…
siempre que sientas esa lucha adentro…
detente por un momento,
e imagina lo que sería
si no tuvieras ese miedo,
y no tuvieses esa necesidad de preservar tu futuro.
Cuando hagas eso, poco a poco,
sentirás la libertad brotando dentro de tu alma.

Es verdad que el tiempo es una ilusión, un truco, un juego de manos.
En realidad, podrías liberarte de tus miedos ahora, en este mismo instante.
Pero en la medida en que uno de tus mayores valores
es la creencia en el tiempo,
entonces, puede que elijas que esto tome su tiempo.
Y eso es algo perfectamente correcto,
pues eres libre.
Cuando te insinúo que tú SENTIRÁS
lentamente la libertad brotando de tu Espíritu,
ese es mi reconocimiento
de que tú puedes elegir valorar tu tiempo.
Pero siempre comprende que
no es necesario hacerlo.
Pues eres libre, y podrías,
en cualquier momento,
renunciar al propio tiempo.

Así, trata, siempre que puedas,
de imaginarte no valorando.
Al hacer eso,
trata de dejar que la experiencia fluya,
casi como en un sueño despierto
donde sueñas con la libertad que vendrá a ti.

Como he dicho,
dar y recibir son uno en verdad (L108).
También he dicho
que darás los milagros que hayas recibido (L159).
Porque solo eso es Unicidad.
Y todo eso es así, tal cual.

Así, cuando imaginas la libertad
que será tuya cuando tus valores se hayan ido,
sobre todo imagínate dando esa libertad a otro.
Porque es así como se convertirá en la tuya.
Cuando retires tus propios valores de este mundo,
trata en tus fantasías
de sentir que has liberado al mundo,
y a los demás en tu mundo,
de los valores que les impusiste.
Míralos en su libertad, en su alegría.
Cuando hagas eso, te verás a ti mismo como un ser libre.

Yo uso la palabra “ver”.
Cuando “veas” libres a tus hermanos,
no los verás como cuerpos.
Pues reconocerás que sus cuerpos no son lo que ellos son.
Ese es el paso a la Visión de Cristo.
Al verlos más allá de sus cuerpos,
en la Luz que es el Hijo de Dios,
entonces tú, asimismo,
verás a tu SER en la Luz,
no como un cuerpo,
sino como un destello de libertad,
libre de pasado y de futuro,
libre del tiempo así como del espacio.

Escúchame bien.
Es perfectamente posible andar por este mundo sin tus valores,
mientras así lo elijas.
Esto que hoy te insinúo
no es un objetivo imposible ni incluso irracional.
Pues, como te sugerí en una de las lecciones,
hay una manera de andar por este mundo
en la cual tú no eres parte de él.
Y ese caminar solo requiere la renuncia a tus valores.

Imagina que fueras a ser LIBRE,
aquí en esta tierra,
como para poder experimentar cualquier cosa que tu corazón pueda imaginar.
Entonces, ¿qué podría ser que imaginaras?
Podrías imaginar que nadie, que nada,
te castigaría por lo que estuviste eligiendo,
nadie te diría que estabas equivocado,
no se te insinuaría nada acerca del pecado,
no te insinuarían que te pueden quitar algo
si no cambia tu comportamiento.
Imagina que fueras totalmente libre,
siempre aceptado por ser exactamente como eres,
por cualquier cosa que imaginaste,
y en cualquier cosa que eligieras experimentar.
Porque ESO es el Amor de Dios.

Al permitir a los demás esa misma libertad,
tú mismo la recibirás.
Escúchame bien, hoy.
A medida que practicas, según juegas con lo que te he sugerido,
al hacerlo abiertamente, sin resistencias,
con coraje para salir en busca de los valores sutilmente escondidos
que la mayoría de vosotros necesitáis liberar…
al hacer precisamente eso,
te ahorrarás años y años,
y vidas, de tu tiempo.

Cada valor al cual renuncies encenderá una luz alrededor de tu ser.
Brillarás, resplandecerás e irradiarás
Amor y libertad.
Y cada valor al que renuncies
pondrá esa misma luz alrededor de tu mundo,
alrededor de tus circunstancias, y de todos los demás seres de tu mundo.
Y los verás libres y hermosos,
tal y como eres tú.

En realidad, tú eres el Hijo de Dios.
Y cada hermano y hermana es el Hijo de Dios.
Todos son totalmente libres,
y nadie merece menos que una total libertad,
así como tú mereces lo mismo.
Y todo lo que ha querido en algún momento despojarte
a ti de parte de tu libertad,
y de tu alegría,
son esos tus valores, de los que hemos hablado.

Trata diligentemente de imaginar
la ausencia de valores en tu vida.
Pues, al experimentar eso,
verdaderamente sentirás esa libertad,
ese amor, y esa alegría,
llegando hasta ti,
y a todo tu mundo por entero.


Bendiciones para todos. Eso es todo.

 

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