Recetas sobre el recuerdo de la paz (re-aprendiendo la paz)   1 comment

imagen corazón en círculo

«Con todo lo que hagas, elige paz. En todo lo que hagas que estés reconociendo como que no te da paz pero que de todas maneras lo vas a hacer de nuevo, siéntete bien con ello, siente que no pasa nada
(Yeshua dictando a Tom Carpenter una respuesta en su «Diálogo sobre el despertar» (Dialogue on Awakening))

A modo de formulario, protocolo, receta… podemos escribir esto que sigue.
Lo hacemos en gran parte como una base para un esbozo de “recetas” para la “paz”… y está en gran parte extraído o resumido de Tom Carpenter, de su diálogo con Yeshua.
Lo que sigue aquí abajo está escrito básicamente para poder comentar y poner el ejemplo del final (ver abajo), y como recordatorio elemental sobre paz y la elección interior de paz (citando un texto de Yeshua al principio):

Índice:
— Texto de Yeshua dictando a Tom Carpenter
— Objetivo
— Medios primarios
– nivel corporal
– nivel mental
— Medio secundario
— Ejemplo

_____
__

Texto de Yeshua dictado a Tom Carpenter

Un poco más abajo, va un pasaje del texto citado.

Como sabemos, todo consiste en de cierto modo “cambiar” la propia mente de uno (ya que todo lo que experimentamos y que parece estar fuera, está englobado en los patrones de nuestra mente, dentro).

En el diálogo de Carpenter aparece este razonamiento de Yeshua, que como siempre nos “sirve” para ir más allá de las palabras y facilitarnos la práctica:

«Lo que realmente estás intentando conseguir es una sensación de paz. Lo que te sugiero es esto: cuando estés en cualquier proceso, reconoce que estás ahí para alcanzar un estado de paz. Sé consciente de que cada cosa que haces, sin importar lo que pueda ser, la haces para lograr paz. Reconoce esto cuando te enfoques en cualquier cosa, hasta en la más mundana de las tareas. Con cada cosa que hagas, repite conscientemente en tu mente… “hago esto para alcanzar la paz; hago esto porque me brinda paz”. Y siéntete a gusto con ese pensamiento. Permite que ese pensamiento esté contigo de forma consciente y, particularmente al principio, cuando te encuentres en momentos agradables de paz, donde no pareces ser molestado por influencias externas que pudieran conseguir que la paz fuera algo difícil de experimentar.

» Elige paz mientras te cepillas los dientes, cuando ves una flor bonita. Escoge paz cuando ves a alguien paseando cerca…

» Obviamente, lo que hacemos con esto es establecer ese patrón en tu mente tal que, a medida que te encuentres en circunstancias y situaciones que crean ese caos que actualmente existe, dirás: “hago esto para brindarme paz”. Y tendrás conscientemente la oportunidad de elegir de nuevo. Y por favor, no te equivoques de rumbo, no permitas que los patrones antiguos tomen el control. No sientas que estás obligado de ninguna manera a continuar haciendo algo que no responda a tu petición de paz diciendo… “tengo que hacer esto, no tengo elección, debo hacerlo”. No es necesario que hagas nada que no te brinde paz.

» Ahora bien, pueden existir ocasiones en que eres incapaz de responder cambiando lo que haces, o cambiando tu actitud sobre lo que estás haciendo, de un modo tal que puedas reconocer la paz como resultado. Lo que entonces te sugiero es que no te juzgues a ti mismo de ninguna manera como alguien culpable o negligente si continúas con esa actividad de la cual eres consciente que no te brinda paz. Esto destrozaría por completo el proceso, porque muy pronto reconocerías que ya no quieres sentirte culpable de no elegir paz. Por tanto, abandonarías el proceso y ya no repetirías la frase “hago esto para la paz”. Te sugiero que en esas ocasiones alteres la frase y digas, “sé que estoy haciendo esto, y sé que no va a brindarme paz; y, por la razón que sea, lo voy a hacer de nuevo, y no pasa nada, está bien”. Y, entonces, mira cómo los resultados cambiarán, porque, a medida que te das permiso para continuar con la actividad que no te da paz, y si lo haces en un marco mental de no juzgar, encontrarás la paz que estaba ahí, después de todo.

» Pareces estar castigándote a ti mismo al querer, tan desesperadamente, estar Despierto, y, sin embargo, no sentirte capaz de conseguirlo. Pero permíteme decirte que no hay nada que puede evitar que recuerdes quién Eres. La única cosa que puede parecer retrasar el proceso es esa en la cual estás ahora envuelto: castigarte a ti mismo por no ser consciente de ello. Lo haces porque no has escogido soltar completamente la idea de esfuerzo. No has elegido completamente retirarte de esta zona de confort, donde normalmente estás soñando, y retornar a tu estado natural o normal de memoria. De esto es de lo que parece tratar este proceso.

» Recuerda que esta experiencia que parece ser tan real, que parece albergar tanta excitación, que parece mantenerte tan vivo, es una mera sombra de la verdadera experiencia de tu Ser. Es por esto por lo que pareces marchar tan sigilosamente en este asunto llamado “Despertar”. Parece que se te permite dar marcha atrás, o expandir la zona de confort poco a poco, de manera tal que el lugar a donde vas llegando tiene un cierto aire de familiaridad. Y eso también está bien. Pero lo que estás haciendo, y que parece convertir todo esto en algo más doloroso, es juzgarte a ti mismo como culpable de no ser capaz de dar el salto. Y lo que intento aclarar es esto: el sentimiento que está creando esa confusión en tu mente está ahí precisamente porque ya sabes quién Eres, en el más profundo nivel de tu Ser. Y esa verdad destila a través de tu discernimiento consciente de este sueño —aunque sea un poco. Así, según pareces marchar sigilosamente hacia la Realidad, todavía existe esa pequeña Voz, la de tu verdadero Ser, diciendo… “no necesitas hacer esto”.

» En todo lo que haces, elige paz. Y siéntete bien con todo lo que hagas, aunque sea algo que reconoces que no te brinda paz, pero que de todas maneras quieres continuar haciéndolo.»

Objetivo: paz interior.

Esta es la única solución real para cualquier problema (mundial, personal…, político…, etc.), en el mismo instante en que se presente en nuestra consciencia “individual”.

La solución es elegir paz interiormente respecto a la percepción actual de eso que nos da problemas, nos despierta emociones, etc. Luego, podremos aceptar “inspiraciones” diversas, las más “adecuadas” para todos.

Medios primarios:
nivel corporal:
nos ayudará el que en la vida intentemos elegir vivir aquellas situaciones que nos den paz (recordando quizá que la verdadera paz debe llevar aparejada cierta alegría, cierta expansión de consciencia…).

En general en las cuestiones respondidas por Yeshua a Carpenter, se dice que nos digamos conscientemente, con todo lo que hagamos: “hago esto porque me da paz”.

Pero, como sabemos por el curso de milagros, “no es necesario hacer nada” (hay que eliminar de nuestra comprensión todos los “hay que”… los “tengo que”… etc.)…, es decir, “no tenemos que obligatoriamente hacer nada que no nos dé paz“. Si algo no nos da paz, no tenemos por qué hacerlo, no es obligatorio hacer nada, aunque lo parezca muy fuertemente (parece casi siempre obligatorio “trabajar”, etc.).

Esto es más fácil de decir que de hacer, y por eso tenemos una especie de “ejemplo” al final de este texto, para poder hablar o parafrasear un poco aquello que se comenta en el texto de Yeshua-Carpenter, sobre “elegir paz”.

Volviendo a nuestro “nivel corporal”: así, con lo que ya vimos (con el “elegir cosas que nos dan paz”), lo que ocurre quizá es que la mente, en el nivel mental, al final, irá creyendo o sabiendo que:
— puede elegir paz…,
— y que lo puede hacer cada vez más independientemente de lo que ocurra “fuera”.

(y sepa o no, “la mente”, que es justo esto lo que está haciendo.)

Así, vamos “elevando la vibración”, o como queramos llamarlo. O bien podemos decir que de este modo nos hacemos más sensibles al contraste, y…, por tanto…, nos hacemos más fácilmente “elegibles” por esa instancia interior que nos elige a todos por igual y hacia la felicidad —pero que normalmente no escuchamos.

nivel mental: interiormente de entrada siempre es posible (“no hay grados de dificultad en los milagros”) elegir nuestros sentimientos y pensamientos acerca de nuestra experiencia del mundo, en una especie de digamos “salto en el vacío”.

Seguro que es justo para esto para lo que serviría la práctica de parar cada hora (unos minutos) —práctica sugerida en este primer curso de milagros de Yeshua, en UCDM, y también en otros del mismo “autor” (siendo esta una práctica que supongo que casi nadie habrá podido llevar a cabo realmente… y que digamos que sirve básicamente para “soltar todos los valores”, para dejar de valorar todo lo que hay en este mundo, todo lo perecedero).

Entonces, cuando no sentimos paz, podemos, inocente e inmediatamente, elegir paz (!). Así que, en el “futuro ilusorio”… en general…, cuando estemos en un “nivel” digamos que “de maestros”…, podremos elegir paz con todo lo que ocurra “dentro” y “fuera” de “nosotros”.

Medio secundario (por así decirlo 🙂 ):
entonces, para llegar a poder “elegir los sentimientos” hay muchas técnicas, por lo que voy viendo.

Pero, en este ámbito, el relacionado con el curso de milagros y las obras “posteriores” que lo continúan y amplían o rematan (por el mismo Yeshua hablando a través de Haskell, Carpenter, Mari Perron, Jayem, etc.)… vamos a decir para empezar muy pocas cosas sobre “medios secundarios”.

Quizá ocurre a menudo que, antes de poder “elegir los sentimientos”, tendríamos que aceptar el cambiar nuestros juicios, creencias… (mientras dejamos que se borren todas…, es decir, mientras abandonamos todo juicio, toda creencia).

Aceptando que podemos cambiar fácilmente nuestras creencias, juicios sobre el mundo y sobre nosotros mismos… también estaremos “aprendiendo”, de pasada, que, en realidad, “no queremos tener la razón”.

Y esto sobre las creencias lo decimos pese a que “la receta” que nos sirve para trabajar todo esto es la de ir viendo que los sentimientos son los grandes olvidados, en los cuales tenemos que ir aprendiendo a enfocarnos si queremos realmente cambiar las creencias y sentimientos que fundamentan nuestra “base existencial”.

Entonces, para empezar, pese a ello, puede que veamos como necesario —o nos sea lógicamente más fácil— trabajar con creencias.

Así que nos toca observar nuestros pensamientos, los conceptos… el sistema de pensamiento…, para poder sustituir todo eso que vamos viendo que nos hace daño… por lo que nos haga menos daño (en el camino de abandonar las pretensiones de ser nosotros la fuente en exclusiva del “concepto de nosotros mismos”, de nuestro ser…, de nuestro yo personal).

Esas simples “creencias de sustitución” que podremos comprobar que son “menos dañinas”… nos las suministra Yeshua en estos cursos:
— “dar es recibir”…, etc.,
— ya estamos “realizados”, “despiertos”…
…o bien son suministradas por otras vías espirituales (o mismamente por el esencial Ho’oponopono).

O bien, podríamos decir que “debemos” permitirnos mirar nuestras creencias…, los juicios…, para simplemente poder dejar de juzgarnos por lo que sea que estemos experimentando, pensando, sintiendo (y por muy mala leche que parezca tener esa situación en la que quizá nos veamos metidos una y otra vez, por nuestra cuenta, en plan “masoquista”).

______

Ejemplo:
el ejemplo de vivir una situación de falta de paz, “aposta”, repetidamente…, y, además, juzgarse por estar haciéndolo, por estar metiéndose en ello una y otra vez.

Este sería digamos que “un círculo vicioso” de falta de paz… donde además nos juzgamos por ello, juzgamos contra nosotros mismos (y este juicio sería lo primero y lo único que “deberíamos” empezar a mirar —y, por tanto, a disolver mirándolo “inocentemente”).

Es decir, podemos vivir (estar metidos en) una situación donde hay algo, o donde estamos eligiendo algo… que claramente no nos da paz (quizá sea la propia situación muy en general la que no da paz).

¿Y qué pasa cuando vemos que seguimos eligiéndola una y otra vez?

Entonces va a sernos difícil decirnos a nosotros mismos lo que se sugiere que digamos con todo lo que hagamos, en Carpenter: “hago esto porque me da paz”.

Así que en ese momento, en el que vemos que la situación no nos da paz (y puesto que estamos en un proceso de “expansión de consciencia”… y queremos percatarnos de todo, y lo más posible…)… en ese momento… quizá nos juzguemos a nosotros mismos por meternos en esa situación, una y otra vez.

Es decir, estamos en una situación donde nos sentimos mal… y, además, y seguramente por ello, nos juzgamos por ello más o menos inconscientemente (reforzando creencias: “ves, no valgo”… “ves, soy malo”… etc.)…, y, por tanto, estaremos metiendo ahí creencias sobre nosotros mismos (en esa situación que sabemos que no nos da paz, que se repite por inercia, por aparente imposibilidad de “cambiar lo de fuera”, quizá por compromisos asumidos…, o por vaguería y miedo al cambio… ec.).

Entonces nos vemos metidos ahí “aposta”… y una vez en esta situación, quizá lo más fácil es que ocurra lo siguiente…:

— que seguimos identificándonos (¡de forma más o menos inconsciente!) plenamente con la emoción de “falta de paz” (al final el miedo)… y, a la vez ocurriría que…
— y nos estamos juzgando por hacerlo así, por vivir eso tan repetidamente y tan “malo”… una y otra vez. Es decir, casi sin darnos cuenta estamos identificándonos con esos sentimientos, ese miedo o confusión, para albergar creencias profundas sobre nosotros mismos, sobre nuestra indignidad, sobre que “no nos merecemos esta cosa o tal otra ya“… etc. Y este juicio sobre nosotros mismos reforzaría la anterior emoción (falta de paz, estrés……: “miedo”).

Vemos pues el círculo vicioso, y vemos que hemos usado, en la vida y por enésima vez, una situación “mala” —una que parece, como todas, muy “objetiva” ahí “fuera”— para actualizar y reforzar la creencia en que:
— “no somos válidos”…,
— o en que “hay algo verdaderamente erróneo en algún lado”… etc. (es decir, hemos usado de nuevo el mundo, la idea de mundo, para reforzar el ego).

Por tanto, como dice Yeshua a través de Carpenter: si en un momento dado claramente no puedes decirte “hago esto porque me da paz”… di esto (y ahora copio/traduzco de nuevo literalmente el texto de Yeshua-Carpenter):

«Sé que estoy haciendo esto y sé que no me va a dar paz, pero, por el motivo que sea, lo voy a hacer otra vez, y no pasa nada»

A continuación, como vimos, Yeshua dice que si nos permitimos esto último (en un marco de “mente que no juzga”), veremos que, al final al final…, ahí…, en lo que hacíamos…, había paz…, hay paz.

Una respuesta a “Recetas sobre el recuerdo de la paz (re-aprendiendo la paz)

Suscríbete a los comentarios mediante RSS.

  1. «Purifícate, corazón mío,
    yo mismo quiero enterrar a Jesús.
    Pues Él hallará en mí por siempre
    dulce reposo.
    ¡Mundo, aparta,
    deja que Jesús penetre en mí!»

    (letra de Pasión según Mateo, por San Bach)

    http://www.el-atril.com/cantares/pasion/Pasion.htm

    _____
    …el más maravilloso “climax” llega muy tarde en esta canción de dos horas y pico (en el coro del nº 73a)

    ____
    2.21
    _____

    ¡enterrad a Jesús, pero Dentro!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: