Un proceso de perdón, en The Way Of The Heart (Jayem)   Leave a comment

imagen corazón en círculo

De muchas maneras podemos motivarnos a sanar la percepción, es decir, a dejar de juzgar, a perdonar en el buen sentido (como en el “ejemplo extremo” que practicó Jesús hasta el final, comentado aquí*).

Recordamos que ya podemos estar empezando a sentir la relación entre mente y experiencia.

Recordamos también que solo tenemos que elegir paz con todo, pues realmente este universo es nuestro propio sueño, sin consecuencias para nuestro ser real —aunque, en este proceso de despertar eligiendo paz… cuando estemos en general quizá aplicando esas “lecciones” que Un Curso de milagros comentaba en el capítulo 6… podemos hablar de los matices que comentábamos aquí.

En el capítulo 3 del primer texto de The Way of Mastery (The Way of the Heart), aparece un proceso de perdón. Es un modo muy lógico de “funcionar”, y que seguramente se haya dado espontáneamente en la mayoría de nosotros. Y, lógicamente, aunque sea un ejemplo concreto (se trata de la “energía” de ser crítico, o un criticón) lo podemos extrapolar y practicar con casi cualquier imagen-emoción que se presente en la mente…, o en “la realidad”…, es decir, tanto “dentro” como “fuera” (o bien en sueños durmiendo).

Así que nos estamos empezando a hacer a la idea de que podemos elegir nuestros sentimientos… siendo “observadores”… si podemos… en cada momento de nuestra experiencia…

Así que nada, es este:

«La técnica es bastante simple. A medida que transcurre tu día, observa cuándo te sientes como si estuvieras contraída. ¿Están tensos los músculos del cuerpo? ¿Es la respiración muy poco profunda? Cuando hablas acerca de alguna energía de alguna persona… ¿tu voz se acelera o sube de volumen? Esto significa que necesitas realizar sanación en ti mismo. Cuando reconoces que se dan este tipo de signos en ti —en otras palabras, que la vida te ha presentado una oportunidad para alterarte— quiere decir que hay algo que requiere sanación.

Entonces, la alteración que sientes, tómatela como una bendición. No dirijas tu foco de consciencia hacia aquello que crees que está causando la perturbación, y recuerda el primer axioma:

Soy la fuente de mi experiencia. Me siento alterada… ¿qué hay en mí que necesite ser sanado?

Comienza a respirar rítmica y profundamente con el cuerpo. Permite que éste se relaje, se suavice, y pregunta…

¿Qué hay en la energía de esta persona que realmente me está sacando de quicio?

Y lo verás inmediatamente:

Oh, es un criticón. Y eso me saca de quicio. ¿Cuándo habré sido yo un críticon con otros?

Y bien, enseguida vas a verlo inmediatamente, y dirás:

Bien, ahora estoy siendo crítica porque ellos son críticos.

O también, si estás juzgándoles, te pueden llegar recuerdos, recuerdos desagradables. Permite que lleguen. Continúa relajándote y respirando. Contempla esa energía de ser crítico. Hónrala, ámala, porque es una creación. Son tus creaciones regresando hacia ti, que debes abrazar y transformar. Y simplemente sigue en el ejemplo. Contémplalo.

¡Ah, sí! Ser una criticona. Ciertamente… yo puedo serlo. Lo he sido en el pasado; conozco muy bien esa energía.

Contempla una escena en tu recuerdo en la cual  hayas sido el criticón. Mírala con profunda honestidad y sinceridad, y dite a ti misma,

Me perdono por ser un criticón. Me perdono por estarme enjuiciando a mí misma. Elijo enseñar solo Amor.

Y mira cómo desaparece esa imagen de tu mente, cómo se disuelve. Y lleva tu mente al momento presente, hacia esa persona que te acaba de sacar de quicio. Nuevamente, no necesitas decirles nada en absoluto, aunque puedes. Pero dentro de ti, perdónale por permitir que la energía de ser criticón se aloje temporalmente en su mente. Y simplemente pídele al Espíritu Santo que reemplace tu percepción con la Verdad. Pide ver la Luz inocente en él.

A medida que trabajas esto, te harás muy hábil en ello. Podrás hacerlo así de rápido [chasquido de dedos]. Y una vez que comiences a ver la Luz en ellos, puedes preguntarle al Espíritu Santo,

¿Qué está ocultando esta energía en ellos? ¿Por qué cosa están realmente clamando?

Y entonces, sentirás compasión. Porque te será revelado por qué están heridos dentro. Y, de pronto, en vez de reaccionar ante ellos, simplemente podrás ser compasiva. Las palabras que elijas, tu propio comportamiento, puede llegar a ser muy diferente, más de lo que nunca hubieras imaginado. Y además, a través de ti, se canalizará exactamente lo que les sirva.»

____
* Esa entrada que enlazamos sobre la crucifixión, aquí, contiene el texto que precisamente continúa tras el que acabamos de citar arriba.

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