«El hombre rico», por Jayem (blog de Jayem)   2 comments

imagen corazón en círculo

[Traducción de esta entrada del blog de Jayem, la de hoy nochebuena, 2013.]

Esto obviamente no podría ser más oportuno, en este “Occidente” que somos, con la inmensa culpa que está asociada a la riqueza y al sexo:

Recuerda la parábola del hombre rico que llega al Maestro buscando entrar en el Reino. Caído sobre sus rodillas, implora por su salvación. Los espectadores, dando por hecha la gran compasión del Maestro, anticipan calladamente Su reacción: una mano colocada amorosamente sobre la cabeza del hombre…, unas pocas palabras amables llenas de sabiduría… y la aceptación de este nuevo discípulo.

El Maestro se detiene. La multitud calla. Parece transcurrir una eternidad mientras Él mira hacia el hombre rico arrodillado y quieto a sus pies. Finalmente, habla tan rápida y abruptamente que varias mujeres de la multitud, sorprendidas, emiten gritos entrecortados:

«Ve, vende todo lo que tengas, y sígueme».

El hombre rico mira hacia arriba, bastante sorprendido, pues estaba seguro de que con su acto de piedad iba a conmover al Maestro.

«Maestro —murmura—, he trabajado mucho y duramente para conseguir todo lo que tengo; ¿debo acaso renunciar a mis posesiones más queridas?»

La mirada del Maestro parece clavarse en el hombre. Entonces levanta su cabeza frente a la multitud y dice:

«Resulta ciertamente más fácil para un camello pasar a través del ojo de una aguja, que para un hombre rico entrar en el Reino”.

Abruptamente, el Maestro se da la vuelta y marcha dejando atrás al pasmado hombre arrodillado, quien de algún modo se da cuenta de que implorar al maestro ya es inútil. De repente se siente pobre, muy pobre.

La multitud murmura para sí.

Un hombre que ha estado cerca de la escena, se dirige hacia una mujer que lleva un niño pequeño. Ella le reconoce como el empleado a tiempo parcial de su primo, que posee la tienda de carne justo un poco más allá de la plaza.

«No puedes dedicarte solo a las adquisiciones mundanas. Después de todo, no puedes llevártelas contigo».

Satisfecho con esta interpretación de lo que ha oído y presenciado, continúa su camino.

Cerca de la fuente del pueblo hay un hombre sentado, con pelo largo y barba. Se sienta con las rodillas cruzadas, apoyado en su bastón. Los habitantes se han acostumbrado ya a ver, día sí, día no, esta manera de sentarse ascética, en meditación profunda, a la luz de la luna.

«Cuidado con la tentación de la riqueza —dice.
» Sí, realmente el sacrificio de este mundo es absolutamente necesario».

Contento al pensar que el Maestro habría estado de acuerdo con él, cerró sus ojos. El suave movimiento de sus labios revelaba que estaba cantando los nombres de Dios, los que había aprendido en su peregrinaje a India.

A medida que la multitud se dispersaba, un hombre parecía abrumado con sus tres niños pequeños. A su mujer le costaba seguirles, con su mano en su dolorida espalda, y el vientre grueso con otro niño.

El hombre le habló a su mujer, aunque sería difícil asegurar que le estuviera escuchando. Realmente, así habían estado por un largo rato.

«Bien, fue interesante. Pero el Maestro no quería hablar conmigo. Después de todo, es muy difícil conseguir algo en este mundo despiadado».

Desechando todo esto como irrelevante para su dura vida, él también continúa su camino.

____________________________

El camino espiritual precisa de pasos que no pueden ser eludidos. Sabiendo esto, el Maestro miró hacia el alma del hombre rico, y, discerniendo qué era lo real —pero oculto— hizo la revelación de su próximo paso.

En algún punto debemos “ir y vender todo lo que tenemos”. No obstante, esto no tiene nada que ver con objetos materiales. No, puesto que nos aferramos bastante más intensamente a dos posesiones que apreciamos de forma particular.

La segunda de nuestras más preciadas posesiones es la Certidumbre: aquellas percepciones y creencias inconscientes que hemos aprendido en nuestro camino, cual motas de polvo que silenciosamente se posaran sobre nuestra cómoda carne.

Con ellas, tejemos una burbuja de seguridad contra el vasto Misterio de la propia Vida, y a menudo discutiremos, o incluso iremos a la guerra (como individuos o como naciones), antes que permitir que esta burbuja se vea cuestionada. La amenaza consigue remover un profundo miedo.

Nuestra primera y más preciada posesión es el sentido del “yo”, incuestionable, que posee la certidumbre, la seguridad. Esto es lo que reside en el centro de la burbuja, y ¡cuán brutal —aunque inconscientemente— estamos dispuestos a defenderlo!

Pero el Maestro nos dice: “Ve, y vende todo lo que tengas”.

Debemos, en realidad, entregar nuestras “posesiones”, pero no porque con ello vayamos a conseguir que las cosas mejoren, sino porque no se pueda hacer otra cosa. Este es un paso importante en el camino, y sabremos que lo dimos cuando, una vez dado, nos encontremos mejor. Es decir, se trata de una elección sin elección.

Aunque, de forma temerosa por la incertidumbre que comporta la entrega de estas preciadas posesiones, la contracción que por un momento se había dado en el “corazón” de nuestro ser —el a menudo llamado “ego”— vuelve a relajarse. Entonces, el ego elige alguna forma de distracción, da excusas inteligentes, o incluso ataca de inmediato a quien quiera que el Amado haya usado para recordarnos este paso inevitable —tal y como ocurrió con el Maestro.

Este engaño al que nos apegamos tan desesperadamente crece aún más sutilmente cuando declaramos que estamos en “el Camino”. Nos hacemos inconscientemente selectivos, y continuamos operando desde el mismo viejo y cansado estado mental: “Despertar…, sí, esto suena grandioso… siempre y cuando sea yo el que se encargue de todo”.

Después de todo, puede que tengamos que disciplinarnos a nosotros mismos. Podemos (aunque solo pensarlo nos da miedo) tener que esforzarnos, y familiarizarnos con la verdadera incertidumbre en la que vivimos, y en la cual se halla, y continúa estando, nuestro ser. Aún peor, podemos tener que sentir toda la suciedad que hemos negado, tan profundamente enterrada en los mismos nervios del propio cuerpo.

Todos somos el hombre rico. Nos acercamos al Maestro (quien puede aparecer con muchos disfraces), buscando Gracia, ocultando nuestra insinceridad, mientras nos agarramos fuertemente a la burbuja en la que hemos invertido tanta energía para su construcción y mantenimiento. Ante Él (o Ella) permanecemos desnudos: no existe tal cosa como la privacidad, aunque podamos creer que sí.

Una vez enfrentados a tal profanación, el Maestro se da la vuelta y se va. La verdadera compasión es, y debe ser, despiadadamente inflexible, pues si fuera menos, fracasaría en la transformación del alma desde el estado de ser un almacén para el ego… al de canal abierto para el auténtico Misterio y Amor que DIOS ES.

Bendiciones,

Jayem

2 Respuestas a “«El hombre rico», por Jayem (blog de Jayem)

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  1. archivando un comentario que hice:

    El único valor de las relaciones en este mundo es el siguiente…

    [Comentario sobre ¿cómo es que todos somos los “salvadores” unos de otros?
    Comentario sobre el “espejo”… según un curso de milagros —adaptado de Wapnick]:

    «De lo que tengo que ser salvado es de la creencia en la realidad de mi culpabilidad, es decir de mi “pecaminosidad”.

    » No reconozco que creo tener un “pecado” [no quiero reconocer que realmente CREO SER la morada del mal, las tinieblas y el “pecado”… pues casi siempre estoy mirando para otro lado, silbando una “cancioncilla” de “falsa inocencia”]. No me reconozco como “pecaminoso”; ni tampoco reconozco que tengo una mente.

    » Pero, cuando proyecto el “pecado” desde mi mente sobre ti, ahora tengo una oportunidad: una oportunidad de ser “salvado”.

    » Pero nunca soy salvado [sanado, amado, etc.] por lo que tú haces o por lo que tú me das (pues ¡ni siquiera estás ahí!)… sino que, si soy “salvado”, es porque ahora veo en ti la proyección de lo que no quiero ver en mí mismo.

    » Ahora lo veo…, y ahora mi Guía me ayuda a darme cuenta de que lo que veo en ti, lo que ataco en ti… es una proyección de lo que primero he hecho real en mí mismo, de lo que otorgué realidad en mi mente… y que es algo que olvidé [olvidé este “acto” mental…, esta negación, el “acto” de hacer real —de otorgarle realidad a— la “culpa”…, al ataque…, al “pecado”…… en mi mente, en la mente como mecanismo de decisión].

    » Así pues, este es el único valor de las relaciones en este mundo. Si tienen valor no se debe a que esté sucediendo algo entre tu cuerpo y mi cuerpo, pues… ¡ni siquiera hay cuerpos! ¡Aquí no está pasando nada!

    » Todo ocurre en una sola mente. […]

    » Y me doy cuenta de esta unicidad en la medida en que “aprendo” y estoy dispuesto a “aprender” —con mi nuevo “Profesor”— a ver en ti el “espejo” que me refleja lo que no quiero ver en mí.»

    Claro:
    en todas las situaciones…, aprender a ver “espejos”… aprender a sentir hasta los “males” del mundo como espejo de mi colosal auto-ataque… en el poderoso nivel de mi mente… que está proyectando este cuadro de formas delirantes, en descomposición cíclica:
    por ejemplo ver el ataque de la sociedad contra sí misma… cuando “va mal”… reflejando nuestro colosal auto-ataque mental…
    … o el ataque en las relaciones más “minúsculas” igual que en las más globales…
    …todas por igual:
    un mero espejo de mi “culpa”, esa que no quiero reconocer que tengo, “dentro”.

    Y… …aunque… ya el mismo hecho de haber “proyectado un universo” sería reflejo del colosal auto-ataque que albergamos dentro…: es decir, que estrictamente hablando no hace ni siquiera falta que el mundo vaya mal…, que el medio ambiente o la sociedad vaya mal…, para darse cuenta, una vez “metidos” en un cuerpo… que en general “las cosas no van Bien”

    ___________

    ……se habrá hablado mucho también sobre las proyecciones de uno mismo sobre su propio cuerpo…,
    …una vez que aceptamos que lo ideal sería ver los cuerpos como neutrales…
    …neutrales… para que así el trabajo del Espíritu Santo se pueda dar, pues normalmente estamos intentando estorbarle con nuestras precipitadas proyecciones…
    …esas que por ejemplo consideran automática y rápidamente… o con ansiedad… desde pequeñitos…… que los cuerpos en sí son malos, etc.

    Esto lo aprendemos o parecemos aprenderlo, ilusoriamente, mucha gente desde pequeños…, en estado infantil… parece que de formas muy poderosas, inconscientes…, y parece que nos identificamos mucho con eso tan “bien” aprendido (que serviría para reciclar muy eficazmente una inmensa culpabilidad inconsciente, claro).

    Y… en estos problemas con “los cuerpos” y con las proyecciones sobre ellos… de uno mismo en uno mismo… es como si nos volviéramos “locos” dentro de la mente, claro… disociados…
    (y lógicamente también sería parecido o lo mismo que cuando “enfermamos”…, proyectándonos el conflicto nosotros en nosotros mismos)…

    […y este comentario de Wapnick… auto-sírvase bien frío… en cualquier momento de la vida… para lógicamente sustituir la pregunta sobre el “qué” por la pregunta sobre el “para qué”
    …ya que… como sabemos que solo hay un propósito………]

    ______

    Las relaciones permiten que terminemos pudiendo ver “el milagro” de lo que realmente somos…

    …si nos damos cuenta… el gran “no-problema” está en gran medida con las relaciones que no parecemos haber elegido… (aunque todo en el fondo lo hayamos elegido)…

    …con esas relaciones… aparentemente nos “victimizamos” fácilmente… y simbolizamos así… se simboliza así muy bien…… nuestra huida de lo que realmente somos…

    … y por eso… sería entonces tan “importante” el concepto ampliado de “perdón”…

    ___________

    … por ejemplo…, es fácil quizá juntarnos en grupos, en relaciones (aunque es tan “necesario” por otra parte)… donde reforzamos la proyección… nos enrocamos en la consciencia de que “el mal”, los malos, están afuera de mí, de NOSOTROS (están en la sociedad…, en los consumistas, los banqueros… en “los demás” que no son como yo, como nosotros
    (tópicos como este que pongo ahora entre comillas a veces también sirven para esta “infame” proyección de la culpa… la culpa profunda que todo hijo de vecino tiene cuando viene a encarnar aquí a hacerse la víctima de circunstancias que no parecen estar bajo su control…:
    «si no eres parte de la solución, eres parte del problema»))…

    …es decir, al principio a menudo nos juntamos con gente para reforzar el acto de proyectar… la idea de separación… (¡incluso esto habrá sucedido con gente que se haya juntado para compartir el curso de milagros!! ¡¡que así de “inteligente” es el ego!)

    … entonces… así… proyectando la separación… no nos hacemos cargo interiormente de ella… es decir, y lo importante…… no nos hacemos cargo del auto-ataque que conlleva (“culpa”)… es decir, de la profunda interpretación de “pecado” que conlleva esa mera idea…… el meramente ver, percibir, cosas separadas… el meramente haber venido a creerse aquí que el mundo era real.

    __________

    Las relaciones nos facilitan esto, claro, porque en el fondo “Dios” es lo único real (Amor)…

    …y está “tras” todo, esperando nuestra elección a ver a través de sus gafas (“Espíritu Santo”)…

    … él, como creador de nuestra esencia, no tiene que ver con modos de ver distorsionados…
    …pero sí que nos dejó unas gafas para poder dejar de ver el “infierno” creado por nuestras “malas” interpretaciones…

    …lo único que realmente “está” tras todo es Dios, claro……

    …pero……, cuando estamos en estado de “percibir” (el normal) … en la percepción… todo lo vemos como “sombras”, creadas por nuestras propias interpretaciones, distorsiones;

    …hay una sola mente real… un solo observador, un original, aprendiendo a deshacer el miedo de su interpretación de la Realidad (una “mente de Buda”, una “mente de Cristo”…, como se quiera llamar (mente en Dios, etc))…

    _______

    …pensando y sintiendo “relaciones”… es como que estamos “más cerca” aparentemente de la no-separación…, claro… pues inconsciente o conscientemente… gracias a ellas… dejamos de poner el énfasis primero en los individuos separados… que es lo que normalmente haríamos
    (la percepción parece necesitar esos “descansos de muerte”… por llamarlos de alguna manera…, esos descansos tan habituales… donde creemos que hacemos descansar a nuestro ser en lo aparentemente separado de los individuos… en sus diferencias…… en las ilusiones que surgen de la ilusión de ver individuos separados, sus diferencias…)…

    … estamos muy habituados a “la muerte”.

    __________

  2. archivando comentario sobre cuerpo que hice:
    «
    ya lo hablábamos, es una mera cuestión de lenguaje esto del “cuerpo”.

    Casi lo único que parece que vemos aquí son “experiencias”:
    experiencias de por ejemplo “blando”, “duro”… sabores, emociones… formas…

    …entonces…, las palabras “el cuerpo” no son más que eso: un nombre, un nombre que nos sirve para aglutinar experiencias, para hacer conjuntos de experiencias —de forma algo caprichosa, caótica, pero por lo menos en conjunto con los demás… en una unión en el fondo ilusoria, con “los demás”.

    El no-problema está en que ¿con qué, y con quién…, quién… nos ha enseñado esa forma de aglutinar experiencias? ¿Cómo lo hemos hecho, para qué?

    ¿Habrá “otra cosa” aparte de eso, y quizá muy importante? (¿Quizá los sentimientos que vienen de nuestra Unicidad?)

    Por eso el curso de milagros, y para que nos abramos a la posibilidad de deshacer y rehacer todos los patrones (cuando y cómo nos venga ello inspirado cada vez con mejor propósito)…, por eso el curso de milagros… insiste en que el cuerpo “no existe”…, aunque, lógicamente, realidad parece tener (en nuestro sentido de “realidad”).
    En parte es una mera cuestión de palabras.

    Nosotros creamos de cierto modo desde el Amor perfecto…, sin Él, sin Ello…, sí que “no habría nada”.

    Así que también es simplemente una cuestión de valoración…, de inversión de todos los valores…, pues eso parece que es lo “plenamente sanador”.

    El curso de milagros es para acelerar el despertar…, si no se tiene algo de “prisa”, de “prisas sanas”…, no pasa nada (no pasa nada más que, normalmente, más y más sufrimiento… camuflado de “experiencias” más o menos desesperantes… vividas solo para este mundo y en este mundo de opuestos, que nos hemos fabricado).

    _____

    …el curso advierte muy fuertemente sobre que no se puede negar directamente el cuerpo (aunque no exista; no se puede negar, porque a nosotros nos parece que sí, muy fuertemente… y hay que ir desplazándose casi siempre poco a poco, de perspectiva, dejándose guiar por los sentimientos que vienen de la Unidad más allá de las formas, y tal)

    … simplemente somos creadores, desde y con algo que no tiene nada que ver con cuerpos

    … cuestión de perspectiva, siempre
    »

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